China: más control

El Partido Comunista Chino (PCCh) acaba de llevar al gobierno y aprobar una ley para controlar aún más las tradiciones culturales, religiosas y lingüísticas de las minorías étnicas con el propósito de fortalecer la «unidad nacional».

Según el texto, la “Ley de la República Popular China sobre la Promoción de la Unidad Nacional y el Progreso establece un marco legal en virtud del cual todos los ciudadanos e instituciones chinas están obligados a “salvaguardar la unidad nacional y la solidaridad de todos los grupos étnicos del país”.

Los miembros de las 55 minorías étnicas reconocidas por el gobierno chino, entre las que se incluyen los uigures y los tibetanos, representan poco menos del 9 % de la población. El resto de la población, aproximadamente el 91 %, es de etnia han, según los datos del censo chino recopilados en 2020.

China siempre ha vivido en esa pulsión entre una etnia de ambición uniformizadora y los grupos étnicos minoritarios de su enorme territorio que se fue convirtiendo en un imperio expansivo casi siempre totalitario. Pero tanto entre los tibetanos como entre los uigures, musulmanes y de cultura más conectada con Asia Central y de antecedentes turcos no se aceptan los planes de la mayoría han que gobierna en Pekín que tratan de borrar una cultura propia y de aplastar las viejas aspiraciones separatistas que en los últimos años ha ido resurgiendo revelando una crisis interna de la que no se tienen suficientes datos aunque no parece que, de momento, vaya a poner en peligro el régimen.

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