Bin salman

INTERREGNUM: La gira de MBS. Fernando Delage

Al definir el espacio geográfico ocupado por Eurasia, europeos y americanos suelen dejar normalmente fuera a India y a Oriente Próximo. La primera por el obstáculo físico que representa el Himalaya para la interacción con sus vecinos continentales, y la consecuente proyección exterior desde sus costas marítimas a lo largo de la Historia. El segundo, por una dinámica subregional basada en una serie de factores—de la cultura al islam, de las bases no industriales de la economía a la moderna creación de la mayor parte de sus Estados—que han proporcionado reducidas oportunidades de relación con los países de Asia central y oriental.

La geografía puede ser inmutable. Pero las ideas, los avances tecnológicos y los imperativos estratégicos pueden transformar el significado de los condicionantes geográficos. Una variable que lleva años acercando a los países asiáticos con los de Oriente Próximo es, por ejemplo, la energía: los primeros son los mayores importadores de gas y petróleo; los segundos, los mayores productores. Y ambos comparten la misma masa continental, como bien refleja la denominación utilizada por chinos e indios para referirse a lo que los occidentales llamamos Oriente Próximo (o Medio): Asia suroccidental.

Ni el presidente chino ni el primer ministro indio, en efecto, excluyen esta parte del mundo de sus respectivas visiones estratégicas de Eurasia. Lo mismo ocurre desde la otra dirección, como bien pone de relieve la gira asiática que acaba de emprender el heredero de la corona saudí, Mohamed bin Salman, más conocido como MBS. Acompañado por una delegación de más de 1.000 personas, el viaje incluía cinco naciones: Pakistán, China, Malasia, Indonesia e India. Horas antes de su salida se anunció la cancelación de la visita a Indonesia y Malasia, pospuesta a una fecha posterior. Aunque el viaje incluye una motivación personal—MBS busca restaurar su imagen tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi el pasado mes de octubre—, es evidente que Arabia Saudí se reorienta hacia el centro del dinamismo económico y geopolítico mundial.

El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, no se sumó al boicot de otros países a MSB tras el asesinato de Khashoggi, y logró de Riad un préstamo de 6.000 millones de dólares para hacer frente a una creciente deuda nacional.  Las relaciones no son fáciles, sin embargo: el Parlamento paquistaní rechazó la petición por parte de MSB de un contingente militar para la guerra de Yemen. Con todo, y aunque el atentado terrorista de la semana pasada en Cachemira ha obligado a reducir la duración de su estancia en Islamabad, se espera la firma de inversiones por valor de 15.000 millones de dólares, incluyendo varios proyectos en el puerto de Gwadar, en el océano Índico, una gigantesca infraestructura que construyen y gestionan empresas chinas.

La República Popular es, por supuesto, uno de los mayores compradores de petróleo saudí. También una de las principales fuentes de inversión en el país, y principal alternativa a unas naciones occidentales cada vez más críticas con Riad. Las relaciones en el terreno de la seguridad son también importantes y debe recordarse que MBS, además de heredero al trono, es ministro de Defensa. China—se sospecha que de manera conjunta con Pakistán—participa en la construcción de una fábrica de misiles de alcance medio.

La visita a India se produce, por otra parte, en plena campaña del primer ministro Modi para su reelección. Arabia Saudí es el cuarto socio comercial de India, con unos intercambios que superaron los 28.000 millones de dólares el pasado año, y unas inversiones en aumento en sectores como las tecnologías de la información, infraestructuras y energía. Casi la mitad de los siete millones de indios residentes en el Golfo viven en Arabia Saudí, un número que se estima aumentará con creces en el marco de los planes de reforma de la economía (“Vision 2030”). La dimensión de seguridad tampoco es menor. MSB intentará establecer una relación de cooperación que acerque a Modi a Riad y le aleje de Teherán, en un contexto de creciente presión norteamericana sobre Irán, mientras que Delhi se esforzará porque Arabia Saudí utilice su influencia sobre Islamabad en contra del terrorismo transfronterizo contra India.

En último término, el viaje es un reflejo de la rápida consolidación de un eje económico y estratégico Oriente Próximo-Asia, revelador a su vez de la rápida pérdida de influencia de Estados Unidos en el mundo arabo-islámico, del vacío de seguridad que está dejando, y del simultáneo incremento de la presencia de China e India para asegurar su estabilidad. Otra nueva variable, por tanto, que deben tener en cuenta los europeos en un momento de necesaria reflexión sobre su papel en el mundo del futuro.

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La fábula de las fake news. Miguel Ors Villarejo

Tras la sorpresa que supuso el triunfo de Donald Trump, los estadounidenses no han tardado en encontrar un culpable: las noticias falsas. Su difusión masiva a través de Facebook ha alterado el voto de millones de ciudadanos e inclinado la balanza en favor del candidato republicano. Algunos expertos incluso creen que la pérdida de ascendiente de la prensa tradicional pone en peligro la democracia. “La nación”, advierte la revista Editor & Publisher, “se enfrenta a la amenaza de una información incompleta y mal asimilada que distribuye un medio que todavía tiene que demostrar su capacidad para desempeñar semejante tarea”.

La queja de Editor & Publisher no es nueva. De hecho, es bastante anterior a Trump. Procede de un editorial de noviembre de 1937 y el medio al que se refiere no es Facebook, sino la radio. Orson Welles acababa de emitir su dramatización de La guerra de los mundos. Todos hemos leído cómo aquella noche las comisarías y las redacciones se bloquearon con “las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos”. En algunos barrios incluso se habló de infartos y suicidios inducidos por el miedo, y el New York Times alertó de la irresponsabilidad de aquellos locutores aficionados. Había que atajar la distribución de informaciones diseñadas para confundir a la audiencia, o sea, de fake news.

El problema es que la única fake new fue aquel pánico. El impacto de Welles fue muy limitado. Su programa no alcanzó ni el 2% de cuota, porque coincidió con el show del ventrílocuo Edgar Bergen, que era la sensación del momento. Tampoco hubo muertos ni heridos. El análisis de los formularios de ingreso de seis hospitales de Nueva York, que había sido teóricamente el epicentro de la histeria alienígena, revela que “ninguno registró caso alguno relacionado con la emisión”. ¿Cómo se forjó y alimentó el mito de La guerra de los mundos?

“Échenle la culpa a los grandes rotativos”, escriben Jefferson Pooley y Michael Socolow en Slate. “La radio había arrebatado a la prensa muchos recursos publicitarios durante la Gran Depresión, ocasionándole un serio perjuicio. Los diarios aprovecharon la oportunidad que Welles les brindó para desacreditarla como fuente de información”.

Y volviendo a Trump, ¿no podría estar pasando ahora lo mismo con Facebook? Los investigadores Andrew Guess, Brendan Nyhan y Jason Reifler han estudiado una muestra representativa de ordenadores para determinar cuántos estuvieron expuestos a fake news en octubre y noviembre de 2016 y han obtenido una proporción alta (27%), pero sus contenidos nunca superaron el 2% de la dieta informativa total.

En cuanto al papel de Facebook como propagador, pudo ser relevante en 2016. Entonces, el sitio aparecía en los historiales de navegación justo antes de las webs de noticias falsas, lo que sugería que facilitaba el acceso a ellas. “Pero este patrón ya no se da con los datos de 2018”, observa Guess.

Finalmente, no hay evidencia de que las noticias falsas influyeran en el resultado de las presidenciales. Guess y sus colegas no han encontrado “ninguna asociación” entre la lectura de artículos favorables a Trump y cambios en el apoyo electoral.

“El temor al efecto nocivo de las fake news no debe desdeñarse”, concluye Guess, pero su alcance es “más matizado” de lo que sugiere la alarma actual. Como en los años 30, parece que los medios establecidos están aprovechando la conmoción política para ajustar cuentas con los intrusos que se han quedado con sus anuncios. Cuentan para ello con la buena disposición de la gente, que desconfía de la influencia de Facebook y Google tanto como nuestros abuelos y bisabuelos recelaban de la radio.

“No son los marcianos que invaden la Tierra los que más nos asustan”, escriben Pooley y Socolow. “Son la ABC, la CBS y la NBC ocupando y colonizando nuestras mentes las que de verdad nos aterran”. Por eso, periódicamente, recurrimos a alguna fábula que nos recuerda el poder de los medios. (Goretti Cortina)

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THE ASIAN DOOR: El Gran Salto Adelante de la IA en China. Águeda Parra

Una de las carreras tecnológicas más feroces que van a librar las economías avanzadas en los próximos años será por el liderazgo de la inteligencia artificial (IA). La frase del presidente de Rusia, Vladimir Putin, suele ser la más utilizada para explicar este fenómeno que modificará nuestras vidas en los próximos años, indicando que aquél que lidere la inteligencia artificial “dominará las reglas del mundo”.

China ya dispone de una estrategia nacional desde julio de 2018 con la publicación del documento “Plan de Desarrollo de Nueva Generación de Inteligencia Artificial” por parte del Consejo de Estado. La aspiración es situar a China como “principal centro de innovación de IA” en 2030, con una industria capaz de generar 22.000 millones de dólares en 2020, 60.000 millones en 2025 y 148.000 millones en 2030. Esto en la previsión a medio plazo, porque a corto, China ya ha conseguido acaparar el 60% de la inversión mundial en IA en 2018, englobando capital riesgo, capital privado y titanes tecnológicos, lo que podría añadir entre 0,8 y 1,4 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB de China, según McKinsey.

A pesar de que Estados Unidos se mantiene por delante de China en este campo, acaparando el 33% de las capacidades totales de la IA, en comparación con el 17% que representa China, Washington ha esbozado su propia estrategia nacional, denominada “American AI Initiative”, dos años después de que lo hiciera China, y además no viene acompañada de nueva inversión. De ahí que, aunque Estados Unidos todavía se posicione un paso por delante de China en IA, existen muchos otros factores que pueden determinar que la carrera por el liderazgo se resuelva a favor del gigante asiático.

Entre los factores clave destaca la inversión en investigación. Mientras la administración Trump ha recortado el presupuesto, China lo ha incrementado y ha sido el promotor de 641 patentes relacionadas con IA en 2017, comparadas con las 130 de Estados Unidos, según CB Insights. Ambas potencias figuran como cabezas de lista en la competición mundial que se libra por el dominio de la IA, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, con más de la mitad de las patentes presentadas a partir de 2013 desde que se acuñara el término en 1956, figurando IBM como el gran gigante tecnológico estadounidense con mayor número de patentes en IA. China, por su parte, cuenta con 17 de las 20 instituciones académicas más importantes, principalmente en el ámbito del deep-learning, que es parte de las técnicas de machine-learning que estudian los sistemas de reconocimiento de voz.

China tiene a su favor un modelo político que otorga mayor viabilidad a aquellos proyectos diseñados para sustentar el desarrollo económico del país, pero también una población de 1.300 millones de habitantes que le confiere una masa crítica de datos excepcional para avanzar en la investigación de la IA. Y otro factor a tener en cuenta es el papel que juega el ecosistema tecnológico en China, donde los ciudadanos realizan pagos por el móvil 50 veces más que en Estados Unidos, realizan 10 veces más pedidos de comida a domicilio y hacen uso de las bicicletas compartidas 300 veces más que su principal competidor, según Sinovation Ventures.

El despliegue de las denominadas “granjas de IA” también es una parte importante de la estrategia. Para la provincia de Guizhou, este nuevo tipo de empresas representa lo que supuso para las provincias del sur el despliegue de fábricas de manufactura cuando China decidió convertirse en un país exportador. El lugar ha sido elegido por sus condiciones climatológicas, al requerir menor inversión en sistemas de refrigeración, y por una mano de obra que sigue siendo barata. El trabajo resulta sencillo, etiquetar diariamente cientos de imágenes que permitan perfeccionar los algoritmos aplicados a los coches autónomos, y escuchar y transcribir cintas de audio, que sirven para un mejor procesamiento de los modelos de reconocimiento de voz. Dos ámbitos en los que China está centrando el desarrollo de la IA, aunque ya se ha utilizado como tecnología asistencial en un proceso judicial, y no descartan aplicar estos avances a los submarinos nucleares.

Sin embargo, la financiación de startups de IA es un ámbito que lidera China. Las empresas dedicadas al reconocimiento facial y al sector de los chips fueron las principales receptoras de una inversión china que durante 2017 financió el 48% del total de startups de IA mundial, superando el 38% que recibieron las de Estados Unidos. Una parte importante de esta financiación ha tenido su origen en cuatro grandes titanes tecnológicos chinos, como Baidu, Alibaba, Tencent y Huawei, que han invertido, o se han aliado, con 48, 37, 31 y 9 empresas, respectivamente, lo que representa casi el 65% de las cerca de 200 nuevas firmas chinas dedicadas a IA. En cada caso, la inversión de los titanes tecnológicos ha estado asociada a intereses de negocio comunes, siendo el foco de atención de Alibaba las empresas dedicadas a la capa de aplicación, en el caso de Tencent a la fabricación de coches, mientras Baidu y Huawei se interesaron por aquéllas especializadas en la capa de tecnología y el desarrollo de plataformas de código abierto. Pero también ha fijado su atención en las startups de IA chinas la inversión de capital riesgo, a pesar de que Estados Unidos sigue acaparando la mitad de este tipo de inversión. Empresas como Didi Chuxing, Meituan-Dianping, Nio, Guazi.com y Hellobike han sido las principales receptoras de este tipo de financiación, alcanzándose el valor récord de 40.000 millones de dólares en 2017, un 15% más respecto al año anterior.

De ahí que de este entorno de emprendimiento e innovación surja SenseTime Group Ltd. como la startup de IA más valiosa del mundo gracias a haber recaudado 600 millones de financiación de parte de Alibaba y otros inversores, consiguiendo duplicar su valor hasta los 3.000 millones de dólares en apenas unos meses. Un ejemplo del potencial de la inversión china en innovación y modernización de toda su estructura económica, que antes o después supondrá un conflicto con Estados Unidos superior al que se está viviendo con la guerra comercial.

ZTE

China en la crisis venezolana (II). Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La dimensión de la implicación de China en la crisis venezolana parece ser más profunda de lo que inicialmente se intuía. En esta misma columna hemos dado cifras de los créditos que Beijing ha otorgado a Caracas. Sean Miner, en una entrevista que le concedió a 4Asia el año pasado, explicaba que los prestamistas estatales chinos dieron créditos al gobierno de Maduro por más de 60 mil millones de dólares, principalmente en acuerdos de préstamo por petróleo. Y expertos estiman en que Venezuela aún le debe a China al menos 25 mil millones.

La concesión de estos créditos fue una estrategia de Beijing para garantizarse suministro de petróleo, a pesar de las fluctuaciones de precio en el mercado internacional. Y gracias a ese flujo de dinero Maduro ha conseguido alargar su estancia en el poder, a pesar de la crisis en la que ya se encontraba la economía venezolana.

Pero más allá de los créditos está la lista de empresas chinas que consiguieron entrar en los negocios del régimen venezolano. La ZTE, una de las grandes corporaciones en telecomunicaciones chinas que ayudó a Maduro a construir la base de datos que permite el monitoreo y seguimiento de los ciudadanos desde el 2016 a través de la “carnet de la patria”, tal y como aparece en una carta del Senado estadounidense dirigida a los Departamentos de Estado, de Comercio y del Tesoro, a finales de noviembre pasado, en la que se les pide investiguen a ZTE por haber violado la normativa de exportaciones.

En la misiva dice literalmente “previo a las elecciones venezolanas de mayo pasado, el dictador Maduro usaba la tarjeta de la patria para movilizar gente en su apoyo. Prometió premios a quienes escanearan las tarjetas en los centros electorales. Sin embargo, esos premios nunca se materializaron, aunque sí se recibieron mensajes de texto agradeciendo su apoyo a Maduro”.

La trama de esta empresa de telecomunicaciones es larga, pues ya ha sido investigada y sancionada previamente debido a sus prácticas comerciales oscuras, y entre ellas cuentan la violación a los embargos con Irán, Corea del Norte, Sudán, Siria y Cuba. Precisamente el verano del 2018 se declararon culpables de rompimiento de acuerdos previos y haber enviado equipos y/o material tecnológico que contiene piezas elaborados en los Estados Unidos.

Las prácticas de ZTE han sido tan irregulares que en junio pasado el mismo Xi Jinping tuvo que visitar la Casa Blanca en busca de mediación. Pues las sanciones consistían en siete años de embargo que prohibían a la compañía cualquier negocio con empresas estadounidenses. De haber procedido las sanciones que estaban previstas, hubiera sido el fin de ZTE, de acuerdo a expertos financieros, muy a pesar de que es la mayor corporación en telecomunicaciones china.

En esa ocasión Trump salvó a ZTE por la intervención de Xi, lo que no fue bien visto por todos los sectores de la Administración. Sin embargo, fuentes cercanas a Trump insistieron que lo hizo como una demostración de buena voluntad en pleno anuncio de la guerra comercial.

Ahora el Senado estadounidense ha vuelto a solicitar que se reabra esta investigación y se investigue si ZTE ha vuelto a infringir sanciones estadounidenses a través de la venta de materiales y equipos, o ha asistido técnicamente o financieramente a individuos como el presidente de CANTV (empresa de telecomunicaciones de Venezuela) Manuel Ángel Fernández Meléndez. Así como solicita que se investigue si esta corporación china ha participado en actividades que socavan la democracia en Venezuela y serios abusos de derechos humanos.

Con la fuerte presión que la comunidad internacional está ejerciendo para que se retome la democracia y se restauren las garantías de los derechos humanos en Venezuela, y con ello se frene la mayor migración nunca vista en esta región del mundo, a punto de superar la Siria, aumenta también el interés en perseguir irregularidades como las de ZTE, y dejar al descubierto como la mano china omitiendo regulaciones ha favorecido la vigilancia y control de la población venezolana en pro de la perpetuación del régimen de Maduro. (Foto: Karlis Dambrans)

cumbres

Europa, cumbre a cumbre

Dos cumbres europeas en la última semana, en Varsovia y Munich, han marcado el terreno de los límites de la política exterior de la Unión Europea, la alianza trasatlántica con Estados Unidos y la recomposición estratégica de Asia Central y Oriente Próximo. Dos cumbres de importancia que no deben quedar fuera de la lupa de los observadores de la escena internacional.

Por un lado, en Varsovia, se ha evidenciado un cambio de enorme profundidad y relevancia en la política exterior de países árabes como los Emiratos y Arabia Saudí que es la aceptación cada vez más clara, pasando del secreto a la discreción y haciendo ya los primeros actos públicos, de Israel como Estado y de acercamiento entre sus políticas exteriores. Este cambio, catalizado por los avances de Irán, que amenazan tanto a Israel como al Islam sunní y a los países que lo sustentan, puede provocar una recomposición de alianzas en toda la región, sin olvidar la alianza discreta de Egipto con Israel en asuntos de seguridad frente a un terrorismo, paradójicamente sunní pero alentado por Irán, que desafía a ambas naciones.

La prueba de lo que este cambio significa está en las reacciones de Hamás (sunníes palestinos con apoyo financiero de Irán) y de Hizbullah (chíies libaneses con apoyo financiero y militar de Irán, desplegados también en Siria en apoyo de Al-Assad) que han denunciado la “debilidad” de países árabes al aceptar “al sionismo”.

Y la otra cumbre, en Munich, específicamente convocada para hablar de seguridad y con asistencia protagonista de Estados Unidos, ha sentido los ecos de Varsovia y el protagonismo iraní. Trump defiende que la UE se alinee claramente con Estados Unidos y rompa el acuerdo que el propio Obama firmó con Teherán sobre la contención nuclear. Esto, que es una proyección del acercamiento árabe israelí y un deseo de aislamiento de Irán, es rechazado por Alemania que ha sugerido una propuesta a China para que se sume al acuerdo actual.

Europa necesita una política exterior propia sin poner en riesgo las relaciones con Estados Unidos. Y esto es lo que no acaba diseñarse por la diferencia de intereses nacionales, viejos prejuicios, los errores proteccionistas de Trump y la presión de Putin en el Báltico intentando abrir más las contracciones entre Bruselas y Washington. Pero es indudable que la UE ha puesto el asunto en su agenda, lo cual es ya un avance.

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The EU fearing a closed agreement between China and the United States

The European Union fears that China and the United States, who are about to begin to negotiate how to manage the threat of trade war between protectionist systems, will reach an agreement for the distribution of quotas that leaves European companies out. It is not that the EU is less protectionist, but that it fears to be left without its portion of cake.

“We are in favour of fair global trade based on rules, but the rules should be the same for everyone,” added the Vice President of the European Commission and Commissioner for Employment, Growth, Investment and Competitiveness, Jyrki Katainen when asked about the effect that a potential agreement between China and the US could have for the EU. It was a month ago, after the first meeting held between the EU and China since Xi Jinping and Donald Trump greed to a truce of 90 days.

The EU can play an important role if it considers that China needs it as a counterweight to the United States and plays with its economic power which, although in crisis, is not as unimportant as it is sometimes said.

But Europe has a vulnerability. It still lacks a foreign policy agreed upon among its members, it continues without gaining political prominence, much less military, and continues to put at the same level, (Trump aside) its criticism to the United States and China. Although we must remember that the position of the European Commission and the concrete opinion of the countries that set the course of the Union, France and Germany are different things.

But the fact of an absence of common criteria (because the absence of an agreed strategy stems from a lack of unity of criteria, since, in the end, there is no identification of national interests) makes European protagonism more difficult; and the initiatives of France, Germany and others (Spain among them) to achieve investments and business areas reveal the weakness of the community project.

So, it is probably time to stop regretting the lack of such unitary strategy and to try to locate and assume the lowest common denominator among the national interests of the Member States to take some measures that should be more oriented towards free trade than towards raising protectionist barriers of the European market. It is not easy, but that is the challenge. (Traducción: Isabel Gacho Carmona)

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40 años de relaciones entre China y Estados Unidos. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- El año de 1979 marca un antes y un después en las relaciones bilaterales entre Beijing y Washington. La visita del presidente Richard Nixon a Mao Tse-Tung, a principios de los setenta, abrió un nuevo camino a estas relaciones, y disipó tensiones de décadas anteriores. Aunque no fue hasta 1979 que el presidente Jimmy Carter concedió reconocimiento diplomático total a China.

A finales de la semana pasada la embajada china en Washington aprovechó la fecha del nuevo año chino para celebrar estas cuatro décadas de relaciones bilaterales con Estados Unidos, en un encuentro en el que se resaltó el rol clave que ha tenido China en la estabilidad regional de Asia en cooperación con los Estados Unidos.

El encuentro se centró en la importancia de potenciar las relaciones entre ambas naciones en todos los ámbitos. “El intercambio diario comercial entre ambos países supera los 1.5 mil millones de dólares, y más de 14.000 personas vuelan diariamente entre las dos naciones”, resaltó el embajador Cui Tianki, apuntando que las relaciones bilaterales para ambas partes son extraordinariamente beneficiosas, y que los ciudadanos en ambos lados del Pacífico han sido testigos de esas ventajas.

El Estado chino hace alrededor de setenta años que fue creado, pero tan sólo cuarenta de haberse reformado y abierto. La apertura económica ha dado resultados espectaculares, sobre todo en los últimos 20 años, en los que se ha visto como la economía china ha crecido exponencialmente, convirtiéndose en la segunda del mundo, por detrás de Estados Unidos. No cabe duda de que la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio en el año 2001 fue el gran impulso a su integración global en el mercado.

La innovación es la brújula que guía a Beijing, de acuerdo con documentos oficiales. Sin embargo, en conversaciones informales que 4Asia pudo sostener durante el evento, percibimos que lejos de estar preocupados por la tensa situación con la Administración Trump, el Partido Comunista Chino entiende que Estados Unidos presione para que se juegue a través de las reglas del comercio internacional. Son conscientes de la importancia de los derechos de la propiedad intelectual para mantener intercambios justos, aunque preferirían no tener que aceptarlo, obviamente. Mientras, seguirán intentando negociar mejores tarifas.

La guerra comercial que ha declarado la Administración Trump a Beijing en una primera etapa desconcertó a China. Y como es de esperar su respuesta fue altas tarifas e intentar nuevas negociaciones. Pues para el arte de la diplomacia los chinos parecen ser mucho más acertados que los estadounidenses. Sin embargo, con la política hostil que ha mantenido la Casa Blanca desde la llegado de los republicanos, el gobierno chino parece haber tenido el tiempo de prepararse a afrontar las nuevas demandas.

Xi Jinping tiene como prioridad que su economía continúe creciendo. A pesar de que todo parece indicar que sufrirán un estancamiento en ese crecimiento este año. Seguir creciendo como hasta ahora, según los expertos no es sostenible, pues la economía china aún no está anclada sobre pilares tan sólidos. Lo que es bastante posible, es que tal y como nos dijo un oficial chino durante la celebración del año nuevo, de cada crisis China aprende y sale fortalecida.

En el fondo el pensamiento de Confucio sigue formando parte intrínseca de la sociedad y cultura china, resumido en una de sus frases: “Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos”. (Foto: Vlasta Juricek)

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La UE, ante el temor de un acuerdo cerrado entre China y Estados Unidos

La Unión Europea teme que China y Estados Unidos, que van comenzar a negociar cómo gestionar la amenaza de guerra comercial entre sistemas proteccionistas, llegue a un acuerdo de reparto de cuotas que deje fuera a empresas europeas. No es que la UE sea menos proteccionista, sino que teme quedarse sin su ración de tarta.

“Estamos a favor de un comercio global justo basado en reglas, pero las reglas deben ser las mismas para todos”, añadió al ser preguntado por el efecto que podría tener para la UE un potencial acuerdo entre China y EEUU, dijo al respecto el vicepresidente de la Comisión Europea para Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jyrki Katainen, tras la primera reunión, hace un mes, entre la UE y China desde que el presidente Xi Jinping y el de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron una tregua de 90 días.

La UE puede jugar un papel importante si tiene en cuenta que China la necesita como contrapeso a Estados Unidos y juega con su potencia económica que, aunque con crisis, no es tan poco importante como a veces se dice.

Pero Europa tiene una vulnerabilidad. Sigue careciendo de una política exterior acordada entre sus miembros, sigue sin ganar protagonismo político, y mucho menos militar, y sigue poniendo al mismo nivel, (Trump aparte) sus críticas a Estados Unidos  y a China. Aunque hay que recordar que en esto una cosa son los posicionamientos de la Comisión Europea y otra la opinión concreta de los países que marcan el rumbo de la Unión, Francia y Alemania.

Pero el hecho de una ausencia de criterios comunes (porque la ausencia de una estrategia acordada nace de una falta unidad de criterios, ya que, en el fondo, no hay una identificación de intereses nacionales) hace más difícil el protagonismo europeo; y las iniciativas de Francia, Alemania y otros (España entre ellos) para conseguir inversiones y áreas de negocio revelan la debilidad del proyecto comunitario.

Así pues, probablemente es el momento de dejar de lamentar la falta de esa estrategia unitaria y tratar de localizar y asumir el mínimo común denominador entre los intereses nacionales de los Estados miembros para tomar algunas medidas que deberían estar más orientadas al libre comercio que a levantar barreras proteccionistas del mercado europeo. No es fácil, pero ese es el reto.

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THE ASIAN DOOR: El carnaval del turismo durante el Año Nuevo Chino. Águeda Parra

Con la celebración del Año Nuevo Chino, que tuvo lugar el pasado 5 de febrero, comienza el primer gran carnaval de los viajes. Por algo se conoce a esta fecha como la mayor migración humana del planeta, impulsada por las visitas que realizan los ciudadanos chinos a sus ciudades natales para pasar junto a sus familiares este período festivo. A diferencia de otras épocas, cada vez es mayor el número de ciudadanos chinos que opta por gastarse el dinero del desplazamiento, más el que introducen en los hongbao como regalo a los familiares, donde según una encuesta el 41% puede llegar a gastarse hasta el sueldo neto de un mes, en viajes de placer al extranjero aprovechando que disponen de una semana de vacaciones.

Las tensiones por la guerra comercial y la desaceleración de la economía están impactando en el presupuesto disponible de los 7 millones de turistas que se espera viajen en estas fechas. La preferencia en esta ocasión serán los destinos de corta distancia, siendo los más populares Tailandia, Japón, Indonesia y Singapur, que recibirán un mayor número de visitantes, en perjuicio de otros destinos más lejanos como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, que registrarán una caída de las visitas, según apunta Ctrip.

La elección del destino no solamente está sujeta a la distancia, sino que durante el Año del Cerdo el poder adquisitivo por la conversión del yuan está siendo un factor adicional a tener en cuenta. La guerra comercial ha reducido significativamente el valor de la moneda china en estos últimos meses, generando un encarecimiento de determinados destinos y favoreciendo la elección de aquéllos donde se dispone de visado gratuito de entrada, lo que normalmente sucede con los países vecinos. De hecho, Estados Unidos cuenta con el visado más caro, que alcanza los 160 dólares, y a pesar de que durante años este gasto adicional del viaje no ha desanimado a los ciudadanos chinos a viajar al país, la situación de confrontación entre ambas potencias por la hegemonía mundial sí está mermando las cifras de turismo hacia Estados Unidos. Teniendo en cuenta que el gobierno chino no ha dado indicación directa para desincentivar este destino, como sí sucedió en el caso de la prohibición de viajar a Corea del Sur en 2017, el turismo chino hacia Estados Unidos se ha reducido considerablemente, registrándose apenas un 2% de incremento durante 2018 por efecto de la lucha entre ambos titanes, cuando el turismo internacional con llegada en Estados Unidos se incrementó un 5,7% en 2018 respecto al año anterior.

Esta situación de inestabilidad internacional no está suponiendo viajar menos, más bien todo lo contrario, ya que han crecido las reservas al extranjero un 30% respecto a 2018, mientras el gasto de viaje ha experimentado un incremento anual del 10%, según datos de Ctrip. Unos datos que confirman la buena salud del turismo chino hacia el extranjero en medio de la tensión que está provocando la guerra comercial con Estados Unidos. De hecho, en 2018 los ciudadanos chinos realizaron 140 millones de viajes al extranjero, registrándose un incremento del 13,5% respecto al 2017, y realizando un gasto en 2018 de 120.000 millones de dólares, superior a los 100.000 millones de dólares que se alcanzaron el año anterior, según datos de China Tourism Academy (CTA).

Sin embargo, a diferencia de 2018, la estimación en 2019 sí muestra un nivel de gasto más moderado durante los viajes, con una reducción en el importe dedicado a las compras que pasaría de los 1.186 dólares dedicados en 2016, a los 855 dólares que se estima alcance el gasto en este período vacacional, según la consultora Oliver Wyman. En esta cuestión influye la nueva regulación impuesta por el gobierno chino para fomentar la compra de artículos de lujo reduciendo los aranceles de importación, una medida que pretende incentivar el consumo desde la propia China y que hace menos rentable realizar este tipo de compras en los viajes al extranjero.

Pero a río revuelto, Europa sigue sin conseguir captar ese volumen de ciudadanos chinos que por efecto de la desaceleración de la economía china, y de la caída de Estados Unidos de entre los posibles destinos, han elegido otros países para este período de vacaciones. El Año del Turismo China-UE 2018 ha resultado ser una gran iniciativa para impulsar la llegada de un número mayor de visitantes chinos hacia Europa, pero todavía queda por reformar la cuestión de los visados, con lo que se conseguiría incrementar el turismo chino entre un 7%-18% entre 2018-2023, según un informe de la European Travel Commission (ETC). Entre los países europeos, España ya ha comenzado a dar los primeros pasos para abordar una medida muy necesaria para facilitar la llegada del turista chino que representa el mercado de turismo con mayor nivel de gasto. La iniciativa abordaría mejorar la agilidad de los visados a turistas chinos y la apertura de una nueva línea aérea desde Madrid a alguna ciudad china. Una medida muy demandada desde hace tiempo, ¡bienvenida sea!

misil atomico

INTERREGNUM. Dilemas nucleares en Asia. Fernando Delage

A principios de mes, Estados Unidos anunció de manera oficial su retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Medio (INF en sus siglas en inglés). Firmado por Ronald Reagan y Mijail Gorbachov en 1987, fue uno de los elementos centrales del régimen de desarme nuclear desde la Guerra fría, y el primer pacto que prohibió una categoría completa de armamento.

Según Washington, el tratado ha dejado de ser operativo una vez que Rusia, al desarrollar un nuevo tipo de misil crucero, ha violado sus compromisos. Para Moscú, el culpable es Estados Unidos, y lo es desde que se retirara del Acuerdo de Misiles Antibalísticos en 2001. El abandono del INF—sumado al rápido avance de nuevas tecnologías (que permiten ataques cibernéticos a sistemas de mando y control nuclear, por ejemplo), y a la modernización de sus respectivas fuerzas por todas las potencias nucleares—, anticipa en cualquier caso una nueva era de inestabilidad en este terreno.

Agrave el dilema el hecho de que—más que Rusia—ha sido China el factor que en mayor medida ha conducido a la retirada norteamericana del INF. Al no ser firmante del tratado, la República Popular no ha encontrado limitaciones al despliegue en su costa—y, de manera creciente, en las islas que controla en el mar de China Meridional—de armamento de estas características, adquiriendo así una notable ventaja asimétrica con respecto a Estados Unidos en el Pacífico occidental. No suele mencionarse, sin embargo, que los negociadores norteamericanos del INF lograron la exclusión del acuerdo de los misiles basados en el mar (buques y submarinos) y en aeronaves. Sus aliados—tampoco partes del tratado—pueden asimismo desplegar misiles de este alcance en su territorio. Las justificaciones de Washington plantean por tanto muchas dudas, además de poder agravar una espiral de inseguridad.

Los líderes chinos consideran que la expansión de un sistema de misiles liderado por Estados Unidos en Asia no solo limitará sus propias capacidades en el caso de una contingencia en su periferia marítima, sino que obligará a redefinir su doctrina nuclear, basada hasta la fecha en el mantenimiento del arsenal mínimo necesario para poder responder a un ataque. El reforzamiento de sus capacidades adquirirá prioridad frente al desarme. Pekín verá por otra parte legitimados sus argumentos—recogidos en el Libro Blanco sobre Seguridad en Asia de 2017—sobre Estados Unidos como fuente de inestabilidad estratégica en la región. Por no hablar de las nuevas oportunidades que se le presentan para dividir a Washington de sus aliados.

La presión sobre Corea del Sur después de que ésta permitiera a Estados Unidos desplegar el sistema THAAD en su suelo hace un par de años es un buen ejemplo de lo que cabe esperar. Tras el rápido deterioro de las relaciones entre Pekín y Seúl, el pasado mes de diciembre ambas partes acordaron “un nuevo comienzo”. Según fuentes chinas, el presidente Moon Jae-in se comprometió a no sumarse a la red de misiles de Estados Unidos, ni a formar una alianza trilateral con Washington y Tokio, ni a desplegar más baterías THAAD. Washington incrementará su presión sobre un gobierno, el surcoreano, ya rehén de las amenazas de nuevas represalias económicas por parte de China, su principal socio comercial y financiero.

Las reservas, si no abierta oposición, por parte de sus aliados—en esto coinciden los asiáticos y los europeos—obliga a preguntarse por el sentido de la decisión de la Casa Blanca. ¿Propiciar una nueva carrera armamentística con China—a la vez que con Rusia—se traducirá en una mayor seguridad para Estados Unidos? ¿En una mayor estabilidad en Asia y en Europa? (Foto: Steve Jurvetson)