Reseña ponencia: Águeda Parra “La modernidad llega a la milenaria cultura china”. Isabel Gacho Carmona

En 1980 el PIB de España era igual al de China. En 2017 el de la potencia asiática ya era 10 veces mayor. Este es solo un indicador del resultado de 40 años de reformas económicas. Águeda Parra, ingeniera, sinóloga y colaboradora de 4asia.es, se pregunta “¿Cómo ha llegado China a la situación actual?”. Para ello analiza los cambios que ha habido en términos de sociedad, urbanización y población y el nuevo rol que están jugando factores tan importantes como la aparición de una clase media, la tecnología y la I+D.

 “Después de 40 años de reformas, comienza a existir una clase media creciente que es motor económico para el país” explica. El sueldo anual medio de un trabajador urbano ha pasado de 78 euros en 1978 a 8.640 en 2016. El consumo interno se ha convertido en un motor de desarrollo. Antes el gasto principal era la comida, y, ahora, el ocio y las compras ocupan un papel principal. Pese a que solo un 7% de los chinos tienen pasaporte, son el numero 1 mundial en emisión de turismo y en gasto por viaje (representando 1/5 del gasto mundial del sector). Este cambio se observa también en los objetos del día a día. Mientras que en 1980 los objetos que las familias aspiraban a poseer eran bicicletas, máquinas de coser y relojes de pulsera, en 2018 estos son motos eléctricas, televisiones a color y smartphones. Estos últimos se han convertido en un elemento indispensable para la vida en China.

“La tecnología está generando un modelo de sociedad siempre conectada”. Desde 2000 no deja de crecer la telefonía móvil. Ha crecido exponencialmente. En la actualidad, de los 802 millones de chinos que se conectan a internet, un 95% lo hace a través de un móvil. El eCommerce ha pasado de suponer un 1% en 2008 a un 42% en 2016. De estas compras, un 90% son hechas desde smartphones, los PC no se usan. Tienen un ecosistema propio donde Wechat, JD o Taobao juegan un papel predominante. Su fiesta de las compras por excelencia, el 11/11 o Día del Soltero, tuvo un volumen de ventas es 6 veces superior al del que sería su homólogo americano, el Black Friday, en 2017.

“La apuesta por la innovación y la I+D es lo que diferencia a la China actual de la de 1978, orientada a la manufactura”. Para Parra la innovación es clave para consolidar el paso a economía avanzada. China pretende ser líder mundial en el sector para 2050. De momento ya supera en UE en inversión respecto al PIB: China destina un 2,1% mientras que la UE un 1,9%. Pese a que la tecnología ha llagado más tarde y de manera más abrupta que en occidente, con el plan Made in China 2025 prenden dejar de depender de otros aumentando su producción nacional. El plan es aumentar las patentes chinas de materiales básicos al 40% para 2020 y al 70% para 2025. Esto supondría mucha independencia.

El desarrollo económico también se refleja en la urbanización. Antes las urbes estaban rodeadas de campos de arroz, ahora son grandes urbes donde vive mayoritariamente la población. Muchas de estas ciudades tienen una economía local con un PIB similar a países occidentales. De hecho, las 35 principales ciudades tienen un país de economía similar: Beijing y Tianjin como Australia, y las economías de Shenzhen Hong Kong y Macao serían similares a la de Corea del Sur, por ejemplo. La transformación urbana también se traduce en transformación económica. Al ser la sede de startups punteras, atraen el talento y funcionan de hubs regionales. Este es el caso de Nanjing y el sector automovilístico o de Shenzhen, que se le considera el Silicon Valley chino.

Hasta aquí todos los indicadores apuntan al optimismo, y así sería si la población china fuese joven. Sin embargo, China es una población envejecida. “La población de China ha sufrido grandes transformaciones, con un modelo de familia necesitado de cambios urgentes”. Deng estableció que para las reformas había que reducir la población y puso en práctica la famosa política de hijo único. La tasa de fertilidad pasó de 6,3 en 1978 al 1,6 actual. Esta política también trajo consigo importantes cambios culturales. Estos hijos únicos, que cuentan con dos padres y cuatro abuelos a su disposición, se han convertido en “pequeños emperadores”, algo que difiere del modelo de familia tradicional china. Además, hay un desajuste por sexos: Hay 33 millones más de hombres que mujeres. Al quitar la política no se han conseguido las cifras esperadas. La sociedad ya ha cambiado. El gasto medio para mantener a un hijo es muy alto y la gente ya es muy consumidora. La incorporación de la mujer al mundo laboral también influye en este sentido. Hasta un 40% de mujeres están dispuestas a no tener ningún hijo para que no les perjudique a su carrera, ya que muchos empresarios dejan de contratar mujeres para no hacer frente a las bajas por maternidad. Si todo sigue así en 2030 habrá más gente mayor de 65 que menores de 14. Y eso es insostenible.

Reseña ponencia: Juan Manuel López Nadal “Entre el estancamiento y la confrontación. La política exterior de China de Deng Xiaoping a Xi Jinping”. Isabel Gacho Carmona

Abrió su ponencia el exembajador en Tailandia, Juan Manuel López Nadal, clarificando que cuando usa el término “China” se refiere a la República Popular. “China es un régimen dictatorial de partido único”. Según el que también fuera Cónsul en Hong Kong, la prioridad del gobierno en todas las cuestiones es seguir en el poder a toda costa. Y como se busca esto, las “tres revoluciones de China” han buscado tres fuentes de legitimidad distinta: revolución, desarrollo económico y nacionalismo.

El elemento clave de la política exterior en la época de Mao fue el realismo de Zhou Enlai y sus cinco principios de coexistencia pacífica. En el clímax de esta época tuvieron lugar la Revolución Cultural y la reunión secreta con Kissinger que derivó en la visita de Nixon a Pekín y que causó el temor de la URSS.

Deng Xiaoping llevó a cabo una política exterior más definida. La resumió en sus famosos 24 caracteres, aunque bastan cuatro para captar la idea: 韬光养晦 taoguanyanhui, esto es, mantén un perfil bajo y espera tu momento. Deng hereda el legado de Zhou y lo adapta. En este periodo se normalizaron las relaciones con sus vecinos asiáticos: Se mejoraron las relaciones con India, Japón, la URSS, Indonesia y Singapur. También mejoró su imagen en Asia: creó la Organización para la Cooperación de Shanghai, y se acercó a la ASEAN. Sin embargo, desde el punto de vista del exembajador, en esta época hubo dos grandes tropiezos: El primero en la guerra de Indochina, cuando los vietnamitas invadieron Camboya después de la guerra de EEUU y China quiso dar una lección a Vietnam, pero estos les echaron de manera humillante. El segundo fue el “Incidente de Tiananmen” de 1989. Esto supuso un retroceso en sus relaciones exteriores.

Pese a este “segundo tropiezo”, de 1995 a 1998, China vivió su “edad de oro de la diplomacia” y se convirtió en el primer socio comercial de casi todos los países asiáticos. En 2002 firmó el tratado de libre comercio con la ASEAN y el documento de conducta del Mar de China Meridional. A Deng le siguieron un Jian Zemin muy pragmático y un primer Hu Jintao que siguió la misma línea. El cambio vendría en 2008-2010.

En 2007 entró como presunto sucesor y vicepresidente Xi Jinping. Seguramente su presencia tuvo que ver en el cambio. Los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008 coincidieron con la caída en bolsa de Lehman Brothers. Se resucitó el concepto de “Tian Xia” y comenzó una política exterior más asertiva. En 2009 fue la primera vez que barcos chinos hostigaron a un buque estadounidense en el Mar de la China Meridional y enviaron a la ONU una comunicación reivindicando la línea de 9 trazos. Este mismo año, en el acto del 60 aniversario de la República Popular, los soldados dieron 110 pasos por los 110 años de humillación nacional que sufrió el país por parte de las potencias occidentales. En 2010, en una cumbre de la ASEAN, el ahora Consejero de Estado Li Kequian no tuvo reparos en expresar este cambio en política exterior “China es grande y vosotros pequeños, acostumbraos”.

En 2012 llegó de facto Xi Jinping al poder y en 2017 cambió la Constitución para perpetuarse. ¿Como es esta nueva era?

En Asia el tema principal es el Mar de la China Meridional. En 2013, China empezó a construir islas artificiales y no ha parado de hacerlo. En la actualidad ocupa 8 formaciones. Las Spratly están ocupadas por China y reivindicadas por Vietnam, por ejemplo. Filipinas, por su parte, llevó a China al Tribunal de la Haya por incumplir la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. El dictamen de 2016 acepta 14 de las 15 peticiones de Filipinas y declara ilegal la línea de 9 trazos pero China rechazó la jurisdicción. En general, China está militarizando la zona mientras la comunidad internacional, y en especial EEUU, no reconoce su soberanía en el territorio.

En 2013 Xi Jinping presentó el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que cuenta con un presupuesto de 40-50 billones de dólares. Es una iniciativa económica y geopolítica con la que China busca ganar influencia y poder, pero ¿Es viable financieramente? Para el exembajador los ejemplos de Sri Lanka, Pakistán o Grecia, por nombrar algunos, ponen de manifiesto la trampa de la deuda. Con este último caso la UE “le ha visto las orejas al lobo”.

Para el diplomático, este “Caballo de Troya” es muy peligroso y cuestiona el papel que va a jugar China en la globalización. Un país que viola los derechos humanos en su interior y que ha intentado desvirtuar el Consejo de Derechos Humanos, un país que utiliza amenazas, sobornos e intimidación como herramientas de su soft power hasta transformarlo en sharp power. Con un EEUU cada vez más centrado en sí mismo, López Nadal se pregunta ¿Debemos sustituir la globalización americana por la china?

Reseña Ponencia: Miguel Ors, “¿Existe un modelo económico chino?” Isabel Gacho Carmona

En la segunda ponencia del evento organizado 4Asia “Deng Xiao Jinping. 40 años reformando china” el 14 de diciembre, Miguel Ors, periodista económico y colaborador de 4Asia.es, trata de contestar a la pregunta “¿Existe un modelo económico chino?”. Para ello reflexiona sobre el papel de la ideología, de las teorías económicas, de las políticas llevadas a cabo…

 “Tras la muerte de Franco hubo que tomar partido en muchas cuestiones”. Ors comienza su exposición con una anécdota personal. En su época de estudiante, que coincidió con la Transición española, la agitación política le rodeaba. “Yo no tenía una opinión formada y un día me vi metido en un mitin en el vestíbulo de la facultad”. En este caso era de obreros de la Pegaso. El caso es que el entonces estudiante de filología se quedó fascinado por la seguridad en sus ideas con la que hablaban los marxistas. “Voy a estudiar a ver si encuentro yo también esa seguridad”, pero nunca encontró esa certeza. “Soy liberal por descarte”, asegura.

Sin embargo, mientras el marxista del mitin hablaba con tanta seguridad, los comunistas del otro lado del mundo ya habían decidido que ese modelo no funcionaba. Eran finales de los años 70 y las reformas económicas que llevarían a China a ser el escenario de la mayor destrucción de pobreza de la humanidad ya habían empezado. ¿Cómo consiguieron este hito?

“Los economistas de izquierdas lo explican por el hecho de que China contaba con mucha mano de obra barata”. Ors rebate esta teoría diciendo que esta mano de obra ya estaba allí antes de la apertura y la llegada del capital extranjero. La idea hegemónica ha sido siempre que la investigación lidera el proceso, “pero es al revés: los académicos se benefician de los emprendedores”. Según Daniel Rodrik, teórico del desarrollo, las reformas llevadas a cabo en China no fueron diseñadas. De hecho, nunca lo son. “No es que los economistas no tengan ni idea”, pero las reformas se van adaptando a las circunstancias.

La creación de las Zonas Económicas Especiales son un buen ejemplo. En Shenzhen, ante la migración masiva de población hacia Hong Kong en los años 70, se decidió crear una ZEE. La aldea de pescadores de Guangdong pasó de tener 30.000 habitantes a los 23 millones actuales. Este es un caso que, por cierto, ahora presenta dudas sobre su “paternidad”. Durante años la leyenda oficial decía que fue obra de Deng, pero en la actualidad se dice que pudo ser el entonces gobernador de Guangdong, Xi Zhongxun (padre de Jinping) quien la diseñó. En cualquier caso, significó la apertura de un proceso. Las medidas que iban funcionando a nivel local o provincial se iban implantando en otros sitios. China se convirtió en un laboratorio de políticas económicas.

En 2004 se extiende el concepto “Consenso de Pekín”, de Cooper Ramo y cuyas directrices son la autodeterminación, la persecución de objetivos globales y la innovación constante. Respecto a esta última, Ors argumenta que a nivel micro el mantra es el mismo. “Si tienes dos ideas para un negocio, lleva a cabo las dos”, argumenta citando a Rodrik. Si el 90% de las empresas no van a ningún lado, lo importante es retirarse a tiempo. “Si quieres triunfar necesitas duplicar tu tasa de error” en palabras de Tom Watson, quien fuera presidente de IBM.

En definitiva, no existen recetas estancas en economía y lo que llamamos “modelo chino no existe como tal”. La evolución económica ha sido la apoteosis del pragmatismo. No hay arquitecto. Es la obra de millones de personas.

Reseña ponencia: Georgina Higueras, “Las 3 revoluciones de china”. Isabel Gacho Carmona.

Con motivo del 40 aniversario del inicio de proceso de reforma y apertura económica china iniciado por Deng Xiaoping, 4Asia organizó el evento “Deng Xiao Jinping. 40 años reformando china”. La primera ponencia vino de la mano de la periodista y escritora especializada en China Georgina Higueras, que, bajo el título “las 3 revoluciones de China”, expuso a los asistentes un análisis histórico muy útil para la contextualización de las diferentes reformas que se han llevado a cabo.

Para ello divide la historia de la República Popular China en 3 etapas, lo que Higueras llama las “tres revoluciones”. Estas serían: La de Mao, la de Deng y la de Xi.

Desde la declaración de la República Popular en 1949 hasta la muerte del que fuera su máximo dirigente, Mao Zedong, en 1976, tuvo lugar la “primera revolución”. Fue una época caracterizada por la ideologización de las masas, por la intención de romper con el confucianismo, por la industrialización y la colectivización. El Partido se había fundado en 1921 en Shanghai apadrinado por los soviéticos. Cuando llega al poder, su vecino del norte será su aliado natural. Mao y Stalin se tenían respeto. De hecho, la alianza con la Unión Soviética durante los años 50 es la única que ha tenido China con una potencia extranjera. La URSS llegó a enviar hasta 100.000 asesores de diversas especialidades (ingenieros, lingüistas, arquitectos…). Esto supuso un impulso muy potente para una primera industrialización. Sin embargo, la muerte de Stalin y la posterior “desestalinización” llevada a cabo por Jruschov debilitaron las relaciones. Un Mao paranoico con la idea de una posible “desmaoización” inicia la terrible campaña de las 100 flores, una purga intelectual disfrazada de invitación a críticas.  La alianza con los soviéticos acabará en 1960 dejando atrás una industrialización a medias. La promesa de Stalin de proveer a la potencia asiática con el arma nuclear también se quedaría en el tintero. Después vendrían los desastres del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Cuando muere Mao en 1976, aunque había logrado la expulsión de los extranjeros y la unión del país, deja un país exhausto, atemorizado e hiperpoblado.

Tras dos años de transición, en 1978, con la llegada al poder de Deng se iniciaría la “segunda revolución” cuyo principal objetivo era el crecimiento y que se alarga hasta 2012. Deng Xioaping tiene la idea de que la autarquía del periodo anterior es un callejón sin salida. Recoge el testigo de un país que representa el 1,8% del PIB mundial. Las primeras medidas que pone en marcha fueron las 4 modernizaciones de Zhoi Enlai en los sectores de agricultura, industria, defensa nacional y ciencia y tecnología. En lo referente a la agricultura se concedieron lotes de tierra a las familias, respecto a la industrialización se crearon las Zonas Económica Especiales…Partiendo de cero y aislada internacionalmente, la República Popular consigue un crecimiento exponencial. Pese al crecimiento, el descontento respecto al alza de precios y la falta de libertades llevó a las revueltas en Tiananmen en 1989, que dividió a la cúpula de poder hasta ponerla al borde de la guerra civil. En lo referente a la política exterior la idea fue llevar un perfil bajo. Deng lo resumió en su “estrategia de 24 caracteres” en 1990: “冷静观察: Observar con calma, 站稳脚跟 : asegurar nuestra posición, 沉着应付:Lidiar con asuntos tranquilamente, 韬光养晦 ocultar nuestras capacidades y esperar nuestro tiempo, 善于守拙: mantener un perfil bajo y 绝不当头 : nunca reclamar liderazgo”. Los posteriores líderes Jian Zemin y Hu Jintao siguieron también esta línea.

La última de estas revoluciones tiene como protagonista al actual presidente, Xi Jinping. Cuando llega al poder en noviembre de 2012 se encuentra una China muy diferente a la que se encontró Deng: ya representa el 18% de PIB mundial. Llega con una idea clara: El sueño chino. La idea de recuperar su papel central. El renacer. Las capacidades del país del centro son tan grandes que ya no se pueden ocultar. Se ve un agudizamiento de los conflictos: en el Mar de la China Meridional, en sus relaciones con Japón y con la India, en Asia central… China ya no tiene amigos y su política exterior es más asertiva. Su salida al exterior se materializa con la nueva ruta de la seda. En materia de investigación y desarrollo está viviendo una revolución tecnológica que ha despertado los temores estadounidenses. Iniciativas como “Made in China 2025” lo demuestran. China ya no se oculta.

Evento. Business opportunities in China for 2019. Isabel Gacho Carmona

Linkes, empresa especializada en formación, asistencia a estudiantes internacionales en China y traducción, organizó el 29 de noviembre una conferencia en Madrid bajo el título “Business opportunities in China for 2019”. Antonio Torres, director general de Linkes, presentó al ponente: Gabor Holch.

El consultor y experto en la materia, que ha vivido más de 15 años en China, comenzó su intervención cuestionando el tratar de hacer negocios en China en sí mismo. “¿Por qué no en Uzbekistán o en Ucrania, por ejemplo?” China no está en las primeras posiciones en el índice del Banco Mundial en este tema y, sin embargo, desde occidente lo vemos como el “go west” americano de hace 150 años.

De hecho, cada vez es más difícil: las visas son cada vez más restrictivas, las regulaciones cada vez lo ponen más complicado, y, además, China tampoco se encuentra entre los destinos más atractivos para los expats. Entonces… ¿Qué hacemos ahí? China no es fácil ni es para todo el mundo. A lo mejor por eso es el lugar idóneo.

Lo primero que hay que hacer al plantarse hacer negocios con China es elegir el objetivo. Ver las posibilidades reales de la industria que nos interesa. Según The Europen Union Chamber of Commerce in China los mejores sectores actualmente son el aeroespacial y el farmacéutico. El sector de las telecomunicaciones, bajo control estatal, no ofrece oportunidades. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la competencia es feroz, hay que cuestionarse como de bueno es uno. Si de verdad puede ofrecer algo en un mercado cargado de profesionales especializados. En tercer lugar, hay que plantearse ¿Valgo para China? China ha conseguido la parte mala de la modernización, pero la parte buena todavía no acaba de llegar del todo. Y, eso, por una parte es muy bueno, ya que necesita hacer negocios internacionales pero por otra dificulta la vida allí. Buen ejemplo de ello es la contaminación.

La contaminación es el primer problema señalado por los expats a la hora de vivir en China. Y, sin embargo, también ofrece posibilidades de negocio. El aire está contaminado pero la vida debe continuar. Ha cambiado el estilo de vida y a eso se le ha sacado partido. La vida se ha movido a los interiores, en este sentido se abren oportunidades: centros comerciales, restaurantes, cines… Pero también en un sentido más casero: purificadores de aire para el hogar, y, algo que ha supuesto un cambio muy significativo, los servicios a domicilio. En China todo se compra a través de aplicaciones. Esto se ha convertido en un modo de vida que vive su máxima expresión cada 11 de noviembre, fiesta de las compras por internet por antonomasia. La contaminación no está solo en el aire, por esto otro cambio que ha traído la contaminación es en la industria alimentaria. La comida también está contaminada, por eso la importación de comida o los invernaderos sellados y con tierra limpia también son negocios en alza. Un mercado que también se está abriendo camino es el de “limpiar tu cuerpo” de los efectos de la contaminación. Remedios que van desde la propia medicina tradicional china a las clásicas vitaminas.

Otro factor crucial a la hora de hacer negocios con china es crear una buena red de contactos. Respirar el ambiente, conocerlo de primera mano. En este sentido cabe destacar el tipo de modelo de empresa chino. Las nuevas empresas no siguen el modelo tradicional. Tras la caída del régimen imperial, y, sobre todo, con la llegada del comunismo, el modelo confuciano no impera. “La sociedad china es como un árbol de navidad con la estrella roja en la cima”. Es un modelo altamente jerarquizado.

Internet en China, por su parte, es un arma de doble filo. China es un país relativamente conectado que, por un lado, ha sido la cuna de milagros económicos como el de Alibaba y, por otro lado, es el país de la censura y la vigilancia. Hay límites a la conectividad y un sinfín de páginas web están censuradas. Esta restricción en el acceso a internet supone un problema para la mayoría de empresarios extranjeros.

El hecho de que sea difícil acceso a cierto tipo de información y productos también abre una ventana de posibilidades. Son comunes, y rentables, las agencias que informan sobre asuntos académicos o inmobiliarios en el extranjero. El llamado daigou (la importación de productos extranjeros en la maleta), aunque ilegal, también juega un papel importante.

En definitiva, China todavía ofrece muchas oportunidades para los inversores extranjeros, pero es crucial entender el país, su situación y sus dimensiones. El ponente cerró el evento con una anécdota sobre unos vinicultores húngaros que tras largas negociaciones cerraron un trato comercial con unos importadores chinos “¿Cómo que queréis 20 millones de botellas? Nosotros solo producimos 20.000.” (Foto: Fabio Francesco Nocito, flickr.com)

EVENTO: Deng Xiao Jinping: 40 años reformando China

4Asia tiene el placer de invitar a todos sus lectores al evento “Deng Xiao Jinping: 40 años reformando China” que tendrá lugar el próximo viernes 14 de diciembre a las 9 de la mañana en el hotel NH Paseo de la Habana, C/ Paseo de la Habana 73. La inscripción es gratuita a través de 4Asia.es, la dirección contacto@4asia.es y los teléfonos 663 27 17 16 y 668 64 12 53

 

9.00 – 9.30 Entrada y Registro.

9.30 – 9.40 Inauguración de la Jornada.
“Deng Xiao Jinping. 40 años reformando China”
Julio Trujillo, Director de 4Asia.

9.40 – 10.00 “Las tres revoluciones de China”.
Georgina Higueras. Periodista y escritora, posgrado en Historia de las Relaciones Internacionales de China por la Universidad de Pekín.

10.00 – 10.20 “¿Existe el modelo económico chino?”
Miguel Ors. Director Adjunto de Actualidad Económica y colaborador de 4Asia.

10.20 – 10.40 “La modernidad llega a la milenaria cultura china”
Águeda Parra. Doctora en Ciencias Políticas y Sinóloga.

10.40 – 11.00 “Entre el encantamiento y la confrontación; la política exterior china de Deng Xiaoping a Xi Jinping”.
Juan Manuel López Nadal. Exembajador de España en Tailandia, exembajador en misión especial para Asuntos Asiáticos y excónsul general en Hong Kong.

11.00 – 11.30 Desayuno Networking.

11.30 – 12.00 Mesa redonda.
“China, un cambio sin marcha atrás”.

12.00 – 12.30 Debate con preguntas del público.

12.30 – 12.45 Clausura del Evento. Julio Trujillo, Director de 4Asia.

Reseña: La nueva Ruta de la Seda en el siglo XXI: comercio y mucho más.

En el imaginario colectivo occidental, la histórica ruta de la seda evoca una imagen de antiguas caravanas que traían a Europa ricos tejidos y cotizadas especias. A lo largo de los siglos, estos tránsitos fueron estrechando los lazos culturales entre pueblos muy distintos. Sobre esta idea un tanto romántica, de tiempos en que las dinastías chinas atesoraban poder y riqueza, la China actual está presentando al mundo una iniciativa con el mismo propósito: estrechar los vínculos comerciales y culturales. La diferencia es que ahora los intercambios no se limitan a Eurasia, sino que tienen una vocación global. Se trata de la Nueva Ruta de la Seda del siglo XXI, también conocida como OBOR (One Belt one Road), presentada formalmente en 2013 por el presidente Xi Jinping.

Foro de Foros reunió el 13 de noviembre en Madrid a cuatro especialistas en la materia, que explicaron las diferentes dimensiones del proyecto y las oportunidades que brinda. Georgina Higueras intervino como moderadora, aportó el contexto histórico que sustenta la iniciativa china y planteó la situación actual de este plan multimillonario que busca la conectividad sin olvidarse de la vertiente sociocultural.

Para Víctor Cortizo, OBOR es la idea de un estadista, Xi Jinping, que lo plantea a largo plazo (2049). No se trata solamente de un importante programa para el desarrollo de infraestructuras a lo largo de varios corredores terrestres y marítimos de Asia a Europa, sino que también es e-commerce e interacción en la era de la globalización y una apuesta por las relaciones interpersonales entre universitarios, empresarios y políticos que ayuden a un mejor entendimiento. Cree que España podría jugar un papel destacado en la Ruta como nexo con Europa, África y Latinoamérica.

Águeda Parra introdujo la visión geoestratégica de la Nueva Ruta de la Seda. China está cambiando la geopolítica regional, está modificando el esquema de tres bloques de países: los pro chinos, los anti chinos y los cambiantes. Hay dos razones que explican este cambio: la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el compromiso personal de Xi Jinping para impulsar OBOR. En 2030 China será la primera potencia económica, lo que hará oscilar hacia su órbita a muchos países que son cambiantes e incluso a los que son anti chinos.

En Asia Central, el desarrollo económico que ofrece China puede contribuir a la disminución de los conflictos armados y del terrorismo. Sin embargo, para la experta, OBOR tiene también una vertiente negativa porque los intereses de los préstamos chinos son altos y hay países que no pueden pagar la deuda contraída. Esto ha obligado a algunos Gobiernos, como Sri Lanka o Pakistán, a tener que ceder zonas de su territorio a China. Muchos países que firmaron proyectos OBOR, tras cambios gubernamentales post electorales, están revisando las condiciones de los compromisos adquiridos.

Todos los ponentes coincidieron en que la Nueva Ruta de la Seda presenta oportunidades para España. Paco Qiang señaló algunos ámbitos en los que hay posibilidades para las empresas españolas. La clase media emergente en China demanda bienes de calidad (el aceite y el vino españoles son magníficos, pero en las vitrinas de las tiendas de lujo en China sólo hay franceses e italianos) y el sector de la construcción también es una buena oportunidad, ya que son muchas las viviendas que se compran y se reforman. A los chinos les encanta viajar, así que la oferta turística española puede ser muy atractiva. En cuanto a la educación, el Sr. Qiang destacó el valor de la lengua española, que ya se estudia en los institutos chinos. Y por último señaló la oportunidad que supone para las empresas españolas de construcción la asociación con empresas chinas para los macro proyectos en Asia Central.

El encuentro de Foro de Foros también sirvió para un debate abierto sobre diversas cuestiones de actualidad relacionadas con el tema. La guerra comercial abierta entre EE. UU. y China puede afectar a la economía china y tener efectos en el desarrollo de la Ruta de la Seda. Los expertos creen que la política de Donald Trump puede desgastar a China, pero los estrategas chinos marcan sus objetivos a largo plazo. Para Águeda Parra, todo apunta a que Trump estará en la Casa Blanca 8 años como máximo, en cambio Xi Jinping ha reformado la Constitución y podría permanecer ilimitadamente en el poder, esto da ventaja a su proyecto OBOR. Víctor Cortizo cree que por mucho que la política estadounidense oprima, los negocios continuarán, es imparable.

Georgina Higueras no cree probable que se cumpla la “trampa de Tucídides” (el ascenso de la potencia emergente provocará una guerra con la potencia hegemónica) porque China hará todo lo posible para evitarlo. Sólo hay una excepción, si Taiwán declarase la independencia y EE. UU. maniobrase para apoyarla, Pekín desencadenaría el conflicto que estaría limitado al Pacífico, pero las consecuencias serían imprevisibles.

Otra cuestión interesante planteada en el debate fue la limitación de oportunidades para empresas españolas en China, a la vista de los fracasos que han tenido algunas, como los bancos. Los ponentes coinciden en que, aunque hay que analizar cada caso en concreto, los sectores en que intentaron entrar son estratégicos y por tanto las dificultades que impone el régimen chino son muchas. Hay cuatro sectores que son complicados para hacer negocios: la banca, las telecomunicaciones, las infraestructuras y el sector servicios. El problema también reside en que estas empresas son muy grandes para el mercado español pero muy pequeñas para el chino y, además, las expectativas fueron demasiado altas en unos sectores que en China están muy cerrados.

La Conversación de Foro de Foros contribuyó a esclarecer las cuestiones más relevantes relacionadas con la Nueva Ruta de la Seda y las opciones que puede ofrecer para España. Un asunto ciertamente interesante, que está dando mucho que hablar y que seguirá haciéndolo. La visita oficial del presidente Xi Jinping a España el 28 de noviembre seguro que avivará el debate en la opinión pública española. Con sus luces y sus sombras, la Ruta es la iniciativa de un país al que no se puede dar la espalda. La globalización que impera en el siglo XXI obliga a considerar no sólo su capacidad económica y dinamizadora, sino también su determinación por abandonar el perfil bajo que marcó las décadas anteriores y dar un paso adelante en la escena internacional.

Georgina Higueras es vicepresidenta de Cátedra China y fue corresponsal de Asia-Pacífico de El País y Águeda Parra es miembro del Claustro Senior de Cátedra China, doctora en Ciencias Políticas, especialista en Relaciones Internacionales y sinóloga. Ambas intervendrán como ponentes en el evento organizado por 4Asia el próximo 14 de diciembre, “Deng Xiao Jinping. 40 años reformando China”. Víctor Cortizo es vicepresidente de Cátedra China y socio fundador del bufete Cortizo Legal, con presencia en China desde 2005 y Paco Qiang es vicepresidente de la Asociación la Nueva Ruta de la Seda. (Foto: Cortesía de Foro de Foros)

Evento: Alicia García Herrero 艾西亚 女士: El siglo de China: consecuencias para Europa. Isabel Gacho Carmona

El 21 de junio tuvo lugar en Madrid el I Foro Internacional: China, ¿La potencia del siglo XXI? Fue una jornada organizada, entre otros, por Cátedra China y marcada por un interesante debate sobre el papel de China en el nuevo orden internacional. Alicia García Herrero, en su ponencia, reflexiona sobre este tema y sus consecuencias para Europa.

La ponente, ante la pregunta “¿Es china la potencia del siglo XXI?” contesta con un sí rotundo “pero en términos económicos”, apunta. “Yo soy economista”. “Sin embargo, todavía muchos americanos y europeos ven el crecimiento chino como una burbuja que terminará explotando”. La economista Jefe para Asia-Pacífico en NATIXIS, Miembro Senior de BRUEGEL y Profesora Adjunta en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong asegura que, aunque en EEUU se ha roto el velo de la ignorancia respecto al ascenso del gigante asiático, todavía cuesta aceptar que su rol en el mundo puede cambiar, “ningún hegemón quiere perder su silla”.

El próximo 6 de julio Estados Unidos se propone aplicar aranceles a 1.100 productos chinos, sobre todo tecnológicos, por un valor de 34.000 millones de dólares. Esta guerra comercial no es la primera contienda. Antes de ella, las inversiones o los visados fueron el campo de batalla. The Committee on Foreign Investment in the United States (CFIUS), Agencia que tiene la tarea de revisar fusiones extranjeras, adquisiciones y otras inversiones extranjeras para preservar la seguridad nacional y que en el pasado frenó muchas inversiones europeas, en la actualidad reprime en su mayoría inversiones chinas, sobre todo en sectores tecnológicos, como Huawei.

El riesgo que supone el ascenso de China, aunque según García Herrero no se ha entendido en toda su magnitud desde EEUU, se empezó a vislumbrar en la era Obama, en una Cumbre de APEC. En cualquier caso, el objetivo de EEUU es, o debería ser, frenar el ascenso tecnológico de China, no solo reducir el déficit comercial. “Puedes comprar un Boeing y desmontarlo, pero eso no basta para poder producirlo”. Por el momento, China cuenta con tecnologías con las que EEUU no dispone, como el social scoring, pero en capacidades tecnológicas tan importantes como los semiconductores sigue por detrás. Esto nos indica que no tiene porqué ser tarde para parar a China. Aunque el régimen de Pekín es frágil (basa su legitimidad en la prosperidad económica en detrimento de derechos civiles y políticos), para García Herrero el de Washington es todavía más frágil. “No es la fortaleza de China, es la debilidad de EEUU. El hegemón ha perdido el norte”. “Es una cuestión de fuerza relativa. EEUU está usando instrumentos erróneos”. Voces tan influyentes como la de Larry Summers han quitado peso al ascenso tecnológico chino, y esto solo puede favorecerlo.

Pero… y Europa, ¿qué? Las inversiones chinas en Europa casi doblan a las norteamericanas, y, de estas, el 70% son en empresas de tecnología industrial. García Herrero, fuertemente europeísta, defiende que Europa puede y debe jugar bien su papel de bisagra. EEUU teme a China, aunque no lo diga abiertamente, y Europa juega un papel más parecido al de súbdito que al de socio en la alianza transatlántica. ¿Sabemos qué queremos para nuestro futuro? No es tarde para Europa, nuestro PIB todavía es superior al chino. Hacia donde se mueva Europa desequilibrará la balanza. No hay por qué anclarse en el pasado porque este es el siglo de China. Ante quienes hablan de Europa como el extremo occidental del mundo, relegado a la periferia del nuevo orden, García Herrero contesta “el mundo es redondo, no hay extremos”.

Evento: Presentación del Instituto Seda España. Gema Sánchez.

El 19 de junio se presentó en Madrid el Instituto Seda España (ISE), una entidad privada que nace con el propósito de estrechar los lazos entre el medio centenar de países por donde transcurren los trazados marítimos y terrestres de la histórica y de la Nueva Ruta de la Seda. Este acercamiento puede abrir múltiples oportunidades, entre otras, el desarrollo del turismo cultural que, en el caso de España, cuenta con Valencia como ciudad de destino del mítico recorrido.

El evento estuvo presidido por Federico Mayor Zaragoza, en su calidad presidente de honor, al que acompañaron José María Chiquillo, responsable de la Plataforma On Line Ruta de la Seda Unesco y Francesc Colomer, secretario de Turismo de la Generalitat Valenciana. La presentación oficial del ISE corrió a cargo de su presidente, Fernando Molina, responsable del Silk Spain Travel, y como vicepresidente Enrique Gaspar, que a su vez dirige la Asociación Nexos-Alianza.

Al acto asistieron varios representantes del cuerpo diplomático de países de la Ruta de la Seda, el Presidente de Segittur, Fernando de Pablo Martín, la Embajadora para la Alianza de Civilizaciones, Belén Alfaro y el Embajador de España para Asia Central del Ministerio de Asuntos Exteriores, Manuel Larrotcha.

El nuevo Instituto busca equilibrar los intereses públicos y privados y favorecer el intercambio de ideas y contenidos  en el entorno del mundo de la seda. Fernando Molina desglosó las áreas de actividad en las que centran su esfuerzo, de las que señaló la importancia de las nuevas tecnologías, la inteligencia turística, la ruta inteligente, la transversalidad de las propuestas y la relación público-privada del ISE.

Enrique Gaspar, responsable de contenidos, comunicación y relaciones culturales del ISE, señaló una serie de proyectos concretos como una serie para televisión sobre la Nueva Ruta de la Seda, coproducciones cinematográficas (por ejemplo una película entre Kazajistán y España), conciertos con Eduardo Paniagua y orquestas de la Comunidad Valenciana, exposiciones, intercambio de estudiantes con sistemas de becas entre universidades de las regiones sederas de España, ciencia e investigación, etc. También se anunció la próxima presentación del nuevo Instituto en la Comisión Europea en Bruselas y en el Foro Global de Alianza de Civilizaciones, en noviembre, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

Valencia tuvo un especial protagonismo en la presentación, dada su condición de Ciudad de la Seda, tal y como recordó en su intervención el secretario de Turismo de la Generalitat Valenciana, Francesc Colomer, que aludió al valor patrimonial de la Lonja, el Colegio Mayor de la Seda, así como los beneficios que esto conlleva para el prestigio, la imagen y el turismo de la ciudad de Valencia y por extensión del resto de la Comunidad. La Ruta de la Seda favoreció los intercambios comerciales y culturales entre distintas civilizaciones y no se puede olvidar que Valencia tiene entre sus iconos más representativos productos que vinieron del extremo Oriente, como el arroz o la propia seda con la que se confeccionan los trajes tradicionales.

Durante la sesión, se proyectaron unos vídeos promocionales con imágenes de la diversidad y riqueza de las civilizaciones unidas por la ruta, subrayando el patrimonio histórico y cultural de Valencia. El acto también sirvió para la entrega de premios al reconocimiento de la labor profesional de quienes habían contribuido al impulso del Instituto desde diversas perspectivas.

Evento: Inteligencia Artificial. Diálogos España-China para la sociedad del futuro. Isabel Gacho.

El pasado 12 de junio, la Fundación consejo España China organizó el seminario “Inteligencia Artificial: Diálogos España-China para la sociedad del futuro”. Teniendo en cuenta que se espera que para 2030 China se convierta en líder en el campo de la IA, el seminario nos brindó una oportunidad única para escuchar de primera mano a las empresas chinas que están desarrollando este tipo de tecnología. La jornada, moderada por Esther Paniagua, abordó el tema desde distintos puntos de vista, sirvió de foro para un interesante debate y puso de manifiesto el interés de las empresas chinas del sector en cooperar con empresas españolas.

El primer panel, “IA: retos y oportunidades para la sociedad del futuro”, contó con representantes de iFlytek, líder de la tecnología de reconocimiento de voz, EIN PLUS, experta en chatbots y Malong Technologies, especializada en visión artificial. “La IA puede superar las capacidades humanas del 90% de la población en capacidad computacional e inteligencia sensorial y cognitiva”. Du Lan, vicepresidenta de iFlytek ilustró esta tesis con ejemplos como el de AlphaGo (el primer programa informático capaz de ganar a un jugador profesional de Go) o el sistema de imitación de voz que ellos desarrollan.

Los panelistas coincidían en que la IA está todavía en desarrollo, pero cuenta con un enorme potencial. “Ahora las personas nos adaptamos a los softwares, pero queremos que las maquinas se adapten a nuestras necesidades”, decía Wang Shokun, presidente y fundador de EIN PLUS. “La auténtica IA tiene que ayudar a las personas a ser más inteligentes, pero todavía está aprendiendo de nosotros” apuntó Ke Yubei, director de expansión internacional de Malong Technologies.

El segundo panel “IA: transformando sectores económicos” contó con Feng Zongliang, socio de Metro DataTech, Tong Jiarui, director de desarrollo de Yixue Education y Ding Lei, director y CEO de Wood AI. Se abordaron las posibilidades que ofrece la IA en los sectores inmobiliario, de educación y de medio ambiente.

El debate estuvo marcado por los retos que supone esta tecnología en términos éticos, de seguridad y de empleo. Es este último sentido, los panelistas eran optimistas y consideraban sus productos como herramientas y no como fines en sí mismos. Entendiendo, además, que las tecnologías disruptivas siempre causan temor al principio. “Con la llegada de la fotografía los pintores supieron adaptarse y explorar otras vías” apuntó Feng Zongliang. Según Du Lan “Las profesiones menos sustituibles serán aquellas que requieran imaginación, emoción y sentimiento. ¿Hacia dónde vamos? Hay que juzgarlo, pero la combinación entre la inteligencia artificial y la humana es la tendencia”