Indonesia, crisis y alianzas

Indonesia, un enorme Estado asiático, en gran parte insular, situado entre Australia Filipinas y China, gana cada día más peso estratégico en medio de las convulsiones mundiales. El hecho de que sea un país de mayoría musulmana (lo que le confiere lazos y relaciones con Pakistán y Oriente Próximo como zonas clave, con instituciones democráticas y bastante estable desde hace décadas en una zona delicada por la que pasan las rutas marítimas estratégicas de Asia Pacífico le confiere un alto valor geopolítico.

En este contexto, los ministros de Defensa de Japón, Indonesia y Australia, Shinjiro Koizumi, Sjafrie Sjamsoedín y Richard Marles, han mantenido contactos con la vista puesta en reforzar sus lazos militares justo unas semanas después de que Yakarta y Pekín decidieran reforzar sus relaciones tras una serie de maniobras navales al este de Taiwán.

Previamente, Japón había anunciado que extenderá un crédito de 43.600 millones de yenes (313 millones de euros) en infraestructura, que servirán en parte para establecer una planta de hidrógeno y amoniaco, una fuente de energía que Japón viene promocionando activamente para la meta de descarbonización. Tokio también hará un préstamo de 70.000 millones de yenes (unos 500 millones de euros) para el desarrollo de Puerto Patimban.

El presidente indonesio dijo que espera que la inversión japonesa en su país aumente y pidió a Japón que les brinde «su conocimiento y tecnología» para contribuir a la industrialización de los recursos naturales del país, la electrificación del transporte, la sanidad, la alimentación o el medioambiente.Pero, a la vez, Indonesia ha dado recientemente muestras de cierta inestabilidad en medio de la aparición de dificultades económicas nacidas de los efectos de las dificultades de suministro de petróleo desde Oriente Medio y de masivas manifestaciones contra la corrupción.

El presidente de Indonesia destituyó a semana pasada a su ministro de Finanzas, Purbaya Yudhi Sadewa, y lo reemplazó por su adjunto, Suahasil Nazara, en un intento por recuperar la confianza de los inversores en medio de la persistente preocupación por la formulación de políticas y el despilfarro fiscal.

 

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