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Uigures: las pruebas sobre la mesa. Nieves C. Pérez Rodriguez

Una vez más Beijing da que hablar, y en esta ocasión gracias a los documentos confidenciales que se filtraron y que contenían correspondencia interna entre oficiales y los métodos de seguridad que deben seguir los “centros de reeducación”, de acuerdo al gobierno chino, para los uigures, la minoría musulmana que habita la región autónoma de Xinjiang, ubicada al oeste de China.

El número de denuncias con respecto a estos centros no ha hecho más que aumentar en los últimos dos años, por lo que la presión internacional se ha agudizado y Beijing se ha visto obligado a dar algunas explicaciones, como que son centros vocacionales para ayudar a los uigures a formarse. Los estudiantes -según las fuentes oficiales- viven por un periodo de tiempo allí de forma gratuita mientras reciben formación.

También han dicho que son centros para eliminar el radicalismo islámico y prevenir ataques terroristas. Esto encaja perfectamente en el discurso internacional posterior a los ataques de las Torres Gemelas. Aunque también alegan que los centros vienen a controlar los deseos independentistas de los uigures.

Pero los que han pasado por los centros afirman -en su mayoría desde el anonimato- que son mucho más que centros de educación profesional. Son más bien prisiones con manuales de seguridad estrictos al puro estilo de los manuales de cualquier centro penitenciario del mundo. Y así lo prueban estos documentos filtrados, en los que se especifican con mucho detalle cómo cada individuo debe permanecer en estricta vigilancia las 24 horas de días. Además, prevén puertas de seguridad doblemente trancadas, así como torres de vigilancias, paredes de gran altura, cerco metálico, sistema de cámara y videos 24 horas funcionando.

Por su parte, el Senado de los Estados Unidos ha estado haciendo una larga campaña para aprobar una ley que condene los abusos que se comenten en contra de estas minorías. En efecto, el pasado 11 de septiembre fue aprobada en el Senado la “Ley de Política de Derechos Humanos de los uigures de 2019”, que contó con apoyo bicameral. Y reza la ley: “el gobierno chino tiene una larga historia de reprimir aproximadamente 13,000,000 de musulmanes sunitas turcos y moderados, particularmente los uigures, en la región autónoma de Xinjiang. Estas acciones son contrarias a las normas internacionales de derechos humanos, incluida la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.

En una conversación que sostuvo 4Asia con personal republicano del Senado, nos afirmaron que “los documentos filtrados prueban la importancia de la ley introducida por el senador republicano Marco Rubio y el senador demócrata Bob Menéndez que abre el mecanismo de imposición de sanciones contra funcionarios del gobierno chino y del partido comunista chino por ser “responsables de abusos a los derechos humanos en Xinjiang”.

Asimismo, se explicaron que el Congreso introdujo el pasado marzo una ley para los derechos humanos de los uigures, una acción paralela e independiente de la ley del Senado. Pero que debido a la relevancia mediática del tema en este momento es posible que la cámara retome la ley y acelere el proceso.

Si la legislación fuera aprobada en el Congreso iría directamente a la Casa Blanca a la espera de la firma del presidente, quién en un tweet la semana pasada afirmaba que si conseguían acuerdos en materia comercial y de tarifas consideraría con Beijing no firmaría la ley.  A día de hoy, después de las irrefutables pruebas de los documentos infiltrados, tendrá más difícil negarse a firmar una ley que busca proteger una minoría que esta siendo abusada por un estado opresor, obligándoles a asimilar otro idioma, y abandonar sus creencias y cultura.

Y tal y como apuntó David Stilwell, Subsecretario de Estado de la Oficina de Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico del Departamento de Estado, “usar el terror en gente para prevenir que éstos se hagan terroristas no tienen ningún sentido”.

Hong-Kong: El avispero chino. Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz

Hong-Kong lleva meses siendo el centro de atención de muchos periódicos y noticias a escala mundial, y es que la región está viviendo la mayor protesta civil desde el fin de la colonización británica en 1997.

¿Qué está pasando en Hong-Kong? El origen de las revueltas se produjo cuando el gobierno de Carrie Lam presentó el proyecto de Ley de Extradición a China, una ley que permitía extraditar a ciudadanos de Hong-Kong para ser juzgados y encarcelados en China. Estas movilizaciones han sido, posiblemente, las más numerosas desde la Ley de Seguridad Nacional del 2003, donde se prohibió a los ciudadanos de Hong-Kong realizar movimientos independentistas, obviamente, en contra del PCCh y de China.

Hasta 1842, la región de Hong-Kong pertenecía a China. El comercio entre China y el Imperio Británico se basaba, en la primera mitad del siglo XIX, en té a cambio de productos manufacturados y de una droga en concreto, el opio. El opio se convirtió en una de las sustancias más adictivas en China y la Dinastía Qing se vio obligada a retirar el producto, confiscar miles de cofres y suprimir el comercio en 1839, algo que no sentó nada bien al imperio británico. Como consecuencia, en este año, comenzó la primera guerra del opio entre China y el imperio británico, que termino con la victoria inglesa, gracias a la superioridad militar  propiciada por la revolución industrial en Europa en la segunda mitad del XVIII. Fue un claro ejemplo de la llamada “Diplomacia de los cañones”. Al término de la guerra, en 1842, se firmó el tratado de Nankín donde China se vio obligada a pagar 21 millones de dólares de plata, abrir varios puertos y a ceder la isla de Hong-Kong. Tras la segunda guerra del opio y por la convención de Pekín se unió la península de Kowloon; la colonia aumentó con los llamados Nuevos Territorios y 235 islas, quedando conformada toda la región en 1898, pero estas últimas se cedieron por un periodo de 99 años, hasta el 30 de junio de 1997.

Con esto, la colonia inglesa de Hong-Kong vivió décadas de crecimiento económico y libertad gracias al marco fiscal atractivo de bajos impuestos. Hasta el fin de la II Guerra Mundial, Hong-Kong se convirtió en el centro comercial del imperio británico. Después de la guerra, durante la década que gobernó John Cowperthwaite, 1961-1971, las cuentas estuvieron en superávit año tras año, un tipo único de impuesto de sociedades del 16,5%, la inexistencia de impuesto sobre las rentas del capital o del IVA son algunas de las ventajas y libertades de las que disfrutaba la región durante el mandato británico después de la II Guerra Mundial: un sistema económico independiente y libertades individuales y políticas. Unas libertades que convirtieron a la isla en un centro  financiero internacional y su economía  pasó a formar parte del selecto grupo de los llamados “Tigres Asiáticos”: Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Hong-Kong, denominados así por ser las regiones con mayor crecimiento de Asia. Estas zonas se caracterizaron por tener abundante mano de obra, salarios bajos, carencia de derechos laborales, zonas francas donde las empresas están exentas de impuestos y control de la competencia.

En 1984, Inglaterra y China pactaron la devolución de esta región bajo el lema “Un país, dos sistemas” propuesto por Deng Xiaoping, que garantizaba la práctica del capitalismo como sistema económico en la región de Hong-Kong, así como libertad legislativa, seguridad, moneda, aduanas, políticas de inmigración, educación, libertad civil o libertad de prensa, entre otros.

El 1 de julio de 1997 la región de Hong-Kong se convirtió en Región Administrativa Especial bajo el lema propuesto por Deng Xiaoping, pero por un periodo de tiempo de 50 años, hasta el año 2047, cuando el PCCh obtendría pleno dominio sobre esta región.

La región de Hong-Kong ha vivido durante un siglo y medio una serie de libertades bajo el control británico que, ahora, está empezando a perder. La violación de los derechos humanos, las torturas o la pena de muerte es algo constante en China, no se reconocen los derechos y libertades civiles y, mucho menos, las libertades políticas, por no hablar de las libertades económicas. Personas que representan un riesgo para el partido, o defensores de los derechos humanos, o adeptos a Falun Gong, tibetanos o a uigures, son torturados con el único fin de castigar.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el de Lui Xiaobo, escritor y activista en pro de los derechos humanos, que fue encarcelado por criticar régimen chino y abogar reformar en el país.

La tortura está penada internacionalmente desde 1948, pero a China poco le importa.

Con todo esto, es normal que la región de Hong-Kong no quiera formar parte de China o que esté en contra de la Ley de Extradición, los ciudadanos hongkoneses podrían ser juzgados, encarcelados y torturados en China, Hong-Kong quiere seguir con sus libertades, con su principio de “Un país, dos sistemas”, pero sus ciudadanos temen que China este buscando mayor control sobre la región.

A pesar de que el 4 de septiembre se retiró la ley de extradición, los manifestantes piden y exigen mayores cambios, mayores reformas. El Parlamente Europeo condenó las represalias en Hong-Kong e instó a la Unión Europea a controlar las exportaciones a China y Hong-Kong de tecnologías utilizadas para violar los derechos humanos. En vista de que las manifestaciones continuaban, el gobierno de Carrie Lam prohibió el uso de máscaras de gas, la Ley Anti máscaras, con el fin de evitar que los manifestantes se protegieran de los gases lanzados por la policía, y ocultaran su identidad. El uso de máscaras o cualquier protector o pintura en la cara es castigado con multas de hasta 25.000 HKD o con 6 meses de cárcel.

Las manifestaciones son promovidas, en su mayoría, por  jóvenes de entre 20 y 35 años y con estudios, una población que, año tras año, se siente cada vez menos integrada en China y en sus valores, y que cada vez confían menos en el sistema de Deng Xiaoping, “Un país, dos sistemas”:

Fuente: El País

Hong-Kong es, a día de hoy, una ventana hacia la libertad, una región donde las libertades individuales, económicas y políticas se respetan; Hong-Kong es, a día de hoy, un molesto avispero en la ventana hacia la libertad de China.

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

www.linkedin.com/in/angelenriquezdesalamancaortiz

@angelenriquezs

Entrevista a Martin Lee: “Hong Kong, una democracia en peligro”. Nieves C. Pérez Rodríguez

Trump ha sido directo en su lucha por neutralizar las prácticas chinas que están al margen de la ley o que intentan sacar beneficios ilegales de las circunstancias. Pero, ciertamente, esa preocupación transciende la Casa Blanca. Las agencias de inteligencia, el Senado y la misma Cámara de Representantes llevan años indagando para determinar el alcance de estas irregularidades.

En el Reporte Anual de la Comisión ejecutiva del Congreso acerca de China, publicado a principios de este año, dedica un capítulo a Hong Kong, en el que se determina la continua erosión de la autonomía de esta región que, por cierto, está garantizada en su “ley básica” de 1984 de Un país, dos sistemas. El informe afirma que se ha podido observar como el espacio democrático de acción política de partidos, grupos e individuos ha disminuido junto con los derechos humanos. El documento incluye citas como la de Xi Jinping en el XIX congreso del Partido Comunista en octubre del 2017, momento en el que afirmó que el gobierno central debe mantener la competencia global de su jurisdicción. Seguido por múltiples declaraciones de oficiales chinos en las aseveran que el gobierno central tiene una postura o “línea de tolerancia cero” a que se le llame independiente a Hong Kong.

4Asia entrevistó a Martin Lee Chu-ming, reconocido como el padre de la democracia de Hong Kong, y uno de los defensores más prominentes de los derechos humanos y las libertades. Además de ser el fundador del Partido Democrático de Hong Kong, y actualmente su presidente, que valga acotar, es el partido político más grande y popular. Participó en las negociaciones de traspaso del Reino Unido a China y en la redacción de la “Ley Básica” que es una especie de constitución hongkonesa. También fue durante más de 30 años miembro del Consejo Legislativo en diferentes periodos. Sin duda un personaje relevante en la historia democrática de Hong Kong y su conversión en una potencia económica y tecnológica.

Le pedimos un análisis sobre cómo ve los derechos Humanos en Hong Kong en comparación con las libertades y derechos que tenían hace unos 20 años.

“Cualquiera de nuestras libertades están sujeta a Beijing. Y ellos pueden interpretar lo que está contemplado en nuestra Ley Básica a su conveniencia. Nuestra Corte protege nuestras libertades, pero Beijing cada día tiene más control sobre Hong Kong.  En efecto, en el Libro Blanco de 2014 lo dijeron abiertamente y en siete idiomas: Beijing tienen jurisdicción completa sobre el territorio hongkonés y es la fuente de su autonomía. Aclarando que tienen control sobre Hong Kong, lo que contradice la Ley Básica, en la que se nos cedió un alto grado de autonomía, aparte de la defensa y relaciones internacionales”.

“La Ley Básica contempla que nosotros seríamos nuestros propios maestros y hacedores. Ahora bien, cuando Beijing declara que ellos son los que tienen control sobre nosotros, asumen entonces que ellos son los maestros. Esto lo prueba el comentario de Xi en una visita a Hong Kong años atrás, cuando era vicepresidente, en el que afirmó que los jueces hongkoneses tienen que colaborar con su gobierno”.

Pero, acota contundentemente Lee, “los jueces no trabajan para el gobierno, que es la visión del Partido Comunista Chino. Los jueces deben responden a la ley no a los intereses de ningún gobierno”.

¿Considera usted que la democracia en Hong Kong se encuentra en peligro?

“Lo cierto es que no veo democracia. De acuerdo a la Ley Básica, pasado diez años de entrar en vigor, debimos haber tenido elecciones democráticas para elegir nuestro poder ejecutivo y elecciones para elegir parlamentarios. Eso no ha ocurrido. Carrie Lam, quien es la cabeza ejecutiva del gobierno hongkonés, posición designada por el gobierno chino central, dice que ella no va hacer nada por la democracia”.

“En este momento -añade- nos encontramos muy preocupados por la ley de extradición, que podría ser aprobada en julio con el apoyo de Carrie Lam, y que vendrá a legalizar secuestros y amenazas que destruirán la libertad de la que goza la sociedad hongkonesa, presentes en el artículo 4 de la Ley Básica. Al ser aprobada, Lam podría enviar a Beijing a cualquier individuo (hongkonés, chino, europeo, estadounidense, australiano, o cualquier otra nacionalidad) que sea acusado de algún tipo de crimen y su extradición haya sido solicitada por China continental”.

Lee explica que hasta ahora no habido ninguna ley de cooperación o acuerdos entre Beijing y otros países como Gran Bretaña, Canadá o Estados Unidos. Y ello se debe a los estándares legales, y el sistema jurídico chino no es compatible con los de estas naciones. Para Beijing las extradiciones son una herramienta política mientras que para el resto de los países democráticos son un asunto legal.

“Para nosotros los hongkoneses es clave blindar nuestro sistema legal como una barrera de protección a las obstrucciones políticas de Beijing. Pero no lo podemos hacer sin en el apoyo de nuestros aliados y la comunidad internacional. Este es el momento en el que Occidente debe proteger el sistema de libertades y legal en Hong Kong, antes de que nuestra gente u otros que se encuentran en nuestro territorio sean llevados a las cárceles chinas”. Foto: AsiaNews

Las Relaciones Comerciales entre China y Guinea Ecuatorial. Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Introducción:

El rápido crecimiento de China desde su apertura económica en 1978 y, sobre todo, desde su incorporación a la Organización Mundial de Comercio (OMC) el 11 de diciembre 2001, han obligado al país asiático a buscar recursos energéticos más allá de sus fronteras, con el fin de poder mantener este crecimiento económico y poder abastecer a una población de más de 1.350 millones de habitantes. Esta búsqueda de recursos ha llevado al país asiático, entre otros muchos países, hasta Guinea Ecuatorial, un pequeño país centro africano, donde se descubrió petróleo en 1996.

El Impacto económico de China en Guinea Ecuatorial.

La República de Guinea Ecuatorial, es un pequeño país de algo más de 28.000km2 y situado en el golfo de Guinea que cuenta con una población de más de 1,2 millones de habitantes.

Su economía se basa en los hidrocarburos que representan en torno al 70 por ciento del PIB del país y entre el 85-90 por ciento de las exportaciones por lo que la caída de los precios en el año 2015 supuso una reducción en la inversión y gasto público y una reducción del superávit en la balanza comercial. Si tenemos en cuenta su pequeño territorio (algo más de 28.000km2 o el 0,09% del territorio de África), podemos decir que es un país con gran cantidad de recursos petroleros ya que cuenta con unas reservas de 1.100 millones de barriles, lo que representa un 0,9 por ciento de las reservas totales de petróleo de África, lo que hizo que en el año 2017 fuera el séptimo productor de petróleo del continente.

Para este mismo año 2017, el total de exportaciones fue de 7.059 millones de dólares, de los cuales más de 6 mil millones de dólares fueron exportaciones de petróleo. El principal destino fue China (17,2%), Corea del Sur (15,6%) y España (9,4%). Durante los últimos años estas exportaciones han sufrido altibajos debido a las fluctuaciones del precio del petróleo, que ha estado por encima de los 100 USD el barril desde principios del año 2011 a caer a algo más de 30 USD en enero 2016, una caída del 70% en solo 5

años. Esta caída del precio del petróleo se ha visto reflejada en la economía del país africano que ha pasado de un PIB en 2013 de 21.943 millones de dólares a los 12.487 millones de dólares en 2017, lo que refleja su clara dependencia de las exportaciones de petróleo.

Por el lado de las importaciones, en el año 2017 alcanzaron un valor de 4.730 millones de dólares de productos manufacturados procedentes principalmente de Holanda (17%), España (16,5%) y China (15%).

La disminución de los ingresos del petróleo (caída de los precios), los gastos en infraestructuras o la falta de diversificación económica (centrada en el petróleo) han hecho que en los últimos años la economía del país se resienta, dejándose, aproximadamente, un 50% de su PIB desde 2012.

Como vemos en la figura 1, el riesgo del país está calificado como D (Riesgo Alto) por Euler Hermes.

Fig. 1. Calificación de riego de Guinea Ecuatorial
[Fuente: Euler Hermes: https://www.eulerhermes.com/en_global/economic-research/country-reports/Equatorial-Guinea.html]

En la tabla 1 se muestran los datos macroeconómicos de Guinea Ecuatorial y sus relaciones con China:

Tabla 1. Datos macroeconómicos de Guinea Ecuatorial y sus relaciones con China
[Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos1]
1 Las fuentes utilizadas han sido: Banco Mundial, Instituto Estadística de China y Statista.com

Como se observa en la tabla 1, el volumen de comercio ha ido creciendo año tras año hasta alcanzar más de 3.569,71 millones de dólares en 2014 para caer hasta los 780,14 millones de dólares en el año 2016, arrastrado por la caída de las exportaciones que en un año descendió desde los 3.217,19 millones de dólares hasta los 631,85 millones de dólares; el volumen de comercio se redujo un 80,35 por ciento.

En la figura 2 se observa el peso que han tenido las exportaciones hacia China sobre el PIB de Guinea Ecuatorial:

Fig.2 Volumen comercio y Exportaciones guineanas entre China y Guinea Ecuatorial (2005-2017). [Fuente: elaboración propia a partir de la tabla 1.]

Fig.2 Volumen comercio y Exportaciones guineanas entre China y Guinea Ecuatorial (2005-2017). [Fuente: elaboración propia a partir de la tabla 1.]

Como vemos, a partir del año 2008 el volumen de comercio descendió debido a la caída de los precios del petróleo que se produjeron en este año, para a partir del año 2010 alzarse hasta los más de 3.500 millones de dólares y por último caer hasta poco más de 1.500 millones de dólares. Hay que añadir que del volumen de comercio, casi la totali-dad, es debido a las importaciones de China, que en su mayoría consisten en petróleo.

El valor de estas importaciones chinas está muy ligado a los precios del petróleo que como ya hemos comentado han sufrido muchos altibajos en los últimos años

Por último, añadir que durante los primeros años casi el total del volumen de comercio fueron exportaciones con destino a China, es decir, apenas hubo exportaciones por parte de China hacia Guinea Ecuatorial.

El crecimiento del país africano está muy ligado al crecimiento de China que, si mantiene tasas positivas de crecimiento del PIB, seguirá importando petróleo de Guinea Ecuatorial, un recurso natural básico para la economía del país africano y que, como hemos visto, puede llegar a suponer el 25% de las exportaciones de Guinea (Año 2006), lo que significa que si China sigue creciendo seguirá importando petróleo de Guinea, lo que provoca un tirón en la economía del país.

Conclusión:

Desde 1993 las ayudas del Banco Mundial y del FMI a Guinea Ecuatorial han sido cortadas debido a la corrupción interna del país, por el mal uso de los ingresos petrolíferos y la falta de transparencia antes estos organismos. Estados Unidos también ha cortado esta ayuda a este país con el fin de proteger a las víctimas de la trata. Pero no solo esto, en Guinea se encuentra una de las cárceles más peligrosas del mundo, Black Beach, donde las violaciones y torturas están a la orden día. La violación de los derechos humanos, torturas, delincuencia en lugares públicos o los asaltos están presentes en la vida de Guinea Ecuatorial. Mientras tanto, su presidente, Teodoro Obiang, que lleva en el poder desde 1979, nada hace para que esta riqueza proveniente del petróleo llegue a los ciudadanos, que la gran mayoría vive con menos de 1 dólar al día, y casi la mitad de los niños no están matriculados en la escuela.

En otro lado esta China, que obviamente no va a apoyar una democracia en Guinea (China tampoco es una democracia y países como Francia, EEUU o España lo consideran una dictadura), pero sí debería, como potencia mundial, fomentar el desarrollo del país con sanciones económicas para que sus dirigentes canalicen esa riqueza y llegue a toda la población civil y no solo a unos pocos. Fomentar el desarrollo del país y la diversificación, para no depender tanto del petróleo, son tareas que China debe tener con Guinea. Guinea es un país muy rico y con más de 1 millón de personas y, si ambos países crecen juntos, podrán sacar mucho más provecho de sus relaciones económicas. Si las relaciones económicas entre ambos países siguen mejorando, Guinea Ecuatorial tiene una posición estratégica notable para ser una puerta de entrada hacia los países de la CEMAC, hacia otros mercados como Nigeria o Angola y hacia todo el continente, una posición estratégica que China debe saber aprovechar.

 

Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

Armas a Arabia Saudí, el cinismo en primer plano

El crimen de Estado cometido por Arabia Saudí en una de sus representaciones diplomáticas en Turquía, además de revelar la peor cara y la capacidad cruel del régimen wahabita, ha puesto a Europa ante su propio espejo en el que se refleja el peor de los cinismos y el asomo de los gestos populistas en política exterior.
Aunque el crimen ha puesto de actualidad la realidad de Ryad, no es nada nuevo para Occidente aunque, es justo y a la vez difícil reconocerlo, mientras la arbitrariedad se hace explícita hay gestos de apertura que no pueden ser descartados con simpleza en un régimen que viene de tradiciones medievales y dónde cambios insignificantes que son habituales hace siglos en Occidente significan allí una revolución en las costumbres.
Pero, lamentablemente, el crimen saudí no es ni poco habitual, ni una sorpresa en Oriente Medio. Solo es más publicitado éste por razones políticas, ideológicas y oportunistas, además de por la barbaridad que ha supuesto. Recuérdense los condenados por homosexualidad colgados de grúas en plazas públicas de Teherán o las imágenes de opositores a Hamás o supuestos colaboradores de Israel arrastrados por motocicletas por las vías de Gaza ante el alborozo de los militantes de la organización terrorista.
Lo sorprendente es cómo la brutalidad saudí está convirtiéndose en el estrado en el que predican quienes quieren apretar las tuercas al régimen en sus intentos de rearme y eso en un momento de máximo enfrentamiento (militar en el escenario yemení) con Irán. Y eso explica que los que más gritan en España son los dirigentes de una formación política que podría estar siendo financiada por Irán, según algunos datos significativos.
Pero es el terreno de los gobiernos en el que el asunto chirría más. Países europeos como Alemania, Francia y España, que avalaron el dudoso acuerdo con Irán para contener sus proyectos de armamento nuclear, se lanzaron a hacer negocios, legítimos, con Teherán y ante las dudas sobre aquel acuerdo cierran filas con la teocracia iraní. Ninguno de estos países se ha replanteado sus negocios en este terreno o la aportación de apoyo financiero a la Gaza en las que gobierna Hamás.
Esta es la política real, aunque se esconda tras una hipócrita defensa de los derechos humanos, y habrá que explicar que, a veces, los intereses nacionales mandan y constituyen la defensa más pragmática de esos derechos humanos junto a la defensa de las libertades.

¿Son suficientes 60 centímetros de papel higiénico para una visita al baño? Miguel Ors Villarejo

Una tira de papel higiénico de 60 centímetros parece más que suficiente para una visita al cuarto de baño. Así lo consideran las máquinas dispensadoras que han instalado las autoridades de Pekín en los servicios públicos del Templo del Cielo. Un escáner identifica el rostro del usuario y, si vuelve a por más antes de nueve minutos, se lo niega: “Inténtelo más adelante, por favor”.

Asia es la región del planeta donde la tecnología de reconocimiento facial está más extendida. “Ni se le ocurra cruzar una calle fuera de un paso de cebra en Jinan”, advierte Rene Chun en The Atlantic. Decenas de cámaras escrutan a los peatones y, en cuanto detectan a un infractor, proyectan su imagen en una gran pantalla para escarnio público. Además, cotejan sus rasgos con los archivos biométricos oficiales y, al cabo de un rato, contactan con él para brindarle tres opciones: una multa de unos cuatro euros, un breve curso de refresco sobre seguridad vial o 20 minutos con un agente municipal, ayudándole a dirigir la circulación.

“El sistema parece que funciona”, escribe Chun. “Desde mayo [de 2017] las violaciones en una de las principales intersecciones de Jinan han pasado de 200 a 20 al día”. La policía está tan satisfecha, que el Ministerio de Seguridad Pública ha propuesto la creación de una red de videovigilancia “omnipresente, completamente interconectada, permanentemente encendida y totalmente controlable”. La consultora IHS Markit calcula que hacia 2020 China tendrá instaladas 626 millones de cámaras. “En algunas ciudades ya se puede lograr una cobertura del 100%”.

Naturalmente, semejante despliegue no busca únicamente mejorar el tráfico. “El Gobierno cree que un mayor grado de control no solo es deseable, sino posible”, escribe Adam Greenfield. En junio de 2014, el Consejo de Estado de la República Popular hizo público un documento titulado “Esquema de planificación para la construcción de un sistema de crédito social” cuyo objetivo es generalizar “una cultura de la sinceridad” que “permita a la gente honesta moverse por donde quiera y dificulte a la deshonesta dar un paso”.

El mecanismo está inspirado en el scoring de la banca, una puntuación elaborada a partir del historial laboral y de pagos de cada cliente que determina si se le concede o no una hipoteca y en qué condiciones. La idea de los chinos es aprovechar la avalancha de información que hemos volcado ingenuamente en el ciberespacio para extender el scoring a todos los órdenes. Cada persona dispondrá de un “crédito cívico” que subirá o bajará en función de su comportamiento. Si coge “el transporte público para ir al trabajo en vez del vehículo particular, si recicla regularmente o incluso si denuncia la actuación indebida de algún vecino, su crédito se ampliará y disfrutará de privilegios como el alquiler de apartamentos sin fianza o el acceso a plazas en colegios exclusivos”, escriben Anna Mitchell y Larry Diamond. Pero quienes asistan a “un mitin subversivo o a un servicio religioso, o frecuenten antros de perdición”, algo que hoy no es difícil de establecer gracias a los móviles geolocalizados y a la videovigilancia, pueden ver muy limitados sus movimientos. La ONG Human Rights Watch denunció en diciembre que al abogado Li Xiaolin se le prohibió abordar un vuelo nacional porque un tribunal juzgó “insincera” su autocrítica tras una falta no divulgada. Y el disidente Liu Hu no puede ni contratar préstamos ni viajar en la red de alta velocidad a pesar de que teóricamente ya ha saldado todas sus cuentas con la justicia.

“Si no combatimos y derrotamos esta tendencia”, alerta Greenfield, “lo que está emergiendo en China podría convertirse en el anticipo de cómo se mantendrá el orden en las ciudades del siglo XXI”.

Y en ese caso, igual los 60 centímetros de papel higiénico no son ya suficientes. (Foto: Billy Curtis, Flickr)