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Vietnam, la nueva China. Ángel Enríquez De Salamanca Ortiz

Durante las últimas décadas, China ha experimentado un crecimiento sin igual gracias a la apertura económica iniciada por Deng Xiaoping a finales de los años 70.

Unas reformas que abrieron la economía y permitieron la entrada de capital extranjero, dando lugar a un crecimiento sostenido en el tiempo hasta el día de hoy y que tuvo su explosión en el año 2001, cuando China pasó a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los bajos costes salariales atrajeron inversión del exterior, lo que permitió un rápido crecimiento a costa de los salarios y un auge de las exportaciones. China era la fábrica del mundo, donde las empresas se instalaban gracias, también, a los casi inexistentes derechos laborales de los trabajadores.

El incremento de los salarios y riqueza en China está haciendo que las empresas ya no vean tan atractivo establecerse en este país y busquen, por lo tanto, otros países donde establecerse, es el caso de Vietnam.

Vietnam se ha convertido en una copia de China, con una apertura económica hacia el liberalismo, mano de obra barata, estabilidad política (partido comunista como única fuerza política) pero con una población mucho más joven, que en tan solo unas décadas ha pasado de ser un país agrícola a ser un país industrializado, con unas tasas de crecimiento del PIB superiores al 6% anual, duplicándose este en poco más de una década, y con un incremento del consumo de sus habitantes y de los salarios exponencial en tan solo veinte años.

Tras décadas de pobreza, hambre y guerras (con EEUU o Laos), en 1986 empezaron las reformas económicas “Doi Moi” para liberalizar el país, y en 1987 se publicó la “Ley de Inversión Extranjera” que permitió la entrada de capital extranjero. Después de  más de 30 años de apertura, la pobreza se ha reducido más de un 10% y el país ha recibido más de 400.000 millones de dólares de IED (Inversión Extranjera Directa) provenientes de países asiáticos como Japón, Corea del Sur, Taiwán o China;  o Estados Unidos con proyectos de Apple, que ya fabrica sus Airpods en Vietnam, Microsoft o Coca-Cola, con el objetivo de crear infraestructuras, empleo o inversiones que suponen casi una cuarta parte del PIB del país. Estas reformas y apertura económica tuvieron sus consecuencias y, en el año 2007, el país pasó a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Estas empresas han generado, no solo riqueza y empleo, sino que también han traído la tecnología y el “know-how” que tanto necesita el país para unirse al comercio global. En algo más de 10 años se ha pasado del “Made in China” al “Made in Vietnam”. La buena gestión del SARS CoronaVirus 2 y la guerra de aranceles entre China y Estados Unidos, no ha hecho más que hacer más atractivo a este país, ya que muchas empresas han dejado el gigante asiático para establecerse en Vietnam, por no hablar de las libertades de este país, donde plataformas como Google o Youtube están permitidas.

El decenio 2021-2030, aprobado en el XIII Congreso del Partido, aclara que es necesario seguir fomentando el sector privado y la creación de grandes empresas, con fuerte presencia nacional e internacional, y fomentar la inversión.

A pesar del rápido crecimiento, Vietnam aún es un país pobre, con una renta per cápita de apenas 4.000  dólares, donde aún existe pobreza, desigualdad, corrupción y unas infraestructuras débiles, pero cuenta con salarios competitivos, una economía de mercado y recursos naturales como el oro, petróleo o gas.

En los próximos años estos factores harán que Vietnam siga creciendo a ritmos elevados, gracias a su población joven y numerosa de casi 100 millones de habitantes, su productividad y su bajos salarios pero tiene que reforzar su sistema bancario, sanitario y educativo y sus infraestructuras para no caer en el olvido de los inversores, por no hablar del riesgo político de una dictadura.

Vietnam ha pasado a ser un miembro más de los CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía, Sudáfrica), un grupo de países con rápido crecimiento, con una población joven que, en poco tiempo, relegará a los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) como países emergentes. Un crecimiento que aumentará las tensiones con China, ya suficientemente tensas por el conflicto por el Mar de China Meridional, una región rica en recursos naturales y puente entre el Océano Indico y el Pacifico.

Por último, el “China Plus One”, una estrategia comercial que pretende diversificar las cadenas de suministro y no depender tanto del gigante asiático, es decir, diversificar en otros países como Vietnam o Bangladesh para que, en caso de pandemia u otro elemento, la economía mundial no dependa de China. Una estrategia comercial que, seguro, agravará las tensiones entre ambos países.

 

Ángel Enríquez De Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

 

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China y la guerra de los Balcanes. Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz

Durante siglos, China ha sido la mayor economía del planeta, tanto en términos de población como en PIB, siendo muy superior al imperio romano o al español. La Ruta de la Seda conectaba China con otros imperios o ciudades de la época: Persia, Arabia, Egipto, Isfahán, Bizancio o Damasco entre otros. Solo tras la llegada de la Revolución industrial, que China no alcanzó, fue cuando el gigante asiático perdió esta hegemonía por la superioridad tecnológica del momento de los países industrializados como Reino Unido, las Guerras del opio marcaron el inicio del fin de la hegemonía mundial de China.

Una hegemonía que recuperó siglos después, a finales de los 70 del siglo XX, cuando Deng Xiaoping decidió liberalizar la economía y abrirla al comercio mundial. A día de hoy, China está reflotando esa Ruta de la Seda que tantos beneficio dio a la economía mundial siglos atrás. Un mega proyecto que pretende unir por tierra a Asia y Europa y, por mar,  los puertos del Sudeste Asiático con Oriente Medio, África y Europa, una red de ferrocarriles, puertos y telecomunicaciones sin paragón en la historia de la humanidad que reunirá más del 50% del PIB mundial y casi 2/3 partes de la población del planeta.

Con la caída del muro de Berlín en 1989, la URSS desapareció, y la Republica Socialista de Yugoslavia entró en guerra: la Guerra de los Balcanes. Una guerra entre croatas, serbios, bosnios… que dejó la zona devastada mientras Europa miraba hacia otro lado. Una guerra que azotó toda la región, convirtiéndola en la más pobre de Europa. Albania, Bosnia y Herzegovina, República de Macedonia del Norte, Kosovo, Montenegro y Serbia son países que, a día de hoy no pertenecen a la Unión Europea y, por lo tanto, no reciben fondos europeos para su reconstrucción y desarrollo.

La destrucción de la Guerra de los Balcanes y la crisis de deuda y financiera de Grecia en 2009 han dejado a esta zona como la más pobre de Europa, una oportunidad de negocio para que China expanda la Nueva Ruta de la Seda hacia uno de los mercados más importantes del mundo: La Unión Europea.

China ya ha comprado la acerera estatal serbia de Smederevo por 46 millones de euros, ha concedido préstamos a Montenegro para la mejora de infraestructuras, inversiones en Croacia o Albania, ha invertido en los Balcanes más de 10.000 millones de euros. China es el tercer inversor en Serbia, en Belgrado han abierto el centro Confucio más grande de la región y, lo más importante, ha comprado el puerto de El Pireo, en Grecia, el mayor centro logístico del Mediterráneo Oriental por algo más de 368 millones de euros, una extensión de la Ruta de la Seda de China y una puerta para la entrada de mercancías a los Balcanes y hacia el resto de Europa.

Una oportunidad de inversión y de alianza con los países de la zona, tan devastados por la guerra que abre las puertas de China a la entrada a Europa a través de los Balcanes para la expansión del comercio de bienes y servicios a través de la Ruta de la Seda, gracias a las mejoras de las vías Ferreras entre los Balcanes y Budapest y que podría llegar hasta Europa Central, o las líneas férreas entre Serbia y Hungría o Grecia y Macedonia… toda una red de ferrocarriles para ampliar el comercio en el viejo continente, un proyecto con un coste superior a los 20.000 millones de euros.

 

Los Balcanes son una región de Europa donde la inversión es escasa, hay pobreza y desigualdad, y la corrupción está a la orden del día, pero es una zona con un gran potencial de desarrollo, con unos países y una población con ganas de recibir inversión extranjera para despegar económicamente y poder salir de esta situación precaria y dejar de ser los rezagados del continente.

Para los Balcanes, la llegada de China ha provocado mejoras y desarrollo en las infraestructuras, un estímulo para su industria y empleo y una mejora tecnológica y económica para la región, y como no, allanar el terreno para futuras inversiones privadas.

Para China, los beneficios son claros: entrar en uno de los mercados más importantes del mundo, expandir su tecnología, como el 5G, y en definitiva, expandir su influencia internacional.

Pero estas inversiones ha sido muy criticadas por la comunidad internacional. El caso más claro es el de Montenegro, cuando hace unos años el banco chino Exim prestó al pequeño estado casi 1.000 millones de dólares para la construcción de una carretera de apenas 50 kilómetros, una deuda con China que supone una tercera parte de su PIB, es decir, el Gigante asiático se ha convertido en el principal acreedor de Montenegro, dejando al pequeño país en manos de China y con una deuda del 100% de su PIB; o la central térmica en Bosnia y Herzegovina con grandes problemas ambientales y criticado por organismos internacionales.

Pero las preocupaciones van más allá. Los países de la zona, como Albania o Macedonia pronto formaran parte de la Unión Europea, y otros como Bosnia y Herzegovina está previsto más a largo plazo, por lo que si China logra establecerse en estos países hoy, podría tener una influencia en el futuro en la Unión Europea.

Estas inversiones que avivan el “euroescepticismo” y que dan un impulso económico, no solo a estos países, sino también a los países del alrededor, como puede ser Hungría, que en el año 2017 ya rechazó una declaración de la Unión Europea condenando la violación de los derechos humanos en China. Grecia hizo lo mismo pocos meses después.

Si estos países se convierten en países “pro-China”  y logran entrar en la Unión Europea, tendremos una Unión más debilitada y dividida en temas tan importantes como los derechos humanos, Hong-Kong, el Tíbet o el mar de China meridional.

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

 

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La población en China. Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz

En los años 50, China no era la potencia que es hoy en día, estaba formada por una población rural, analfabeta y pobre. A finales de los años 50, Mao Zedong decidió colectivizar e industrializar a China con el “Gran Salto Adelante”, un proyecto que eliminó la agricultura privada, intentó industrializar el país y estableció las comunas populares, es decir, Mao decidía qué, cuánto y cómo producir. Este intento de industrialización llevo a la hambruna al país, provocando la muerte de millones de personas (las cifran varían entre 30 y 60 millones).

Esta fue la primera vez en la historia de la RPCh, desde su nacimiento en 1949, que su población disminuía año tras año, una población que en 1963 casi rozaba los 700 millones de personas.

Uno de los retos a los que se enfrentó Deng Xiaoping a su llegada en 1978, fue la superpoblación que tenía China, con tasas de natalidad de, en torno al 20‰ y una población  de más de 900 millones de personas. En 1979 Deng lanzó la política del hijo único con el fin de aliviar las tensiones demográficas que tenía el gigante asiático.

Este control de la natalidad, que ya se empezó a aplicar a principios de la década con controles en áreas urbanas y rurales y con propaganda,  tuvo resultados inmediatos: el crecimiento de la población empezó a ser menor del 2% anual, con el objetivo de no superar los 1.200 millones de habitantes al finalizar el S-XX.

En el año 2000, China contaba con unos 1.260 millones de personas, duplicando la población de 1956 pero, a día de hoy, ya empiezan a verse las consecuencias reales de la política del hijo único aplicada hace 40 años: el envejecimiento de la población.

A pesar de los controles de natalidad durante décadas, la mortalidad también ha caído haciendo que su población aumente y que sea cada vez más envejecida, formando pirámides de población invertidas, es decir, con poca gente joven en la base y más en las zonas altas de mayor edad:

[Pirámide de población de China en los años 1965, 2020 y expectativa para 2075. Grupos de edad y sus % de hombres y mujeres]

La política del hijo único también tuvo otras consecuencias, y es que las familias preferían tener un niño a una niña, por lo que en la actualidad los índices de fertilidad del país son muy bajos, hasta el 1,6 en el 2019 y tasas de natalidad del 10,5‰

En el año 2015 se eliminó la política del hijo único: el PCCh temía tener una población demasiado envejecida, una población que la segunda economía del planeta no podía permitirse.

La eliminación de esta política permitió a las familias tener hasta 2 hijos, una medida que llegó demasiado tarde, ya que la tasa de reposición no será suficiente para el pago de las pensiones, es decir, no habrá suficientemente gente trabajando que sostenga a la población jubilada que representaba casi el 12% de la población en 2017, y se espera que llegue a 1/3 a mediados de este siglo, en algo menos de 30 años. Un envejecimiento que provocará tensiones en la población y en el Fondo Estatal para Jubilaciones, que puede quedarse vacío en apenas 2 décadas.

[Fuente: Weforum.org]

Los elevados costes de manutención de los hijos, el cambio de mentalidad, el retraso en las nupcias, centrarse en la profesión o el rechazo a las cargas familiares son algunos de los factores que hacen que los chinos tengan cada vez menos hijos o que los tengan más tarde.

La eliminación de esta política en China llegó cuando los niveles de fecundidad habían bajado demasiado y la población +65 crecía sin parar, es decir, se estaba formando una pirámide invertida sin frenos. China tardó en actuar, por eso el Partido Comunista está tomando contramedidas para incentivar la natalidad, como eliminar las multas por tener hijos fuera de la cuota establecida, optimizar las políticas de fertilidad, mejorar los servicios prenatal y postnatal, dar beneficios a las familias o beneficios sociales por hijos o ,incluso, retrasar la edad de jubilación (con una gran oposición pública), son solo algunas medidas propuestas por el Comité Central del Partido Comunista de China con el objetivo puesto en el año 2035. Además, en este 2021, el Partido Comunista anunció que permitirá a las parejas tener hasta 3 hijos, una medida que pretende mejorar la estructura de la población.

Señales que indican que China ya forma parte del mundo desarrollado; en este sentido, son países caracterizados por bajas tasas de natalidad y mortalidad, población envejecida, longeva o con tasas de dependencia en aumento. Ahora queda ver si las medidas tendrán efecto y si en 2035 se lograrán los objetivos para estimular a la población a tener hijos, pero, ¿Se puede obligar a la población a tener hijos?

No se puede, pero, si estas medidas no funciona, retrasar la edad de jubilación será la única arma que le quede al PCCh para solucionar las tensiones demográficas y económicas, una medida que será rechazada por millones de chinos, entonces, ¿Saldrá la población joven, los más afectados, a manifestarse en contra del Partido Comunista Chino como ocurrió en Tiananmén en 1989?

Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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Entre Ereván y Bakú: Stepanakert. Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz

El Cáucaso es la región situada entre Europa del Este y Asia Occidental. En esta región se encuentran Armenia, Azerbaiyán y Georgia. Tras el acuerdo de Belavezha en diciembre de 1991, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) llegó a su fin. La catástrofe nuclear de Chernóbil, la perdida de hegemonía durante la Guerra Fría y el colapso económico provocado por la Perestroika, aceleraron el derrumbe de la URSS. Tras la disolución, las antiguas repúblicas se dividieron formando nuevos Estados independientes, tales como Rusia, los países Bálticos, Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán, Bielorrusia, Ucrania, Armenia o Georgia entre otros. Además, a día de hoy existen seis Estados autodeclarados que no han sido reconocidos por ningún miembro de las Naciones Unidas, tales como Abjasia, Osetia del Sur, Chechenia, Crimea y Nagorno Karabaj.

Armenia es un país mayoritariamente cristiano y fue el primer país de la historia en adoptar, oficinalmente, el cristianismo. De sus más de 3 millones de habitantes, más del 90% se declara cristiano. Azerbaiyán, que cuenta con 10 millones de habitantes, por el contrario es laico pero la mayoría de sus  población practica el islam chií.

El origen del conflicto no es religioso, sino que se remonta más de un siglo atrás. El Imperio Otomano llegó a dominar esta región, provocando tensiones entre turcos y armenios. Durante la primera guerra mundial (1914 – 1918) el Imperio Otomano y el Imperio Ruso se disputaban la región del Cáucaso. Tras la derrota de del Imperio Otomano, estos acusaron a los armenios de apoyar a los rusos, lo que provocó el enfado turco que les llevó a gestar uno de los mayores genocidios de la historia, donde más de 2.000.000 armenios fueron asesinados a manos los turcos. El no reconocimiento del genocidio por parte de Ankara es la cuestión principal que corta las relaciones entre ambos países en la actualidad.

Tras la disolución del Imperio Ruso las repúblicas del Cáucaso se separaron y formaron su propio Estado, pero poco después la URSS anexionó la región y formo la República Democrática Federal Transcaucásica formada por Armenia, Georgia y Azerbaiyán, pero esta unión duró poco debido a las tensiones étnicas, por lo que en 1936 se disolvió la federación del Transcáucaso y las repúblicas se integraron por separado en la URSS. La región de Alto Karabaj formada casi en su totalidad por armenios, fue cedida a Azerbaiyán.

Durante la existencia de la URSS, Armenia solicitó unificar esta región a su territorio, lo que provocó un enfrentamiento entre armenios y azeríes en Stepanakert,  actual capital de Nagorno-Karabaj. Los choques violentos entre ambas regiones por dominar el territorio terminó con la guerra del Alto Karabaj que comenzó en 1988 y se prolongó hasta 1994, desde entonces la región del Nagorno Karabaj está dominada por armenios aunque oficialmente pertenece a Azerbaiyán. Ambos países se disputan la región desde hace más de 30 años y han llegado a tener conflictos ocasionalmente, como el ocurrido en abril del 2016, una guerra de solo 4 días que acabo con más de 300.000 muertos. En septiembre de 2020 también hubo enfrentamientos por esta región y, aunque no es oficial, según fuentes armenias se han perdido más de 6.600 vidas:

[Fuente: https://armenpress.am/eng/news/1032650.html]

Azerbaiyán cuenta con una gran industria de petróleo y gas y es clave para el suministro europeo desde el Mar Caspio gracias a los proyectos BTC (oleoductos desde Bakú hasta el Mediterráneo en Turquía) y TAP y TANAP (Oleoducto hasta Europa en Italia). El mar Caspio cuenta con unas reservas estimadas de 50.000 millones de barriles y 8,4 billones de metros cúbicos de gas natural.

Las relaciones en el Cáucaso han evolucionado hasta formar 2 bloques: uno formado por Turquía, Azerbaiyán, Georgia e Israel; y otro compuesto por Rusia, Irán y Armenia. La Unión Europea es más próxima a Azerbaiyán, ya que, como hemos visto, es un territorio clave para el trasporte de Gas Natural desde el mar Caspio a Europa. Además, el proyecto TRACECA busca reducir costes en el comercio terrestre entre Asia y Europa, por lo que sería vital la no enemistad de los países en esta región y la cooperación intra-regional para la fluidez del comercio internacional.

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, exigió un calendario para la retirada de las tropas armenias después del ataque en Septiembre, un calendario que el presidente exigió fuera aprobado por el Grupo de Minsk, grupo de países que buscan medios para resolver el conflicto del Nagorno Karabaj, países miembros como Rusia, EEUU, Alemania, entre otros.          

Turquía ha ejercido una influencia bastante intensa en favor de los azeríes, como el suministro armamentístico, una ayuda que agrava el conflicto en la zona, aun así el presidente azerí llegó a confirmar que estaba dispuesto al diálogo para solucionar el conflicto, un dialogo que lleva abierto desde 1992.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, busca la independencia de la región a pesar de que la lengua o la divisa son de armenia, de facto pertenece a este país y está controlado por él. Con esto Pashinyan afirma que hay grupos terroristas azeríes interesados en el conflicto y reclutados por Turquía y que, Azerbaiyán, solo busca la limpieza étnica en la región, una limpieza étnica, afirma el presidente, que daría el control absoluto azerí en el Alto Karabaj.

Otro actor es China, que también tiene intereses en la región, ya que la petrolera China National Petroleum Coorporation (CNPC) tiene el oleoducto desde la costa de Kazajistán, en el mar Caspio, hasta la República Popular.

Asia Occidental sigue siendo el escenario principal para la hegemonía entre las grandes potencias mundiales: Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y China. Dos alternativas muy bien definidas: por un lado EEUU y la UE, y en el otro lado China y Rusia, ¿Qué camino tomarán los países de la región del Cáucaso? Parte de los intereses geoestratégicos de Europa, Asia central y China se juegan en este escenario.

[Fuente: Ecured.com]

La comunidad internacional ha solicitado en repetidas ocasiones la paz en esta zona y, tras los avances de las tropas azaréis sobre asentamientos en el Nagorno-Karabaj, y tras tomar la segunda ciudad más importante, Shusha, el presidente armenio ha firmado un acuerdo de paz con Bakú y Moscú sobre este territorio. Una paz controlada por Rusia y Turquía, un acuerdo que no deja satisfecha a la población armenia, que sigue considerando ese territorio como propio y exigen la dimisión del presidente Pashinyan por reconocer y ceder   los últimos avances azeríes. Aun así, una paz que da estabilidad y seguridad a los ciudadanos de las tres regiones: Armenia, Azerbaiyán y Nagorno-Karabaj.

Nagorno-Karabaj y su capital Stepanakert, se ha convertido en un territorio en guerra entre armenios y azeríes desde hace casi un siglo por la asignación, con base política, en tiempos de Joseph Stalin al ver los conflictos entre los pueblos de Armenia, Turquía  y Azerbaiyán. Ahora y a pesar de las manifestaciones en Ereván, armenios y azeríes están en paz, pero ¿Hasta cuándo durará la paz?

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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El ataque de los clones. Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz

TikTok o Dǒuyīn, es una aplicación de origen chino cuyo objetivo es que los usuarios graben y suban a las redes sociales videos, bailando o cantando, de corta duración. Fue creada por ByteDance, que lanzó la aplicación en septiembre del año 2016. 

ByteDance es una empresa tecnológica con sede en Pekín (China), fundada en el año 2012 por Zhang Yiming, que en el año 2018 tenía un valor de casi 20.000 millones de dólares y, a día de hoy esta start-up ya vale más de 75.000 millones de dólares americanos, un incremento de más de 350% que le ha llevado a convirtiéndose en el unicornio mejor valorado a día de hoy, la red social arrasa en el mundo y eso se nota en las cuentas de ByteDance.

(Fuente: Statista.com)

Este incremento de valor de la empresa, se ha debido, en parte gracias a la aplicación TikTok que ya supera los 800 millones de usuarios en todo el mundo y, no es de extrañar, que en el año 2019 fuera la tercera aplicación más descargada del mundo, de las cuales 46 millones de descargas fueron solo en Estados Unidos. La descarga de la aplicación para subir videos de corta duración en las redes sociales se ha convertido, quizás impulsado por el confinamiento y aislamiento domiciliario, en un fenómeno a escala global.

(Fuente: Statista.com)

El pasado mes de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció sanciones contra la aplicación TikTok y WeChat por supuesto robo de información, dejando los datos de los usuarios vulnerables al acceso del Partido Comunista Chino. Estas sanciones entraron en vigor el 20 de septiembre y, la Casa Blanca, dio hasta el 12 de noviembre para solventar estos problemas de robo de información. Pero estas sanciones no han sido solo por parte de Donald Trump, sino que también vinieron de la India en el año 2019 por supuestos problemas de moralidad por no salvaguardar los datos de los usuarios más jóvenes. Aun así, a día de hoy, TikTok es la aplicación de referencia en el mundo entero.

Con tanto éxito como ha tenido la App china en el mundo entero, no es de extrañar que, otras redes sociales como Instagram o YouTube hayan creado “clones” para intentar emular esta exitosa aplicación.

Reels, de Instagram, es una aplicación que permite crear videos cortos como los de TikTok, de tal manera que los usuarios no tienen que abandonar la App para hacerlo.  A día de hoy esta aplicación está lejos de alcanzar la popular aplicación de China, ya que solo cuenta con algo más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, aunque también hay que decir que esta aplicación fue lanzada hace relativamente poco al mercado.

Tal es el éxito de la aplicación china que Instagram,  propiedad de Facebook está haciendo ofertas lucrativas a usuarios de TikTok para atraerlos a Reels y así conseguir más descargas y usuarios, y poder superar a la exitosa aplicación de ByteDance.     

Pero Mark Zuckerberg  (propietario de Facebook, Inc.) no se ha conformado solo con Reels, sino que también ha lanzado para Facebook la aplicación Lasso, una App que permite hacer videos cortos y subirlos a las redes. Al igual que ocurre con TikTok, esta aplicación permite hacer videos con filtros y otros efectos visuales y sonoros para intentar atraer a más seguidores. A Pesar de los esfuerzos, la aplicación no tuvo éxito en América Latina y no llegó a Europa, por lo que se decidió cerrar la aplicación.

Shorts de Youtube también intentó hacerle la competencia a la aplicación china, pero esta tiene una ventaja considerable: lleva más de 4 años en el mercado. La ventaja de la aplicación Shorts respecto a TikTok son todas las licencias de música de las que dispone, una gran ventaja por disponer de una biblioteca musical mucho más amplia.

Otras aplicaciones se han lanzado a hacerle competencia a TikTok; Aplicaciones como Likee con sede en Singapur o la india Chingari, o Fuminate, Triller o Dubsmash han conseguido millones de seguidores en determinados países, pero ninguna a escala mundial como es la china TikTok

Hace algo más de una década el mundo entero acusaba a China de plagiar o de copiar productos occidentales como móviles, ordenadores etc… Quizás, ahora es occidente quien plagia o clona ideas innovadoras de la RPCh.

La guerra comercial entre China y Donald Trump continua, no solo en el ámbito comercial-arancelario, sino que también en el tecnológico, ya que el presidente ha acusado a la marca China de espionaje, al igual que acuso a Huawei hace ya unos años.

Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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El Tíbet y China, ¿David contra Goliat? Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz

El Tíbet es una región situada al suroeste de la República Popular China, su líder, el Dalai Lama, elegido por los Dioses, es el dirigente de esta región.

Aunque esta región fue independiente, perteneció durante siglos a las dinastías chinas y, no fue hasta 1913, cuando esta región se declaró, unilateralmente, independiente de China. Poco después de la Guerra Civil China y la proclamación de la RPCh el 1 de Octubre de 1949, en 1950, Mao Zedong invadió esta región. El 23 de mayo de 1951 el PCCh y el gobierno del Tíbet firmaron el armisticio, “El acuerdo de los 17 puntos”, una paz injusta para los tibetanos que culmino con el exilio del Dalai Lama y con las protestas de 1959.

Desde entonces, se han sucedido protestas por todo el mundo en favor del Tíbet, con el lema “Free Tíbet” y personajes famosos como Richard Gere apoyan la causa. El Dalai Lama ha manifestado en repetidas ocasiones su interés, no por la cooperación entre China y el Tíbet, sino por la independencia, por considerar el acuerdo injusto y bajo coacción. Durante la década de los sesenta, la CIA ofreció ayuda al pueblo tibetano con armamento y entrenamiento militar, pero esta ayuda no se hizo en pro de esta región, sino para socavar a los gobiernos comunistas de la URSS y China en plena Guerra Fría.

El 15 de junio de 1988, en Estrasburgo, Francia, el Dalai Lama dio un discurso a los diputados del Parlamento Europeo, elogió a Europa por ser una región que había pasado de la enemistad a la fraternidad y abogó por la libertad de su región, independiente desde su nacimiento hace más de 2.000 años. Sucesivas reuniones y charlas ha dado el Dalai Lama en el Parlamento Europeo abogando por la libertad de su pueblo, pero la Unión Europea solo condenó el “asesinato de personas pacíficas” y llama al dialogo entre estas regiones. En el otro lado, China, ha llegado a poner como comparación al conflicto China-Tíbet, el conflicto que hay en España con Cataluña, una región española que también busca la independencia, y califican los movimientos pacíficos tibetanos como un arma para confundir a la opinión pública.

¿Por qué China quiere al Tíbet?

El Tíbet es una región que representa, aproximadamente, el 20% de todo el territorio de la República Popular China y, por si fuera poco, tiene recursos como Oro y Uranio, muy útil para el desarrollo nuclear.

El Tíbet es la región más alta del mundo y, en ella, se encuentra el Himalaya, una cordillera que comparten Bután, India, Nepal, Pakistán y China. En esta cordillera nacen los grandes ríos de Asia: el río Mekong, de más de 4.880 kilómetros, y que atraviesa China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam, alimenta a millones de personas en todos estos países ofreciendo más de 2 millones de toneladas métricas de pescado al año, es uno de los ríos con más biodiversidad del mundo y riega 54 millones de hectáreas en la cuenta del bajo Mekong; el río Yangtsé de más de 6.000 kilómetros o el río Amarillo (Hua He) de casi 5.500 kilómetros. Todos estos ríos nacen en la meseta tibetana y tener el control o la llave de este recurso hídrico puede ser crucial para controlar la región.

Durante los últimos años, el río Mekong ha sufrido sequias y bajadas del caudal y países como Tailandia y Laos acusan a China de almacenar grandes reservas de agua – por ejemplo, con la presa de Manwan o Xayaburi que provoca el desplazamiento de aldeas enteras  –  lo que hace que en las partes bajas del rio haya sequias que afectan a millones de personas dependientes de la pesca y agricultura. China, por otro lado, afirma que la estación lluviosa en la región de Yunnan ha sido cada vez menos intensa y se ha ofrecido a dar información sobre el caudal del rio, una información poco fiable según sus países vecinos. Pero este conflicto entre China y Tailandia, Camboya o Laos no es nuevo. Ya en 1957, se fundó el Comité del Mekong que fue sucedida por la Comisión del Rio Mekong en 1995 con el fin de coordinar el desarrollo de los recursos hídricos del río y la protección ambiental de todo el cauce, una comisión formada por Tailandia, Camboya, Laos y Vietnam y que, obviamente, no incluye a la República Popular China.

Además del control del agua, en esta región hay otros puntos conflictivos, entre los que podemos destacar: Arunachal-Pradesh, una zona en disputa entre los dos titanes de Asia, China e India, disputa que provocó algo más que palabras en 1987. Actualmente forma parte de India, pero Pekín lo considera como parte de la Región Autónoma del Tíbet; también se encuentra en conflicto Aksai-Chin, en Cachemira, una región perteneciente a la RPCh, zona de vital importancia estratégica para Pekín, que une Lhasa, capital del Tíbet, con Sinkiang, región de los Uigures; por último el paso de Nathu-La, zona de peregrinación que llevó a enfrentamientos militares entre ambos titanes en 1967.

Los conflictos del Himalaya se remontan al legado británico en 1947, un legado fronterizo que no dejo satisfecho ni a India ni a China que ha provocado guerras territoriales entre ambos países ya en 1962.

Mantener el control sobre el Tíbet se ha convertido en un objetivo vital para China, no solo es un punto clave geoestratégicamente por el control del agua (vital para la vida) y control de sus recursos, sino también, para mantener su hegemonía ante Pakistán e India.

Si el Tíbet logra su independencia, posiblemente, sería el inicio de una reacción en cadena, no solo Arunachal-Pradesh o Aksai-Chin, sino que también otras regiones como Hong-Kong podrían ver la luz al final del túnel y escapar de la dictadura de China.

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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Asia en COP25. Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

El pasado mes de diciembre se celebró en Madrid, España, la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el cambio climático, COP25. La COP es el foro político anual más importante para hacer frente a los problemas climáticos y está formado por los países firmantes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

El cambio climático es un hecho que nadie puede negar: el deshielo y el aumento del nivel de mar, que cambiaría las corrientes oceánicas y haría desaparecer a ciudades como Venecia o Ámsterdam, el calentamiento global de tierras y océanos, que acabaría con la diversidad marina y provocaría la extinción de especies, huracanes más violentos o sequias extremas son solo algunos de sus efectos. El calentamiento global, acelerado por el comportamiento humano, ha provocado que la temperatura media de la tierra aumente 1ºC respecto a los niveles pre-industriales, En el acuerdo de Paris de 2015, COP21, los países firmantes acordaron mantener ese aumento muy por debajo de los 2ºC y hacer esfuerzos para limitarlo a 1,5ºC con respecto a los niveles pre-industriales. A día de hoy, y con los niveles de contaminación actuales, alcanzaremos los 1,5ºC en tan solo 20 años.

De los 5 países más contaminantes del mundo, 4 están en Asia: China (30%), India (7%), Rusia (5%) y Japón (4%), solo estos 4 países expulsan a la atmosfera casi la mitad del CO2 mundial, por lo que esta región juega un papel muy importante para la sostenibilidad del planeta.

Japón ha sido uno de los países más criticados por su dependencia del carbón y, tras el accidente de la central nuclear de Fukushima en 2011, el uso del  petróleo y carbón se han convertido en la fuente primaria de energía del país. Ante las críticas recibidas, el gobierno nipón se comprometió a reducir el uso del carbón hasta el 25% en esta década y, aumentar el uso de energía limpia del 15% al 24%. Además, el país del sol naciente, también se ha comprometido a tener ciudades de 0,00 emisiones para el año 2050, entre ellas están Tokio o Kioto. Japón depende de la compra de petróleo y gas del exterior y, la fabricación de centrales nucleares –ahora más seguras y resistentes- hará que no dependan tanto del petróleo árabe, por lo que, cumplir con sus objetivos, no solo beneficiara al medio ambiente y a la sociedad nipona, sino, también, a la economía del país.

La India podría ser uno de los países más afectados por el cambio climático, cuenta con más de 1.300 millones de habitantes, lo que supone alrededor del 20% de la población mundial y, solamente, tiene un 4% de las reservas mundiales de agua. Según un informe del Banco Mundial en 2016, la extracción de agua para uso agrícola se había multiplicado por 7 en los últimos 50 años, lo que ha provocado que muchos acuíferos se sequen. La India, como país en vías de desarrollo, cuenta con muchos derechos de emisión y critica a las regiones desarrolladas de no haber cumplido con el protocolo de Kioto. India es un país donde casi 300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, pero cuenta con uno de los proyectos de iluminación más grandes del mundo: invertir medio millón de euros en actualizar el alumbrado público a LED. Con este proyecto se espera que la demanda de electricidad en la India se reduzca 20.000 megavatios y reducirá las emisiones de CO2 en 80 toneladas anuales, o lo que es lo mismo, ahorrará 6.200 millones de euros al año. Además, la empresa EDF renovables ha desarrollado proyectos solares en el país, 4 plantas solares de 207 MW de capacidad instalada en los estados de Rajasthan, Uttarakhand y Madhya Pradesh.     En el año 2018, India invirtió más de 15 mil millones de dólares en energías renovables, menos del 1% de su PIB, pero se espera que para el año 2032, el 40% de la energía provenga de combustibles no fósiles.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Rusia han aumentado un 1% anual en los últimos 5 años. El país más grande del mundo ha emitido 0,46 toneladas de CO2 a la atmosfera por persona en el 2018, una cifra  que duplica a la de Alemania a pesar de que su PIB es la mitad. Recientemente, Rusia ratificó el acuerdo de Paris, comprometiéndose, así, con el cambio climático y a mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Rusia es uno de los países que más electricidad consume del mundo, a partir del carbón y petróleo, pero dispone de una vasta extensión de terreno perfecta para la energía solar y eólica. Rusia quiere instalar en la región de Murmansk un parque eólico que suministrará 750 GW/h al año, un proyecto que ahorrara  600.000 toneladas de CO2 en la atmosfera y será el más grande de Rusia. Desde que se dio comienzo al “Programa de apoyo a las energías renovables” en el año 2013, el país ha conseguido atraer 9.200 millones de euros que se han destinado a energía solar, eólica o proyectos de generación de energía mediante la quema de residuos y se espera que el coste de producir energía limpia se equipare a la energía convencional en esta década. Por último, el país espera construir de aquí al año 2024, 210 complejos para el tratamiento de residuos, con lo que se espera organizar el 60% de los residuos que genera todo el país y tendrá un coste de 78.000 millones de Rublos.

China es el país más contamínate del mundo, emite, aproximadamente, el 30% de todo el CO2 mundial a la atmosfera. El pasado mes de noviembre Xi Jinping y Emmanuel Macron calificaron de “Proceso irreversible” el acuerdo de Paris sobre el cambio climático y, exigieron a los países desarrollados a invertir 100.000 millones de dólares anuales de aquí a 2025 para financiar estas acciones. En el año 2017 el 58% de la energía en China provenía del carbón pero, se espera que para el año 2040, esta cifra baje al 32%.

A pesar de sus altos niveles de contaminación, China se ha convertido en el mayor inversor del mundo en eficiencia energética:

[Fuente: IEA World Energy Investment 2019]

China se ha convertido en un importante mercado para la energía fotovoltaica, en el desierto del Gobi y, se espera, que para el año 2030 aumente su consumo de energía no fósil en un 20%. Por último, se espera que para este año 2020 la energía hidroeléctrica instalada alcance los 340GW y la eólica y solar los 230GW y 250GW respectivamente y, se estima que seguirá creciendo en los próximos años debido al compromiso del país con los GEI. Queda añadir que, China, tiene el mercado más grande de coches eléctricos del mundo, en el año 2018 se vendieron más de 1.100.000 vehículos eléctricos, cifra similar a las ventas totales de coches en Mexico y, superando con holgura, las ventas totales en todo el continente africano. Las emisiones de China per cápita en el 2018 fueron de 0,5 toneladas, una cifra muy próxima a la de Rusia a pesar de que su población y PIB es muy superior. Cabe destacar que, China es el país más contaminante del mundo, pero es el país analizado que más ha disminuido sus emisiones de CO2 per cápita en la última década:

[Tabla 1. Emisiones de CO2 totales y per cápita en el año 2018 Vs 2008. Fuente: Datosmacro.com]

A pesar del incidente en la central de Fukushima en 2011, solo Japón ha conseguido, tras el COP21 en París, reducir sus emisiones totales de CO2, siendo estas, en 2008, de 1.213.496 Kts.

La transición de los combustibles fósiles a la energía limpia o verde no es fácil, requiere tiempo, investigación y dinero. Esta transición podría hacerse más rápidamente en las economías avanzadas, pero, las economías en desarrollo aun necesitan de estos combustibles para su desarrollo. Los países hacen esfuerzos para esta transición, pero no será rápida, ni fácil, el principal problema radica en saber si la tierra podrá aguantar hasta que llegue esta transición y dejemos de depender de ellos.

Los próximos años serán cruciales para controlar los gases de efecto invernadero, que alcanzaron el record en el año 2018 y cada año matan a 8,3 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en India y China.

Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

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China y el oro azul. ÁNGEL ENRIQUEZ DE SALAMANCA ORTIZ

Vivimos en una época que cada día es más digital y, cada día, estamos más conectados con el mundo en todos los ámbitos de la vida, tanto profesional como personal. La compra-venta de productos, servicios, las redes sociales, intercambio de datos o información a través de la red se ha convertido, para empresas y hogares, en una nueva forma de vida.

En China, el comercio digital ha ido creciendo en las últimas décadas, llegando a proporcionar  un beneficio para el país, a día de hoy, de más de 3,2 billones de yuanes y, se espera que para la próxima década alcance los 72 billones de yuanes. Éste comercio electrónico está siendo impulsado en China gracias a avances tecnológicos como la telefonía móvil, el internet de las cosas, el 5G o empresas como Alibaba. El desarrollo de ordenadores más potentes, con mayor capacidad o satélites, han ido de la mano con el desarrollo del comercio digital.

Estos teléfonos móviles, súper ordenadores, satélites o baterías para coches eléctricos tienen un elemento indispensable para su fabricación: el cobalto. Este mineral de color azul, que se extrae de forma manual y en muchas ocasiones con la participación de menores y en condiciones infrahumanas, se ha convertido en uno de los elementos más codiciados del planta tierra y, casi con total seguridad, se convertirá en uno de los minerales más importantes en las próximas décadas.

La República Democrática del Congo logró su independencia de Bélgica en 1960, pero sus primeros años estuvieron marcados por la inestabilidad política y social. Tras 32 años, en 1997,  el régimen de Mobutu –que cambió el nombre del país a Zaire- fue derrocado y renombrado el país como República Democrática del Congo. Además de petróleo, en sus tierras podemos encontrar cobalto, cobre, oro, plata, diamantes o carbón. La R.D. del Congo es el principal productor mundial de cobalto y China su principal comprador, y esta demanda es impulsada por la industria de estas nuevas tecnologías, como las baterías recargables usada en coches eléctricos o en móviles. Las reservas en este país de cobalto son las mayores del mundo, llegando casi, a triplicar las de su perseguidor, Australia.

[Fuente: www.Statista.com]

Las exportaciones representan en torno a un tercio del PIB del país, que en el año 2018 se situó en más de 47.000 millones de dólares. Estas exportacio­nes han sido fundamentalmente de recursos naturales como cobalto o cobre. El principal mercado de la R.D Congo fue China que abarcó casi el 40 por ciento de las exportaciones del país, y de esto, más de la mitad es de cobalto.

La empresa Tenke Fugurume Mining S.A., es una de las empresas más grandes de cobalto del país y, la mina Fungurume, de más de 1.500 Km2, al sur del país, cuenta con la mayor reserva de cobalto de la R.D. del Congo. No es casualidad, que la empresa TFM sea propiedad de la empresa China Molybdenum Co, que en enero del 2019 aumento su participación en TFM hasta alcanzar el 80%. Una empresa que en el año 2018 alcanzó una producción de 9.363 millones de toneladas métricas de cobalto y cobre. La escasa oferta de este mineral y su alta demanda con la nuevas tecnologías, han hecho que el precio ascienda desde los 30.000 dólares por tonelada métrica a principios de siglo hasta más de 90.000 dólares, siendo su mayor crecimiento en los últimos años.

China está apostando fuertemente en la región de Katanga, donde se encuentran las reservas más grandes del mundo de cobalto, pero también en la mina de Kolwezi, al sur del país.

Otra empresa, Congo Dongfang Mining, subsidiaria de la empresa china Huayu Cobalt, compra cobalto en las minas de la R.D Congo para tratarlo y usarlo en la fabricación de automóviles, empresa que cotiza en la bolsa de Shanghai.

La venta de coches eléctricos a nivel mundial se ha disparado, en el año 2018 se vendieron 1,26 millones de coches eléctricos, un 74% más que en el 2017, de los cuales más de la mitad se han vendido en China. En el primer semestre del año 2019, más de la mitad de los Vehículos con Batería Eléctrica (BEV – por sus siglas en inglés) se han vendido en China, es decir, más de 430.000 unidades, un aumento del 111%.

[www.jato.com]

China es el país más contaminante del mundo, el 30% de la contaminación mundial proviene de su industria, lo que ha hecho que en ciudades como Pekín se vivan constantes alertas por alta contaminación y, se ha convertido, para el gobierno de Xi Jinping, una necesidad el cambio a las energías limpias y no depender tanto de combustibles fósiles.

La presencia de China en África, y más concretamente, en la República Democrática del Congo, le da una ventaja al país asiático para liderar éste mercado verde, un mercado que ya lidera desde el año 2015.

China ya controla las minas de cobalto de la R.D. del Congo, este mineral se ha convertido en uno de los más demandados para la fabricación de baterías de coches, ordenadores o teléfonos móviles, y seguirá siéndolo en las próximas décadas. El cobalto, el oro azul o el petróleo del siglo XXI, se ha convertido, para China y para el mundo entero, en un mineral indispensable para la prestigiosa carrera de este siglo, la de la energía limpia.

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid

Hong-Kong: El avispero chino. Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz

Hong-Kong lleva meses siendo el centro de atención de muchos periódicos y noticias a escala mundial, y es que la región está viviendo la mayor protesta civil desde el fin de la colonización británica en 1997.

¿Qué está pasando en Hong-Kong? El origen de las revueltas se produjo cuando el gobierno de Carrie Lam presentó el proyecto de Ley de Extradición a China, una ley que permitía extraditar a ciudadanos de Hong-Kong para ser juzgados y encarcelados en China. Estas movilizaciones han sido, posiblemente, las más numerosas desde la Ley de Seguridad Nacional del 2003, donde se prohibió a los ciudadanos de Hong-Kong realizar movimientos independentistas, obviamente, en contra del PCCh y de China.

Hasta 1842, la región de Hong-Kong pertenecía a China. El comercio entre China y el Imperio Británico se basaba, en la primera mitad del siglo XIX, en té a cambio de productos manufacturados y de una droga en concreto, el opio. El opio se convirtió en una de las sustancias más adictivas en China y la Dinastía Qing se vio obligada a retirar el producto, confiscar miles de cofres y suprimir el comercio en 1839, algo que no sentó nada bien al imperio británico. Como consecuencia, en este año, comenzó la primera guerra del opio entre China y el imperio británico, que termino con la victoria inglesa, gracias a la superioridad militar  propiciada por la revolución industrial en Europa en la segunda mitad del XVIII. Fue un claro ejemplo de la llamada “Diplomacia de los cañones”. Al término de la guerra, en 1842, se firmó el tratado de Nankín donde China se vio obligada a pagar 21 millones de dólares de plata, abrir varios puertos y a ceder la isla de Hong-Kong. Tras la segunda guerra del opio y por la convención de Pekín se unió la península de Kowloon; la colonia aumentó con los llamados Nuevos Territorios y 235 islas, quedando conformada toda la región en 1898, pero estas últimas se cedieron por un periodo de 99 años, hasta el 30 de junio de 1997.

Con esto, la colonia inglesa de Hong-Kong vivió décadas de crecimiento económico y libertad gracias al marco fiscal atractivo de bajos impuestos. Hasta el fin de la II Guerra Mundial, Hong-Kong se convirtió en el centro comercial del imperio británico. Después de la guerra, durante la década que gobernó John Cowperthwaite, 1961-1971, las cuentas estuvieron en superávit año tras año, un tipo único de impuesto de sociedades del 16,5%, la inexistencia de impuesto sobre las rentas del capital o del IVA son algunas de las ventajas y libertades de las que disfrutaba la región durante el mandato británico después de la II Guerra Mundial: un sistema económico independiente y libertades individuales y políticas. Unas libertades que convirtieron a la isla en un centro  financiero internacional y su economía  pasó a formar parte del selecto grupo de los llamados “Tigres Asiáticos”: Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Hong-Kong, denominados así por ser las regiones con mayor crecimiento de Asia. Estas zonas se caracterizaron por tener abundante mano de obra, salarios bajos, carencia de derechos laborales, zonas francas donde las empresas están exentas de impuestos y control de la competencia.

En 1984, Inglaterra y China pactaron la devolución de esta región bajo el lema “Un país, dos sistemas” propuesto por Deng Xiaoping, que garantizaba la práctica del capitalismo como sistema económico en la región de Hong-Kong, así como libertad legislativa, seguridad, moneda, aduanas, políticas de inmigración, educación, libertad civil o libertad de prensa, entre otros.

El 1 de julio de 1997 la región de Hong-Kong se convirtió en Región Administrativa Especial bajo el lema propuesto por Deng Xiaoping, pero por un periodo de tiempo de 50 años, hasta el año 2047, cuando el PCCh obtendría pleno dominio sobre esta región.

La región de Hong-Kong ha vivido durante un siglo y medio una serie de libertades bajo el control británico que, ahora, está empezando a perder. La violación de los derechos humanos, las torturas o la pena de muerte es algo constante en China, no se reconocen los derechos y libertades civiles y, mucho menos, las libertades políticas, por no hablar de las libertades económicas. Personas que representan un riesgo para el partido, o defensores de los derechos humanos, o adeptos a Falun Gong, tibetanos o a uigures, son torturados con el único fin de castigar.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el de Lui Xiaobo, escritor y activista en pro de los derechos humanos, que fue encarcelado por criticar régimen chino y abogar reformar en el país.

La tortura está penada internacionalmente desde 1948, pero a China poco le importa.

Con todo esto, es normal que la región de Hong-Kong no quiera formar parte de China o que esté en contra de la Ley de Extradición, los ciudadanos hongkoneses podrían ser juzgados, encarcelados y torturados en China, Hong-Kong quiere seguir con sus libertades, con su principio de “Un país, dos sistemas”, pero sus ciudadanos temen que China este buscando mayor control sobre la región.

A pesar de que el 4 de septiembre se retiró la ley de extradición, los manifestantes piden y exigen mayores cambios, mayores reformas. El Parlamente Europeo condenó las represalias en Hong-Kong e instó a la Unión Europea a controlar las exportaciones a China y Hong-Kong de tecnologías utilizadas para violar los derechos humanos. En vista de que las manifestaciones continuaban, el gobierno de Carrie Lam prohibió el uso de máscaras de gas, la Ley Anti máscaras, con el fin de evitar que los manifestantes se protegieran de los gases lanzados por la policía, y ocultaran su identidad. El uso de máscaras o cualquier protector o pintura en la cara es castigado con multas de hasta 25.000 HKD o con 6 meses de cárcel.

Las manifestaciones son promovidas, en su mayoría, por  jóvenes de entre 20 y 35 años y con estudios, una población que, año tras año, se siente cada vez menos integrada en China y en sus valores, y que cada vez confían menos en el sistema de Deng Xiaoping, “Un país, dos sistemas”:

Fuente: El País

Hong-Kong es, a día de hoy, una ventana hacia la libertad, una región donde las libertades individuales, económicas y políticas se respetan; Hong-Kong es, a día de hoy, un molesto avispero en la ventana hacia la libertad de China.

Ángel Enriquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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INFORME: Petróleo para la Eternidad. Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz.

El programa nuclear de Irán se encuentra desde hace años en el punto de mira de todos los organismos internacionales. El gobierno iraní intenta tener capacidad propia y total de todo el ciclo nuclear, desde la minería hasta el procesamiento y, además, defiende que su programa nuclear va dirigido a fines civiles pero Europa y Estados Unidos, entre otros, consideran que la compra de tecnología nuclear tiene un único fin: construir la bomba atómica. Además, el Estrecho de Ormuz está en Irán, un estrecho por el que circulan más del 30% de los barriles que se mueven por el mundo en un solo día. Este estrecho es una salida al petróleo producido en Oriente Medio.

Irán:

Irán es un país situado en Oriente Medio que cuenta con unas reservas de petróleo de 158.000 millones de barriles, lo que supone el 10% del todo el crudo del mundo y el 13% de la reservas de la OPEP y se estima que es uno de los países más ricos en recursos naturales como gas natural, oro, plata o cobre.

El Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) entró en vigor en 1970, y prohíbe a todos los países desarrollar y poseer armamento nuclear. Solo los 5 países pertenecientes al Consejo de Seguridad de la ONU pueden tener armamento nuclear: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China. El enriquecimiento de Uranio para la fabricación de la bomba atómica ha sido el motivo por el que Estados Unidos ha establecido sanciones contra Irán en las últimas décadas. En 2015, éste país se comprometió a parar su programa nuclear si se eliminaban las sanciones, el acuerdo lo firmaron Irán, EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia, Alemania y China, es el llamado “Plan de Acción Integral Conjunto”, un pacto que no fue bien visto por el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, porque Ahmadineyad declaró su enemistad con los judíos el mismo año que llegó a Teherán.

El desarrollo de la bomba atómica por parte de Irán (mayoritariamente Chiita) le podría dar más control sobre el estrecho de Ormuz, así mismo, ganaría influencia sobre Arabia Saudí, lo que podría provocar conflictos entre las dos ramas del Islam: Chiitas y Suníes. Estados Unidos perdería influencia en la zona, a través de Arabia Saudí, que es de mayoría Sunita. Por otro lado, Irán apoyó a Bashar Al–Ásad en la guerra civil Siria y, la Guardia Revolucionaria Iraní apoya a Yemen en su guerra con Arabia Saudí y, por si fuera poco, Iraq también es de mayoría Chiita y, acciones internacionales en conjunto, serían devastadoras internacionalmente, por lo que si Irán obtuviera la bomba atómica, pondría en jaque a Israel, Arabia Saudí, a toda la región y a Occidente, vía el estrecho de Ormuz.

Las relaciones entre EEUU e Irán sufrieron altibajos a partir de la Revolución Islámica de 1979. Alí Jamenei fue un claro defensor de los palestinos y, por lo tanto, opuesto a Israel (Aliado de Estados Unidos), pero el detonante fue Mahmud Ahmadineyad, que radicalizó el país y abogó por un mundo antisemita poco después de su llegada al poder en 2005, lo que no sentó nada bien a los Estados Unidos, y no solo por esto, sino también por financiar grupos terroristas. Fue entonces cuando Irán dio un impulso a su desarrollo nuclear, pudiéndose convertir en una amenaza para los países de la zona, como Arabia Saudí o Israel (aliados de EEUU).

En la resolución 1737 de 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU estableció sanciones contra Irán por no dejar de enriquecer Uranio, lo que provocó inestabilidad en un país tan dependiente de las exportaciones de petróleo.

Hasta el año 2015, Irán vendía 1,8 millones de barriles al día a países como China o la India, pero, en 2015 llegó  el “Plan de Acción Integral Conjunto”, donde se eliminaron estas sanciones a Irán a cambio de una disminución drástica de enriquecimiento de Uranio, lo que provocó un aumento de las venta de petróleo iraní hasta los 3 millones de barriles al día:

[Visualpolitk:https://www.youtube.com/watch?v=ZiegCXkt6UM&list=WL&index=9]

EEUU y Arabia Saudí han mantenido más o menos buenas relaciones diplomáticas desde mediados del siglo XX, gracias al acuerdo que firmó Roosevelt y el Rey Abdelaziz Bin Saud; Roosvelt ofrecía protección en la zona a cambio de petróleo.

Si tenemos en cuenta esto y las declaraciones de Alí Jamenei o Ahmadineyad en 2005, podemos entender las malas relaciones de EEUU con Irán, a pesar del acercamiento de Obama con el acuerdo del 2015.

Donald Trump ha criticado este acuerdo y ha insistido al resto de países a no comprar petróleo iraní, rompiendo el acuerdo firmado por Obama, con el objetivo de reducir las exportaciones de la República Islámica a cero, favoreciendo así a su aliado en la zona, Arabia Saudí.

Estados Unidos:

El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que dejaría de comprar petróleo Iraní, una decisión que afectaría a los ingresos y a las exportaciones del país. Trump también amenazó a otros países como China, India, Corea del Sur o Japón por mantener lazos comerciales con el país. China es el mayor comprador de petróleo de Irán y rechaza, tajantemente, la decisión del presidente de EEUU. Esta decisión unilateral del presidente americano ha sentado muy bien a los países vecinos, pues los países que no compren a Irán, podrían comprarlo, por ejemplo, al aliado americano, Arabia Saudí, pero si esto ocurriera, Irán podría cerrar el estrecho de Ormuz, provocando una crisis a países dependientes del petróleo como China, bloquear barcos ingleses o derribar drones, como ya ha ocurrido recientemente.

China:

Las relaciones entre China e Irán comenzaron hace más de 3 décadas y, a día de hoy, Teherán es altamente dependiente de China. Las necesidades energéticas de China ligado a los bajos costes de extracción de petróleo hacen que Teherán sea un socio en la zona muy importante, así como un socio estratégico para frenar la hegemonía de los Estados Unidos.

[Visualpolitk. https://www.youtube.com/watch?v=KsF6_Iv2l3A&list=WL&index=3]

El rápido crecimiento de China le obliga a demandar petróleo y, a pesar de las sanciones, el gigante asiático va a seguir importando petróleo Iraní, entre otras razones, por su bajo coste. Irán es un punto estratégico muy importante para China ante el proyecto más ambicioso del siglo XXI, la Nueva Ruta de la Seda. En 2017, China prometió 35.000 millones de dólares en financiamiento y préstamos, así como 10.000 millones de dólares para financiar proyectos de agua, energía y transporte. Esta Nueva Ruta de la Seda, que pasa por Irán, reduce el transporte de los 45-50 días por mar a los 14-15 por tierra. Gracias al nuevo tratado de Libre Comercio entre Irán y la EaEU, países como Armenia, Bielorrusia, Kazajistán o Kirguistán se podrían ver favorecidos de este proyecto chino.

La renovación de las vías por parte de Irán está atrayendo a empresas chinas, como la “China Railway Engineering Corp”, que está construyendo un tren de alta velocidad entre Teherán e Isfahan y otro que conectará Kermanshah y Khosravi, o la empresa “China Machinery Industry Corp”, que quiere conectar Teherán,  Hamedan y Sanandaj.

Con todo esto, China no va a dejar de comprar petróleo iraní y poco le importan las sanciones de Donald Trump.

[Fuente: Real Instituto Elcano: https://blog.realinstitutoelcano.org/en/global-spectator-the-new-silk-road-passes-through-iran/]

Conclusiones:

 

La bomba atómica es clave para que Irán pueda doblegar a sus enemigos y ganar adeptos en la zona. Es el segundo país con más reservas de Gas Natural del mundo y una posible alianza con Irak, ambos chiitas, pondría en serios apuros al resto del mundo; ambos países tendrían, aproximadamente, las mismas reservas de petróleo que Venezuela. Obviamente, si Irán desarrolla energía nuclear, Arabia y el resto de países harán lo propio para no quedarse atrás. El estrecho de Ormuz juega un papel clave  ya que junto con el de Malaca es el estrecho por donde más petróleo navega cada día. Bloquearlo provocaría un aumento del precio del petróleo con consecuencias negativas para Occidente y el resto de países.

Chiitas contra sunitas, chiitas y hutíes contra sunitas, chiitas contra judíos,  posibles alianzas entre Irán e Irak: guerras y alianzas por el control de la región más caliente del planeta.

El control de esta zona es crucial para la supremacía de estos países; Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Qatar tienen juntos unos 800.000.000.000 de barriles.

Quien domine esta región, tendrá reservas de petróleo para la eternidad. (Foto: Joshua K. McClain)

Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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BIBLIOGRAFÍA: