Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania, ha cometido un error aparente, aunque tal vez fue calculado por razones que se nos escapan, al revelar que soldados norcoreanos combatientes con los rusos y hechos prisioneros por Ucrania, fueron entregados a Corea del Sur para ser interrogados por los servicios secretos de Seúl y obtener información de calidad sobre planes, logística, moral de combate y despliegue de las fuerzas armadas norcoreanas.
Ucrania capturó a dos norcoreanos en la región rusa de Kursk en enero de 2025. Fueron los primeros soldados norcoreanos capturados con vida desde que Pyongyang entró en la guerra en 2024 para ayudar a Rusia. Corea del Sur había rechazado antes confirmar la llegada de los soldados, alegando preocupación por su seguridad y la de sus familiares que aún se encuentran en Corea del Norte.
Esto ha creado una crisis entre Corea del Sur y Ucrania. La oficina presidencial de Corea del Sur exigió una explicación oficial y una disculpa de Ucrania, a la que acusó de revelar el traslado de los prisioneros de guerra a Corea del Sur y luego negar falsamente que ambas partes hubieran acordado mantener la medida en secreto.
Este tipo de crisis no es nuevo, como no es nueva la colaboración secreta entre aliados contra enemigos comunes, ni las operaciones conjuntas de inteligencia que por razones de eficacia exigen una estricta confidencialidad. Lo que sí es infrecuente es que una de las partes haga pública una operación de este tipo en un momento de extrema sensibilidad.
No aumentará más la extrema tensión entre las Coreas, pero sí es previsible que aumente la prevención en las conversaciones y los planes de colaboración con el presidente ucraniano de varios países europeos, especialmente aquellos cercanos al teatro de operaciones, como Polonia, Lituania y Rumanía, desde donde se ejecutan los programas de los aliados para sostener el esfuerzo de guerra ucraniano.




