THE ASIAN DOOR: La meta está en los coches autónomos. Águeda Parra

China está profundamente comprometida con convertir el país en una “potencia socialista moderna” en 2050. En la era Xi Jinping la capacidad de innovación y la visión de emprendimiento están siendo los grandes aliados para diseñar una hoja de ruta donde aparecen hitos intermedios, como la construcción de una sociedad “moderadamente próspera” en 2020 y la “modernización socialista” de China para 2035.

En esta transformación, la revolución tecnológica está jugando un papel decisivo, ámbito en el que China no parte de una posición excesivamente retrasada en comparación con el resto de potencias, sino que las diferencias se van reduciendo cada año como si de décadas se tratara. Éste es el caso de la carrera por el liderazgo en el sector del automóvil, rivalidad que ya está en marcha desde que China adelantara en 2009 a Estados Unidos como el mercado de vehículos más grande del mundo. La aspiración ahora para el gigante asiático es entrar en la liga de los tres grandes de la industria global del automóvil, formada por Estados Unidos, Alemania y Japón, pasando a ser el cuarto grande.

General Motors tiene presencia en el mercado chino desde 1997, y actualmente vende más de 4 millones de vehículos anualmente en el país, según fuentes internas, ventas que superan las realizadas en otros mercados, incluido el estadounidense. Pero ahora es el turno de que los fabricantes chinos de coches se conviertan en empresas globales, y para ello tienen que salir al extranjero para alcanzar el mercado americano y el europeo, donde competirán más directamente con los modelos de fabricantes japoneses y coreanos.

De nuevo, estamos ante una redefinición de la política “Go Global”, pero en esta ocasión aplicada a la industria del automóvil, donde el camino que van a emprender los fabricantes de coches chinos puede llegar a reproducir el éxito que ha tenido la industria de los móviles, con las marcas chinas desbancando a los fabricantes que dominaban el mercado hasta hace unos años. Esta estrategia se complementa con seguir manteniendo la compra de acciones por parte de las compañías chinas en fabricantes de coches y piezas extranjeros, hasta alcanzar los 31.000 millones de dólares, según las estimaciones de Bloomberg.

En cuanto a los coches eléctricos, China también ha arrebatado a Estados Unidos el liderazgo en este mercado, sucedió en el 2015, y el año pasado el país registró más de la mitad de las ventas mundiales. Para el gigante asiático el objetivo ahora es focalizarse en esta industria, para pasar de ser el mayor mercado del automóvil a convertirse en un poderoso hub del sector. La apuesta cuenta con el respaldo del gobierno, reflejado en el XIII Plan Quinquenal, que pretende impulsar los vehículos de nuevas energías para reducir la dependencia del petróleo extranjero y conseguir un aire más limpio para el país.

La medida tomada recientemente por el gobierno chino de eliminar la política vigente hace más de dos décadas de no permitir participaciones mayores del 50% en fabricantes de vehículos eléctricos abre un nuevo escenario de inversión en este mercado. En este nuevo escenario, los fabricantes chinos parten de una posición financiera y de recursos tecnológicos mejores después de llevar años trabajando conjuntamente en joint-venture con fabricantes extranjeros. En el futuro, esta nueva política asegura una mayor competencia que redundará ineludiblemente en la fabricación de coches de mejor calidad.

La tecnología es inherente a los avances en la industria del automóvil, e igual de crucial que el motor, de ahí que sean los grandes titanes tecnológicos los que están incorporando sus desarrollos a este mercado. Alibaba ha sido la incorporación más reciente, anunciando la inversión conjunta con Foxconn Technology Group de 350.000 millones de dólares en Xiaoping, startup que pretende convertirse en el Tesla de China. El gigante del e-Commerce también está participando con talento nacional para incorporar en las marcas de coches de lujo más populares del país, Mercedes-Benz, Audi y Volvo, el altavoz inteligente Tmall Genie que utiliza el servicio de asistente personal AliGenie. Por su parte, Tencent, la empresa de Internet más grande de Asia, ha pagado 1.800 millones de dólares por el 5% de Tesla.

En esta carrera, la siguiente parada es el dominio en la producción de los coches autónomos, con la aspiración del gobierno chino de alcanzar la cifra de 30 millones de esta nueva generación de vehículos en una década, política apoyada por los objetivos del plan Made in China 2025. Los grandes titanes tecnológicos chinos están aprovechando la potencialidad de la inteligencia artificial y el cloud computing para participar activamente de este nuevo reto. Entre ellos Baidu, propietario del buscador más importante de China, cuenta con el fondo Apollo con 1.500 millones de dólares para invertir en 100 proyectos de coches autónomos para los próximos tres años. ¿Alguien puede dudar que la rivalidad entre China y Estados Unidos no va a centrarse en quién alcanzará primero el liderazgo en la fabricación de los coches autónomos?

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Agueda Parra Perez

Agueda Parra es Doctora en Ciencias Políticas y especialista en Relaciones Internacionales, Sinóloga e Ingeniera Técnica de Telecomunicación. Gran apasionada de Asia, del arte asiático y de la cultura china, disfruta conociendo nuevos destinos y parajes en esas latitudes que son una ventana abierta a una visión fascinante del mundo. Continúa profundizando en el aprendizaje del idioma chino y todo aquello que Asia pueda aportar.

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