Pakistán, como protagonista en ascenso

Las negociaciones para un acuerdo de fin de la guerra en Irán han situado a Pakistán en el centro, no sólo de los titulares de los medios de comunicación de todo el mundo sino también en el centro de la diplomacia mundial. Pakistán, un país creado por los británicos para dar un territorio independiente a los musulmanes del Indostán que no querían ser gobernados por la mayoría india de aquella región del Imperio británico nació en un parto complicado, de urgencia y de alto riesgo. En realidad, el propio nombre del país es un ejemplo de esto: Fue presentado en 1933 como un acrónimo de las regiones del norte del Raj británico: Punjab, Afghania (región pastún), Kashmir (Cachemira), Sindh y Baluchitan. Oficialmente se denomina República Islámica de Pakistán. El término fue acuñado por Choudhry Rahmat Ali, quien lo publicó en el panfleto «Now or Never» en 1933. Desde entonces ha vivido varias guerras, llenas de horribles matanzas de civiles, con sus vecinos de India y mantiene un estatus bélico con sus vecinas en la disputa del territorio de Cachemira en manos indias y que Pakistán reclama, Hoy, es un país relativamente estable, con grupos islámicos muy violentos, con un servicio de inteligencia, el ISI, que constituye un poder con un alto grado de autonomía, y unas buenas relaciones con China, con quien comparte una pequeña frontera  y que proporciona a Pekín un acceso al Indico que garantiza con importantes inversiones y construcción de infraestructura. Además, Pakistán tiene, además de un conflicto permanente al este con Indía,  problemas al oeste con Irán, choque bélicos intermitentes con Afganistán y los separatistas de Baluchistán, y tiene suscrito con Arabia Saudí un Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua (SMDA por sus siglas en inglés). Pakistán es una potencia con tecnología y armas nucleares.

Desde esa compleja plataforma y unas relaciones ambivalentes pero no malas con EEUU, Islamabad ha ganado a Turquía y Qatar el gran protagonismo de la negociación con Irán y, con ello, prestigio, espacio para mejorar su situación diplomática internacional y una proyección en la región que incorpora plenamente y con más fuerza al país al juego geoestratégico de Asia Central.

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