Alianza trasatlántica sí, pero…

La conferencia anual sobre política de seguridad internacional de Munich, este año con protagonismo del nuevo presidente de EEUU, Joseph Biden, ha sentado las bases del reforzamiento de los lazos trasatlánticos tras los roces entre Donald Trump y la UE. A la cabeza del discurso de reforzamiento de estos lazos, desde el lado europeo, han estado Francia y Alemania, la principal potencia militar y la principal potencia económica de la Unión tras la salida de Gran Bretaña.

Sin embargo, debajo de los discursos formales han una realidad que a veces queda oscurecida. Biden ha planteado las tres principales exigencias de EEUU: forjar una alianza contra el desafío de China, ser más exigente frente al creciente autoritarismo de Rusia y sus desafíos estratégicos en Europa y aumentar el gasto militar y de defensa europeo, hasta ahora apoyado en el presupuesto de los Estados Unidos; y estas tres exigencias son las mismas que planteaba Trump, aunque éste con malos modos y con menos énfasis en el factor ruso. Tanto Francia como Alemania han aceptado este marco y el aumento de gasto, pero este es un compromiso ya expresado en el pasado sin que se haya hecho realidad y esto crea cierta desconfianza en Estados Unidos. Hay que resaltar que coincidiendo con esta cita, buques de la Armada Francesa han hecho presencia en zonas marítimas del Pacífico en las que China exige exclusividad desafiando los tratados internacionales y la libre circulación.

Parece evidente que la nueva Administración estadounidense, por cultura, por tradición y por evidentes razones históricas y de interés común quiere alejar cualquier duda sobre los lazos estratégicos con la Europa democrática pero este concepto no es compartido homogéneamente por los socios europeos entre los que algunos preferirían ser una tercera vía entre EEUU y China o Rusia.

Y no hay que perder de vista las advertencias de Biden sobre el riesgo de deterioro de las instituciones democráticas que suponen los movimientos populistas a uno y a otro lado del Atlántico y detrás de algunos de los cuáles parece estar Moscú.

Además, EEUU quiere reforzar alianzas con sus aliados tradicionales en Asia, en lo que va a ganar protagonismo India, como analiza nuestro colaborador Fernando Delage, y Europa está ausente de aquella zona a pesar de la reciente exhibición de pabellón por parte de París que, por otra parte, está desarrollado una activa política diplomática y militar en otra zona tensa como es el mediterráneo oriental. A Europa se le acaba la coartada Trump y asumir sus compromisos.

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