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Evento: Inteligencia Artificial. Diálogos España-China para la sociedad del futuro. Isabel Gacho.

El pasado 12 de junio, la Fundación consejo España China organizó el seminario “Inteligencia Artificial: Diálogos España-China para la sociedad del futuro”. Teniendo en cuenta que se espera que para 2030 China se convierta en líder en el campo de la IA, el seminario nos brindó una oportunidad única para escuchar de primera mano a las empresas chinas que están desarrollando este tipo de tecnología. La jornada, moderada por Esther Paniagua, abordó el tema desde distintos puntos de vista, sirvió de foro para un interesante debate y puso de manifiesto el interés de las empresas chinas del sector en cooperar con empresas españolas.

El primer panel, “IA: retos y oportunidades para la sociedad del futuro”, contó con representantes de iFlytek, líder de la tecnología de reconocimiento de voz, EIN PLUS, experta en chatbots y Malong Technologies, especializada en visión artificial. “La IA puede superar las capacidades humanas del 90% de la población en capacidad computacional e inteligencia sensorial y cognitiva”. Du Lan, vicepresidenta de iFlytek ilustró esta tesis con ejemplos como el de AlphaGo (el primer programa informático capaz de ganar a un jugador profesional de Go) o el sistema de imitación de voz que ellos desarrollan.

Los panelistas coincidían en que la IA está todavía en desarrollo, pero cuenta con un enorme potencial. “Ahora las personas nos adaptamos a los softwares, pero queremos que las maquinas se adapten a nuestras necesidades”, decía Wang Shokun, presidente y fundador de EIN PLUS. “La auténtica IA tiene que ayudar a las personas a ser más inteligentes, pero todavía está aprendiendo de nosotros” apuntó Ke Yubei, director de expansión internacional de Malong Technologies.

El segundo panel “IA: transformando sectores económicos” contó con Feng Zongliang, socio de Metro DataTech, Tong Jiarui, director de desarrollo de Yixue Education y Ding Lei, director y CEO de Wood AI. Se abordaron las posibilidades que ofrece la IA en los sectores inmobiliario, de educación y de medio ambiente.

El debate estuvo marcado por los retos que supone esta tecnología en términos éticos, de seguridad y de empleo. Es este último sentido, los panelistas eran optimistas y consideraban sus productos como herramientas y no como fines en sí mismos. Entendiendo, además, que las tecnologías disruptivas siempre causan temor al principio. “Con la llegada de la fotografía los pintores supieron adaptarse y explorar otras vías” apuntó Feng Zongliang. Según Du Lan “Las profesiones menos sustituibles serán aquellas que requieran imaginación, emoción y sentimiento. ¿Hacia dónde vamos? Hay que juzgarlo, pero la combinación entre la inteligencia artificial y la humana es la tendencia”

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Ponencia: Comunismo 4.0. Miguel Ors.

Miguel Ors, Director Adjunto de Actualidad Económica y colaborador de 4Asia, en su ponencia “Comunismo 4.0” reflexionó sobre el potencial destructivo que entraña la huella digital con ese estilo tan característico al que nos tiene acostumbrados.

No hay que irse muy lejos para comprobar la magnitud del rastro que dejamos al utilizar nuestro smartphone: Cada enlace que hemos clicado, cada imagen que hemos descargado, y hasta donde hemos estado en cada momento. El volumen de información es inmenso. El problema aparece cuando esa información cae en las manos equivocadas. Y aquí el mayor peligro, según Ors, es cuando cae en manos del Estado. Especialmente cuando este carece de contrapesos democráticos, como es el caso de China.

El Estado chino está usando cada vez más la tecnología para el control de la población. Los ejemplos van desde la dispensación de papel higiénico por reconocimiento facial en el Templo del Cielo de Pekín, hasta la proyección de la imagen de infractores de tráfico en pantallas gigantes para escarnio público. Pero la joya de la corona es el sistema de crédito social.

Le dijo Huxley a Orwell tras leer 1984 que “la política de la bota-en-la-cara” era insostenible. Que “En la siguiente generación los gobernantes descubrirán que los condicionamientos (…) son más eficaces (…) que las porras y las cárceles” y que “enseñando a la gente a amar su propia servidumbre” puede conseguirse más que “pateándola y flagelándola”.

En esta línea se enmarca el sistema de crédito social chino. Las unidades locales de trabajo favorecían el control social, pero con la emigración masiva a las ciudades en los años 80 este se hizo imposible. Hoy, con el smartphone, el control orwelliano vuelve a ser viable. El ciberespacio, considerado al principio por el gobierno chino como un espacio hostil a censurar, ha acabado siendo un canal idóneo para encauzar el flujo de información.

La nueva aplicación Zhima credit, de Alibabá, funciona como el scoring en las finanzas. La app elabora una clasificación crediticia que oscila entre los 350 y los 950 puntos. Para ello tiene en cuenta los recibos, el tipo de ocio, las amistades… Cuando la puntuación es baja se tiene problemas desde para contratar créditos a comprar billetes de tren. Los usuarios están felices por la comodidad de la digitalización y, mientras el dinero físico es cada vez más difícil de usar, parece que los chinos se han metido ellos solos en la pesadilla totalitaria que anticipaba Huxley. Parece que en China no se cumple la teoría de la modernización de Lipset (si liberalizas la economía acabas teniendo que liberalizar la política). Parece que se aventuran al régimen totalitario definitivo: el comunismo 4.0.

go!

Ponencia: “Go Global, go Digital” Águeda Parra

En el marco del evento: “¿Planeta China? La ambición de la República Popular en el siglo XXI”, la colaboradora de 4Asia Águeda Parra ofreció una ponencia sobre el imparable crecimiento tecnológico de China, que resumimos a continuación.

En 1999 Jian Zeming impulsó el llamado “Go global”. La premisa era “sal fuera y crece” y fue la estrategia que siguieron gigantes como ZTE o Huawei. Sin embargo, en la actualidad el dogma parece ser “Go digital”, “aprovecha la transformación tecnológica que vive el país”. El e-commerce y la economía digital son parte del propósito de Xi Jinping de establecer un modelo de socialismo con características chinas para una nueva era.

Mientras la economía digital aumenta en todo el mundo, la gran transformación tecnológica la están definiendo los nativos digitales de China. Estos difieren tanto del resto de jóvenes de su generación como para ser los grandes arquitectos digitales del futuro de su país y de nuestro mundo. Tanto las plataformas digitales de China, como el resto de fabricantes mundiales, van a tener en esta generación los referentes para modelar el futuro del e-commerce y de la economía digital mundial.

En los últimos años, China se ha convertido en el mercado de e-commerce más grande y que más rápido crece del mundo. Alibaba y Tencent dominan el 90% del este mercado, dando forma a un ecosistema digital en el que se desarrolla una creciente clase media. Todo ello hace que el futuro de las compras online y de los servicios a través del móvil en todo el mundo se estén diseñando a medida de los nativos digitales de China.

Las empresas públicas y privadas están volcadas en la gran revolución digital que se está produciendo en China, y entre ellas Alibaba figura como uno de los grandes referentes tecnológicos.

En esta estrategia de transformación digital, China también cuenta con los “sea turtles”, como se denomina a aquellos graduados chinos que regresan de estudiar en las universidades extranjeras, personas que están creando la versión china del Silicon Valley en territorio nacional. El factor de la apuesta por la innovación, importantes oportunidades de carrera y una mayor inversión en capital son los principales motivos que encuentran los graduados que regresaron a China.

Durante 2017 creció el número de empresas tecnológicas globales que se convirtieron en unicornios (startups tecnológicas de inversión privada que tienen un valor superior a los 1.000 millones de dólares). Solamente en 2017, China consiguió crear 17 de estas grandes empresas tecnológicas globales, a poca distancia de las 19 compañías que aportaba Estados Unidos. Entre los unicornios más grandes del mundo se encuentran cuatro empresas chinas, destacando la firma de transportes Didi Chuxing y el fabricante de teléfonos móviles Xiaomi.

La economía digital representa ya el 30% del PIB chino y, a nivel mundial, las compras online alcanzan el 40%. La digitalización es imparable. (Foto: Jared, Flickr)

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Ponencia. “Entradas al mercado chino para una empresa española” Rafael Cascales.

Rafael Cascales, Presidente ejecutivo de ACOCEX y director de CASICO, ofreció una interesante charla sobre las posibilidades de las empresas españolas en el mercado chino durante el evento “¿Planeta China? La ambición de la República Popular en el siglo XXI”. Para ello, empezó introduciendo la visión sinocéntrica que tiene del mundo el “país del centro”. China no solo se considera el centro del mundo, sino que está determinada a recuperar la posición de hegemón que había tenido hasta el llamado siglo de las humillaciones. Desde que empezaron a introducirse las políticas de apertura de mercado impulsadas por Deng Xiaoping, su economía no para de crecer y se predice que continuará siendo así.

Pero, ¿cómo son los chinos? ¿Qué visión tienen de España? ¿Qué oportunidades de negocio hay? Nos presenta a la china como una sociedad excesivamente materialista y capitalista. Una sociedad hiperdigitalizada, factor crucial a tener en cuenta. Una sociedad con una imagen de España todavía muy superficial y basada en los toros y el fútbol. Respecto a las oportunidades de negocio, nos presenta primero dos factores que debemos tener en mente: El tamaño del país y la importancia de los planes quinquenales. Tendremos que elegir bien la región o provincia en la que queremos trabajar y elegiremos comerciar con los bienes y servicios que hayan sido establecidos como prioritarios por el Partido.

Para identificar al cliente necesitaremos entender cómo han cambiado sus hábitos de consumo. Ha pasado de ser una masa homogénea de compradores, sin experiencia en internet y sin interés por las marcas o la calidad (en beneficio del precio), a ser una clientela más heterogénea, digitalizada, que exige marcas internacionales reconocidas y con interés en el equilibro calidad-precio y el servicio post-venta.

Para entrar en el mercado chino se puede hacer por un canal propio o ajeno. El canal ajeno supone bajo coste y poco control. Respecto a hacerlo por un canal propio, se puede hacer con una empresa china, lo que supone un alto coste y un control total, o sin empresa china, en cuyo caso el coste sería bajo, pero el control seguiría siendo alto. Respecto al marco legal hay que tener en cuenta varios factores, como los rápidos cambios de legislación, el diferente concepto que tienen en Oriente sobre lo que es un contrato o el hecho de que todo será redactado en chino.

En definitiva, entrar en el mercado chino requiere entender bien la economía, la cultura y las circunstancias del gigante asiático. Eso y asegurarse de que se tiene presencia en internet, porque en China lo que no está en la red no existe.