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THE ASIAN DOOR: Europa ante el reto tecnológico. Águeda Parra

Si disruptiva ha sido la transición entre la red 3G a 4G, mayor impacto tendrá sobre el desarrollo de la nueva economía digital la irrupción del 5G. Además de ser una nueva generación de redes móviles, el 5G va a influir de forma significativa en los cambios socioeconómicos de los próximos años, impulsando el desarrollo de modelos de negocio actualmente no disponibles porque la tecnología no ofrecía las prestaciones necesarias para su implementación.

Ha sido suficiente menos de una década para que despunten y maduren nuevos negocios digitales desde que en 2013 se desplegara la red móvil 4G. La irrupción del smartphone ha popularizado el e-commerce, mientras las FinTech están dando respuesta a las necesidades que están surgiendo en torno a los medios de pago y las cada vez más demandadas actividades de financiación online. En este nuevo contexto de innovación tecnológica, la nueva generación de redes móviles 5G generará todo un ecosistema en el que las aplicaciones desarrolladas bajo las estructuras de las nuevas tecnologías, como la Internet de las Cosas (IoT) y la inteligencia artificial, podrán desplegar todo su potencial.

Una de las características claves del 5G es la latencia o, dicho de otra forma, el retraso temporal en la transmisión de datos dentro de la red. Se alcanzarán velocidades de respuesta de hasta 1 milisegundo, lo que supondrá la transformación de muchos sectores en muy diferentes ámbitos de actividad. Entre las industrias que se verán ostensiblemente beneficiadas por el impulso de la nueva tecnología destaca la automoción, dando lugar a la aparición de los coches autónomos. Asimismo, en otros ámbitos como la medicina, se podrán realizar operaciones a distancia, el sector de los videojuegos se beneficiará del impulso de la realidad virtual, mientras la industria de la robótica y el sector logístico operarán en tiempo real, generando los avances tecnológicos necesarios para consolidar la implantación de modelos de Smart Cities y Smart Factories.

La disrupción tecnológica asociada al 5G generará nuevos modelos de negocio valorados en millones de euros, y aquellos países pioneros en el despliegue de la nueva red podrán monetizar antes el impulso económico que los expertos estiman en unos 2,2 billones de dólares en los próximos quince años, según el informe The Mobile Economy 2019 de la Asociación GSM. En esta carrera por el liderazgo en 5G, Asia es el principal referente. Corea del Sur es el primer país con cobertura completa y, junto con Japón, China y Estados Unidos, agruparán a más de la mitad de los suscriptores mundiales en 2025, momento en el que se estima que la red 5G alcance una cobertura del 65% de la población mundial, según el Ericsson Mobility Report en su edición de noviembre 2019.

La tecnología avanza, genera nuevas modelos de negocio e impone un aprendizaje cada vez mayor y más rápido para que la sociedad no se quede atrás en la adquisición de las habilidades digitales básicas. Sin embargo, Europa no parece afrontar la cuarta revolución industrial en una posición destacada frente al resto de grandes potencias que están apostando por la inversión en innovación y en el impulso del talento. El barómetro de la brecha digital en Europa muestra que el 37% de la fuerza laboral no tiene habilidades digitales básicas, una desventaja significativa para desarrollar y adoptar las nuevas tecnologías en los procesos productivos. Más cuando se estima que 9 de cada 10 empleos van a requerir habilidades digitales para su desarrollo, generando una brecha digital que motivará el desposicionamiento de las empresas europeas frente a otras mejor posicionadas en la carrera por la adopción de las nuevas tecnologías.

En la carrera por la innovación tecnológica, Europa debe primero afrontar el desafío de la brecha digital. Aunque dentro de los países miembros existen diferencias importantes en el nivel de adopción tecnológica, solamente diez países de los veintiocho se sitúan por encima de la media, siendo Luxemburgo, Dinamarca y los Países Bajos los que figuran en las tres primeras posiciones. El bloque de los países con mayor brecha digital es significativamente más amplio, integrado por dieciocho países. En este grupo, España se sitúa cinco niveles por debajo de la media europea con un 53%, es decir, apenas la mitad de la población de entre 16 y 74 años dispone de habilidades digitales básicas. Todo un desafío para Europa y para España afrontar la próxima década desde una perspectiva tecnológica más retadora.

THE ASIAN DOOR: La agenda de Europa con el 5G en 2020. Águeda Parra

El retraso en la construcción de las nuevas redes 5G en Europa está desbancando a los países miembros de la carrera por el liderazgo tecnológico, retrasando la implantación de las innovaciones asociadas a la nueva dimensión de economía digital que creará la red 5G en un mundo globalizado. Un retraso al que hay que sumar el dilema en ciberseguridad que plantea la construcción de la red 5G con tecnología Huawei después de la advertencia de Estados Unidos a sus socios de la alianza Five Eyes, en primera instancia y, de forma complementaria, al resto de sus aliados. Aunque todavía no hay ningún informe que lo ratifique, la petición de Washington está dirigida a solicitar a sus socios que veten el uso de los dispositivos del fabricante chino en la construcción de la red 5G ante la advertencia de que alberga puertas traseras que podrían permitir el espionaje por parte del gobierno chino.

La tecnología pasa así a formar parte de la geoestrategia mundial donde Estados Unidos persigue mantener su supremacía tecnológica y los países se dividen entre el veto, o la confianza a los dispositivos de Huawei, para la construcción de la red que proporcionará la nueva era de la digitalización y el futuro crecimiento económico. En este escenario, las empresas chinas Huawei y ZTE, la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia son las compañías mejor posicionadas para liderar la carrera por el 5G. Entre las cuatro construirán la siguiente generación de redes móviles, pero el lobby norteamericano entre sus aliados, y la oportunidad de aprovechar el impulso socioeconómico que generará el 5G en los próximos años, ha generado un entorno bipolar de dos bloques que enfrenta directamente a la supremacía china con el dominio tecnológico del gigante asiático en numerosas áreas, entre ellas, la nueva generación de redes móviles 5G.

En esta Europa dividida por el 5G, los socios de Washington en la OTAN y los de China en el Mecanismo 17+1 y la nueva Ruta de la Seda han tomado posturas diversas. Apostar por Washington priorizando los criterios de seguridad ante futuras posibles amenazas de ciberseguridad ha sido la decisión tomada por países como República Checa, Polonia y Rumania. Otros, como Luxemburgo, han valorado más la posible cancelación de acuerdos comerciales vigentes. De hecho, la decisión de la República Checa ha promovido la celebración de la Conferencia de Seguridad de Praga 5G que ha emitido unas recomendaciones a las que otros países de Europa Central se han sumado, como es el caso de Estonia, Letonia y, muy posiblemente, Lituania.

A pesar de su condición de miembros de la OTAN, Grecia y Portugal no han dudado en seguir desarrollando su red 5G con tecnología Huawei, consolidándose como parte del bloque donde la diplomacia china se ha expandido a través de la nueva Ruta de la Seda, y apostando por el fabricante chino. Por su parte, España es uno de los países que ha anunciado que irá reduciendo en los próximos años la participación de Huawei en su red, manteniendo únicamente su colaboración en el mantenimiento de la red 4G, mientras el despliegue del 5G pasará a cargo de la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia. Un esquema de división en Europa que no propicia una adopción temprana de los beneficios económicos que reportará la nueva tecnología y que está favoreciendo que Europa sea el campo de juego donde rivalizan Washington y Pekín. De esta forma, Europa ha pasado a convertirse en una tercera fuerza en la geoestrategia mundial, una situación que no beneficia a los intereses de las industrias europeas que compiten en los mercados internacionales.

THE ASIAN DOOR: Con el 5G regresa el mundo bipolar. Águeda Parra

La geopolítica de la tecnología que se plantea en la Unión Europea como consecuencia de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y en la que se ha visto inmerso Huawei, plantea un escenario donde los países miembros tendrán que tomar múltiples decisiones durante 2020. Las alianzas en cada bloque se mantienen muy igualadas entre aquéllos que siguen la recomendación de vetar a Huawei, y los que mantendrán sus despliegues 5G sin cambiar de proveedor, demostrando que la Unión Europea no habla con una única voz al no disponer de un mercado único de telecomunicaciones.

El posicionamiento de Huawei en Europa y la diplomacia china están resultando ser una herramienta decisiva para aquellos países que en 2019 tomaron una decisión desfavorable frente al veto a Huawei. El dominio del fabricante chino Huawei en el mercado de Asia Pacífico y Europa le ha conferido el liderazgo en el mercado mundial de proveedores de telecomunicaciones llegando a alcanzar una cuota del 28,6%, según Bloomberg. Sin embargo, la geopolítica de la tecnología ha desplegado su poder y 2020 puede dar un vuelco significativo al liderazgo mundial que disfruta actualmente el fabricante chino.

La ciberseguridad en las redes 5G se ha convertido en cuestión prioritaria en la recomendación de la Comisión Europea, cuyo documento final recoge las aportaciones de los expertos de cada país. La directriz general ha sido apostar por la diversificación de suministradores y la redundancia de equipos críticos, en la misma línea de la propuesta realizada por España a la Comisión Europea. Una recomendación que, sin embargo, no ha servido para sentar una posición común en las estrategias de despliegue de cada país.

La revolucionaria evolución tecnológica del 5G generará un salto evolutivo diferencial en las capacidades de las redes, favoreciendo un mayor desarrollo socioeconómico entre usuarios y empresas que el impacto que produjo la incorporación de tecnologías anteriores como el 2G, 3G y 4G. De ahí que uno de los principales retos que deben afrontar los países europeos en 2020 sea elegir el proveedor que vaya a desarrollar el despliegue de la nueva generación de redes 5G. Atrapados entre las recomendaciones de Washington de vetar a Huawei, Alemania y Francia son algunos de los países europeos que todavía no han tomado una decisión definitiva. Se trata de elegir entre vetar a Huawei, sin que haya pruebas que demuestren que sea una amenaza para la ciberseguridad, o perder el tren de una de las tecnologías que mayor impacto van a generar en el desarrollo de la industria en los próximos años.

Reino Unido ha sido uno de los primeros países en tomar una decisión al respecto, favoreciendo que Huawei se encargue del despliegue de la red de radio, menos vulnerable a los ataques de seguridad, mientras que el núcleo de red, la parte más crítica se desarrolla con otro proveedor. La alianza de Londres con Washington en la alianza de inteligencia Five Eyes, de la que también forman parte Australia, Nueva Zelanda y Canadá, no ha impedido que, ante un escenario de Brexit, Reino Unido haya priorizado su desarrollo económico frente a las advertencias contra Huawei. Con esta decisión, las reacciones se suceden y Washington está considerando levantar el veto que prohibía a las empresas norteamericanas mantener relaciones comerciales con Huawei después de considerar que se está produciendo un grave perjuicio económico a la economía del país en estos ocho meses que dura el veto.

El paso dado por Londres no solo provocará el reposicionamiento de Washington, sino que en los próximos meses se apreciarán las réplicas que tendrá esta decisión en aquellos países europeos que todavía no han tomado una decisión sobre el veto a Huawei. Un efecto tsunami que se inicia con el Brexit del Reino Unido y que provocará otros muchos cambios en la geoestrategia mundial, principalmente en la componente tecnología. Una vez que la City va a perder su liderazgo como hub financiero mundial, las FinTech y las posibilidades del 5G en cuanto a Smart Cities y Smart Factories bien podrían ser un nuevo objetivo para el socio que durante 47 años perteneció a la familia de la Unión Europea.

A la espera de la hoja de ruta europea en materia de ciberseguridad. Isabel Gacho Carmona

En octubre de 2019 los Estados miembros de la UE presentaron un informe sobre la evaluación coordinada de riesgos acerca de la ciberseguridad de las redes de quinta generación (5G). Se realizó en un contexto de debate -alentado por EEUU- en torno a los posibles riesgos a la seguridad que las empresas chinas (es decir, Huawei) presentan como proveedores de la infraestructura necesaria para el desarrollo de estas redes. La Comisión había pedido a los Estados miembro tratar de arrojar luz sobre la materia para ser capaces de tomar decisiones con la mayor objetividad posible.

Y, es que, las redes 5G de origen chino no son el gas ruso, del que, aunque sea en teoría, podemos tener claros los riesgos a la seguridad que pueden derivar de su dependencia. La infraestructura que ofrece Huawei no se puede despegar de un debate fanganoso que aúna mucha economía y más seguridad, pero, sobre todo geopolítica.

Y es que si bien la porosidad de los debates económicos, de seguridad y geopolíticos ha existido siempre, con el ascenso de China y la nueva realidad de competición de potencias se ha acentuado exponencialmente. Si a esta ecuación le añadimos el hecho de que hablamos de tecnología –asset estratégico de primer orden- nos queda un entramado precioso. Se acabó el “fin de la historia” y el “imperio liberal” donde el win-win explicaba prácticamente todas las decisiones de carácter económico. Ahora las decisiones económicas van a tener cada vez menos que ver con la eficiencia y más con el poder.

Es en este contexto en el que la UE quiso dar un paso al frente y poder tener su propia voz en el debate en torno a la seguridad -la geopolítica la comentamos otro día-. Y lo hizo. Sin mencionar a Huawei, concluyó que, en el contexto de aumento de la exposición a los ataques facilitados por los proveedores, el perfil de riesgo de cada proveedor será especialmente importante. Que una gran dependencia respecto a un único proveedor aumenta la exposición a una posible interrupción del suministro. Y que las amenazas a la disponibilidad e integridad de las redes se convertirán en graves preocupaciones en materia de seguridad.

Lo que también concluyeron en octubre fue crear una hoja de ruta con medidas concretas para mitigar riesgos. 2020 es el año del inicio del despliegue de estas redes y ya está aquí. Mientras decidimos si somos pelota o jugador en el nuevo ¿G2?, no está mal por lo menos tener claras nuestras propias medidas en materia de ciberseguridad.

THE ASIAN DOOR: 2020, fin de un lustro. Águeda Parra

Para China, 2020 no significa tanto comenzar un nuevo año como terminar un lustro. El XIII Plan Quinquenal (2016-2020) toca a su fin y ahora se trata de revisar el cumplimiento de los objetivos fijados. Todo apunta a que uno de los grandes logros será confirmar que se ha logrado duplicar el PIB y el PIB per cápita respecto al valor de hace diez años. Una muestra de la fortaleza económica de China pero que, sin embargo, plantea el reto de seguir manteniendo un crecimiento sostenido en el próximo lustro en una situación de inestabilidad internacional dominada por la guerra comercial con Estados Unidos.

Después de un lustro, 2020 también significa un punto de control para una de las grandes iniciativas en la era Xi Jinping, el proyecto Made in China 2025, foco de tensión con Washington y detonante de la guerra comercial. Después de cinco años de una iniciativa que plantea la modernización de la industria china bajo el impulso de la innovación y la aplicación de las nuevas tecnologías, 2020 supone la revisión de la primera fase de los objetivos. Se trata de alcanzar una producción de contenido nacional de componentes y materiales básicos del 40% y la construcción de 15 centros de innovación. En la carrera del gigante asiático por establecer la nueva marca del Designed in China, la apuesta por liderar los avances en inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT), y la potencialidad del cloud computing están resultando determinantes para conseguir los objetivos finales en 2025.

Con 2020 también se inicia una nueva era digital. El despliegue de la red móvil 5G va a generar cambios socioeconómicos a mayor ritmo que anteriores generaciones, de ahí que liderar la carrera por el 5G supone abanderar los futuros modelos de negocio y cómo la tecnología va a modelar nuestro ecosistema, tanto en el ámbito de las Smart Cities como de las Smart Factories. El despliegue de la nueva generación de redes móviles es una carrera entre los cuatro fabricantes mundiales mejor posicionados, entre Oriente y Occidente. Las compañías chinas Huawei y ZTE, la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia son, según los expertos, las que lideran el mercado de componentes de telecomunicación 5G, aunque la que ofrece mejor oferta de calidad y precio es Huawei. El lobby norteamericano ejercido entre los aliados occidentales para vetar la tecnología del fabricante chino está centrando la pugna por la hegemonía tecnológica entre Washington y Pekín. De ahí que, a pesar de que Huawei goza de una amplia penetración en la gran mayoría de las operadoras y administraciones europeas, con 2020 se inicia un período de entre tres y cinco años de despliegue donde la geopolítica de la tecnología va a marcar las decisiones de gobiernos y operadoras.

Con 2020 se consolida la mayor revolución tecnológica que ha vivido China. El crecimiento interanual del consumo del 6% en 2018, superado por el 8% registrado en los diez primeros meses de 2019, plantea un escenario de cierta confianza donde la nueva economía digital está siendo una de las principales palancas de crecimiento. Un mercado maduro de e-commerce, una creciente industria FinTech y una extensión de los hábitos digitales gracias al despliegue de la Ruta de la Seda Digital han sido las principales tendencias para un lustro que termina, siendo el merado de los coches eléctricos el que va a caracterizar las innovaciones tecnológicas más destacadas de los próximos cinco años.

En 2020 se inicia una nueva etapa para la fábrica 100% propiedad de Tesla en Shanghai. La línea de producción ya ha dado salida a los primeros vehículos, un importante estímulo para un mercado que acumula una caída de las ventas del 8% en 2018 y del 3% hasta octubre de 2019. El fin de este lustro muestra una tendencia al alza en vehículos eléctricos, pasando la flota de autobúses que recorren China del 25% en 2019 a alcanzar el 35% en 2020, un camino que también están recorriendo los taxis. La penetración de los vehículos eléctricos supuso 5% de las ventas totales de autómoviles en 2019, aunque en las grandes ciudades alcanzó el 20%, con la estimación de que los estímulos fiscales del gobierno impulsen esta cifra hasta representar el 7% en 2020, según McKinsey.

La consolidación de proyectos como el Greater Bay Area favorecerán el impulso de la creación de un ecosistema tecnológico aún más potente a partir de 2020. La región cubre una zona que representa el 15% del PIB de China y que va a simbolizar el próximo lustro de innovación de China. Se genenarán ciudades capaces de atraer talento con capacidad de rivalizar con Silicon Valley y Wall Street, haciendo que este nuevo hub de innovación se consolide como una de las principales palancas de crecimiento económico del país. Un lustro en el que, en definitiva, la producción tecnológica de China va a seguir modulando el nuevo paradigma de la geopolítica mundial.

“Estamos entendiendo la tecnología como una religión” Entrevista a Qing Wei

Isabel Gacho.- “El concepto de 5G es engañoso ¿Cuál es la diferencia entre 4G y 5G? La lógica dice que como 5 es mayor que 4 tiene que ser mejor. Y por eso están trabajando en el 6G. No me extrañaría nada que dentro de poco se dijeran que están trabajando en el 7G. Eso es una locura. Sin ni siquiera saber lo que es el 5G, sin ni siquiera haber pasado el teorema de Shannon–Hartley. No hay ninguna magia en el 5G”.

Quién habla es Qing Wei, un experto en transformación digital afincado en Pekín con más de 25 años de experiencia en el campo de la computación y las telecomunicaciones para empresas líderes del sector. Ha vivido en primera persona la revolución tecnológica China, y trabajó codo con codo con Jack Ma y Pony Ma en sus inicios. “Básicamente soy un tecnology guy trabajando en el campo de la tecnología, en telecomunicaciones”, resume con humildad. Desde 4Asia nos reunimos con él y nos ofreció un discurso que nos obliga a enfrentar el debate sobre los retos que pone en la mesa la tecnología desde arriba, para evitar el ruido. Un discurso que cuestiona nuestro propio conocimiento para analizar el mundo en el que vivimos.

“He empezado a pensar que los problemas actuales en materia de seguridad hay que analizarlos partiendo de la pregunta ¿Nuestra sociedad es la misma que antes o ha cambiado completamente?” comienza. “En ciencias de la computación siempre decimos: enmarca el contexto primero. Ningún argumento es un argumento a no ser que establezcas primero unos límites que lo definan. Es dentro de unos límites donde se puede llegar a conclusiones”. Partiendo de la premisa, continúa. “Y ahora el contexto ha cambiado. Debatimos sobre privacidad de datos, RGPD… pero yo lo enfrento desde otro punto de vista. Proteger la privacidad es una estrategia defensiva, pero si miramos a la sociedad que viene, una de un nivel superior de sofisticación, dependeremos de los datos y debemos hacer buen uso de ellos y entenderlos como bien común. El problema que subyace es el buen uso. ¿En manos de quién se encuentran las cantidades enormes de datos? De las grandes corporaciones. En el caso de China de los BAT, que ni siquiera los comparten con el gobierno. En nuestras sociedades tendemos a pensar que el gobierno lo sabe todo. Que tiene la respuesta para el futuro. Pero yo lo pongo en duda. Sobre todo, a la luz de la velocidad a la que se desarrolla la tecnología”.

“Efectivamente a los políticos les falta el punto de vista tecnológico. Y viceversa. De tal forma que los políticos o filósofos ven que algo va mal, pero no son capaces de presionar el botón adecuado. Por otro lado, desde el mundo de la tecnología se entiende que los políticos y los medios solo son capaces de ver síntomas (brecha digital, privacidad de datos…) pero no la causa. Yo creo que la causa es un cambio sustancial. Todo el contexto ha cambiado. Seguimos entendiendo el mundo a través del pensamiento ilustrado, y eso fue hace ya más de 2 siglos. La filosofía debe cambiar una vez que hayamos entendido mejor el mundo”.

Este desconocimiento, argumenta Qing Wei, es muy peligroso. “Cuando estudias de verdad la tecnología, ves que la estamos entendiendo como una religión. ¿De verdad sabemos qué está pasando? Creo que muchas veces obtenemos conceptos relativos a la tecnología a través de los medios de comunicación sin preguntarnos ‘¿Quién ha escrito esto?’. Normalmente no son científicos. De hecho, la mayoría de los medios ofrecen el miedo, pero no la solución. Y el miedo es algo muy poderoso. El mensaje que nos llega es ´vosotros sois los perdedores porque no sabéis qué está pasando, pero os digo que hay peligro ahí fuera´. En lugar de empoderar a la gente para que pueda manejar su miedo, la idea es ´sígueme, iremos al futuro´. Y creo que ese es el problema fundamental que tenemos ahora mismo”.

“En China, por ejemplo, la solución que ofrecen es ´escucha a Jack Ma´ o a cualquier otro ídolo. Para ilustrar como hemos llegado a este punto yo uso una metáfora: Hay un foso con un cocodrilo y la gente asume que solo hay una manera de escapar, nadar a través del foso para llegar al otro lado. Pero nadie sabe cómo hacerlo. Entonces, de repente, alguien salta y consigue cruzar. Mira atrás, saluda, y todo el mundo piensa ´ese es nuestro dios´. No tenía pensado ser un líder, no sabe cómo lo ha hecho, pero ahí está. Eso es lo que ha pasado con los líderes tecnológicos. Es verdad que tienen visión, pero no son visionarios, solo presionaron el botón adecuado sin saber que lo era. Entonces, ¿Cómo podemos, como sociedad, confiar en ellos cuando ni ellos mismos saben con exactitud qué botón pulsaron hace diez, cinco años?”.

¿Ha alguna solución? “Lo que necesitamos son líderes honestos que digan ´yo tampoco lo sé´. Pero ahora mismo nos encontramos en una situación como la de la fábula de los ciegos y el elefante. ¿Y qué podemos hacer? Aprender de la experiencia. En la industria tecnológica hay un dicho de Linus Tordvals muy famoso: “hablar es barato, enséñame el código”. Es cierto que la mayoría de la gente no puede leer código, y a lo mejor puede parecer exagerado, pero en esta época, en esta era, todos tenemos que entender cómo funcionan los ordenadores. Si no, siempre vamos a ser engañados”.

THE ASIAN DOOR: Asia en el centro de la geotecnología. Águeda Parra

Los inicios de esta década comenzaron con la predicción de que el centro de poder se trasladaría hacia el este. El movimiento del epicentro económico desde occidente hacia oriente estaba fundamentado principalmente en la hipótesis del ascenso de China como una gran potencia. Una década después la transición todavía no se ha completado, pero todos los expertos coinciden en afirmar que el siglo XXI será el de Asia, donde el impulso del gigante asiático está siendo decisivo para que las previsiones del gran ascenso de China se materialicen en las próximas décadas.

Entender que Asia se está posicionando como el próximo centro económico pasa por cambiar la visión tradicional de observar el mapamundi con Europa en el centro, quedando la región de América a la izquierda y Asia Pacífico a la derecha, por una aproximación algo más asiática, al estilo de cómo concibe el mundo China. Los mapas chinos sitúan al gigante asiático en el centro (de ahí su nombre 中国, que literalmente significa país del centro), desplazando el dominio occidental hacia ambos laterales, Europa a la izquierda y la región de América a la derecha. Esta aproximación china del mapamundi otorga mayor relevancia a la zona de Asia-Pacífico, situando el eje geoeconómico y geopolítico mundial en torno a los países asiáticos y a la influencia de Estados Unidos en una región donde el poder de la tecnología se está convirtiendo en una de las palancas que mayor influencia va a tener en la geoestrategia mundial en las próximas décadas.

Asia sitúa en el Top 10 de grandes economías mundiales a tres países, representando un tercio del poder mundial. China en la segunda posición, Japón en la tercera, e India en el puesto sexto son los referentes asiáticos a nivel económico, pero también los principales impulsores del desarrollo de las nuevas tecnologías a nivel mundial. Japón hizo de la tecnología su principal herramienta para transformar su economía, y China está apostando por la modernización e innovación como su palanca de cambio que consolidará la transición del gigante asiático en una economía avanzada. La inversión en I+D se convierte así en el principal mecanismo de transformación, y China, como segunda mayor potencia, junto con Estados Unidos, son el origen del 20% y el 26% de toda la I+D mundial, medido en paridad de poder adquisitivo. Es decir, casi la mitad de todo el gasto que se dedica a innovación se concentra en dos grandes polos mundiales que está propiciando que la tecnología se convierta en una nueva ruta de poder en la geoestrategia mundial. En esta clasificación, en los diez primeros puestos encontramos 4 economías asiáticas, Japón en tercer lugar, Corea del Sur en quinta posición e India que ocupa el puesto 7, son las grandes apuestas de Asia para posicionarse en el epicentro de la generación de nuevos desarrollos tecnológicos.

En Asia se dan cita además grandes potencias del mundo de Internet, aportando la región hasta 5 economías en el Top 10 de grandes potencias de usuarios de Internet. China e India, en el primer y segundo puesto, concentran el 19% y el 13%, respectivamente, de los usuarios de Internet del mundo, un tercio de las personas que se conectan al mundo online. En esta clasificación, Indonesia, Japón y Bangladesh, en los puestos quinto, sexto y noveno, respectivamente, completan la aportación de Asia al cada vez más creciente ecosistema digital que está posicionando a la región como el destino más atractivo para impulsar los nuevos negocios que florecerán al abrigo de tecnologías como la Internet de las Cosas (IoT), el 5G y la Inteligencia Artificial.

En el competitivo mundo de las compañías tecnológicas más grandes del mundo, 65 son de origen norteamericano, una cantidad similar al bloque de las empresas asiáticas que conjuntamente agrupan a 62 de las más importantes, mostrando la aportación que la región realiza al impulso del desarrollo tecnológico mundial. China lidera el grupo de las empresas asiáticas, aportando 20 empresas, una cantidad que será susceptible de ir creciendo a medida que el gigante asiático avance en el despliegue de su gran proyecto tecnológico, Made in China 2025.

En cuestión de generación de unicornios, la inversión en startups ha experimentado un giro significativo desde el centro hegemónico que durante décadas ha representado Silicon Valley para pasar a ocupar otros puntos preferentes en el mundo. El destino es Asia, y en los últimos cinco años, China acumula una inversión en startups de 106.000 millones de dólares, frente a los 110.800 millones de dólares que acumula Estados Unidos, según datos de Preqin. Sin embargo, la zona asiática cuenta con otros polos de inversión en startups que realizan una aportación muy significativa, como India, que aporta unos 10.000 millones de dólares, Malasia que acumula 5.100 millones de dólares y Corea del Sur y Japón que han invertido 3.500 millones de dólares y 2.500 millones de dólares, respectivamente, en la nueva generación de startups en el último lustro.

Durante el primer semestre de 2019, y por primera vez en la historia, China atesora un número mayor de unicornios que Estados Unidos, 206 frente a 203, según datos del Instituto de investigación Hurun. Un hito histórico que ha sido posible como resultado del proceso de innovación y de modernización que está transformando el modelo económico de China. Entre los países asiáticos, la aportación de China con 46 unicornios sobresale respecto a la presencia de este tipo de empresas en otros polos de innovación entre 2012 y 2017, según datos de CB Insights. En el caso de India, Nueva Delhi y Bangalore han conseguido atraer conjuntamente la inversión de 8 unicornios, mientras en este mismo período, Seúl ha aportado 2 unicornios, los mismos que Tokio. En esta categoría, las ciudades chinas de Beijing y Shanghai se configuran como los grandes polos de atracción de unicornios dentro de Asia, reuniendo 29 y 17 startups, respectivamente, poniendo de manifiesto el atractivo que tiene la capital china para atraer talento tecnológico. Con todo ello, en la próxima década comenzará a materializarse el movimiento económico y tecnológico que hace tiempo se estimaba que se trasladaría hacia el este, configurándose la aportación de China en el desarrollo de nuevas tecnologías como un nuevo polo de la geoestrategia mundial.

“La única forma que tiene Europa de competir con China en materia de IA es ser muy buenos en cosas muy concretas”. Entrevista con hAItta.

Isabel Gacho.- El desarrollo de inteligencia artificial (IA) está jugando un papel clave en la contienda por la supremacía tecnológica entre EEUU y China. Pero desde Europa también surgen empresas e innovación. Hablamos con hAItta, una empresa del sector establecida en Suiza y con nombre japonés, pero de fundadores español y argentino y alcance global. Charlamos con Domingo Senise, co-fundador de la firma, y con Hugo Mérida, socio y miembro de la junta ejecutiva, sobre el mismo concepto de IA, sus aplicaciones, los dilemas que presenta y el papel de China en el sector, en una conversación Madrid-Frankfurt-Ginebra que ilustra el carácter internacional de la empresa.

¿Cómo definís vosotros la inteligencia artificial?

Domingo Senise: es una buena pregunta. No soy gallego, soy del sur de España, pero te devuelvo otra pregunta ¿tú crees que de verdad existe inteligencia artificial?

Primero te doy la definición y luego paso a apostillar la pregunta que te he hecho. La IA, a día de hoy, se definiría como la capacidad que tienen las máquinas para realizar ciertas tareas a través de codificación, métodos matemáticos o estadísticos parecidas a las que pueda hacer un humano. ¿Se podría llamar a eso inteligencia? Yo creo que algunas veces usamos muy gratuitamente el término inteligencia. Todavía a día de hoy, la inteligencia es una capacidad humana muy relacionada con la sabiduría -que sería el último estadio, el procesamiento de la propia inteligencia- y que tiene que ver con componentes genéticos, culturales… que hemos ido heredando a lo largo de miles de años de evolución. Aunque esto no quita que lo que estamos haciendo a día de hoy con los modelos de IA son cosas espectaculares, muchas veces por encima del rendimiento humano. Por ejemplo, hemos hecho proyectos de detección de fraude financiero y lo que no eran capaces de hacer 50 analistas de riesgo lo han hecho nuestros modelos, costando menos y de manera más precisa y más rápida. En entornos acotados, perfectamente definidos, sí, la máquina es superior al ser humano. ¿Es la máquina más inteligente que el ser humano en temas de lenguaje? A día de hoy, no. Uno de nuestros campos de trabajo es el procesamiento del lenguaje natural y te das cuenta de que la escurridiza ambigüedad del lenguaje hace que no sea fácil para la máquina procesarlo, pero se están dando pasos. Desde luego es un periodo tremendamente interesante y se están haciendo cosas que seguramente en los años 50, cuando surgió la IA –llamada en aquel momento inteligencia mecánica-, eran impensables.

Hugo Mérida: lo que subyace debajo de la IA no es inteligencia de por sí, sino capacidad de procesar información de manera tremendamente rápida y de aprender patrones de forma autónoma. Pero no es inteligencia. Si has entrenado a una máquina para hacer una cosa y la sacas de ese entorno, no va a funcionar. Se está trabajando en la capacidad de adaptarse a nuevos escenarios, pero todavía no es una realidad.

¿Qué me podéis contar sobre cómo funcionan las aplicaciones que le dais a la IA?

HM: Por ejemplo, como acaba de comentar Domingo, hemos hecho proyectos para empresas en materia de fraude. Las empresas tienen la sensación de que les están cometiendo fraude y ellos no consiguen detectar donde está el problema. Lo que hemos hecho es crear modelos de IA basados en aprendizaje automático por el cual la máquina es capaz de detectar patrones de comportamiento para predecir un comportamiento que empiece a ser similar a un patrón que ha habido en el pasado. Al dar la alerta, la empresa analiza con más detalle esas operaciones.

Primero se detectan los grupos de agentes con comportamiento sospechoso. Por otro lado, se detectan grupos de agentes que efectivamente estaban cometiendo fraude y por otro lado un tercer grupo de agentes que, aunque parecían sospechosos no estaban cometiendo fraude. La capacidad que tiene los modelos de IA es profundizar más en el detalle y usar patrones de comportamiento junto con el análisis de la información actual: actividad en redes sociales, tarjetas de crédito o dadas de alta de páginas webs. Esto al final te da un perfil muy perfecto de lo que hace la persona. Eso sí, uno de los temas con lo que tenemos que tener mucho cuidado es con la privacidad de los datos. Y ahora todavía más con la nueva regulación europea, en primer lugar, solo podemos trabajar con datos anónimos y segundo, hay que tener muchísimo cuidado con el consentimiento.

Ahora que sacas el tema de la privacidad, me gustaría oír vuestra vuestra opinión sobre el papel de las empresas chinas en el sector, teniendo en cuenta, además del tema de la privacidad, la gran inversión pública y privada que reciben las empresas, la importancia estratégica que se le ha dado desde el gobierno, la hiperdigitalización de la sociedad y el gran banco de datos que tiene. ¿Cómo se puede competir a nivel global contra empresas chinas? ¿Se puede?

DS: Ellos se fijan objetivos a largo plazo. El objetivo de China es muy claro, quiere ser la nueva potencia mundial a través de la tecnología. Hablaba el otro día con amigos de la Organización Mundial de la Propiedad intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés) y decían que el volumen de patentes presentadas por China era mayor que la suma de EEUU y RU. China está apostando mucho para atraer talento, para experimentar cosas nuevas… Europa no se está enterando de la película y China lo está haciendo muy bien.

HM: China está mucho más avanzado que el resto. Llevan tiempo invirtiendo cantidades ingentes de dinero y talento. Durante los últimos 20 años han mandado a los cerebros más brillantes a formarse en EEUU y ahora los están recuperando. En el tema de la IA están muy avanzados. Decías “¿Podemos competir?”. Históricamente, con el empuje industrial chino de principios de siglo, la estrategia de occidente fue priorizar calidad a cantidad. En el caso de la IA, la única posibilidad que tiene Europa de competir con China es a través de nichos: ser muy buenos en algo muy específico, porque a nivel general China ya está más avanzada que el resto. Un ejemplo clarísimo es la aparte de retailers o el uso de la IA para el tema de e-shopping, la compra a través del móvil. La única forma que tenemos de competir es ser muy buenos en cosas muy concretas.

¿Existe actualmente algún nicho en este sentido en Europa?

HM: A nivel general, Europa y EEUU estamos más avanzados en temas de seguridad e inteligencia, por ejemplo. Históricamente se ha dedicado mucho dinero, precisamente por la amenaza china o rusa. También en otros sectores como la medicina. China sobre todo a destinado mucha inversión al tema de consumo. En este sentido están con creces mucho más avanzados que nosotros.

Dado que la inteligencia artificial se alimenta de datos ¿En qué se va a traducir la instalación de la infraestructura para el 5G? ¿Está justificado el miedo a las empresas chinas?

HM: Antes de nada, señalar que el 5G en Europa todavía no está instalado y que en China ya han comenzado el desarrollo del 6G.

DS: Aquí en Suiza está poniendo todo el mundo el grito en el cielo “todos nuestros datos van a pasar por servidores chinos…”. Pero esto es el libre comercio. En lugar de llorar ahora tanto ¿Por qué no lo has hecho tú?

HM: Respecto al tema del veto de Trump a Huawei, EEUU lleva tiempo empujando las alternativas europeas y americanas: Ericsson, Nokia y Qualcomm. Pero se han dado que cuenta que ni bombeando dinero han sido capaces de competir con Huawei.

Respecto a los datos, es verdad que siempre está la duda o el riesgo de que, si la infraestructura física está en manos de China, puede desviarlos o utilizarlos -lo mismo que hace Facebook o Google-. Ese riesgo siempre existe. Lo que está claro es que nosotros estamos evolucionando a un mundo de datos. Los datos, como dijo el COO de Equinor, va a ser el activo más valioso, muy por encima del petróleo. Nos movemos a un mundo de datos, y al final no te queda más remedio.

En cualquier caso, el movernos hacia una sociedad de datos significa que la IA se convierte en una herramienta fundamental, critica. A nivel de capacidad humana o de computación normal, no se pueden gestionar todos los datos. La única manera que tenemos para utilizarlos es a través de la IA.

Entre vuestros pilares se encuentran el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural. ¿Qué me podéis contar al respecto?

DS: Para el desarrollo del aprendizaje automático “solo” hace falta programación y matemática y estadística, pero este no es el caso del procesamiento del lenguaje natural. Hasta ahora se ha hecho (el procesamiento de lenguaje natural) con un enfoque matemático-estadístico. Se intentaba enseñar a la máquina como hablamos usando matemática y estadística. Pero el ser humano no funciona así. Por ejemplo, el traductor de Google no es un traductor, es un transpositor de palabras. El valor añadido que da hAItta en materia de procesamiento del lenguaje natural es que tenemos gente de formación lingüista. La combinación de los enfoques matemático-estadístico y simbólico es lo que te permite alcanzar cuotas de precisión más altas en este sentido.

Por último, ¿qué opináis de los retos que presenta la IA en materia de calidad democrática o de empleo, por ejemplo?

DS: Mira, te podemos responder con el propio nombre y logo de hAItta. hAItta es el pasado del verbo japonés hairu (入る), que significa entrar. Al fundar la empresa lo que queríamos transmitir es que la IA ya ha entrado en nuestras vidas y nada iba a volver a ser lo mismo.

El logo de la empresa es el kanji japonés de hito (人), persona, al que le añadimos un trazo central y otro superior que forman una A y una I. La idea es transmitir que del ser humano surge la IA porque es un producto nuestro. La IA, como dice nuestra misión, está al servicio de la sabiduría humana, no viene a sustituirla. No viene a sustituir al trader o al analista, viene a servir de ayuda. La combinación de la inteligencia artificial y la inteligencia humana es lo que genera, como lo llamamos nosotros, centauros. Ambos juntos somos imbatibles.

HM: A mí me gusta mucho una frase de Domingo que decía “Esa idea de que las máquinas un día se revelarán contra los seres humanos tiene muy poco de ciencia y mucho de ficción”.

En todo avance de la historia vienen los miedos. En 1900 con la aparición del coche se decía “el cuerpo humano no puede ir a 100 km/h porque se desintegra”, bueno, se ha visto que no pasa eso. Pensar que las máquinas nos van a superar es, desde nuestro punto de vista, una falacia. Pensar que se pueden desarrollar máquinas que puedan superar al cerebro humano cuando todavía solo comprendemos un 10-15% de este es un poco, yo diría, que irónico. Y en materia de empleo, con la IA, como con todos los avances tecnológicos, desaparecen unos empleos, pero se crean otros.

Respecto a la influencia en la democracia, está claro que, por un lado, las grandes tecnológicas cada vez tienen más poder, y por otro la tecnología cada vez tiene más presencia y los datos son cada vez son más importantes, se ha visto con el tema del Brexit o de Trump. Eso es una realidad, y el hecho de que haya mal uso o aprovechamiento de la información y la tecnología está ahí y seguro que va a existir. Pero lo que estamos viendo es un cambio de estructura social, política y económica que no lo provoca la IA, sino que esta es solo una herramienta.

THE ASIAN DOOR: La revolución tecnológica, la IA y China: Trío de ases. Águeda Parra

Entre los países que más están apostando por impulsar el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) destaca la ambición mostrada por China, con el objetivo de convertirse en líder mundial en 2030. Aunque el liderazgo tecnológico, en general, y la IA, en particular, siguen siendo parte del dominio que Estados Unidos ha mostrado en las últimas décadas, el nivel de compromiso del gobierno chino por alcanzar este objetivo supera con creces al de otras grandes potencias. Asimismo, el ritmo con el que China está reduciendo su distancia en IA respecto a Estados Unidos está resultando determinante para comprobar la determinación del gigante asiático por convertirse en referente mundial en 2030.

La famosa frase del presidente ruso, Vladimir Putin, que pronostica que aquel país que se convierta en líder en IA será el que domine el mundo, demuestra lo determinante que van a ser los futuros desarrollos. Partiendo de ese valor diferencial con el que se espera que la IA cambie la economía y la sociedad del futuro, China ha diseñado una estrategia de aplicación en tres grandes pilares, a diferencia de otros países que solamente han definido una única directiva. En primer lugar, China ha diseñado el Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Nueva Generación que, a su vez, forma parte de una política de más amplio alcance como es la iniciativa Made in China 2025 (MIC2025), además de incorporar la inversión en IA como parte de los objetivos identificados en el 13 Plan Quinquenal. Asimismo, China ha estructurado el horizonte de 2030 en tres fases para conseguir convertirse en líder mundial en IA. El primer hito se cumplirá en 2020, cuando el gigante asiático alcance el mismo nivel tecnológico y de aplicación de la IA que el resto del mundo. El objetivo para 2025 es no sólo competir, sino liderar la industria global de IA gracias a producir investigación puntera que le permita convertirse en 2030 en líder mundial.

Para alcanzar estos objetivos, China necesita primero desarrollar una fuerza laboral de talento en IA. La base de más de 18.000 especialistas en 2017 le permite al gigante asiático posicionarse como segundo del mundo en generador de talento en IA, solamente por detrás de Estados Unidos que cuenta con más de 28.000 especialistas. En esta clasificación, España ocupa un noveno lugar, por detrás de India, Alemania, Reino Unido, Francia, Irán y Brasil, completando el Top10 Italia. Entre los objetivos, también figura acelerar las capacidades de generar investigación en IA, no solamente en cantidad, sino también de calidad.

La principal ventaja competitiva de China respecto al resto de rivales en IA es su ecosistema digital. La revolución tecnológica le favorece, al desarrollarse a mayor velocidad que en otros países, principalmente por el impulso del gobierno chino para que así sea. La denominada como cuarta revolución tecnológica es un compendio de varias tendencias que incluye el despliegue de las redes de nueva generación 5G, el cloud computing, el creciente impacto de la Internet de las Cosas y el ascenso de la robótica en los procesos productivos, además de la IA como una tendencia que se beneficia del desarrollo de todas las anteriores para ampliar su potencialidad.

Se considera como IA todas aquellas actividades que antes solamente eran posibles gracias a la intervención humana y que ahora la tecnología permite con capacidad de respuesta casi inmediata después de analizar información del entorno e incorporar determinadas reglas. Entre los usos más comunes de aplicación de la IA figuran los sistemas de machine learning, que, con las nuevas capacidades disponibles, aumenta el potencial para resolver cuestiones más complejas. Otra aplicación está en el deep learning que, considerada una forma de machine learning, permitirá avances en el sector de los coches autónomos, además de mejorar la optimización de las redes logísticas y los procesos de mantenimiento. En el ámbito de la visión artificial o por ordenador, los avances permitirán aumentar la capacidad de detectar tumores en escáneres médicos. Por su parte, en el reconocimiento de voz y en el procesamiento del lenguaje natural (PLN) las mejoras vendrán de crear nuevos sistemas capaces de entender el lenguaje hablado y escrito. Por último, entre las grandes aplicaciones de la IA figura también la robótica, abarcando desde la utilización de drones a brazos robóticos en las fábricas que actuarán sin control humano gracias a las nuevas tecnologías.

Contar con un ecosistema digital no es la única ventaja competitiva que tiene China. A diferencia de otras grandes economías, en el gigante asiático es la inversión privada procedente de los BAT (Baidu, Alibaba y Tencent) la que está impulsando la carrera por el liderazgo en IA, más allá de la apuesta del gobierno chino.

THE ASIAN DOOR: España, Europa, China y el 5G. Águeda Parra

Si la Revolución Industrial fue el fenómeno que produjo un rápido cambio de las estructuras económicas de los países europeos aumentando su capacidad productiva, la Revolución Tecnológica propiciará un salto cuantitativo y cualitativo similar tres siglos después. La transformación en este caso procederá de que las variables económicas que generen crecimiento económico serán producto del desarrollo de las nuevas tecnologías en los procesos productivos, gracias a la capacidad del 5G de transferir grandes volúmenes de datos.

Pasaremos a una segunda globalización, muy distinta de la primera que protagonizó la Ruta de la Seda, donde China volverá a tener un papel clave gracias a la determinación del gigante asiático por generar nuevos ecosistemas que propicien la siguiente revolución, en este caso tecnológica. Todo ello gracias a que China ha protagonizado un “Gran Salto Adelante” en I+D en las últimas dos décadas, superando el gasto de la Unión Europea en 2013, y alcanzando un 2,18% del PIB en 2018, hasta los 291.580 millones de dólares, y con previsión de terminar 2019 con un gasto del 2,5%, según fuentes oficiales. Con esta determinación por la innovación, China reduce distancias con el 2,78% del PIB que dedica a I+D Estados Unidos, aunque todavía lejos del 4,5% del PIB que destinan países como Israel y Corea del Sur.

Los avances en las nuevas tecnologías y la adopción que hagan de ellos las sociedades del futuro serán el principal motor que impulse el desarrollo económico mundial. Abanderando este proceso de transformación está la tecnología 5G, motor de los cambios económicos y sociales que se van a producir en las próximas décadas cuando cada sector comience a desarrollar aplicaciones propias en un nuevo modelo productivo que hoy todavía es difícil de imaginar. Si la irrupción del smartphone tuvo el efecto de impulsar nuevos modelos de negocios aprovechando las prestaciones del 4G, la disrupción tecnológica que generará el 5G provocará una transformación socioeconómica mayor en los modos y usos de utilizar la tecnología. Todo ello gracias a disponer de una red que debe cumplir unos altos niveles de estabilidad y ser capaz de mantener el rendimiento que requiere una industria 4.0 basada en robots.

Las redes 4G comenzaron a estar disponibles en 2013 y casi una década después se dará paso al despliegue comercial del 5G de forma masiva. En la nueva generación tecnológica, la participación de China en cuestión de estándares se ampliará considerablemente respecto a anteriores generaciones, principalmente gracias a Huawei, que ampliará su liderazgo tecnológico respecto a sus competidores europeos y norteamericanos, con sustanciales aportaciones en el campo de la IoT. El paso de una red operada por componentes hardware a una gestionada por software facilitará la creación de un nuevo escenario donde consiga despegar toda la potencialidad de la IoT. Habrá un mayor número de dispositivos conectados a la red, llegándose a alcanzar el millón de dispositivos conectados en un kilómetro cuadrado, cien veces más de la capacidad que proporciona el 4G.

En nuestro ámbito, será la Comisión Europea la que establezca un marco común para todos los países miembros en cuestión de ciberseguridad. Para ello, ha contado con la aportación y análisis de los diferentes gobiernos, que han aglutinado también la posición de las operadoras. Por parte del Gobierno español, la recomendación está en línea con apostar por la “diversificación de suministradores” y abogar por la “redundancia de equipos críticos”, según el estudio en el que han participado las operadoras, coordinadas por la Dirección General de Telecomunicaciones y Tecnología de la Información, y en el que la visión gubernamental la ha aportado la Dirección General de Seguridad Nacional.

Mientras tanto, Europa prosigue lentamente con el despliegue de red 5G. Italia y Reino Unido son los otros dos mercados con despliegues en Europa con red Vodafone, a los que hay que sumar los despliegues comerciales de las operadoras EE (Everything Everywhere), también en Reino Unido, Swiscom y Sunrise en Suiza, Elisa en Finlandia, y Monaco Telecom en Mónaco, todos ellos utilizando servicios 5G bajo la modalidad NSA, la única disponible en todo el mundo por el momento. En otras partes de Europa, el despliegue 5G no está tan avanzado, ya que en Alemania acaban de terminar la subasta de frecuencias, por un valor de licitación de 6.550 millones de euros, mientras en Francia no lo harán hasta finales de año. Un retraso que no beneficia al conjunto de la Unión Europea si el propósito es liderar las nuevas capacidades que proporciona el 5G.