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THE ASIAN DOOR: La revolución verde de China. Águeda Parra

Visión a largo plazo y objetivos ambiciosos para afrontar el cambio climático. Éste es el modelo ofrecido por el presidente de China, Xi Jinping, en su discurso ante la 75º Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En este contexto, los próximos 40 años serán decisivos para hacer efectiva la transición mundial hacia un modelo de desarrollo verde y de bajo consumo en combustibles fósiles.

El anuncio realizado por China tiene dos aspectos muy positivos. En primer lugar, el adelanto de la fecha para llegar al pico de emisiones de CO2. El compromiso en el ámbito de la Cumbre de París sobre Cambio Climático para alcanzar este nivel estaba fijado para el año 2030. Sin embargo, ha sido en la intervención del presidente chino cuando se ha expresado la determinación de que este objetivo se cumpla antes de 2030. Y, en segundo lugar, se ha fijado el año 2060 como la fecha en la que se alcanzará la neutralidad de carbono. Esto supone alcanzar el nivel de emisiones cero en un tiempo menor que Europa, que ya alcanzó ese objetivo pico en la década de 1990 contando, por lo tanto, con más tiempo para conseguir la neutralidad climática.

La posición de China como el país más contaminante del mundo, suponiendo el 28,8% de las emisiones de CO2 globales, según el último informe Statistical Review of World Energy publicado por BP, se compensa con el que hecho de ser referente mundial en renovables. En el mix de consumo energético, el consumo de combustibles no fósiles creció un 29% en 2018, y supone el 27,9% de la electricidad total generada en el país en 2019. De modo que este nuevo anuncio no solamente refuerza la posición del gigante asiático como actor relevante en la lucha contra el cambio climático, sino que aporta una fecha de referencia para el resto de países emisores. Un anuncio que, en definitiva, muestra la planificación que contempla China para estructurar el desarrollo energético del país para los próximos 40 años y que anima a fortalecer la confianza mundial en la lucha por el cambio climático. En la práctica, el objetivo de China se traducirá en que solamente la acción del gigante asiático promoverá la reducción del calentamiento global entre 0,2 y 0,3 grados, según Climate Action Tracker (CAT).

El anuncio de China se produce poco después de que la Unión Europea (UE) incremente hasta al menos un 55% el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 como parte del Pacto Verde Europeo (Green Deal). La falta de concreción en la última Cumbre UE-China no aplica, sin embargo, a la visión compartida que tiene Europa y el gigante asiático de trabajar conjuntamente para cumplir con los acuerdos que conduzcan a una neutralidad climática. El compromiso de fijar una fecha concreta en la que se alcance el fin de las emisiones contaminantes se ha convertido en un hecho histórico que ayudará a que otros grandes países emisores se unan a un proyecto de dimensión mundial en la lucha contra el cambio climático.

Entre las medidas que China ha venido contemplando para neutralizar las emisiones de CO2 durante los últimos años destaca la estrategia de abordar grandes plantaciones de árboles. El proyecto, que contempla incrementar la cobertura forestal del país del 21,7% al 23% entre 2016-2020, ha contado con iniciativas como la de replantar un área equivalente a la superficie de Irlanda. Sin embargo, el gobierno chino considera que estas medidas no van a ser suficientes para cumplir ambos objetivos.

Habrá que esperar a la publicación del próximo Plan Quinquenal para conocer los objetivos concretos de “recuperación verde” que plantea China para después de la pandemia del COVID-19. El anuncio en sí mismo ya se considera un paso imprescindible para reducir la huella de carbono del país, que enfrenta efectos del cambio climático sin precedentes que van desde inundaciones de magnitudes históricas a períodos de tifones irregulares. De ahí que la inversión en fabricar baterías para conseguir la implantación masiva de coches eléctricos esté en el punto de mira de los objetivos energéticos verdes de China más inminentes.

THE ASIAN DOOR: Carpe díem del turismo digital. Águeda Parra.

Livestreaming es una tendencia que está empezando a despuntar como canal de promoción turística como forma de mostrar de manera más cercana, y con detalle, los placeres y bondades del destino. En este ámbito del turismo, aerolíneas y agencias de viajes han comenzado a utilizar esta estrategia de marketing durante la pandemia para impulsar la recuperación consiguiendo impactar en el consumidor chino con muy buenos resultados.

Creación de marca y captación de una audiencia mayor figuran entre los objetivos principales para que la industria turística haya hecho su incursión en este nuevo entorno digital, promocionándose a través del livestreaming. El resultado es bastante atractivo a tenor del volumen de ventas que pueden alcanzarse en una única sesión. Los más de 3.800 millones de dólares en una hora conseguidos por Trip.com, la agencia de viajes online más grande de China, dan muestra del potencial de esta prometedora tendencia en el ámbito del e-commerce orientado al turismo.

Si el livestream ha generado una creciente tendencia en el mercado de las ventas online promoviendo el efecto de “lo veo y lo compro ahora”, igualmente impactante será el interés que surja entre los turistas chinos por visitar un determinado país. Aportando una experiencia casi tan real como la de estar físicamente en el destino elegido, las sesiones de algo más de una hora aportan información sobre el patrimonio histórico y cultural del destino, ofreciendo además consejos de viaje que buscan animar al turista chino a considerar el país entre sus próximos destinos de vacaciones. Una forma interesante no sólo de adquirir productos online, sino también de conocer nuevos lugares y descubrir estilos de vida diferentes. De ahí la reciente alianza de JD.com con Trip.com que pone en conexión el mundo de las ventas e-commerce con la industria del turismo.

Antes de la crisis sanitaria del COVID-19 la popularidad del livestreaming había conseguido que los visualizadores de esta nueva tendencia digital alcanzaran unas ventas de e-commerce de más de 4.400 millones de dólares en 2018. Esta tendencia de incorporar el livestreaming como atractivo para incrementar las ventas online ha hecho crecer el número de personas que consumen este tipo de contenido digital, promoviendo el crecimiento de los usuarios un 10% en 2019, hasta alcanzar los 504 millones. Finalmente, la pandemia ha sido la precursora de que la nueva comunidad alcance los 560 millones de usuarios en marzo de 2020, lo que supone el 62% de los usuarios de Internet de China, según datos oficiales. Y creciendo.

El floreciente ecosistema digital de China ha promovido el paso acelerado del entorno offline a una experiencia de consumo de actividades online. Se trata de generar ventas de e-commerce de una forma mucho más animada, impulsar la industria turística, pero también se trata influir en otros sectores. Tienen cabida en esta nueva tendencia casi todo lo imaginable, desde trasmitir clases de cocina, sesiones de entrenamiento personal, hasta promover la venta de coches.

Siendo un fenómeno que ya había comenzado a popularizarse antes del COVID-19, sin duda la pandemia ha impulsado el proceso, promoviendo que se reinventen, digitalmente hablando, muchas industrias, incluso aquéllas que ya tenían una importante presencia online. Un nuevo fenómeno que promete convertirse en una de las tendencias más atractivas del ecosistema digital a nivel mundial en poco tiempo.

THE ASIAN DOOR: Una ventana de oportunidad para la IA europea. Águeda Parra.

La inteligencia artificial (IA) ya ha dejado de ser la tecnología del mañana para ser la apuesta del ahora. La pandemia ha acelerado la digitalización de la sociedad y, por tanto, la adopción de las nuevas tecnologías y su incorporación en los procesos productivos va a ser un proceso más rápido que si no se hubiera producido esta crisis sanitaria. La inteligencia artificial entre ellas.

Este proceso de aceleración de la digitalización va a generar progresivamente una oleada de captación de talento que disponga de las habilidades técnicas específicas, con especial atención a las capacidades asociadas a la IA. De hecho, el objetivo de incorporar en los sectores productivos a profesionales que sean promotores de la construcción de un nuevo modelo de crecimiento económico va a consolidarse como una de las principales tendencia post-pandemia.

De hecho, la atracción del mejor talento IA va a convertirse en la nueva dinámica en la creciente rivalidad que existe entre Estados Unidos y China. El espíritu de innovación tecnológica que caracteriza a Silicon Valley ha promovido que durante décadas sea el destino anhelado para emprendedores e investigadores en diferentes disciplinas tecnológicas. Atendiendo al escenario actual, Estados Unidos atrae al 59% del talento IA, mientras que China solamente es destino para el 11% de los investigadores de primer nivel, casi en paridad con el atractivo que genera Europa, que agrupa al 10% de este grupo. Una dinámica que contrasta con el panorama de generación de talento IA, con China liderando la clasificación como el país de origen que aporta hasta el 29% de estos investigadores, seguido de Estados Unidos (20%) y Europa (18%), y a cierta distancia India (8%), Canadá (5%) y Reino Unido (4).

Otro escenario bien distinto presenta el de los investigadores de élite, un grupo reducido que apenas representa el 0,5% de los profesionales de mayor nivel. En este caso, Estados Unidos es origen principal de la élite de investigadores (35%), aunque India (12%), China (10%), Israel (7%) y Francia (6%) también son generadores del talento IA más importante. Sin embargo, existe cierto consenso en elegir a Estados Unidos (65%) como el principal destino para trabajar, mientras que Europa alcanza una representación modesta con Francia (8%) como el país mejor posicionado en tercer lugar, y los Países Bajos (5%) en quinta posición, según el think tank MacoPolo.

Esta composición del lugar de procedencia y el país en el que deciden desarrollar su carrera profesional los investigadores de más alto nivel del mundo es susceptible de cambio en la medida que China está maximizando los esfuerzos para desarrollar una industria digitalizada donde la IA va a ser una de las componentes más destacadas. El proyecto Designed in China implementado por el gigante asiático, con el que el país aspira a ser referente tecnológico mundial en 2030, va a ejercer de atractivo para los investigadores y profesionales de IA, lo que supondrá posicionar a China tanto de origen como destino de los investigadores más vanguardistas. Una transición que puede verse acelerada de incrementarse las fricciones generadas por la pugna que mantienen Estados Unidos y China como telón de fondo de la guerra comercial y que están comenzando a aplicarse ya casi a cualquier ámbito en las relaciones bilaterales.

A nivel europeo, Francia representa tanto el origen (26%), el lugar de trabajo (31%) y la procedencia de la élite (53%) de investigadores en IA, seguida de Alemania a bastante distancia, lo que supone establecer unas buenas perspectivas para que en un futuro cercano Europa sea origen y genere el atractivo suficiente para que los investigadores encuentren su destino profesional entre nuestras fronteras. En esta clasificación, que aglutina los datos de participación de la conferencia de IA más relevante del momento, la Neural Information Processing Systems, en su edición de diciembre de 2019, España se sitúa como la quinta potencia generadora de investigadores de IA, por detrás de Francia, Alemania, Italia y Bélgica.

En definitiva, teniendo en cuenta cómo se presentan el escenario mundial y europeo de generación de talento IA, todo apunta a que todavía queda un largo camino por recorrer si el propósito de la Unión Europea es mantener sus altos niveles de competitividad en las cadenas de valor globales.

THE ASIAN DOOR: Digitalización como motor de cambio. Águeda Parra.

La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto que es necesario evolucionar a un modelo digital más sofisticado a todos los niveles y construir un verdadero ecosistema al estilo del que ya se disfruta en China y en otros países asiáticos. De hecho, se estima que el impacto tecnológico de 2 meses de pandemia ha supuesto acelerar la digitalización mundial 6 años. Se ha tratado de una transformación digital orientada en primera instancia a afrontar la crisis sanitaria, pero, por su propia esencia, tiene el espíritu de mantenerse en el tiempo.

El impulso digital que ha propiciado la pandemia se convertirá en un proceso acelerado de transformación tecnológica, dando forma a un ecosistema digital que incorpore activamente las nuevas tecnologías en un horizonte temporal más temprano al que estaba definido para Europa hasta el momento y que se situaba en 2030. Por tanto, una gran lección aprendida de la crisis sanitaria es la necesidad de acelerar la adopción de las nuevas tecnologías. Se trata de reducir los 10 años que nos separan de esa transformación digital, con la ambición de crear un ecosistema digital transversal a todos los ámbitos – gubernamental, industrial, empresarial y educativo-, de modo que Europa siga manteniendo una posición competitiva en las cadenas de valor globales.

La crisis sanitaria va a generar unas tendencias digitales muy marcadas y, entre ellas, el e-commerce va a ocupar un papel destacado. De hecho, las compras por Internet se han convertido casi en imprescindibles durante la pandemia, y se ha elevado a cifras récord el volumen de compras que se han realizado en este tiempo. Una tendencia que ha venido para quedarse por la versatilidad del servicio y porque tanto empresas como consumidores han incorporado un hábito con el que quieren seguir interactuando pasada la crisis sanitaria.

China está considerado el mercado del e-commerce más grande y que más rápido crece del mundo. Ha pasado de representar el 1% hace 20 años a situarse como un mercado maduro que supone el 36% del total de las ventas minoristas y tiene a Alibaba como líder indiscutible. Fuera del gigante asiático, ningún país ha conseguido reproducir ni el volumen de ventas ni la penetración de las compras online que se registran en China.

No osbante, el ecosistema Alibaba, con sus plataformas de marketplace Taobao, Tmall y AliExpress, ya comienza a ser conocido más allá de la “muralla china”. El gran festival anual de las compras online en el Día del Soltero comienza a hacerse un hueco en los mercados internacionales, adquiriendo una dimensión global. En el mercado chino, JD.com es el gran rival de Alibaba, aunque a gran distancia, con un 16,7% de cuota. De forma similar a la iniciativa de Alibaba, el Festival 618 que organiza JD.com se ha convertido en una referencia anual de las compras online cada 18 de junio. Pero más allá de estos eventos, que convierten a China en el epicentro del e-commerce mundial cada año, el sector ha evolucionado para dar entrada a otros actores que en algunos casos han sido capaces de capturar una cuota de mercado importante a los dos grandes actores.

En Europa, la competencia de AliExpress con Amazon está generando un auge importante en el incremento del e-commerce. De hecho, en España esta competencia va a suponer que el mercado crezca en los próximos 3 años a mayor ritmo que en otros países europeos, alcanzando un crecimiento del 12% los dos próximos años. Sin embargo, la pandemia va a acelerar esta tendencia, y va a situar al e-commerce como una palanca de generación de la nueva economía digital en España. Según Google, el e-commerce en España representará el 20% de las ventas en 2023, un crecimiento muy significativo cuando actualmente se sitúa por debajo del 10%.

Sin duda, la expansión de la Ruta de la Seda Digital está fomentando que los titanes tecnológicos chinos alcancen muchos mercados y que aumente la competencia con los players locales. Sin duda, la apuesta de AliExpress por España como mercado clave desde donde expandir la expansión de su e-commerce por Europa va a impulsar no sólo el e-commerce, sino que va a fomentar que se siga acelerando el proceso de digitalización que se ha iniciado con la pandemia.

THE ASIAN DOOR: Medios de pago, un titán llamado China. Águeda Parra

La industria del turismo internacional ha encontrado en los pagos móviles el gran aliado para promocionar los destinos turísticos, especialmente entre los visitantes chinos que pueden seguir utilizando su mismo ecosistema digital cuando visitan otros países. En origen, el uso del smartphone se ha impuesto como el medio de pago más atractivo e idóneo para más de la mitad de los consumidores. El uso de tarjetas de crédito es bastante menor en el gigante asiático que en otros países, solamente una de cada cuatro personas la utiliza, mientras que el uso del efectivo acentúa su tendencia decreciente siendo el medio de pago utilizado entre uno de cada cinco consumidores, según datos de la consultora Ipsos.

Los usuarios que utilizan el pago con móvil en China representan más del 80%, más del doble del uso que se realiza en cualquier otro país. En Europa, son los países nórdicos los que más hábito tienen en este tipo de pagos, mientras que en España, aunque nos situamos por delante de Francia o Alemania, mostramos una baja adopción de esta modalidad y solamente 1 de cada 6 pagos se realiza con el smartphone. Sin embargo, aunque España no cuenta con el nivel de penetración que tienen los pagos móviles en China, se sitúa en el Top 5 entre los países europeos que más utilizan un mobile wallet, según eMarketer. Aunque principalmente su uso está asociado a una aplicación de banco, otras opciones como Apple Pay y Google Pay comienzan a despuntar y ya se utilizan en más del 20% de los casos.

A las buenas perspectivas mundiales de crecimiento del mercado de las FinTech se suma el factor turismo chino y el uso de aplicaciones como AliPay, la plataforma de medios de pago propiedad de Alibaba, y WeChat Pay, la solución desarrollada por el titán tecnológico Tencent, la competencia más directa. De hecho, un estudio de Nielsen muestra que el 93% de los turistas chinos gastaría más dinero en sus visitas en el extranjero si se aceptaran los medios de pago utilizados en China.

Actualmente, los turistas chinos utilizan el teléfono móvil en el 69% de los pagos en el extranjero, un uso que alcanzaría el 93% si se dieran las condiciones tecnológicas para hacerlo. Un mayor uso del teléfono móvil para realizar los pagos supone una estimación de gasto superior, de modo que teniendo en cuenta que a España llegaron durante el 2019 casi 900.000 turistas chinos, su nivel de gasto se incrementaría significativamente si estuvieran desplegadas en más puntos de venta las aplicaciones digitales de pagos móviles que se utilizan en China.

Como parte de la Ruta de la Seda Digital, Alipay está comenzando a expandirse por España y en poco más de un año ha conseguido incorporar más de 1.000 puntos de venta, lo que ha hecho que España sea el país europeo que ha experimentado un mayor volumen de transacciones a través de su plataforma. De hecho, la post-pandemia va a elevar el uso que hacemos de los pagos por móvil, generando una ventana de oportunidad para que se consolide esta práctica, dando mayor cobertura a las FinTech en general, y a las chinas en particular.

En China, las aplicaciones de los grandes titanes tecnológicos chinos como Alipay y WeChat Pay son el referente de cómo se están implementando las FinTech en el gigante. De modo que si lo unimos a la inversión que están realizando gigantes como Alibaba en desarrollar el e-commerce en España, aplicaciones como AliPay no van a estar disponibles para uso exclusivo de los turistas chinos, sino que poco a poco irán formando parte del ecosistema digital que vamos a generar y donde va a estar muy presente esta nueva generación de servicios Designed in China.

THE ASIAN DOOR: El darwinismo llega a la industria del automóvil. Águeda Parra

En general, el COVID-19 está suponiendo un antes y un después para el desarrollo de un número importante de sectores; entre ellos, el del automóvil. Antes de la llegada de la pandemia, China sufría por primera vez después de 20 años un descenso en las ventas de hasta el 6% en 2018. Las ayudas para la compra de vehículos que el país ha mantenido activas desde 2015 llegaban a su fin y el mercado se resentía.

Antes de la crisis sanitaria, la apuesta de China por los coches eléctricos estaba dirigida a posicionar al gigante asiático como referente internacional ante la imposibilidad de competir a nivel mundial en la fabricación de automóviles de combustible fósil con los tres grandes hubs, Alemania, Japón y Norteamérica. En la estrategia de conseguir diferenciarse y pasar a formar parte de esta élite, China ha incorporado al entorno del vehículo el ecosistema digital que los consumidores chinos ya disfrutan en otros ámbitos de consumo. De hecho, los avances en inteligencia artificial, que desarrollan empresas como Alibaba AI Labs, también se aplican al mundo del automóvil. De este entorno de innovación surge la incorporación de la funcionalidad del asistente de voz Tmall Genie, que forma parte del set de accesorios que incluyen los vehículos BMW en China desde finales de 2019.

Sin embargo, la presión de la pandemia sobre el consumo, el desarrollo económico y la producción industrial están afectando severamente al sector. El paradigma darwinista de supervivencia de los más fuertes va a promover remodelaciones importantes. Por una parte, se observa que los grandes fabricantes extranjeros siguen apostando por el mercado de China como medio de mantener los índices de producción, realizando importantes inversiones, incluso en tiempos de pandemia. De esta estrategia de fortalecer la presencia en el mercado chino procede la decisión de Volkswagen de ampliar la participación que tiene con dos empresas locales dedicadas a la fabricación de coches eléctricos para conseguir una mayor capacidad de gestión en las operaciones, realizando una inversión de 2.200 millones de dólares.

Mientras las ventas de coches en China muestran signos positivos de recuperación por segundo mes consecutivo en el mes de mayo, la otra cara de la moneda la muestra la caída de las ventas en Europa, que se ha desplomado un 80%, siendo algo más moderada la caída registrada por los coches eléctricos que solamente cayeron un 23%. Una tendencia que, de mantenerse, puede dar mayor impulso para que las joint-venture entre empresas chinas y extranjeras que operan en China puedan dar el salto fuera del gigante asiático y establecerse en otros mercados compitiendo con los grandes fabricantes que están luchando por sobrevivir.

Algunos analistas consideran que los efectos positivos que ha tenido la crisis sanitaria sobre el medio ambiente pueden motivar que se impulse el mercado de los vehículos eléctricos a través de estímulos financieros e inversión en infraestructura en China, pero también en Europa. De esta estrategia post-pandemia quedaría fuera el mercado de Estados Unidos, donde es previsible que descienda la demanda de vehículos eléctricos al centrarse el mercado en los coches tradicionales que ofrecen un mayor margen.

El hecho de que China concentre actualmente el 29% de la producción mundial, sumado a la situación de recesión mundial que se está produciendo por efecto del COVID-19, puede propiciar que los fabricantes chinos inviertan en el extranjero, generando una mayor dosis de optimismo para la recuperación de la industria del automóvil a nivel mundial. De ahí que, después de una década, volvería a reproducirse el movimiento en el sector del automóvil por el que las empresas chinas salieron a invertir y, en ocasiones, también a adquirir marcas extranjeras. De entonces procede la adquisición de Volvo Cars a Ford por parte de Geely Holding en 2010, que sentó un precedente para que se realizaran otras operaciones similares, como el 5% que posee el fabricante chino de automóviles BAIC en Daimler. Ahora, en una etapa post-COVID, no solamente quedarán los más fuertes, sino que la concentración puede estar marcada por la apuesta que haga la inversión china en el sector del automóvil en los mercados extranjeros.

THE ASIAN DOOR: En telefonía móvil, el mercado español se anticipa a la tendencia mundial. Águeda Parra

Entre los usuarios de telefonía móvil, los consumidores chinos están considerados como early-adopters de la tecnología 5G. A nivel mundial, son los más predispuestos a pasar rápidamente a la siguiente generación de telefonía demandando tanto a proveedores como a fabricantes que aceleren los desarrollos de la nueva red y que tengan disponibilidad de un amplio portfolio de dispositivos que incluya ya la nueva tecnología.

La apuesta de China por continuar con su revolución tecnológica no ha cesado ni en tiempos de pandemia. El mismo día que el país declaraba el fin de la cuarentena, el gigante asiático reanudaba los planes de despliegue de la red 5G que el COVID-19 había dejado aparcados. No sucede lo mismo en el resto del mundo. Con la excepción de Corea del Sur, que dispone de cobertura completa en todo el país, las necesidades económicas que están surgiendo con motivo de la crisis sanitaria han motivado que el resto de países hayan paralizado sus planes de despliegue. España entre ellos.

A pesar de que China ha visto reducido su crecimiento económico en los últimos meses, la previsión de inversión de las grandes operadoras chinas no parece que se haya visto afectada. De esta manera, se pone de manifiesto que para el mercado chino la tecnología 4G no es suficiente y el modelo de ecosistema digital que persigue solamente se podrá consolidar con un despliegue de cobertura 5G masivo en todo el país.

Las cifras de inversión en las redes de telecomunicación de la próxima generación varían en función de la operadora. China Unicom planea incrementar en dos veces y media el gasto en despliegue de red 5G este año respecto a la inversión realizada en 2019. En el caso de China Telecom, el gasto en infraestructuras de quinta generación asciende hasta los 6.380 millones de dólares, mientras que China Mobile, la operadora más grande del país, maneja una previsión de inversión para el 5G de algo más de 14.000 millones de dólares durante 2020.

Este entorno digital trasciende al mercado de los smartphone, y los avances que se implementan en él para satisfacer a los exigentes consumidores chinos, favorece que otros mercados internacionales se beneficien de la creciente participación de los fabricantes de origen chino. Un elemento a tener en cuenta en un mercado ya de por sí altamente competitivo, donde comienza a ser visible la silenciosa transición que se está produciendo de un consumo preferente hasta el momento de dispositivos con software norteamericano y surcoreano, a la incorporación de marcas chinas asociadas a un Designed in China con alto valor añadido.

Mientras que a nivel internacional, y también europeo, las cuotas de mercado de ventas de smartphone se mantienen más o menos estables, destacando el significativo crecimiento de Apple en los últimos meses, si ponemos la lupa a nivel del mercado español, la tendencia es bien distinta. En este caso, junto con el crecimiento que está experimentando Apple a nivel mundial, también se aprecia un incremento de la cuota de mercado de Xiaomi de 8 puntos porcentuales en el último año. Si entonces el fabricante chino estaba posicionado en la cuarta posición en el mercado español, alejado de los fabricantes que más ventas generan, doce meses después el panorama ha cambiado considerablemente. Ahora, en tiempo de pandemia, Xiaomi rivaliza con Apple por ocupar la segunda posición del mercado de teléfonos móviles en España y, de mantenerse la tendencia registrada hasta el momento, en los próximos meses se convertirá en la segunda marca más importante. Aspirar a alcanzar el liderazgo del mercado español puede estar a su alcance.

Todo ello como resultado de cómo la tecnología china traspasa fronteras para implantarse en otros mercados rápidamente, trasladando el ecosistema digital que los nativos digitales chinos están implementando en el país. Por ello, y de igual forma que sucede con la rivalidad tecnológica que enfrenta a Estados Unidos y China por la hegemonía tecnológica mundial, la cuestión ahora mismo no es tanto cuándo pueda producirse esa alternancia entre los fabricantes surcoreanos y norteamericanos por los de origen chino en el mercado de telefonía móvil, sino la velocidad a la que éstos han sido capaces de convertirse en rival tecnológico de ambos dos, demostrando una importante ambición por superarlos en un período de tiempo no muy lejano.

THE ASIAN DOOR: Nuevas tecnologías en acción ante la pandemia: ¿horizonte 2030? Águeda Parra

En una sociedad con conectividad omnipresente, la predisposición de consumidores y empresas a usar las nuevas tecnologías será el motor que impulse la capacidad transformadora de la Cuarta Revolución Industrial (4IR). En este punto, China ha conseguido en dos décadas una disrupción tecnológica que no se ha producido en otros países avanzados y, es justo este ritmo de transformación, lo que marca que la adopción de las nuevas tecnologías sea una prioridad para la sociedad china.

La respuesta tecnológica de China a la crisis sanitaria evidencia que las tecnologías más vanguardistas están ampliamente integradas en la sociedad, así como en los procesos productivos y gubernamentales. De forma general, la fusión de tecnologías utilizadas ante el COVID-19 en los países asiáticos en general, y en China en particular, adelanta en una década el escenario previsto que se plantea en Europa, donde se maneja el horizonte temporal de 2030 para disponer de un entorno digital consolidado.

Los distintos niveles de adopción de la tecnología entre las sociedades de los países asiáticos y de las potencias económicas occidentales provoca situaciones de desequilibrio que se están acentuando con el despliegue de las redes 5G. Los consumidores chinos destacan por ser early adopters con todo lo relacionado con la quinta generación de redes móviles, siendo su competidor más directo Corea del Sur, mientras Estados Unidos es el único país occidental con mayor predisposición a modernizar sus redes a la nueva tecnología 5G, según el informe The Mobile Economy: China 2020 publicado por la Asociación GSM. El caso de los países europeos dista mucho de esta situación, con una Europa dividida entre los que no tienen la migración de sus redes en el radar y los que todavía no están convencidos de cómo hacerlas evolucionar.

De esta forma, en el caso de China, la disrupción tecnológica que vive el país le ha permitido disponer de smart hospitals basados en un uso masivo de la IA con el que el gigante asiático puede mitigar los efectos de tener un ratio de médicos por cada 1.000 habitantes inferior al que disponen los países avanzados. Las soluciones de telemedicina implementadas en las áreas más remotas al epicentro de la pandemia han permitido dar soporte a las áreas del interior donde existe una mayor escasez de médicos, pero donde, sin embargo, comparten el mismo ecosistema digital. Asimismo, el uso de robots ha hecho posible realizar servicios esenciales en hospitales como el reparto de comida, la desinfección de habitaciones y la eliminación de desechos médicos, evitando el riesgo de contagio.

En un escenario de crisis sanitaria, el maduro sector del e-commerce de China ha tenido un desempeño diferencial en la distribución de alimentos, pero también en la provisión de suministros médicos, haciendo confluir el inventario online y offline para abastecer la demanda. El uso de la tecnología blockchain también ha destacado en tiempos de pandemia, permitiendo gestionar la recepción de mascarillas, el material médico, e incluso la donación de dinero. Entre la suite de tecnologías que se han visto en funcionamiento para contener la expansión de la pandemia también figuran los códigos QR que, junto al sistema de vigilancia por geolocalización, han permitido disponer de un diagnóstico preliminar de contagio con asignación de códigos de tres colores, rojo, naranja y verde, en función del riesgo de poder estar contagiado.

En definitiva, se trata de una suite de tecnologías que muestran el camino de cómo podría evolucionar un escenario post-pandemia en otros países donde todavía no disponen de un ecosistema digital evolucionado.

THE ASIAN DOOR: Decoupling a la vista, pero no de quien crees. Águeda Parra

La situación de más de dos años de guerra comercial entre Estados Unidos y China ha desencadenado la posibilidad de promover el decloupling de la primera potencia del mundo del mayor exportador mundial. Una forma de reducir el déficit comercial que existe entre ambas economías pero que, asimismo, implica ciertas consideraciones geopolíticas de gran trascendencia. Hasta la llegada del COVID-19, la idea del decoupling estaba íntimamente ligada con las negociaciones de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Inmersos ahora en una importante crisis sanitaria, la narrativa sobre el decoupling comienza a popularizarse de forma generalizada.

La llegada de la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la dependencia de China que tienen las economías mundiales en muchos productos de primera necesidad. Antes de la pandemia, la producción y abastecimiento estaban garantizados, pero una demanda simultánea en un corto espacio de tiempo en todo el mundo ha hecho aflorar la posibilidad de contemplar una alternativa a China para evitar los casos de descontinuación de la producción que ha sufrido el gigante asiático por efecto de la crisis del COVID-19. Esta situación ha fomentado que se incremente la narrativa sobre el decoupling en Estados Unidos, mientras otros países, como Japón, también se suman a esta iniciativa considerando incentivar a sus empresas para que saquen la producción de China.

Todo lo contrario de lo que sucede con Asia en su conjunto y, especialmente, en el Sudeste Asiático, donde China avanza hacia una mayor integración comercial. En medio de la crisis del COVID-19, el gigante asiático incrementó las exportaciones hacia la región en un 8,5% interanual, desmarcándose de la previsión de los analistas que pronosticaban una reducción del 12%. Si algo ha demostrado la pandemia es la continua integración económica de las economías asiáticas que lejos de la estrategia promovida por Estados Unidos de fomentar el decoupling de China, Asia está consolidando una mayor integración con el gigante asiático, lo que, en definitiva, supondrá un decoupling de Estados Unidos.

El mes de abril ha registrado incrementos de compra de hasta el 50% de productos chinos por parte de Taiwán, Vietnam, Tailandia e Indonesia, justo en medio de la pandemia. A la inversa, la tendencia es la misma, y las importaciones de China desde Asia también se han incrementado. Una tendencia que puede estar provocada por la discontinuidad de la producción en los países occidentales, más afectados en ese momento por la crisis sanitaria. Sin embargo, en una situación post-pandemia, estos mayores flujos comerciales con Asia pueden hacerse permanentes y reforzar la creciente integración económica que ya se aprecia entre las principales economías asiáticas.

El comercio de semiconductores también se ha incrementado, recibiendo China un volumen mayor por parte de Japón del que éste envía a Estados Unidos. La guerra comercial continúa, y Estados Unidos ha extendido un año más la prohibición de que las compañías vendan componentes al proveedor chino de telecomunicaciones Huawei, de ahí que la necesidad de aprovisionamiento del gigante asiático de semiconductores procedentes de otros países haya crecido. En el largo plazo, esta estrategia de Estados Unidos no va a impactar en la capacidad de China para conseguir ser autosuficiente de la tecnología extranjera, pero estas restricciones sí van a perjudicar, sin embargo, la competitividad de las marcas americanas en el mercado chino.

La crisis sanitaria del COVID-19 ha reforzado la narrativa de Estados Unidos de fomentar el decoupling de China, pero las tensiones económicas provocadas por la situación post-pandemia no van a hacer sencillo que ese proceso se produzca, de producirse, en el corto plazo. Sin embargo, en este tiempo China continuará con su ambición de ser independiente de la tecnología extranjera a través del impulso que está aportando la iniciativa Made in China 2025 a su industria. De esta forma, el gigante asiático continuará con su estrategia de fomentar alianzas con otras empresas tecnológicas no estadounidenses. Lo que empezó siendo un decoupling de Estados Unidos de China puede terminar convirtiéndose en un efecto decoupling de Asia de Estados Unidos liderado por China.

THE ASIAN DOOR: ¿Viajar? En breve un placer de unos pocos. Águeda Parra

Establecer un nuevo récord en el número de ciudadanos chinos que viajan al extranjero no va a ser posible durante 2020. Las restricciones impuestas a la movilidad internacional causadas por la pandemia del COVID-19 van a impedir que se supere la cifra de 145 millones de turistas chinos que se contabilizaron en 2019. La movilidad internacional está reducida a niveles nunca antes vistos, pero el placer de viajar se recuperará a medida que se vayan relajando las medidas de confinamiento promovidas por la crisis sanitaria.

China es una de esas regiones que comienza a experimentar cierto movimiento de turistas, aunque los signos de recuperación solamente se aprecian a nivel doméstico. Establecida la libertad de movilidad en todo el territorio nacional, China es uno de los primeros países que recupera la actividad del turismo, aunque exclusivamente nacional. No obstante, el turismo doméstico experimentará un descenso del 15,5%, según la China Tourist Academy, lo que supone 932 millones de viajes menos y una disminución anual de ingresos del 20,6% respecto a los datos registrados en 2019.

El primer signo de vuelta a la normalidad en China se ha producido durante las vacaciones del Primero de Mayo, un período de cinco días que la población ha aprovechado para recuperar la actividad del turismo. En este tiempo, China ha registrado 115 millones de desplazamientos, lejos de los 195 millones registrados hace un año. Sin embargo, es un dato que imprime cierto optimismo en la recuperación de la economía, después de que ésta sufriera durante el primer trimestre de 2020 la mayor contracción interanual en cuatro décadas. No obstante, supone un descenso en los ingresos de casi el 60% en comparación con los datos del mismo período del año anterior, según datos del Ministerio de Cultura y Turismo.

La navegación aérea en China también se ha beneficiado de esta vuelta a la normalidad. La primera semana de mayo apenas registró un descenso del 10% de la capacidad respecto a la misma fecha hace un año, aunque es posible que muchos vuelos fueran bastante vacíos. En cambio, en otras latitudes donde los efectos del COVID-19 son todavía muy fuertes, como en el caso de Estados Unidos, el descenso es mucho mayor y alcanza el 73%. Unos datos que muestran cómo avanza la desescalada en aquellas regiones donde el nivel de contagio ha descendido significativamente viendo ya un poco de luz al final del túnel.

A nivel mundial, los países asiáticos y aquéllos de la región de Asia-Pacífico pueden ver su regreso a la normalidad acelerado de cumplirse las previsiones de crear una “burbuja para viajar” entre los países de la zona. Coincide que estos países fueron los primeros en verse afectados por la pandemia, debido a sus múltiples conexiones con China, pero también los primeros que han reportado un menor nivel de contagio. La propuesta de crear un corredor de viajes ha surgido por parte de Australia y Nueva Zelanda, que volverían a reabrir sus fronteras para permitir el tránsito entre los dos países. Sin embargo, no se descarta abrir este corredor a otros países de la región como China, Japón, Corea del Sur y posiblemente Indonesia, de evolucionar positivamente la recuperación de la pandemia en estas zonas.

Aunque todavía no ha pasado de ser un planteamiento a futuro, la fecha de apertura podría darse en agosto, aprovechando la temporada de esquí en Nueva Zelanda y la apertura de los colegios en septiembre. El mensaje es positivo, y podría marcar el camino de cómo establecer la recuperación del turismo en función de cómo prosperen las medidas impuestas en la creación de una burbuja que haga seguros los desplazamientos. Una manera además de dar impulso a unas economías lastradas por la pandemia, y que permitiría que la región pudiera recuperarse antes que el resto de países afectados por el COVID-19. ¿Estaríamos ante un posible mecanismo para la recuperación del turismo?