Beijing 2022 y la enérgica oposición. Nieves C. Pérez Rodríguez

Los Juegos Olímpicos de invierno Beijing 2022, organizados meticulosamente desde sus comienzos, y que, a dos años del brote de una desconocida neumonía en Wuhan que más tarde se convertiría en la pandemia del Covid-19, siguen representando un gran reto que el Partido Comunista chino, no obstante, parecen tener controlado con estrictos protocolos de seguridad. Como si eso no fuera suficiente complicación el gran número de campañas internacionales y llamamientos a boicotear el evento que han puesto en jaque la reputación de las autoridades chinas y en efecto está afectado el prestigio un evento deportivo que suele congregar atletas de distintas nacionalidades en un aforo de sana competición que suele supera las barreras políticas.

A menos de dos meses de los juegos que están previstos que comiencen el 4 de febrero y culminen el 20, la polémica que ha rodeado estos olímpicos desde el comienzo ha girado en torno a los abusos a los derechos humanos que ocurren en China de manos de las autoridades, cuyo principal objetivo han sido las minorías étnicas chinas como los uigures.

Pero también ha habido otros intentos de boicot de los juegos desde organizaciones deportivas y atletas de renombre debido a la desaparición Peng Shuai, la reconocida tenista china con la campaña #WhereisPengShuai. Su desaparición coincidió con la publicación de Peng de un mensaje en la red social Weibo en el que aseguraba que había sido forzada a mantener un encuentro íntimo con Zhang Gaoli un alto cargo del Partido Comunista, un personaje que no solo ha dirigido como segundo a bordo un ministerio chino, sino que ha liderado el politburó del PC chino.

El movimiento del #MeToo desplegó su actividad para demandar explicaciones del paradero de la atleta así como muchas otras voces que se alzaron en redes sociales o medios de comunicación aprovecharon para denunciar la peligrosidad del PC chino cuando un ciudadano disiente del estricto código de conducta impuesto por el ellos desde las altas esferas de poder.

La organización mundial del tenis se unió a la protesta anunciando que no realizarán futuros eventos en China debido la preocupación de la situación de Peng Shuai y las continuas denuncias de violaciones de derechos humanos en China.

Beijing, por su parte, lo ha intentado todo para ser un gran anfitrión de estos juegos mientras han protestado e intentado parar los boicots manteniendo la presión para normalizar en lo posible los previos al evento. Con todo previsto y muy organizado con centros masivos de pruebas de COVID, sistemas de rastreo digital muy sofisticado, así como el área a los alrededores de la villa olímpica fuertemente vigiladas y decretada como “zona libre de COVID”.

Igualmente, la mascota de los juegos es un panda, oso nativo del sur de China, que además es símbolo y orgullo nacional. La mascota lleva un traje de astronauta, lo que es, de acuerdo con la web oficial, un tributo a las nuevas tecnologías hacía un futuro con posibilidades infinitas mientras que también es un traje que ayuda al panda a esquiar, patinar y hacer snowboard que son algunas de las categorías que se practicarán en Beijing en estos juegos de invierno.

Pero todos esos esfuerzos no parecen ser suficiente para calmar las protestas internacionales. En efecto, tal y como se rumoreaba la Administración Biden no enviará representación diplomática oficial a Beijing como parte de la habitual comitiva que representa al país, aunque no esté oficialmente confirmado, y aunque esto excluye a los atletas estadounidense, el no tener autoridades en la inauguración y clausura es una forma de protesta diplomática severa que a su vez manda un mensaje internacional contundente por parte de Washington.

El PC chino tiene que estar muy incómodo con tantas críticas públicas que no hacen más que aumentar por día. Deben sentir una presión internacional tremenda a vísperas de los juegos de invierno y una gran presión domestica que les ha obligado a manejar un mensaje en consonancia con la propaganda del partido frente a sus ciudadanos.

Las autoridades chinas seguirán insistiendo en mantenerse herméticos ante el mundo, pero lo cierto es que cada día ese hermetismo se hace más difícil de sostener y sus acciones y prácticas dejan más secuelas en el camino…

 

 

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