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Dudas españolas sobre China, dudas aliadas sobre España

El posicionamiento de España sobre la llegada y desarrollo de tecnología e inversiones chinas es notoriamente ambiguo. Frente a las drásticas decisiones de Gran Bretaña, Alemania y Francia de frenar y poner bajo vigilancia la tecnología china y alertar sobre la influencia que se genera, en los niveles políticos y económicos, en torno a las inversiones chinas, España se ha puesto de perfil.

Nada permite suponer que esta indecisión está relacionada con la existencia en Bruselas de una oficina de defensa de intereses chinos y más concretamente de Huawei, dirigida por quien fue ministro de Fomento con el presidente Rodríguez Zapatero, José Blanco.

La compañía de telecomunicaciones china, que cuenta en España con uno de los mercados del mundo en el que mejor acogida recibe, sufre desde hace años una fuerte presión de la administración estadounidense y también de otras potencias occidentales, acusada de espionaje y prácticas anticompetitivas. La consultora de José Blanco, creada en 2019, viene trabajando para el gigante chino en España desde prácticamente su fundación, pero la colaboración se ha ido ampliado hasta el punto de requerir presencia física en la capital europea.

Esta indefinición española, por otra parte, alejada del recibimiento de brazos abiertos que reciben los fondos y la tecnología china en la Europa ex comunista y especialmente en Hungría, está provocando algunos roces y aumentando los recelos de la Administración de Estados Unidos con el gobierno de Pedro Sánchez, lo que explica algunos desencuentros recientes. Aunque hay que señalar que en los asuntos estratégicos la relación sigue siendo sólida.

La gran baza china, a pesar de sus debilidades internas sigue siendo la vulnerabilidad económica e institucional por la que pasan países europeos. La llegada de capital chino resuelve la crisis de inversiones procedentes de otras latitudes preocupadas por la incertidumbre y la inestabilidad normativa. Y esta baza es un arma en manos de Pekín convertida en elemento de presión si se llegan a grandes enfrentamientos en cualquier parte del mundo. (Foto: Flickr, Kârlis Dâmbrans)

La guerra fría del Pacífico. Nieves C. Pérez Rodríguez

La guerra fría entre China y Estados Unidos parece ser cada día más real. Trump puso de moda el tema y Biden ha continuado en la línea de denunciar los abusos chinos y unificar frentes internacionales en pro de los valores de occidente.

Por su parte, China ha ido ganando fuerza y seguridad debido al extraordinario crecimiento económico que ha experimentado, por lo que Beijing ha ido asumiendo con mayor determinación el rol de nación líder en la escena internacional. Ha aprendido a caminar las vías institucionales para hacerse oír, en otros casos ha encontrado caminos menos regulares para conseguir influencia internacional otorgando créditos y construyendo obras de infraestructura en países desfavorecidos, que se cobran con unos intereses que duplica su valor y que en muchos casos los resultados son obras de una calidad tan precaria que acaba derrumbándose o dando problemas estructurales a poco tiempo de ser entregados. Y más recientemente la diplomacia de vacunas que le ha permitido a China llegar a cualquier rincón del planeta en el que han tendio interés.

Desde el Congreso estadounidense un grupo de senadores han articulado leyes para neutralizar los abusos chinos y generar conciencia de las prácticas del PC chino. Además de las sanciones que los estadounidenses han ido imponiendo como las de julio del 2020 a otros 4 funcionarios chinos claves, como el jefe regional del PC Chen Quanguo, quien es visto como el artífice de las políticas de Beijing contra las minorías musulmanas, como una forma de protesta a lo que está sucediendo en la Región autónoma de Xinjiang.

Pero también se han sancionado figuras como la alta ejecutiva de Huawai Meng Wanzhou, por orden de un tribunal de New York que emitió una orden de arresto para Meng para que fuera juzgada en los Estados Unidos sobre violación a sanciones estadounidense en contra de Irán y conspiración para robar secretos comerciales. Meng fue detenida en Canadá por petición de la Administración Trump.

A estas sanciones Beijing respondió con cólera sancionando a un grupo de legisladores estadounidenses en agosto del año pasado por ser los promotores de legislación que alerta y previene sobre el peligro que representa el PC chino para los Estados Unidos y el resto del planeta.

Entre los sancionados se encuentra el senador Marco Rubio por el Estado de Florida, quien es vicepresidente del comité de inteligencia del Senado, y miembro del comité de relaciones exteriores quien le dijo a 4Asia: “Beijing puede imponer todas las sanciones que quiera en mi contra. Incluso, pueden hacer que sus medios de comunicación oficialistas me dibujen en caricaturas como un diablo, si así es como quieren perder su tiempo. Nada de eso detendrá mi trabajo o silenciará mi voz. Sus sanciones en mi contra son prueba de su inseguridad y revelan que las iniciativas de política exterior bipartidistas que he liderado amenazan la agenda del Partido Comunista chino. Tanto EE. UU. como nuestros aliados afines debemos permanecer unidos contra la creciente amenaza del PC chino”.

Las sanciones de Beijing a los estadounidenses son meramente simbólicas, pues ninguno de los legisladores tiene inversiones en territorio chino. Mientras que para los chinos las sanciones estadounidenses son incómodas y pueden acarrear consecuencias indirectas como le sucedió a Lam Carrie, la jefe ejecutiva de Hong Kong, quien fue sancionada por Washington por su posición intransigente en contra de los manifestantes que protestaban el cambio de estatus de aquel  territorio. A pesar de que Carrie afirmó no tener ningún interés en viajar a los Estados Unidos, en el momento de la sanción su hijo estaba estudiando en la Universidad de Harvard y tuvo que salir en el siguiente vuelo de regreso a casa, pues esas sanciones salpican a los familiares directos, las inversiones del sancionado, cuentas bancarias, etc.

En medio de esta guerra fría entre Washington y Beijing un ala del partido republicano, basándose en las “prácticas irregulares chinas”, ha organizado una plataforma por Facebook y por Twitter llamada “Stand up to China” para divulgar el peligro que representa la nación china para los intereses estadounidenses. Con argumentos como el Covid-19 o el peligro del crecimiento militar chino crearon esta organización sin fines de lucros para crear conciencia sobre la agenda de Beijing. Según Axios -un medio digital de credibilidad- llevan gastados unos 600.000 dólares en campañas cuyo objetivo inicial fueron los usuarios de dichas redes en Florida durante 2020 y, en efecto, el estado de Florida votó fuertemente republicano en la pasada campaña presidencial de noviembre.

Stand up to China se creó en enero del 2020 y durante su primer año estuvo centrado en Florida, pero ahora está operando en un radio mucho mayor, cubriendo los estados claves en las campañas presidenciales estadounidense como Iowa, New Hampshire, South Carolina y Nevada, lo que es un claro reflejo del arrastre que la plataforma consiguió ya en Florida y que ahora pretende seguir expandiendo sus resultados.

Stand up to China tiene detrás figuras que han promocionado leyes anti-chinas para proteger las empresas estadounidenses, la propiedad intelectual americana, las libertades democráticas como el mantenimiento de la privacidad virtual, la libre competencia, entre muchos otros temas domésticos claves. Un buen ejemplo es el senador Rubio, quien está en campaña para ser reelegido en noviembre del 2022 y cuya campaña será reñida, pues las presidenciales mostraron que Florida es un estado clave en el que el discurso anticomunista tiene gran arrastre.

Además, Rubio y sus aliados políticos se han hecho con una reputación de lucha sostenida en contra del PC chino al punto que los últimos emails de su centro de campaña se titularon: ¿Es hora de hacer frente a la China Comunista?, lo que demuestra la tremenda importancia que el argumento de China ha adquirido en los últimos años en la política domestica de los Estados Unidos. Pues la campaña de un Senador se está basando además de atendar las necesidades del Estado que representa y los ciudadanos que le votan es usar el peligro chino como en su momento se habló del peligro soviético.

Extradición de un alto ejecutivo chino, la nueva diplomacia de Washington. Nieves C. Pérez Rodríguez

En diciembre del 2018 la Administración Trump solicitaba la extradición de Meng Wanzhou, directora financiera de tecnología de Huawei, la multinacional china especializada en móviles y en alta tecnología. Todo comenzó en agosto del 2018 cuando un tribunal de Nueva York emitía una orden de arresto para que Meng fuera juzgada en los Estados Unidos como alta ejecutiva de la gigante china debido a que sobre Huawei recaen cargos de “violación de sanciones estadounidenses en contra de Irán y conspiración para robar secretos comerciales”.

Huawei es la compañía de telecomunicaciones más grande del mundo y la segunda que más móviles de nueva generación vende, de acuerdo con Forbes. Fue fundada en 1987 por Ren Zhengfei, exmilitar chino y padre de la actual directora financiera, quién se encontraba en Vancouver cuando fue detenida por las autoridades canadienses en el momento en que se disponía a cambiar de avión para continuar con un viaje.

Desde ese momento se ha encontrado en arresto domiciliario en una residencia propia que tiene en la ciudad canadiense y con grillete electrónico que lleva atado a un tobillo.  Y desde allí se traslada a los tribunales que llevan su caso.

La solicitud de la extradición de Meng Wanzhou fue en su momento un giro diplomático importantísimo, que no tiene precedentes pues Meng forma parte de una de las familias más influyentes y poderosas en China, que seguramente cuenta con acceso directo a Xi Jinping. Otro elemento curioso de la detención fue la discreción con la que se manejó el hecho durante los primeros días, ya que ninguno de los Estados involucrados se manifestó inmediatamente, ni tampoco se filtró a la prensa sino pasado varios días de haber tenido lugar la captura a manos de la policía canadiense.

Ni la Casa Blanca ni tampoco el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se manifestaron al respecto; por el contrario, hubo un intento de distanciamiento de la situación. Sin embargo,

China respondió apresando a dos ciudadanos canadienses (Michael Kovring y Michael Spavor),  hombres de negocios, aunque el segundo es además un exdiplomático. Y ambos fueron acusados de “espiar secretos nacionales y proporcionar inteligencia a entidades externas”

El sistema judicial chino está completamente controlado por el PC chino y de acuerdo con la BBC cuenta con una tasa de condenas de casi el 100% una vez que se acusa al imputado.

Beijing también ha bloqueado la exportación de algunos productos canadienses como parte de su descontento. Un caso curioso fue una carga de canola que al llegar a puerto chino fue acusada de tener plagas peligrosas de acuerdo con el gobierno chino. O en junio del pasado año fueron suspendidas todas las exportaciones de carne de cerdo provenientes de Canadá.

Paralelamente los abogados de Meng han solicitado incansablemente a las cortes canadienses que la información de la acusación se haga pública pero las cortes alegan que hay información que compromete la seguridad nacional por lo que no lo han hecho.

A finales de mayo de este año un juez de la Corte Suprema de Vancouver dictaminó que los cargos contra Meng cumplían con el estándar legal de “doble criminalidad”, lo que significa que podrían considerarse delitos tanto en Canadá como en los Estados Unidos. A esa acción una vez más Beijing respondió amenazando con sentenciar a los dos hombres de negocios que habían sido apresados al principio de esta saga.

Meng está clasificada legalmente como fugitiva de la justicia estadounidense por lo que la extradición, elemento que desencadenó todo este proceso, tenía sentido legal y es precisamente lo que ha venido discutiendo los abogados de la ejecutiva de Huawei, pues ellos no quieren que sea extraditada a Estados Unidos y menos juzgada por tribunales estadounidenses.

En este momento se está negociando un acuerdo “de procedimiento diferido” entre los fiscales estadounidenses y los abogados de la ejecutiva china, que consiste en que Meng podría admitir algunas de las acusaciones que se le imputan y con ello se le permitiría retornar a China. De acuerdo con Reuter, este tipo de acuerdo se suele conceder a empresas y en raras ocasiones a individuos, aunque de momento todo apunta a que es poco probable que se materialice.

La Administración Trump ha sido persistente en su lucha contra los abusos chinos y en el caso concreto de la construcción del 5G ha sido aún más enfática. Ha desplegado una campaña internacional de advertencia de las consecuencias de que la plataforma 5G esté en manos del PC chino y lo que eso significa para la seguridad de las naciones. La pandemia ha dejado ver las vulnerabilidades del mundo más que nunca, especialmente ha desenmascarado al gobierno chino en su afán por encubrir inicialmente el brote del Covid-19 y posteriormente cómo ha encubierto las cifras de afectados, lo que es evidencia de su modus operandi y la poca transparencia en su gestión y hacia el resto del mundo. 

Muchos países han despertado a la auténtica cara de Beijing y ahora más que antes empiezan a entender el peligro de una dependencia total, incluida la tecnológica, de China.

Polémica sobre el 5G en Brasil con China al fondo. Nieves C. Pérez Rodríguez

La embajada china en Brasil ha tenido otro choque con el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente. No es el primer incidente, En esta misma página informábamos de lo ocurrido a principios de la pandemia, cuando la embajada respondía a un tweet de marzo del diputado en el que acusaba a China de haber silenciado el Covid y en el que comparaba al Partido Comunista Chino con las autoridades soviéticas en la actuación del desastre nuclear de Chernóbil de 1986, al que ya en su momento la embajada china respondía duramente:

“Sus palabras son extremamente irresponsables y nos suenan familiares. No dejan de ser una imitación de sus queridos amigos. Al regresar de Miami contrajiste, lamentablemente, el virus mental, que está infectando a los amigos de nuestros pueblos”, replicaba la Embajada de China en su perfil de Twitter, en aquel momento.

El diputado Bolsonaro, que es también jefe de la Comisión de Política Exterior de la cámara, acompañó a la comitiva presidencial brasileña en un viaje oficial a Estados Unidos a principios de marzo, por lo que la embajada china se refería a la infección de la enfermedad por parte de Trump y su gabinete.

La última polémica se suscitó a raíz de otra serie de tweets del mismo diputado que publicó después de mantener una reunión con el ministro de comunicaciones y los consejeros de la Agencia de telecomunicaciones de Brasil en el que se discutieron las licitaciones para la internet de quinta generación en 2021.

“Brasil apoya la iniciativa estadounidense Clean network para el 5G para frenar el avance de Huawei” y “sin espionaje de China”. Está última parte fue borrada después del encendido comunicado de protesta de la Embajada de china en Brasil en reacción a esos tweets.

La embajada china advirtió que “la declaración del diputado y otras personalidades afecta a las relaciones entre ambos países. El primer socio comercial de Brasil considera que las declaraciones infundadas se prestan a dictámenes de Estados Unidos que, entre otras cosas, busca calumniar a su país y perjudicar a empresas chinas como Huawei, que aspira a entrar en el mercado brasilero del 5G”.

“Tales declaraciones infundadas no son dignas del cargo del presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. Se prestan a seguir con la información de los Estados Unidos en el uso abusivo del concepto de seguridad nacional para calumniar a China y censurar las actividades de empresas chinas. Esto es totalmente inaceptable para el lado chino por lo que manifestamos una fuerte insatisfacción y vehemente repudio a ese comportamiento”. Y paralelamente formalizaron la gestión de protesta por los canales regulares diplomáticos.

La iniciativa del Clean network cuenta con 30 países, entre ellos muchos europeos, y el pasado mes de agosto el secretario de Estado Mike Pompeo relanzó la iniciativa ampliándola a libertad en las fronteras, libertad en la nube, libertad en las tiendas virtuales, libertad en las aplicaciones y la libertad del cable. Y tal y como reza el documento oficial del departamento de Estado “el programa Clean network es el enfoque integral de la Administración Trump para salvaguardar los activos de la nación, incluida la privacidad de los ciudadanos y la información más sensible de las empresas, de intrusiones agresivas de actores malignos, como el PC chino”.

La gigantesca empresa china Huawei opera en territorio brasileño desde 1999, y estaba contando con participar en las licitaciones públicas que tendrán lugar el próximo año sobre la red del 5G.

La incorporación de Brasil a la iniciativa de Clean network se traduce en que la construcción de la red de 5G de telefonía móvil excluye equipos de Huawei y ZTE.

Según Reuters, Washington le ha ofrecido a Brasilia financiación para que compren tecnología occidental de Nokia y Ericson en vez de Huawei. Aunque las cinco principales empresas telefónicas de Brasil ya están probando equipos de Huawei, adelantándose a la gran licitación del próximo año.

La embajada china en Brasilia aprovechaba el comunicado de protesta para recordar que las relaciones diplomáticas entre ambos países cuentan con 46 años de antigüedad en los que los vínculos han crecido exponencialmente debido al esfuerzo de ambas partes. Y que tan sólo de enero a octubre de este año las exportaciones brasileras a China han superado los 58 millones de dólares.

Los Bolsonaro han sido polémicos por sus opiniones sobre China desde la campaña electoral presidencial, y este año a razón de la pandemia han surgido diversos comentarios hasta de boca del propio presidente quien rechaza una vacuna china para los brasileros, a pesar de que se esté desarrollando una con un instituto biotecnológico en Sao Pablo. Pero la respuesta de la embajada china en Brasil muestra el nivel de agresividad en el que se encuentran, porque no sólo arremeten contra Eduardo Bolsonaro por sus tweets sino contra los Estados Unidos por ser quienes están advirtiendo del peligro de un 5G en manos de China y la gravedad de la movilidad de toda esa información en manos del PC chino.

No cabe duda que 2020 ha sido un año diferente, incluso para la diplomacia menos diplomática china…

THE ASIAN DOOR: Decoupling a la vista, pero no de quien crees. Águeda Parra

La situación de más de dos años de guerra comercial entre Estados Unidos y China ha desencadenado la posibilidad de promover el decloupling de la primera potencia del mundo del mayor exportador mundial. Una forma de reducir el déficit comercial que existe entre ambas economías pero que, asimismo, implica ciertas consideraciones geopolíticas de gran trascendencia. Hasta la llegada del COVID-19, la idea del decoupling estaba íntimamente ligada con las negociaciones de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Inmersos ahora en una importante crisis sanitaria, la narrativa sobre el decoupling comienza a popularizarse de forma generalizada.

La llegada de la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la dependencia de China que tienen las economías mundiales en muchos productos de primera necesidad. Antes de la pandemia, la producción y abastecimiento estaban garantizados, pero una demanda simultánea en un corto espacio de tiempo en todo el mundo ha hecho aflorar la posibilidad de contemplar una alternativa a China para evitar los casos de descontinuación de la producción que ha sufrido el gigante asiático por efecto de la crisis del COVID-19. Esta situación ha fomentado que se incremente la narrativa sobre el decoupling en Estados Unidos, mientras otros países, como Japón, también se suman a esta iniciativa considerando incentivar a sus empresas para que saquen la producción de China.

Todo lo contrario de lo que sucede con Asia en su conjunto y, especialmente, en el Sudeste Asiático, donde China avanza hacia una mayor integración comercial. En medio de la crisis del COVID-19, el gigante asiático incrementó las exportaciones hacia la región en un 8,5% interanual, desmarcándose de la previsión de los analistas que pronosticaban una reducción del 12%. Si algo ha demostrado la pandemia es la continua integración económica de las economías asiáticas que lejos de la estrategia promovida por Estados Unidos de fomentar el decoupling de China, Asia está consolidando una mayor integración con el gigante asiático, lo que, en definitiva, supondrá un decoupling de Estados Unidos.

El mes de abril ha registrado incrementos de compra de hasta el 50% de productos chinos por parte de Taiwán, Vietnam, Tailandia e Indonesia, justo en medio de la pandemia. A la inversa, la tendencia es la misma, y las importaciones de China desde Asia también se han incrementado. Una tendencia que puede estar provocada por la discontinuidad de la producción en los países occidentales, más afectados en ese momento por la crisis sanitaria. Sin embargo, en una situación post-pandemia, estos mayores flujos comerciales con Asia pueden hacerse permanentes y reforzar la creciente integración económica que ya se aprecia entre las principales economías asiáticas.

El comercio de semiconductores también se ha incrementado, recibiendo China un volumen mayor por parte de Japón del que éste envía a Estados Unidos. La guerra comercial continúa, y Estados Unidos ha extendido un año más la prohibición de que las compañías vendan componentes al proveedor chino de telecomunicaciones Huawei, de ahí que la necesidad de aprovisionamiento del gigante asiático de semiconductores procedentes de otros países haya crecido. En el largo plazo, esta estrategia de Estados Unidos no va a impactar en la capacidad de China para conseguir ser autosuficiente de la tecnología extranjera, pero estas restricciones sí van a perjudicar, sin embargo, la competitividad de las marcas americanas en el mercado chino.

La crisis sanitaria del COVID-19 ha reforzado la narrativa de Estados Unidos de fomentar el decoupling de China, pero las tensiones económicas provocadas por la situación post-pandemia no van a hacer sencillo que ese proceso se produzca, de producirse, en el corto plazo. Sin embargo, en este tiempo China continuará con su ambición de ser independiente de la tecnología extranjera a través del impulso que está aportando la iniciativa Made in China 2025 a su industria. De esta forma, el gigante asiático continuará con su estrategia de fomentar alianzas con otras empresas tecnológicas no estadounidenses. Lo que empezó siendo un decoupling de Estados Unidos de China puede terminar convirtiéndose en un efecto decoupling de Asia de Estados Unidos liderado por China.

A la espera de la hoja de ruta europea en materia de ciberseguridad. Isabel Gacho Carmona

En octubre de 2019 los Estados miembros de la UE presentaron un informe sobre la evaluación coordinada de riesgos acerca de la ciberseguridad de las redes de quinta generación (5G). Se realizó en un contexto de debate -alentado por EEUU- en torno a los posibles riesgos a la seguridad que las empresas chinas (es decir, Huawei) presentan como proveedores de la infraestructura necesaria para el desarrollo de estas redes. La Comisión había pedido a los Estados miembro tratar de arrojar luz sobre la materia para ser capaces de tomar decisiones con la mayor objetividad posible.

Y, es que, las redes 5G de origen chino no son el gas ruso, del que, aunque sea en teoría, podemos tener claros los riesgos a la seguridad que pueden derivar de su dependencia. La infraestructura que ofrece Huawei no se puede despegar de un debate fanganoso que aúna mucha economía y más seguridad, pero, sobre todo geopolítica.

Y es que si bien la porosidad de los debates económicos, de seguridad y geopolíticos ha existido siempre, con el ascenso de China y la nueva realidad de competición de potencias se ha acentuado exponencialmente. Si a esta ecuación le añadimos el hecho de que hablamos de tecnología –asset estratégico de primer orden- nos queda un entramado precioso. Se acabó el “fin de la historia” y el “imperio liberal” donde el win-win explicaba prácticamente todas las decisiones de carácter económico. Ahora las decisiones económicas van a tener cada vez menos que ver con la eficiencia y más con el poder.

Es en este contexto en el que la UE quiso dar un paso al frente y poder tener su propia voz en el debate en torno a la seguridad -la geopolítica la comentamos otro día-. Y lo hizo. Sin mencionar a Huawei, concluyó que, en el contexto de aumento de la exposición a los ataques facilitados por los proveedores, el perfil de riesgo de cada proveedor será especialmente importante. Que una gran dependencia respecto a un único proveedor aumenta la exposición a una posible interrupción del suministro. Y que las amenazas a la disponibilidad e integridad de las redes se convertirán en graves preocupaciones en materia de seguridad.

Lo que también concluyeron en octubre fue crear una hoja de ruta con medidas concretas para mitigar riesgos. 2020 es el año del inicio del despliegue de estas redes y ya está aquí. Mientras decidimos si somos pelota o jugador en el nuevo ¿G2?, no está mal por lo menos tener claras nuestras propias medidas en materia de ciberseguridad.

THE ASIAN DOOR: La carrera por el liderazgo de Huawei por el 5G. Águeda Parra

Si con el 4G se ha experimentado la aparición de nuevos modelos de negocio disruptivos como la economía colaborativa y las compras online, la nueva generación 5G tiene la ventaja de partir de un entorno de mercado más dinámico que va a favorecer que despeguen otro tipo de industrias hasta el momento no contempladas por falta de capacidades técnicas que lo soportaran. Por eso China está impulsando que sus principales operadoras (China Mobile, China Unicom y China Telecom) se centren principalmente en desplegar una red completamente 5G (Stand Alone), para comenzar a beneficiarse cuanto antes de las ventajas que aportan una mayor velocidad y un menor tiempo de latencia en la implementación de nuevas aplicaciones y servicios.

Las acusaciones vertidas por Estados Unidos sobre vulnerabilidades en el equipamiento de Huawei, que podría conectar con puertas trasera que dieran acceso al espionaje por parte del gobierno chino, han dado lugar a diferentes actuaciones. No todos los países aliados de Estados Unidos comparten el veto a Huawei ante el riesgo de quedarse relegados a la hora de incorporar las capacidades tecnológicas del 5G que harán a los países más competitivos. Una situación que ha provocado que la administración Trump endurezca aún más el veto contra Huawei a través de la firma de la National Defense Authorization Act de 2019 en una lista negra (Entity List) que supone que las empresas norteamericanas tienen prohibido vender componentes al fabricante chino.

El impacto del bloqueo estadounidense estaría afectando de forma importante al negocio de venta de terminales móviles de Huawei, registrándose en junio una pérdida en Europa de hasta un 40%, en beneficio de sus competidores Apple, Samsung y Xiaomi. Una situación que contrasta con la buena progresión que había llevado a situar a Huawei en segunda posición mundial como fabricante de móviles, superando a Apple y quedándose a poca distancia de alcanzar a Samsung como líder mundial. Hasta entonces, Huawei vendía en Europa uno de cada cinco móviles, según el informe Chinese Global Brand Builders 2019.

Huawei comenzó su expansión internacional impulsada por la estrategia Go Global iniciada por el gobierno chino en 1999 con el que se buscaba crear “Campeonas globales” entre las empresas domésticas mejor preparadas. Hoy Huawei es el fabricante de servicios de telecomunicaciones que ostenta el liderazgo en tecnología 5G, y no disponer del sistema operativo Android que proporciona Google por estar incluido entre los componentes de la Entity List no iba a hacer a Huawei retirarse de la carrera. Solamente tres meses después de que la administración Trump iniciara el veto a Huawei, el fabricante chino ha lanzado al mercado su nuevo sistema operativo, denominado HarmonyOS, disponible en un tiempo mucho menor a las indicaciones del sector que apuntaban a finales de año. Es probable que las cuotas de mercado del 98% que posee Google como líder con su sistema operativo Android, y del 75% que ostenta Apple con iOS, vayan acomodando la entrada de este nuevo jugador en el mercado. Teniendo en cuenta que Huawei antes del veto de Estados Unidos era el segundo fabricante de terminales móviles del mundo con un sistema operativo ajeno, disponiendo de uno propio y con el primer terminal 5G ya disponible en el mercado, todo apunta a que la carrera por el 5G va a ser más intensa de ahora en adelante.

En esta lucha por el poder tecnológico global, el nuevo sistema operativo se va a convertir en una pieza adicional en la carrera por los estándares, donde una mejor posición en el mercado reporta un mayor volumen de ingresos en concepto de royalties. En esta primera fase de desarrollo de patentes 5G comienzan a ser cuantiosos los ingresos por este concepto, ascendiendo a 1.000 millones de dólares la solicitud de Huawei a Verizon en concepto del uso de 230 patentes fabricadas por el gigante de las telecomunicaciones chino. Una reclamación que bien podría extenderse a otros operadores norteamericanos por el uso que otros proveedores suyos hagan del equipamiento patentado por Huawei.

La rapidez de respuesta ante la situación de crisis internacional que ha provocado el conflicto entre Estados Unidos y China ha sido posible gracias al nutrido capital técnico con el que cuenta Huawei, nativos digitales que ya trabajan y conviven en un ecosistema tecnológico propicio para crear un nuevo sistema operativo propio. La ilusión por mantener al fabricante chino como líder de la nueva revolución tecnológica ha llevado a que gran parte de los futuros ingenieros prefieran desarrollar su carrera profesional en Huawei, antes de elegir otras empresas punteras como Alibaba, según una reciente encuesta. Un capital humano que está haciendo posible que China se convierta en las próximas décadas en potencia tecnológica global.

El imperio chino contraataca. Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Los últimos acontecimientos acaecidos han puesto de manifiesto, aún más, las tensas relaciones entre China y Estados Unidos.

El 15 de mayo la compañía Huawei, y su filial Honor, fue vetada por el gobierno de Trump, no pudiendo vender sus productos en el país ni compañías como Google trabajar con empresas chinas. Estados Unidos acusó a la marca china de robar información y secretos comerciales entre los años 2012 y 2014.

Huawei es un gigante chino con más de 180.000 empleados y con un beneficio neto de 7.200 millones de dólares y es la segunda marca, por volumen de ventas, en China convirtiéndose así en un gigante de la telefonía móvil a nivel mundial:

Fuente: https://es.statista.com/grafico/16384/cuota-de-mercado-mundial-de-fabricantes-de-smartphones/

Este veto podría afectar muy negativamente a la marca China ya que no podría vender sus productos en un mercado de unos 300 millones de personas, como es EEUU, pero, ¿Qué puede hacer China?, ¿Qué opciones tiene?

En primer lugar las tierras raras. Las tierras raras son un grupo de 17 minerales muy utilizados para la fabricación de tecnología o productos tecnológicos, el 80% de la producción mundial está en China y, ante este veto del gobierno de Trump, China podría restringir o vetar la exportación  de  estos productos tan preciados a Estados Unidos.

Porcentaje sobre la producción total de tierras raras (2018)

Fuente: https://es.statista.com/estadisticas/600572/porcentaje-de-tierras-raras-producidas-por-paises/

En un mundo digital y tecnológico estos productos son imprescindibles en el desarrollo o en la economía de un país y más si es un país tan tecnológico como Estados Unidos donde las Startups, o empresas con base tecnológica, como Uber, Airbnb, Pinterest o Dropbox, son punteras a nivel mundial.

El “Escandio” se usa para la fabricación de aviones, el “Itrio” para la fabricación de láseres, “Lantano” para la fabricación de telescopios, el “Tulio”, uno de los más escasos, para dispositivos portátiles de rayos X, “Erbio” para la fibra óptica etc…

En segundo lugar, China tiene la mayor reserva de divisas del mundo y posee casi una quinta parte de la deuda de Estados Unidos, 1,13 billones de dólares en bonos del tesoro:

Fuente: https://www.lavanguardia.com/economia/20190526/462469973977/china-estados-unidos-guerra-comercial-deuda.html

Si el gobierno de Xi Jinping decidiera vender masivamente estos bonos, el valor de su divisa caería vertiginosamente afectando negativamente a la economía de EEUU y  haría caer el propio valor de éstos bonos restantes en manos de China y, además, generar inestabilidad en los mercados internacionales.

Por último, China también podría establecer aranceles a las empresas americanas establecidas en el país. Si esto se produjera, las empresas americanas podrían perder un importante mercado y perder valor en sus acciones. Un ejemplo es Microsoft, que tiene su principal filial en China y el gobierno ya ha decidido bloquear su buscador “Bing” en el país.

Estas podrían ser las armas más importantes para evitar las sanciones de Trump. Quizás estas sanciones o amenazas no lleguen a nada y simplemente sea una demostración de poder de las dos principales potencias del mundo para lograr la hegemonía mundial. Foto: Flickr, JD Hancock

THE ASIAN DOOR: 5G, el dragón comienza a rugir. Águeda Parra

En cuestión de tecnología no existe país pequeño. La era de la revolución tecnológica está facilitando que países en vías de desarrollo aborden una transformación de su estructura económica gracias a la facilidad que permite la aplicación de las nuevas tecnologías. Algunos pronostican una guerra de desgaste entre Estados Unidos y China mientras ambos países mantienen su lucha por aplicar nuevos aranceles.

Por el momento, la guerra estrictamente comercial cae a favor de China, que sigue manteniendo una balanza comercial positiva con Estados Unidos, pero no sucede lo mismo en lo económico, pues ambos países están sufriendo un significativo desgaste, además de las implicaciones que esta lucha de poder está suponiendo para la economía internacional. Pero mientras la imposición de nuevos aranceles, respondidos de nuevo por Pekín, no ha conseguido reducir el déficit comercial entre Estados Unidos y China, tampoco parece estar teniendo mucho efecto la advertencia de Washington al resto de Estados de que no confíen el despliegue de su nueva red de comunicaciones móviles 5G a la tecnología china, con el suministrador Huawei como punta de lanza.

Pero no es sólo la balanza comercial la que preocupa, sino las aspiraciones de China de convertirse en referente tecnológico mundial. La batalla tecnológica se libra principalmente en base al estratégico mercado de los microchips, ya que quién consiga imponer sus estándares tendrá una ventaja sustancial frente al resto de sus competidores. En el caso americano, Qualcomm mantiene luchas internas para sacar del mercado a Apple e Intel, mientras que del lado chino, Huawei y ZTE muestran una alta implicación en los trabajos del 3GPP, el consorcio internacional de tecnología que define los estándares que se utilizan en las aplicaciones con tecnología 5G.

Si cabe, de las batallas que China tiene ganadas sin haber entrado todavía en guerra, la de los estándares es la más destacada. Es decir, la garantía de que los componentes chinos formarán parte del ecosistema tecnológico mundial durante los próximos años. Muy a pesar de las advertencias de la administración Trump, en la decisión de los Estados ha primado la alta dependencia de su red a los componentes de Huawei, más que los posibles problemas de ciberseguridad, un ámbito en el que cada país considera que puede encontrar soluciones con garantías conjuntamente con el suministrador chino. Los países europeos han convertido a Huawei en los últimos diez años en el proveedor de casi un tercio de los sistemas de telecomunicaciones que utilizan las operadoras y las administraciones. La alta flexibilidad para adaptarse a las necesidades de cada cliente frente al resto de proveedores tradicionales le ha permitido a Huawei incrementar entre 2013 y 2018 hasta en un 8% su cuota de mercado, permitiéndole alcanzar así el liderazgo con el 28,6% del mercado mundial de proveedores de telecomunicaciones. Con escasa presencia en el mercado norteamericano, Asia Pacífico representa para Huawei su principal fuente de ingresos, con un 42% de la cuota, seguida a partes iguales por la zona EMEA (Europa, Oriente Medio y África) y América Latina y Caribe, representando ambas un 31% de la cuota de mercado, según Bloomberg.

Mientras la nueva Ruta de la Seda no parece estar captando demasiado la atención de Estados Unidos, como sí lo hace en el caso de la Unión Europea, el gran proyecto de Pekín del Made in China 2025 es la gran batalla de esta guerra fría entre los dos titanes. En el ámbito tecnológico, Huawei ya compite de igual a igual con el resto de las grandes tecnológicas, también a nivel del registro en el número de patentes. Precisamente, en el ámbito de la tecnología 5G, las patentes registradas por Huawei alcanzan las 1.529, el doble de las registradas por su principal competidor, la americana Qualcomm, con 757, lo que significa que Huawei está en mejor disposición que el resto de suministradores de recibir royalties y pagos por licencias por el uso de la tecnología 5G. El propósito primigenio del proyecto de que China no dependa de la tecnología de Occidente para su progreso económico parece tener ahora mayor relevancia tras el veto de Google a Huawei, tras la nueva directiva norteamericana de incluir a la empresa china en una lista negra comercial. Una nueva vuelta de tuerca en lo que está resultando ser unas duras negociaciones para poner fin a la guerra comercial que ambas potencias mantienen abierta.

Un duro golpe que viene después de que aún en plena guerra comercial Huawei batiera su propio récord en ingresos y beneficios durante 2018, un buen comportamiento financiero que se ha mantenido durante el primer trimestre de 2019, registrando un incremento anual de ingresos del 39%, hasta los 26.800 millones de dólares. Con más de 200 millones de smartphones vendidos durante 2018, Huawei ha seguido incrementado sus ventas hasta en un 50% en el primer trimestre de 2019, hasta superar los 59 millones de smartphones, lo que le ha permitido convertirse en el segundo fabricante mundial de teléfonos móviles, desbancando a la americana Apple. La bajada de precios del iPhone para paliar la aplicación de aranceles no ha tenido el efecto esperado ante el creciente fervor nacionalista que se está despertando entre la población china ante la guerra comercial con Estados Unidos. Una situación que, de no ser por el veto de Google, podría haber llevado a Huawei a optar por el asalto al líder mundial, Samsung. La suerte está echada y ahora China tendrá que demostrar hasta dónde ha avanzado su desarrollo tecnológico, y sus estándares, para hacer frente a un sistema operativo propio. Foto: Flickr, Rob Oo

Repliegue chino en Venezuela. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- China ha apostado fuertemente por América Latina. La concesión de créditos públicos ha sido extraordinaria y su presencia ha ido aumentado progresivamente en los últimos años. Comenzaron en los 90 y no han hecho más que crecer, en parte gracias al abandono de Washington de su patio trasero, aunque también debido a la proliferación de gobiernos de izquierda en la región que han preferido las relaciones con China.

Huawei es un buen ejemplo de esa penetración china. La gigantesca corporación de telecomunicaciones china y la segunda que más móviles inteligentes vende, de acuerdo con Forbes, y que tiene acuerdos con 45 operadoras mundiales, tiene presencia desde México hasta Argentina, en mayor o menor media, y ha conseguido hacerse con cuotas de mercado que no hacen más que creer.

En el caso de Venezuela sus operaciones comenzaron en el 2002, y para el 2012 tenía alianzas comerciales con todas las operadoras de telecomunicaciones existentes en el país, tanto de telefonía fija como móvil -CANTV, Movilnet, Movistar y Digitel-.

El plan de Huawei en Venezuela era ambicioso. Llegaron a contar con 3000 empleados de los que sólo quedan 5. Tuvieron oficinas comerciales que ocupaban más de 8 plantas en distintos edificios y ciudades del país. Su visión inicial era convertir a Venezuela en el Hub o el eje tecnológico de América Latina. Lo que no sorprende, pues Venezuela cuenta con una ubicación geográfica privilegiada para conectar a cualquier otro país de la región, además de que Chávez abrió la puerta a China sin restricciones, junto con la posibilidad de múltiples negocios, a cambio de inversiones y mucho efectivo para gastar.

Para Chávez y ahora para el régimen de Maduro, China era una chequera con profundos bolsillos de donde tirar. Las inversiones eran la cobertura perfecta para demostrar que estaban trabajando por el desarrollo del país y la generación de empleos. Lo cierto es que todas esas inversiones se realizaron con personal chino, están paradas, con graves problemas técnicos, y para lo que sirvieron fue para generar más corrupción y enriquecimiento del círculo cercano del régimen.  Y a pesar de que no aportaron realmente a la economía, la deuda está vigente, y Maduro está enviando petróleo para encarar el compromiso.

Huawei ha protagonizado un fuerte debate internacional debido a que representa peligro para la seguridad nacional de los países en los que opera. Con Estados Unidos a la cabeza, las democracias más sólidas del planeta se han cuestionado el uso de equipos Huawei y más preocupante aún, el permitir sus redes de transmisión de datos, por la sospecha que esos datos puedan ser usados por Beijing a su conveniencia. La semana pasada terminó en Washington con la prohibición veto de Huawei en su territorio. Lo que es otro paso adelante en la guerra comercial.

En medio de la mayor crisis que afronta el gigante asiático, Maduro anunció que invertirá en la compañía y llenará al país de antenas para que la nación sudamericana cuente con cobertura 4G. De acuerdo al observatorio de Internet NETBlocks.org, lo que buscan es crear una organización paraguas dirigida por CONATEL (Comisión Nacional de telecomunicaciones) que ha sido el verdugo de los canales de radio y televisión para erradicar la libertad de prensa en Venezuela. Curiosamente CANTV, que es la compañía de telecomunicaciones más antigua y grande de Venezuela, fue renacionalizada en 2007 por Hugo Chávez, controla contenidos y bloquea accesos a páginas webs, de acuerdo a su conveniencia. Cuando las protestas aumentan, tumban las señales de twitter para que los ciudadanos no puedan saber realmente lo que está pasando, pues los canales y radios que quedan responden a los intereses del régimen.

El anuncio del dictador Maduro puede tener dos lecturas. Por un lado, el régimen de Maduro no tiene dinero, Venezuela es un país quebrado gracias al despilfarro y la corrupción, y las sanciones que se han impuesto al régimen que ahora está dejando ver sus efectos. Un Estado fallido, con un país en ruinas en donde los ciudadanos no tienen ni alimentos para sobrevivir. Por otra parte, el momento del anuncio es oportuno para Maduro para intentar reconquistar a Beijing, después de que Huawei fuera vetada por Washington en la misma semana.

China, en su tónica habitual, ha intentado mantenerse al margen del conflicto, aunque tan sólo en el mes de mayo ha dicho en tres oportunidades que abogan por una salida pacífica de la crisis, alineando su posición con la UE.  Los intereses de China en Venezuela son profundos, y sus expectativas de cobrar sus préstamos pragmáticas. Mientras tanto, Maduro es consciente que cada día está más solo, y en un intento desesperado de coquetear con Beijing lanza esa propuesta que carece de lógica, en un país en el que el sistema eléctrico es irregular, hay apagones, y racionamientos, y para poder tener sistemas de internet funcionando, lo primero es tener electricidad.

Maduro necesita de China, pero China da señales de estar prescindiendo del tirano para garantizarse sus intereses en Venezuela. (Foto: Wilfredorrh)