Como detalla El Economista, China ha iniciado la construcción de un complejo aeronáutico de unos 5.100 millones de dólares (4.394 millones de euros) en los Emiratos Árabes Unidos, y lo ha hecho a pesar de que no se han reducido los riesgos de una guerra con Irán. “La China Railway Construction Corporation, Corporación de Construcción Ferroviaria de China (CRCC), ha comenzado la construcción del mayor complejo de mantenimiento de aeronaves del mundo en esta zona de Oriente Medio, lo que subraya el creciente papel de China en las infraestructuras en el extranjero”, explica el periódico especializado en la actualidad económica.
En este momento, los EAU son una pieza fundamental en la estructura geopolítica de Oriente Medio y se perfilan como uno de los grandes actores en el escenario geo estratégico que se adivina tras la guerra. Y China, que ya tiene un amplio acuerdo con Irán, que tiene inversiones importates en Israel y Jordania, lo ha sabido ver y mueve piezas en consecuencia.
Los EAU mantienen estrechas relaciones económicas, políticas y de seguridad con Israel, se han salido de la tutela de Arabia Saudí en la OPEP, fomentan, junto a Qatar, una tercera vía de solución en Yemen frente a los hutíes proiraníes y la opción del gobierno desplazado por estos, que apoyan los saudíes y abogan por la dureza contra Irán. Ahora son uno de los blancos de los misiles de los ayatollah.
En este panorama Pekín sigue ocupando casillas en el tablero, con paciencia y pragmatismo en su papel de segunda potencia mundial. Este es el escenario que va dominar la próxima década.




