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THE ASIAN DOOR: Baterías, el motor de la nueva economía. Águeda Parra.

La recuperación de los mercados tiene su impacto directo en el optimismo renovado que muestra el sector de los vehículos eléctricos en China. La vuelta a la normalidad de la actividad industrial en el gigante asiático tras la pandemia muestra un camino prometedor para fortalecer las capacidades de China en su camino hasta convertirse en hub para los vehículos eléctricos.

La consolidación de China entre las potencias exportadoras de la industria automotriz supondría sumar un nuevo jugador a la zona asiática, donde ya operan con una posición sólida Japón y Corea del Sur entre los principales fabricantes de automóviles del mundo. De hecho, el impulso del comercio intrarregional que va a promover la Asociación Económica Integral Regional, conocida en inglés como RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership), el acuerdo de libre comercio más grande del mundo, se configura como el mejor escenario para que los coches eléctricos Designed in China alcancen rápidamente al conjunto de los otros 14 mercados que forman parte de la asociación junto con el gigante asiático.

Contar con un mercado comprometido con el cambio climático favorece el crecimiento de los coches eléctricos en China y Europa, donde el gasto en infraestructuras y los estímulos fiscales son parte de la ecuación. De hecho, el gigante asiático aglutina la mayor demanda prevista en el mercado, con un incremento estimado de las ventas para 2020 de hasta el 8,1%, seguido de Europa con un 5%, mientras las ventas se desploman en Estados Unidos en torno al 1,7% según las estimaciones de BloombergNEF.

El potencial de China para configurarse como el nuevo hub para los vehículos eléctricos no pasa desapercibido para las marcas europeas que buscan fortalecer su presencia en un mercado donde tener éxito favorece acceder a la creciente demanda del consumidor chino y a las capacidades de exportación que exhibe el gigante asiático tanto en un contexto regional, en Asia-Pacífico, como global. La reciente inversión de Volkswagen y sus socios chinos de más de 17.500 millones de dólares para incrementar la capacidad productiva de coches eléctricos en las fábricas chinas es una muestra representativa de los movimientos de la industria automotriz en el país.

En este sentido, los fabricantes de vehículos eléctricos buscan situarse en una posición de liderazgo en el mayor mercado del mundo para tener éxito a nivel global. China aglutina capacidad productiva y la mayor demanda de la industria automotriz mientras Europa se presenta como uno de los mercados más atractivos hacia el que se están orientando las fábricas de marcas europeas y americanas que operan en China. Las inversiones realizadas por Tesla en su sede de Shanghai han permitido al fabricante de automóviles estadounidense satisfacer la creciente demanda del mercado chino y comenzar la exportación apenas diez meses después hacia diez países europeos, entre los que se encuentran Alemania, Francia, Italia y Suiza utilizando la capacidad de China como hub de vehículos eléctricos.

El siguiente gran desafío será que los productores chinos sigan estos mismos pasos con marcas propias cosechando éxitos en los mercados internacionales. Hasta el momento el Sudeste Asiático ha sido el destino prioritario de las marcas chinas, y solamente BYD figura entre las marcas chinas que han traspasado fronteras. Después de aterrizar en los mercados de Europa y Estados Unidos con autobuses eléctricos, la siguiente apuesta es desembarcar en el competitivo mercado europeo con su novedoso sistema de baterías para coches eléctricos, comenzando por Noruega desde principios de 2021. Las marcas chinas comienzan a abrirse camino a nivel internacional y la conquista de otros mercados estará en línea con la consolidación del gigante asiático como próximo hub del sector.

THE ASIAN DOOR: La revolución del transporte público con BYD. Águeda Parra

Las compañías del sector del automóvil tienen en China su mayor mercado. Lo mismo sucede en el caso de los vehículos eléctricos (VEs), ya que el gigante asiático es el centro de la demanda mundial en ambos casos. Sin embargo, el futuro en China pasa por reducir la dependencia de la importación de petróleo y reducir la contaminación de las ciudades, de ahí que la apuesta por los coches eléctricos sea una de las prioridades para el gobierno.

Los objetivos son ambiciosos y sitúan las ventas de vehículos eléctricos en 7 millones en 2025, o un 20% del total. De este modo, la iniciativa Made in China 2025 se consolida como herramienta principal para que las firmas nacionales como BYD, Geely, BAIC Motor y NIO vayan ocupando posiciones que les permitan competir con los grandes gigantes de la industria dentro de China y, en un futuro, abordar también los mercados internacionales. De hecho, una reciente encuesta entre propietarios de VEs realizada por la empresa americana J.D.Power situaba a NIO, la startup china de vehículo eléctrico con sede en Shanghai, en primera posición en cuestión de calidad, seguida de la alemana BMW. Las empresas chinas del sector de VEs comienzan a revolucionar la industria del automóvil, aportando buena imagen de marca con la que poder competir con otros grandes de la industria, como los modelos alemanes, japoneses y americanos.

Una de las empresas chinas más reconocida de la industria es BYD (Build Your Dreams), que compite directamente con Tesla. Con fábricas de producción en Hungría, Francia e India, que complementan las bases industriales repartidas por distintas ciudades de China, la empresa china cotiza en las bolsas de Hong Kong y Shenzhen. La flota más importante actualmente en servicio son los 27.000 autobuses eléctricos que circulan por China, de los cuales 16.000 sólo en Shenzhen, ciudad donde se encuentra la sede central. Toda una revolución a la que se suma, entre las innovaciones más recientes, el anuncio de la venta de baterías de almacenamiento para fábricas y centrales eléctricas a partir de 2021. Asimismo, la compañía está expandiendo su oferta de baterías estacionarias tanto a nivel nacional como en el mercado norteamericano, lo que le permitirá mejorar su posicionamiento global hasta representar un 10% de la cuota mundial del sector, por detrás de sus rivales surcoreanos Samsung SDI y LG Chem.

En el caso de BAIC Motor, la empresa china va a ser la responsable de transformar la actual flota de taxis de Beijing a vehículos eléctricos en los próximos dos años, lo que supondrá poner en servicio más de 20.000 nuevos VEs. Una iniciativa similar a que ya desarrollara BYD en Shenzhen y que supuso el reemplazo de la flota de taxis por modelos puramente eléctricos en 2018. Con este tipo de proyectos, BYD ha conseguido posicionarse como líder en el sector de vehículos de transporte público puramente eléctricos, representando una cuota del 60% del mercado chino. Un cambio costoso pero que, unido a la innovación tecnológica en energía limpia, ha permitido reducir las emisiones de dióxido de carbono en 440.000 toneladas al año y mejorar las condiciones medioambientales de la ciudad de Shenzhen, conocida además como la ciudad del software, uno de los Silicon Valley que China tiene diseminados por todo el país.

La iniciativa de transformar el transporte público en China por autobuses eléctricos impacta en la mejora del medioambiente, pero también en el consumo de petróleo que requiere la economía. De hecho, la revolución de los autobuses eléctricos podría suponer la reducción de 6,4 millones de barriles diarios en la demanda de petróleo en 2040, según un informe de Bloomberg New Energy Finance. Según estos cálculos, China dejará de demandar unos 270.000 barriles diarios de diésel desde finales de 2019, posicionando al gigante asiático al frente de la carrera por los vehículos eléctricos en el sector privado, pero también como referente en el transporte público con energía limpia. Parte de esta revolución radica en el crecimiento de los puntos de recarga, que ascienden a más de 410.000 en el esquema de red de carga pública y a más de 590.000 en zonas de carga privada, con datos de finales de junio de 2019.

El mercado del automóvil en China es un referente para el sector y las empresas españolas son parte de este crecimiento. Destaca la multinacional española Gestamp, que reforzó su presencia en China con una Joint Venture (JV) con la compañía especializada en componentes de automoción Beijing Hainachuan Automotive Parts Co. Ltd. (BHAP), empresa que forma parte de Beijing Automotive Industry Group Co. Ltd. (Grupo BAIC). La firma de la JV en noviembre en 2018 ha dado paso a que en abril de 2019 se haya ampliado su acuerdo de colaboración extendiendo la cooperación al área del vehículo eléctrico. Gestamp consolida y amplía sus capacidades en el gigante asiático, uno de los principales mercados de consumo del mundo, siendo parte del grupo de empresas españolas que se abren camino para llegar a China.