INTERREGNUM: China: ¿Nueva Era o Gran Salto Atrás? Fernando Delage

No se esperaba que, el pasado 18 de octubre, Xi Jinping fuera a emplear tres horas y media para exponer su informe de gestión como secretario general en la apertura del XIX Congreso del Partido Comunista. Cinco años antes, a Hu Jintao le bastaron 90 minutos. Pero la duración de su discurso fue coherente con las ambiciones de Xi, entronizado como líder supremo y responsable, nada menos, del comienzo de una “nueva era” de la República Popular, tras las representadas por Mao Tse-tung y Deng Xiaoping. ¿Serán Jiang Zeming y Hu Jintao, veinte años al frente de China entre los dos, algo más que una nota a pie de página en los futuros manuales de Historia?

El Congreso acordará la mayor renovación de los cargos internos del Partido desde 1969: hasta un 70 por cien de los miembros del Comité Central serán nuevas incorporaciones. Entre ellos estarán los integrantes del próximo Politburó y, de entre estos últimos, los cinco dirigentes que—junto a Xi Jinping y Li Keqiang—formarán parte del Comité Permanente. Sus nombres, que no se conocerán hasta el 24 de octubre, darán la clave sobre si Xi ha logrado situar de manera prioritaria a fieles suyos en las principales estructuras de la organización.

En su informe, Xi repasó numerosas áreas de gobierno, pasando de la economía a la política exterior, de la educación a la ideología. Un leitmotiv predominó en su intervención: la necesidad de afianzar el papel de control del Partido Comunista, de conformidad con las actuaciones emprendidas por el secretario general durante el último lustro. La campaña contra la corrupción seguirá su curso, al igual que el reforzamiento de la disciplina interna.

Pero a falta de que el Congreso llegue a su fin en unos días, también se ofrecieron algunas novedades. Una especialmente llamativa ha sido la aparición de una nueva fecha en la planificación del gobierno: 2035.

Hasta ahora, el “sueño chino” era el eslogan que definía las prioridades de Xi desde su nombramiento a finales de 2012; un discurso que lejos de ser un mero recurso retórico estaba vinculado a dos objetivos a alcanzar en coincidencia con dos conmemoraciones históricas: convertirse en la mayor economía del mundo en 2021 (centenario de la fundación del Partido), y en una sociedad próspera y moderna, que contaría además con el mayor presupuesto de defensa del mundo, hacia 2049 (centenario del nacimiento de la República Popular).

En el XIX Congreso, Xi se ha fijado el propósito de que China “realice su modernización socialista” hacia 2035. Es una fecha a mitad de camino entre las dos señaladas anteriormente, y hay quien ve en ello la intención de Xi de permanecer en el poder más allá de 2022, cuando venza su segundo y, en teoría, último mandato. También es un año, 2035, con el que se quiere hacer hincapié en la calidad del crecimiento económico, más que en su ritmo, algo fundamental para que China no se vea atrapada en el estatus de un país de ingresos medios cuando se acelera el envejecimiento de su población.

No obstante, el diagnóstico de los imperativos descritos por el gobierno parece contradictorio con la vuelta a un esquema de poder unipersonal que recuerda a etapas anteriores. La estabilidad de China y del resto del mundo requieren que esta “nueva era” lo sea de verdad y no enmascare lo que podría convertirse en un “Gran Salto Atrás”.

The following two tabs change content below.
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments