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“Sistemas de gobernanza de datos como herramienta competitiva: el caso UE-China” Webinar de European Guanxi. Isabel Gacho Carmona

“Los datos son el origen de todo, de todas las tecnologías: 5G, inteligencia artificial, blockchain…” comenzaba diciendo Raquel Jorge Ricart. “Son una colección de hechos, de números… pero también se pueden entender como un activo con efectos políticos, geopolíticos y económicos”. European Guanxi ha organizado un webinar titulado “Sistemas de gobernanza de datos como herramienta competitiva: el caso UE-China” en el que la ponente, miembro Fulbright en la Elliott School of International Affairs, abordó la cuestión.

Ante tan importante activo, los Estados -y organizaciones supranacionales, en el caso de la Unión Europea- tratan de asegurar su calidad, garantizar su protección y gestionar el ciclo de vida de la información. Así, por un lado la UE, a través de la Estrategia Europea de Datos de 2020 busca, a nivel interno, la creación de un mercado único de datos para ser capaces de reutilizarlos y de crear un “data pooling and sharing” o sistema de intercambio y mutualización de datos. A nivel externo el objetivo sería convertirse en un actor emprendedor y fiable. Se trata de un gran marco normativo en el que “todo está regulado”, apuntaba Jorge Ricart. Por otro lado, la estrategia de China estaría caracterizada por ser un entramado de diferentes normas en las que destaca la Ley de Ciberseguridad de 2017, junto con una serie de medidas y directrices políticas.

Mientras la normativa europea está centrada en los derechos y goza de garantías específicas en el caso de violaciones a la privacidad, el modelo chino pone al gobierno en el centro, esto es, además de ofrecer protección frente a ataques, la regulación también pasa por la prevención para que las tecnológicas no se conviertan en gigantes con un poder similar al de sus homólogos estadounidenses. Además, cuenta con un requerimiento de localización mediante el cual cualquier negocio que opere dentro de territorio chino tiene la obligación de mantener los datos en el territorio del país. Sin embargo, y pese a estas diferencias, “paradójicamente la manera de abordar la protección de datos hace a China más alineada con la UE que con Estados Unidos” sostenía la ponente.

Más allá de esta regularización, ambas potencias tratan de internacionalizar su marco en materia de datos. Por ejemplo, Europa cuenta con los campeones en 5G, Nokia y Ericsson, que han firmado con acuerdos por todo el globo. Por su parte, las entidades chinas habrían invertido más de 17 mil millones de dólares en proyectos de Ruta de la Seda Digital desde 2013.

En definitiva, el uso de datos entraña un alto valor y la tendencia global es su securitización. Pero más allá de esta, y es vital comprender la importancia de sus implicaciones económicas y de poder. En este último sentido, Jorge Ricart citaba las palabras de Borrell sobre la necesidad de la UE de aprender a usar el lenguaje del poder. Un poder que debe ir más allá del soft power. Así, recordaba que “el hard power no significa únicamente medios militares”.

“El 5G es una baza poder apagar sectores enteros de la economía de un país” Isabel Gacho Carmona

En las relaciones entre EEUU, China y la UE “la cuestión central es el poder”, comenzaba diciendo Fidel Sendagorta en un coloquio organizado por el Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior (Incipe), en el que analizó la situación. “Primero, porque estamos de nuevo en una era dominada por la política de poder, que se caracteriza por ser más desinhibido en todas sus formas, incluida la coacción económica o híbrida”. Un contexto en el que el nacionalismo es cada vez más exacerbado, donde la tensión es cada vez más difícil de manejar.

Y es en este contexto aparece el poder chino. Y esta vez -a diferencia de hace 200 años cuando siendo primera potencia económica solo estaba interesada en su vecindario inmediato- necesita al resto del mundo. Y según se expande en términos económicos y comerciales, también lo hace militarmente. “Hoy solo tienen una base en Yibuti, pero habrá más”, apuntaba el director general de Política Exterior y Seguridad. De momento ya tiene una flota con capacidad de proyección en los océanos y capacidad de influencia política en regiones en las que antes estaba poco representada.

Para  lograr su ambición de liderazgo, que pasa, por cierto, por “desoccidentalizar el orden internacional”, Pekín tendría una “estrategia conocida y otra oculta”. Por un lado, estarían las famosas iniciativas Made in China 2025 o La Franja y la Ruta, donde las estrategias quedan más o menos claras. Sin embargo, el puzle queda incompleto y, mientras Thomas Wright argumenta directamente que la estrategia china es “un misterio”, otros entienden que se puede inferir de muchas maneras. Es el caso de Michael Pillsbury, que habla de la “maratón de los 100 años” refiriéndose al objetivo de conseguir un puesto de liderazgo en el sistema mundial en 2049.

En cualquier caso, se entiende que la estrategia siempre había estado influida por ideas tradicionales basadas en la máxima de ganar las guerras sin necesidad de hacerlas. Sin embargo, ahora China habría abandonado la “prudente actitud” y se ha lanzado a una exhibición de su poder, pero ¿por qué? Sendagorta argumenta que se debería básicamente a tres razones. En primer lugar, estaría aprovechando el hueco dejado por el repliegue estadounidense, en segundo lugar, Pekín es cada vez menos dependiente económicamente del resto al haber desarrollado su consumo interno, y, por último por el auge del nacionalismo.

Tanto Washington como Bruselas tardaron en reaccionar. En un primer momento Trump enfocaba la política hacia China de una manera exclusivamente comercial, en términos de deslocalización y “pérdidas de puestos de trabajo”. En Europa han hecho falta llamadas de atención -como cuando Alemania trató de evitar a compradores chinos para la empresa puntera de robótica Kuka y descubrió que no había ningún mecanismo que lo impidiera- para priorizar en la agenda el pulso para la protección de las industrias estratégicas y para darnos cuenta de que ya no basta con pensar solo en términos económicos.

Y, es que es en la tecnología donde “se juega la base del poder de cualquier país en el futuro”. En el caso de las redes 5G, por ejemplo, además del componente económico tienen uno de defensa. Pero este componente “no solo se trata de espionaje o robo de datos, se trata de algo más”. Hay países, como Japón o Australia, que no quieren implantar las redes chinas en previsión a un posible conflicto: “controlar las redes 5G es una baza para poder apagar sectores enteros de la economía de un país”.

EVENTO 11 DE DICIEMBRE: HONG KONG. ¿NI UN PAÍS, NI DOS SISTEMAS ?

PROGRAMA

 

11.00 – 11.30 Entrada y Registro.

11:30 – 13.45 Mesa redonda.
“Hong Kong. ¿Ni un país, ni dos sistemas?”
Debate sobre la situación social, económica y política de la excolonia.
Modera Julio Trujillo, Director de 4Asia.
Ponentes:
Miguel Ors, subdirector de Actualidad Económica.
Mariola Moncada, Doctora en Historia Contemporánea China
por la Universidad de Fudan, Shangai.
Zigor Aldama, corresponsal en Asia de Vocento. Colaborador del South China Morning Post y La Repubblica.

13.45 – 14.00 Clausura del Acto.
Julio Trujillo, Director de 4Asia.

 

11 DICIEMBRE DE 2019 • ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE MADRID
INSCRIPCIÓN GRATUITA EN CONTACTO@4ASIA.ES • AFORO LIMITADO.
SE ENTREGARÁ DIPLOMA DE ASISTENCIA.

RESEÑA: Made in China 2025. Cuando el futuro de China puede ser nuestro futuro. Carla Flores

El pasado lunes 10 de junio, la Asociación de la Prensa de Madrid acogió el acto Made in China 2025. Cuando el futuro de China puede ser nuestro futuro, organizado por la publicación especializada 4Asia.

Durante la celebración del mismo, tuvo lugar la presentación del libro de Águeda Parra, China, Las rutas de poder, que aborda, desde una perspectiva tecnológica y social, la evolución de China y su posición en la geopolítica mundial actual. Durante un coloquio con Georgina Higueras, la autora hizo especial hincapié en la importancia que va a tener el desarrollo tecnológico para el futuro de los países en el plano internacional, donde Estados Unidos y China pugnan por el liderato y Europa corre el peligro de quedarse rezagada.

La autora consideró que es importante comprender, en este sentido, la rápida adopción tecnológica que ha experimentado China, donde las familias han pasado de no tener teléfono fijo a tener un smartphone. Esta asimilación acelerada ha hecho que, por ejemplo, los pagos con el móvil sean ya algo natural y cotidiano. China ha pasado de ser el “país de las copias” a desarrollar más de 1.500 patentes relacionadas con el desarrollo del 5G (EEUU ha desarrollado unas 700).

Asimismo, identificó la financiación y el apoyo al talento y a la innovación como puntos fundamentales de la estrategia del gigante asiático, que fomenta los estudios internacionales de sus estudiantes, crea un nuevo Sillicon Valley en Shenzhen y atrae de vuelta a los sea turtles (término metafórico que hace referencia a los chinos que han vuelto a China después de estudiar y trabajar en el extranjero). Además, La Franja y La Ruta, como la gran iniciativa del gobierno chino para la conectividad global, no faltó en la intervención de la autora.

Águeda Parra definió la demografía como el talón de Aquiles chino. Por ejemplo, se prevé que, en el año 2020, haya más chinos mayores de 65 años que menores de 14. Todo un reto al que tendrá que enfrentarse el país en un futuro ciertamente próximo.

Seguidamente, dio comienzo una mesa redonda, con los expertos Miguel Ors, Águeda Parra, José Pardo Santayana y Miguel Solana, que versó sobre el horizonte económico, militar, político y tecnológico de China.

Miguel Ors reflexionó sobre cómo el comercio internacional constituye un modelo que genera perdedores, y, por tanto, detractores, y sobre cómo las guerras comerciales no se ganan ni se pierden; sólo desembocan en un encarecimiento de los productos. Águeda Parra puntualizó sobre cómo China busca ser independiente de la tecnología americana, debido principalmente a la guerra comercial, que está empezando afectar a las cadenas de valor. José Pardo Santayana incidió en la relevancia que ha cobrado el aspecto militar en China desde la llegada de Xi Jinping. Por último, Miguel Solana expresó que, en su opinión, los acuerdos unilaterales no sirven y que, en su lugar, se debería abogar por acuerdos ratificados en bloque por el conjunto de la Unión Europea.

La clausura del acto corrió a cargo de Julio Trujillo, director de 4Asia.

Un debate oportuno

4Asia organizó esta semana un nuevo encuentro de debate sobre un asunto de actualidad que, en este caso, no podía ser otro que  el clima de guerra comercial entre Estados Unidos y China y la incertidumbre que esto crea en la economía mundial; la importancia de los avances tecnológicos de China como trasfondo de esta crisis y cuánto tiene de amenaza para el concepto occidental de libertad individual (que los ciudadanos chinos no disfrutan); las ventajas competitivas que supone para China poder acumular capital sin controles parlamentarios, sin seguridad jurídica y sin  sometimiento del Gobierno a mecanismos democráticos, y la importancia del reforzamiento militar chino al calor de esos avances tecnológicos.

Al margen de los argumentos de los ponentes, que publicamos, dos cuestiones esenciales recorrieron la jornada, tanto desde la mesa como desde las preguntas de los asistentes. La primera de ellas es hasta dónde debe llevar el compromiso desde las sociedades occidentales con las libertades en sus negociaciones con países autoritarios que, a la vez, pueden inyectar negocios y capitales en esas sociedades para mantener estándares de bienestar. La segunda es qué valor tienen en realidad los valores democráticos cuando una sociedad dictatorial consigue avances sociales a costa de la restricción de estos derechos.

Sorprende, respecto a esta última cuestión, cómo el viejo marxismo, que justificaba sus crímenes con la supuesta justicia social (libertad, ¿para qué?, se preguntaba Lenin) sigue seduciendo a personas formadas que precisamente desde la comodidad de las libertades occidentales, relativizan el sistema y justifican dictaduras llegando a compararlas con Estados Unidos, esta vez con la excusa del atrabiliario Donald Trump.

Y, en relación con la primera cuestión, el papel de la Unión Europea. La UE aparece como espectador privilegiado, pero a distancia, en este conflicto y no parece tener una estrategia ni política, ni económica ni tecnológica en la crisis, Es más, aparece dividida sobre qué opción prefiere, con qué aliados y hasta qué punto implicarse. La gravedad de esta duda no debe pasar desapercibida porque, además de negocios, nuestras sociedades se juegan un estilo de vida, un concepto de libertad y unos estándares de bienestar que están en revisión. Que no es poco.

Comercio, seguridad y 5G sobre la mesa

4Asia reúne el 10 de junio a colaboradores y expertos en un nuevo encuentro de debate, esta vez para analizar e intentar dar respuesta a dudas e incertidumbres ante la política proteccionista de Estados Unidos, la disputa comercial y tecnológica con China y los riesgos para la estabilidad internacional.

 Además, trataremos de poner luz en el nivel de amenaza que puede suponer el hecho de que uno de los factores de la ecuación internacional, China, sea un Estado con un importante y creciente desarrollo tecnológico, un sistema autoritario que no responde a otro control que al del propio sistema y a su partido único, el Partico Comunista, y un respeto arbitrario y según su concepto de sus intereses nacionales de las normas de derecho internacional.

Esta serie de hechos son los argumentos que exhibe un Trump atolondrado que a veces parece, él mismo ha llegado a decirlo, que añora reinar para siempre con un sistema como el chino. Esta política, incluso con alguna razón, es no sólo errónea sino peligrosa y sitúa a una Europa en crisis de identidad y desorienta ante un reto que no parece fácil de afrontar.

Así, repasaremos el desarrollo y la evolución tecnológica de la sociedad china; las previsibles consecuencias, buscadas o no, de la guerra comercial; los peligros para la seguridad cibernética y el orden y la libre competencia en los mercados, y también algo tan esencial y a veces tan poco valorado como los peligros tecnológicos para la seguridad nacional, la defensa de los intereses nacionales y estratégicos de España y la necesidad de proteger las instituciones y la estabilidad democrática. Esperamos debatir todos estos asuntos con quienes quieran asistir.

EVENTO: China 2025. Cuando el futuro de China puede ser nuestro futuro.

Lunes 10 de Junio

ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE MADRID.

C/ Claudio Coello 98

PROGRAMA:

16.30 – 17.00 Entrada y Registro.

17.00 – 18.00
Presentación del libro de Águeda Parra: “China, Las Rutas de Poder”, prologado por Eugenio Bregolat.
Coloquio entre Georgina Higueras y Águeda Parra.

18.00 – 19.45 Mesa redonda.
“Made in China 2025” Cuando el futuro de China puede ser nuestro futuro.
Debate sobre el horizonte económico, militar, político y tecnológico de China.
Modera Julio Trujillo, Director de 4Asia.

Ponentes: Miguel Ors, José Pardo de Santayana, Águeda Parra y Miguel Solana.

19.45 – 20.00 Clausura del Acto.
Julio Trujillo, Director de 4Asia.

Inscripción gratuita en contacto@4Asia.es hasta completar aforo

EVENTO: China 2025. Cuando el futuro de China puede ser nuestro futuro.

Lunes 10 de Junio

ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE MADRID.

C/ Claudio Coello 98

PROGRAMA:

16.30 – 17.00 Entrada y Registro.

17.00 – 18.00
Presentación del libro de Águeda Parra: “China, Las Rutas de Poder”, prologado por Eugenio Bregolat.
Coloquio entre Georgina Higueras y Águeda Parra.

18.00 – 19.45 Mesa redonda.
“Made in China 2025” Cuando el futuro de China puede ser nuestro futuro.
Debate sobre el horizonte económico, militar, político y tecnológico de China.
Modera Julio Trujillo, Director de 4Asia.

Ponentes: Miguel Ors, José Pardo de Santayana y Águeda Parra.

19.45 – 20.00 Clausura del Acto.
Julio Trujillo, Director de 4Asia.

Inscripción gratuita en contacto@4Asia.es hasta completar aforo

Reseña: El papel de China el en siglo XXI. Gema Sánchez

Los grandes cambios en la historia de la humanidad se perciben con cierta nitidez y certeza a medida que el paso del tiempo permite abrir la perspectiva y observar diferencias entre una era y la inmediatamente anterior. Es posible que ahora estemos justo en el filo del paso a otra etapa en la geopolítica mundial y que estemos asistiendo a la emergencia de China como una gran potencia. Su historia se remonta a más de tres milenios, hundiéndose en el pasado a través de sus distintas épocas dinásticas e imperiales. A nuestros ojos esta visión resulta demasiado lejana, sin embargo para los chinos está muy presente y es un contexto imprescindible para entender su proyección actual.

Esta nueva era ya es una realidad para algunos especialistas en relaciones internacionales, que fundamentan su opinión en el estudio del gigante asiático y aportan claves para entender cómo será su rol en el siglo XXI. Organizado por Foro de Foros, en colaboración con Cátedra China, el pasado 25 de abril tuvo lugar un debate moderado por la periodista Georgina Higueras, acompañada por cuatro expertos que reflexionaron sobre estas cuestiones.

Para el ex embajador de España en China, Juan Leña, China va a moldear este siglo con prudencia, ya que es beneficiaria del sistema actual y por tanto no le interesa “romper la baraja”. Será el primer país en alcanzar una posición de primer nivel sin ser una potencia militar y cree que el presidente Xi Jinping está gestionando el papel de China en la globalización, con una actitud responsable, propia de un estadista que dirige una gran potencia. La creación del BAII y de otras instituciones lideradas por Pekín no busca acabar con el orden mundial establecido, sino complementarlo. La China de hoy acude al capitalismo para salvarse y lo hace aplicando un capitalismo adaptado y dirigido. No cree el embajador Leña que la democracia sea una prioridad para los dirigentes chinos y no lo será mientras la economía siga yendo bien. Su prioridad es la unidad y la estabilidad interna.

Según Cristina Manzano, directora de esGlobal y experta en relaciones internacionales, el ascenso chino inquieta a Europa porque ha pasado de ser un país en desarrollo a ser un competidor en la esfera global. Manzano recordó un principio básico de las relaciones internacionales: la necesidad de tener un enemigo localizado. La UE mira con recelo las negociaciones comerciales bilaterales entre Pekín y los Estados miembros porque debilitan la posición común. Lo mismo el diálogo de China con el bloque de países de Europa central y del este: el conocido 16+1, ahora 17 al haberse unido Grecia. En cuanto a la adhesión de Italia a la Belt and Road Initiative, cree que tiene más valor simbólico que real, dado su peso en la UE.

El mundo está fragmentado y los Estados buscan alianzas bilaterales, la interdependencia funciona como factor de disuasión. En este marco, China alcanzará la preponderancia tecnológica porque así se lo ha propuesto y no parece que vaya a ser de forma armoniosa. Hay ejemplos que ilustran la determinación de China y sus medios para conseguir sus fines, como la fuerte presión que ejerció Pekín para que en el informe anual del Banco Mundial —Doing Business—, el país no saliera tan mal parado.

Por su parte, el académico Martín Ortega Carcelén, mencionó el vivo debate que hay sobre si China va a ser una potencia retadora o va a respetar el statu quo. Recordó que carece de tradición expansionista o colonizadora y no está muy claro dónde mandaría su flota y para qué. Su tablero de juego es netamente comercial y económico, con una expansión tremenda en los mares periféricos y en África. Este es el contexto de la BRI, con grandes proyectos para desarrollar infraestructuras. En Asia están aportando la vertiente de cooperación a su presencia comercial e industrial. No ve razones para asustarse pensando en un dominio económico mundial de China, pero es cierto que una crisis china nos afectaría a todos.

Por último, el periodista Felipe Sahagún aportó algunos datos sobre las reivindicaciones de Pekín en el Mar del Sur de China, con base en un antiguo mapa donde aparecen marcados los nueve trazos. El mar esconde enormes reservas de recursos (gas, petróleo y pesca) que son cruciales para Vietnam o Filipinas y que Pekín no quiere perder. Además, está en juego la hegemonía de China en el Océano Pacífico. A su juicio, la situación es muy compleja y el Mar de Sur de China es una “bomba de relojería”, cuyos conflictos aún están lejos de resolverse.

Georgina Higueras es periodista y ha sido corresponsal de Asia-Pacífico para El País; Juan Leña Casas  es diplomático y ha sido Embajador en la R. P. China, en Japón, en Argelia y en Corea del Sur; Cristina Manzano es periodista, especializada en economía y directora del medio esglobal; Martín Ortega Carcelen es profesor de Derecho Internacional en la UCM e investigador del RI Elcano, ha sido Director del Gabinete de Análisis y Previsión del MAEC; y Felipe Sahagún también es periodista y está especializado en política internacional, es profesor de la Facultad de CC de la Información de la UCM y ha sido corresponsal de RNE.

Con las intervenciones de estos expertos, parece que China está dando un paso decisivo para lograr una posición de primer orden en la escena mundial y que no le espera un camino fácil. Si estamos asistiendo o no a un cambio de era, el tiempo lo irá desvelando, aunque es innegable que así es justamente como los gobernantes chinos quieren que se perciba: como una nueva etapa en la dilatada historia del país del centro o del reino del medio.

10º Sesión Observatorio EOI de Economía Global. “¿Alcanzará China la hegemonía económica mundial?”. Isabel Gacho Carmona

La pregunta lleva en la mesa varios años “¿Alcanzará China la hegemonía económica mundial?”. Para contestar a esta cuestión y para dar algunas claves sobre el futuro para empresarios españoles en el país asiático, tuvo lugar la semana pasada la 10º Sesión Observatorio EOI de Economía Global. Alicia García-Herrero, una de las principales autoridades a nivel internacional sobre economía china, comenzó argumentando que el s. XXI es el siglo de Asia con China en el centro. Por más que le pese a EE. UU., y pese a que son tiempos difíciles para el Pekín, todo parece apuntar a que China sí será la potencia económica hegemónica del s. XXI.

El crecimiento económico de China lleva bajo el foco de los analistas occidentales varios años “China ya era un centro de atención para el FMI en 1994, cuando yo trabajaba para ellos en México”. Y es que China cuenta con muchos indicadores a su favor. Por un lado, su sector más productivo sigue siendo la manufactura “No se han saltado ninguna fase de desarrollo”. Además, y al contrario que EE. UU., China es acreedora, no deudora, a nivel internacional. Su deuda está en manos de las familias. Otro punto a su favor son las proyecciones de futuro. Pese a que los datos actuales la sitúan a niveles similares en varios indicadores económicos, los datos proyectados para la próxima década le dan mucha ventaja. Por ejemplo, actualmente China, EE. UU. y Europa representan cada uno alrededor de un 18% de la aportación al crecimiento mundial. La proyección para 2025, sin embargo, sitúa a China en un 14,4%, mientras que Europa se quedaría con un tímido 6% y EE. UU. con un 10%, según datos de Natixis.

Sin embargo, no va a ser un camino necesariamente fácil. Pekín se enfrenta actualmente a varios problemas. Por un lado, le afecta el deterioro de la situación económica mundial y la presión creciente de EE. UU. Por otro, se enfrenta a una fuerte desaceleración estructural y al envejecimiento “Va a perder un punto de fuerza laboral al año”.

La guerra comercial que inició en 2018 EE. UU. con la intención de contener el desarrollo económico chino para García-Herrero “No son palos de ciego ni arrebatos de Trump” “EE. UU. lleva años pensando esto”. La respuesta de China, sin embargo, sería un error “China tiene más que perder en esta guerra” “Es un error igualar los aranceles a lo ojo por ojo, su economía tiene menos aguante”.

Pese a estos problemas, la economista entiende que China tendrá éxito igualmente “A no ser que haya un cambio de régimen”, apunta. Aunque muchos analistas temen un aterrizaje forzoso o una crisis financiera, García-Herrero entiende que los acreedores no reaccionarían ante la posibilidad de una crisis, ya que, aunque la deuda es elevada los acreedores son los propios chinos, especialmente los hogares, que no solo están mal informados y limitados en sus inversiones, sino que los intermediarios de sus ahorros, los bancos, son en su mayoría estatales, lo que aumenta aún más la estabilidad del modelo a pesar de la deuda.

En este escenario, una Europa cada vez más resquebrajada y todavía anclada en la alianza transatlántica es vista cada vez como más débil desde China. Además, “EE. UU. ya ni nos mira, ahora mira al Indo-pacífico y ahí ni estamos invitados”. Para la Economista Jefe para Asia Pacífico de Natixis, estamos siendo relegados al extremo del mundo y debemos trazar una estrategia a largo plazo.

Por otra parte, Javier Serra Guevara, técnico comercial y Economista del Estado, dio algunas claves para comprender las posibilidades de mercado que puede ofrecer China a los inversores españoles. El reciente cambio demográfico, los cambios en los patrones de consumo y la dieta, o la irrupción del comercio electrónico son algunos factores a tener en cuenta. Hasta ahora los principales sectores han sido la moda, la cosmética, los materiales de automoción, la carne porcina y la industria farmoquímica. A futuro el negocio de la salud en general presentará oportunidades, así como la aeronáutica. El sector de la automoción seguirá presentando oportunidades, pero tendrá que adaptarse a los cambios. La gran incógnita es el sector servicios, cuyas negociaciones entre la UE y China llevan años atascadas.

En definitiva, y pese a las dificultades, China seguirá siendo un mercado demasiado grande para ser ignorado. Además, y si de facto se convirtiera en hegemón, es importante tener en cuenta que rediseñaría el mundo de otra manera “China no crearía su propia ONU, no es EE. UU.” “crearía un sistema de centro-periferia”.