INTERREGNUM: Xi en Birmania. Fernando Delage

Después de dos años de guerra comercial, Estados Unidos y China acordaron una tregua la semana pasada. Ambas partes la necesitaban: Trump aspira a su reelección, mientras que la economía china ha registrado el menor crecimiento en casi 30 años, un resultado en parte consecuencia de las sanciones norteamericanas. El acuerdo es parcial (no incluye por ejemplo los subsidios a las empresas estatales chinas, una de las principales exigencias de Washington), y no servirá para superar las causas estructurales de la rivalidad entre las dos potencias. Pero se abre un periodo de (relativa) calma en las relaciones bilaterales y, por tanto, una oportunidad para ajustar, o consolidar, posiciones.

En el caso de Estados Unidos, la retórica de hostilidad hacia Pekín oculta una indefinición de objetivos a largo plazo, pues frenar el ascenso de la República Popular es del todo irrealista. Por su parte China, que no quiere un conflicto con Washington, lo desafía de manera inevitable al ambicionar un papel como potencia central en Asia. El viaje del presidente Xi Jinping a Birmania el 17 y 18 de enero es la más reciente demostración de cómo continúa avanzando en su estrategia dirigida a reconfigurar los equilibrios estratégicos de la región.

La primera visita de Estado de un presidente chino a este país en 19 años, motivado por la conmemoración de siete décadas de relaciones diplomáticas, tiene por objeto impulsar el Corredor Económico China-Myanmar (CECM), acordado por ambos gobiernos en septiembre de 2018. La visita se produce cuando el corredor paralelo que junto a este último enlazan los dos ejes—continental y marítimo—de la Ruta de la Seda, el Corredor China-Pakistán, ha sido por primera vez denunciado de manera expresa por Estados Unidos, situando a Islamabad ante un complejo dilema de equilibrios políticos entre Washington y Pekín. Tal problema no existe en Birmania, Estado con el que la República Popular comparte una frontera de 2.200 kilómetros—la tercera más extensa después de la que le separa de Rusia y Mongolia—, y donde es el mayor inversor extranjero y representa un tercio de su comercio exterior. China cuenta con proyectos en marcha por valor de más de 20.000 millones de dólares (la mayor parte en el sector energético), y en los primeros nueve meses de 2019 el comercio bilateral aumentó cerca de un 20 por cien, hasta 13.540 millones de dólares.

El asunto central durante la visita de Xi ha sido el desarrollo del puerto de Kyaukphyu, punto de conexión de infraestructuras de transporte, gaseoductos y oleoductos con Kunming, en la provincia suroccidental china de Yunnan. Se trata de un proyecto de 1.500 millones de dólares, en el que junto a las instalaciones portuarias se construirá un gigantesco parque industrial. Una vez completado, Pekín contará con un acceso directo al océano Índico desde la bahía de Bengala, y un sistema de distribución de recursos energéticos que evita la vulnerabilidad de un posible bloqueo marítimo por Estados Unidos en el mar de China Meridional. Kyaukphyu forma así parte central de los planes de Pekín dirigidos a expandir su presencia en Asia meridional y en el Índico y es, en tal sentido, uno de los ramales clave de la Ruta de la Seda.

Pekín quiere asegurarse el apoyo del gobierno birmano, y de la consejera de Estado Aung San Suu Kyi en particular, antes de las elecciones parlamentarias de noviembre. Con sus acciones, hace ver al mismo tiempo a Washington el creciente margen de maniobra del que dispone en este espacio geopolítico en el que se solapan sureste asiático y Asia meridional.

China, cada día menos democrática. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- 4Asia asistió a la presentación del informe anual de China que prepara la comisión executiva del Congreso de los Estados Unidos. Dicha comisión se creó en el momento en que China estaba preparándose para entrar en la Organización Mundial de Comercio en el año 2000. Y su objetivo principal es monitorear los derechos humanos y el desarrollo de su aplicación en China. 

Hoy en día, la comisión es bipartidista y está compuesta por ocho miembros de la cámara de representantes y nueve senadores, que se han dedicado extensamente de mano de organizaciones y muchos investigadores a hacer el compendio de datos que reflejan la preocupante situación de los derechos humanos en China.

Entre los puntos clave que menciona el informe y que los miembros del congreso remarcaron en su intervención se encuentran:

La libertad de expresión. El gobierno chino y el partido comunista chino continúan restringiendo la libertad de expresión y la libertad de prensa. La situación para los periodistas en China continúa deteriorándose. Así mismo Beijing insiste en el hecho de que mantener internet restringido obedece a razones de seguridad nacional. Se han comprobado numerosos casos de persecución de individuos que han criticado a oficiales del gobierno.

Derechos de los trabajadores. Las prácticas y leyes chinas contradicen los derechos internacionales de los trabajadores y les impiden crear sus propias asociaciones o sindicatos, pues todas las organizaciones están bajo la autoridad del partido comunista chino. Tan sólo el año pasado fueron detenidos por las autoridades chinas más de 50 trabajadores y defensores de estos derechos.

Libertad de religión. Paradójicamente tanto la ley internacional (Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos) que ha firmado Beijing, así como las leyes chinas garantizan la libertad de culto. En efecto, la constitución china lo contempla en su artículo 36. Sin embargo, los oficiales chinos continúan haciendo énfasis en la necesidad de continuar la campaña de sinologización de China. Y lo justifican en que se previenen riesgos de seguridad nacional.

Este es uno de los tópicos más sensibles. En China unos 244 millones practican budismo y taoísmo. Alrededor de 10.5 millones de chinos son católicos. Mientras que los protestantes están estimados entre 60 y 80 millones, grupos que ha sido perseguidos con especial énfasis en el último año. En cuanto a los musulmanes se estiman que son unos 20 millones entre los que se encuentran los hui, a quienes se les daba un poco de libertad para practicar el islam.  Sin embargo, a finales del 2018 el gobierno de la Región Autónoma de Ningxia -región de los huis- firmó un acuerdo de cooperación antiterrorista con el gobierno de Xinjiang. Y justo después se ha observado la intensificación de controles de inspección, manejo de medidas religiosas de manos de las autoridades, y curiosidades como el izado de banderas chinas en mezquitas por citar un ejemplo.

Los uigures son una de las minorías musulmanas a las que todos los miembros de la comisión reconocieron como uno de los grupos más perseguidos de la historia reciente. Es más, Christopher Smith -representante de New Jersey- dijo que es lo más parecido a lo ocurrido en el holocausto, por el tipo de vejaciones y los centros de reeducación.

El Tíbet es una región a la que se le dedica un capítulo sólo por la complejidad y la persecución a la que su población ha sido sometida. La aparición de sistemas de monitoreo social es cada día mayor. Existe una restricción para viajar tanto de los domésticos como de extranjeros que quieran visitar la Región Autónoma del Tíbet. Así como el hecho que no ha habido conversaciones oficiales entre el Dalai Lama y las autoridades chinas desde enero del 2010, mientras que el gobierno tibetano en el exilio sigue pidiendo una vía pacífica para la resolución del conflicto.

4Asia planeteó ¿cuáles son las medidas que el Congreso estadounidense está tomando para generar una mayor presión internacional y ganar más aliados para presionar a China a respetar estos derechos fundamentales? Y el presidente de la comisión, el representante de Massachusetts James McGovern, respondió que “estos informes son el primer paso, hacer pública la información”. Y el senador por Florida Marco Rubio también intervino y contestó que “el hecho que el Congreso tenga una comisión bipartidista que investigue y publique lo que sucede es la base para pedir a nuestros aliados que sigan nuestro ejemplo. Pero también tenemos conversaciones permanentes con europeos y otros aliados, intercambiamos información y hacemos visitas oficiales de miembros del congreso a estos países”.

Como afirmábamos al principio, este monitoreo se ha venido haciendo en los últimos veinte años, y este último informe asegura que se ha visto como los derechos humanos en china empeoraron en el 2019.

Desde que Xi Jinping se convirtió en presidente de China en el 2013 se ha visto como el espacio de los derechos humanos no ha hecho más que reducirse. En efecto, este último informe  demuestra que, cuantos más años pasa Xi en el poder, más empeora la situación, y uno de los principales objetivos del gobierno chino han sido los periodistas, por ser quienes informan de dichas arbitrariedades como el uso excesivo de las fuerzas de seguridad y el incremento exponencial de los sistemas de vigilancia y control social. Así como las restricciones religiosas, impidiendo las prácticas públicas, y la persecución de las minorías.

INTERREGNUM: Tras las elecciones en Taiwán. Fernando Delage

En 1996, ante las primeras elecciones presidenciales directas en Taiwán, las presiones belicistas de China condujeron al resultado que Pekín pretendía evitar: la victoria de Lee Teng-hui, candidato del Kuomintang, quien se convirtió en el primer líder de Taiwán nacido en la isla. Casi 25 años más tarde, la historia se repitió: la presión de la República Popular se ha traducido en la reelección el 11 de enero—por una rotunda mayoría—de Tsai Ing-wen, del proindependentista Partido Democrático Progresista, pese a los sostenidos esfuerzos por debilitarla desde 2016. La derrota es esta vez mayor para Pekín, pues no se ha limitado a lanzar advertencias de carácter militar. Los incentivos económicos y las campañas de desinformación en las que se ha volcado tampoco han servido para que los taiwaneses se sitúen a su favor.

Los acontecimientos en Hong Kong han sido otro factor decisivo durante la campaña electoral, al poner de relieve lo que significa la fórmula “un país, dos sistemas” propuesta por Pekín. Con todo, la verdadera cuestión de fondo es que tres décadas de democratización han alejado cada vez más a Taipei de la República Popular. Los jóvenes taiwaneses no han conocido otro sistema, y no están dispuestos a renunciar a sus libertades. Las elecciones del sábado pasado, convertidas en un referéndum sobre la identidad política de la isla, confirmaron de este modo la insuperable división entre ambos lados del estrecho.

El problema es que, sin Taiwán, el proyecto nacionalista del Partido Comunista Chino permanece incompleto. Y para el actual secretario general, Xi Jinping, prevenir la independencia—en otras palabras, mantener el statu quo—no es suficiente. Hace ahora un año, Xi advirtió que la separación “no puede mantenerse generación tras generación”. El presidente chino ha exigido pasos concretos hacia la reunificación, vinculando de este modo su propia legitimidad como gobernante a la consecución de avances en dicha dirección. Puesto que la reelección de Tsai confirma tanto lo inviable de una reunificación pacífica como el fracaso de la estrategia seguida hasta ahora por Pekín, las opciones se complican sobremanera para Xi.

Las decisiones de Pekín crearán en cualquier caso un dilema a Washington, que no dudó en apoyar la candidatura de Tsai, haciendo de la política interna taiwanesa otro elemento de tensión en las relaciones China-Estados Unidos.  Una intervención militar de Pekín no parece plausible por sus consecuencias, pero sí cabe prever que las autoridades chinas redoblen la presión, recurriendo a todo tipo de instrumentos contra el gobierno de Tsai. Lo que significa que la Casa Blanca se verá obligada a responder de manera más directa a las acciones chinas si se quiere mantener el statu quo. Taiwán se convertirá así en una prueba de la capacidad norteamericana de desarrollar los recursos económicos, diplomáticos y políticos necesarios para contrarrestar la creciente influencia china en la región del Indo-Pacífico. En un contexto de enfrentamiento entre las dos grandes potencias, la evolución del problema de Taiwán será una clave decisiva.

THE ASIAN DOOR: On-line, Off-line, dos mundos en China. Águeda Parra

La tendencia de las ventas on-line se ha ido consolidando en China en los últimos años, de ahí que el sector siga registrando incrementos, aunque a menor ritmo que a mediados de la década. La facturación entre enero y noviembre de 2019 alcanzó los 1.359 billones de dólares, un crecimiento del 16% respecto del año anterior, con la previsión de superar los 1,5 billones de dólares en ventas e-commerce en todo 2019. Alcanzar esta meta es resultado de un nutrido grupo de consumidores digitales chinos, el mayor del mundo, que alcanza los 855 millones, y que han sido capaces de generar un mercado de compras on-line digitales en China mayor que los diez siguientes mercados mundiales juntos, según un informe de McKinsey que analiza las tendencias digitales.

El ecosistema tecnológico que ha creado China en las últimas dos décadas ha sido la base para propiciar que el consumo digital en China haya experimentado un importante crecimiento. Hace una década, China apenas representaba el 1% del valor de las transacciones mundiales en e-commerce, y la transformación económica digital ha situado al mercado del e-commerce del gigante asiático como el que más rápido crece y el más grande del mundo, represetando más del 40% de las compras on-line mundiales. Sin embargo, existen otros elementos clave que han impulsado las ventas on-line dinamizando el mercado. Uno de ellos es el efecto de los eventos de compra con descuento. Alibaba ha conseguido poner el e-commece on-line de China en el punto de mira internacional con el festival que cada año organiza durante el Día del Soltero, donde los descuentos en Tmall alcanzan una media del 30%. Durante la edición de 2019, Alibaba ha alcanzado un volumen récord de transacciones de 38.400 millones de dólares, cinco veces más que la última edición del Black Friday, que alcanzó los 7.400 millones de dólares, regitrando la cifra récord de 40% de compras on-line a través del smartphone. La tendencia se ha consolidado durante el Cyber Monday, que alcanzó los 9.400 millones de dólares en ventas, según Adobe Analytics, superando por primera vez en la historia los 3.000 millones de dólares de ventas on-line a través del smartphone. Dos festivales de consumo que se celebran cada año en Estados Unidos y que juntos todavía no pueden rivalizar con las cifras de ventas on-line que genera Alibaba en un solo día, suponiendo en la edición de 2019 más del doble que los dos eventos norteamericanos juntos.

En China, las compras on-line se consideran un mercado maduro al que también se suma otro de los actores más importantes en el panorama e-commerce de China, JDcom. En el segundo festival de compras on-line más importante de China, el denominado 618 en conmemoración a su creación el día 18 de junio, las promociones son de nuevo el aliciente para mantener una tendencia alcista en el comportamiento del consumidor digital chino de las compras on-line. Con un volumen de transacciones algo menor al de su rival Alibaba, JD.com conseguía durante los 10 días que duran las promociones alcanzar un nuevo récord de 29.300 millones de dólares, un 27% más que en 2018.

Entre las tendencias al alza en China que impulsan las compras on-line destaca la acción de los KOL (Key Opinion Leaders) y los KOC (Key Opinion Consumers) en las redes sociales. Se trata de un fenómeno más reciente en el que un grupo de personas son capaces de generar una gran influencia sobre las decisiones de compra, de ahí que muchas marcas en China estén confiando en su potencial para incentivar el consumo digital. Actúan en un mercado donde podría decirse que los consumidores devoran los medios sociales, pasando el 44% de su tiempo en aplicaciones de este ecosistema, siendo la aplicación social WeChat y el servicio de microblog Weibo los que acaparan el 33% de ese tiempo, mientras el 11% restante se invierte en realizar y compartir vídeos cortos, principalmente a través de la aplicación Douyin, más conocida en el extrajero como Tik Tok, según el citado informe de McKinsey. En total, el tiempo on-line en China alcanzaría una media de 358 minutos diarios, casi 6 horas conectados a un ecosistema a través del cual interactúan construyendo una mayor disrupción tecnológica. A todo ello hay que sumar la transformación que va a suponer en los próximos años la incorporación a este mercado on-line de los consumidores de las ciudades de menor tamaño, las conocidas como de nivel 3 e inferior, que actualmente representan más de la mitad de los consumidores digitales del país, unos 670 millones de usuarios de Internet móvil, según QuestMobile.

Sin embargo, el futuro no será on-line, ni desaparecerá el off-line. La tendencia muestra que la omnicanalidad es un actitud en alza en el mercado de consumo de China. Si en 2014 se registraba uno de los picos de mayor crecimiento en las compras on-line, desde 2017 el mercado off-line ha tenido un nuevo repunte entre el gusto de los consumidores. El efecto de omnicanalidad está propiciando que las compras off-line retomen un peso significativo en las tendencias de consumo en China, donde comienzan a tener la misma relevancia las compras on-line como las realizadas en tiendas físicas. Una tendencia que seguirá imponiendóse en los próximos años y que propiciará una nueva disrupción tecnológica que afectará tanto al entorno on-line como al off-line.

Taiwán grita Sí a la democracia, No a China. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Taiwán, una vez más, da  ejemplo de valores congruentes con la democracia y la libertad. La masiva confluencia a los centros electorales es la prueba de que la mayoría del pueblo taiwanés quiere mantener su estatus democrático, así como el apoyo al Partido Progresista (DPP por sus siglas en inglés) muestra que la mayoría de los taiwaneses poseen una identidad propia y que no quieren formar parte de China.

Tsai Ing-wen fue reelegida presidente de la isla después de haberla liderado por cuatro años. Y pese a los problemas que enfrentó durante su legislatura, cuando su popularidad cayó considerablemente, consiguió hacerse con la presidencia nuevamente. Su contrincante, Han Kou-yu, el candidato del partido conservador Kuomintang (KMT por sus siglas en inglés),  se inclinaba por la reunificación de Taiwán con China.

Tsai se define a sí misma como la defensora de los valores liberales de Taiwán. Y lo cierto es que no lo ha tenido fácil, pues China les ha ido cercando por todos los costados, sobre todo el diplomático, terreno en el que Beijing aprovecha sus favores económicos a otras naciones para pedir el no reconocimiento de Taipéi como ente internacional.

Xi Jinping, hace tan sólo un año, afirmó en un discurso que la reunificación de Taiwán con China es inminente. Pero cuanto más ha amenazado Beijing, más dura y consistente ha sido Tsai con sus promesas. Y su determinación se ha visto compensada con más de 8.1 millones de votos representando así más del 57% del electorado, contra 38,6% de su oponente.

Tsai ha capitalizado cada amenaza china en su beneficio, como el uso de la fuerza militar de ser necesario, para la “imperativa necesidad” de la reunificación de Taiwán a la península. Esta líder ha solidificado los valores identitarios de los ciudadanos como taiwaneses, y no chinos. Ha enfatizado el carácter democrático de Taiwán. Ha despertado un sentir en los jóvenes taiwaneses, quienes no se sienten chinos, y quienes no están dispuestos a sacrificar su modo de vida y su libertad.

4Asia fue invitada por la representación diplomática de Taipéi en Washington al recuento de los resultados electorales y a la discusión de un panel de expertos que analizaron las elecciones presidenciales legislativas de la isla. El Dr. Richard Bush -un respetado experto en China, con una larga lista de trabajos y libros publicados, y miembro del Brookings Institute, afirmó que “La reelecta presidente tiene un gran reto por delante. Un panorama muy complicado. Lo que viene no es fácil. No es casual que en su discurso de victoria dijera lo importante que es reunificar a la sociedad taiwanesa para poder seguir adelante”.

Mientras que Bonnie Glasser -otra experta en China, directora para del Proyecto sobre el poder de China en CSIS, uno de los think tank más influyentes en Washington- se centró en Beijing y lo poco exitoso que han sido en intimidar a Taiwán. “Es muy interesante ver la falta de influencia que Beijing ha tenido. Los esfuerzos de Beijing han fracasado en acabar con Taiwán”.

Así mismo Glasser insistía en lo importante del KMT -partido de oposición- para los Estados Unidos, la oposición es necesaria en democracia, a pesar de ser aliados de Beijing. Y así China no puede alegar que no tiene con quien hablar en Taiwán.

Asia en COP25. Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

El pasado mes de diciembre se celebró en Madrid, España, la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el cambio climático, COP25. La COP es el foro político anual más importante para hacer frente a los problemas climáticos y está formado por los países firmantes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

El cambio climático es un hecho que nadie puede negar: el deshielo y el aumento del nivel de mar, que cambiaría las corrientes oceánicas y haría desaparecer a ciudades como Venecia o Ámsterdam, el calentamiento global de tierras y océanos, que acabaría con la diversidad marina y provocaría la extinción de especies, huracanes más violentos o sequias extremas son solo algunos de sus efectos. El calentamiento global, acelerado por el comportamiento humano, ha provocado que la temperatura media de la tierra aumente 1ºC respecto a los niveles pre-industriales, En el acuerdo de Paris de 2015, COP21, los países firmantes acordaron mantener ese aumento muy por debajo de los 2ºC y hacer esfuerzos para limitarlo a 1,5ºC con respecto a los niveles pre-industriales. A día de hoy, y con los niveles de contaminación actuales, alcanzaremos los 1,5ºC en tan solo 20 años.

De los 5 países más contaminantes del mundo, 4 están en Asia: China (30%), India (7%), Rusia (5%) y Japón (4%), solo estos 4 países expulsan a la atmosfera casi la mitad del CO2 mundial, por lo que esta región juega un papel muy importante para la sostenibilidad del planeta.

Japón ha sido uno de los países más criticados por su dependencia del carbón y, tras el accidente de la central nuclear de Fukushima en 2011, el uso del  petróleo y carbón se han convertido en la fuente primaria de energía del país. Ante las críticas recibidas, el gobierno nipón se comprometió a reducir el uso del carbón hasta el 25% en esta década y, aumentar el uso de energía limpia del 15% al 24%. Además, el país del sol naciente, también se ha comprometido a tener ciudades de 0,00 emisiones para el año 2050, entre ellas están Tokio o Kioto. Japón depende de la compra de petróleo y gas del exterior y, la fabricación de centrales nucleares –ahora más seguras y resistentes- hará que no dependan tanto del petróleo árabe, por lo que, cumplir con sus objetivos, no solo beneficiara al medio ambiente y a la sociedad nipona, sino, también, a la economía del país.

La India podría ser uno de los países más afectados por el cambio climático, cuenta con más de 1.300 millones de habitantes, lo que supone alrededor del 20% de la población mundial y, solamente, tiene un 4% de las reservas mundiales de agua. Según un informe del Banco Mundial en 2016, la extracción de agua para uso agrícola se había multiplicado por 7 en los últimos 50 años, lo que ha provocado que muchos acuíferos se sequen. La India, como país en vías de desarrollo, cuenta con muchos derechos de emisión y critica a las regiones desarrolladas de no haber cumplido con el protocolo de Kioto. India es un país donde casi 300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, pero cuenta con uno de los proyectos de iluminación más grandes del mundo: invertir medio millón de euros en actualizar el alumbrado público a LED. Con este proyecto se espera que la demanda de electricidad en la India se reduzca 20.000 megavatios y reducirá las emisiones de CO2 en 80 toneladas anuales, o lo que es lo mismo, ahorrará 6.200 millones de euros al año. Además, la empresa EDF renovables ha desarrollado proyectos solares en el país, 4 plantas solares de 207 MW de capacidad instalada en los estados de Rajasthan, Uttarakhand y Madhya Pradesh.     En el año 2018, India invirtió más de 15 mil millones de dólares en energías renovables, menos del 1% de su PIB, pero se espera que para el año 2032, el 40% de la energía provenga de combustibles no fósiles.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Rusia han aumentado un 1% anual en los últimos 5 años. El país más grande del mundo ha emitido 0,46 toneladas de CO2 a la atmosfera por persona en el 2018, una cifra  que duplica a la de Alemania a pesar de que su PIB es la mitad. Recientemente, Rusia ratificó el acuerdo de Paris, comprometiéndose, así, con el cambio climático y a mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Rusia es uno de los países que más electricidad consume del mundo, a partir del carbón y petróleo, pero dispone de una vasta extensión de terreno perfecta para la energía solar y eólica. Rusia quiere instalar en la región de Murmansk un parque eólico que suministrará 750 GW/h al año, un proyecto que ahorrara  600.000 toneladas de CO2 en la atmosfera y será el más grande de Rusia. Desde que se dio comienzo al “Programa de apoyo a las energías renovables” en el año 2013, el país ha conseguido atraer 9.200 millones de euros que se han destinado a energía solar, eólica o proyectos de generación de energía mediante la quema de residuos y se espera que el coste de producir energía limpia se equipare a la energía convencional en esta década. Por último, el país espera construir de aquí al año 2024, 210 complejos para el tratamiento de residuos, con lo que se espera organizar el 60% de los residuos que genera todo el país y tendrá un coste de 78.000 millones de Rublos.

China es el país más contamínate del mundo, emite, aproximadamente, el 30% de todo el CO2 mundial a la atmosfera. El pasado mes de noviembre Xi Jinping y Emmanuel Macron calificaron de “Proceso irreversible” el acuerdo de Paris sobre el cambio climático y, exigieron a los países desarrollados a invertir 100.000 millones de dólares anuales de aquí a 2025 para financiar estas acciones. En el año 2017 el 58% de la energía en China provenía del carbón pero, se espera que para el año 2040, esta cifra baje al 32%.

A pesar de sus altos niveles de contaminación, China se ha convertido en el mayor inversor del mundo en eficiencia energética:

[Fuente: IEA World Energy Investment 2019]

China se ha convertido en un importante mercado para la energía fotovoltaica, en el desierto del Gobi y, se espera, que para el año 2030 aumente su consumo de energía no fósil en un 20%. Por último, se espera que para este año 2020 la energía hidroeléctrica instalada alcance los 340GW y la eólica y solar los 230GW y 250GW respectivamente y, se estima que seguirá creciendo en los próximos años debido al compromiso del país con los GEI. Queda añadir que, China, tiene el mercado más grande de coches eléctricos del mundo, en el año 2018 se vendieron más de 1.100.000 vehículos eléctricos, cifra similar a las ventas totales de coches en Mexico y, superando con holgura, las ventas totales en todo el continente africano. Las emisiones de China per cápita en el 2018 fueron de 0,5 toneladas, una cifra muy próxima a la de Rusia a pesar de que su población y PIB es muy superior. Cabe destacar que, China es el país más contaminante del mundo, pero es el país analizado que más ha disminuido sus emisiones de CO2 per cápita en la última década:

[Tabla 1. Emisiones de CO2 totales y per cápita en el año 2018 Vs 2008. Fuente: Datosmacro.com]

A pesar del incidente en la central de Fukushima en 2011, solo Japón ha conseguido, tras el COP21 en París, reducir sus emisiones totales de CO2, siendo estas, en 2008, de 1.213.496 Kts.

La transición de los combustibles fósiles a la energía limpia o verde no es fácil, requiere tiempo, investigación y dinero. Esta transición podría hacerse más rápidamente en las economías avanzadas, pero, las economías en desarrollo aun necesitan de estos combustibles para su desarrollo. Los países hacen esfuerzos para esta transición, pero no será rápida, ni fácil, el principal problema radica en saber si la tierra podrá aguantar hasta que llegue esta transición y dejemos de depender de ellos.

Los próximos años serán cruciales para controlar los gases de efecto invernadero, que alcanzaron el record en el año 2018 y cada año matan a 8,3 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en India y China.

Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

www.linkedin.com/in/angelenriquezdesalamancaortiz

@angelenriquezs

Teherán en su laberinto

Como decíamos en 4Asia, el ataque de EEUU contra el general iraní Soleimani y la reacción de Teherán, llena de nerviosismo e impericia técnica que llevó a derribar el avión ucraniano con 176 pasajeros a bordo, ha acabado metiendo la crisis en el patio iraní. Las reacciones ante uno y otro hecho han desvelado las contradicciones entre el Gobierno y la autoridad religiosa, que controla sus propias unidades militares, y una reacción de la sociedad con manifestaciones en las calles y asesinatos por parte de la policía que han tensionado el ambiente.

La teocracia iraní está en medio de una gran crisis económica, una pérdida de apoyo social y un  desprestigio internacional evidente tras tener que reconocer su papel en el derribo del avión ucraniano.

Estos elementos y la tendencia del régimen iraní a huir hacia adelante (ya han anunciado su abandono total del acuerdo nuclear ya denunciado por EEUU, que lo considera insuficiente) planean ahora sobre el escenario sirio, donde están desplegadas unidades de la división Al Quds, que dirigía Soleimani y donde Hizbulah, uno de los brazos terroristas de Teherán,  ha amenazado con atacar a EEUU.

A la espera de la hoja de ruta europea en materia de ciberseguridad. Isabel Gacho Carmona

En octubre de 2019 los Estados miembros de la UE presentaron un informe sobre la evaluación coordinada de riesgos acerca de la ciberseguridad de las redes de quinta generación (5G). Se realizó en un contexto de debate -alentado por EEUU- en torno a los posibles riesgos a la seguridad que las empresas chinas (es decir, Huawei) presentan como proveedores de la infraestructura necesaria para el desarrollo de estas redes. La Comisión había pedido a los Estados miembro tratar de arrojar luz sobre la materia para ser capaces de tomar decisiones con la mayor objetividad posible.

Y, es que, las redes 5G de origen chino no son el gas ruso, del que, aunque sea en teoría, podemos tener claros los riesgos a la seguridad que pueden derivar de su dependencia. La infraestructura que ofrece Huawei no se puede despegar de un debate fanganoso que aúna mucha economía y más seguridad, pero, sobre todo geopolítica.

Y es que si bien la porosidad de los debates económicos, de seguridad y geopolíticos ha existido siempre, con el ascenso de China y la nueva realidad de competición de potencias se ha acentuado exponencialmente. Si a esta ecuación le añadimos el hecho de que hablamos de tecnología –asset estratégico de primer orden- nos queda un entramado precioso. Se acabó el “fin de la historia” y el “imperio liberal” donde el win-win explicaba prácticamente todas las decisiones de carácter económico. Ahora las decisiones económicas van a tener cada vez menos que ver con la eficiencia y más con el poder.

Es en este contexto en el que la UE quiso dar un paso al frente y poder tener su propia voz en el debate en torno a la seguridad -la geopolítica la comentamos otro día-. Y lo hizo. Sin mencionar a Huawei, concluyó que, en el contexto de aumento de la exposición a los ataques facilitados por los proveedores, el perfil de riesgo de cada proveedor será especialmente importante. Que una gran dependencia respecto a un único proveedor aumenta la exposición a una posible interrupción del suministro. Y que las amenazas a la disponibilidad e integridad de las redes se convertirán en graves preocupaciones en materia de seguridad.

Lo que también concluyeron en octubre fue crear una hoja de ruta con medidas concretas para mitigar riesgos. 2020 es el año del inicio del despliegue de estas redes y ya está aquí. Mientras decidimos si somos pelota o jugador en el nuevo ¿G2?, no está mal por lo menos tener claras nuestras propias medidas en materia de ciberseguridad.

THE ASIAN DOOR: 2020, fin de un lustro. Águeda Parra

Para China, 2020 no significa tanto comenzar un nuevo año como terminar un lustro. El XIII Plan Quinquenal (2016-2020) toca a su fin y ahora se trata de revisar el cumplimiento de los objetivos fijados. Todo apunta a que uno de los grandes logros será confirmar que se ha logrado duplicar el PIB y el PIB per cápita respecto al valor de hace diez años. Una muestra de la fortaleza económica de China pero que, sin embargo, plantea el reto de seguir manteniendo un crecimiento sostenido en el próximo lustro en una situación de inestabilidad internacional dominada por la guerra comercial con Estados Unidos.

Después de un lustro, 2020 también significa un punto de control para una de las grandes iniciativas en la era Xi Jinping, el proyecto Made in China 2025, foco de tensión con Washington y detonante de la guerra comercial. Después de cinco años de una iniciativa que plantea la modernización de la industria china bajo el impulso de la innovación y la aplicación de las nuevas tecnologías, 2020 supone la revisión de la primera fase de los objetivos. Se trata de alcanzar una producción de contenido nacional de componentes y materiales básicos del 40% y la construcción de 15 centros de innovación. En la carrera del gigante asiático por establecer la nueva marca del Designed in China, la apuesta por liderar los avances en inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT), y la potencialidad del cloud computing están resultando determinantes para conseguir los objetivos finales en 2025.

Con 2020 también se inicia una nueva era digital. El despliegue de la red móvil 5G va a generar cambios socioeconómicos a mayor ritmo que anteriores generaciones, de ahí que liderar la carrera por el 5G supone abanderar los futuros modelos de negocio y cómo la tecnología va a modelar nuestro ecosistema, tanto en el ámbito de las Smart Cities como de las Smart Factories. El despliegue de la nueva generación de redes móviles es una carrera entre los cuatro fabricantes mundiales mejor posicionados, entre Oriente y Occidente. Las compañías chinas Huawei y ZTE, la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia son, según los expertos, las que lideran el mercado de componentes de telecomunicación 5G, aunque la que ofrece mejor oferta de calidad y precio es Huawei. El lobby norteamericano ejercido entre los aliados occidentales para vetar la tecnología del fabricante chino está centrando la pugna por la hegemonía tecnológica entre Washington y Pekín. De ahí que, a pesar de que Huawei goza de una amplia penetración en la gran mayoría de las operadoras y administraciones europeas, con 2020 se inicia un período de entre tres y cinco años de despliegue donde la geopolítica de la tecnología va a marcar las decisiones de gobiernos y operadoras.

Con 2020 se consolida la mayor revolución tecnológica que ha vivido China. El crecimiento interanual del consumo del 6% en 2018, superado por el 8% registrado en los diez primeros meses de 2019, plantea un escenario de cierta confianza donde la nueva economía digital está siendo una de las principales palancas de crecimiento. Un mercado maduro de e-commerce, una creciente industria FinTech y una extensión de los hábitos digitales gracias al despliegue de la Ruta de la Seda Digital han sido las principales tendencias para un lustro que termina, siendo el merado de los coches eléctricos el que va a caracterizar las innovaciones tecnológicas más destacadas de los próximos cinco años.

En 2020 se inicia una nueva etapa para la fábrica 100% propiedad de Tesla en Shanghai. La línea de producción ya ha dado salida a los primeros vehículos, un importante estímulo para un mercado que acumula una caída de las ventas del 8% en 2018 y del 3% hasta octubre de 2019. El fin de este lustro muestra una tendencia al alza en vehículos eléctricos, pasando la flota de autobúses que recorren China del 25% en 2019 a alcanzar el 35% en 2020, un camino que también están recorriendo los taxis. La penetración de los vehículos eléctricos supuso 5% de las ventas totales de autómoviles en 2019, aunque en las grandes ciudades alcanzó el 20%, con la estimación de que los estímulos fiscales del gobierno impulsen esta cifra hasta representar el 7% en 2020, según McKinsey.

La consolidación de proyectos como el Greater Bay Area favorecerán el impulso de la creación de un ecosistema tecnológico aún más potente a partir de 2020. La región cubre una zona que representa el 15% del PIB de China y que va a simbolizar el próximo lustro de innovación de China. Se genenarán ciudades capaces de atraer talento con capacidad de rivalizar con Silicon Valley y Wall Street, haciendo que este nuevo hub de innovación se consolide como una de las principales palancas de crecimiento económico del país. Un lustro en el que, en definitiva, la producción tecnológica de China va a seguir modulando el nuevo paradigma de la geopolítica mundial.

Del NAFTA al USMCA. Nieves C. Pérez Rodríguez

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) entró en vigor en enero de 1994, y desde entonces el intercambio comercial entre Canadá, México y Estados Unidos no hizo más que creer exponencialmente cada año. Fue un acuerdo que trajo mucha prosperidad a cada uno de los Estados firmantes y sus 450 millones de habitantes. Tan sólo en 2017 el intercambio de este bloque fue de 1.2 billones de dólares.

En mayo del 2017 el representante de intercambios comerciales de Donald Trump anunciaba que la nueva administración quería renegociar el acuerdo que tenía más de 20 años en vigor por lo que, en agosto de ese mismo año, las contrapartes comenzaron el proceso que como suele suceder dio lugar a muchos encuentros y conversaciones e incluso alguna amenaza por parte de Trump, en su tónica habitual.

Finalmente, después de muchos intentos y negociaciones, se materializó el nuevo acuerdo. El ahora llamado USMCA (Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá) contó con el visto bueno del congreso de los Estados Unidos justo antes de la Navidad. Ahora bien, ¿cuáles son las claves de esta negociación?

  1. El sector automotriz. En cuanto a este rubro manufacturero el nuevo acuerdo prevé que el 75% de las partes de los vehículos sea fabricado en alguno de los tres países miembros, mientras el NAFTA preveía 62.5% para poder estar exento de tarifas arancelarias. La gran novedad en esta área es que requiere que la hora de trabajo sea pagada a 16 dólares mínimo, lo que podría ser un golpe para México cuyo atractivo para esta industria fue exactamente el bajo coste de la mano de obra. Mientras que podría ser un reimpulso para la industria estadounidense, uno de los aspectos en los que más ha insistido Trump desde que lanzó su candidatura.
  2. La Propiedad intelectual.
    1. En este apartado se encuentra la industria farmacéutica y sus derechos de patentes por 10 años. Concluido ese periodo, se podrá empezar a producir medicamentos genéricos de esas fórmulas. Este punto fue controvertido, por un lado, por la fuerza que tiene esa industria y el gran lobby que la defiende, y, por otro, porque en los Estados Unidos esas patentes contaban con un periodo de tiempo de 12 años, mientras que para Canadá eran 8 años y en México 5 años.
    2. Los derechos de autoría estarán vigentes 50 años, contados partir de la muerte del autor.
    3. La industria láctea. Los productos lácteos constituyeron un punto crítico de la negociación, puesto que Canadá tenía una política restrictiva a las exportaciones de lácteos ultrafiltrados -que es un proceso ampliamente usado en los Estados Unidos, en el que se separa el suero y la proteína de la leche entre otros, para producir derivados. Tanto México como Canadá son grandes importadores de estos productos, y Trump necesitaba ganar esta batalla para poder congraciarse con los productores lácteos de tres estados: Wisconsin, estado clave para que se le reelija. Michigan, que, a pesar de ser más demócrata, hace cuatro años votó republicano. Y Texas, que es uno de los principales productores lácteos del país, y un estado cuyo voto suele ser más republicano.

Este sector es tan importante para Trump para conseguir votos, que ya los lácteos fueron discutidos en el marco del TPP  (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) antes de que el mismo Trump sacara a Estados Unidos de dichas negociaciones.

  1. La era digital. En la época del NAFTA no existía preocupación por los datos. Pero hoy el big data lo es todo, por lo que el acuerdo prohíbe tanto a Canadá como a México a que obliguen a compañías estadounidenses a guardar sus datos en servidores de esos países.

Tanto la portavoz demócrata del Congreso de los Estados unidos -Nancy Pelosy- como el mismo Trump coinciden en que el nuevo acuerdo es mucho mejor que el NAFTA, y ambos se encuentran en posiciones radicalmente opuestas la mayoría de las veces.

En un tweet, el presidente, en el momento en que se anunció el acuerdo, dijo “El USMCA es el mejor acuerdo que ha tenido Estados Unidos nunca”, en su estilo habitual pero también queriendo poner el foco en este acuerdo y desviarlo del fallido acuerdo comercial con China que, ha sido un gran dolor de cabeza con el que aparentemente la estrategia de estira y encoje no le ha funcionado tan bien, mientras Beijing empieza a dar señales de haber perdido la paciencia con mensajes mucho más subidos de tono de lo que nos tiene acostumbrado.

No cabe duda de que Trump hará uso político y electoral del USMCA durante este año. Pues objetivamente es uno de los pocos logros en política exterior que ha conseguido su Administración, y en el que hay que reconocerle, que ha buscado proteger la industria estadounidense tal y como ha afirmado en múltiples ocasiones.