Rusia: un fantasma recorre el mundo

Hay un problema en el que China y Occidente están  plenamente de acuerdo: un proceso de inestabilidad en Rusia supondría un riesgo muy alto para el mundo y tendría que ser abordado con serenidad, decisión y con la mayor coordinación posible. Aunque es casi seguro que en el concepto de estabilidad y en las soluciones ante una posible crisis ya no habría tanta unanimidad de análisis.

En todo caso, las muestras de debilidad institucional, militar y política que ha dado el régimen ruso ante el desafío de los mercenarios de Wagner han hecho sonar las alarmas en Pekín, Washington y Bruselas con especial intensidad. Si el régimen de Putin entra en un proceso de descomposición rápida, en un escenario caudillista donde la democracia y la institucionalidad son débiles, con reflejos estalinistas sólidamente asentados en los sistemas de seguridad (no menos que en China) y con una guerra que está siendo un desastre para Rusia el orden mundial sufriría un terremoto.

No hay que olvidar que Rusia, un país socialmente nacionalista y con un arraigado resentimiento anti occidental tiene un arsenal bélico nuclear que, aunque tuviera un mal mantenimiento o fuera poco eficaz, bastaría con un 10 por ciento de eficacia para dar lugar a un escenario apocalíptico. Aunque para Ucrania la crisis rusa constituya una ventana de oportunidad que debe aprovechar para consolidar su contraofensiva de liberación de territorios invadidos lo que sería una buena noticia. No hay que aplaudir con entusiasmo cualquier crisis que debilite a Putín en un país en el que ya hay generales que, desde antes de la crsis Wagner, han venido defendiendo estudiar  el uso de armas nucleares tácticas contra Ucrania.

En todo caso, paradójicamente, la crisis rusa tiene algunas consecuencias positivas para Pekín. Para China, se consolida la debilidad de Moscú en las zonas de influencia que podrían disputarse, hace más dependiente a Rusia de la ayuda económica china y refuerza la propaganda china que trata de presentar a Xi como un elemento más fiable y garante de estabilidad- A la vez, para Occidente, la crisis puede suponer mejores condiciones para explorar primero un alto el fuego en Ucrania y luego una paz negociada muy difícil pero no imposible.

Carlos Marx comenzaba su Manifiesto Comunista con la afirmación “un fantasma recorre Europa…”. Hoy, en el país donde se encarnó un sistema que aplicó aqel catálogo de sueños criminales se puede gestar una última consecuencia catastrófica de aquel totalitarismo y un fantasma recorre el mundo.

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