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The EU fearing a closed agreement between China and the United States

The European Union fears that China and the United States, who are about to begin to negotiate how to manage the threat of trade war between protectionist systems, will reach an agreement for the distribution of quotas that leaves European companies out. It is not that the EU is less protectionist, but that it fears to be left without its portion of cake.

“We are in favour of fair global trade based on rules, but the rules should be the same for everyone,” added the Vice President of the European Commission and Commissioner for Employment, Growth, Investment and Competitiveness, Jyrki Katainen when asked about the effect that a potential agreement between China and the US could have for the EU. It was a month ago, after the first meeting held between the EU and China since Xi Jinping and Donald Trump greed to a truce of 90 days.

The EU can play an important role if it considers that China needs it as a counterweight to the United States and plays with its economic power which, although in crisis, is not as unimportant as it is sometimes said.

But Europe has a vulnerability. It still lacks a foreign policy agreed upon among its members, it continues without gaining political prominence, much less military, and continues to put at the same level, (Trump aside) its criticism to the United States and China. Although we must remember that the position of the European Commission and the concrete opinion of the countries that set the course of the Union, France and Germany are different things.

But the fact of an absence of common criteria (because the absence of an agreed strategy stems from a lack of unity of criteria, since, in the end, there is no identification of national interests) makes European protagonism more difficult; and the initiatives of France, Germany and others (Spain among them) to achieve investments and business areas reveal the weakness of the community project.

So, it is probably time to stop regretting the lack of such unitary strategy and to try to locate and assume the lowest common denominator among the national interests of the Member States to take some measures that should be more oriented towards free trade than towards raising protectionist barriers of the European market. It is not easy, but that is the challenge. (Traducción: Isabel Gacho Carmona)

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La UE, ante el temor de un acuerdo cerrado entre China y Estados Unidos

La Unión Europea teme que China y Estados Unidos, que van comenzar a negociar cómo gestionar la amenaza de guerra comercial entre sistemas proteccionistas, llegue a un acuerdo de reparto de cuotas que deje fuera a empresas europeas. No es que la UE sea menos proteccionista, sino que teme quedarse sin su ración de tarta.

“Estamos a favor de un comercio global justo basado en reglas, pero las reglas deben ser las mismas para todos”, añadió al ser preguntado por el efecto que podría tener para la UE un potencial acuerdo entre China y EEUU, dijo al respecto el vicepresidente de la Comisión Europea para Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jyrki Katainen, tras la primera reunión, hace un mes, entre la UE y China desde que el presidente Xi Jinping y el de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron una tregua de 90 días.

La UE puede jugar un papel importante si tiene en cuenta que China la necesita como contrapeso a Estados Unidos y juega con su potencia económica que, aunque con crisis, no es tan poco importante como a veces se dice.

Pero Europa tiene una vulnerabilidad. Sigue careciendo de una política exterior acordada entre sus miembros, sigue sin ganar protagonismo político, y mucho menos militar, y sigue poniendo al mismo nivel, (Trump aparte) sus críticas a Estados Unidos  y a China. Aunque hay que recordar que en esto una cosa son los posicionamientos de la Comisión Europea y otra la opinión concreta de los países que marcan el rumbo de la Unión, Francia y Alemania.

Pero el hecho de una ausencia de criterios comunes (porque la ausencia de una estrategia acordada nace de una falta unidad de criterios, ya que, en el fondo, no hay una identificación de intereses nacionales) hace más difícil el protagonismo europeo; y las iniciativas de Francia, Alemania y otros (España entre ellos) para conseguir inversiones y áreas de negocio revelan la debilidad del proyecto comunitario.

Así pues, probablemente es el momento de dejar de lamentar la falta de esa estrategia unitaria y tratar de localizar y asumir el mínimo común denominador entre los intereses nacionales de los Estados miembros para tomar algunas medidas que deberían estar más orientadas al libre comercio que a levantar barreras proteccionistas del mercado europeo. No es fácil, pero ese es el reto.

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Venezuela: un test para las inversiones asiáticas

América, desde el Río Bravo hasta la Antártida se ha venido configurando como una región estratégica, política, pero sobre todo económica, para las inversiones de China y Japón, atentos a unas economías tan frágiles como necesitadas y tan dependientes como desconfiadas del gigante del norte: Estados Unidos. Del éxito de esa estrategia económica dependen no sólo los beneficios sino la propia y deseada influencia política.

Pero el escenario político latinoamericano ha cambiado. El estrepitoso fracaso de las políticas populista de gasto público desmesurado y de intervencionismo estatal no sólo han situado la corrupción y el narcopoder en situación de crear estados fallidos, sino que, a la vez, han vaciado de contenido las democracias, que en aquella región han sido históricamente frágiles.

En este nuevo escenario, la solución de la crisis venezolana y si de ella se deriva una recuperación de la democracia y una economía abierta o una salida autoritaria va a tener una importancia enorme. Por eso, China, pragmática y nacionalista, es menos entusiasta en apoyar a Maduro y se abre a explorar relaciones con el presidente constitucional Guaidó.

Para Japón la situación es más fácil. Sus inversiones están menos orientadas a Venezuela y más a la costa del Pacífico y los países de aquella zona se han alineado contra el proyecto totalitario de Maduro. Pero eso no quiere decir que no deba estar atento a la evolución de la situación general.

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Alerta en Filipinas

El atentado yihadista en Sulu, Filipinas, contra un templo católico parece algo más que una matanza islamista de las que con frecuencia, lamentablemente, se producen en Siria e Irak. El suceso tiene lugar días después del plebiscito para la creación de una región autónoma musulmana en el sur del país, bautizada Bangsamoro y planteada como solución pacífica a cinco décadas de conflicto separatista en la zona musulmana de la isla de Mindanao, que se ha cobrado la vida de unas 150.000 personas.

Esa opción, ratificada en las urnas por un 87% de los votos, es parte del acuerdo de paz firmado en 2014 con el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), el mayor grupo rebelde musulmán de Filipinas que renunció a sus aspiraciones independentistas y a la lucha armada a cambio de gobernar esa nueva región. Sulu votó precisamente en contra, pero como forma parte de la región consultada, sus votos computan en bloque y pasarán a pertenecer a esa nueva entidad.

Sulu forma parte de una zona en la que los musulmanes son mayoría y en la que han proliferado los grupos terroristas que se reclaman del islamismo, varios de ellos financiados inicialmente y asociados más tarde con ellos, por Al Qaeda y el ISIS. Se trata de varios grupos yihadistas vinculados al Estado Islámico, como Maute o los Luchadores por la Liberación Islámica del Bangsamoro, responsables de sangrientos atentados en la región y que son la principal amenaza del recién ratificado acuerdo de paz de 2014.

Pero el más mortífero, asociado al ISIS, es el grupo de Abu Sayyaf. Es probable que este grupo esté detrás del atentado. Abu Sayyaf, ahora en la esfera del Estado Islámico nació en los años noventa gracias a la financiación de la red Al Qaeda y Osama Bin Laden. El sur de Filipinas es precisamente el principal foco de sus atentados.

El atentado en pleno desarrollo de un plan de paz se produce en un momento en que toda la zona está en un grado alto de incertidumbre geoestratégica por las operaciones marítimas de China, la guerra comercial con Estados Unidos y la situación en Corea del Norte. Si el desafío a la estabilidad interna en Filipinas sube en intensidad, EEUU se vería obligado a replantarse sus opciones en la zona. Precisamente ante algunas dudas provocadas por los últimos movimientos de Donald Trump en relación con sus aliados históricos en la zona, el presidente filipino Rodrigo Dutarte ha iniciado un acercamiento a China que está siendo observado por los analistas estadounidenses.

Conscientemente o no, el terrorismo islamista filipino puede haber puesto en marcha un proceso que puede llegar a ser un punto de inflexión en las opciones estratégicas que se están barajando para Asia Pacífico. (Foto: MAxim Mogilevskiy, flickr)

100

Cien números

En 4Asia acabamos de cumplir los cien números, una cifra que, si no es aún espectacular, certifica la consolidación de un proyecto modesto pero que nació con ganas de aportar datos y opiniones de expertos sobre una realidad, un espacio geoestratégico de creciente importancia para todos.

Nuestros dos primeros años han coincidido con la máxima tensión en la crisis coreana seguida de la primera cumbre entre Trump y el presidente norcoreano; la persistencia del presidente norteamericano en adoptar posturas proteccionistas y de nacionalismo económico; los inicios de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y las negociaciones para aliviarla; los cambios estratégicos en Oriente Medio, etc… Hemos intentado ofrecer la visión de expertos sobre esos temas desde la perspectiva de los intereses europeos en general y españoles en particular y esperamos que, aunque sea con limitaciones, lo hayamos conseguido.
En estos momentos la agenda de Asia Pacífico, o Indo Pacífico, está marcada por la preparación de una nueva cumbre entre los presidentes de EEUU y Corea del Norte, con la colaboración y la estricta supervisión de China; las negociaciones sobre los aranceles, la preocupación por la creciente tensión militar en el Mar de la China, con la consiguiente preocupación de Taiwan, Filipinas, Vietnam y, de fondo, Japón, y el crecimiento demográfico, económico y de aspiraciones políticas de India.
Mantenemos el compromiso con nuestros lectores, trabajamos ya en un nuevo debate en unos meses y esperamos seguir dando respuesta a las cuestiones que se plantean.
Gracias a todos los que nos acompañáis cada semana.
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Estados Unidos: otro paso atrás

La decisión de Donald Trump de retirar tropas de Siria y Afganistán ha provocado un terremoto en la escena política norteamericana por la oposición de parte de la cúpula política y militar, asesores presidenciales de la Casa Blanca, analistas y expertos y la dimisión de Jim Mattis, un general que ya había sido apartado por Obama por su oposición a la renuncia presidencial a tener un papel más activo en Siria, que fue repescado por Trump, que tiene fama de duro pero que estaba tendiendo puentes en Europa y Oriente Medio ante los vaivenes de Trump. Es la crisis más grave de la Administración Trump, no sólo por la profundización de la quiebra de confianza de su entorno sino por el mensaje que EEUU da a Rusia, Irán y China.

En Siria, la política de Trump ha seguido la de Obama, aunque con más aspavientos. EEUU nunca logró aliados significativos sobre el terreno ni tuvo un plan estratégico claro y tras pretender derrocar a Bashar al-Ásad sin poner sobre el terreno ni aliados ni fuerzas suficientes, acabó por desarrollar planes tácticos de controlar zonas estratégicas con apoyo de sus aliados kurdos al norte y algunos grupos árabes al sur y al este. Así dejaron toda la iniciativa global a los rusos que con apoyo de Irán y del gobierno de al-Ásad revirtieron la situación, consolidaron al régimen y dieron un amplio respaldo a la presencia de fuerzas iraníes y de milicia libanesa aliada de Teherán, Hizbullah, a poca distancia de las fronteras de Israel y dibujando un nuevo marco estratégico en la región. La retirada de las tropas deja a los escasos aliados de EEUU a su suerte y da luz verde a la victoria de Rusia e Irán.

La extensión de la retirada de tropas también de Afganistán, tras años de vacilación entre la guerra y las presiones al Gobierno de Kabul para que negocie con la fracción “moderada” de los talibanes, es un paso mas en la confusión. En territorio afgano hoy está más fuerte el movimiento talibán, ha reaparecido Al Qaeda y ha comenzado a actuar el Estado Islámico.

Lo más grave: el mensaje. El proteccionismo y el aislacionismo de Trump no es sólo económico, sino también militar. Los aliados de EEUU en cada región comienzan a dudar y la confianza se resquebraja lo que, probablemente les llevará a medidas unilaterales para reforzar sus posiciones o a variar sus alianzas, Y para los adversarios, Rusia y China, Trump les está diciendo que en la medida en que aumenten su presión disminuyen los riesgos de sus avances estratégicos si no atacan directamente a Estados Unidos. (Foto: Chris Marquardt, flickr.com)

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China, punta de lanza en innovación

El Índice de Innovación de China (CII), barómetro de la capacidad innovadora en el país asiático, aumentó un 6,8 % y alcanzó su mayor nivel desde 2005, informa hoy el oficial Diario del Pueblo. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), 19 de los 21 indicadores del Índice han crecido, con cinco de ellos avanzando a doble dígito.

Estos cinco sectores son la proporción de compañías que se benefician de rebajas fiscales para investigación y desarrollo, el gasto per cápita en investigación básica, la proporción de empresas con instituciones de investigación y desarrollo, la ratio de marcas patentadas por cada cien empresas y las transacciones en el mercado tecnológico por 10.000 personas dedicadas a ciencia y tecnología. Asimismo, el número de patentes domésticas en 2017 fue de 1,72 millones, un 5,6 % más que en el año anterior; de todas ellas, 327.000 correspondieron a inventos, un 8,2 % mayor que en 2016.
Este aspecto del desarrollo de I+D en China fue uno de los asuntos tratados en el ecuentro organizado por 4Asia sobre los últimos cuarenta años de China donde se subrayó que todo parece indicar que el Silicon Valley está siendo desplazado por las zonas chinas dedicadas a la investigación.
China, tras tres revoluciones, algunos fracasos, algunos éxitos y un momento actual caracterizado por el ascenso del gigante asiático a la categoría irreversible de potencia mundial, está ahora en situación de disputar a Estados Unidos convertirse en la potencia más relevante y no sólo en el terreno económico.
La historia de China más reciente está caracterizada  por el pragmatismo. Tras periodos de dogmatismo, despotismo cruel y arbitrariedad, vive una etapa de pragmatismo, despotismo graduado y arbitrariedad no medida por los principios sino por la búsqueda de resultados.
Lo peor es que, en estos tiempos de incertidumbre, hay países que piensan que más allá de su historia, sus costumbres y su lugar en el mundo pueden poner en marcha un sistema autoritario a la china con pragmatismo a la china para lograr objetivos de desarrollo. La libertad, la vieja, clásica y manipulada libertad es, en estos casos lo de menos y eso dibuja un panorama inquietante. Y esto no ocurre sólo en la periferia de Occidente sino también en la misma Europa.
Esto hace más profunda la nostalgia de una Europa más activa, más liberal, que explique la democracia no sólo como una aspiración sino como una necesidad  y que se dote de instrumentos adecuados para ello. y que mire más a los riesgos que supone esa búsqueda de pragmatismo sin principios que a los vaivenes de, por ejemplo, Estados Unidos en los que el populismo tiene más mecanismos de control y rechazo interno que lo que quieren hacer creer algunos intelectuales europeos. (Foto: Duncan C, flickr.com)
CARAS HORIZONTAL

China, en el centro del debate

Esta semana, 4Asia celebra un encuentro en el que vamos a volver a debatir sobre China, su situación actual, sus últimos cuarenta años de historia, sus avances, sus fortalezas, sus debilidades, y su incuestionable ascenso al protagonismo internacional entre las grandes potencias.

Todo se ha gestado entre los mandatos de Deng Xiao Ping, obligado a ordenar el lado más turbulento del maoísmo con una oleada de pragmatismo sin romper ni con el terror como forma de gobierno ni con las decisiones centralizadas en una economía intervenida, y de Xi Jinping que hereda un sistema en plena expansión económica y una China en plena disposición de disputar el liderazgo a Estados Unidos y hacer sentir sus negocios y su influencia en todo el planeta.

Y en este escenario, el último Ping está en medio de una curiosa situación en la que el renacido proteccionismo de Estados Unidos con Donald Trump al frente permite al líder chino presentarse como líder del libre comercio mientras la mano del Partido Comunista Chino sigue siendo determinante en la economía interior y las fuerzas navales chinas amenazan la libre circulación en el Mar de la China.

Esta es la realidad, y a lo que supone, sus consecuencias y lo que define el escenario internacional vamos a dedicarle unas horas de debate con especialistas de especial relevancia que expondrán las claves de la política exterior china; los avances de la modernidad de corte occidental en una sociedad milenaria; los procesos políticos chinos durante las últimas cuatro décadas, y trataremos de dar respuesta a si China tiene un modelo propio de desarrollo económico o es el resultado de un ejercicio oportunista y autoritario buscando resultados en función de las posibilidades. Será una buena ocasión para encontrarnos e intercambias opiniones.

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Maniobras en el frente

Donald Trump vuelve a mover ficha para intentar tomar la iniciativa en un proceso de replanteamiento de las claves de la escena geopolítica mundial. Así ha decido dos jugadas que no dejan de tener importancia: por un lado, ha ofrecido a China tres meses de tregua en la preparación de la guerra comercial que él mismo anunció, y, por otro, ha anunciado la eventualidad de un nuevo encuentro con el presidente norcoreano, allá por febrero o marzo, para desbloquear la situación y volver a situar la cuestión coreana en el escenario salido de la cita de Singapur.

En realidad, la reunión del G-20 en Buenos Aires fue más un escenario de cómo evoluciona la política exterior de EEUU, China y Rusia, que un encuentro para tomar medidas en el plano económico. El G-20, como lobby y lugar de toma de decisiones ha perdido peso. Así, fueron más importante los gestos de Trump para evitar la foto con el líder saudí Bin Salman, a quien por otra parte no quiere moverle la silla, la escenificación de su enfado con Putín por los incidentes en Crimea y las maniobras chinas para seguir mejorando su presencia en las economías latinoamericanas.

Pero volviendo a las iniciativas de Trump, todo parece indicar que la Administración de EEUU ha entendido que la hipocresía china sobre el libre mercado le está ganando en el terreno de la propaganda y que, además, tras el choque con China el proteccionismo llevará a un desencuentro con la Unión Europea en el que, paradójicamente puede ganar terreno Rusia. De ahí los tres meses de plazo para estudiar el terreno de batalla y analizar posibles consecuencias y, a la vez, conseguir que China favorezca el encuentro con Kim Jong-un. Veremos qué pasa. (Foto: Michael Spring, flickr.com)

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Cita en Buenos Aires

Dentro de unos días, en el marco de la cumbre del G-20 en Buenos Aires, Donald Trump y Xi Jinping se encontrarán cara a cara y, por detrás de la casi segura amabilidad formal, escenificarán el momento actual de sus relaciones, probablemente un paso más hacia la guerra comercial, aunque con gestos hacia un posible acuerdo, es decir, una fase más en la complicada disputa para ver quién arranca mas ventajas de la actual situación.

En el G-20 habrá más simpatía espontánea hacia China que hacia Estados Unidos. Décadas de propaganda antinorteamericana, la pervivencia de las falsas verdades marxistas sobre el capitalismo y el liberalismo y el hábil pragmatismo chino han logrado un ecosistema favorable. Aunque no hay que olvidar que el proteccionismo defendido por Trump, bien poco liberal y contrario al libre mercado capitalista, ha puesto su parte en el escenario.

Pero el proteccionismo no es exclusivo de Trump. Aunque siempre ha existido en proporciones importantes a pesar de la hipocresía oficial, y la Unión Europea es maestra en esto, es un fenómeno que está creciendo peligrosamente. Las crisis, y sobre todo la explicación que se da de éstas, provocan la vuelta a la ensoñación del nacionalismo más delirante como solución a todos los problemas, como si volver a la tribu, sus costumbres y sus viejos prejuicios fueran a mejorar la humanidad. Pocos parecen estar curados de esto.

Pero, además de recordar los infiernos que el nacionalismo y el delirante proteccionismo han provocado, hay que insistir en la batalla ideológica, incluso aunque produzca réditos electorales; halagarlo, aunque sea moderadamente, es abonar la emocionalidad primitiva frente a una racionalidad en retroceso. (Foto: Oski Rodríguez, flickr.com)