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Unos juegos olímpicos realmente excepcionales. Nieves C. Pérez Rodríguez

El domingo se celebró la clausura de los juegos olímpicos de invierno de Beijing con una ceremonia fastuosa en el Estadio Nido de Pájaro… “Unos juegos realmente excepcionales”, tal y como los describió el propio presidente del Comité Olímpico, Thomas Bach, cuando declaraba el cierre del evento.

Excepcionales porque, en los meses previos, la noticia no fue que los estadios o pistas de patinaje y hielo estaban siendo construidas o que estaban ya listas, sino que la noticia fue un debate sobre si China debería o no ser anfitrión de los juegos a pesar de la denuncias de consecutivas violaciones de derechos humanos que tienen lugar en el país. Hecho que motivó el boicot internacional encabezado por Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Canadá entre otro que, aunque no impidió la realización del evento, si generó polémica e incomodidad en el gobierno chino, que se quejó por la publicidad negativa del boicot mientras negó enérgicamente la veracidad de que los derechos humanos no se respeten en China.

En un intento por silenciar las denuncias y tergiversar la realidad, el Partido Comunista incluyó a Dinigeer Yilamujiang, una joven atleta uigur (sin medallas olímpicas) a protagonizar el momento más simbólico de la inauguración, el encendido de la antorcha. Dinigeer fue expresamente usada para enviar un mensaje neutralizador de las protestas por las violaciones de los derechos de esta minoría.

Estos juegos fueron excepcionales por no haber contado con espectadores debido a que se celebraron en medio de una pandemia. Excepcionales también porque las Villas Olímpicas se mantuvieron absolutamente aisladas de la vida de la ciudad y herméticamente cerradas a cualquier individuo que no formara parte en los juegos. Excepcionales por los rigurosos controles sanitarios que incluyeron pruebas diarias de Covid-19 a los casi 3000 participantes y una larga lista de controles y restricciones en pro de mantener la política de cero casos impuesta por el Partido Comunista en China. Por estas fechas el año pasado se celebraron en Tokio los juegos olímpicos y aunque fueron cuidadosamente organizados por la pandemia, los participantes no estuvieron sometidos a los excesivos controles impuestos por Beijing.

Excepcionales además por los líderes que asistieron a la inauguración del evento: unos veinte dirigentes que en su mayoría provenían de países pobres, naciones vecinas a China o dependientes de Beijing, o estados cuyos gobiernos son conocidos por sus restricciones de libertades. En efecto, el gran protagonismo lo tuvo Vladimir Putin, quien, además, se reunió en privado con Xi Jinping y consiguió su apoyo a los lanes rusos en la delicada situación de Ucrania. Mientras, la presencia de los líderes occidentales brillaba por su ausencia.

Estos juegos fueron excepcionales porque la atleta que más ha dado que hablar fue la esquiadora Eileen Gu.  La ahora medalla de oro en la categoría de esquí acrobático es una chica nacida y criada en los Estados Unidos, de padre americano y madre china, y que aunque nadie cuestiona que es la “princesa de la nieve”, como la llaman por su gran destreza en el esquí, la atención se ha centrado en ella por su origen y su nacionalidad y la incógnita que surge por saber si abandonó la nacionalidad estadounidense para competir en el equipo chino. Pues, de acuerdo con la ley china, para poder representar a China hay que ser de nacionalidad china y asimismo China no permite la doble nacionalidad.

Excepcionales también por la forma como el Comité Olímpico manejó algunas descalificaciones que nos tocará esperar para ver como se resuelven, pues las naciones afectadas han introducidos quejas formales que tardarán un tiempo en resolverse. Pero que en la mayoría de los casos las descalificaciones ayudaron a los atletas chinos a llegar a las primeras posiciones.

Fueron dos semanas definitivamente excepcionales en las que el Partido Comunista chino aprovechó para brillar como país, pero también como líder internacional de primer orden. No sólo quedó como la tercera nación en ganar medallas, detrás de Alemania que quedó en segundo lugar o Noruega que obtuvo el primer lugar, sino que Beijing aprovechó el escenario de los juegos olímpicos para ejercer el rol de líder internacional y llenar vacío que ha ido dejando Washington.

 

Entretelones de los Juegos Olímpicos. Nieves C. Pérez Rodríguez

China ha sabido aprovechar muy bien el momento de gloria que le ha dado el ser anfitriones de los juegos de invierno. Como es habitual el país anfitrión aprovecha la ocasión para promocionar su atractivo y hacer referencias a símbolos autóctonos. Pero en esta edición de los olímpicos de invierno hemos visto más que promoción; hemos sido testigos de cómo el Partido Comunista Chino ha aprovechado para brillar en la escena internacional como un líder de primera línea, cómo sus dogmas empiezan a tener eco fuera de las fronteras chinas y cómo han sido capaces hasta de fichar atletas estadounidenses en su equipo nacional.

La inauguración per se fue más allá que un simple espectáculo de apertura y presentación de los equipos, pues contó con un riguroso simbolismo organizado para la gran ocasión. Entre muchas cosas vimos una mujer ataviada con el “Hanbok” o traje tradicional coreano que desfilaba entre las minorías chinas, lo que ha ocasionado la condena de Corea del Sur por expropiación cultural y consecutivas notas de protesta.

En respuesta, la embajada china en Seúl emitió un comunicado señalando que el “Hanbok” pertenece a la etnia coreana y no solo a los residentes de Corea.  A lo que el Ministro de Cultura coreano anticipaba que esa acción podría causar malentendidos en las relaciones bilaterales, pues el incluir un símbolo coreano tan arraigado y definirlos como una minoría china se podría entender que Corea no es un país soberano.

Esta polémica, aunque parezca inofensiva, ha conseguido agrupar a importantes figuras políticas en Corea del Sur, así como a los candidatos presidenciales para culpar a China de expropiación cultural. Sobre todo, cuando se considera que actualmente las relaciones bilaterales no están pasando su mejor momento, sumado al hecho de que ya China había sido acusada por Seúl de “expropiación cultural coreana” con anterioridad a razón del “Kimchi”, uno de los alimentos más característicos de la cocina coreana.

Seúl también ha afirmado que introducirá una protesta formal ante el Comité Olímpico por la descalifican de dos de sus patinadores estrella que, además, son de los mejores patinadores del mundo. De acuerdo con los medios surcoreanos los jueces están parcializados a favor de los atletas chinos y, en efecto, otro patinador de origen húngaro fue también sancionado facilitándole el camino al patinador chino para ganar la medalla de oro.

Otro elemento llamativo de estos juegos es que hemos visto atletas estadounidenses competir como chinos. Eileen Gu es la esquiadora que más ha dado de que hablar.  La ahora medalla de oro en la categoría de esquí acrobático es una china nacida y criada en los San Francisco, de padre americano y madre china, que creció en una zona privilegiada de la ciudad y que es apodada como la “princesa de la nieve” por su gran destreza en el esquí.

Gu cuenta con un gran talento que además la ha sabido capitalizar convirtiéndose en una “influencer de las redes sociales”, ya que sólo en Instagram tiene 1.1 millones de seguidores. Además, la joven atleta posee una exótica belleza que la ha ayudado a conseguir la firma de muchos contratos publicitarios. De acuerdo con las leyes chinas para poder competir en su equipo olímpico hay que ser de nacionalidad china y es ese el punto más controvertido de la esquiadora y lo que más preguntas ha suscitado en ruedas de prensa y a las que ella ha conseguido eludir sin dar una respuesta, mientras ha coqueteado abiertamente con el gobierno chino incluso defendiéndolo cuando han sido cuestionadas las libertades o los sistemas de control ciudadano.

Curiosamente, Gu tiene acceso a todas las redes sociales occidentales mientras vive en China y se representa al país, pero el resto de los chinos tienen limitado el acceso. En este momento en China está bloqueado Twitter, YouTube, Instagram, Google, Yahoo Sports, Washington Post y NY Times por nombrar algunos.

Otro aspecto menos comentado de las Olimpiadas es la situación de los disidentes chinos durante el evento. En una entrevista hecha por CNN al activista Hu Jia conocido por apoyar causas ambientales, defensor de campañas sobre el VIH y defensor de los derechos humanos en China, explicaba que desde principios de este año se encuentra en arresto domiciliario en un esfuerzo de las autoridades de mantenerlo neutralizado, aunque él mismo afirmaba que ha estado vigilado 24 horas al día durante dos décadas.

Hu ya pasó por algo similar durante los juegos olímpicos de Beijing 2008, en los que se dedicó a denunciar las violaciones de los derechos humanos en territorio chino, lo que le costó una pena de más de 3 años de prisión. Ya en su momento los padres de Hu fueron definidos como derechistas en los 50 durante la campaña política de Mao y fueron obligados a cumplir trabajos forzosos durante décadas.

El caso de Hu no es aislado, es solo uno de los pocos que todavía se atreven a hablar a pesar de las consecuencias que le acarreen las denuncias abiertas del Partido Comunista Chino. Y, tal y como el mismo explicó, “a las personas como yo nos llaman fuerzas hostiles internas, por eso tienen que aislarme del mundo exterior”.

A pesar de tanto maquillaje y montaje, las verdades salen y dejan ver las grandes fisuras del sistema impuesto por el Partido Comunista Chino y el precio que paga la sociedad civil para mantenerlo. Por mucho que brille, no todo es oro.

 

 

La inauguración de los juegos de invierno: geopolítica y propaganda. Nieves C. Pérez Rodríguez

El viernes pasado fuimos testigos del comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing que, más allá de un espectacular derroche de luces y tecnología en absoluta sincronía con fuertes restricciones debido a la pandemia, dejaron ver la polarización que vive el mundo y el nuevo escenario geopolítico internacional. Que curiosamente cada vez más recrea memorias de la guerra fría y esa época en la que definíamos a las naciones como alineadas o no alineadas.

Los tiempos definitivamente son otros y los actores han variado ligeramente. El rol principal lo tiene China, que ha aprovechado su momento de gloria, como anfitrión, para recordar al planeta la potencia en la se han convertido y sus planes de continuar por el camino del crecimiento y desarrollo tecnológico, así como también de líder internacional.

China ganó en 2015 la candidatura para ser los anfitriones de estos juegos y en ese momento era imposible anticipar que les tocaría organizarlo en medio de una pandemia mundial y bajo controles sanitarios super estrictos que los llevó a dividir la ciudad en dos áreas completamente separadas, donde los que están en la Villa Olímpica no pueden salir de ella, ni tampoco los que están en la otra parte de Beijing pueden entrar a la ciudad deportiva. Con personal y un sistema de trasporte absolutamente dividido, junto con la repetición diaria de test de Covid a todos aquellos atletas, participantes, periodistas o personal que esté dentro de la ciudad olímpica daban comienzo los juegos de Beijing 2022.

A la inauguración asistieron unos 20 líderes, la mayoría de ellos provenientes de naciones pobres, dependientes de Beijing, vecinos del gigante rojo, o naciones cuyos gobiernos son conocidos por sus restricciones de libertades. Quedando a un lado las naciones más prósperas y democráticas, muchas de las cuales justificaron su ausencia en la pandemia, para evitar así caer en desgracia o confrontación con Beijing. Y por otro lado Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido y Lituania se sumaban a un bloque de protesta en contra de las consecutivas violaciones de derechos humanos que tienen lugar en China.

La polémica y el rechazo internacional que han causado estos juegos no tienen precedentes. No solo se ha reunido activistas en derechos humanos y ONGs, sino organizaciones deportivas como la Organización internacional de Tenis que protestó por la desaparición de la tenista china Peng Shuai después de su publicación en Weibo en la que acusó de haber sido abusada por una prominente figura del Partido Comunista Chino. La larga lista de denuncias de violación de los derechos humanos en el Tibet, Hong Kong, y más recientemente de los uigures, ha despertado el interés y la atención internacional de deportistas de distintas categorías y alarma en políticos de una larga lista de naciones democráticas.

En China, la población tampoco ha podido disfrutar de los olímpicos más allá de la compra de souvenirs y las transmisiones televisivas. Ion Jonhson, experto en China del Council on Foreing Relations, sostenía en un artículo al respecto : “la realidad es que estos juegos se han convertido en una carga más que tienen que soportar los chinos. En 2008, cuando Beijing fue sede de los juegos olímpicos de verano, se notaba una sensación de entusiasmo incluso en lugares como Hong Kong, por el orgullo de que se albergara este evento deportivo. Pero en contraste hoy la escena política y cultural independiente ha sido destruida, como parte de la intolerancia de Beijing hacia cualquier pluralismo. Si bien muchos chinos siguen estando orgullosos de su país, estos juegos serán otro capítulo más en el bloqueo permanente que vive esa nación…”

Después de Xi Jinping, quien pronunciaba las palabras de apertura del evento, el segundo gran protagonista de la inauguración, fue el presidente ruso, quien acudía a la cita en un tórrido momento en el que tiene sus tropas en la frontera con Ucrania amenazando invadirla y en la que Xi y Putin aprovechaban la atención mediática para reafirmar su estrecha amistad “sin límites” (tal y como ellos mismo la definieron) e intención de continuar su alianza más fuerte que nunca mientras que, expresaban su rechazo hacia la existencia de la OTAN y el AUKUS.

Xi se mostraba como un gran líder que está dispuesto a ser el contra peso de los Estados Unidos y dejaba claro que tiene la capacidad de serlo. El momento más simbólico de la inauguración, el encendido de la antorcha olímpica también fue micro calculado por el Partido Comunista chino que hizo que un medallista olímpico chino junto con una atleta de origen uigur protagonizaran el momento más esperado. La chica de veinte años ha sido atleta desde los cinco y aunque ha ganado competiciones domesticas de esquí, esta es su primera vez en participar en unos olímpicos.

Pero Dinigeer Yilamujiang centraba las miradas porque mientras el boicot se hizo para recordar los horrores de los que son víctimas los uigures, el Partido Comunista chino usaba a la joven uigur como un mensaje para neutralizar las protestas a las violaciones de los derechos de esta minoría.

Estos juegos exhiben la auténtica esencia de cómo Beijing entiende el mundo. Siempre a través de sus intereses, usando la propaganda y la fastuosidad para impresionar, cubrir realidades y recordar que son la nueva potencia, la gran potencia que resurgió para quedarse.

Año nuevo chino, Olimpiadas y esfuerzos tremendos por contener el Covid-19. Nieves C. Pérez Rodríguez

El primero de febrero da comienzo al nuevo año chino, el Año del Tigre, y por tercer año consecutivo las celebraciones del festival más importante en el país se encuentran en una especie de limbo debido a la pandemia y las estrictas restricciones impuestas por el gobierno chino.

Las celebraciones del año nuevo chino son lo más parecido a las navidades en las culturas cristianas, donde la reunión de las familias es parte fundamental de la festividad. En consecuencia, las movilizaciones de ciudadanos chinos reportadas durante este festival, que tiene una duración de unos 15 días, representan estadísticamente los flujos de viajes más grandes del planeta.

Este año las autoridades están pidiendo a los ciudadanos cooperación y responsabilidad, incluso en aquellas regiones chinas donde los casos de Covid son casi inexistentes. Las autoridades locales cuentan con cierta autonomía por lo que ponen en práctica todo lo que han aprendido durante la pandemia para contener los contagios. Un buen ejemplo es lo ocurrido en la ciudad de Xi`an, ubicada en el centro de China, que permaneció en confinamiento estricto por un mes entero. Sus casi 13 millones de ciudadanos tuvieron que mantenerse en aislamiento en sus casas hasta el lunes pasado como una medida extrema para prevenir contagios.

Otro caso es el de Dongguan, un centro manufacturero en el que habitan 7 millones de chinos que se han desplazado desde sus zonas de origen hasta allí por trabajo y las autoridades locales han ofrecido recompensar a aquellos ciudadanos que no viajen con 80 dólares. Lo que es una cantidad significativa para motivar a los habitantes a permanecer en Dongguan durante este festival.

El caso de Beijjing supera hasta la trama de cualquier película de Hollywood y como que si de ficción se tratara la capital china ha dividido la ciudad en dos. Por un lado se encuentra la vida y actividad normal de la ciudad que como ha venido ya sucediendo está exquisitamente escrudiñada por sus autoridades, quienes reciben alertas hasta de lo que un residente compra en la farmacia, por ejemplo algún medicamente que trate un constipado o síntomas de gripe emite un aviso que identifica al usuario que lo ha comprado, por lo que en el siguiente puesto de control (que valga decir se encuentran desplegados por toda la metrópoli) podría ser obligado a hacer una cuarentena para descartar que lo que tiene sea potencialmente Covid.  O como recién ha hecho el distrito de Fengtai que había registrado desde el 15 de enero 45 casos de Covid por lo que decidieron lanzar una agresiva campaña para hacerle la prueba de Covid a sus 2 millones de ciudadanos en un día.

Ahora bien, la otra parte de la ciudad es la estratégicamente planificada para los Juegos Olímpicos de Invierno que comenzarán el 4 de febrero, sólo 3 días después del año nuevo chino. Esta área, que abarca una superficie de 180 kilómetros, cuenta con todo lo que los juegos, atletas y otros participantes requerirán.

Se estima que habrá unas 11.000 personas provenientes de todas partes del mundo y se mantendrán en las 3 zonas de competición. La ciudad olímpica se ha diseñado como un sistema de circuito cerrado, una seria de burbujas que se mantendrán absolutamente aisladas de la dinámica y vida de la ciudad.

Ha sido tal el nivel de detalle que teniendo en mente mantener el virus fuera de las fronteras incluso las autoridades que estén trabajando en la ciudad olímpica no tendrán contacto con la otra parte de la ciudad y viceversa. Beijing construyó un tren de alta velocidad para la villa olímpica que se complementa con un sistema de autobuses que servirán para movilizar a los participantes.

Cada participante al llegar a China se le hace el test y aunque el resultado sea negativo, se les continuará practicando cada día un test y se mantendrán aislados del público.

Y aunque toda la capital tiene decoraciones, vallas publicitarias y la mascota de los juegos olímpicos decorando sus alrededores, el ciudadano de a pie no podrá ni acercarse a la villa, ni siquiera circular por sus alrededores. Así como de la misma manera los participantes en los juegos de invierno no podrán salir de sus burbujas olímpicas.

El 23 de enero se cumplían dos años del confinamiento de Wuhan, la ciudad donde se cree que se contagió el paciente cero del Covid-19. Esa dramática medida del gobierno chino sorprendió al mundo, aunque un par de meses más tarde era replicada por muchas otras naciones del planeta. Hoy China tiene una gran experiencia en imponer medidas extremas que en efecto han mantenido los números de infecciones bajas en la mayoría de los casos, aunque a un altísimo costo emocional y oportunamente se han aprovechado para controlar más al ciudadano, que tiene aplicaciones en sus móviles que llevan registro de todas sus pasos, acciones y actividades.

Y en pandemia, ni el comienzo de un año nuevo lunar pinta tan alegre, ni los juegos olímpicos son sinónimos de fiesta…

 

Biden, ni un buen líder ni un buen gestor. Nieves C. Pérez Rodríguez

Biden cumple su primer año como presidente y contra los pronósticos iniciales la situación es desfavorecedora para su administración. Su popularidad se encuentra en el 44 % cuando el primer año de Trump se encontraba en el 37% y la de Obama en el 50%. Ciertamente, ningún otro presidente en la era moderna había tenido que lidiar con una pandemia y estos números son en parte reflejo de esta situación. En efecto, el 64% de los encuestados creen que Biden no ha manejado bien la pandemia, aun cuando los ciudadanos estadounidenses han tenido acceso a vacunas desde principios del 2021.

Según esta encuesta realizada por la CBS y dada a conocer el 16 de enero, la mitad de la población estadounidense se define como frustrada con el presidente, el 49% decepcionados y otro 40% nerviosos con el desenvolvimiento de Biden e insatisfechos con la manera como ha manejado la economía pues el año 2021 se cerró con el 7% de inflación.

La credibilidad de la que hicieron alarde los demócratas durante la era de Trump parece haber sucumbido, lo que demuestra una vez más la crisis política que está atravesando la nación estadounidense, pues tanto republicanos como demócratas parecen haber caído en desgracia.

La esperanza en el escenario internacional con el regreso de los demócratas se centraba en la recuperación de las formas políticas tradicionales y diplomáticas y también el retorno del liderazgo de América, por lo que se anticipó que el presidente Biden asumiría un liderazgo internacional claro y de esa forma los valores occidentales en el mundo recuperarían su fuerza y posición.

Pero nada de esto ha sucedido, El equipo de Biden que maneja la política exterior están compuesto por intelectuales que han salido de universidades de élite estadounidenses que suelen preferir citar autores y libros en sus discursos o comentarios, mientras sostienen la importancia de la igualdad y el respecto individual de cada nación a tomar sus decisiones, aun cuando algunos países estén promoviendo valores antidemocráticos y que en algunos casos pueden llegar a comprometer la seguridad nacional estadounidense.

Biden lleva en sus hombros una larga carrera política y de servicio público por lo que ha sido respetado y reconocido, pero al menos de momento ha fracasado en su intento por recuperar esa “América líder y prospera que ha sido un gran referente internacional”. Y aunque lidiar con una pandemia no ha sido cosa fácil en ninguna nación del planeta, la Administración Biden ha tenido mucho a su favor, como la aprobación de créditos millonarios desde el Congreso para ayudar al ciudadano e impulsar la economía y acceso a las vacunas antes que ningún otro país desarrollado, aunque también ha fracasado en la vacunación, pues no ha conseguido los altos porcentajes de vacunación que ha conseguido España.

Los demócratas criticaron enérgicamente a Trump por no haber sido un líder internacional recio y por su poco interés en nombrar hasta a sus embajadores. Biden, a un año después de haber entrado en la Casa Blanca, tiene posiciones de embajadores vacantes en países tan claves como Reino Unido, Alemania, Italia y Portugal, por nombrar alguno de los aliados de la UE, especialmente en un momento como el actual en el que se está considerando la posibilidad de que Rusia invada Ucrania. Pero tampoco hay nombramientos para Rumanía, Hungría, Croacia o la misma Ucrania.

En otras regiones estratégicas para los intereses estadounidenses tampoco se han nombrado embajadores: Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Qatar, Marruecos, así como tampoco en Surafrica. En América Latina, ni Cuba cuenta con candidato ni tampoco Brasil, a pesar de ser la economía más grande de la región y el país en el que los chinos han conseguido hasta influenciar la política domestica brasileña.

En Asia, ni Filipinas, ni Tailandia ni Corea del Sur cuentan con candidatos en las listas de embajadores, pero tampoco han dado a conocer el nombre del representante en la ASEAN.

El Secretario de Estado, Antony Blinken, que como ya hemos dicho en esta columna era un hombre con carisma y respetado en las esferas del Congreso y el mismo Departamento de Estado, ha defraudado a muchos que anticiparon que sería un Secretario de Estado ambicioso y capaz de dar grandes resultados.

Es cierto que desde el comienzo la Administración Biden ha expresado su preocupación hacía el comportamiento de China y ve en la región de Asia Pacifico una de sus prioridades. Sin embargo, parece no comprender qué es lo que está haciendo Beijing con su Nueva Ruta de la Seda o el BRI (por sus siglas en inglés por el Belt Road Initiative) que va mucho más allá del desarrollo de una red de transporte para movilizar mercancías, pues busca además hacer crecer su influencia internacional, su poder político y con ello hacer crecer su “economía de alta tecnología” tal y como la definen.

Y eso a pesar de que G7, en junio del año pasado, lanzó una alternativa al BRI con el “Build Back Better World” y que busca financiar préstamos para carreteras, puentes, aeropuertos, centrales eléctricas, etc y, en efecto, ya estimaron que necesitarán unos 40 billones de dólares para estas inversiones en los países en desarrollo, la velocidad y astucia china no tiene rival. Y respecto a los países cuyas economías son las más grandes del planeta, China ya ha previsto y desarrollado gran parte de su plan y una vez más lleva la delantera.

Tristemente para las libertades, parece que Biden será un presidente más en la historia del país que, a pesar de seguir siendo grande, cada día disminuye su influencia y poder. Resulta curioso y muy doloroso que todo esto parezca que se está haciéndose deliberadamente…

 

La Corte Penal de Buenos Aires y los uigures. Entrevista a Peter Irwin. Nieves C. Pérez Rodríguez

A mediados de diciembre en esta columna se informaba que el Congreso Mundial de Uigures (WUC por sus siglas en inglés) y el Proyecto Uigur de Derechos Humanos (UHRP) habían instruido a abogados para que presentaran una denuncia sobre crímenes internacionales cometidos contra los uigures y otros pueblos turcos en la región de autónoma de Xinjiang ante la Corte Penal Federal de Apelaciones de Buenos Aires.

 

Para profundizar y comprender las razones por las cuales es posible que el caso de violación de derechos humanos de los uigures pueda ser planteado ante un tribunal de un país extranjero y sin vínculos jurídicos con China contactamos a Peter Irwin, encargado de los programas de promoción y comunicación de la organización Proyecto Uigur de Derechos Humanos con sede en Washington D.C.

 

Irwin tiene una maestría en Derechos Humanos de “London School of Economics and Political Science” y ha dedicado años a investigar el compromiso de China en la ONU y cómo encuadra Beijing su relación con los uigures en el plano internacional. También fue el portavoz del Congreso Mundial Uigur, donde trabajó como representante de la ONU en derechos humanos en la sede de Ginebra.

 

En su lucha por denunciar lo que está sucediendo a esta minoría ubicada en la región china de Xinjiang plantearán la causa coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing de febrero del 2022. Por lo que aprovechamos la oportunidad para preguntar a Irwin los detalles:

 

¿Por qué el caso uigur de violación de derechos humanos puede ser llevado a una Corte Federal criminal argentina?

 

De acuerdo con las disposiciones de jurisdicción universal de Argentina, los tribunales tienen jurisdicción para crímenes internacionales como genocidio y los crímenes de lesa humanidad, donde quiera que sea que estos crímenes se produzcan.

 

¿Cuáles son las etapas de este proceso?

 

Una vez introducida la denuncia, tendrá lugar la primera etapa del proceso, que es la etapa procesal. Es en esta primera parte del proceso el juez designado considera la denuncia y los argumentos del fiscal y sobre eso tomará la decisión de si se abre o no el caso.

 

Si el juez decide aceptar el caso entonces se inicia la investigación y ambas organizaciones, el Congreso Mundial de Uigures y el Proyecto Uigur de Derechos Humanos, presentarán pruebas que deberán demostrar claramente que los crímenes internacionales de genocidio, crímenes de lesa humanidad y tortura se están cometiendo contra el pueblo uigur y otras personas de etnia turca en la región de Xinjiang.

 

En el caso de que la Corte de Buenos Aires acepte el caso, ¿Diría usted que lo haría basado en crímenes en contra de la humanidad o se basarían en un cargo más específico como genocidio en contra de un grupo minoritario?

 

La Corte va a considerar ambos.

 

¿Qué significa para el movimiento de defensa de los uigures poder llevar este caso ante una corte internacional?

 

Este es realmente el paso hacia la justicia para el pueblo uigur.  El tribunal uigur fue el primer organismo en evaluar las pruebas de las atrocidades y la escala de estas, pero carece de jurisdicción o medida vinculante. Un caso de jurisdicción universal implica que el caso sea decidido por un tribunal nacional con poder real.

 

¿Cuáles son las expectativas de la comunidad uigur con en este caso en particular?

 

Yo creo que las expectativas de la comunidad uigur se resumen en que el tribunal llegue a una conclusión similar a la del Tribunal Uigur. Es decir, que la corte sopese las pruebas y determine que efectivamente se están cometiendo crímenes de lesa humanidad y genocidio.

 

Los grupos de defensa o movimientos uigures han conseguido logros bastante notables en los últimos meses. ¿Diría usted que se debe a que el mundo ha despertado a las prácticas del Partido Comunista chino contra las minorías chinas?

 

Yo diría que ha habido un impulso creciente durante el último año. Esto se debe a varias cosas, entre ellas la definición de genocidio de varios gobiernos, el dictamen de genocidio realizado por el Tribunal Uigur, los boicots diplomáticos antes de los Juegos Olímpicos de invierno y la aprobación de la “Ley de Prevención de Trabajo forzoso uigur” en los Estados Unidos. Con todo esto en conjunto, hemos visto como se impulsa nuestro compromiso y lucha hacia adelante.

 

¿Cuál será el próximo paso en la lucha internacional de los uigures?

 

El próximo paso que estamos esperando es la publicación de la evaluación por parte de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Una vez que se publique este informe, esa publicación estimulará acciones adicionales por parte de otras agencias de la Naciones Unidas que han permanecido en absoluto silencio hasta ahora.

 

 

 

 

 

Las 5 cosas más destacadas del 2021. Nieves C. Pérez Rodríguez

1.- El segundo año de la pandemia en este lado del Atlántico comenzaba con el terrible asalto al Congreso de los Estados Unidos dejando una bochornosa imagen de este país frente al mundo. Precisamente la nación que ha exportado sus valores democráticos a cada esquina del planeta, que ha sido observadora y certificadora de miles de elecciones extranjeras y que ha financiado muchas de las organizaciones internacionales, sufrían un gran golpe en el corazón de Washington D.C., en el edificio que ha simbolizado desde 1800 los valores de democracia y libertad.

 

Ese espantoso episodio, cuyo propósito era desacreditar la legitimidad de las elecciones por el contrario, demostró la solidez de las instituciones americanas y abrió paso a la continuidad democrática de este país, con la toma de posesión del que había sido el ganador de la elección del noviembre anterior. Y en medio de la profunda tristeza y confusión, la toma de posesión de Biden llenaba de ilusión a muchos, pues prometía, por una parte, cambios, pero, por otra, la experiencia de Biden llenaba de esperanza al retorno a una relativa normalidad tan deseada por la mitad de los ciudadanos estadounidenses y, sin duda también, por muchos de los aliados de occidente, sobre todo aquellos que se sintieron abandonados y hasta presionados por la previa Administración Trump.

 

2.- Japón, que se atrevió a celebrar los pospuestos juegos olímpicos del 2020 en julio del 2021 a pesar de la gran oposición doméstica que tuvo a razón de la propia pandemia, aunque siempre con la esperanza puesta en cumplir el comedido y no dejar caer por la borda los 26 millones de dólares que habían invertido en ello. Así mismo, el primer ministro Suga fue el primer líder recibido por Biden en abril y, además, fue Japón el primer destino del Secretario de Estado Blinken junto con el Secretario de Defensa Lloyd Austin, dejando ver como para la Administración Biden Japón juega un rol clave como aliado estratégico, además de la prioridad que ocupa el Indo-Pacífico en la agenda de Biden.

 

3.- Corea del Norte, que ya se pensaba que era el régimen más cerrado del mundo y se ha superado a si mismo durante la pandemia y se ha convertido en un régimen aún más hermético de lo que conocíamos en pro de contener la pandemia. Poco se ha filtrado pero lo que sabemos es que se han blindado incluso del lado de la frontera con China para evitar que el Covid-19 transite libremente por su territorio. Su líder supremo cumplía el 19 de diciembre 10 años en el poder en los cuales ha conseguido tremendos avances en su programa nuclear generando mucho miedo en sus vecinos y gran preocupación para Washington.  A pesar del hermetismo del sistema, Kim Jon-un consiguió hacer crecer la economía  en estos años, aunque la pandemia ha tenido un efecto nocivo en esa recuperación y actualmente se encuentra severamente golpeada.

 

4.- Afganistán. La inoportuna y mal organizada salida de Afganistán perseguirá a Biden para siempre como uno de sus más nefastos errores, todo por la premura de hacerlo coincidir con el vigésimo aniversario del ataque del 11 de septiembre del 2001. Además del terrible retroceso que eso implica para la población afgana. Geopolíticamente altera el orden regional que se había conseguido.  China, además, comparte 76 kilómetros de fronteras con Afganistán a través del corredor de Wakhan y por ahí tiene ahora mayor acceso libre al resto de Asia Central con facilidad para el desarrollo de sus planes de BRI.

 

5.- China. El Partido Comunista chino celebró este año su aniversario número 100, y a pesar de que fue creado tan solo por un grupo muy pequeño de personas en la clandestinidad, hoy en día 1 de cada 15 ciudadanos chinos son miembros del partido. Y aunque la cifra parezca escandalosa ésta responde a la necesidad que tiene el partido de mantener control y lealtad de la población en la militancia política e ideológica desde que se hicieron con el poder en 1949. Desde entonces se han convertido en una fusión de partido y Estado que controla todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos. Con Xi Jinping a la cabeza como secretario general del Comité Central del PC chino, presidente de las fuerzas armadas y, además, actual presidente de la República Popular China desde 2013 y en su aspiración de continuar con el legado de Mao, China ha conseguido que su ideología sobre “el socialismo con características chinas o el socialismo para una nueva era” sea la columna vertebral que dirige al país desde el 2013 y que así continuará en los años venideros.

Los uigures ganan nuevas batallas. Nieves C. Pérez Rodríguez

Por estas fechas en 2018 esta servidora escribía por primera sobre la trágica y más reciente historia de los uigures. En aquel momento era muy poco lo publicado en castellano e incluso en inglés se dedicaban pocas líneas a contar la triste situación de esta minoría turca anclada en la provincia autónoma de Xinjiang, en el extremo oeste de China.

Desde entonces la tragedia no ha hecho más que aumentar. Miles de familias de esta etnia, junto con otras minorías musulmanas en China, han sido objeto de represión cultural, abusos físicos, esterilizaciones masivas, separación familiar y detenciones masivas en centros en los que ya muchos se atreven a llamarlos abiertamente campos de concentración.

Tal ha sido el número de denuncias que progresivamente los medios han ido dedicando más tiempo y líneas en dar a conocer esa dura situación. Desde Washington la lucha ha sido ardua, con unos 8.000 uigures residentes en Estados Unidos, muchos de los cuales tienen algún familiar desaparecido o incluso ellos mismo han sido víctimas directas de la persecución. Desde el Congreso también se han introducido varias leyes, bien sea para protegerles de trabajos forzosos o bien condenando el trato que reciben estas minorías en China, o la ley de protección de los Derechos Humanos de los uigures, entre otras.

Coincidiendo con el día internacional de Derechos Humanos, el 10 de diciembre, el Departamento del Tesoro anunciaba nuevas sanciones, en esta ocasión a Shohrat Zakir, presidente de la Región Uigur entre 2018 y 2021, y Erken Tuniyaz, quién lo sucedió en la posición y es el actual líder político de la región.

Asimismo, el 11 de diciembre la oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas afirmaba que está finalizando su reporte sobre Derechos humanos en Xinjiang. Aunque ya la ONU había afirmado con anterioridad que han identificado patrones de detención arbitraria, prácticas laborales coercitivas y erosión de derechos sociales y culturales.

La semana pasada también el Tribunal Uigur, un organismo independiente compuesto por abogados, académicos y empresarios, y que no tienen ningún poder estatal o gubernamental para sancionar a China, concluyó que el Partido Comunista chino está cometiendo genocidio y crímenes en contra de la humanidad hacia los uigures.

Al tribunal fueron sometidos los primeros documentos oficiales clasificados que se han filtrado, que, de acuerdo con el analista Adrian Zenz, “muestran que Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang, junto con otros funcionarios del gobierno central exigieron después del 2016 la puesta en marcha de políticas de reclusión, transferencia laboral coercitiva, educación en internados centralizados y control de la natalidad.

El presidente del tribunal, Geoffrey Nice, dijo que el fallo de genocidio se basa en la evidencia de las políticas de control de natalidad y esterilizaciones forzadas por el gobierno chino a los uigures y con el objetivo puesto es destruir una parte significativa de la población. Nice afirma también que las prácticas son parte integral de la política de Xi Jinping y de las altas esferas de poder en China.

En miras al nuevo año, el Congreso Mundial de Uigures (WUC por sus siglas en inglés) y el Proyecto Uigur de Derechos Humanos (UHRP) han instruido a abogados para que introduzcan una denuncia sobre crímenes internacionales cometidos contra los uigures y otros pueblos turcos en la región de autónoma de Xinjiang ante la Corte Penal Federal de Apelaciones de Buenos Aires. Todo parece indicar que coincidirá con los juegos olímpicos de Beijing de febrero.

Michael Polak, el abogado de nacionalidad británica encargado de introducir la denuncia ante la Corte argentina, decía a AP que “anticipa que China haga uso de su presión política y financiera hacia Argentina para intentar parar el caso en la Corte. No obstante, la primera barrera la pone la propia normativa de la Corte que contempla que la corte misma debe estar de acuerdo con recibir el caso. Aunque Polak insiste en que las evidencias son tan fuertes que la Corte argentina no debería tener ninguna dificultad en aceptarlo.

Esta semana el congreso estadounidense, después de muchas dificultades, conseguía aprobar la “ley de trabajo forzoso uigur” que representa no solo un gran éxito bipartidista sino una gran estocada a China. El proyecto de ley que fue introducido por el senador Marco Rubio -por el partido Republicano- y quien en los dos últimos años ha sido un ferviente defensor de la necesidad de aprobarlo, ha insistido en que esta ley ha tenido mucha oposición sobre todo desde las grandes corporaciones estadounidenses que han hecho un gran lobby en su contra para poder seguir importando productos de Xinjiang.

Con esta nueva ley se asegura que no podrán entrar a los Estados Unidos productos que han sido elaborados con trabajo forzoso de uigures u otras minorías en la región de Xinjiang. Por lo que las corporaciones estarán obligadas a investigar y probar que los productos que están importando fueron hechos en concordancia con las leyes estadounidenses.

El Senador Jeff Merkel -por el partido demócrata- afirmaba que “con esta ley estamos mandando un mensaje inequívoco en contra del genocidio y del trabajo forzoso. Mientras, nos aseguramos de que los consumidores estadounidenses puedan adquirir productos sin caer en la complicidad de los terribles abusos de los derechos humanos”.

La aprobación de esta ley, que aún debe pasar el filtro de la Casa Blanca pero que no se pone en duda que pase, llega en un momento muy oportuno y definitivamente manda un mensaje muy contundente a Beijing sobre sus prácticas y las consecuencias de estas en una economía globalizada.

Mientras tanto, China se ha dedicado a publicitar su propaganda para intentar limpiar su imagen sobre todo de cara a los juegos olímpicos de inviernos de Beijing. Sin embargo, las críticas contra los abusos a los derechos humanos en China han tenido más eco que nunca y parece estar claro que cada día es más difícil para Beijing disfrazar su auténtica realidad.

 

Beijing 2022 y la enérgica oposición. Nieves C. Pérez Rodríguez

Los Juegos Olímpicos de invierno Beijing 2022, organizados meticulosamente desde sus comienzos, y que, a dos años del brote de una desconocida neumonía en Wuhan que más tarde se convertiría en la pandemia del Covid-19, siguen representando un gran reto que el Partido Comunista chino, no obstante, parecen tener controlado con estrictos protocolos de seguridad. Como si eso no fuera suficiente complicación el gran número de campañas internacionales y llamamientos a boicotear el evento que han puesto en jaque la reputación de las autoridades chinas y en efecto está afectado el prestigio un evento deportivo que suele congregar atletas de distintas nacionalidades en un aforo de sana competición que suele supera las barreras políticas.

A menos de dos meses de los juegos que están previstos que comiencen el 4 de febrero y culminen el 20, la polémica que ha rodeado estos olímpicos desde el comienzo ha girado en torno a los abusos a los derechos humanos que ocurren en China de manos de las autoridades, cuyo principal objetivo han sido las minorías étnicas chinas como los uigures.

Pero también ha habido otros intentos de boicot de los juegos desde organizaciones deportivas y atletas de renombre debido a la desaparición Peng Shuai, la reconocida tenista china con la campaña #WhereisPengShuai. Su desaparición coincidió con la publicación de Peng de un mensaje en la red social Weibo en el que aseguraba que había sido forzada a mantener un encuentro íntimo con Zhang Gaoli un alto cargo del Partido Comunista, un personaje que no solo ha dirigido como segundo a bordo un ministerio chino, sino que ha liderado el politburó del PC chino.

El movimiento del #MeToo desplegó su actividad para demandar explicaciones del paradero de la atleta así como muchas otras voces que se alzaron en redes sociales o medios de comunicación aprovecharon para denunciar la peligrosidad del PC chino cuando un ciudadano disiente del estricto código de conducta impuesto por el ellos desde las altas esferas de poder.

La organización mundial del tenis se unió a la protesta anunciando que no realizarán futuros eventos en China debido la preocupación de la situación de Peng Shuai y las continuas denuncias de violaciones de derechos humanos en China.

Beijing, por su parte, lo ha intentado todo para ser un gran anfitrión de estos juegos mientras han protestado e intentado parar los boicots manteniendo la presión para normalizar en lo posible los previos al evento. Con todo previsto y muy organizado con centros masivos de pruebas de COVID, sistemas de rastreo digital muy sofisticado, así como el área a los alrededores de la villa olímpica fuertemente vigiladas y decretada como “zona libre de COVID”.

Igualmente, la mascota de los juegos es un panda, oso nativo del sur de China, que además es símbolo y orgullo nacional. La mascota lleva un traje de astronauta, lo que es, de acuerdo con la web oficial, un tributo a las nuevas tecnologías hacía un futuro con posibilidades infinitas mientras que también es un traje que ayuda al panda a esquiar, patinar y hacer snowboard que son algunas de las categorías que se practicarán en Beijing en estos juegos de invierno.

Pero todos esos esfuerzos no parecen ser suficiente para calmar las protestas internacionales. En efecto, tal y como se rumoreaba la Administración Biden no enviará representación diplomática oficial a Beijing como parte de la habitual comitiva que representa al país, aunque no esté oficialmente confirmado, y aunque esto excluye a los atletas estadounidense, el no tener autoridades en la inauguración y clausura es una forma de protesta diplomática severa que a su vez manda un mensaje internacional contundente por parte de Washington.

El PC chino tiene que estar muy incómodo con tantas críticas públicas que no hacen más que aumentar por día. Deben sentir una presión internacional tremenda a vísperas de los juegos de invierno y una gran presión domestica que les ha obligado a manejar un mensaje en consonancia con la propaganda del partido frente a sus ciudadanos.

Las autoridades chinas seguirán insistiendo en mantenerse herméticos ante el mundo, pero lo cierto es que cada día ese hermetismo se hace más difícil de sostener y sus acciones y prácticas dejan más secuelas en el camino…

 

 

Los uigures continúan su lucha. Nieves C. Pérez Rodríguez

Entre el 12 y 14 de noviembre tuvo lugar la VII Asamblea General del Congreso Mundial de los uigures (World Uyghur Congress WUC, por su nombre en inglés).  El WUC es una organización con sede en Alemania que aboga por los derechos de los uigures y condena a China por sus abusos continuos a miembros de esta etnia minoritaria china, cuya mayoría se encuentra en la región de Xinjiang al extremo oeste de China.

El WUC fue creado en 2004 por un grupo de uigures exiliados que congregó fuerzas para defender los intereses y derechos fundamentales de los uigures. A través de los años la organización ha ido tomando más fuerza e importancia y han conseguido financiamiento y atención internacional.

Se estima que el Partido Comunista chino tiene retenidos más de 1 millón de uigures en unos centros le “reeducación” de acuerdo con el nombre dado por el propio gobierno chino, o también llamado campos de concentración por aquellos que han padecidos y han contado las atrocidades que allí adentro suceden.

Sin embargo, organizaciones pro derechos de los uigures como UHRP (Uyghur Human Rights Project) estiman que son cerca de tres millones de uigures los que se encuentran detenidos en estos centros en los que se practican esterilizaciones masivas de mujeres, políticas de asimilación cultural, torturas y trabajos forzosos entre muchas otras.

De acuerdo con Bahram Sintash, un arquitecto experto en arte y diseño uigur, que ha venido estudiando como la situación política se ha venido deteriorándose para su etnia, “está claro que lo que está haciendo Beijing es un genocidio cultural y religioso que comenzó en 1996 cuando lanzaron la campaña “atacar fuerte” y condenaron las actividades religiosas como ilegales. Desde entonces, la presencia de la policía en Xinjiang es constante. Después de los atentados del 11 de septiembre el uso del término terrorismo ha sido exponencialmente usado para justificar el patrullaje casi permanente. En 2017 fue oficialmente prohibido el uso de la lengua de los uigures en las aulas. Las restricciones religiosas del gobierno ahora son tan estrictas que efectivamente ha prohibido la práctica del islam”.

Las dificultades para estas minorías parecen no ser solo en Xinjiang puesto que la WUC, en los previos al evento, solicitaron a un hotel de la cadena Marriot en Praga reservar los salones para su asamblea general pero el hotel declinó la solicitud alegando “razones de neutralidad política, por lo que no podemos ofrecer eventos de este tipo con tema político”.

Aunque más tarde rectificaron y se disculparon, las autoridades de la organización uigur insisten en que se debe a la presión de las autoridades chinas. La Embajada china en la República Checa ya había aprovechado para condenar a la Organización, y aunque el hotel intentara remediar el error, está claro que el lobby del gobierno chino bien sea a través de sus oficinas diplomáticas o presiones directas a empresas tienen un fuerte impacto hoy en todos los sectores.

El evento, que contó con unos 200 uigures que se encuentran en el exilio y que se trasladaron de 25 países diferentes, tuvo como propósito elegir a las autoridades del WUC por los próximos tres años y contaron con expertos legales, académicos, diplomáticos, legisladores y sobrevivientes de los “centros de reeducación” que dieron testimonios de sus propias experiencias, analizaron las prácticas y la responsabilidad de lo que está sucediendo en la región autónoma de Xinjiang.

La persecución a los uigures ha despertado gran interés global especialmente en los dos últimos años. En junio de este año sesenta parlamentarios de dieciocho naciones condenaron las acciones del Partido Comunista chino hacia la minoría turca, junto con Amnistía Internacional y Human Right Watch. Ahora, además, se suman las denuncias de que unos 80.000 uigures así como de otras minorías musulmanas chinas están siendo transportados a otras regiones chinas y obligados a realizar trabajos forzosos en fábricas, de acuerdo con la información que manejan las organizaciones de derechos de los uigures.

Las denuncias traspasan el territorio chino y las organizaciones de derechos humanos han implicado a muchas grandes marcas como Adidas, Nike, H&M, Zara, Uniqlo, Marks & Spencer, o incluso firmas de lujo que usan el algodón producido en la región de Xijiang que al parecer no solo es de altísima calidad, sino que se produce en cantidades masivas.

En otro plano, el tomate producido en la misma región parece estar llenando los anaqueles de los supermercados occidentales, pero con el “Made in Italy” poque Italia compra el tomate de Xinjiang y lo envasa en su territorio. Solo en el 2021 las exportaciones de tomates chinos a Italia se duplicaron, según Adrián Zenz, investigador de la organización Victimas del Comunismo.

Para Beijing, todas estas campañas de descredito eran incómodas hasta hace poco, pero cada día se convierten en un problema mayor y más difícil de eludir. Si bien han jugado a presionar a empresas y entidades políticas con retirarle su apoyo, ahora la presión ha bajado al sector económico o incluso deportivo, cada día más consciente de los abusos que el Partido Comunista es capaz de ejercer en sus propios ciudadanos.

Si las prohibiciones como la del uso del algodón siguen imponiéndose en otros productos como el tomate o cualquier otra materia que produzca China, más pronto que tarde Beijing tendrá que corregir, al menos parcialmente, su comportamiento para poder seguir exportando productos que el mundo necesita, pero que a ellos les ha permitido convertirse en la segunda economía del mundo.

Los uigures están pagando un altísimo precio para que el PC chino sigua adelante con sus planes control y definición de una única identidad china. Su región es precisamente la puerta de salida de la Ruta de la Seda hacía Asia central y por ahí conectar con Europa. Las naciones democráticas deberían seguir imponiendo restricciones a los productos originarios de esta región para intentar así parar esta terrible persecución cuya misión tiene borrar la identidad de una etnia que coexistido por siglos en esta región.