INTERREGNUM: El ‘pivot’ de Putin no funciona. Fernando Delage

La sucesión de recientes reuniones en las que China ha sido uno de los principales protagonistas (G7, OTAN y cumbre Estados Unidos-Unión Europea), y el posterior encuentro de Biden y Putin en Ginebra, han desviado la atención de las dificultades rusas en el Indo-Pacífico. Cuando se acerca el décimo aniversario del anuncio informal por Vladimir Putin de su “giro” hacia Asia, los resultados conseguidos distan mucho de lo esperado. Al mismo tiempo, Rusia se inquieta por unos movimientos diplomáticos hacia esta parte del mundo que pueden acrecentar su aislamiento.

Después de que Biden convocara, a mediados de marzo, la primera reunión a nivel de jefes de Estado y de gobierno del QUAD, Moscú no tardó en reaccionar, enviando al ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Lavrov, a China, Corea del Sur, India y Pakistán. En enero, Lavrov ya había descalificado la estrategia norteamericana del Indo-Pacífico por su “potencial destructivo”. “Su objetivo, indicó, es el de dividir a los Estados de la región en ‘grupos de intereses’, debilitando de este modo el sistema regional con el fin de afirmar su preeminencia”. Durante su visita a Delhi, Labrov hizo especial hincapié en las críticas al QUAD, que definió como un intento por parte de Washington de involucrar a India en “juegos anti-chinos” y erosionar las relaciones indo-rusas.

El QUAD es lógicamente percibido por Moscú como un instrumento que afecta a su posición en Asia, un continente al que se vio obligada a prestar mayor atención como consecuencia del conflicto de Ucrania y su alejamiento de europeos y norteamericanos. La absoluta prioridad rusa es China, pero pese a la retórica de complicidad entre ambos—la coincidencia de no pocos de sus intereses es innegable—, la asimetría de poder entre las dos potencias se traduce en una relación pragmática y de conveniencia, en la que Moscú ocupa la posición subordinada.

Los hechos confirman, por otra parte, que la reorientación hacia China no está cumpliendo las expectativas económicas previstas. Lejos de aumentar su presencia, los inversores chinos se están retirando del país. Sólo entre el primer y tercer trimestre del año, la inversión directa china cayó casi un 52 por cien (de 3.700 millones de dólares a 1.800 millones de dólares), aunque es una tendencia observable durante los últimos seis años. Tampoco en los grandes proyectos de infraestructuras, cuya modernización es determinante para el futuro de la economía rusa, se ha producido la esperada entrada de capital chino. Moscú teme incluso una significativa caída de las importaciones chinas de petróleo (en abril se redujeron en un 15,3 por cien), ante el notable aumento de las inversiones chinas en Irán e Irak.

Para diversificar riesgos, Rusia ha tratado de complementar sus vínculos con China mediante el reforzamiento de sus relaciones con otros Estados asiáticos (India, Japón y los países de la ASEAN) y de su presencia en las instituciones regionales (como APEC y la Cumbre de Asia Oriental). Su acercamiento a Asia es también una de las motivaciones centrales del proyecto de la Gran Eurasia promovido por Putin, algunos de cuyos pilares son la Unión Económica Euroasiática (UEE) y la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Moscú aspira a establecer una mayor colaboración entre la UEE y la ASEAN, y a que la primera de ellas obtenga estatus de observador en APEC. También confía en poder maximizar su posición geográfica como nodo de conectividad entre Asia y Europa.

Son objetivos todos ellos que pueden verse afectados por la consolidación del Indo-Pacífico como concepto estratégico. El QUAD complicará los intentos de estrechar su relación con otras potencias asiáticas, India en particular. De ampliarse el grupo a nuevos miembros, como Corea del Sur o Vietnam, no sólo se reducirá aún más su margen de maniobra, sino que se incrementará una dependencia de Pekín que quiere evitar. En último término pues, mientras que desde 2012 China ha conseguido todo lo que esperaba de Moscú, Rusia ve por el contrario cómo se agravan los dilemas de su estrategia asiática.

Centenario del Partido Comunista Chino

El Partido Comunista Chino se creó en la clandestinidad en Shanghái en 1921 de la mano de trece fundadores entre los que se encontraba Mao Zedong, aunque en poco tiempo se multiplicaron por 50 de acuerdo a Xi Jinping en el discurso que dio en la conmemoración del centenario del partido el pasado 1 de julio.

En sus orígenes fueron perseguidos, por lo que huyeron a zonas rurales para poder crecer e incorporar a sus filas a los pobladores y campesinos sin el seguimiento de las autoridades. En sus primeros años, para la afiliación era indispensable ser profundamente creyente de la teoría marxista, pero eso ha cambiado más recientemente por lo que se permite el acceso a estudiantes destacados, profesionales competentes o aquel que pueda aportar algo al partido y/o al Estado.

Su estructura sigue siendo piramidal como en sus orígenes. En la cúspide de la pirámide se encuentran los 7 miembros más exclusivos del club, los políticos que toman todas las decisiones sobre el destino de la nación, este órgano es el comité permanente. Lo encabeza Xi Jinping quien es el secretario general del Comité Central del PC chino, jefe de las fuerzas armadas y además es el actual presidente de la República Popular China desde 2013 y en su afán de continuar con el legado de Mao ha conseguido que su ideología sobre “el socialismo con características chinas o el socialismo para una nueva era” como también lo ha definido en algún discurso, sea la columna del vertebral que dirige al país desde 2013.

El segundo nivel en la pirámide lo constituye el politburó del comité central, aquí hay 25 miembros. Seguido por el Comité Central que concentra unos 350 miembros que son elegidos por la base de la pirámide, los delegados del congreso del partido que son unos 2.200 delegados en total. Estos números varían de acuerdo al momento.

A día de hoy el PC chino cuenta con 91 millones de miembros, lo que se traduce en que 1 de cada 15 ciudadanos chinos es miembro activo del partido. Aunque parezca escandalosa la cifra, responde a la necesidad que tiene el partido de mantener control y lealtad de la población en la militancia política e ideológica desde que se hicieron con el poder en 1949. Desde entonces se han convertido en una fusión de partido y Estado que controla todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos.

Por esa misma necesidad de presunción el centenario del PC chino tenía que ser celebrado a lo grande, sin escatimar en pompa y atractivo. A nivel doméstico el partido tenía que exhibir todo lo que han conseguido a lo largo de estos años, demostrar que son una nación próspera desde que está en manos del PC chino y que sus promesas iniciales han ido cumpliéndose, esa es parte de la propaganda que imperiosamente tienen que alimentar para mantener a la población moderadamente contenta.

A nivel internacional este era el momento de mostrar la gran nación que han llegado a ser. El lugar de la celebración también tiene un gran simbolismo, la plaza de Tiananmen, la perfección de las líneas de las imágenes, la alineación de las 100 banderas rojas que representaban cada año de vida del partido, la imponente alfombra roja que atravesaba la plaza, los 70 mil invitados milimétricamente ubicados y, por supuesto, la salida de las altas autoridades chinas, en cuyo centro del grupo se encontraba Xi Jinping saliendo por el mismo sitio por el que salió Mao cuando proclamó la república en 1949.

Llegó también el momento de exhibir los helicópteros de última generación que sobrevolaron la plaza con pancartas de celebración y luego en formación en el cielo dejaron leer el gran número que se estaba celebrando el número 100. Y los aviones de caza formaron a su vez el 7 del mes de julio y el 1 del día de la conmemoración.

El gran discurso de Xi, vestido con un traje tipo Mao pero de corte más sofisticado que dejó ver que el es un líder de nueva generación, que él es el nuevo Mao de la China que hoy es la segunda economía del mundo, pero que sigue oprimiendo y controlando a sus etnias minoritarias por profesar una fe diferente a la comunista.

El discurso enfatizó que “la gran lucha que se habían fijado para el primer centenario fue conseguida, una sociedad modestamente acomodada en el extenso territorio chino y con la pobreza absoluta e históricamente resuelta”. Como era de esperar, se rindió homenaje a sus seis predecesores haciendo especial énfasis en Mao como los grandes héroes de la historia, sin pararse a considerar que durante su era tuvo lugar la mayor hambruna que ha conocido la humanidad y que se calcula que mató entre 15 a 55 millones de chinos.

Así mismo afirmó Xi que se debe continuar trabajando en el liderazgo integral del Partido con sólida conciencia de los intereses fundamentales del Estado. Además, dijo “debemos adherirnos al marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping. Integrar persistentemente los fundamentos del marxismo con la realidad concreta de China”.

En cuento a Taiwán dijo que la materialización de la reunificación completa de la patria constituye una tarea histórica inalterable del PC chino y un anhelo compartido por todos los hijos de la nación china. “hay que persistir en el principio de una sola China y en impulsar la reunificación pacífica de la patria”.

Mandó un mensaje al mundo: “China será defendida por una muralla de acero de 1.400 millones de personas”. En cuanto al poderío militar dijo que un país fuerte debe tener fuerzas militares fuertes que garanticen la seguridad nacional”. Mientras insistía en que la necesidad de seguir creciendo es imperiosa.

Ciertamente China ha salido de un hueco profundo en un tiempo récord y eso hay que reconocerlo. Pero también hay que reconocer el precio que ha pagado su población para poder conseguirlo. Es posible sí, pero sacrificando la libertad social, imponiendo formas de vida, erradicando las prácticas religiosas porque las consideran el opio del pueblo, acabando con culturas y usos que choquen con el comunista, imponiendo políticas como la de un solo hijo a las familias y más recientemente usando la tecnología de última generación para vigilar y controlar el comportamiento ciudadano, a través de millones de cámaras y de dispositivos digitales. De esa forma China podrá tener 50 años más de comunismo sin oposición social…

LA CUMBRE PARA LA DEMOCRACIA Y SUS IMPLICACIONES PARA CHINA (y II). Pascual Moreno

En la primera parte de este artículo se hacía una introducción a la Cumbre para la Democracia y sus posibles implicaciones para China. Además de los conflictos presentados en ciertos territorios que China considera de soberanía nacional, otros campos de discusión que pueden estar presentes en la Cumbre son:

  • La delimitación y supresión de la libertad de expresión en la esfera académica, no únicamente dentro de China, sino que se han sucedido preocupantes intentos de silenciar académicos en Australia, Europa o Estados Unidos. El cierre de los Institutos Confucio en Suecia, Alemania y otros países es un signo creciente de resistencia y rechazo a la propaganda y el poder blando chinos. Se esperan más clausuras y control sobre estas instituciones, aunque todavía no está claro el acento que pondrá la Cumbre en este tema.
  • Las prácticas de compañías tecnológicas chinas, acusadas de recabar información y violar políticas de privacidad en otros mercados. El G7 animó a China a ejercer una mayor ciber-responsabilidad y detener el robo de propiedad intelectual. Ciertas políticas de recolección de información que no sigan los estándares y reglamentos de la Unión Europea pueden llevar a sanciones e incluso a la prohibición de la operativa comercial. No está claro si la Cumbre elaborará una lista de compañías susceptibles de sanciones. Sin embargo, probablemente animará a cada país a intensificar el seguimiento por parte de las empresas chinas de las leyes nacionales, de la relación con el gobierno chino y de la adopción de estándares que protejan los valores democráticos, la libertad personal y la libre competencia.
  • Una mayor transparencia en general de China en campos como la salud global –al tiempo que se intensifican las pesquisas sobre el origen de la pandemia de COVID-19- o los proyectos de infraestructuras fuera de sus fronteras pertenecientes a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que son sospechosos de corrupción o “diplomacia por deuda”. China aduce que ya ha puesto a disposición de la OMS suficiente información, y promete mejorar la comunicación y transparencia en otros temas.
  • El trato discriminatorio y campañas de persecución a empresas multinacionales en sectores como los medios de comunicación, moda, deportes, alimentación (BBC, HM, Adidas, NBA…) que han sufrido limitaciones en la libertad de expresión o han visto sus negocios cerrados en el territorio chino de la noche a la mañana.

Pese a que todos estos asuntos no han dejado de proporcionar munición a los diplomáticos estadounidenses en las escaramuzas diplomáticas, muchos norteamericanos y habitantes de países cercanos de China no han querido desvincularse de ningún bando, y permanecen económicamente unidos a China mientras que se alinean militarmente con Estados Unidos.

La estrategia de la Administración Biden de confrontación respecto a China intensificará ciertas herramientas que ya fueron usadas durante la presidencia de Donald Trump. Un aspecto fundamental es la necesidad de encontrar una causa común con una Unión Europea fragmentada, en la cual el sentimiento anti-China crece al ritmo que los estados miembros reciben ataques de Beijing en el marco de la estrategia del lobo guerrero, tan del gusto del Ministerio de Relaciones Exteriores de China en los últimos tiempos. Cada vez más, las élites de negocios y diplomáticas europeas se están empezando a dar cuenta que los beneficios que esperaban cosechar del pastel chino son menos de los esperados. Alemania es un ejemplo claro en este sentido. Líder europeo en economía y política, su posición frente a China está comprometida por la dependencia de su industria automovilística del gigante asiático. Los retrasos y más que posible suspensión del Acuerdo Integral de Inversiones son una señal evidente de la tensión creciente en las relaciones UE-China.

Hay una clara fragmentación entre los diferentes países europeos cuando se trata de lidiar con China. Mientras que Reino Unido aboga por ampliar el G7 a un D10 (10 democracias, incluyendo a Australia, India y Corea del Sur) con el objetivo específico de contrarrestar a China, Italia –precisamente uno de los miembros del G7- se opone a ejercer excesiva presión sobre China tras haberse incorporado a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Xi Jinping reconoce el peligro de un frente unido de democracias, y hará todo lo posible por evitar su constitución.

En el frente tecnológico, cada vez más países europeos se están alineando junto a Australia y EE.UU. para defenderse de los avances de una China tecno-autócrata. El ejemplo más claro son los esfuerzos por apartar al gigante Huawei de cualquier infraestructura tecnológica en Europa y la participación en la Red Limpia promovida por EE.UU. para asegurar sus comunicaciones

Sin embargo, no se debe esperar que las naciones europeas firmen una iniciativa marcadamente anti-China. Los mencionados lazos comerciales y de inversión son intensos. Por ello, Biden debería hallar un mecanismo de consenso y acuerdos en el que trabajar de manera cooperativa, en lugar de una Cumbre planteada como una ofensiva clara de confrontación con China. Una gran alianza de democracias podría ser menos eficiente que pequeñas coaliciones centradas en diferentes aspectos, ya que sería más vulnerable a las tácticas de división chinas.

La estrategia debería basarse en superar competitivamente a China, evitando que se creen relaciones de dependencia económica. Es necesaria una revisión de las vulnerabilidades de la cadena de valor europea y estadounidenses en sectores como los semiconductores, material médico, baterías, tierras extrañas… Muchas compañías y funcionarios chinos confían en que muchos negocios occidentales dependen de ellos. Es necesario que sean conscientes que, bajo los actuales acuerdos de inversión y comercio, la situación está desequilibrada a su favor, y que esto provoca que las empresas europeas se vuelvan cada vez más reacias a confiar en socios chinos.

Es improbable predecir un conflicto similar a una Guerra Fría militar e ideológica. Pero al mismo tiempo, no se debe esperar que el conflicto democracia-autocracia se vaya a solucionar de manera sencilla o que vaya a acabar inequívocamente en un éxito estadounidense.

Finalmente, a medida que aumenta la insistencia estadounidense en un orden democrático global, más países que respondan a otro modelo de liderazgo pueden unirse y formar coaliciones que limiten el poder de EE.UU. y su influencia global. China y Rusia, con una rica historia de desconfianza mutual, están acercando posiciones y cooperando estrechamente en aras de defender sus intereses ante los movimientos provenientes de Washington.  

LA CUMBRE PARA LA DEMOCRACIA Y SUS IMPLICACIONES PARA CHINA (I). Pascual Moreno

Durante la campaña presidencial estadounidense de 2020, el entonces candidato Joe Biden presentó un plan de acción en el que exponía su visión de la política exterior que llevaría a Estados Unidos a recuperar su capacidad de liderazgo a nivel doméstico e internacional. Mediante la promoción de la seguridad, de la prosperidad y de los valores democráticos se renovarían alianzas que permitirían enfrentarse de manera unida a los retos globales.

Biden prometió entonces organizar y albergar durante su primer año de mandato una Cumbre Global por la Democracia para “renovar el espíritu y propósito compartidos de las naciones del mundo libre”. Este compromiso se ha mencionado reiteradamente por parte de la Casa Blanca en comunicados oficiales, borradores políticos, conferencias de prensa…

La motivación principal detrás de esta Cumbre es revertir la tendencia actual según la cual el liderazgo y la democracia norteamericanas se han debilitado enormemente tras la presidencia de Donald Trump. Los asaltos a instituciones democráticas como el Capitolio, un resurgimiento global de autocracias y de ataques anti-democráticos, episodios racistas contra la inmigración, una creciente desigualdad económica y el rápido avance de la desinformación son todos ellos desafíos contra las instituciones democráticas que constituyen la imagen de EE.UU. en el mundo.

La administración Biden afirma que, basándose en la interconexión entre la calidad de las instituciones democráticas domésticas y una posición de liderazgo global, EE.UU. debería liderar una coalición comprometida con 1) la lucha contra la corrupción, 2) la defensa contra el autoritarismo, y 3) la defensa de los derechos humanos a nivel doméstico y global

Pese a que la Cumbre se encuentre todavía en una fase muy preliminar de preparación, no hay ninguna duda –así se ha especificado de manera explícita por parte de oficiales y expertos- de que China sería uno de los principales puntos de discusión. Queda por ver el tono y el nivel de confrontación que la Administración Biden está dispuesta a ejercitar.

Durante el mandato de Donald Trump, el Presidente y el Secretario de Estado Mike Pompeo dedicaron generosos esfuerzos a minar la imagen benévola que China ha promocionado en los últimos tiempos como un motor de crecimiento económico y socio comercial ideal, tratando de convencer al público estadounidense y a posibles socios del país asiático que se estaba librando una “lucha contra el comunismo por el alma mundial”.

Diferentes asuntos estarán sobre la mesa de discusión en la Cumbre, de igual manera que lo han estado en los encontronazos diplomáticos de los últimos tiempos. La reunión de los ministros de Asuntos Exteriores del G7 en mayo de 2021 emitió un comunicado mencionando alguno de los siguientes asuntos con especial severidad. Se espera que la Cumbre para la Democracia haga hincapié en ellos.

  • El desmantelamiento de la democracia e independencia de Hong Kong, en aparente violación de la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984 para la devolución de Hong Kong a China. El Reino Unido ha sido muy asertivo en este aspecto y otras naciones apoyarían su postura. El G7, “profundamente preocupado”, hizo un llamamiento a las autoridades de China y Hong Kong para detener el hostigamiento y detención de activistas por la democracia, respetar la independencia judicial y contener la erosión de la democracia. Por parte de la Cumbre, se espera una declaración firme en este sentido o incluso sanciones adicionales a las ya impuestas por Estados Unidos a 24 funcionarios chinos en Marzo.
  • El tratamiento a los Uigures en la región autónoma de Xinjiang, que ha provocado preocupación global en grupos de defensa de derechos humanos, gobiernos e incluso empresas multinacionales. Se añade a los interrogantes sobre la situación en la región autónoma del Tíbet. Las tensiones han crecido hasta el punto de que la Unión Europea ha emitido sanciones contra China por primera vez en 30 años, provocando a su vez una airada respuesta por parte de las autoridades chinas, que han sancionado a institutos de investigación europeos, académicos y funcionarios de alto nivel. El G7 ha reclamado una investigación por parte del Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas e insistirá en difundir y poner en conocimiento de la población general y en el mundo de los negocios estas sospechas. Hay escasas dudas de que la Cumbre realizaría una declaración similar a la del G7, reclamando mayor investigación sobre la situación en Xinjiang y proponiendo sanciones.
  • El anuncio de la invitación a Taiwan para acudir a la Cumbre como un socio estratégico, económico y democrático fundamental es una apuesta segura para enfurecer al Gobierno Chino. Queda por concretar el grado de participación y contribución de Taiwan, aunque Estados Unidos y el G7 defienden de manera activa la participación de Taiwan en instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, aclamando su buena gestión durante la pandemia de la COVID-19. Se espera que en la Cumbre se realice una declaración llamando a la defensa de los valores democráticos de Taiwan.

Estos asuntos son considerados por parte de China como temas en territorios domésticos y de soberanía nacional en los que no cabe la intromisión de poderes extranjeros. En la segunda parte de este artículo se analizarán otros temas de índole más económica y dimensión global.

INTERREGNUM: Europa y el Indo-Pacífico. Fernando Delage

El reciente viaje a Yakarta del Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha sido la ocasión para reiterar el creciente interés europeo por el Indo-Pacífico como prioridad estratégica. Después de que Francia, Alemania y Países Bajos hayan adoptado sus respectivas estrategias nacionales sobre la región, y el Consejo de la UE las líneas directrices de la que adoptará la Unión como bloque en septiembre, Bruselas debe explicitar sus intenciones de manera directa ante sus socios asiáticos.

Pocos entre ellos son tan relevantes como la ASEAN, el interlocutor “natural” de la UE como institución multilateral, y bloque con el que no dejan de crecer los intercambios económicos. Las exportaciones europeas aumentaron de 54.000 millones de euros en 2010 a 85.000 millones en 2019, mientras que las compras procedentes de la subregión se han incrementado de 72.000 millones de euros a 125.000 milllones. La UE es ya el tercer socio comercial de este grupo de 10 Estados que suman 600 millones de personas y que, como área de libre comercio, se convertirá en la cuarta economía del planeta hacia mediados de siglo.

En una intervención ante el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de la capital indonesia, Borrell hizo especial hincapié, por otra parte, en el papel que pueden desempeñar los europeos en asuntos estratégicos, y especialmente con respecto a la seguridad marítima. Puesto que cerca del 40 por cien del comercio exterior de la UE circula por el mar de China Meridional, la libertad de navegación y la estabilidad de este espacio es una preocupación que exige una mayor presencia comunitaria. De ahí el principal mensaje que quiso transmitir: la intención de la Unión de “fortalecer su acercamiento a sus socios en la región del Indo-Pacífico a fin de responder a las dinámicas emergentes que afectan a la estabilidad regional”.

Es una declaración bienvenida por la opinión pública del sureste asiático, según revelan recientes sondeos sobre los más convenientes socios externos para la ASEAN, y que también coincide con la petición realizada hace unos días por el ministro de Defensa de Japón, Nobuo Kishi. En una inusual intervención ante el subcomité de seguridad y defensa del Parlamento Europeo, Kishi animó a la UE a comprometerse militarmente en la región, a profundizar la cooperación con Tokio en este terreno, y colaborar juntos en la batalla contra la expansión del autoritarismo.

El objetivo europeo, ha subrayado Borrell, no debe ser el de propiciar la irrupción de bloques rivales ni forzar a nadie a alinearse entre uno y otro. Pero la UE sí está determinada a defender los principios del Derecho internacional y fortalecer su relación con aquellos socios democráticos que comparten sus mismas ideas y valores, por considerarlos no como europeos u occidentales sino como universales.

El verdadero desafío puede consistir, sin embargo, en reconciliar los intereses y asegurar la coordinación entre los propios Estados miembros de la Unión; en encontrar el adecuado equilibrio entre los imperativos económicos que guían su presencia en Asia, y su ambición de apoyar la democracia y los derechos humanos. El reciente intento de Macron y Merkel de convocar una cumbre con Putin que permitiera restaurar la relación con Moscú, y que fue rechazado por los demás Estados miembros, ha vuelto a reflejar las dificultades de dar forma a una posición común en política exterior. Entretanto, Rusia seguirá colaborando con China en la integración de Eurasia—un esfuerzo al que se manera expresa se puede sumar Irán tras las recientes elecciones presidenciales—, y Pekín continuará transformando a su favor el equilibrio de poder en Asia oriental.

El Covid-19 en el mercado internacional. Nieves C. Pérez Rodríguez

La pandemia ha cambiado muchas cosas en el mundo, incluida la demanda de ciertos bienes junto con los patrones de consumo que también han cambiado significativamente, lo que a su vez ha provocado la escasez de productos en casi todos los sectores. Para explicar esta situación 4Asia consultó con Eric Johnson, periodista especializado en intercambios comerciales y tecnología en busca de las claves detrás de la logística y las cadenas de distribución internacional.

¿Cómo explica usted el fenómeno de cambio de oferta y demanda durante los primeros meses de la pandemia y la escasez que muchos sectores experimentan actualmente?

Hay tres factores a tener en cuenta:

1) Cuando la pandemia golpeó, las personas dejaron instantáneamente de gastar en intangibles como viajes, conciertos, teatros y experiencias. Ese gasto migró principalmente a más bienes, a veces artículos necesarios como productos de limpieza, desinfectantes, geles antibacterianos y mascarillas, aumentó exponencialmente el consumo de alimentos (ya que no íbamos a restaurantes) y, en algunos casos, implicó adaptaciones del hogar, proyectos de renovación y muebles que nos demandó la nueva realidad (como trabajar desde casa o el cole virtual).

2) El comercio electrónico, más que nunca, se convirtió en un gran facilitador de la compra de productos de todos los tamaños sin necesidad de salir de casa para ello.

3) Las ayudas del Estado, en el caso de los Estados Unidos llamadas “cheques de estímulo” fueron inyecciones de efectivo periódicas que alentaban a las personas a gastar en bienes y mantenían la economía activa. Todo esto ha tenido un impacto en el comercio mundial. Estamos viendo en 2021 el efecto de latigazo de toda la demanda de bienes a finales de 2020 y principios de 2021 y una carrera por las tiendas para reabastecer el inventario antes de los períodos clave de compra de los consumidores estacionales en América, el 4 de julio que suele ser momento que se aprovecha promocionar compras con descuentos especiales, el regreso al colegio, y por último las vacaciones del verano).

¿Diría usted que la razón de las importantes interrupciones en el proceso de comercio internacional fue que el Covid-19 se originó en China (principal exportador de bienes del mundo) puesto que el gobierno chino cerró ciudades e impuso bloqueos en áreas donde se encuentran muchas fábricas, retrasaron el proceso de fabricación como también el proceso de envío de suministros?

Definitivamente esa situación tuvo un impacto en la primera etapa, es decir, febrero-abril de 2020, pero contrario a lo que se cree, las fábricas se recuperaron muy rápidamente. Las interrupciones del comercio mundial de hoy tienen menos que ver con los cierres de fábricas de hace un año y más con los niveles históricos de demanda de bienes en los últimos meses y en la actualidad.

¿Cuál es el coste de transportar un barco de carga desde China a los EE.UU. a día de hoy? ¿Podría compararlo con los precios previos al Covid-19?

Antes de la aparición del Covid-19 el costo de reservar un contenedor para transportar mercancías desde China a un puerto en, por ejemplo, el sur de California, históricamente ha estado en el rango de 1.500 a 2.500 dólares, dependiendo de los niveles de oferta / demanda. Ese rango de precios no se modificó en realidad por décadas.

Pero hoy el precio base para enviar ese mismo contenedor es de 6.000 dólares o más. Lo que se traduce en tres veces mayor a los niveles históricos. Pero es todavía más complicado que eso, porque el espacio es tan reducido, que las empresas básicamente necesitan pagar tarifas premium de carga además de esas tarifas base. Es como tener una reserva en un restaurante, pero el encargado te dice que está muy lleno y que la única forma de conseguir una mesa es pagar dos o tres veces los precios que figuran en el menú. Eso junto con un precio base mucho más alto pueden llevar los costos totales a más de 20.000 dólares por contenedor que es objetivamente 10 veces por encima de los niveles normales, lo que es una absoluta locura.

¿Cómo se podría normalizar las exportaciones? ¿Necesitamos más buques transportando bienes?

La demanda actual se encuentra en máximos históricos en este momento, no solo en comparación con el año 2020, sino en comparación con años previos como el 2019. Una solución que la gente del sector se encuentra discutiendo en este momento es la construcción de nuevos buques para manejar la demanda adicional. Pero frente a esto tenemos dos problemas, uno que los barcos tardan al menos unos 18 meses en construirse y entrar en funcionamiento. Y dos que no está claro que los niveles de demanda actuales se normalizarán durante un largo período de tiempo, y las compañías navieras no quieren desarrollar más capacidad de la que eventualmente podrían necesitar.

¿Cree usted que vamos a volver a la forma en que funcionaban las cosas antes o la situación ha cambiado para siempre? ¿Se espera que los precios de los bienes bajen?

Los costos de envío eventualmente bajarán. Tal vez no a niveles históricamente bajos, pero no pueden permanecer tan altos para siempre, ni siquiera por mucho más tiempo. Para algunas empresas, el valor total de las mercancías dentro del contenedor es inferior a 20.000 dólares, por lo que no tiene mucho sentido enviarlas y asumir pérdidas. A medida que la demanda se ralentice y haya más capacidad disponible, los precios de transporte de esos contenedores se estabilizarán. Pero pueden pasar nueve meses o más para que todo eso suceda.

INTERREGNUM: China: el Partido cumple 100 años. Fernando Delage

En una China dividida por la anarquía política, sumida en la pobreza y marginada en el escenario internacional, 13 representantes de media docena de células marxistas se reunieron en Shanghai el 1 de julio de 1921. Por entonces toda una generación de intelectuales habían dedicado su vida a tratar de reformar y modernizar China, sin que la República establecida en 1912 hubiera servido para superar los problemas nacionales. Pese a sus diferencias, los participantes en aquel encuentro compartían un mismo diagnóstico sobre las causas estructurales de dichos problemas, así como la convicción de que sólo un Partido Comunista podía liderar una revolución popular contra el feudalismo y las fuerzas imperialistas.

Cien años más tarde, cuando la República Popular va camino de convertirse en la mayor economía del planeta y su ascenso geopolítico altera los cálculos estratégicos de las restantes potencias, el Partido Comunista—en el poder desde su victoria en la guerra civil en 1949—puede presumir de haber proporcionado la modernidad y prosperidad deseada por la sociedad china. Y mientras la evolución política de las democracias occidentales se ve marcada por la polarización política y el auge del populismo, los dirigentes chinos redoblan los esfuerzos orientados a proyectar la fortaleza de su régimen. Sus acciones no dejan de transmitir, sin embargo, cierta inseguridad política.

En parte puede deberse al hecho de que ninguna otra organización comunista ha permanecido tanto tiempo en el poder. Pese a la extraordinaria capacidad de adaptación del Partido Comunista Chino, la experiencia de la implosión de la Unión Soviética sigue condicionando el comportamiento de sus líderes. Por otro lado, el imperativo del crecimiento condujo a un modelo cuasicapitalista y a una de las mayores tasas de desigualdad del mundo, en abierta contradicción con los principios fundacionales del partido. Aunque la sociedad china apoya mayoritariamente a su gobierno, el Partido Comunista se ve obligado a mantener una batalla permanente en defensa de su legitimidad y contra la amenaza del pluralismo. Además de subrayar la estrecha vinculación del partido con la continuidad histórica china en clave nacionalista, la mejora del nivel de vida de su población y el control ideológico han sido los dos principales instrumentos que explican su durabilidad.

Mientras los ciudadanos chinos vean crecer sus ingresos y sigan teniendo oportunidades económicas y de movilidad social, la mayoría estará dispuesta a apoyar al partido pese a la corrupción y la desigualdad. El recuerdo del maoísmo, y de la Revolución Cultural en particular, permite entender por qué parecen más preocupados por su bienestar material que por los principios de igualdad o libertad.

Además de dirigir una transformación económica sin precedente en la Historia, elpartido se ha caracterizado por su control de la vida social y política. Desde el nacimiento de la República Popular hasta la muerte de Mao, la dependencia de la organización era absoluta: era el partido quien proporcionaba empleo, techo y alimentos, educación, etc, y eran esos bienes el objeto de las recompensas y castigos para quienes no respetaran su autoridad. El ejercicio de su poder se realiza hoy a través de su presencia en todas las esferas, de las empresas (públicas y privadas) a las universidades, de los ministerios a los medios de comunicación. Como declaró Xi en el último Congreso (noviembre de 2017): “Gobierno, ejército, sociedad y colegios—norte, sur, este, y oeste—el partido es el líder de todos”.

Al mismo tiempo, desde la llegada al poder del actual secretario general, la censura ha llegado a un nivel no visto en la era postmaoísta, ha desaparecido todo espacio para la sociedad civil, y—en el marco de la campaña contra la corrupción—han regresado las purgas, a las que no escapan las elites del partido. Las autoridades han perseguido asimismo a empresarios privados—el fundador de Alibaba, Jack Ma, es el más conocido de ellos—al ver en su creciente influencia una amenaza para la organización. Y, por lo demás, Xi ha alimentado un culto a su personalidad, reflejado diariamente en las portadas de los medios o, incluso, en la reciente Historia Abreviada del Partido Comunista Chino, publicada con ocasión del centenario, en la que sus ocho años de gobierno ocupan hasta la cuarta parte de sus páginas, de las que además se excluye toda referencia a la Revolución Cultural.

Es así como el partido ha mantenido su monopolio del poder, y puede conmemorar su centenario como primer objetivo del “Sueño Chino” de Xi. La segunda parte de su proyecto culmina en 2049, cuando se cumplan cien años de la República Popular, y se espera que China haya consolidado su posición en el centro del sistema internacional. Que lo consiga o no dependerá, en último término, de cómo evolucione el contrato social entre el partido y sus ciudadanos.

Sri Lanka, una isla clave. Nieves C. Pérez Rodríguez

Anteriormente conocida bajo el nombre de Ceylán, la isla sureña de 65.610 km2 ubicada en el Océano Índico justo debajo de India cuenta con una ubicación estratégica. En efecto, lo que separa Sri Lanka de India es el Golfo de Mannar y el estrecho de Palk, que linda por el norte con el Estado Tamil Nadu y por el sur con el distrito Jaffna de la provincia norte de la isla. Por su forma se le ha llamado la lágrima de la India.

La capital de Sri Lanka es Sri Jayawardenepura aunque su centro financiero es Colombo y la ciudad más grande de la isla. Un territorio con una historia convulsa, pues los portugueses fueron los primeros en llegar y asentarse en el siglo XVI, aunque fueron desplazados por los holandeses quienes llegaron y tomaron sus posesiones un siglo más tarde hasta que los británicos se hicieron con el poder en 1803, y entre invasiones y disputas fueron haciéndose con el control del territorio hasta 1948 cuando la todavía llamada Ceylán conseguía finalmente la independencia de los europeos.

La tranquilidad no se instauró con la independencia, pues entre insurrecciones e intentos de golpe de Estado e incluso la institucionalización de políticas de corte socialista, debido a las cercanas relaciones que mantuvieron con la Unión Soviética y con China en la década de los sesenta, y los constantes agravios a las minorías, la nación ha sufrido una gran inestabilidad que acabó en el nacimiento de milicias en la década de los setenta. En 1972 se convirtió en república y cambió su nombre a Sri Lanka y continuó teniendo fuertes problemas étnicos.

Los ochenta transcurrieron con grandes dificultades para la población y una creciente situación de insurgencias que terminó con que muchos locales emigraran a otros lugares donde no se sintieran perseguidos. Las tensiones entre la comunidad cingalesa (mayoría de la población) y los tamiles, se agravó tanto debido en parte a que India proporcionaba armas y apoyo a la facción tamil.

Los Tigres de liberación de Ealam Tamil (LTTE) o tigres tamiles fue un grupo separatista que se fundó en 1976 y que luchó en contra del gobierno establecido en una guerra civil duró desde 1983 al 2009. Aunque en el 2001 se firmó un alto al fuego auspiciado por Noruega.

A pesar de las insurrecciones, durante los años de la historia más reciente Sri Lanka es considerado una nación democrática y cuenta con una economía prominente que exporta café, té, coco y canela entre otros productos. Tiene el ingreso per cápita más alto en el Asia meridional y un pujante sector turístico de fama mundial.

Su ubicación ha sido estratégica en las rutas marítimas a lo largo de la historia, pues es un paso naval entre Asia occidental y el sudeste asiático. Un buen ejemplo de la importancia de su ubicación fue que durante la Segunda Guerra Mundial Sri Lanka fue una base muy importante para las fuerzas aliadas en la lucha contra el Imperio Japonés.

Desde que Sri Lanka consiguió la independencia Estados Unidos ha asistido a la isla con más de 2 mil millones de dólares en ayudas de acuerdo con datos oficial del Departamento de Estado. Para Washington esta isla que fue paso de las antiguas rutas marítimas de la seda es clave en para mantener neutralidad en la región. Además, cuenta con 1340 km de línea de costa, lo que es un gran atractivo si fuera necesario neutralizar las pretensiones chinas en la región.

Estados Unidos tiene acuerdos con la Armada de Sri Lanka para establecer un cuerpo de marines, apoyos para crear un instituto de defensa para alto rangos militares y ejercicios con la armada para dar asistencia humanitaria en caso de desastres naturales en la región, como los tsunamis propios de la zona. Washington ha donado equipos de guardacostas a Sri Lanka para patrullaje de sus aguas territoriales para garantizarse que controlen sus aguas y garanticen estabilidad.

En cuanto a las relaciones económicas, Estados Unidos representa el mercado de exportaciones más grande puesto que casi 3 mil millones de los 11,7 mil millones de bienes que Sri Lanka exporta anualmente vienen a aquí.

Actualmente las ayudas estas concentrándose en material para la asistencia del Covid-19 y USAID, la agencia de ayuda del gobierno americano, ha venido coordinando envíos y se esperan más en las siguientes semanas.

La semana pasada la Administración Biden hacía el anuncio de un grupo de embajadores que habían sido designados entre el que se encontraba Julie Chang como la siguiente embajadora en Sri Lanka, una funcionaria de carrera con una larga trayectoria en el Departamento de Estado que ha servido en Japón, Vietnam, Tailandia, Camboya, Colombia e Irak, y que la prensa internacional no tardó en tildar de gran crítica de la maligna influencia china en la región y el mundo.

El hecho de que escogieran a Chang como embajadora allí refleja la importancia estratégica que tiene este país para Washington sobre todo conociendo que Sri Lanka debe a China unos 4.5 mil millones de dólares, tan sólo el pasado abril China extendía otro crédito complementando otro otorgado el año pasado por mil millones de dólares.

La diplomacia de créditos que ha venido usando Beijing le ha servido para ganar acceso y cercanía con todo tipo de naciones. Estados Unidos quiere neutralizar ese modus operandi que estiman que está haciendo daño a países pequeños alrededor del mundo.

THE ASIAN DOOR: JD Logistics, revolución del e-commerce en la última milla. Águeda Parra

China ha llevado el mercado del e-commerce a un estado tal de madurez que la innovación tecnológica se ha convertido en una prioridad para seguir atrayendo a un consumidor digital ávido de nuevas experiencias de compra. La reciente incorporación en el canal de venta de las transmisiones en vivo ha popularizado el uso del livestreaming como uno de los medios más atractivos para incentivar las ventas online. Ahora la logística de la última milla va a ser el siguiente paso en la gran revolución del ecosistema tecnológica de China.

Con el 5G desplegado en las principales megaurbes, y ampliando su cobertura en las ciudades del interior, la logística aborda su propia etapa de revolución tecnológica impulsada por la transformación de las ciudades en Smart cities. La latencia que aporta el 5G, que representa uno de los principales saltos tecnológicos respecto a anteriores generaciones de telefonía móvil, supone para la industria de la logística abordar una de sus evoluciones más disruptivas. Conocer casi en tiempo real el estado del tráfico y poder planificar las rutas de distribución se convierte en un elemento diferencial en la excelencia de la cadena de suministro de la última milla.

El escrutinio regulador del gobierno sobre las tecnológicas, que llevó a paralizar la salida a bolsa de Ant Group, no ha impedido que otros titanes chinos hayan decidido hacer una oferta pública de acciones para incrementar su competitividad en el mercado del e-commerce de China, el único del mundo donde las ventas online está previsto que superen a las realizadas en modo offline. A este grupo se suma JD Logistics, la primera gran tecnológica que aborda una nueva etapa como empresa pública tras recaudar 3.160 millones de dólares en su debut en bolsa el pasado 28 de mayo, alcanzando una valoración de unos 31.000 millones de dólares. Se convierte así en la segunda OPV más importante que acoge el parqué de Hong Kong en lo que va de año, por detrás de Kuaishou, rival de TikTok, aunque su valoración estaba prevista que se situara cerca de los 40.000 millones de dólares, pero el actual período de mayor regulación a las tecnológicas no ha favorecido la operación.

La nueva empresa de logística y cadena de suministro JD Logistics comienza su andadura como spin-off de JD.com, el principal rival del titan del e-commerce Alibaba, que hasta el momento ha realizado un carrusel de salidas a bolsa en los dos últimos años. Primero fue la cotización secundaria de JD.com en la bolsa de Hong Kong en junio de 2020 después de que ya estuviera cotizando en el Nasdaq estadounidense desde 2014, a la que siguió JD Health a finales de diciembre de 2020, y la más reciente de JD Logistics en mayo de 2021.

El excelente servicio de reparto que ofrece JD Logistics, a un precio premium pero con márgenes de beneficio más bajos, ha supuesto que la empresa no haya entrado todavía en beneficios desde sus inicios. No obstante, JD Logistics consiguió en 2020 unos ingresos que superaron los 11.500 millones de dólares, procediendo el 46,2% de clientes de fuera del entorno de empresas que forman JD Group, una ventaja diferencial que le permitirá a la compañía seguir creciendo y competir con Cainao, la plataforma logística de Alibaba. En el competitivo mercado del e-commerce en China, JD.com ha conseguido diferenciarse por la alta rapidez en la entrega de los 190.000 trabajadores de la compañía, realizando la distribución del 90% de los envíos en el mismo día o al día siguiente durante 2020.

La apuesta de JD Logistics por impulsar entornos de mayor digitalización e innovación le llevará a invertir hasta un 20% de lo recaudado en bolsa en tecnología 5G, apostando por el machine learning, la robótica, los drones y la automatización para generar mejores experiencias al consumidor final gracias a las ventajas que aporta la red de quinta generación. De hecho, lo recaudado en la OPV servirá al nuevo operador logístico para seguir invirtiendo en mejorar la red y las infraestructuras en las ciudades del interior, donde JD.com ostenta una mejor posición de mercado que su gran competidor Alibaba, además de mejorar su posicionamiento en los mercados extranjeros, con presencia ya en Vietnam, Tailandia, y con la vista puesta en Europa, para seguir exportando el modelo Designed in China.

Grandes retos para una nueva etapa, donde será necesario que el nuevo operador logístico incorpore como parte de su estrategia de negocio a clientes fuera del propio ecosistema de JD.com para consolidar su crecimiento. Pero sin duda, la gran ventaja competitiva para JD Logistics ha sido su apuesta por invertir en infraestructura y en nuevas tecnologías como modelo de crecimiento, que le ha llevado a gastar más de 800 millones de dólares desde 2018. En su desembarco en Europa, la experiencia en innovación tecnológica será el elemento diferencial más relevante.

La guerra fría del Pacífico. Nieves C. Pérez Rodríguez

La guerra fría entre China y Estados Unidos parece ser cada día más real. Trump puso de moda el tema y Biden ha continuado en la línea de denunciar los abusos chinos y unificar frentes internacionales en pro de los valores de occidente.

Por su parte, China ha ido ganando fuerza y seguridad debido al extraordinario crecimiento económico que ha experimentado, por lo que Beijing ha ido asumiendo con mayor determinación el rol de nación líder en la escena internacional. Ha aprendido a caminar las vías institucionales para hacerse oír, en otros casos ha encontrado caminos menos regulares para conseguir influencia internacional otorgando créditos y construyendo obras de infraestructura en países desfavorecidos, que se cobran con unos intereses que duplica su valor y que en muchos casos los resultados son obras de una calidad tan precaria que acaba derrumbándose o dando problemas estructurales a poco tiempo de ser entregados. Y más recientemente la diplomacia de vacunas que le ha permitido a China llegar a cualquier rincón del planeta en el que han tendio interés.

Desde el Congreso estadounidense un grupo de senadores han articulado leyes para neutralizar los abusos chinos y generar conciencia de las prácticas del PC chino. Además de las sanciones que los estadounidenses han ido imponiendo como las de julio del 2020 a otros 4 funcionarios chinos claves, como el jefe regional del PC Chen Quanguo, quien es visto como el artífice de las políticas de Beijing contra las minorías musulmanas, como una forma de protesta a lo que está sucediendo en la Región autónoma de Xinjiang.

Pero también se han sancionado figuras como la alta ejecutiva de Huawai Meng Wanzhou, por orden de un tribunal de New York que emitió una orden de arresto para Meng para que fuera juzgada en los Estados Unidos sobre violación a sanciones estadounidense en contra de Irán y conspiración para robar secretos comerciales. Meng fue detenida en Canadá por petición de la Administración Trump.

A estas sanciones Beijing respondió con cólera sancionando a un grupo de legisladores estadounidenses en agosto del año pasado por ser los promotores de legislación que alerta y previene sobre el peligro que representa el PC chino para los Estados Unidos y el resto del planeta.

Entre los sancionados se encuentra el senador Marco Rubio por el Estado de Florida, quien es vicepresidente del comité de inteligencia del Senado, y miembro del comité de relaciones exteriores quien le dijo a 4Asia: “Beijing puede imponer todas las sanciones que quiera en mi contra. Incluso, pueden hacer que sus medios de comunicación oficialistas me dibujen en caricaturas como un diablo, si así es como quieren perder su tiempo. Nada de eso detendrá mi trabajo o silenciará mi voz. Sus sanciones en mi contra son prueba de su inseguridad y revelan que las iniciativas de política exterior bipartidistas que he liderado amenazan la agenda del Partido Comunista chino. Tanto EE. UU. como nuestros aliados afines debemos permanecer unidos contra la creciente amenaza del PC chino”.

Las sanciones de Beijing a los estadounidenses son meramente simbólicas, pues ninguno de los legisladores tiene inversiones en territorio chino. Mientras que para los chinos las sanciones estadounidenses son incómodas y pueden acarrear consecuencias indirectas como le sucedió a Lam Carrie, la jefe ejecutiva de Hong Kong, quien fue sancionada por Washington por su posición intransigente en contra de los manifestantes que protestaban el cambio de estatus de aquel  territorio. A pesar de que Carrie afirmó no tener ningún interés en viajar a los Estados Unidos, en el momento de la sanción su hijo estaba estudiando en la Universidad de Harvard y tuvo que salir en el siguiente vuelo de regreso a casa, pues esas sanciones salpican a los familiares directos, las inversiones del sancionado, cuentas bancarias, etc.

En medio de esta guerra fría entre Washington y Beijing un ala del partido republicano, basándose en las “prácticas irregulares chinas”, ha organizado una plataforma por Facebook y por Twitter llamada “Stand up to China” para divulgar el peligro que representa la nación china para los intereses estadounidenses. Con argumentos como el Covid-19 o el peligro del crecimiento militar chino crearon esta organización sin fines de lucros para crear conciencia sobre la agenda de Beijing. Según Axios -un medio digital de credibilidad- llevan gastados unos 600.000 dólares en campañas cuyo objetivo inicial fueron los usuarios de dichas redes en Florida durante 2020 y, en efecto, el estado de Florida votó fuertemente republicano en la pasada campaña presidencial de noviembre.

Stand up to China se creó en enero del 2020 y durante su primer año estuvo centrado en Florida, pero ahora está operando en un radio mucho mayor, cubriendo los estados claves en las campañas presidenciales estadounidense como Iowa, New Hampshire, South Carolina y Nevada, lo que es un claro reflejo del arrastre que la plataforma consiguió ya en Florida y que ahora pretende seguir expandiendo sus resultados.

Stand up to China tiene detrás figuras que han promocionado leyes anti-chinas para proteger las empresas estadounidenses, la propiedad intelectual americana, las libertades democráticas como el mantenimiento de la privacidad virtual, la libre competencia, entre muchos otros temas domésticos claves. Un buen ejemplo es el senador Rubio, quien está en campaña para ser reelegido en noviembre del 2022 y cuya campaña será reñida, pues las presidenciales mostraron que Florida es un estado clave en el que el discurso anticomunista tiene gran arrastre.

Además, Rubio y sus aliados políticos se han hecho con una reputación de lucha sostenida en contra del PC chino al punto que los últimos emails de su centro de campaña se titularon: ¿Es hora de hacer frente a la China Comunista?, lo que demuestra la tremenda importancia que el argumento de China ha adquirido en los últimos años en la política domestica de los Estados Unidos. Pues la campaña de un Senador se está basando además de atendar las necesidades del Estado que representa y los ciudadanos que le votan es usar el peligro chino como en su momento se habló del peligro soviético.