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Vietnam, la nueva China. Ángel Enríquez De Salamanca Ortiz

Durante las últimas décadas, China ha experimentado un crecimiento sin igual gracias a la apertura económica iniciada por Deng Xiaoping a finales de los años 70.

Unas reformas que abrieron la economía y permitieron la entrada de capital extranjero, dando lugar a un crecimiento sostenido en el tiempo hasta el día de hoy y que tuvo su explosión en el año 2001, cuando China pasó a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los bajos costes salariales atrajeron inversión del exterior, lo que permitió un rápido crecimiento a costa de los salarios y un auge de las exportaciones. China era la fábrica del mundo, donde las empresas se instalaban gracias, también, a los casi inexistentes derechos laborales de los trabajadores.

El incremento de los salarios y riqueza en China está haciendo que las empresas ya no vean tan atractivo establecerse en este país y busquen, por lo tanto, otros países donde establecerse, es el caso de Vietnam.

Vietnam se ha convertido en una copia de China, con una apertura económica hacia el liberalismo, mano de obra barata, estabilidad política (partido comunista como única fuerza política) pero con una población mucho más joven, que en tan solo unas décadas ha pasado de ser un país agrícola a ser un país industrializado, con unas tasas de crecimiento del PIB superiores al 6% anual, duplicándose este en poco más de una década, y con un incremento del consumo de sus habitantes y de los salarios exponencial en tan solo veinte años.

Tras décadas de pobreza, hambre y guerras (con EEUU o Laos), en 1986 empezaron las reformas económicas “Doi Moi” para liberalizar el país, y en 1987 se publicó la “Ley de Inversión Extranjera” que permitió la entrada de capital extranjero. Después de  más de 30 años de apertura, la pobreza se ha reducido más de un 10% y el país ha recibido más de 400.000 millones de dólares de IED (Inversión Extranjera Directa) provenientes de países asiáticos como Japón, Corea del Sur, Taiwán o China;  o Estados Unidos con proyectos de Apple, que ya fabrica sus Airpods en Vietnam, Microsoft o Coca-Cola, con el objetivo de crear infraestructuras, empleo o inversiones que suponen casi una cuarta parte del PIB del país. Estas reformas y apertura económica tuvieron sus consecuencias y, en el año 2007, el país pasó a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Estas empresas han generado, no solo riqueza y empleo, sino que también han traído la tecnología y el “know-how” que tanto necesita el país para unirse al comercio global. En algo más de 10 años se ha pasado del “Made in China” al “Made in Vietnam”. La buena gestión del SARS CoronaVirus 2 y la guerra de aranceles entre China y Estados Unidos, no ha hecho más que hacer más atractivo a este país, ya que muchas empresas han dejado el gigante asiático para establecerse en Vietnam, por no hablar de las libertades de este país, donde plataformas como Google o Youtube están permitidas.

El decenio 2021-2030, aprobado en el XIII Congreso del Partido, aclara que es necesario seguir fomentando el sector privado y la creación de grandes empresas, con fuerte presencia nacional e internacional, y fomentar la inversión.

A pesar del rápido crecimiento, Vietnam aún es un país pobre, con una renta per cápita de apenas 4.000  dólares, donde aún existe pobreza, desigualdad, corrupción y unas infraestructuras débiles, pero cuenta con salarios competitivos, una economía de mercado y recursos naturales como el oro, petróleo o gas.

En los próximos años estos factores harán que Vietnam siga creciendo a ritmos elevados, gracias a su población joven y numerosa de casi 100 millones de habitantes, su productividad y su bajos salarios pero tiene que reforzar su sistema bancario, sanitario y educativo y sus infraestructuras para no caer en el olvido de los inversores, por no hablar del riesgo político de una dictadura.

Vietnam ha pasado a ser un miembro más de los CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía, Sudáfrica), un grupo de países con rápido crecimiento, con una población joven que, en poco tiempo, relegará a los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) como países emergentes. Un crecimiento que aumentará las tensiones con China, ya suficientemente tensas por el conflicto por el Mar de China Meridional, una región rica en recursos naturales y puente entre el Océano Indico y el Pacifico.

Por último, el “China Plus One”, una estrategia comercial que pretende diversificar las cadenas de suministro y no depender tanto del gigante asiático, es decir, diversificar en otros países como Vietnam o Bangladesh para que, en caso de pandemia u otro elemento, la economía mundial no dependa de China. Una estrategia comercial que, seguro, agravará las tensiones entre ambos países.

 

Ángel Enríquez De Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

 

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@angelenriquezs

 

 

“En las relaciones económicas, si chocan, los intereses de los países prevalecen sobre las ideologías”. Nieves C. Pérez Rodríguez

4Asia tuvo la oportunidad de entrevistar a Ricardo Barrios especialista en China con foco en las relaciones de China con América Latina y el Caribe. Hizo su especialidad en la Universidad de Pekín y actualmente ejerce como analista de RWR Advisoy Group, consultora con base en Washington D.C., que le encarga el seguimiento e investigación de transacciones internacionales. Uno de sus principales productos es Inteltrak, una base de datos que hace seguimiento de empresas chinas y rusas en el extranjero.

  1. ¿Cuáles son las áreas de inversión o negocio en las que Beijing ha puesto el foco en América Latina y el Caribe (ALC)?

Las empresas chinas en esta región típicamente se han enfocado en todo aquello relacionado con las materias primas, entiéndase metales, combustibles, productos agrícolas, etc., las cuales son insumos indispensables para mantener el crecimiento económico tan dinámico que ha logrado China durante las últimas décadas. Esta tendencia es prevalente en los países de Suramérica, ya que estos cuentan con mayores cantidades de materias primas. En mi opinión son más comunes las inversiones, incluyendo las adquisiciones, de las cuales podemos destacar aquella por parte de Tianqi Lithium Corp. de una participación de 24% en Sociedad Química y Minera de Chile. También podemos destacar la adquisición de la mina de cobre Las Bambas en Perú por parte de un consorcio que cuenta con la participación de MMG Ltd.

La dinámica es un poco diferente en los países de Centroamérica y el Caribe, los cuales por lo general tienen una oferta relativamente reducida de materias primas. En estos casos, vemos que las obras de construcción – como la carretera norte-sur de Jamaica y las mejoras al sistema de distribución eléctrica en la República Dominicana – adquieren mayor importancia en el panorama bilateral. Muchas de estas obras son elaboradas por empresas chinas utilizando préstamos otorgados por bancos de fomento chinos, especialmente el Export-Import Bank of China y el China Development Bank.

  1. ¿Cuáles son los principales países en los que China ha mostrado más interés en la región a lo largo de los últimos años? 

Durante el transcurso de los últimos veinte años, China ha estrechado sus vínculos con Argentina, Brasil, Chile, Perú y Venezuela. Los mismos países a los que acude China en búsqueda de los insumos o materias primas. No obstante, China ha cambiado un poco su enfoque geográfico en América Latina y el Caribe durante los últimos años. Ya van tres o cuatro años que vemos un nivel alto de actividad en Colombia, México y Panamá, los cuales hasta entonces habían tenido relaciones mucho menos estrechas con China. Es dentro de este contexto que vemos, por ejemplo, la firma de un contrato de $4 mil millones por un consorcio que incluye a China Harbour Engineering Company Ltd. para construir el metro de Bogotá. O la inserción de Ganfeng Lithium Co., Ltd. en el sector de litio mexicano. Panamá apenas estableció relaciones diplomáticas con China en el 2017 y en cuestión de meses se convirtió en un socio importantísimo para China.

Es difícil precisar si este cambio corresponde a una estrategia premeditada de Beijing para aumentar su presencia en estos países – los cuales típicamente han mantenido vínculos más fuertes con los Estados Unidos – o si es simplemente una política oportunista que pretende ajustarse a la realidad de la región. El panorama latinoamericano de los últimos años le ha presentado a China varios desafíos y oportunidades. Uno de los desafíos principales ha sido la presidencia de Jair Bolsonaro, quien desde un principio hizo clara su intención de frenar la profundización de los lazos bilaterales. Simultáneamente, la política desde Washington bajo Donald Trump enajenó a muchos de los vecinos más cercanos de los Estados Unidos en la región, la cual creó una oportunidad para que Beijing se acerque a estos países. Entonces me parece que Beijing optó por el camino de menor resistencia.

  1. Si hacemos una comparación con foco en las transacciones chinas antes de la pandemia la mayoría se concentraban en préstamos, ¿Pero ha observado usted sí en el periodo 2020 y en lo que va del 2021 ha había algún cambio de esa tendencia o comportamiento?

Me parece que si hubo en algún momento un desequilibro entre los préstamos y las inversiones, éste se ha ido atenuando. Sí, los préstamos constituyen una porción grande de la actividad china en América Latina y el Caribe, pero también es significativa aquella porción que representa las inversiones (especialmente en las materias primas y el sector energético).

Estimamos que entre el 2011 y el 2020, entidades chinas proporcionaron aproximadamente $125 mil millones en financiación a la región. Esta figura incluye no solo aquellos préstamos hechos por los bancos de fomento chinos a los gobiernos de la región, sino también los préstamos hechos por los bancos comerciales chinos e incluso aquellos préstamos dirigidos a entidades privadas en la región. Durante este mismo periodo, estimamos que el montante de inversiones superó los $100 mil millones. Por supuesto, esta segunda cifra no incluye los contratos para aquellos proyectos hechos utilizando financiación china.

A pesar de que no hemos visto un cambio significativo en términos de sectores, sí hemos visto una reducción en la cantidad de capital chino dirigido hacia ALC. Es más, tal fue el impacto de la pandemia que China no anunció ningún préstamo nuevo a ningún país de la región en todo el 2020. Por un lado, esto es sumamente significativo, ya que esta situación no se da hace casi dos décadas. Por otro lado, este evento no rompe con la tendencia general de los últimos años, la cual ha sido una reducción en la cantidad de dinero prestado por los bancos de fomento chinos a ALC, a medida que estas instituciones financieras se han vuelto más hábiles en el análisis de riesgo y cuidadosas a la hora de escoger proyectos.

  1. ¿Qué sucede con el área de infraestructuras y materias primas?

La pandemia obstaculizó varios proyectos durante la primera mitad del 2020 por ejemplo, los trabajos de exploración petrolera que acordó en el 2019 China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) en México. Muchos de estos proyectos pudieron reanudar labores para la segunda mitad del año y al parecer estos sectores siguen siendo los más que atraen a las empresas chinas a la región. En julio, un consorcio que incluye a la estatal Sinohydro Corp. ganó un contrato de $428 millones para la construcción de un terminal nuevo en el aeropuerto Natividad de Chinchero, en Perú. Mientras que el China Gezhouba Group International Engineering Co. por su parte anunció un contrato de $381 millones para la construcción de un proyecto hidroeléctrico en el Rio Cuiabá en Brasil ese mismo mes.

  1. Y el área de tecnología, ¿Está Beijing metiendo más a Huawei en la región? Aprovechando la situación actual.

A pesar de ver sus actividades afectadas por la pandemia, Huawei definitivamente no se ha quedado a un lado. Al igual que muchas otras empresas, Huawei ha modificado sus actividades de forma que corresponda a las áreas de necesidad de los países batallando la pandemia. Comenzando en marzo del 2020, notamos, que Huawei donó equipo de tomografía computarizada a la Republica Dominicana. También vimos donaciones a Argentina de equipos de detección térmica para monitorear fiebres. Básicamente Huawei se adaptó a la pandemia y la está utilizando para demostrar su oferta en la región de una manera que no habíamos observado antes, probablemente con el fin de estimular mayor interés en sus productos principales, los cuales por supuesto vienen siendo las redes inalámbricas y los sistemas informáticos. Poniendo esta actividad dentro del contexto de la región, cuyos países justamente están comenzando sus licitaciones para construir los sistemas del 5G, me parece que el comportamiento de Huawei durante la pandemia tiene la meta de mejorar la posición de la compañía de cara a estas licitaciones.

  1. Ahora bien, En el rastreo de las transacciones que RWR hace de China ¿han podido determinar de qué identidad china provienen los recursos? ¿En algún caso los recursos pueden venir de empresas chinas? aunque en el fondo estas empresas respondan al Partido Comunista chino.

Hay varios tipos de empresas chinas en América Latina y el Caribe como las grandes empresas estatales Sinohydro Corp., China National Petroleum Corp. (CNPC), COFCO Group, CRRC Group, las cuales tienden a acaparar la atención con sus contratos multimillonarios en sectores estratégicos. Estas empresas estatales están bajo la jurisdicción del Consejo de Estado de China (que es la máxima autoridad administrativa del gobierno chino) mediante un órgano del estado conocido como la Comisión Estatal para la Supervisión y Administración de los Activos del Estado (o SASAC, por sus siglas en ingles).

Frecuentemente, estas empresas son apoyadas con financiamiento de los bancos de fomento chinos:  Export-Import Bank of China y China Development Bank, los que también son entidades estatales y tienen como fin promover el comercio y potenciar el desarrollo económico del país. En su gran mayoría, los préstamos que reciben los países latinoamericanos y caribeños vienen de estos bancos y van a financiar las actividades de estas empresas.

También vemos la participación de empresas privadas, tales como Didi Chuxing. Estas empresas tienden a comportarse de forma más autónoma, a pesar de que también responden a aquellos incentivos que utilice el Estado, como por ejemplo el acceso al capital de financiamiento. Efectivamente, la gobernanza de las empresas chinas puede ser bastante compleja, ya que estas reflejan la influencia de varios grupos diferentes, incluyendo el gobierno, el Partido Comunista chino que lo dirige y la empresa misma. Es cierto que el Partido tiene muchas herramientas para influir en el comportamiento de las empresas, aun si estas son privadas. No obstante, no podemos ignorar que las empresas también tienen sus propios intereses y que estos intereses y aquellos del Estado no siempre van de la mano.

  1. Brasil ha venido ocupando un lugar privilegiado en las relaciones bilaterales con China. ¿Cuál diría usted que es la razón? ¿O al menos que originó al principio el interés de Beijing? Cómo también Venezuela ha venido ocupando un lugar importante, entonces ¿la razón podría ser política ideológica?, es decir que los gobiernos han permitido o incentivado esas relaciones?

Para mí, hay dos razones principales por las cuales China ha puesto tanto empeño en desarrollar las relaciones con Brasil. La primera, y la primordial, es por el gran peso que tiene Brasil como exportador de materias primas y como mercado de exportación. En 2019, Brasil fue el proveedor más grande de soja a China, exportó cerca del 63% de toda la soja importada por China ese año. Ese mismo año, Brasil también suministró casi un 8% del petróleo crudo y 20% del hierro importado por China. Queda claro entonces que Brasil es un socio muy importante para China en términos de su seguridad alimenticia y las cadenas de suministros que aseguran su base industrial.

La segunda razón es más estratégica, ya que en cierta medida China ve a Brasil (y su gran potencial geopolítico y económico) como un posible socio en su meta de promover la multipolaridad global. En ese sentido, sí, las relaciones entre China y Venezuela se parecen a las relaciones entre China y Brasil, las cuales por mucho tiempo (y particularmente durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva) también se basaron en una amalgama de intereses comerciales y geopolíticos.

Sin embargo, yo creo que no debemos de exagerar el papel que desempeña la ideología, ya que, en mi opinión, la ideología misma está basada en los intereses individuales de cada país. Y esto es significativo porque cuando la ideología contradice los intereses, los intereses rigen y luego la ideología se adapta.

  1. Todos los analistas afirman que hay un antes y un después de la pandemia, ahora bien, ¿Cuál cree usted es el escenario post pandemia de las transacciones de China en América Latina y el Caribe? ¿Aumento del protagonismo chino a falta de presencia de los Estados Unidos? O más bien ¿más selectividad de las relaciones bilaterales con países estratégicos para sus intereses?

A pesar de que hemos visto una recuperación en aquellas modalidades que ya consideramos típicas de la política exterior china, el mundo se encuentra en plena pandemia y mucho queda por definir. Por un lado, podemos destacar que China logró ocupar el escenario con la llamada diplomacia de las mascarillas y la diplomacia de las vacunas. En ambos casos, la rapidez con la cual llegó China con ayuda médica a otros países parecería dejar plantados a otros, incluyendo a los Estados Unidos.

Sin embargo, dudas sobre la efectividad de las vacunas chinas y escándalos, tales como el Vacunagate en Perú, nos pintan un panorama más complejo, donde ciertos segmentos de la población van a agradecer el gesto de China de exportar vacunas al extranjero mientras otros van a hacer hincapié en los escándalos. Me parece que, a medida que Estados Unidos, ahora bajo el presidente Joe Biden, acelere sus programas de asistencia – incluyendo el acceso a vacunas contra el COVID-19 – el protagonismo de China en la región cederá un poco ante la influencia de Estados Unidos. No obstante, de aquí me parece que podemos derivar una lección simple, la cual es que donde Estados Unidos no presente una alternativa, los países latinoamericanos y caribeños no van a rechazar a China.

  1. Y en cuanto a Cuba ¿Han visto alguna transacción reciente de China a Cuba? o algo que pueda indicar un cambio de Beijing hacia su política hacia Cuba?

Las donaciones de insumos y equipos médicos han dominado el panorama de intercambios entre China y Cuba desde el 2020. Esto no es sorprendente, dado que China ha estado haciendo lo mismo por todo el mundo. Entre las pocas excepciones figura una donación de 5,000 paneles solares que se efectuó en mayo de este año a raíz de unos acuerdos que datan al 2019. Ese mismo año, llegaron a Cuba unos vagones hechos en China, con fin de potenciar la recuperación de la red ferroviaria del país. Aunque han sido muy pocas las transacciones que han finiquitado los dos países en los últimos años.

Cabe destacar que las relaciones entre Cuba y China son mucho más superficiales de lo que piensa mucha gente. Sí, ambos países y ambos partidos hablan mucho de su gran hermandad, pero desde el punto de vista de China, Cuba es un país con un modelo económico anticuado. Esta realidad se ve reflejada en el hecho de que China solamente le ha prestado $240 millones a Cuba desde el 2010. Quizá es por eso por lo que las donaciones y la ayuda internacional, proporcionalmente, lucen representar una mayor parte de la relación sino-cubana que en otros países de la región. China (y las empresas chinas) están dispuestas a ayudar a Cuba, pero no están dispuestas a perder dinero por el país. De no darse cambios al sistema económico que existe en Cuba, me parece poco probable que cambie significativamente la política de China hacia este país.

 

 

El Covid-19 en el mercado internacional. Nieves C. Pérez Rodríguez

La pandemia ha cambiado muchas cosas en el mundo, incluida la demanda de ciertos bienes junto con los patrones de consumo que también han cambiado significativamente, lo que a su vez ha provocado la escasez de productos en casi todos los sectores. Para explicar esta situación 4Asia consultó con Eric Johnson, periodista especializado en intercambios comerciales y tecnología en busca de las claves detrás de la logística y las cadenas de distribución internacional.

¿Cómo explica usted el fenómeno de cambio de oferta y demanda durante los primeros meses de la pandemia y la escasez que muchos sectores experimentan actualmente?

Hay tres factores a tener en cuenta:

1) Cuando la pandemia golpeó, las personas dejaron instantáneamente de gastar en intangibles como viajes, conciertos, teatros y experiencias. Ese gasto migró principalmente a más bienes, a veces artículos necesarios como productos de limpieza, desinfectantes, geles antibacterianos y mascarillas, aumentó exponencialmente el consumo de alimentos (ya que no íbamos a restaurantes) y, en algunos casos, implicó adaptaciones del hogar, proyectos de renovación y muebles que nos demandó la nueva realidad (como trabajar desde casa o el cole virtual).

2) El comercio electrónico, más que nunca, se convirtió en un gran facilitador de la compra de productos de todos los tamaños sin necesidad de salir de casa para ello.

3) Las ayudas del Estado, en el caso de los Estados Unidos llamadas “cheques de estímulo” fueron inyecciones de efectivo periódicas que alentaban a las personas a gastar en bienes y mantenían la economía activa. Todo esto ha tenido un impacto en el comercio mundial. Estamos viendo en 2021 el efecto de latigazo de toda la demanda de bienes a finales de 2020 y principios de 2021 y una carrera por las tiendas para reabastecer el inventario antes de los períodos clave de compra de los consumidores estacionales en América, el 4 de julio que suele ser momento que se aprovecha promocionar compras con descuentos especiales, el regreso al colegio, y por último las vacaciones del verano).

¿Diría usted que la razón de las importantes interrupciones en el proceso de comercio internacional fue que el Covid-19 se originó en China (principal exportador de bienes del mundo) puesto que el gobierno chino cerró ciudades e impuso bloqueos en áreas donde se encuentran muchas fábricas, retrasaron el proceso de fabricación como también el proceso de envío de suministros?

Definitivamente esa situación tuvo un impacto en la primera etapa, es decir, febrero-abril de 2020, pero contrario a lo que se cree, las fábricas se recuperaron muy rápidamente. Las interrupciones del comercio mundial de hoy tienen menos que ver con los cierres de fábricas de hace un año y más con los niveles históricos de demanda de bienes en los últimos meses y en la actualidad.

¿Cuál es el coste de transportar un barco de carga desde China a los EE.UU. a día de hoy? ¿Podría compararlo con los precios previos al Covid-19?

Antes de la aparición del Covid-19 el costo de reservar un contenedor para transportar mercancías desde China a un puerto en, por ejemplo, el sur de California, históricamente ha estado en el rango de 1.500 a 2.500 dólares, dependiendo de los niveles de oferta / demanda. Ese rango de precios no se modificó en realidad por décadas.

Pero hoy el precio base para enviar ese mismo contenedor es de 6.000 dólares o más. Lo que se traduce en tres veces mayor a los niveles históricos. Pero es todavía más complicado que eso, porque el espacio es tan reducido, que las empresas básicamente necesitan pagar tarifas premium de carga además de esas tarifas base. Es como tener una reserva en un restaurante, pero el encargado te dice que está muy lleno y que la única forma de conseguir una mesa es pagar dos o tres veces los precios que figuran en el menú. Eso junto con un precio base mucho más alto pueden llevar los costos totales a más de 20.000 dólares por contenedor que es objetivamente 10 veces por encima de los niveles normales, lo que es una absoluta locura.

¿Cómo se podría normalizar las exportaciones? ¿Necesitamos más buques transportando bienes?

La demanda actual se encuentra en máximos históricos en este momento, no solo en comparación con el año 2020, sino en comparación con años previos como el 2019. Una solución que la gente del sector se encuentra discutiendo en este momento es la construcción de nuevos buques para manejar la demanda adicional. Pero frente a esto tenemos dos problemas, uno que los barcos tardan al menos unos 18 meses en construirse y entrar en funcionamiento. Y dos que no está claro que los niveles de demanda actuales se normalizarán durante un largo período de tiempo, y las compañías navieras no quieren desarrollar más capacidad de la que eventualmente podrían necesitar.

¿Cree usted que vamos a volver a la forma en que funcionaban las cosas antes o la situación ha cambiado para siempre? ¿Se espera que los precios de los bienes bajen?

Los costos de envío eventualmente bajarán. Tal vez no a niveles históricamente bajos, pero no pueden permanecer tan altos para siempre, ni siquiera por mucho más tiempo. Para algunas empresas, el valor total de las mercancías dentro del contenedor es inferior a 20.000 dólares, por lo que no tiene mucho sentido enviarlas y asumir pérdidas. A medida que la demanda se ralentice y haya más capacidad disponible, los precios de transporte de esos contenedores se estabilizarán. Pero pueden pasar nueve meses o más para que todo eso suceda.

¿España en Asia?

A finales de mayo, El Club de Exportadores e Inversores Españoles, que agrupa a empresarios españoles en diez países del Sudeste Asiático integrados en la ASEAN, Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur, Tailandia y Filipinas plantearon al gobierno español la necesidad de una política exterior clara y decidida hacia esa zona del mundo y pusieron de relieve la diferencia entre las iniciativas españolas al respecto y otros países de la Unión Europea.

Según datos de los exportadores, Los bienes exportados de España a los países citados alcanzaron la cifra de los 3.800 millones de euros en 2019, mientras que las importaciones de mercancías provenientes de la zona llegaron a los 9.570 millones de euros. Por su parte, la inversión extranjera directa española apenas llega a los 100 millones. Estos diez países concentran una población total de 661 millones de personas, colocándose como el tercer territorio más poblado de Asia, por detrás de China e India.

Ni las demandas, ni la ausencia de España de aquella región son elementos nuevos. Como en otras tantas ocasiones, y quizá sea necesario, conveniente y lógico que sea así, los intereses comerciales han ido por delante de la política pero resulta llamativo para un país que pasó de tener una presencia destacada en aquella región entre los siglos XVII y XIX, y que ahora está claramente a la cola de sus socios europeos. Durante más de cien años se han desperdiciado oportunidades y elementos dejados en la apresurada retirada ante Estados Unidos como idioma, religión, tradiciones y relaciones.

Pero no se trata de recuperar nostalgias sino de hacer frente a necesidades. En la región hay economías dinámicas y mercados emergentes y ahí, a pesar de todos los obstáculos normativos y la competencia de empresas de otros países apoyados por sus respectivos gobiernos, hay empresas e iniciativas españolas y algunas, conviene señalarlo, de empresas públicas relacionadas con la defensa y la ingeniería.

España no parece tener voluntad de una política exterior propia y dinámica en el Pacífico, a la vez que es menos ambiciosa de lo que se podría en la América situada al sur de Estados Unidos y casi inexistente en Oriente Medio.

INTERREGNUM: China y su cónclave anual. Fernando Delage

Si la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional de la República Popular China es siempre relevante (marca la agenda política de los meses siguientes), el pleno que se inaugura el 4 de marzo tendrá un especial significado. La Asamblea aprobará formalmente el XIV Plan Quinquenal y desvelará de ese modo los planes económicos a largo plazo de los dirigentes chinos. Los mensajes políticos tendrán aún mayor importancia al conmemorarse este año el centenario de la fundación del Partido Comunista, y celebrarse—en el otoño de 2022—su XX Congreso. El legado de Xi Jinping y el futuro del Partido estarán definidos en gran medida por las orientaciones que establezcan los líderes a partir de estos dos acontecimientos. Aunque en contraste con la mayoría de las democracias occidentales el país ha logrado controlar la pandemia y restaurar el crecimiento, aún afronta notables desafíos internos y externos.

Los planes económicos pueden verse complicados por la reacción internacional a las acciones de Pekín en el mar de China Meridional, en la frontera con India, en Hong Kong o en Xinjiang. El cambio de administración en Washington tampoco parece que vaya a suponer de manera automática una mejora en las relaciones bilaterales. En su primera conversación con Biden, Xi hizo hincapié en su voluntad de cooperación, mientras que el presidente norteamericano manifestó su preocupación por “las prácticas económicas de Pekín, la violación de derechos humanos y la presión sobre Taiwán”.

En unas circunstancias en las que China—como suele indicar Xi en sus discursos—afronta “desafíos y oportunidades sin precedente”, el presidente chino ha subrayado la necesidad de crear las condiciones favorables para la conmemoración del centenario del Partido en julio. Entre ellas, se pretende que el nuevo Plan Quinquenal arranque de manera positiva con un objetivo de crecimiento del PIB cercano al ocho por cien en 2021. Se espera asimismo que, al concluir el Plan en 2025, China haya dejado de ser una nación de ingresos medios, y que duplique su renta per cápita hacia 2035.

Las decisiones de la Asamblea permitirán conocer el detalle de cómo piensa Pekín perseguir esos objetivos. Las líneas generales del Plan dadas a conocer el pasado mes de noviembre subrayaron el doble imperativo de impulsar la demanda interna y la innovación, conforme al esquema de “circulación dual”. Por primera vez la tecnología será la gran prioridad de la estrategia quinquenal, al depender de ella la sostenibilidad del crecimiento económico en el futuro. Aunque desde 2018, en el contexto de la guerra comercial con Estados Unidos, el gobierno chino dejó de referirse públicamente al plan “Made in China 2025”, es evidente que la promoción de los sectores de alta tecnología (de la inteligencia artificial y la telefonía de quinta generación a los vehículos eléctricos) no ha desaparecido. Todo lo contrario: la urgencia durante los próximos años consistirá en continuar reduciendo la dependencia del exterior para consolidar la autonomía china y controlar la producción de elementos clave como semiconductores.

Tras declarar hace unas semanas la eliminación de la pobreza absoluta, el presidente chino también ha hecho hincapié en la idea de “prosperidad común”, un propósito que exige la reducción del considerable diferencial de riqueza existente entre unas y otras provincias. No es esta una cuestión sólo económica: es, por el contrario, un asunto político de primer orden, inseparable de la identidad y legitimidad misma del Partido Comunista. Se desconoce, sin embargo, cómo tiene pensado Pekín avanzar en esta última dirección, que puede conducir a un nuevo choque de las autoridades con el sector privado. Lo que no está en duda, en cualquier caso, es la fortaleza de una organización que, camino de sus cien años de vida, ha superado la doble prueba de la pandemia y la crisis económica. (Foto: CGTN)

INTERREGNUM: China: cambio de rumbo. Fernando Delage

La confirmación de los riesgos financieros derivados de la ambiciosa Ruta de la Seda, la guerra comercial y tecnológica desatada por Trump a partir de 2018, y el impacto económico global de la pandemia, son algunos de los principales factores que parecen haber obligado a los líderes chinos a emprender un cambio de rumbo en sus planes económicos; un giro que también tendrá importantes implicaciones para los intereses occidentales.

Una evidencia de ese cambio de dirección puede encontrarse en un reciente estudio de la universidad de Boston—dado a conocer la semana pasada por el Financial Times—, sobre la drástica caída en los préstamos concedidos por los “policy banks” chinos: el Banco de Desarrollo de China y el Export-Import Bank. Sus créditos, en efecto, en buena parte destinados a los proyectos de la Ruta de la Seda, cayeron de los 75.000 millones de dólares de 2016 a 4.000 millones de dólares el pasado año. Estas dos instituciones, bajo el control directo del gobierno chino, han proporcionado entre 2008 y 2019 un total de 460.000 millones de dólares, cifra que iguala a los fondos del Banco Mundial durante el mismo periodo. Algunos años, los préstamos de ambos bancos superaron, incluso, los concedidos por todos los bancos multilaterales de desarrollo juntos.

Es igualmente significativo que los medios de comunicación hayan dejado de referirse a la Ruta de la Seda con la frecuencia de los últimos años. Todo apunta a que el gobierno es consciente de que su aproximación a la financiación de infraestructuras a esta escala resulta insostenible a medio-largo plazo. La renegociación de la deuda en la que se han comprometido no pocos países en desarrollo, además de la reacción de distintos gobiernos al impacto medioambiental, laboral y social de los proyectos, obligaba a corregir las dimensiones de la iniciativa y dedicar mayores recursos al frente interno. A esa reorientación empujaban asimismo las tensiones con Estados Unidos y las consecuencias del Covid-19 para la economía global.

La necesidad del reajuste fue reconocida en mayo, cuando, bajo la oscura denominación de “circulación dual”, un documento del Politburó indicó que, sin abandonar el comercio con el exterior (“circulación internacional”), el modelo económico chino debe apoyarse sobre todo en el consumo interno y la innovación tecnológica local (“circulación nacional”) como clave de la modernización del país. Fue una idea que reiteró la última sesión plenaria del Comité Central, al incluirla entre las directrices del próximo Plan Quinquenal, que será formalmente aprobado en marzo de 2021.

Sería un error, sin embargo, minusvalorar la dimensión externa del reajuste chino. En el terreno financiero, el reducido papel de los “policy banks” conducirá a un mayor protagonismo de las instituciones multilaterales, como el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (con sede en China), y a una mayor presencia de Pekín en otros bancos de desarrollo regionales. En la esfera comercial e inversora, el “decoupling” chino con Estados Unidos—estará por ver si con la Unión Europea también—se verá compensado con un giro hacia las naciones de su entorno y hacia África. La reciente firma del RCEP facilitará ese salto, como también el anuncio del interés chino por su incorporación al CPTPP (el antiguo TTP sin Estados Unidos), hecho por Xi Jinping el mes pasado, durante la cumbre de APEC. Aunque la adhesión china a este último acuerdo no parece plausible a corto plazo, es un claro mensaje al nuevo presidente norteamericano sobre el riesgo de aislamiento de Estados Unidos del nuevo centro de gravedad económico del planeta.

La conclusión a la que llegan diversos observadores es que, a través de sus movimientos, China estaría preparando la estrategia económica que mejor conviene para un escenario de guerra fría. Al considerar que la hostilidad de Washington se mantendrá bajo la administración Biden, Pekín reducirá su interdependencia con Occidente, pero sólo para aumentarla con otras partes del mundo, abriendo así una nueva etapa en la era de la globalización.

El ataque de los clones. Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz

TikTok o Dǒuyīn, es una aplicación de origen chino cuyo objetivo es que los usuarios graben y suban a las redes sociales videos, bailando o cantando, de corta duración. Fue creada por ByteDance, que lanzó la aplicación en septiembre del año 2016. 

ByteDance es una empresa tecnológica con sede en Pekín (China), fundada en el año 2012 por Zhang Yiming, que en el año 2018 tenía un valor de casi 20.000 millones de dólares y, a día de hoy esta start-up ya vale más de 75.000 millones de dólares americanos, un incremento de más de 350% que le ha llevado a convirtiéndose en el unicornio mejor valorado a día de hoy, la red social arrasa en el mundo y eso se nota en las cuentas de ByteDance.

(Fuente: Statista.com)

Este incremento de valor de la empresa, se ha debido, en parte gracias a la aplicación TikTok que ya supera los 800 millones de usuarios en todo el mundo y, no es de extrañar, que en el año 2019 fuera la tercera aplicación más descargada del mundo, de las cuales 46 millones de descargas fueron solo en Estados Unidos. La descarga de la aplicación para subir videos de corta duración en las redes sociales se ha convertido, quizás impulsado por el confinamiento y aislamiento domiciliario, en un fenómeno a escala global.

(Fuente: Statista.com)

El pasado mes de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció sanciones contra la aplicación TikTok y WeChat por supuesto robo de información, dejando los datos de los usuarios vulnerables al acceso del Partido Comunista Chino. Estas sanciones entraron en vigor el 20 de septiembre y, la Casa Blanca, dio hasta el 12 de noviembre para solventar estos problemas de robo de información. Pero estas sanciones no han sido solo por parte de Donald Trump, sino que también vinieron de la India en el año 2019 por supuestos problemas de moralidad por no salvaguardar los datos de los usuarios más jóvenes. Aun así, a día de hoy, TikTok es la aplicación de referencia en el mundo entero.

Con tanto éxito como ha tenido la App china en el mundo entero, no es de extrañar que, otras redes sociales como Instagram o YouTube hayan creado “clones” para intentar emular esta exitosa aplicación.

Reels, de Instagram, es una aplicación que permite crear videos cortos como los de TikTok, de tal manera que los usuarios no tienen que abandonar la App para hacerlo.  A día de hoy esta aplicación está lejos de alcanzar la popular aplicación de China, ya que solo cuenta con algo más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, aunque también hay que decir que esta aplicación fue lanzada hace relativamente poco al mercado.

Tal es el éxito de la aplicación china que Instagram,  propiedad de Facebook está haciendo ofertas lucrativas a usuarios de TikTok para atraerlos a Reels y así conseguir más descargas y usuarios, y poder superar a la exitosa aplicación de ByteDance.     

Pero Mark Zuckerberg  (propietario de Facebook, Inc.) no se ha conformado solo con Reels, sino que también ha lanzado para Facebook la aplicación Lasso, una App que permite hacer videos cortos y subirlos a las redes. Al igual que ocurre con TikTok, esta aplicación permite hacer videos con filtros y otros efectos visuales y sonoros para intentar atraer a más seguidores. A Pesar de los esfuerzos, la aplicación no tuvo éxito en América Latina y no llegó a Europa, por lo que se decidió cerrar la aplicación.

Shorts de Youtube también intentó hacerle la competencia a la aplicación china, pero esta tiene una ventaja considerable: lleva más de 4 años en el mercado. La ventaja de la aplicación Shorts respecto a TikTok son todas las licencias de música de las que dispone, una gran ventaja por disponer de una biblioteca musical mucho más amplia.

Otras aplicaciones se han lanzado a hacerle competencia a TikTok; Aplicaciones como Likee con sede en Singapur o la india Chingari, o Fuminate, Triller o Dubsmash han conseguido millones de seguidores en determinados países, pero ninguna a escala mundial como es la china TikTok

Hace algo más de una década el mundo entero acusaba a China de plagiar o de copiar productos occidentales como móviles, ordenadores etc… Quizás, ahora es occidente quien plagia o clona ideas innovadoras de la RPCh.

La guerra comercial entre China y Donald Trump continua, no solo en el ámbito comercial-arancelario, sino que también en el tecnológico, ya que el presidente ha acusado a la marca China de espionaje, al igual que acuso a Huawei hace ya unos años.

Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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@angelenriquezs

China, África y los demás

China quiere estar en todos los escenarios que le permitan hacer negocios y ampliar su influencia política. En esto no se diferencia de cualquier otro país, pero con sus inversiones Pekín exporta poca transparencia y condiciones políticas que tienden a exportar el modelo autoritario chino y fortalecer sus políticas restrictivas. Y uno de esos escenarios sobre los que se suelen hacer menos análisis es la inversión china en África que dura ya varias décadas.

Según un informe citado por el diario La Vanguardia, China está interesada en las reservas estratégicas del continente.  “Las materias primas de una importancia clásica, como el petróleo y el gas, siguen siendo de especial relevancia en países como Nigeria y Angola, Argelia, Libia o Egipto. Lo mismo que el uranio en Namibia y Níger. O el oro en Ghana, Sudáfrica y Sudán. Pero si hablamos de platinoides, esenciales para los catalizadores, bujías, discos duros, fibras ópticas, pilas de combustible de última generación, etc., es cuando se habla casi en exclusiva de Sudáfrica y Zimbabue. Lo mismo que pasa para las baterías con el cobalto, con la República Democrática del Congo como país destacado. El mismo que concentra las mayores reservas de tántalo, un metal imprescindible para los hoy tan habituales móviles, GPS, satélites, televisores de plasma u ordenadores”. En todos estos países está China presente de una manera u otra. No es raro, señalan los expertos,  en consecuencia, que China sea uno de los principales clientes de África, necesitada como está de las materias primas que centran la economía globalizada del siglo XXI. En su caso, además, se opta por matar dos pájaros de un tiro porque, ante la posible falta de capital en los países africanos, cobra incluso en especie. “A cambio de la financiación de las infraestructuras, varios países africanos han pagado sus deudas a China con barriles de petróleo o minerales estratégicos”.

Pero esto no se hace sin problemas. Los proyectos chinos ponen nerviosos a países occidentales como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, inversores tradicionales en la zona y rivales discretos entre sí. Pero ahora también Rusia, socio menor aunque actor político creciente, se inquieta. Todo parece indicar que los autores del golpe de Estado en Malí mantienen buenas relaciones con Moscú y pueden cambiar los parámetros de intervención de las fuerzas militares europeas que combaten al terrorismo yihadista. En el fondo, Rusia estaría tratando de conseguir una plataforma de acción en toda la región, rica en materiales estratégicos como el uranio, explotado ahora mayoritariamente por empresas francesas. Un dato: de 2000 a 2012, se identificaron aproximadamente 20 proyectos de financiación del desarrollo según fuentes oficiales chinaos en Malí a través de varios informes de los medios de comunicación. Estos proyectos van desde préstamos por valor de 75.000 millones de francos (154 millones de dólares) a tipos preferenciales de China para construir la autopista Bamako – Ségou en 2010,  hasta una subvención de 51,5 millones de dólares para construir el “tercer puente” para Malí en Bamako en 2007. 

El dilema moral de la NBA en China. Nieves C. Pérez Rodriguez

La NBA tiene operaciones en China valoradas en 5 mil millones de dólares.  El baloncesto es el deporte más popular en el país asiático, con 500 millones de aficionados en China, según Reuter. Parte de ese presupuesto es la venta de material deportivo, y otro grueso se destina al entrenamiento de jóvenes chinos en centros de entrenamiento de la NBA. Se calcula que unos 300 millones de ciudadanos chinos practican baloncesto, por lo que la afición y el seguimiento de las ligas internacionales son masivos.

La NBA cuenta con academias en muchos países en los que hacen un meticuloso trabajo de entrenamiento de atletas. De acuerdo con la información de la página web de la NBA tienen presencia en Australia; en África están en Camerún, Congo, Kenia, Marruecos, Mozambique, Nigeria, Costa de Marfil, Tanzania, Uganda, Senegal y Sudáfrica. Está presente también en India, México y China. 

La relación de la NBA con China ha sido constante en los últimos años. En el 2014 se anunciaba el lanzamiento de una academia de baloncesto para prácticas extracurriculares en la capital china para niñas y niños en edades comprendidas entre 12 a 17 años. Ese mismo año, el ministro de educación chino hacía pública una alianza con la NBA que incluía la incorporación curricular del baloncesto en la educación primeria, secundaria y bachiller. A finales del 2015 la NBA, en conjunto con la comisión deportiva de Beijing, lanzaban la primera liga junior de baloncesto en China.

En octubre del 2016 el comisionado de la NBA Adam Silver visitaba Beijing para hacer el lanzamiento de tres centros de entrenamiento de élite en China. Primer país que contaría con ellos, ubicados en tres provincias distintas: Centro de Jinan en la provincia de Shandong, Centro de Hanghou en la provincia de Zhejiang, y el centro de Urumqi en la provincia de Xinjiang.

A finales de julio ESPN publicaba un reportaje basado en múltiples entrevistas -anónimas- realizadas a exempleados de la NBA con conocimiento directo de las actividades de la liga de la NBA en China, especialmente en el desarrollo de los jugadores. Al menos dos entrenadores dejaron sus puestos allí por considerar que se estaban maltratando a los jóvenes atletas. Uno de los entrenadores pidió ser transferido después de ver como los entrenadores chinos atacaban a los jugadores, otro se fue antes del final del contrato porque le pareció inconcebible la falta de educación académica en la academia.

Según el reportaje, al poco tiempo de la apertura de estos centros de entrenamiento, varios entrenadores se quejaron con el vicepresidente internacional de operaciones de la organización -Greg Stolt- sobre los abusos físicos que ocurrían en las academias y la falta de estructura académica para los jóvenes participantes, a pesar de que el comisionado Silver había dicho que la educación sería el centro del programa.

La crónica afirma que la NBA se encontró con múltiples problemas para abrir el centro en Xinjiang, pues los entrenadores americanos eran acosados por la policía local en una ciudad en donde el control y vigilancia ciudadana son excesivos debido a la persecución que padecen los uigures y otras minorías musulmanas en la región. Menciona que un mismo entrenador fue detenido tres veces sin razón, o la dificultad que tuvieron él y otros entrenadores en alquilar viviendas por el hecho de ser extranjeros allí.

Hace poco más de una semana que la NBA reconoció que tuvo que cerrar la academia en Xinjiang pero cuando el encargado de las operaciones internacionales de la NBA, -Mark Tatum- fue interpelado acerca del posible factor de derechos humanos, éste declinó responder.

Esta investigación tuvo eco en el Senado de los Estados Unidos, y la senadora Marsha Blackburn en una carta al comisionado Silver le pedía explicaciones por las acusaciones que reveló el trabajo de ESPN. Inmediatamente el senador Marco Rubio se sumaba a la interpelación basada en la necesidad de que una organización estadounidense permita o encubra prácticas que van en contra de los derechos humanos fundamentales.

“La postura de la NBA en Xinjiang envía un fuerte mensaje al Partido Comunista chino: por un buen precio cualquier cosa puede debatirse, incluso el valor de la vida humana”, afirmaba la senadora Blackburn.

Una vez más la semana pasada terminaba en Washington con China de protagonista en los titulares. Por un lado, las revelaciones de las prácticas en dichos centros, y, por otro, la petición de explicaciones desde el Congreso, que es totalmente congruente con el sistema político estadounidense, en el que se espera que las organizaciones de este país mantengan los valores humanos y democráticos en cualquier lugar donde tengan sus operaciones. También el Departamento del Tesoro daba a conocer más sanciones, está vez a políticos hongkoneses, por haber socavado las libertades y la autonomía de Hong Kong.

El 14 de julio Trump firmaba una orden ejecutiva en la que declaraba “Emergencia Nacional” a razón de la aplicación de la ley de seguridad en territorio hongkonés de manos del PCCh. Los once sancionados son altas figuras políticas como Carrie Lam, la máxima autoridad de Hong Kong y quien propuso y fomentó la “ley de extradición” que generó las masivas protestas durante meses. También el comisionado de la policía, Chris Tang, el secretario de seguridad John Lee Ka-chiu y Teresa Cheng secretaria de justicia, todos con posiciones relevantes en la gestión política social o de seguridad de Hong Kong.

La tensión entre Beijing y Washington no hace más que crecer y encresparse. A muy pocas semanas de las presidenciales y en una situación doméstica complicada debido a la pandemia,  la Administración Trump ha puesto el foco en política internacional en China, e intentar darle señales de tolerancia cero ante las reiteradas irregularidades.

China y el oro azul. ÁNGEL ENRIQUEZ DE SALAMANCA ORTIZ

Vivimos en una época que cada día es más digital y, cada día, estamos más conectados con el mundo en todos los ámbitos de la vida, tanto profesional como personal. La compra-venta de productos, servicios, las redes sociales, intercambio de datos o información a través de la red se ha convertido, para empresas y hogares, en una nueva forma de vida.

En China, el comercio digital ha ido creciendo en las últimas décadas, llegando a proporcionar  un beneficio para el país, a día de hoy, de más de 3,2 billones de yuanes y, se espera que para la próxima década alcance los 72 billones de yuanes. Éste comercio electrónico está siendo impulsado en China gracias a avances tecnológicos como la telefonía móvil, el internet de las cosas, el 5G o empresas como Alibaba. El desarrollo de ordenadores más potentes, con mayor capacidad o satélites, han ido de la mano con el desarrollo del comercio digital.

Estos teléfonos móviles, súper ordenadores, satélites o baterías para coches eléctricos tienen un elemento indispensable para su fabricación: el cobalto. Este mineral de color azul, que se extrae de forma manual y en muchas ocasiones con la participación de menores y en condiciones infrahumanas, se ha convertido en uno de los elementos más codiciados del planta tierra y, casi con total seguridad, se convertirá en uno de los minerales más importantes en las próximas décadas.

La República Democrática del Congo logró su independencia de Bélgica en 1960, pero sus primeros años estuvieron marcados por la inestabilidad política y social. Tras 32 años, en 1997,  el régimen de Mobutu –que cambió el nombre del país a Zaire- fue derrocado y renombrado el país como República Democrática del Congo. Además de petróleo, en sus tierras podemos encontrar cobalto, cobre, oro, plata, diamantes o carbón. La R.D. del Congo es el principal productor mundial de cobalto y China su principal comprador, y esta demanda es impulsada por la industria de estas nuevas tecnologías, como las baterías recargables usada en coches eléctricos o en móviles. Las reservas en este país de cobalto son las mayores del mundo, llegando casi, a triplicar las de su perseguidor, Australia.

[Fuente: www.Statista.com]

Las exportaciones representan en torno a un tercio del PIB del país, que en el año 2018 se situó en más de 47.000 millones de dólares. Estas exportacio­nes han sido fundamentalmente de recursos naturales como cobalto o cobre. El principal mercado de la R.D Congo fue China que abarcó casi el 40 por ciento de las exportaciones del país, y de esto, más de la mitad es de cobalto.

La empresa Tenke Fugurume Mining S.A., es una de las empresas más grandes de cobalto del país y, la mina Fungurume, de más de 1.500 Km2, al sur del país, cuenta con la mayor reserva de cobalto de la R.D. del Congo. No es casualidad, que la empresa TFM sea propiedad de la empresa China Molybdenum Co, que en enero del 2019 aumento su participación en TFM hasta alcanzar el 80%. Una empresa que en el año 2018 alcanzó una producción de 9.363 millones de toneladas métricas de cobalto y cobre. La escasa oferta de este mineral y su alta demanda con la nuevas tecnologías, han hecho que el precio ascienda desde los 30.000 dólares por tonelada métrica a principios de siglo hasta más de 90.000 dólares, siendo su mayor crecimiento en los últimos años.

China está apostando fuertemente en la región de Katanga, donde se encuentran las reservas más grandes del mundo de cobalto, pero también en la mina de Kolwezi, al sur del país.

Otra empresa, Congo Dongfang Mining, subsidiaria de la empresa china Huayu Cobalt, compra cobalto en las minas de la R.D Congo para tratarlo y usarlo en la fabricación de automóviles, empresa que cotiza en la bolsa de Shanghai.

La venta de coches eléctricos a nivel mundial se ha disparado, en el año 2018 se vendieron 1,26 millones de coches eléctricos, un 74% más que en el 2017, de los cuales más de la mitad se han vendido en China. En el primer semestre del año 2019, más de la mitad de los Vehículos con Batería Eléctrica (BEV – por sus siglas en inglés) se han vendido en China, es decir, más de 430.000 unidades, un aumento del 111%.

[www.jato.com]

China es el país más contaminante del mundo, el 30% de la contaminación mundial proviene de su industria, lo que ha hecho que en ciudades como Pekín se vivan constantes alertas por alta contaminación y, se ha convertido, para el gobierno de Xi Jinping, una necesidad el cambio a las energías limpias y no depender tanto de combustibles fósiles.

La presencia de China en África, y más concretamente, en la República Democrática del Congo, le da una ventaja al país asiático para liderar éste mercado verde, un mercado que ya lidera desde el año 2015.

China ya controla las minas de cobalto de la R.D. del Congo, este mineral se ha convertido en uno de los más demandados para la fabricación de baterías de coches, ordenadores o teléfonos móviles, y seguirá siéndolo en las próximas décadas. El cobalto, el oro azul o el petróleo del siglo XXI, se ha convertido, para China y para el mundo entero, en un mineral indispensable para la prestigiosa carrera de este siglo, la de la energía limpia.

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid