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Demolición de la identidad de los uigures. Nieves C. Pérez Rodríguez

Xinjiang es la región autónoma china con mayor extensión territorial de la nación asiática, ubicada al extremo oeste del país, y cuyos límites tocan a India, Paquistán, Afganistán, Tayikistán, Kirguistán, Kazajistán, Rusia y Mongolia.

Una región compleja debido a su dimensión y topografía. Xinjiang es el hogar de los uigures, una minoría musulmana que tiene origen turco pero que ha habitado esta región durante siglos. “Es una civilización totalmente diferente a la china”, apunta Bahram Sintash, un arquitecto experto en arte y diseño, que se ha dedicado a estudiar el estilo arquitectónico de las mezquitas y lugares sagrados de los uigures en Xinjiang.

4Asia conversó con este arquitecto sobre la desaparición de estos santuarios y cómo, desde la distancia, ha podido determinar lo que según sus propias palabras lo que está ocurriendo es un plan cuyo objetivo es “la demolición de la fe de los uigures”.

Sintash es uigur y su padre, Kurban Mamut -68 años- es un prominente escritor y ex director del popular diario “la Civilización de Xinjiang”, quien fue detenido en febrero de 2018 y enviado a un campo de reeducación en Urumqi. Desde entonces no se ha tenido ninguna información sobre él. Así mismo, apunta, fueron detenidos otros uigures intelectuales, como el ex director del departamento de supervisión de educación de Xinjiang, ex presidente de la Universidad de Xinjiang.

Sintash se había trasladado a los Estados Unidos previo a la detención y nos cuenta que ahora no puede regresar a su lugar de origen porque estaría en peligro inminente. Por lo que se ha dedicado desde el exilio a estudiar la desaparición de los santuarios de los uigures. Afirma que hasta el momento ha descubierto que han desaparecido 140 mezquitas, algunas completamente, otras parcialmente o al menos sus cúpulas o partes más notorias han sido quitadas del edificio.

 Para su estudio ha usado Google Maps Earth, con cuya herramienta ha podido verificar las demoliciones y cambios dramáticos de estos lugares, que incluyen también los cementerios de esta minoría.

Sintash afirma que a día de hoy el 80% de las mezquitas han sido afectadas de una manera u otra desde el 2017. Lo que en número serían entre 10.000 a 15.000 mezquitas de Xinjiang. “Los musulmanes creen que las mezquitas son el hogar de Dios y donde los musulmanes sienten la misericordia de Dios y se sienten cerca de él. Las mezquitas son donde las personas pueden ir a estar y sentirte parte de la comunidad musulmana. Sin mezquitas no se puede transmitir la religión a las siguientes generaciones. Sin mezquitas los musulmanes se quedan sin hogar religioso en su propia tierra natal”.

En 1982 la Constitución china fue modificada en parte, sostiene Sintash, para clarificar los derechos fundamentales y reflejar la determinación de Deng Xiaoping de poner una base para la estabilidad y modernización doméstica china. Lo que resultó en el reflorecimiento de la cultura de los uigures, puesto que se pudieron publicar libros históricos, novelas, diarios, se hicieron películas, programas de TV, la música y el arte también vieron su crecimiento, y en cuanto a la educación, los colegios desde preescolar hasta las universidades enseñaban en la lengua de los uigures.

“Está claro que lo que está haciendo ahora Beijing es un genocidio cultural y religioso que comenzó en 1996 cuando lanzaron la campaña atacar fuerte y condenaron las actividades religiosas como ilegales. Desde entonces, la presencia de la policía en Xinjiang es constante. Después de los atentados del 11 de septiembre el uso del término terrorismo ha sido exponencialmente usado para justificar el patrullaje casi permanente. En 2017 fue oficialmente prohibido el uso de la lengua de los uigures en las aulas. Las restricciones religiosas del gobierno ahora son tan estrictas que efectivamente ha prohibido la práctica del Islam”

Sintash afirma que no puede comunicarse con su familia desde febrero de 2018, porque la policía de Xuar ha establecido que es un crimen mantener contacto con personas fuera de China. Lo único que sabe es que su madre está enferma y que su hermana es quien la cuida. Insiste en que vive en agonía sin saber que le han hecho a su padre, pues dentro de los campos de concentración de Xianjiang se atenta contra los derechos humanos básicos.

La doctrina comunista la instauró Mao Zendong hace 70 años, en un esfuerzo por apostar por las políticas marxistas, pero siguiendo una receta china propia, que fue orientada a la clase campesina con miras en industrializar el país. Para ello Mao creo granjas colectivas que prohibían la agricultura y la propiedad privada, lo que acabó matando de hambre entre 20 a 40 millones de individuos, entre persecuciones políticas y larga lista de horrores.

Tras su muerte, las reformas introducidas por Deng Xiaoping transformaron la economía, comenzó su liberación, permitió la propiedad privada y descentralizó el poder, por la que en regiones como Xinjiang los uigures pudieron ver el florecimiento de su cultura.

Xi Jinping por su parte, parece estar disfrutando los beneficios de las reformas de Deng, pero restringiendo todo tipo de libertades para evitar perder control de la nación. Acabar con las minorías es una forma rápida de evitar cualquier sublevación que se base en esas diferencias. Erradicar cualquier forma distinta de pensamiento consagra a Xi como el Mao del siglo XXI.

Es responsabilidad directa de Xi la tragedia de los uigures en Xinjiang que de continuar se convertirán en una minoría extinta en la región.

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THE ASIAN DOOR: Las empresas chinas compiten globalmente. Águeda Parra

La capacidad demostrada por China para crear crecimiento económico ha contribuido significativamente a que las empresas del país ocupen actualmente importantes posiciones en la clasificación mundial, pasando a competir al mismo nivel en los negocios internacionales que sus rivales más directos. El crecimiento de las empresas chinas que compiten globalmente no ha dejado de crecer en la última década. En 2008, China incorporaba 29 empresas en la clasificación Fortune Global 500, ocupando el sexto puesto por detrás de Estados Unidos, que lideraba la lista incorporando 153 empresas. La diferencia, casi dos décadas después, es que en 2019 China ya ocupa la segunda posición, incorporando 119 empresas, frente a las 121 que aporta Estados Unidos, de las cuales 83 son empresas públicas, el 69,7% del total.

Con la incorporación de las empresas chinas se produce el desplazamiento de otras grandes empresas en la clasificación, provocando modificaciones en los primeros puestos. Si en 2008 China quedaba fuera del Top 5, formado por Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania y Reino Unido, su incorporación en la lista en 2019 genera una nueva clasificación. Estados Unidos sigue liderando la clasificación con 121 empresas, seguido muy de cerca por China (119), mientras que a gran distancia se sitúa Japón (52), y se mantiene la presencia de las grandes corporaciones europeas, representadas por Francia (31), Alemania (29) y Reino Unido (17).

Entre las 500 empresas más importantes del mundo por ingresos, Wallmart ha conseguido mantener su posición de liderazgo en el período 2000-2019, ocupando la china Sinopec y la holandesa Royal Dutch Shell la segunda y tercera posición, respectivamente. La presencia de empresas chinas que compiten globalmente se ha intensificado en estos últimos años, incorporando el gigante asiático tres corporaciones en el Top 10 Global 500: Sinopec (2), China National Petroleum (4) y State Grid (5).

Si en 2008 eran apenas 29 empresas chinas las que formaban parte del Fortune Global 500, consiguiendo una valoración conjunta de 1,1 billón de dólares, apenas el 5% del total de empresas, las 119 empresas que conforman el grupo en 2019 alcanzan una valoración de 7,9 billones de dólares, casi una cuarta parte de los 32,7 billones de dólares que representan las 500 empresas que forman la lista. La incorporación de un número significativo de empresas chinas ha supuesto que las empresas americanas pasen de representar el 30,6% de los ingresos en 2008, con una valoración conjunta de 7,7 billones de dólares, a suponer el 28,7%, generando unos ingresos totales de 9,5 billones de dólares.

La ambiciosa apuesta por la I+D que ha desplegado China en las últimas dos décadas ha hecho que las empresas chinas consigan situarse en los puestos de cabeza en la clasificación Fortune Global 500, justo por detrás del líder, Estados Unidos. Las compañías estadounidenses y chinas dominan ampliamente la clasificación, situándose a cierta distancia del resto de potencias, poniendo de manifiesto el crecimiento económico que ha protagonizado el gigante asiático en estos años. Por número de empresas, China incorpora más del doble de compañías que Japón (52), y cuatro veces más que Francia (31) y Alemania (29). A nivel de generación de ingresos, el valor en conjunto de las empresas chinas resulta dos veces y media superior al de las compañías japonesas, y cuatro veces superior al de alemanas y francesas que forman parte de esta lista.

La revolución tecnológica que vive China se aprecia claramente en la composición sectorial de las 119 empresas chinas que entran en la clasificación Fortune Global 500 de 2019. Destaca como principal sector el financiero, gracias al espectacular desarrollo de las empresas FinTech y su impacto en los medios de pagos en China, representando las 26 empresas de este grupo el 21,8% de la composición sectorial. El sector de energía es el segundo gran grupo, donde las 17 empresas que lo conforman representan el 17,6% de la composición sectorial. El compromiso de China por convertirse en un referente en la industria de renovables tiene su reflejo en la dimensión de sus empresas, con las que el gigante asiático se ha posicionado como líder mundial en renovables, invirtiendo el doble que las empresas estadounidenses y europeas juntas. El siguiente sector en importancia es el de materiales, siendo las empresas chinas las que dominan este apartado entre las corporaciones internacionales, contabilizándose 15 empresas chinas entre las 24 grandes firmas del sector de materiales en el Global 500, donde además China Minmetals, Amer International Group y China Baowu Steel Group forman parte del Top 5 de las compañías de materiales más importantes del mundo.

Las empresas tecnológicas tienen igualmente una representación importante en el Fortune Global 500, un ámbito dominado por el grupo de las 12 compañías que aporta Estados Unidos. En esta clasificación, Apple figura como la mayor empresa tecnológica, generando unos ingresos de 265.600 millones de dólares, casi el doble del valor de los cinco titanes tecnológicos chinos, que de forma conjunta suponen 266.800 millones de dólares. Aunque en cuestión de ingresos las empresas chinas todavía no compiten en la misma liga que las tecnológicas americanas, China, sin embargo, aporta a la lista Global 500 un número similar de titanes que Japón (7) y Taiwán (6), poniendo de manifiesto el impacto que suponen los BAT (Baidu, Alibaba y Tencent) en el desarrollo de la economía digital. En el caso de China, Huawei destaca como el mayor gigante tecnológico con unos ingresos de 109.000 millones de dólares, propulsor del despliegue de la tecnología 5G con la que China se va a posicionar como referente tecnológico mundial en ámbitos como la inteligencia artificial, el cloud computing, la robótica y la Internet de las Cosas.