Entradas

border

Rusia, al norte y al oeste de China

Una de las mas relevantes noticias de las últimas semanas fue la participación de China, con fuerzas militares, en las mayores maniobras del ejército ruso desde la posguerra mundial. Aparentemente, las relaciones ruso-chinas pasan por un buen momento: se han firmado convenios de suministro de energía, se han coordinado posiciones respecto a los signos de guerra comercial con Estados Unidos y Rusia ha apoyado, con perfil bajo, las distintas iniciativas y operaciones chinas respecto a la crisis con Corea del Norte.
Sin embargo, como en todas las relaciones entre países, conviene distinguir entre lo visible y lo real ente los intereses coyunturales y los profundos, y Rusia China son dos países demasiado veteranos en encuentros, desencuentros y disputas, tanto territoriales como de influencia, como para mantener alianzas a largo plazo. Por eso se siguen observando mientras se sonríen.
Así, mientras celebran su recobrada amistad, Rusia refuerza su influencia, ya importante, en Kazajistan, Kuirgistán y Tayikistan, repúblicas ex soviéticas que rodean la frontera occidental china, justo frente a la zona donde el islamismo está echando un pulso político al gobierno de Pekín.
China no debería, y en realidad no lo hace, (y, por cierto, especialmente no deberían EEUU y Europa) ser indiferente a esas iniciativas rusas en zonas en las que China quiere aumentar su influencia entre otras cosas con su proyecto de comunicación terrestre con Europa a través de la vieja Ruta de la Seda.
Rusia perdió, tras el desmoronamiento de la URSS, presencia política y militar, tanto en el Pacífico como en el Asia central, y Putin, que está fortaleciendo su Estado y su presencia global día a día, no puede abandonar esta zona estratégica para Moscú de los tiempos de los zares. Y en eso está.
La nueva geoestrategia crea múltiples frentes para cada país en un mundo que se ha hecho mucho más complejo. Y hay que analizar los escenarios principales y los secundarios a la hora de interpretar riesgos, amenazas y oportunidades, es decir, desventajas y ventajas de cada situación.
Las explicaciones simples conducen con frecuencia a errores y a perder de vista que la realidad es como es y no como nos gustaría que fuera, y si no se parte de la realidad no se toman decisiones eficaces. (Foto: Eul Mulot, Flickr.com)
lio

China: nuevos planes, nuevos retos

China tiene en Pakistán uno de sus aliados estratégicos y esta alianza es básica para proyectar comercio, economía y eventualmente fuerzas militares al Golfo Pérsico si los intereses chinos lo consideran necesario.
Las inversiones chinas en este país, al que Pekín ha garantizado cerca de 60.000 millones de dólares para centrales eléctricas, carreteras, vías férreas y puertos de alta capacidad a lo largo de un corredor constituyen una parte esencial para unir China a Euroasia.
Pero ese acercamiento provoca recelos en toda la región. En India porque este país mantiene un conflicto territorial y no exento de incidentes armados con Pakistán; en Irán porque el integrismo sunní pakistaní conspira contra los avances del chiismo iraní; en Rusia porque, a pesar del acercamiento a China reciente, temen una merma de la influencia rusa en la región, y en sectores de Afganistán porque gran parte del terrorismo talibán proviene de Pakistán.
Y China está moviéndose para impedir que su política represiva en la región china de Xinjiang, de mayoría musulmana, se aproveche por otros países para intentar crear una cuña entre los gobiernos chino y pakistaní. Pakistán, a la vez, juega un papel de disputa de la tecnología nuclear a Irán, con la colaboración de Arabia Saudí, el gran enemigo de Teherán.
Con el crecimiento de la influencia y los proyectos chinos en todo el planeta, surgen  los retos en una zona con un escenario complejo y endiablado en el que, tal vez, el famoso pragmatismo chino no sea suficiente.
Pekín va a tener que jugar sus bazas con extraordinaria sutileza y equilibrio para no quedar atrapada en medio de unas tensiones viejas y ajenas a la cultura del Asia lejana. (Foto: Allen Goldblatt, Flickr.com)
eSCALERAS

Corea: paso a paso, susto a susto

Nuevo acto en la escena coreana. La última cumbre entre los dos países nacidos de la violación de las resoluciones de la ONU por los comunistas del norte y la dura guerra posterior parece haber desbloqueado la última crisis entre Corea del Norte y EEUU, con la guerra comercial con China y las sanciones como telón de fondo.

En realidad, se trata de una compleja partida de ajedrez en la que en cada lado del tablero hay varios jugadores con estrategias cercanas, pero no exactamente iguales.

Corea del Norte, que ya obtuvo réditos importantes de sus últimas amenazas consiguiendo un estatus mejorado en el panorama internacional, quiere ahora que su prometida desnuclearización vaya pareja a una reducción de fuerzas en el Sur y a unas concesiones en el terreno económico que han comenzado a aceptarse. Se abrirán conexiones ferroviarias norte-sur y se aliviará ligeramente la presión junto al reencuentro de algunas familias y la posibilidad de competir como un solo equipo coreano en acontecimientos deportivos mundiales.

Desde el Sur, se insiste en que la amenaza proviene del Norte y que ellos son los que deben dar el primer paso para fortalecer la confianza. Es la misma posición de EEUU, pero planteada con más suavidad y menos presión en los plazos, al margen de acuerdos secretos que se intuyen, pero no se conocen.

Mientras tanto, China, que tutela el proceso a distancia y ya se ha asegurado la permanencia del Norte como Estado tapón, va regulando avances y retrocesos como un arma complementaria en su guerra comercial con EEUU. (Foto: Dominik Gradischnik)

engranaje

Trump y los daños colaterales

La visita del presidente chino a Rusia y su entrevista con Putin y los viajes del ministro de Asuntos Exteriores a Vietnam y, dentro de unos días a Filipinas muestran cómo la maquinaria diplomática de China está construyendo, paso a paso, un nuevo sistema de alianzas que desafía a Estados Unidos, aprovecha los errores de bulto del presidente Trump y  refuerza su aspiración de convertirse en protagonista de la gran escena internacional.

El consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, visitará Vietnam, país en el que China tiene grandes intereses comerciales que aspiran a ensanchar para presidir la XI reunión del Comité Directivo China-Vietnam para la Cooperación Bilateral. Atrás quedan, al menos de momento, los contenciosos sobre zonas de soberanía marítima, plataformas petrolíferas e islas en disputa. No es que desaparezcan, sino que China quiere reforzar con influencia económica sus aspiraciones soberanas.

La visita a Filipinas es un segundo paso importante. No es un secreto que desde hace varios años el presidente filipino Rodrigo Duterte coquetea con un acercamiento a China tras varios encontronazos con la Administración Obama y la distancia que mantiene con la Administración Trump como consecuencia del repliegue de EEUU hacia el proteccionismo y la incertidumbre sobre las alianzas sostenidas hasta ahora. Filipinas ha sido uno de los aliados más sólidos de Estados Unidos desde su independencia.

No es que Filipinas vaya a cambiar de alianzas, pero Trump debería prestar atención a los daños colaterales que sus improvisaciones, sus guerras comerciales y su obsesión proteccionista están creando y como China va ocupando el vacío que deja EEUU en una zona en la que también Rusia quiere, y tiene una estrategia para hacerlo, reforzar su presencia.

ancla

STEPS FORWARD

The new appointment between political and military leaders of the two Koreas in the border area of Panmunjom is far from anecdotal. In the midst of the uproar and propaganda actions, the fact that the two countries keep their agenda and move forward on bilateral issues is good news, even though they are closely supervised by China and the United States. And we must keep in mind that this tutelage is never absolute, and that each country has a margin of autonomy that, in turn, conditions the strategies of its backers.

The current bilateral relationship, unthinkable a few months ago, although not without risks and shocks, has probably opened some irreversible processes. In this case, it is South Korea who assumes greater responsibility. It must give answers and explanations to its citizens like any democratic country, it must maintain serenity and firmness with an erratic United States president from whom they shouldn´t distance themselves very much and, at the same time, build better regional alliances.

The agenda is not exactly known, but undoubtedly the denuclearization, the opening of new processes of commercial exchange, the study of the problem of separated families and new gestures to visualize that there is a credible project in progress will be on the table. These bilateral advances are not going to solve the problem, but they can be an anchor for the great process to be consolidated.

semaforo

Corea, señales confusas

El proceso de normalización de relaciones con Corea del Norte está interrumpido, aunque se mantienen contactos para intentar salir del atasco. Corea del Norte, con una Administración maestra en intrigas y secretos no da información y Estados Unidos no va mucho más allá de reconocer la crisis, suspender el último viaje del secretario de Estado, Mike Pompeo y acusar a China de poner obstáculos.

Probablemente, Trump fue demasiado optimista al suponer que Corea del Norte entraría en un rápido proceso de desarme nuclear y de misiles que él pudiera ofrecer a su electorado en un momento de acoso de la oposición y de los medios de comunicación. Además, Pyongyang exige un desarme paralelo de Corea del Sur y retirada de las fuerzas norteamericanas, lo que es difícilmente aceptable para Seúl y Tokio, que quedarían más a merced de China.

Trump explica el actual conflicto comercial con China como el origen del apoyo chino a Corea del Norte para ralentizar los avances. Es posible que este conflicto sea un factor, pero no sería el único. China se está dando cuenta de las debilidades de la Administración americana y quiere reforzar su papel de influencia regional más de lo que lo viene haciendo.

Su presión discreta, la de China, es tal, que Corea del Sur y Japón están pidiendo a EEUU que no se rompan las negociaciones y que se insista en los contactos. Saben que China es la gran amenaza. Habrá que estar atentos las próximas semanas.

ancla

Pasos adelante

La nueva cita entre responsables políticos y militares de las dos Coreas en la zona fronteriza de Panmunjom está lejos de ser anecdótico. En medio del renacido griterío y de las acciones de propaganda, que los dos países mantengan su agenda y avancen en asuntos bilaterales, si bien tutelados de cerca por China y Estados Unidos, es una buena noticia. Y no hay que olvidar que esta tutela no es nunca absoluta y que cada país tiene un margen de autonomía que, a su vez, condiciona las estrategias de sus padrinos.

La relación bilateral actual, impensable hace unos meses, probablemente ha abierto unos procesos irreversibles, aunque no exentos de riesgos y sobresaltos. En este caso es Corea del Sur quien asume una mayor responsabilidad. Tiene que dar respuestas y explicaciones a sus ciudadanos como en todo país democrático, tiene que mantener serenidad y firmeza con un presidente de Estados Unidos errático del que se pueden ni deben distanciarse mucho y, a la vez, construir mejores alianzas regionales.

 No se conoce con exactitud el orden del día pero, sin duda, estarán sobre la mesa la desnuclearización, la apertura de nuevos procesos de intercambio comercial, el estudio del problema de las familias separadas y nuevos gestos para visualizar que hay un proyecto creíble en marcha. Estos avances bilaterales no van a resolver el problema. pero sí pueden hacer de ancla para que el gran proceso se consolide. (Foto: Dominique Weis, Flickr.com)

backstage

Detrás del escenario

La mayoría de las grandes decisiones políticas se cocinan, se preparan, se organizan y se comienzan a poner en ejecución detrás de los escenarios mientras en esto se presentan, se embellecen, se encubren y se justifican. Y así está pasando en todo el escenario del Pacífico para desplegar todo lo que implicó la cumbre de Singapur.

Una vez alcanzado el compromiso, ambiguo pero importante, de avanzar hacia la desnuclearización de la península coreana hay que dar pasos, y esto es mucho más difícil. Por una parte, Corea del Norte, que ha alcanzado su estatus actual sobre la base de sus amenazas y su despliegue de misiles no puede ir tan rápido como quiere EEUU por problemas técnicos y por la necesidad política de no parecer la parte derrotada en la negociación y endurece las condiciones de medidas recíprocas. Y, por otra, Estados Unidos no puede ceder en esas medidas para no dejar a Corea del Sur con una sensación de inseguridad y a Japón con mayores incertidumbres. De ahí los viajes de Pompeu y las polémicas y el rumor de que los norcoreanos estarían modernizando una instalación de misiles.

Pero mientras tanto, los otros actores de este drama también se mueven tras el escenario. China, el gran padrino, mueve piezas en Latinoamérica y no sólo económicas, una vez relajado algo el panorama frente a sus costas. Ha anunciado la apertura de una gran base de observación espacial y del radio espacio, es decir, con capacidad de intercepción y conocimiento de comunicaciones, en Argentina; y se ha filtrado información sobre una avanzada negociación con El Salvador para establecer una base de operaciones navales, sin excluir la presencia de barcos de la Armada china, en el Golfo de Fonseca.

Ambas noticias, que indican la profundidad de los cambios que están ocurriendo y, a la vez, la escasa atención que, aparentemente, dedica a Administración Trump al sur de sus fronteras, no deja de aumentar la incertidumbre. EEUU y Europa enredados en una disputa comercial repleta de hipocresía; Rusia fortaleciendo su posición y su influencia en Oriente Medio y el mundo navegado en claves populista sin ingredientes que pueden estropear cualquier digestión. (Foto: Georgi Gavrilenko, Flicker.com)

Official White House Photo by Andrea Hanks

El grano y la paja

Una vez más, y podemos estar entrando en un bucle sostenido, hay que insistir en la necesidad de separar el grano de la paja en lo que al atrabiliario presidente Donald Trump hace referencia. Y hay que reconocer que el personaje no pone mucho de su parte para facilitar ese proceso intelectual.

De la gira europea del presidente norteamericano, en los medios de comunicación y, lo que es peor, en los discursos de muchos dirigentes políticos quedan sus exabruptos, sus inoportunidades, sus salidas del protocolo real británico y su falta de tacto. Es decir, la paja.

Mucho menos se han comentado, analizado y debatido sus afirmaciones sobre la progresiva dependencia energética europea del gas ruso (con las implicaciones estratégicas que eso tiene), la necesidad de un mayor presupuesto para la defensa europea, la declaración de guerra comercial y las implicaciones que puede tener su relación bilateral con Putin. No por las afirmaciones simplistas de que son más aliados sino porque su evidente choque puede llevar a un acuerdo sobre intereses comunes a costa de una Unión Europea inerme y que tiende al apaciguamiento con Rusia y al choque con Trump. Una Europa sin estrategia clara. Ese es el grano.

En ese contexto, al no insistirse en que Trump es una contingencia en una relación estratégica que no solo no puede ser cuestionada, sino que por si misma explica las libertades en Europa, la UE ve como EEUU, Rusia y China fortalecen su presencia en un escenario cada vez más complejo.

Trump se equivoca con el proteccionismo nacionalista, pero cuando Rusia y China lo critican, ellos que siguen siendo poco partidarios de las libertades, no deben engañar. Todos, Europa incluida, mantienen políticas proteccionistas que penalizan a los países pobres y a sus propias sociedades. Y el debate debe empezar ahí. Aunque algún día habrá que hablar de los gastos en defensa. Del grano. (Foto: Flickr, Official White House by Andrea Hanks)

Cueva

Catástrofes y política

Thailandia es un país clave en la península indochina, ha sido aliado de Occidente en los momentos más convulsos de las turbulencias de la región y, por estas y por otras razones ha estado sometido a procesos de desestabilización muchas veces por errores internos. Precisamente esta historia ha dibujado un país gobernado por una monarquía más o menos constitucionalizada y tutelado por las sucesivas cúpulas militares cuyo reflejo hacia el autoritarismo inspirado en la doctrina de una seguridad nacional en emergencia en medio de guerras en Vietnam, Camboya y Laos y graves crisis en Birmania, los países vecinos. A esto hay que añadir la aparición de terrorismo islamista en el sur del país, alterando no sólo la estabilidad sino el turismo, la industria que supone gran parte del PIB del país.

Los últimos años se han caracterizado por las grietas aparecidas en la cúpula de poder estimuladas por las revueltas inspiradas por minorías budistas que han logrado movilizar a sectores jóvenes de la población reclamando más libertades civiles.

En este escenario, la situación creada por el suceso de la gruta en la que han quedado atrapados doce jóvenes componentes de un equipo de fútbol y su entrenador ha situado al país, sus fuerzas armadas y sus servicios de emergencia en primer plano y bajo la lupa internacional.

Y Thailandia, al menos de momento, ha sabido hacer las cosas. Ha logrado una gran eficiencia localizando y tomando las primeras medidas. Ha logrado un sorprendente, amplio y discreto apoyo internacional y ha culminado con un éxito por encima de las estimaciones la primera parte del rescate.

Seguramente, el régimen va a aprovechar esos éxitos para ofrecer una imagen del país distinta de las que ofrecen algunos medios de comunicación y sectores de la oposición, porque en el contexto internacional, con el creciente protagonismo chino y la aparición de nuevos conflictos regionales, se exige más protagonismo de Thailandia, un protagonismo sin sombras que ofrezca a Occidente un socio de garantías. Todo eso está detrás de la gran operación de rescate. (Foto: Lili González, Flickr)