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Rafael Cascales: “La falta de recursos institucionales para potenciar la actividad empresarial española en China se debe a la ausencia de un plan gubernamental para este país, posiblemente porque todavía no se ha tomado conciencia de su importancia a nivel global.”

Rafael Cascales es presidente de la Asociación Española de Profesionales del comercio exterior (ACOCEX), de la Asociación de Turismo España-China (ATEC) y dirige su propia empresa de consultoría con la que ayuda a las empresas españolas a desarrollar sus actividades en el país asiático. En 4asia hemos querido saber su opinión sobre la presencia de las empresas españolas en China, sus oportunidades de negocio en la iniciativa china de la nueva Ruta de la Seda, y la situación económica, política y social en el país asiático.

 4Asia: Es usted presidente de las asociaciones ACOCEX y ATEC. Además es fundador y director de la consultora CASICO. ¿Qué nos puede decir de cada una de ellas?

RC: ACOCEX es la asociación española de profesionales dedicada a la promoción del comercio exterior. Actualmente cuenta con una red de 90 asociados cuya actividad se desarrolla en los negocios internacionales y a los que ofrece, entre otras cosas, un valor de negocio, sinergias con otros asociados, actualizaciones legislativas o tendencias de mercado.

Además, tiene clientes externos a los que proporciona servicios de consultoría general que comprende desde planes de marketing hasta consulta de partidas arancelarias, o dudas respecto a financiación internacional. Somos tanto la mayor consultora de comercio exterior en España como el colectivo técnico de verdad en el sector.

ACOCEX surge hace 13 años entre un grupo de consultores que buscaban apoyo en el ámbito del comercio exterior y que pese al gran número de entidades públicas españolas con esa finalidad entre sus misiones —cámaras de comercio, ICEX— no eran capaces de ayudar a una PYME que estaba empezando o tenía dudas muy concretas. Necesidad que se mantiene vigente a día de hoy. Cubrimos ese hueco, pero sobre todo somos los únicos que hablamos de tú a tú a nuestros clientes, ya que nosotros somos empresarios y pasamos todos los días por sus mismos problemas.

La historia de ATEC (Asociación de Turismo España-China) es diferente ya que procede del éxito cosechado con motivo de la organización del primer foro de turismo España-China, celebrado en Pekín en 2016. Esta iniciativa buscaba la promoción del turismo chino en España en todas sus dimensiones, esto es, teniendo en cuenta la industria hotelera, gastronómica, educativa, cultural, de compras, etc. Acudieron 25 entidades y empresas españolas y hubo casi 80 millones de impactos en medios de comunicación en  China y 4 millones en España. Su objetivo era generar negocio, que cada empresa asistente tuviera entre 15 y 20 reuniones, networking y proyección de imagen pública en China. Está previsto repetir el evento este año 2018.

ATEC representa un complemento a la iniciativa gubernamental, que a día de hoy es insuficiente. Cuenta con el apoyo institucional de la Marca España (MAE) y Turespaña, pero sobre todo, tiene el respaldo de empresas privadas como El Corte Ingles, Iberia, Fitur, Vino de Rioja, etc. La falta de recursos institucionales para potenciar la actividad empresarial española en China se debe a la ausencia de un plan gubernamental para este país, posiblemente porque todavía no se ha tomado conciencia de su importancia a nivel global.

Una muestra evidente de la relevancia de China en el mundo es su proyecto de la nueva Ruta de la Seda, con la que pretenden conectar China con el mundo, mediante ambiciosos proyectos de inversión. Esta iniciativa se financiará en parte a través del nuevo Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (BAII), del cual España es miembro fundador. En este sentido destaca un artículo publicado recientemente por Miguel Otero y Carlos Santana en Expansión, donde se mencionaba la posibilidad de crear un instituto exclusivo para el seguimiento de los proyectos asociados a La Franja y la Ruta (BRI) y que actuaría como organismo de interlocución con China para potenciar la participación española en los mismos, lo que me parece una idea magnífica.

4Asia: ¿Cuáles son las posibilidades de las empresas españolas en la BRI?

RC: EL BAII cuenta con muchos países fundadores que, al igual que España, trataran de obtener proyectos asociados a la BRI (Belt and Road Initiative) para sus empresas. Por tanto, las posibilidades de las empresas españolas estarán directamente ligadas al lobby que seamos capaces de hacer. El gobierno mantiene que existe un plan para acceder a estos proyectos, pero la realidad es que hasta la fecha se está haciendo poco al respecto.

4Asia: ¿Estarán estos proyectos condicionados a que sean empresas chinas las que los ejecuten? ¿Qué probabilidad existe de que los proyectos publicitados solo se concreten en los países donde China tenga algún interés geoestratégico?

RC: Los proyectos asociados al BAII están planteados para que sigan modelos de licitación internacionales con altos estándar de trasparencia. Esto quiere decir que técnicamente pueden ser adjudicados a cualquier empresa que cumpla las condiciones exigidas, aunque es evidente que China contará con cierta ventaja al respecto al ser el impulsor de esta iniciativa.

La mayoría de los proyectos planteados saldrán adelante. Basta con ver el desarrollo de China durante los últimos 40 años, sus infraestructuras, y su nivel de desarrollo, para darse cuenta de la capacidad que tienen de concretar sus iniciativas. Indudablemente existe un porcentaje de estrategia y propaganda que busca favorecer tanto sus intereses económicos y comerciales como su imagen de potencia internacional.

4Asia: ¿Cómo valoraría el posicionamiento de las empresas españolas en China? ¿Es la falta de reciprocidad el principal problema que enfrentan las empresas occidentales en este país?

RC: En China hay pocas empresas españolas y la situación es claramente mejorable, pero también hay que tener en cuenta cual es el tejido industrial español y el tipo de producto que podemos vender allí. España es fuerte industrialmente en químicos y componentes de automóviles, y la mayoría de estas empresas ya están en China. También destaca nuestro sector agroalimentario, aunque su implantación tiene unas características muy diferentes. En general, es previsible que la presencia de las empresas españolas en China aumente en los próximos 10 años a medida que se vaya tomando conciencia de su estatus como nueva potencia mundial.

Efectivamente existe una falta de reciprocidad importante en China. Las empresas occidentales en general no tienen la misma facilidad que las empresas chinas para implantarse en los países occidentales y esto debería corregirse. Pese a ello, la presencia de estas empresas en China todavía resulta rentable gracias al volumen de mercado que tiene este país.

4Asia: ¿Es cierto que las empresas occidentales necesitan un socio chino para implantarse en ese país? ¿Exigen estas empresas un transvase de tecnología cada vez mayor a cambio de acceder al mercado interno chino? ¿Se está reduciendo la brecha tecnológica entre China y occidente?

RC: Actualmente no es necesario tener un socio chino para implantarse en el país, excepto en sectores muy delicados como por ejemplo el militar, aeronáutico o la publicación de libros.

Respecto al transvase tecnológico sucede lo mismo que con la falta de reciprocidad, se trata de un camino de doble sentido que solo recorre quien quiere. En este sentido, cabe señalar que China lleva más de 10 años fomentando que las compañías extranjeras aporten a sus empresas la tecnología necesaria para su modernización. Este interés se mantiene, entre otros, en el sector sanitario, de maquinaria o energías renovables, pero ya centrado en adquirir los últimos avances. En otros sectores ya es China quien lidera, como por ejemplo el comercio “online” y toda la infraestructura técnica asociada.

La brecha tecnológica entre China y occidente se está reduciendo a pasos agigantados y el país asiático es ya es el número uno a nivel mundial en patentes registradas. Esto se debe en parte a su carácter dinámico y pragmático, que les está permitiendo aprovechar el impulso gubernamental para avanzar en las últimas tecnologías como por ejemplo la inteligencia artificial.

4Asia: A medida que China mejora su tecnología la necesidad de transvase desde las empresas extrajeras se reduce. ¿Cómo afectará esto a la cuota de mercado chino que tienen estas empresas? ¿En qué momento dejaría de ser rentable para las empresas occidentales su presencia en China?

RC: A día de hoy al consumidor chino le cuesta comprar productos fabricados en su país, aunque estos tengan ya una calidad considerable. Esta inercia, que se mantendrá todavía un tiempo, favorece al mercado extranjero, al que todavía seguirán mirando para buscar los últimos avances tecnológicos o novedades de mercado.

4Asia: ¿Qué opina de los avances en investigación y desarrollo en China? ¿Lideraran el mundo científico en un futuro?

RC: Es cierto que China está avanzando a gran velocidad en este sector, pero tienen un problema con el sistema educativo en dos de los ingredientes esenciales para la investigación como son la creatividad y el pensamiento crítico. Aunque poco a poco están aprendiendo a educar en estas cualidades, la mayoría de sus investigadores de primera línea se forman todavía en el extranjero, apreciándose en ellos una iniciativa muy superior a los que han estudiado en China.

Los gobernantes chinos podrían modificar el sistema educativo para mejorar estas cualidades en sus futuros investigadores. Sin embargo, esto produciría también ciudadanos más críticos con el sistema político actual y podría llegar a poner en riesgo la estabilidad del país. Por ello, es poco probable que las autoridades chinas decidan recorrer este camino y, por tanto, que sigan dependiendo de nuestros sistemas educativos.

Es curioso que a veces no somos conscientes de las tremendas diferencias culturales, educativas, e incluso de construcción del pensamiento, que existen  entre China y occidente. Pero es que hasta su cerebro funciona de manera distinta, porque entre otras cosas el aprendizaje es diferente.

4Asia: ¿Consideras que China tendrá éxito en el cambio de modelo de crecimiento que están llevando a cabo para pasar de una industria manufacturera a una economía basada en el sector servicios y el consumo interno?

RC: No les queda otra opción. China es un país en desarrollo que debe realizar cambios en su modelo económico para seguir avanzando. Esto implica abandonar las exportaciones baratas y basar su crecimiento económico en el consumo, el sector servicios y potenciar la innovación. Pero seguro que lo van a conseguir porque funcionan como una gran empresa que además piensa a largo plazo. La única duda es cuánto van a sufrir para conseguirlo, ya que las reestructuraciones previstas generarán paro y descontento entre algunos sectores de la población que puede poner en peligro la estabilidad social. El gobierno deberá reciclar a estas “victimas” del cambio de modelo económico, pero al mismo tiempo debe asegurarse que las protestas no ponen en riesgo el sistema político. Esto explica en parte el mayor control que Xi Jinping está ejerciendo sobre todas las esferas del ámbito social.

4Asia: ¿Cómo valora la salida de Reino Unido de la Unión Europea y como cree que afectará a su relación comercial con China?

RC: La postura oficial de China es que prefiere una UE unida y todavía no está claro que vaya a producirse el BREXIT. Cada vez se habla más del BRETURN. De momento lo que se ha producido es un debilitamiento de su economía y de la libra esterlina que ha favorecido las inversiones y compras chinas en Reino Unido. La salida del Reino Unido de la UE les debilita tanto a ellos mismos como a la UE y perjudicará sus relaciones con China.

4Asia: ¿Puede ser la deuda un problema para el avance de las reformas y el desarrollo de China?

RC: La deuda no es privada como la que teníamos en España y se concentra en las provincias. Esto la convierte en una deuda manejable para el gobierno. Además, todos los países desarrollados tienen deuda y es el esquema de funcionamiento que está instalado actualmente en el mundo.

4Asia: ¿Cómo puede afectar el envejecimiento de la población a los planes de desarrollo chinos?

RC: Sin duda supondrá un problema para su desarrollo, pero no será crítico ya que se atenuará gracias a procesos de manufactura automáticos y al crecimiento del sector servicios. De hecho, en España tenemos un problema mucho mayor con este tema, ya que en China, a día de hoy no tienen seguridad social, sino solo programas de ayudas concretas.

4Asia: ¿Podría haber una guerra comercial entre EE.UU. y China?

RC: No habrá una guerra comercial abierta ya que saldrían muy perjudicados ambos países. Trump es un populista y la mayoría de sus amenazas no se concretarán ya que afectarían muy negativamente a sus propias empresas. China por su parte, tampoco gana nada con una guerra comercial abierta ya que buena parte de su extensa mano de obra se emplea todavía en empresas de manufacturas extranjeras.

China a la conquista de América Latina (y 2). Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Estados Unidos es consciente de que China juega en el terreno diplomático no tradicional a un juego de seducción económica y penetración de sus empresas. Recientemente, el secretario de Estado, Rex Tillerson, acusó a China de ser una economía depredadora. En su gira por Latinoamérica dijo: “China ofrece un camino aparentemente atractivo hacia el desarrollo, pero a menudo esto implica ganancias a corto plazo a cambio de una dependencia de largo término”.. Según Sean Miner, esto no siempre es cierto, pero hay algunos ejemplos donde sí ha sido; Venezuela es un uno de ellos, así como Ecuador.

Miner, experto en China, con foco especial en sus políticas económicas, y director asociado del área china en el Atlantic Council, en la segunda entrega de la entrevista que le concedió a 4Asia expuso el caso de Ecuador, donde el expresidente Correa ha sido acusado por el actual presidente Moreno de haber dejado al país en una gran deuda con China en acuerdos de préstamo por petróleo. Moreno afirma que Ecuador le debe a China más de 500 millones de barriles de petróleo, o sea, más de tres años de la producción de petróleo del país, lo que significa que Ecuador debe enviar la gran mayoría de su petróleo a Asia para pagar sus deudas. Esto priva al país de una importante fuente de ingresos para su gasto interno, en cuestiones como el bienestar social.

Miner identificó los desafíos que representa China para Estados Unidos en dos grandes grupos. Primero, los problemas económicos; en segundo lugar, la seguridad a largo plazo. A medida que China se acerca estratégicamente a países como Brasil, Argentina e incluso México, esa cercanía podría tener un efecto debilitador de las alianzas de Washington con estos países. En otras palabras, estas naciones podrían ir en contra de los Estados Unidos en organizaciones internacionales. Además, en países como Panamá, donde se cambió la lealtad diplomática de Taiwán a China, se traduce en un gran problema para Estados Unidos, ya que Washington ha jurado proteger a Taiwán en caso de ser atacado. Y cuantas menos relaciones diplomáticas tiene Taiwán, más débil se vuelve.

Así mismo, algunos países, ricos en recursos naturales, dependen de China para su crecimiento económico, y los estudios han demostrado que estos países tienen menos probabilidades de diversificar su economía, por ejemplo, hacia el sector de servicios y tener un sector manufacturero más dinámico. El comercio con China puede inhibir esta transición.

Le preguntamos también sobre cuál fue el mensaje de Tillerson para América Latina, y éstas fueran sus palabras: “Tillerson mencionó recientemente que la Doctrina Monroe, un documento que describe a América Latina como una esfera de influencia estadounidense que no debe ser alterado por poderes externos, está tan vigente hoy como lo fue el día en que fue escrita” en 1823. Pero Washington no debería hablar de América Latina como su “esfera de influencia” o su “patio trasero. Se debería cambiar la estrategia hacia esta región, dice, “y dedicar un mayor esfuerzo en fortalecer las relaciones con los países de la región. Dada la importancia de América Latina para los Estados Unidos, Washington debería desarrollar vínculos diplomáticos y económicos más fuertes, especialmente con México, así como convendría reparar el daño que ha sufrido esta relación bilateral”.

Así mismo, Miner afirmó que Estados Unidos debería buscar fortalecer su relación con Cuba, en lugar de retroceder en los progresos que se llevaron a cabo recientemente. En cuanto a las relaciones con Brasil y Argentina, Washington debería aprovechar las similitudes en las visiones democrática compartidas con estos países para la promoción de la democracia y los derechos humanos, sostiene, Esto sería una estrategia más efectiva que intentar contrarrestar directamente el aumento de China en la región, en su opinión.

Por último, le preguntamos sobre si cree que China quiere ejercer influencia militar en la región latinoamericana, y su respuesta fue enfática. Él no ve a Beijing programando ejercicios militares en la región en un futuro cercano.  Para él, la prioridad china es proyectar y ejercer influencia en la Región Asiática, y quedarse con el poder que a día de hoy ejerce Estados Unidos.  Que en congruencia con las afirmaciones hechas en esta página anteriormente, China está jugando a fortalecer su imagen de gran potencia primeramente en Asia, y, una vez consolidada esa influencia, podría considerar extender sus tentáculos a regiones más lejanas, como Latino América, en la que ya lleva un largo camino recorrido. Una influencia que, valga decir, ni la Administración Obama ni la Administración Trump (de momento) parecen haber considerado como amenaza.

Paulina Nazal: “La Región Asia Pacífico, fundamental para Chile”

Entrevista a Paulina Nazal, directora general de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- A principios de enero de este año fueron consultados Morgan Stanley, JP Morgan Chase y BTG Pactual acerca de cuáles serían las naciones donde la inversión y el clima político sería favorable para la economía, y su respuesta fue que Chile se posicionaría entre los mejores países emergentes para invertir en el 2017, y que los activos chilenos serían menos vulnerables a las políticas de Donald Trump.

Cerrando el año, coincidimos con esta opinión e incluso nos atrevemos a ir más allá y afirmar que desde Santiago se están desarrollando políticas económicas inspiradas en aprovechar la interesante posición geográfica que tienen, lo que sabiamente les ha llevado a mirar hacia Asia Pacífico sin olvidarse de sus vecinos. Fue precisamente esto lo que nos llevó a entrevistar a Paulina Nazal, directora general de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON) del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

La zona Asia-Pacífico está adquiriendo un protagonismo y un dinamismo económico que está cambiando las relaciones internacionales y los equilibrios económicos. ¿Qué papel puede jugar Chile en este fenómeno? ¿Y cuál debería idealmente para ustedes jugar?

La política de apertura comercial, impulsada por Chile desde la vuelta a la democracia en 1990, ha favorecido el crecimiento económico, dinamizado el comercio y aumentado los flujos de inversión directa hacia y desde nuestro país. En este proceso, la mayor ganancia ha sido mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que se han visto beneficiados tanto a nivel general, como individualmente, pues esta apertura ha influido tanto en la generación de empleos como en la modernización de la sociedad. A nivel individual, no sólo ha permitido acceder a gran cantidad y variedad de bienes y a precios convenientes, sino también ha abierto las puertas del mundo para el emprendimiento y desarrollo económico. Hoy nuestros empresarios recorren el planeta ofreciendo sus productos y servicios.

En ese contexto, la región Asia Pacífico ha sido fundamental para Chile. Además de contar con acuerdos comerciales con 12 economías de esa región, hemos desarrollado estrechos lazos con dichas economías, en foros como APEC, en la negociación del TPP y del ahora TPP11, y a través de la Alianza del Pacífico, tanto en la negociación con los Candidatos a Estado Asociado (Australia, Canadá, Nueva Zelandia y Singapur), como mediante el plan de trabajo 2017 –2018 con los países que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Otro ejemplo que evidencia el alto interés de Asia para Chile, es la reciente firma del acuerdo comercial con Indonesia, la mayor economía de ASEAN, que se materializó el 14 de diciembre pasado en Santiago, y que nos permitirá un acceso preferencial a ese gran e importante mercado.

Quisiera destacar también el trabajo de Chile en la planificación temática y logística de APEC 2019. La realización de un año APEC implicará una oportunidad única para mostrar la riqueza cultural, social y geográfica de nuestra economía a todos los miembros del Foro, así como la posibilidad de definir las grandes prioridades y entregables del año APEC Chile 2019.

En los últimos 25 años Chile se ha abierto significativamente al mercado global y en estos años han entrado a formar parte de distintos tratados económicos. El arancel que usan para tasar es objetivamente beneficioso para atraer inversión extranjera e importar productos. ¿Cómo les afectaría la ruptura del TPP?

Tras la salida de Estados Unidos, los once países restantes iniciamos un proceso de diálogo para buscar alternativas respecto al Tratado. Así, luego de varias rondas de negociación, decidimos preservar el contenido del TPP, introduciendo algunos ajustes que nos permitieron alcanzar un nuevo tratado conocido como TPP11. Este acuerdo mantendrá en su integridad el contenido del original, incluidos todos los elementos de acceso a mercados y sus disciplinas relacionadas. No obstante, se acordó una lista de disposiciones suspendidas o de no aplicación entre los 11 países, lista que se entregó en Vietnam (Cumbre de APEC) junto a la Declaración de Ministros. El propósito de los 11 países sería firmar el acuerdo durante el primer trimestre de 2018. Lo anterior será un hito muy relevante en nuestra relación con la región Asia Pacífico.

¿Visualiza Chile la Alianza del Pacifico como uno de sus mayores y más productivos mercados a día de hoy? ¿Conquistar el Mercado de Asia Pacífico es el fin último de esta alianza?

La Alianza del Pacífico es un mecanismo de integración regional conformado por Chile, Colombia, México y Perú.

Entre julio de 2016 y junio de 2017, Chile tuvo la presidencia pro témpore del bloque, período en el cual avanzamos de forma sustantiva, tanto en el trabajo intra Alianza, como en una hoja de ruta concreta con Mercosur para trabajar temas conjuntos (facilitación del comercio, cooperación aduanera, promoción comercial, apoyo a las PYMES, barreras no arancelarias y acumulación de origen, e identificación de posibles cadenas regionales de valor), así como en el acercamiento con Asia Pacífico a través del inicio de negociaciones con los Candidatos a Estado Asociado, que ya comentamos, y el plan de trabajo con ASEAN.

A lo anterior podemos sumar la implementación del Fondo de Capital Emprendedor; una hoja de ruta para la agenda digital; varios avances en materia de integración financiera; el acuerdo para empezar a trabajar un mercado de carbono regional; finalizar los acuerdos para facilitar el comercio de los suplementos alimenticios; así como la implementación de emisión y recepción de certificados de origen digital y certificados fitosanitarios electrónicos. En total nos propusimos 73 objetivos en diferentes áreas como Educación, Innovación, Pymes, Facilitación de Comercio y Género, entre otros.

El acercamiento a la región Asia Pacífico es un objetivo estratégico para el bloque y estamos avanzando de forma concreta en esa dirección.

¿Podría ser México un socio comercial y político en la zona del Pacífico para ustedes?

Con México tenemos relaciones comerciales reguladas desde 1991 cuando se firmó un Acuerdo de Complementación Económica (ACE17), que en 1999 fue reemplazado por un Tratado de Libre Comercio. Durante estos más de 25 años, hemos consolidado tanto nuestras relaciones comerciales como políticas, siendo México un socio estratégico de nuestro país. Junto a México participamos y colaboramos hoy estrechamente en el marco de la Alianza del Pacífico, del Foro APEC, OMC, de OCDE, de las negociaciones del TPP11 y de muchas otras instancias internacionales.

Con la tendencia proteccionista de la Administración Trump y la posible salida de Estados Unidos de NAFTA, o la renegociación pero a nivel bilateral, tal y como parece que sucederá, ¿Qué papel puede jugar en ese escenario el Nafta y las relaciones Chile-USA? ¿Podría Chile beneficiarse de este escenario?

Dado que se trata de un proceso en revisión de parte de sus países integrantes y del cual Chile no participa, prefiero no referirme a este proceso que está en pleno desarrollo. Lo que sí puedo asegurar es que las relaciones bilaterales con EE.UU. han sido siempre muy positivas, con un Acuerdo de Libre Comercio vigente desde hace 14 años, un intercambio comercial creciente, y un positivo desarrollo de la cooperación en un sin número de áreas, que en agosto pasado nos permitieron realizar una evaluación junto a las autoridades del gobierno estadounidense en el marco de la visita del vicepresidente de EE.UU. a Chile, Mike Pence, las cuales confirman este punto.