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THE ASIAN DOOR. El mejor aliado de China en 2018 será la inteligencia artificial. Águeda Parra

(Foto: Mr_Ado, Flickr) Los avances en la tecnología se producen a ritmos tan acelerados que resulta difícil pensar cómo era antes nuestro entorno sin los dispositivos y las plataformas que hoy conocemos. Son rutinas que se incorporan a nuestro estilo de vida dando forma a una nueva generación digital, que, según un estudio de la consultora Gartner, podría generar hasta 2,3 millones de empleos en todo el mundo hasta 2020 gracias a la aplicación de la inteligencia artificial.

La denominada economía digital se apoya en el impulso que generan las nuevas tecnologías para fomentar otras vías de desarrollo, y será la inteligencia artificial la que transforme el mundo en las próximas décadas. En la Conferencia Mundial sobre Internet, celebrada a finales de 2017 en la ciudad china de Wuzhen, se presentaban los datos asociados a la economía digital en China, que genera 3.400 millones de dólares, el 30% del PIB del país, gracias a los 751 millones de internautas, el mayor número de usuarios de Internet mundiales, que generan el 40% del comercio electrónico global.

La inteligencia artificial aparece entre las grandes novedades tecnológicas para 2018, y China no se mantiene ajena a esta tendencia, sino que supone una de las principales prioridades del desarrollo económico como parte del proceso de modernización y de innovación del país. El negocio de la inteligencia artificial generó en China unos beneficios de 1.990 millones de dólares, según datos de Analysys International Enfodesk, con previsión de alcanzar los 3.000 millones de dólares en 2018. De ahí, que el Consejo de Estado de China publicara a mediados de 2017 el Plan de Desarrollo de la Inteligencia Artificial que establece las directrices para la implementación de los avances tecnológicos hasta 2020, dedicando una inversión de 154.000 millones de dólares.

En cuestión de inteligencia artificial, China es el país más avanzado de todo Asia-Pacífico, pero la visión de Xi es que China se equipare a nivel mundial con el resto de países en 2020, convirtiéndose en líder mundial de la inteligencia artificial en 2030. En la competición con Estados Unidos, la decisión del presidente Trump de proponer reducir el presupuesto de la Fundación Nacional por la Ciencia en temas de sistemas inteligentes un 10%, supone que serán compañías como Google, Amazon, Apple, y el resto de las empresas tecnológicas más punteras, las que tengan que apostar por estos desarrollos, dejando que China ocupe una posición más preferente en la inversión en inteligencia artificial.

El desarrollo de la inteligencia artificial se beneficia del tratamiento y análisis de ingentes cantidades de información, de ahí que China, con una población de 1.300 millones de habitantes, se esté convirtiendo en la incubadora de la creación de startups tecnológicas que encuentran en el mercado chino su mejor banco de pruebas. Entre 2012 y 2017, se crearon 200 startups dedicadas a la inteligencia artificial, con una inversión asociada de 4.500 millones de dólares. En los próximos años, China se convertirá en uno de los centros punteros de innovación en inteligencia artificial al nivel de Silicon Valley, y no es descartable que pueda llegar incluso a superarlo. Para lograrlo, Beijing ha destinado 2.000 millones de dólares para la construcción en los próximos cinco años de un parque tecnológico en el distrito de Mentougou, al oeste de la ciudad, que ocupará unas 54 hectáreas y albergará 400 empresas dedicadas al desarrollo de la inteligencia artificial, que se estima alcancen un valor de producción anual de 7.700 millones de dólares.

El anuncio de Google a finales de 2017 de la apertura en China de su primer Centro de Inteligencia Artificial en Asia, complementando los de Nueva York, Toronto, Londres y Zurich, pone de manifiesto que China se está convirtiendo en el gran laboratorio de pruebas en el desarrollo de la inteligencia artificial. En esta carrera, están presentes otras grandes tecnológicas chinas como Alibaba, Tencent, propietaria de WeChat, y Baidu, la competencia directa en China del buscador de Google, lo que asegura que la aplicación de inteligencia artificial se extenderá a todo nuestro entorno en apenas unos años.

THE ASIAN DOOR: Los nativos digitales de China están configurando nuestro futuro. Águeda Parra

(Foto: Portal GDA, Flickr) La denominada como economía digital comienza a afianzarse en todo el mundo, pero la gran transformación tecnológica y cómo quedará configurado nuestro mundo en las próximas décadas lo están definiendo hoy los nativos digitales de China.

La tecnología es una parte inherente a una generación mundial de jóvenes nacidos a mediados de la década de los noventa del siglo pasado, más conocidos como millennials. Sin embargo, en el caso de los nativos digitales chinos, la adopción de las nuevas tecnologías, sus hábitos y sus preferencias difieren tanto del resto de jóvenes de su generación como para ser los grandes arquitectos digitales del futuro de su país y de nuestro mundo.

Esta nueva generación digital no ha crecido con las enseñanzas del Libro Rojo de Mao, ni ha vivido las medidas aperturistas de Deng Xiaoping. El futuro del e-commerce y de la economía digital son parte del propósito de Xi Jinping de establecer un modelo de socialismo con características chinas para una nueva era, con el que se persigue la consecución de una sociedad modestamente acomodada y de un país modernizado. Los nativos digitales serán los verdaderos artífices de la transformación del país en una economía avanzada, ya que tanto las plataformas digitales de China, como el resto de fabricantes mundiales, van a tener en esta generación y sus gustos los referentes para modelar el futuro del e-commerce y de la economía digital mundial a nivel mundial.

Los nativos digitales en China representan el 16% de la población actual, y serán protagonistas del crecimiento del consumo total en China hasta en un 20% de ahora hasta 2030, según un reciente estudio de McKinsey. De modo que, la presencia de las empresas extranjeras en las plataformas digitales chinas resulta indispensable para poder participar de un mercado que en 2016 alcanzó unas ventas de 782.000 millones de euros, mayor que el gasto de Estados Unidos y Reino Unido juntos, registrando un incremento interanual del 33,4% en los primeros seis meses de 2017.

Esto se debe a que las plataformas digitales se han desarrollado en China de forma diferente al resto del mundo, fundamentalmente por una mayor penetración de Internet, siendo el smartphone el dispositivo con el que se registran más accesos a Internet, hasta representar el 95% de los usuarios activos. Pero en un entorno digital donde existen más opciones de compra que nunca, las multinacionales extranjeras deben estar atentas a un cambio de tendencia en la decisión de compra del consumir chino, donde el origen del producto ya no es el valor más importante, sino que prevalece el valor del producto y cómo se ajusten a sus necesidades. En el caso de los aparatos digitales personales, las marcas chinas han pasado de representar el 43% del mercado en 2012 al 63% en 2017, según el mismo estudio.

Alibaba, con su plataforma de e-commerce denominada Alipay, y Tencent, como desarrollador de WeChat, la mayor red social del país que incluye también mensajes instantáneos y servicios de pago, están creando una generación que actualmente está configurando el ecosistema digital donde conviven 500 millones de consumidores chinos, más que la población de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania juntas. En los últimos años, China se ha convertido en el mercado de e-commerce más grande y que más rápido crece del mundo, gracias a un trepidante ritmo de adopción de las nuevas tecnologías entre una generación que, en muchos casos, no ha conocido el teléfono fijo.

En China, Alibaba y Tencent dominan el 90% del e-commerce, el 85% de las redes sociales y el 85% de los pagos por Internet, dando forma a un ecosistema digital en el que se desarrolla una creciente clase media que actúa con espontaneidad y basándose en la comodidad de poder consumir nuevas experiencias que pueden disfrutar en el mismo día o al día siguiente. Todo ello hace que el futuro de las compras online y de los servicios a través del móvil en todo el mundo se estén diseñando a medida de los nativos digitales de China, teniendo como referencia estas plataformas donde la interacción social convive con las compras online y con los procesos de compra de forma integrada.

THE ASIAN DOOR: El futuro del mercado del vehículo eléctrico pasa por China. Águeda Parra

(Foto: Luc Schuerman, Flickr) En los últimos años, las cifras van poniendo de manifiesto que China ha situado la lucha contra el cambio climático entre sus retos prioritarios de desarrollo. Objetivo ambicioso como el de apostar por una mayor inversión en innovación, fomentar el consumo interno y desarrollar el sector servicios, palancas que permitirán a China realizar la transición hacia una economía avanzada.

En cuestión de energía limpia, China es el líder mundial en renovables, invierte el doble que Estados Unidos y Europa juntas. Pero la batalla no solamente se centra en mitigar la contaminación aplicando restricciones sobre el uso del carbón, sino que también ha establecido nuevas reglas en la fabricación de vehículos que utilizan combustibles fósiles. China se suma así a iniciativas similares anunciadas por Gran Bretaña y Francia de prohibir la venta de vehículos con combustión interna, confiando en modelos que apuesten por la energía limpia. De ahí que, desde principios de año, China haya anunciado que dejarán de producirse hasta 553 modelos de coches que no cumplen con los límites establecidos de consumo de combustible, haciendo más efectiva la lucha contra la polución.

Medidas de este tipo son importantes para avanzar en el desarrollo sostenible del mayor mercado del automóvil mundial, que en 2016 vendió 28 millones de vehículos y tiene previsto alcanzar la venta de 35 millones de unidades en 2025. No obstante, las políticas de Xi Jinping están dirigidas a seguir consolidando el mercado de los coches eléctricos e híbridos, del que China es líder indiscutible al registrar en 2017 el 44,5% del total de las ventas mundiales de vehículos de energía limpia, más del doble de los registrados en el mercado de Estados Unidos. Con una producción de 424.000 unidades en los tres primeros trimestres de 2017, China registraba un incremento anual del 40,2% respecto al mismo período de 2016, según la Asociación de fabricantes de automóviles de China.

Una mayor concienciación en desarrollar un crecimiento más sostenible que el utilizado en décadas anteriores, ha hecho que China, el país más contaminante del mundo, sea hoy el líder indiscutible de la energía verde a nivel mundial. Las previsiones del gobierno apuntan a un fortalecimiento de las políticas aplicadas a los vehículos eléctricos, estimando una producción de un millón de unidades en 2018 hasta alcanzar los 7 millones de unidades en 2025, el 20% de la producción total de coches, según estimaciones oficiales. Hoy apenas representan el 2% de la fabricación de todo el mercado de vehículos de China.

Entre los elementos que están favoreciendo el fortalecimiento del mercado de vehículos de energía limpia está el hecho de un mayor poder adquisitivo entre la creciente clase media china. La compra de un vehículo propio figura entre los hábitos más demandados de la población más joven, que encuentra muy atractivas las exenciones fiscales que se aplican a los vehículos de energía limpia, y que algunos estudios sitúan en el 23% del precio total. La necesidad del gobierno de avanzar en las medidas contra la polución ha llevado a extender hasta 2020 las ayudas que finalizaban en 2017, lo que supondrá un esfuerzo financiero de unos 60.400 millones de dólares desde que comenzaran a aplicarse en 2014.

Los consumidores chinos pudieron elegir entre 75 modelos de vehículos eléctricos en 2016, cifra que se incrementará gracias al empuje del gobierno para que las empresas nacionales se conviertan en campeonas globales de la industria, compitiendo con los fabricantes extranjeros presentes en el mercado chino y en otros mercados. La previsión es que el futuro del mercado de vehículos de energía limpia esté en China y por ello el gobierno pretende flexibilizar la norma de que los fabricantes de coches extranjeros puedan tener una participación mayor del 50% en las joint-venture con socios chinos si la producción es de vehículos de energía limpia en las zonas de libre comercio.

De esta forma, el principal reto de los fabricantes de automóviles presentes en China será seguir desarrollando el mercado de los vehículos de energía limpia, incluyendo esta componente en sus estrategias de negocio en China. Como ejemplo, el segundo centro de I+D creado por la multinacional española Gestamp, con una inversión de 2,5 millones de euros, muestra la oportunidad que representa en estos momentos el dinámico mercado del automóvil de China.

THE ASIAN DOOR. La apuesta por las renovables en China, una cuestión de prioridad nacional. Águeda Parra

Desde que China adelantara en 2007 a Estados Unidos como mayor emisor de gases de efecto invernadero, los caminos de ambas potencias hacia las renovables no han resultado previsibles. Una década después, la primera potencia mundial y segunda más contaminante ha renunciado a los compromisos de la Cumbre del Clima de París tras retirar Donald Trump a Estados Unidos tan sólo un mes después de tomar posesión como presidente, mientras China lidera hoy la apuesta por la energía verde.

Xi Jinping ha hecho de la revolución de las renovables una cuestión de legado personal y una prioridad nacional. Tras haber argumentado que el gigante asiático tenía derecho a industrializarse de la misma forma que otras potencias en el pasado, el país más contaminante del mundo se encuentra ahora inmerso en la transición hacia una economía verde debido a los efectos devastadores que este tipo de crecimiento ha producido.

El modelo de alta dependencia del carbón y de uso intensivo de recursos naturales utilizado durante décadas ha evolucionado en la era de Xi Jinping a uno donde prima la inversión en renovables y donde se apuesta por un modelo de crecimiento con estrategias de desarrollo más sostenibles y eficientes. Según el informe Global Trends in Renewable Energy Investment de BNEF, en 2016 el gigante asiático invirtió en renovables 103.000 millones de dólares, lejos de los 44.100 millones de dólares destinados por Estados Unidos, los 22.200 millones de dólares de Reino Unidos y los 8.500 millones de dólares invertidos por Alemania.

La prioridad este invierno ha sido lanzar en las regiones del norte la iniciativa de prohibir vender, transportar y quemar carbón tanto a la población como a las empresas, excluidas varias plantas de acero y electricidad propiedad del gobierno. En el caso de Taiyuan, capital de la producción de carbón de China, supone la prohibición del 90% del consumo total de carbón para calefacción, utilizando como alternativa fuentes renovables. El plan se extiende a las veintiocho ciudades con más polución del norte, entre ellas Beijing y Tianjin, que deberán sustituir gradualmente hasta 2021 el carbón por gas natural o electricidad. La falta de coordinación y planificación ha provocado que, en muchos casos, se hayan producido cortes de abastecimiento de calefacción durante días con temperaturas bajo cero.

Estos planes muestran que la revolución de las renovables es un hecho en China, y desde 2013 se aprecia un descenso paulatino en el nivel de producción y consumo del carbón, tendencia que se consolidará en el próximo lustro. Entre otras medidas, en 2017 se cumplía el plazo para cerrar en Beijing las cuatro mayores fábricas de carbón, cierre que se produjo en marzo, disminuyendo el consumo de carbón en la capital hasta los 9,5 millones de toneladas en 2016, lejos de los 30 millones de toneladas de 2005.

China avanza hoy con medidas ambiciosas en su propósito de liderar las renovables, y así en diciembre pasado lanzaba la mayor iniciativa hasta el momento con la creación del mayor mercado de carbono del mundo. Xi Jinping se comprometía en 2015, en un encuentro con Barack Obama durante las rondas del Acuerdo del Clima de París, a lanzar en 2017 un mercado que limitara la emisión total de carbón a las empresas contaminantes, permitiéndoles comprar “créditos de carbono” de otras más sostenibles, imponiendo así penalizaciones a unos y gratificaciones a las compañías más limpias. Desde 2011, han estado en marcha siete programas piloto regionales de comercio de emisiones que ahora se aplicarán a 1.700 empresas, de un total de 6.000, que generan energía mediante el uso de carbón y el gas natural, y que producen 3 billones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año, un tercio del total del país. El programa comenzará con el sector de la energía, causante del 46% de las emisiones de carbono, al que le seguirán posteriormente otras industrias.

Durante este invierno, Beijing y Shanghai han disfrutado de cielos más claros, aunque las condiciones meteorológicas han influido, pero en los próximos años el mundo verá cómo China se mueve con paso firme para liderar la revolución de las renovables. (Foto: Serena, Flickr)