China y Filipinas enfrentadas. Nieves C. Pérez

La periodista Camille Elemia publicó un artículo en el New York Times el pasado 11 de noviembre en el que explica cómo la disputa territorial entre China y Filipinas se ha agravado en las dos últimas décadas lo que se expresa en una especie de persistente ofensiva naval en el mar del sur de China.

La tensión gira en torno a un viejo y oxidado barco de la época de la Segunda Guerra Mundial, el Sierra Madre, que Elemia describe como el símbolo de resistencia que ha evitado que China se haga con las aguas en disputa en mar del sur de China debido a su ubicación estratégica.

En 1999 el gobierno filipino encalló la embarcación en el arrecife en disputa a 120 millas de la costa de la provincia occidental de Palawan, en el Second Thomas Shoal. El barco en cuestión es ahora una especie de base militar y por tanto de vigilancia, a pesar de lo complejo que es surtirlo de suministros debido al constante patrullaje naval chino en esas aguas y sus alrededores.

Hace pocos días el gobierno filipino dio acceso a un grupo de periodistas a una curiosa misión de reabastecimiento que consistió en abordar un barco de la Guardia Costera y luego un bote inflable para poder acercarse a 1000 yardas del Sierra Madre. A bordo, los reporteros fueron testigos de lo caldeada que puede tornarse la situación.

Cerca de la media noche se encontraban a  pocas millas del Sierra Madre cuando cuatro embarcaciones chinas se dispusieron a perseguir al barco de la Guardia Costera filipina.  A eso de las seis de la mañana los barcos chinos bloquearon al filipino, lo que les obligó a hacer una maniobra para poder escabullirse, riesgosa situación que se produjo varias veces.

En el  transcurso de las horas, China envió más patrullaje, al igual que hizo Filipinas, pero, claro, cada uno en su medida y tamaño, seguido por alertas de radio donde los filipinos recordaban que de acuerdo con la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar esas acciones son ilegales. Los oficiales chinos por su parte respondían con “salgan del área inmediatamente”.

El mismo día, el gobierno filipino presentó una protesta ante China que fue respondida por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino bajo la afirmación que había sido violada de la soberanía china.

Filipinas está actuando en consecuencia con un dictamen de un tribunal internacional del año 2016 que declaró que el Second Thomas Shoal está a menos de 200 millas náuticas de Palawan y por tanto es zona económica exclusiva filipina. China, por su parte, reclama el noventa por cierto del Mar de China meridional y ha rechazado el fallo.

Este tipo de confrontaciones son cada día más frecuentes en este mar y preocupan muchísimo porque China se muestra más agresiva y decidida a continuar ese patrón.

El podcast  “One decision”, en su episodio pasado, abordó este mismo tema la semana pasada y entrevistaron al   contraalmirante filipino Romel Jude, quien explicó que el punto de escala de la disputa. en su opinión. coincide con el ascenso de Xi Jinping al poder en el Partido Comunista chino. “A lo largo de los años lo hemos visto eliminar a sus rivales dentro del partido y acumular poder”.

En cuanto al Sierra Madre, Jude sostiene que es un barco decrépito, pero técnicamente sigue siendo un barco operativo. Está en la lista de buques activos, precisamente para preservar su estatus jurídico en servicio con todos los derechos, y, en efecto, hoy es un buque de guerra en pleno funcionamiento.

Ahora bien, se necesita reparar al Sierra Madre para poder detener su deterioro. Esto es una medida a corto plazo aunque necesaria. Lo que realmente se necesita es construir unas nuevas instalaciones permanentes dentro del Second Thomas, afirma Jude. De lo contrario, estaríamos perdiendo la estructura para nuestras tropas y lo que acabaría pasando es que perderíamos el Second Thomas Shoal de manos de Beijing, sostiene.

China tiene su Armada, su Guardia costera y su Milicia Pesquera operando en conjunto para crear una especie de muro de contención alrededor de este archipiélago para precisamente dificultar las operaciones de abastecimiento filipino, por lo que es clave que Filipinas, junto con otras naciones, no se relajen ante las pretensiones y abusos chinos en la región.

En el Mar del Sur de China hay muchas disputas abiertas: China, Taiwán, Filipinas, Vietnam, Malasia y Brunéi en diferentes medidas tienen reclamaciones, pero China reclama y explota casi todo el territorio incluso el que es plataforma económica exclusiva de otros países.

Manila está buscando poner distancia con Beijing. En efecto, a principio de noviembre anunció que no formarán parte de los proyectos de infraestructura de la gran iniciativa de la nueva Ruta de la Seda (BRI por sus siglas en inglés) lanzadas por Xi en 2013. China tenía previsto el desarrollo de proyectos en Filipinas por un valor cercano a los 5000 millones de dólares. El 7 de noviembre esta columna escribió sobre ese tema para más información https://4asia.es/2023/11/07/filipinas-dice-no-a-la-ruta-de-la-seda-nieves-c-perez-r/

El nuevo gobierno filipino entiende que, por su condición de archipiélago con más de siete mil islas, es fundamental conservar la libertad de los mares y su salida libre al océano. Su supervivencia y la de muchos otros países en el Mar del Sur de China depende de esta condición y Manila parece estar apostando todos sus recursos incluso acercándose a Washington y sus aliados para conseguirlo.

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