China frena sus negocios en Israel

El Gobierno chino prohibió realizar negocios y nuevas inversiones en Israel, marcando un drástico cambio en la política comercial de Pekín. Por su parte,  la agencia Reuters reveló en enero que las autoridades chinas pidieron a las empresas nacionales que dejaran de utilizar software de ciberseguridad fabricado por más de una docena de empresas de Estados Unidos e Israel debido a preocupaciones de “seguridad nacional”.

Según detallan medios internacionales israelíes, China clasificó a Israel como una zona “de alto riesgo”, razón por la cual optó por imponer una prohibición a cualquier nueva inversión china en el país.

La medida reflejaría las preocupaciones en el gigante asiático respecto a la estabilidad a largo plazo, así como los riesgos de seguridad, asociados con eventuales nuevas operaciones comerciales en Israel.

China mantiene grandes negocios en Israel y aspiraba a ensancharlos: participa en la gestión del principal puerto israelí, en Haifa, colabora en el desarrollo tecnológico de la red feorroviaria israelí y ha invertido, junto a varios kibutz (la unidad de producción colectiva de Israel que data de los tiempos de la independencia), en programas de desarrollo agrícola y ha mantenido un tono bjo en los conflictos a pesar de sus proclamas grandilocuentes más que prácticas de “solidaridad con Palestina”. A la vez, Pekín mantiene importantes vínculos económicos con países árabes, especialmente con Arabia Saudí y Jordania, principalmente ligados a energía e infraestructura.

China necesita imperativamente el petróleo iraní y su alianza estratégica con la teocracia de Teherán, aunque ambos representan un riesgo para la estabilidad de la región y de las inversiones chinas en la zona, aunque tampoco va a romper radicalmente su presencia en la orilla del Meditarráneo oriental en su estrategia de influencia política y comercial.

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