Maniobras en varios frentes

Bab El Mandeb y la entrada oriental al Canal de Suez se han convertido en pieza estratégica clave al reforzar los obstáculos para la llegada de petróleo y gas de Oriente Medio a los mercados occidentales por la vía más rápida. La ocupación por los hutíes aliados de Irán de aquella parte de la costa yemení que en estos momentos puede estar siendo reconquistada por fuerzas saudíes y sus aliados yemeníes, ha subido un par de puntos la gravedad de la amenaza contra la economía mundial.

Esto supone un escenario propicio para que se estrene la recién formada alianza defensiva entre Pakistán, Turquía y Arabia Saudí y demuestre que tiene medios, iniciativa y voluntad de actuar conjuntamente a pesar de sus contradicciones internas. Algo se está moviendo en ese sentido y algunas noticias de Yemen indican que hay acciones conjuntas turco-saudíes sobre el terreno y de ahí las agresiones hutíes a varios aeropuertos saudíes revelando las vulnerabilidades defensivas, a pesar de sus enormes capacidades financieras y el apoyo de EEUU, de la monarquía de Mohamed Bin Salman.

Los cambios constantes de Trump y sus indecisiones respecto a Irán están ofreciendo ventanas de oportunidad a Teherán y sus aliados para obstaculizar la reordenación de alianzas en la región y la consolidación de un frente anti iraní que avanza poco a poco.

Pero la crisis de las vías marítimas excede el conflicto entre Irán y Estados Unidos y Francia y Gran Bretaña llevan semanas buscando un hueco que les permita intervenir sin alterar a sus opiniones púbicas ni aparecer como cómplices de la errática estrategia de Estados Unidos ni tampoco como desleales con sus aliados trasatlánticos. Este escenario, paralelo a las maniobras de Trump para imponer a Ucrania su plan de paz, está exigiendo una decisión a la Unión Europea que Bruselas no está en condiciones de tomar por décadas de acomodamiento y de no querer asumir posiciones decisivas.

 

 

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