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EEUU – Arabia Saudí: denuncia y continuidad. Nieves C. Pérez Rodríguez

La semana pasada concluía en Washington la desclasificación del informe de la CIA sobre el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, ocurrido en 2018. La Inteligencia estadounidense señala al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman, como la persona que ordenó el asesinato que se llevó a cabo en Estambul, dentro de la propia sede diplomática saudí. Y, aunque esa información se supo después del suceso, el informe de cuatro páginas viene a reconfirmar con más datos y contundencia la necesidad de una respuesta fuerte por parte del gobierno estadounidense.

La monarquía saudí es uno de los regímenes más cerrados y absolutista del mundo, pero que gracias a su riqueza y sus extraordinarias reservas petroleras ha gozado de cercanas y cordiales relaciones con Occidente. A pesar de tener un sistema político sustentado en la aplicación extrema de los principios del Islam. 

El asesinato, además de haber sido un gran escándalo internacional, provocó una de las peores crisis entre Occidente y Riad, y la monarquía no esperó para recordar su influencia en la economía mundial, cuando la presión internacional empezó a hacerse sentir. Arabia Saudí posee alrededor del 18% de las reservas de petróleo del mundo y es el mayor exportador global de esta fuente de energía, según la OPEP. Si decidieran reducir su producción, se generaría una escasez de oferta que acabaría elevando considerablemente los precios del crudo en el mercado internacional.

Riad tiene la capacidad de estabilizar el mercado mundial mediante el equilibrio del suministro de petróleo, por lo que tiene en sus manos mantener los precios en línea con las condiciones económicas. Y Washington lo sabe bien, por lo que, en vez de responder sancionando al mismo príncipe, ha sancionado a 76 personas cercanas a la monarquía queriendo enviar un mensaje sin dañar las relaciones bilaterales.

La Administración Biden también ha priorizado mantenerse aliada de Arabia Saudí, con quien Washington ha tenido una larga relación que estableció el presidente Franklin Roosevelt con el rey saudí Adull Aziz en 1945. Esta relación ha estado basada en intereses mutuos desde el principio, como el petróleo, pero más recientemente en la lucha contra el terrorismo de ISIS y al-Qaeda, pues Riad también juega un papel clave en la estabilidad de Oriente Medio.

A raíz del asesinato de Khashoggi, Trump fue duramente criticado por no haber tomado una postura más dura. Y en su propia defensa Trump dijo en una entrevista a la cadena CBS “nosotros no podemos autocastigarnos al anular la venta de armamento a Arabia Saudí”.  Desde 1950, los saudeís han comprado armas y sistemas de defensa a empresas estadunidenses por unos 90 mil millones de dólares y, en los últimos años, han sido los mayores compradores que han tenido los estadounidenses en este sector. De acuerdo con el diario Washington Post, casi cada 1 de las 5 armas producidas en Estados Unidos se envían a Arabia Saudí, por lo que para Washington los saudíes son un cliente y aliado estratégico.

Biden criticó la posición de Trump en ese momento y durante su campaña dijo que la monarquía debía pagar el precio por lo que habían hecho e incluso lo califició como un “estado paria”, término usado por los estadounidenses para definir a los Estados que están al margen de la legalidad internacional. Sin embargo, ahora que ocupa la Casa Blanca, prioriza la necesidad de mantener relaciones cordiales.

El secretario de Estado fue interpelado por la prensa a este respecto y dijo que efectivamente el informe de la CIA habla por sí mismo, razón por la que están imponiendo sanciones a altos funcionarios saudíes, que han estado intimidando a disidentes en el exterior. Además, agregó, “estamos introduciendo una nueva legislación que le dará facultad al Departamento de Estado para restringir y revocar visas a cualquier persona que se crea que esté involucrada en actividades extraterritoriales dirigidas a presuntos disidentes o periodistas, al acoso o vigilancia de ellos o de sus familiares”, afirmando que, ya sean a ciudadanos saudíes o de otras nacionalidades, es una conducta inaceptable que piensan castigar. 

La Administración Biden no ha hecho más que continuar con la misma política de la administración anterior y con ello preservar sus relaciones con Arabia Saudí. Por un lado se asegura la continuidad de la colaboración en tema de terrorismo y estabilidad en Oriente Medio, por otro, no dañar sus intereses comerciales y la posibilidad de poder seguir abasteciendo a los saudíes del armamento que requieren, en vez de que miren a Rusia para comprarlo. Y por último evitan que la corona juegue con el suministro petrolero y con ello se acabe impactando las economías individuales del mundo en un momento tan frágil como es este de pandemia, en donde los mismos Estados Unidos han tenido que inyectar ayudas para mantener a flote su propia economía.

El pragmatismo ha sido el que ha guiado las decisiones de la nueva Administración estadounidense, que se ha decantado por sancionar a funcionarios que obedecieron órdenes, en vez de sancionar a quien les dio la orden. Este brutal asesinato es, en sí mismo, la transgresión de todos los derechos fundamentales juntos, incluido el lugar en el que fue perpetrado, la embajada del propio Estado ejecutor, y el silenciar a un periodista que usaba la libertad de expresión de un país democrático para denunciar hechos de su lugar de origen. Washington ha enviado un mensaje muy confuso a los líderes del mundo sobre la doble moral. Es sin duda una situación muy compleja que viene a probar que, tal y como hemos venido anunciando, la política exterior continuará el mismo camino de la Administración Trump. Aunque cambie el tono, el fondo es el mismo. (Foto: Flickr, Richard Mortel)

China, petróleo y Venezuela. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- China ha invertido enormes cantidades de dinero en Venezuela. De acuerdo con el Atlantic Council esta cantidad asciende a cerca de unos 67 mil millones de dólares en distintos fondos y proyectos. Indudablemente Beijing ha visto potencial en la nación con las mayores reservas de petróleo del mundo, pero también hay que reconocer que fue el mismo Hugo Chávez quien viajó en varias ocasiones a China, en la primera década del siglo, para reunirse con su homólogo y explorar mayores y más profundas relaciones entre ambos países.

4Asia asistió la semana pasada a la discusión sobre China, petróleo y Venezuela organizada por el Atlantic Council, y tuvo oportunidad de conversar directamente con algunos de los expertos invitados. Tal fue el caso de la profesora Ann Lee -reconocida internacionalmente como una autoridad en las relaciones económicas china, egresada de la escuela de negocios de Harvard.

Lee afirma que “Las relaciones entre Venezuela y China antes de la llegada al poder de Chávez eran casi inexistentes. En efecto, los intercambios económicos suponían alrededor de 500 millones de dólares. Pero a partir de 1999 y hasta el 2013 esas relaciones crecieron exponencialmente. Fue el mismo Chávez quién viajó en múltiples ocasiones a China para cortejar a los chinos y establecer relaciones económicas y diplomáticas, e incluso en busca de ayuda militar para poder librarse de los estadounidenses”.

Chávez muere, pero en ese momento ya los chinos tenían interés y negocios en Venezuela y habían invertido en diferentes áreas: construyeron una fábrica de teléfonos móviles, ayudaron a Venezuela a lanzar un satélite y en diferentes proyectos de viviendas, así como proyectos mineros. Los chinos no imponen su modelo en ningún país, sostiene Lee, por eso hacen negocios con dictadores africanos o líderes democráticos. Para ellos la ideología no tiene que ver hacer nada con los negocios.

Lee afirma que la prioridad de Beijing es asegurarse su crecimiento, pues todavía tienen unos 500 millones de personas en situación de pobreza, y para poder sacarlos de esta tienen que seguir creciendo económicamente. Visualizan como ideal un escenario de paz y estabilidad internacional como el más favorecedor para sus intereses. Es lo que está haciendo Beijing a través de la Ruta de la Seda; mientras ellos crecen, ayudan a crecer al resto de las naciones. Las ambiciones políticas chinas están atadas a sus ambiciones económicas, enfatiza Lee.

 China no quiere intervención extranjera en sus asuntos internos. Un buen ejemplo es Taiwán o Hong Kong, razón por la cual apoyan a Maduro. Beijing percibe a Washington como violador de la soberanía venezolana al meterse en los asuntos internos de ese país, afirma Lee.

El 60% del total de los créditos que China ha otorgado en Latinoamérica y el Caribe han ido a Venezuela de acuerdo con el Atlantic Council. Sin embargo, casi todos los créditos fueron dirigidos a entidades gubernamentales, no fueron a la industria petrolera venezolana, lo que es parte del problema hoy, que se abandonaron los trabajos de mantenimiento de los equipos según Francisco Monaldi, experto en energía y petróleo y profesor de la Universidad Rice en Texas.

En cuanto al sector petrolero, hoy día en Venezuela los actores internacionales presentes en ese campo son tres: Rusia con unas 254 firmas y empresas en el área; China con 294 consultoras y empresas operando en terreno, y Estados Unidos, con menos presencia cada día. Un país en el que su principal industria registrará perdidas por orden de 1.900 millones de dólares por la venta o descuentos que ha tenido que hacer para eludir las sanciones estadounidenses, según Monaldi, lo que se traduce en una contracción de la economía venezolana en 39,9% en el 2019 respecto al 2018, y una disminución del PIB del sector petrolero del 18,7% según Ecoanalítica.

La profesora Lee es contundente en cuanto a la razón por la que Beijing tolera la ignorancia y la incompetencia de Maduro: es porque ellos fueron también incompetentes y pudieron cambiar. A Maduro lo están ayudado con ayuda humanitaria sin pedir pagos a cambio. Así mismo, afirma que el hecho de que Washington siga siendo el proveedor de equipos militares de Taiwán motiva a Beijing a quedarse cercano a Maduro, debido a que Venezuela es el patio trasero de los Estados Unidos, como una estrategia geopolítica.

China no apoyará a un tercer candidato cuándo Maduro ha sido elegido libremente, afirma Lee. Los chinos considerarían eso como intervención en asuntos venezolanos. Si el gobierno de Maduro -apunta- invitara a China a una mediación, Beijing lo haría si (y solo si) contara con el acuerdo de Washington, pues saben que si Estados Unidos no está de acuerdo, no se materializará.

Carrie Filipetti, asistente a la secretaría de Asuntos Occidentales del Departamento de Estado, precisó que China usa repetidamente la palabra neutralidad para referirse a los asuntos internacionales. Sin embargo, apuntó que no es neutralidad mantener silencio ante las atrocidades de Maduro, eso se llama complicidad. Particularmente, hay complicidad cuando el régimen es ayudado con sistemas de monitoreo vendidos por China, explicó. Y también hay complicidad cuando se usan los sistemas multilaterales para su sobrevivencia.

Las Relaciones Comerciales entre China y Guinea Ecuatorial. Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Introducción:

El rápido crecimiento de China desde su apertura económica en 1978 y, sobre todo, desde su incorporación a la Organización Mundial de Comercio (OMC) el 11 de diciembre 2001, han obligado al país asiático a buscar recursos energéticos más allá de sus fronteras, con el fin de poder mantener este crecimiento económico y poder abastecer a una población de más de 1.350 millones de habitantes. Esta búsqueda de recursos ha llevado al país asiático, entre otros muchos países, hasta Guinea Ecuatorial, un pequeño país centro africano, donde se descubrió petróleo en 1996.

El Impacto económico de China en Guinea Ecuatorial.

La República de Guinea Ecuatorial, es un pequeño país de algo más de 28.000km2 y situado en el golfo de Guinea que cuenta con una población de más de 1,2 millones de habitantes.

Su economía se basa en los hidrocarburos que representan en torno al 70 por ciento del PIB del país y entre el 85-90 por ciento de las exportaciones por lo que la caída de los precios en el año 2015 supuso una reducción en la inversión y gasto público y una reducción del superávit en la balanza comercial. Si tenemos en cuenta su pequeño territorio (algo más de 28.000km2 o el 0,09% del territorio de África), podemos decir que es un país con gran cantidad de recursos petroleros ya que cuenta con unas reservas de 1.100 millones de barriles, lo que representa un 0,9 por ciento de las reservas totales de petróleo de África, lo que hizo que en el año 2017 fuera el séptimo productor de petróleo del continente.

Para este mismo año 2017, el total de exportaciones fue de 7.059 millones de dólares, de los cuales más de 6 mil millones de dólares fueron exportaciones de petróleo. El principal destino fue China (17,2%), Corea del Sur (15,6%) y España (9,4%). Durante los últimos años estas exportaciones han sufrido altibajos debido a las fluctuaciones del precio del petróleo, que ha estado por encima de los 100 USD el barril desde principios del año 2011 a caer a algo más de 30 USD en enero 2016, una caída del 70% en solo 5

años. Esta caída del precio del petróleo se ha visto reflejada en la economía del país africano que ha pasado de un PIB en 2013 de 21.943 millones de dólares a los 12.487 millones de dólares en 2017, lo que refleja su clara dependencia de las exportaciones de petróleo.

Por el lado de las importaciones, en el año 2017 alcanzaron un valor de 4.730 millones de dólares de productos manufacturados procedentes principalmente de Holanda (17%), España (16,5%) y China (15%).

La disminución de los ingresos del petróleo (caída de los precios), los gastos en infraestructuras o la falta de diversificación económica (centrada en el petróleo) han hecho que en los últimos años la economía del país se resienta, dejándose, aproximadamente, un 50% de su PIB desde 2012.

Como vemos en la figura 1, el riesgo del país está calificado como D (Riesgo Alto) por Euler Hermes.

Fig. 1. Calificación de riego de Guinea Ecuatorial
[Fuente: Euler Hermes: https://www.eulerhermes.com/en_global/economic-research/country-reports/Equatorial-Guinea.html]

En la tabla 1 se muestran los datos macroeconómicos de Guinea Ecuatorial y sus relaciones con China:

Tabla 1. Datos macroeconómicos de Guinea Ecuatorial y sus relaciones con China
[Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos1]
1 Las fuentes utilizadas han sido: Banco Mundial, Instituto Estadística de China y Statista.com

Como se observa en la tabla 1, el volumen de comercio ha ido creciendo año tras año hasta alcanzar más de 3.569,71 millones de dólares en 2014 para caer hasta los 780,14 millones de dólares en el año 2016, arrastrado por la caída de las exportaciones que en un año descendió desde los 3.217,19 millones de dólares hasta los 631,85 millones de dólares; el volumen de comercio se redujo un 80,35 por ciento.

En la figura 2 se observa el peso que han tenido las exportaciones hacia China sobre el PIB de Guinea Ecuatorial:

Fig.2 Volumen comercio y Exportaciones guineanas entre China y Guinea Ecuatorial (2005-2017). [Fuente: elaboración propia a partir de la tabla 1.]

Fig.2 Volumen comercio y Exportaciones guineanas entre China y Guinea Ecuatorial (2005-2017). [Fuente: elaboración propia a partir de la tabla 1.]

Como vemos, a partir del año 2008 el volumen de comercio descendió debido a la caída de los precios del petróleo que se produjeron en este año, para a partir del año 2010 alzarse hasta los más de 3.500 millones de dólares y por último caer hasta poco más de 1.500 millones de dólares. Hay que añadir que del volumen de comercio, casi la totali-dad, es debido a las importaciones de China, que en su mayoría consisten en petróleo.

El valor de estas importaciones chinas está muy ligado a los precios del petróleo que como ya hemos comentado han sufrido muchos altibajos en los últimos años

Por último, añadir que durante los primeros años casi el total del volumen de comercio fueron exportaciones con destino a China, es decir, apenas hubo exportaciones por parte de China hacia Guinea Ecuatorial.

El crecimiento del país africano está muy ligado al crecimiento de China que, si mantiene tasas positivas de crecimiento del PIB, seguirá importando petróleo de Guinea Ecuatorial, un recurso natural básico para la economía del país africano y que, como hemos visto, puede llegar a suponer el 25% de las exportaciones de Guinea (Año 2006), lo que significa que si China sigue creciendo seguirá importando petróleo de Guinea, lo que provoca un tirón en la economía del país.

Conclusión:

Desde 1993 las ayudas del Banco Mundial y del FMI a Guinea Ecuatorial han sido cortadas debido a la corrupción interna del país, por el mal uso de los ingresos petrolíferos y la falta de transparencia antes estos organismos. Estados Unidos también ha cortado esta ayuda a este país con el fin de proteger a las víctimas de la trata. Pero no solo esto, en Guinea se encuentra una de las cárceles más peligrosas del mundo, Black Beach, donde las violaciones y torturas están a la orden día. La violación de los derechos humanos, torturas, delincuencia en lugares públicos o los asaltos están presentes en la vida de Guinea Ecuatorial. Mientras tanto, su presidente, Teodoro Obiang, que lleva en el poder desde 1979, nada hace para que esta riqueza proveniente del petróleo llegue a los ciudadanos, que la gran mayoría vive con menos de 1 dólar al día, y casi la mitad de los niños no están matriculados en la escuela.

En otro lado esta China, que obviamente no va a apoyar una democracia en Guinea (China tampoco es una democracia y países como Francia, EEUU o España lo consideran una dictadura), pero sí debería, como potencia mundial, fomentar el desarrollo del país con sanciones económicas para que sus dirigentes canalicen esa riqueza y llegue a toda la población civil y no solo a unos pocos. Fomentar el desarrollo del país y la diversificación, para no depender tanto del petróleo, son tareas que China debe tener con Guinea. Guinea es un país muy rico y con más de 1 millón de personas y, si ambos países crecen juntos, podrán sacar mucho más provecho de sus relaciones económicas. Si las relaciones económicas entre ambos países siguen mejorando, Guinea Ecuatorial tiene una posición estratégica notable para ser una puerta de entrada hacia los países de la CEMAC, hacia otros mercados como Nigeria o Angola y hacia todo el continente, una posición estratégica que China debe saber aprovechar.

 

Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

INFORME: Las Relaciones Comerciales entre China y Angola (y 2). Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Segunda parte del artículo de Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz, Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

La ayuda de China
Tras la guerra, el gobierno de Angola necesitaba financiación para la reconstrucción del país. El problema era que los países y los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) exigían a Luanda reformas en el sector económico, financiero y político, en tanto que China era mas permisiva.

En un solo año el Exim Bank Chino llegó a prestar más de 2.000 millones de dólares al país africano con el aval del petróleo angoleño. De esta manera China ocupaba el lugar del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las ayudas de la Unión Europea (UE). La financiación china se dedicó a realizar mejoras en las infraestructuras como, por ejemplo, los 400 kilómetros de carreteras anteriormente citados, o la construcción del hospital general de Luanda. Cuando estas empresas chinas intervienen en Angola, tienen unos costes reducidos, especialmente si comparamos los sueldos de sus trabajadores con los de la competencia portuguesa o brasileña. Con una gran rapidez de ejecución y unos precios que impiden cualquier competencia, las empresas chinas no tienen rival. El nuevo hospital general de Luanda, por ejemplo, se construyó en apenas quince meses por la Sociedad china de ingeniería externa (Oozebap, 2006) https://www.oozebap.org/text/china-africa.htm. Por poner otro ejemplo, mientras que China & Road Corporation pidió 20 millones de dólares para realizar la carretera de 90 kilómetros que separa Viana de María Teresa, la compañía brasileña Queiroz de Galvão facturó 34 millones de dólares por el tramo que va de Viana a Cucuaco, de tan sólo 20 kilómetros. Aquí es donde se ve claramente qué ventajas saca China de estas diferencias tan impresionantes de costes (Oozebap, 2006).

Otro proyecto http://www.embajadadeangola.com/noticias/noticia-110517-5.html de China en Angola, es la construcción de centrales hibridas para producir electricidad a partir de gasóleo y luz solar. El proyecto estará financiado por la empresa china Dongfang Electric Corporation (DEC) que aportara 225.000.000€. Este contrato incluye la instalación de líneas de transporte y, dada la necesitad de suministro eléctrico, la instalación y mantenimiento de 3 centrales que generan energía con gasóleo para las ciudades Moçamedes, Luena y Menongue. Hay que añadir que en Angola apenas el 32% de la población urbana tiene acceso a la electricidad.

La conclusión que se puede extraer de los párrafos anteriores es que China es el principal comprador de Angola (43,8% de las ventas angoleñas) y su principal vendedor (22,1% de las compras angoleñas) http://wits.worldbank.org/countrysnapshot/es/AGO. El volumen de comercio entre ambos países alcanzó su máximo en el año 2014, con un total de más de 37.000 millones de dólares.

Visión numérica
En la tabla 1 podemos ver cómo ha ido evolucionando la economía de Angola desde el 2005 hasta el 2016 y sus relaciones con China. Como vemos, las relaciones entre ambos países han ido aumentando año tras año y, se han multiplicado por 6 entre 2005 y 2014, para, en el año 2016, desplomarse hasta los 15.646 millones de dólares, posiblemente debido a la caída del precio del petróleo, arrastrando al PIB y, como es lógico, a las exportaciones de Angola, incluidas a las que tienen destino China.

Tabla 1. Datos macroeconómicos de Angola y su relación con China.
[Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de Banco Mundial, Instituto Estadística de China y Statista.com]

Conclusiones
China en un socio comercial muy fuerte en el país africano y ha llegado a abarcar más de la cuarta parte del PIB de Angola a través de las exportaciones (un 25,60% en el año 2013). Angola necesita a China para obtener la financiación necesaria para seguir con su desarrollo económico y China necesita a Angola para obtener, no solo petróleo, sino tambien los recursos necesarios para su crecimiento económico y poder seguir siendo una de las potencias más fuertes del planeta. Si verdaderamente se busca una relación win-win, China debe saber muy bien como jugar sus cartas para poder ayudar a estos países y no caer en los errores del pasado.

Angola debe, no solo cooperar o comerciar con China, sino que, debe tomar una posición más dominante y darse cuenta de la necesidad que tiene China de sus abundantes recursos naturales y, sobre todo, saber cómo utilizar esta ayuda China para poder crear una economía prospera y no tan dependiente del petróleo ni del país asiático.

China está muy presente en todo África y, tanto los políticos, gobernantes o incluso la Unión Africana deben debe saber cómo utilizar de forma eficiente esta ayuda para conseguir el desarrollo de todos los países y del continente en su conjunto.

En cualquier caso, como ya hemos comentado, China debe ser muy cautelosa y tener muy en cuenta los errores que se cometieron en el pasado, unos errores muy presentes en África y que pueden marcar el devenir de sus relaciones.

INFORME: Las Relaciones Comerciales entre China y Angola (1). Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Introducción

Desde el momento en que China inició su proceso de liberalización económica -concretamente en 1978 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping- el país ha visto crecer su Producto Interior Bruto, a ritmos que se sitúan alrededor del 10% anual, gracias a centrarse fundamentalmente en la inversión, el ahorro y las exportaciones. La necesidad de comerciar con el mundo exterior llevó a China a convertirse en miembro de la Organización Mundial del Comercio en 2001 y, de hecho, se ha convertido en el gran centro de producción de bienes y productos mundiales. Este rápido crecimiento del PIB ha obligado al país a buscar recursos fuera de sus fronteras, y, así, poder mantener ese ritmo económico, tanto para poder satisfacer a una población que supera los 1.300 millones de habitantes como a la gran cantidad de clientes foráneos. El otro gran actor, el África Sub-Sahariana, produce alrededor de 6 millones de barriles de petróleo al día, lo que supone un 7 por ciento de toda la producción mundial. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE, 2013) http://www.eia.gov/pressroom/presentations/howard_08012013.pdf, el continente africano en su conjunto produce el 13 por ciento de la producción mundial, siendo el cuarto productor mundial, detrás de Oriente Medio (30 por ciento), América del Norte (20 por ciento) y Eurasia (15 por ciento), y, delante de Europa con solo el 4 por ciento. Aunque las cifras africanas no son rivales para los tres primeros, sí son interesantes para China porque, debido a los altos riesgos socio-político-económicos de la región, las empresas del mundo desarrollado son poco proclives a invertir en la zona si pueden hacerlo en lugares menos conflictivos o arriesgados, y, esto, ha permitido a China una posición de negociación privilegiada con los principales países productores de materias primas.

El Caso de Angola:

Tras su independencia de Portugal en 1975, el país africano se sumergió en una guerra civil que no vio su fin hasta 27 años después, el año 2002. El país ha visto crecer su PIB a ritmos altos desde la segunda mitad de los años 90 y en especial desde que acabara la guerra civil. En 2017 la cifra del PIB de Angola fue de 124.209 millones de dólares (Banco Mundial) con un incremento de más del 993% desde su independencia (Datos obtenidos del Banco Mundial: EL PIB en Angola 2002 era de 12.497 millones de dólares. http://datos.bancomundial.org/pais/angola), gracias, sobre todo, a la producción de petróleo que supone un 60 por ciento de su Producto Interior Bruto (Corkin, 2009). Angola es uno de los países con más reservas de petróleo de África, con más de 8.000 millones de barriles (https://www.indexmundi.com/map/?v=97&l=es), es el productor de petróleo de África de crecimiento más rápido, y su petróleo es muy valorado en el mercado por su bajo contenido en azufre. Además de petróleo, Angola pose recursos naturales como diamantes, uranio, oro, mineral de hierro, o textiles entre otros. Pero, el país es muy dependiente de las exportaciones de petróleo, que suponen el 89% del total de exportaciones, algo más de 22.500 millones de dólares (OEC).

Los ingresos públicos, que se han beneficiado del enorme aumento de los precios del petróleo hasta 2014, han sido impulsados por la creciente demanda de China, aunque la extremada volatilidad de los precios experimentada recientemente junto a su descenso ha hecho estragos en la planificación presupuestaria. Angola es el segundo mayor proveedor de petróleo de China a la que satisface el 12 por ciento de sus necesidades de importación de petróleo (https://atlas.media.mit.edu/es/visualize/tree_map/hs92/import/chn/show/2709/2016/) y es sólo superada por Nigeria, que es el mayor productor africano y el principal exportador de petróleo a China. Angola compite actualmente con Nigeria por hacerse con el puesto de mayor productor de petróleo de África, con unas reservas probadas de casi 8.000 millones de barriles

Las relaciones entre China y Angola comenzaron mucho antes de que la guerra civil en el país africano acabara, y se han intensificado de manera significativa después del fin de la guerra civil en el año 2002. En el año 2016, la balanza comercial de Angola mostraba que casi la totalidad de las exportaciones fueron de petróleo (89%), los diamantes fueron la segunda fuente exportadora (7,5%), y, en cantidades mucho menos importantes estuvieron el café, sisal, pescado, madera y algodón. El valor total de las exportaciones se situó en torno a los 25.400 millones de dólares, siendo sus principales clientes China 49%, EE.UU. 10%, India 7,1%, Sudáfrica 5,0% ó España 3,2%. En cuanto a las importaciones, China fue el principal vendedor, con el 17% de las importaciones totales de Angola, con 1,68 mil millones de dólares seguida de Portugal (1,66 mil millones de dólares) y Estados Unidos con el 8,5% (827 millones de dólares) https://atlas.media.mit.edu/es/profile/country/ago/#Exportaciones.

Para completar esta imagen de Angola, podemos resumir que sus Debilidades y Fortalezas son las siguientes:

Debilidades:
Las debilidades mas importantes de Angola son:
– El riesgo país de Angola es alto (Calificado con D por Euler Hermes. Sobre las debilidades y fortalezas véase http://www.eulerhermes.com/economic-research/country-reports/Pages/Angola.aspx), siendo sus principales debilidades:
– Alta deuda
– Baja diversificación de las exportaciones: el petróleo representa el 96% de los ingresos por exportaciones. Vulnerabilidad a la volatilidad en los mercados mundiales ya potenciales grandes oscilaciones en los precios del petróleo
– Necesidad de recursos financieros para reconstruir el país.
– Alta pobreza
– Percepciones de corrupción y falta de transparencia en las cuentas petroleras. Confian-za limitada en el liderazgo del país y baja inversión de las economías avanzadas en los sectores no petroleros
– A lo anterior hay que añadir que la región de Cabinda, al norte, y separada por la R.D. del Congo, es una de las regiones más ricas de petróleo y en sus tierras se produce más de la mitad de la producción de Angola. Esta región es muy conflictiva debido a los movimientos separatistas que han sido apoyados por países o por empresas petroleras

Fortalezas:
– Elecciones relativamente pacíficas
– A pesar de la frontera con la República Democrática del Congo, no hay amenazas significativas a la seguridad de las fuerzas externas
– Pertenece a la OPEP.
-Segundo mayor productor de petróleo de África subsahariana, con reservas probadas de más de 20 años de producción adicional a los ritmos actuales de extracción
– Además de los hidrocarburos, posee importantes recursos naturales a través de sus sectores minero (incluyendo diamantes) y agrícolas
– Las considerables entradas de IED de las economías avanzadas y emergentes en los últimos años.

Primera parte del artículo de Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz, Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

Por qué debería alegrarnos que los saudíes pongan a la venta su petrolera

La salida a bolsa de Aramco, la petrolera saudí, tiene alborotados a los tiburones de Wall Street. No es de extrañar. Los asesores de este tipo de operaciones funcionan a comisión y la oferta pública de venta (OPV) de Aramco va a ser sustanciosa. Se trata de una compañía descomunal: los expertos la valoran en dos billones de dólares, muy por delante de Apple (617.000 millones), Alphabet/Google (531.000) o Microsoft (483.000). La idea del Gobierno saudí es colocar en el mercado el 5% del capital, pero esa modesta participación le suministrará 100.000 millones y constituirá, de lejos, la mayor OPV de la historia. El ranking lo lideraba hasta la fecha Ali Baba, el gigante chino del comercio electrónico, que recaudó 25.000 millones en septiembre de 2014.

¿Y qué harán los saudíes con ese dinero? “La recaudación íntegra se destinará a actividades no relacionadas con el petróleo”, explica Financial Times. Los países productores están locos por diversificar. Saben que el barril no volverá ya a los 140 dólares que marcó en junio de 2008, en vísperas de la crisis. “En Estados Unidos”, me contaba hace unos meses el profesor del IESE Pedro Videla, “el coste de extracción ha caído a 40 dólares, lo que constituye un lastre para cualquier alza. Los saudíes se han dado cuenta de que el crudo que aún les queda no va a venderse para quemarse como combustible, sino para hacer plástico, y están comprando petroquímicas como locos”.

También los Emiratos y Omán llevan tiempo potenciando sus sectores financiero y turístico, y este afán por huir del petróleo contrasta con la paranoia occidental sobre su inminente agotamiento. Nos aterra la posibilidad de quedarnos sin recursos, aunque la humanidad ha mostrado a lo largo de la historia un enorme ingenio para sortear su escasez. “Se calcula que, para sobrevivir, nuestros antepasados cazadores-recolectores necesitaban unos seis kilómetros cuadrados de terreno”, escribe el catedrático de la Universidad de Columbia Xavier Sala i Martín en Economía en colores. Las regiones no sumergidas del planeta suman 150 millones de kilómetros cuadrados, pero casi dos tercios son desierto o montaña, lo que reduce la superficie cultivable a 63 millones. “A seis kilómetros cuadrados por cabeza, la Tierra podría mantener entre 10 y 11 millones de personas”. ¿Y cómo hemos llegado a las 7.400 millones actuales? La respuesta es muy sencilla: tecnología. La acumulación de adelantos (selección de semillas, rotación de cultivos, regadío, fertilizantes, pesticidas, mecanización) ha hecho posible que hoy se requieran “0,00059 kilómetros cuadrados para alimentar a cada persona”. Con cuatro millones de kilómetros cuadrados nos basta para los 7.400 millones. “El resto, hasta los 63 millones, lo ocupamos en forma de bosques, carreteras, casas, estadios de fútbol, parques, pueblos o ciudades”.

“El crecimiento y el progreso”, concluye Sala i Martín, “no necesariamente implican una utilización cada vez mayor de recursos”. Y la prueba es que quienes viven de vendérnoslos, como los árabes, están pensando en cambiar de ocupación.