China versus USA. ¿Quién prevalecerá? Nieves C. Pérez Rodríguez

La gran pregunta que mantiene a los analistas internacionales en vilo y a los gobiernos en ambos lados del Atlántico alerta es lo que llevó a Alfredo Toro Hardy a escribir su último libro, publicado por World Scientific en agosto de este año. Con el título: China versus USA. ¿Quién prevalecerá?, la obra escrita en inglés aporta datos y elementos claves que, a lo largo de la historia de ambas naciones, definen su liderazgo y su posición en el mundo.

El autor comienza explicando los elementos individuales que hacen la rivalidad entre ambos actores tan compleja. Parte de una explicación histórica basada en el origen de cada imperio. En cuanto a China, explica, posee una historia milenaria que se sustentado sobre los mismos principios a lo largo de cada una de sus etapas. Cada dinastía se consideró el centro del universo, pero su universo era realmente Asia, porque era lo que ellos conocían y todo aquel que no era chino, era considerado como “bárbaro”.

China dominó el comercio en la región, se reconocían asimismo como superiores y, por lo tanto, merecedores de controlar Asia. Pasó de tener el mayor PIB en el mundo durante el siglo XVIII al más pequeño durante la I Guerra Mundial. La caída de China tuvo lugar justo en el momento en el que despegaba Estados Unidos, en un extraordinario crecimiento que lo convirtió en la gran potencia del siglo XX.

Toro Hardy hace un recorrido por las relaciones bilaterales de ambos países. Todo comenzó, explica, con el presidente Nixon quien en 1969 defendió públicamente abrir relaciones con China. Así como también lo hacía Mao Zedong en Asia. En el proceso, Henry Kissinger visitó Beijing un par de veces en 1971 para abonar el camino a lo que serían las relaciones que estaban a punto de comenzar.

Finalmente, Nixon visita Beijing y con ello Estados Unidos reconocía al PC chino como legítimo gobierno de China; y China, por su parte, aceptaba el liderazgo estadounidense en la región asiática. Tal y como dice el autor: “Solamente Nixon con una trayectoria anticomunista pudo haber hecho esta maniobra y no salir perjudicado”.

Fue Estados Unidos quien insertó a China en el mundo globalizado, quien le dio acceso a fondos del Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional, así como otras organizaciones internacionales. Y muy importante, acceso a “mercados no comunistas”. Pero, afirma el autor, fue China quien aprovechó todas esas plataformas para dejar atrás el siglo de humillación, en el que tuvo lugar las guerras del Opio y la pérdida de territorios.

En diciembre de 1978 con el slogan de “Apertura y Reforma” el comité del PC chino inauguraba una nueva etapa, tanto doméstica como internacional. Y fue también en la era de Deng Xiaoping que se acuñó la frase de “socialismo con características chinas”, que el autor describe como pragmatismo chino acertadamente.

El autor, un diplomático de carrera venezolano, cuenta además con una larga trayectoria académica, desmenuza los elementos que han hecho que China se haya convertido en un único modelo de desarrollo en tan sólo unas pocas décadas. Explica que China ha estudiado el modelo de desarrollo estadounidense y lo ha copiado. Entendieron rápidamente que la ciencia y la tecnología son la clave para competir por el liderazgo internacional. Así como la educación debía convertirse en el centro para sacar de la pobreza al pueblo y reposicionar al país. “El gobierno chino invierte 20% de su presupuesto en educación, y a eso se le tiene que sumar, además, el gasto que hacen muchísimas familias en pagar por educación privada para sus hijos, tanto dentro como fuera de China. Este presupuesto llega a ser el 50% del presupuesto del Estado. China es el país número uno en enviar jóvenes a estudiar en el exterior, y muchos de ellos tienen como destino los Estados Unidos.

China ha hecho una fusión de lo que ha aprendido de sus errores mientras mantiene sus valores históricos. Un ejemplo de ello es el “Tin Xia” que consiste en un sistema en el que generan dependencia de sus vecinos hacia ellos, como el mejor sistema de dominación pacífica. Elemento que parece haber tomado mucha importancia durante la pandemia, y no sólo de sus vecinos, sino del resto del planeta, con la carencia que hubo de insumos médicos y farmacológicos.

Aunque el Toro Hardy deja claro que el liderazgo de Estados Unidos no es discutible de momento, pues Silicon Valley sigue siendo el centro tecnológico número uno del mundo, o que Estados Unidos posee 11 de las 20 mejores universidades del planeta, y en cuanto al poderío militar, posee el más robusto sin duda. No obstante, el abandono de los foros internacionales, como el TPP en Asia, ha sido un gran desliz, pero el peor error de Washington, afirma, ha sido desperdiciar a sus aliados. Además de la su situación doméstica, la polarización en la visión de la sociedad en manos de los políticos vaticina un futuro complejo para esta nación.

El autor resume que: “de Mao a Xi, China fue del hermetismo a convertirse en el promotor de liderazgo asiático del siglo XXI”. Mientras que Estados Unidos ha pasado de exportar sus valores democráticos alrededor del mundo a su política de “American First”.

Al final, son dos modelos distintos, el modelo chino dirigido y financiado por el Estado, siendo eso lo que lo llevó a producir el milagro chino. Y el modelo de libre mercado de los Estados Unidos con un sector privado muy potente, que ha servido de puente para mantener esa supremacía internacional. Aparentemente dos modelos irreconciliables, s, pero que irremediablemente les tocará coexistir.  

INTERREGNUM: China y Europa: nueva etapa. Fernando Delage

La cumbre Unión Europea-China se ha celebrado esta semana en un contexto de profunda transformación de las relaciones bilaterales. La pandemia y otros hechos recientes—como el fin de la autonomía de Hong Kong—han agravado la preocupación de los Estados miembros sobre las intenciones de Pekín, a lo que se suma la inquietud por las consecuencias de la rivalidad entre Estados Unidos y China. La visita del ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, a cuatro capitales europeas a principios de mes puso de relieve el cambio de tono en la relación.

Como indica un reciente informe del European Council on Foreign Relations (“The new China consensus”), los gobiernos del Viejo Continente comparten la idea de que no han sabido afrontar hasta la fecha el desafío que representa la República Popular. Los Estados miembros se quejan de la falta de reciprocidad en el acceso al mercado chino, aunque al mismo tiempo quieren corregir—no aumentar—su dependencia del gigante asiático. Frente a la violación de derechos humanos en lugares como Xinjiang, o la falta de respeto a las reglas internacionales—en el mar de China Meridional—tampoco han reaccionado políticamente los europeos. La conclusión que se impone es que las medidas de protección de sus intereses económicos son necesarias pero no suficientes, y que sólo un marco de acción coherente y coordinado puede invertir el peso político europeo.

El papel protagonista en la estrategia comunitaria corresponde a Alemania, el principal socio de China en la UE. El pasado año, las exportaciones alemanas a la República Popular superaron los 100.000 millones de euros, más de la mitad del total de las ventas de la Unión. La relevancia del mercado chino para la industria alemana—en particular para sus fabricantes de automóviles—condiciona en gran medida la libertad de actuación de la canciller, Angela Merkel, quien debe maniobrar entre las diferentes posiciones mantenidas por los ministerios de Economía y de Asuntos Exteriores.

Este último hizo público el 1 de septiembre, un día antes de la visita a Berlín de Wang Yi, una “Estrategia hacia el Indo-Pacífico”; un documento que marca un giro significativo en la política exterior alemana, al reconocerse de manera oficial que Asia es el nuevo centro de gravedad económico y político del planeta y, por tanto, que ya no se puede depender sólo de Estados Unidos para asegurar los bienes públicos globales. De manera indirecta, el texto critica las acciones de la administración Trump al definir la competición entre las grandes potencias como perjudicial para los intereses alemanes. Pero también condena los movimientos chinos en su entorno más próximo, defendiendo de modo insistente la necesidad de defender un orden basado en reglas. El imperativo consiste pues, según el documento, en diversificar los socios de Alemania en la región.

La estrategia promete una mayor presencia en Asia en todos los terrenos, incluido el militar. Sin embargo, como suele ocurrir con este tipo de planes, los objetivos no van acompañados por los medios necesarios para lograrlos. Constituye, no obstante, una detallada y clara reflexión sobre cómo la redistribución de poder global afecta a la posición internacional de Europa, y sienta las bases para una acción conjunta. Se trata de la segunda estrategia de un Estado miembro hacia el Indo-Pacífico—tras la de Francia de 2018—, y se indica que el siguiente paso consiste en preparar una estrategia de la UE, que completaría así en el orden marítimo la estrategia de interconectividad continental Asia-Europa adoptada en 2018.

Europa no puede depender de las decisiones de Washington o Pekín ni permanecer al margen de la reconfiguración del orden internacional. El cambio de actitud hacia la República Popular, el nuevo documento estratégico de Berlín, y el acercamiento de la UE a otros países asiáticos, indican que el Viejo Continente está reaccionando a la rápida transformación de Asia. El reto consiste en actuar de verdad mediante una sola voz.

THE ASIAN DOOR: Carpe díem del turismo digital. Águeda Parra.

Livestreaming es una tendencia que está empezando a despuntar como canal de promoción turística como forma de mostrar de manera más cercana, y con detalle, los placeres y bondades del destino. En este ámbito del turismo, aerolíneas y agencias de viajes han comenzado a utilizar esta estrategia de marketing durante la pandemia para impulsar la recuperación consiguiendo impactar en el consumidor chino con muy buenos resultados.

Creación de marca y captación de una audiencia mayor figuran entre los objetivos principales para que la industria turística haya hecho su incursión en este nuevo entorno digital, promocionándose a través del livestreaming. El resultado es bastante atractivo a tenor del volumen de ventas que pueden alcanzarse en una única sesión. Los más de 3.800 millones de dólares en una hora conseguidos por Trip.com, la agencia de viajes online más grande de China, dan muestra del potencial de esta prometedora tendencia en el ámbito del e-commerce orientado al turismo.

Si el livestream ha generado una creciente tendencia en el mercado de las ventas online promoviendo el efecto de “lo veo y lo compro ahora”, igualmente impactante será el interés que surja entre los turistas chinos por visitar un determinado país. Aportando una experiencia casi tan real como la de estar físicamente en el destino elegido, las sesiones de algo más de una hora aportan información sobre el patrimonio histórico y cultural del destino, ofreciendo además consejos de viaje que buscan animar al turista chino a considerar el país entre sus próximos destinos de vacaciones. Una forma interesante no sólo de adquirir productos online, sino también de conocer nuevos lugares y descubrir estilos de vida diferentes. De ahí la reciente alianza de JD.com con Trip.com que pone en conexión el mundo de las ventas e-commerce con la industria del turismo.

Antes de la crisis sanitaria del COVID-19 la popularidad del livestreaming había conseguido que los visualizadores de esta nueva tendencia digital alcanzaran unas ventas de e-commerce de más de 4.400 millones de dólares en 2018. Esta tendencia de incorporar el livestreaming como atractivo para incrementar las ventas online ha hecho crecer el número de personas que consumen este tipo de contenido digital, promoviendo el crecimiento de los usuarios un 10% en 2019, hasta alcanzar los 504 millones. Finalmente, la pandemia ha sido la precursora de que la nueva comunidad alcance los 560 millones de usuarios en marzo de 2020, lo que supone el 62% de los usuarios de Internet de China, según datos oficiales. Y creciendo.

El floreciente ecosistema digital de China ha promovido el paso acelerado del entorno offline a una experiencia de consumo de actividades online. Se trata de generar ventas de e-commerce de una forma mucho más animada, impulsar la industria turística, pero también se trata influir en otros sectores. Tienen cabida en esta nueva tendencia casi todo lo imaginable, desde trasmitir clases de cocina, sesiones de entrenamiento personal, hasta promover la venta de coches.

Siendo un fenómeno que ya había comenzado a popularizarse antes del COVID-19, sin duda la pandemia ha impulsado el proceso, promoviendo que se reinventen, digitalmente hablando, muchas industrias, incluso aquéllas que ya tenían una importante presencia online. Un nuevo fenómeno que promete convertirse en una de las tendencias más atractivas del ecosistema digital a nivel mundial en poco tiempo.

El nuevo rumbo de la diplomacia. Nieves C. Pérez Rodríguez

El mundo hoy es muy diferente al que conocíamos en 2019. La pandemia ha dejado expuestas las vulnerabilidades de las sociedades, incluso de las más avanzadas. Las economías más desarrolladas y con sistemas sanitarios más modernos -en su mayoría- fracasaron en el control de infecciones y con ello un cambio total y radical de vida se ha instaurado.

Los Estados se han visto forzado en replantearse sus relaciones con otras naciones, y China se ha convertido en el blanco de muchas denuncias. Países como Australia o Nueva Zelanda han tomado firmes posiciones de denuncias contra Beijing, y Estados Unidos, por su parte, parece estar orientando sus esfuerzos diplomáticos en cerrar un frente con sus aliados para sobrellevar la crisis mientras desarrolla una estrategia que ayude a blindar a Taiwán de las amenazas del PC chino. Para ello le provee de una plataforma en la que gane mayor protagonismo internacional.

El pasado 10 de abril, El Instituto americano en Taiwán (American Institute in Taiwan), la sede pseudo diplomática de Washington en Taipéi, prometía más cooperación con la isla por los años venideros. Basado en el “Acta de las relaciones con Taiwán de 1979” se ha permitido intercambios sobre todo de tipo económico entre ambos. Esta ley fue creada al momento en que Washington reconocía diplomáticamente a Beijing. Pero durante la Administración Trump ha sido un recurso para potenciar más intercambios y generar más acercamientos con Taiwán. Muy a pesar de las protestas de China, todo indica que la estrategia de la Administración es continuar apoyando a Taiwán, más allá de la venta de armas o el “Acta de viajes a Taiwán” que consiste en permitir viajes entre oficiales de ambos gobiernos. Es evidente que Washington está tratando de proteger este enclave democrático que se encuentra a tan sólo 150 kilómetros de territorio chino y que su estratégica posición le asegura cierto control del Pacífico. O quizá más bien ayuda a equilibrar la influencia china en la región.

El instituto americano en Taiwán está presidido por un diplomático de carrera, Brent Christensen, pero bajo la figura de director, en vez del título de embajador. Un foro debatió el pasado viernes sobre “La reestructuración de la cadena de suministros y mejora de la resiliencia entre socios afines”, y cuyo propósito fue discutir herramientas políticas que permiten la reestructuración de las cadenas de suministro al tiempo que se asegura que las empresas y las economías puedan prosperar.

Christensen decía “La pandemia de Covid-19 ha expuestos los riesgos de depender demasiado de un solo país o un proveedor de materiales críticos como suministros médicos y productos farmacéuticos y de insumos para industrias estratégicamente importantes. Mientras planificamos un mundo postpandémico y evaluamos que cambios son necesarios, una cosa es cierta: Taiwán ha demostrado una y otra vez que es un socio confiable y un actor fundamental para avanzar hacia una economía global más sostenible”.

El Departamento de Estado también está dándole más exposición al “grupo de trabajo de cooperación y entrenamiento global” (por sus siglas en inglés GCTF), que en sus comienzos se estableció para proveer una plataforma en la cual Taiwán podría contribuir a la resolución de problemas globales y compartir su experiencia con socios en toda la región. Para indagar más en el propósito y entender las razones por las que este grupo está tomando mayor importancia, 4Asia consultó al portavoz de la Oficina de asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, quien nos dijo: “A medida que los países hacemos la transición entre la recuperación de la pandemia a la revitalización de nuestras economías, aliados como Taiwán y Japón son socios fundamentales”.

“Estados Unidos continuará apoyando a Taiwán mientras busca expandir sus ya importantes contribuciones para abordar los desafíos globales”.

“Taiwán es un conocido líder mundial en su respuesta transparente y compasiva a la pandemia. Queremos compartir este liderazgo democrático y experiencia con nuestros socios de América Latina y el Caribe. A través del grupo de trabajo de cooperación y entrenamiento global, Estados Unidos, Taiwán y la Asociación de Intercambio Japón-Taiwán se centrarán en áreas claves como la salud pública el empoderamiento de las mujeres y la economía digital para intercambiar las mejores prácticas y promover la transparencia en la recuperación económica”.

El GCTF fue creado en el 2015 con el propósito de ayudar a la inclusión de Taiwán en las organizaciones y foros internacionales. Pero en el marco del quinto aniversario, Estados Unidos expresa que está expandiendo el radio de acción de dicha plataforma. Así lo dijo Christensen en la conferencia de prensa de celebración del aniversario, “Taiwán ha manejado la crisis del Covid-19 mejor que ningún país del mundo, mientras otros países intentan comprender mejor el modelo de Taiwán, China siguió presionando para dejar excluido a Taiwán de la OMS. Nosotros reconocemos ampliamente a Taiwán como un socio confiable, un modelo democrático y una fuerza para el bien del mundo”.

Definitivamente la pandemia ha sido una especie de despertar para el mundo democrático sobre los grandes riesgos de tener las cadenas de producción en manos de su principal rival ideológico y económico. Así como de la necesidad de agrupar esfuerzos en apoyar pequeños aliados en Asia que permiten mantener cierto equilibrio en el Pacífico, porque de lo contrario Beijing se hará con el control total más allá del económico.

INTERREGNUM: China, gigante militar. Fernando Delage

El Departamento de Defensa de Estados Unidos hizo público la semana pasada su informe anual sobre las fuerzas armadas chinas. Es la vigésima edición, la más extensa hasta la fecha, y la que con mayor claridad revela el salto de gigante dado por China en sus capacidades militares a lo largo de estas dos décadas. “En ciertas áreas, se indica, China ya se encuentra por delante de Estados Unidos”.

Entre esas áreas destaca, en primer lugar, su armada, la mayor del mundo. La marina china cuenta con 350 buques y submarinos—número que continuará creciendo—frente a los 293 de la norteamericana. Aunque desde 2017 la administración Trump se ha fijado el objetivo de alcanzar 355 buques, los presupuestos no han incluido los recursos necesarios, y los expertos no creen que pueda alcanzarse esa cifra antes de mediados de siglo. En cuanto a misiles basados en tierra, en segundo lugar, China posee más de 1.250 unidades de misiles balísticos y de crucero, con un alcance que oscila entre 500 y 5.500 kilómetros. Estados Unidos carece de los segundos—que están concentrados en sus fuerzas aéreas y navales—, mientras que el alcance de los balísticos es sólo de entre 70 y 300 kilómetros. China tiene, en tercer lugar, uno de los mayores y más avanzados sistemas integrados de defensa aérea. En cuarto lugar, se estima que China habrá duplicado su arsenal nuclear en una década (en la actualidad cuenta con unas 200 bombas).

Según el informe del Pentágono, el gasto oficial chino en defensa en 2019 (174.000 millones de dólares) supuso un aumento del 6,2 por cien, aunque como porcentaje del PIB apenas representa un 1,3 por cien. La cifra real más aproximada será de unos 200.000 millones de dólares, lo que significa que el presupuesto se ha duplicado desde 2010. Pero, naturalmente, no es solo una cuestión de cifras; mayor relevancia tienen las implicaciones para la proyección del poder chino. Desde esta perspectiva es de destacar el enorme cambio producido en el equilibrio militar entre ambos lados del estrecho de Taiwán—una cuestión de primer orden para Washington—, así como la creciente presencia global de las fuerzas armadas chinas.

El documento subraya, en efecto, que Pekín no pretende “que sus fuerzas armadas sean un mero reflejo de su modernización ni que se orienten tan sólo a las amenazas regionales”. La República Popular, se señala, ha considerado “el establecimiento de instalaciones logísticas del Ejército de Liberación Popular en Myanmar, Tailandia, Singapur, Indonesia, Pakistán, Sri Lanka, Emiratos, Kenia, Seychelles, Tanzania, Angola, y Tajikistán”. Se menciona asimismo la base ya existente en Yibuti y el interés chino por la base naval de Ream, en Camboya, además de Namibia, Vanuatu, y las islas Solomon. Es la primera vez que un documento oficial de Estados Unidos identifica de manera explícita estas posibles instalaciones de Pekín en el exterior.

La descripción de esta transformación sin precedente del poder militar chino avivará aún más la hostilidad contra la República Popular que ya existe en el escenario preelectoral norteamericano. Pero el reconocimiento de la ventaja china en determinados terrenos no deja de representar una señal para Pekín de la consecución de un nuevo logro en su estrategia de ascenso.

THE ASIAN DOOR: Livestreaming como estrategia de éxito. Águeda Parra.

Livestreaming. Una sola palabra que describe la nueva tendencia de e-commerce que está impulsando las ventas en China, el mayor mercado de las compras online del mundo. En pocos años ha pasado de ser una tendencia a convertirse en un must-do para todas aquellas marcas que quieran atraer la atención de unos consumidores ávidos de adquirir productos de calidad.

Como herramienta de conexión con tu audiencia, el livestreaming proporciona y muestra al canal de e-commerce información del producto. Sin embargo, lo que realmente le distingue de otras técnicas de venta es la capacidad de los vendedores de interactuar con su público. Característica ésta que ha sido reveladora durante el confinamiento causado por la pandemia del COVID-19 ya que ha permitido que las marcas hayan mantenido el contacto con sus seguidores mientras las tiendas y los centros comerciales han permanecido cerrados.

La potencialidad del livestreaming durante el confinamiento se ha traducido en que algunas de las plataformas más populares de China, como Taobao Live, hayan duplicado las sesiones de livestream generadas en este período cuando las marcas no han podido interactuar con sus clientes por los canales habituales. Esta circunstancia atípica, e inesperada, ha generado un impulso en las ventas online, haciendo que el livestreaming se haya convertido en una estrategia de éxito solamente tres años después de que surgiera como apoyo a la ventas en 2016.

Livestreaming como estrategia de éxito aplicado al e-commerce tiene su principal reflejo en la valoración de este tipo de mercado, estimado en unos 63.000 millones de dólares en 2019, según Everbright, el equivalente al 9% de las ventas e-commerce que se generan en China. El principal indicador de que las tendencias que florecen en el mercado de las ventas online en el gigante asiático son una apuesta ganadora es su reflejo en eventos como el Día del Soltero, el gran festival mundial de las ventas e-commerce en el que en la pasada edición de 2019 se alcanzaron a través de Taobao Live ventas por valor de 2.850 millones de dólares, un 7,5% de todas las ventas generadas ese día.

Aprovechando el tirón que está ganando el livestreaming durante estos meses es previsible que estas cifras queden pulverizadas este próximo noviembre, cuando seguramente seguirán activas las restricciones de interacción social impuestas por la crisis sanitaria. Asimismo, la creciente adopción de la tecnología 5G entre los consumidores chinos va a suponer el impulso definitivo para seguir potenciando el livestreaming, ya no sólo aplicado a las ventas e-commerce, sino orientado además a potenciar otros sectores.

Teniendo la mayor concentración de early-adopters en nuevas tecnologías del mundo, los consumidores chinos se consolidan como ávidos usuarios de las nuevas tecnologías. La previsión para finales de 2020 es que China alcance los 110 millones de usuarios 5G, lo que supone un 7% de la población china. La transmisión de datos a mayor velocidad y la baja latencia de las futuras redes 5G permitirá generar un contenido mucho más interactivo a través de livestream, mejorando la experiencia de las marcas con su público, de ahí que muchos otros sectores estén ya incorporando livestreaming como herramienta de marketing digital.

Teniendo en cuenta cómo ha evolucionado el livestream in China, sin duda apostar por esta nueva técnica de conectar con el usuario, o lo que es lo mismo, por “lo veo y lo compro ahora”, resulta una estrategia de venta muy a tener en cuenta si nuestro objetivo es el mercado chino. Pero igualmente interesante para comenzar a aplicarlo en nuestros mercados locales.

China, África y los demás

China quiere estar en todos los escenarios que le permitan hacer negocios y ampliar su influencia política. En esto no se diferencia de cualquier otro país, pero con sus inversiones Pekín exporta poca transparencia y condiciones políticas que tienden a exportar el modelo autoritario chino y fortalecer sus políticas restrictivas. Y uno de esos escenarios sobre los que se suelen hacer menos análisis es la inversión china en África que dura ya varias décadas.

Según un informe citado por el diario La Vanguardia, China está interesada en las reservas estratégicas del continente.  “Las materias primas de una importancia clásica, como el petróleo y el gas, siguen siendo de especial relevancia en países como Nigeria y Angola, Argelia, Libia o Egipto. Lo mismo que el uranio en Namibia y Níger. O el oro en Ghana, Sudáfrica y Sudán. Pero si hablamos de platinoides, esenciales para los catalizadores, bujías, discos duros, fibras ópticas, pilas de combustible de última generación, etc., es cuando se habla casi en exclusiva de Sudáfrica y Zimbabue. Lo mismo que pasa para las baterías con el cobalto, con la República Democrática del Congo como país destacado. El mismo que concentra las mayores reservas de tántalo, un metal imprescindible para los hoy tan habituales móviles, GPS, satélites, televisores de plasma u ordenadores”. En todos estos países está China presente de una manera u otra. No es raro, señalan los expertos,  en consecuencia, que China sea uno de los principales clientes de África, necesitada como está de las materias primas que centran la economía globalizada del siglo XXI. En su caso, además, se opta por matar dos pájaros de un tiro porque, ante la posible falta de capital en los países africanos, cobra incluso en especie. “A cambio de la financiación de las infraestructuras, varios países africanos han pagado sus deudas a China con barriles de petróleo o minerales estratégicos”.

Pero esto no se hace sin problemas. Los proyectos chinos ponen nerviosos a países occidentales como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, inversores tradicionales en la zona y rivales discretos entre sí. Pero ahora también Rusia, socio menor aunque actor político creciente, se inquieta. Todo parece indicar que los autores del golpe de Estado en Malí mantienen buenas relaciones con Moscú y pueden cambiar los parámetros de intervención de las fuerzas militares europeas que combaten al terrorismo yihadista. En el fondo, Rusia estaría tratando de conseguir una plataforma de acción en toda la región, rica en materiales estratégicos como el uranio, explotado ahora mayoritariamente por empresas francesas. Un dato: de 2000 a 2012, se identificaron aproximadamente 20 proyectos de financiación del desarrollo según fuentes oficiales chinaos en Malí a través de varios informes de los medios de comunicación. Estos proyectos van desde préstamos por valor de 75.000 millones de francos (154 millones de dólares) a tipos preferenciales de China para construir la autopista Bamako – Ségou en 2010,  hasta una subvención de 51,5 millones de dólares para construir el “tercer puente” para Malí en Bamako en 2007. 

¿China genocida? Nieves C. Pérez Rodríguez

Mientras continúan las tensiones entre Washington y Beijing por la guerra tarifaria, la pandemia y sus consecuencias, la Administración Trump sopesa si acusa a China de estar llevando a cabo un genocidio de los uigures en la provincia autónoma de Xinjiang.

El pasado 2 de julio, un grupo bicameral y bipartidista de más de 70 miembros envió una carta al secretario de Estado, Mike Pompeo, y al secretario del Tesoro, Steven Mcnuchin, en la que exponían su profunda preocupación basada en pruebas de esterilizaciones forzosas y otras medidas coercitivas utilizadas para reducir el tamaño de las familias uigures. “Todo indica que el gobierno chino está trabajando intencionadamente en destruir y esencialmente acabar con las familias de uigures, la cultura y la adhesión religiosa y fomentar violencia contra las mujeres.”

La misiva solicitaba a la Administración Trump que determine si estas atrocidades incluyen crímenes de lesa humanidad y genocidio. Mientras, también pide que se lleve el caso a Naciones Unidas.

De acuerdo con un asistente republicano del Congreso, al que 4Asia consultó su opinión al respecto: “hay un consenso bipartidista en el congreso de EE.UU. sobre las atrocidades que ha cometido el PC chino en contra de los uigures. El determinar si los crímenes constituyen actos de genocidio será vital para que el gobierno chino responda a sus actos y también para que otras democracias empiecen a alzar su voz”.

En el medio de esta compleja situación, nos pareció necesario conversar con Rushan Abbas, una reconocida activista de los derechos de los uigures en los EE.UU.

Abbas nació en 1967 en la capital de Xinjiang -Ürümqi- en donde vivió y se hizo profesional. Durante sus años universitarios participó en protestas en contra de las políticas de opresión china en la región autónoma de los uigures. A finales de los 80 se trasladó a Estados Unidos para continuar sus estudios, desde donde ha continuado su trabajo como activista y ha abogado por los derechos de esta minoría musulmana.

Abbas ha trabajado para Radio Free Asia informando en su lengua natal, ha sido invitada a hablar en diversos foros internacionales, y entre otras tantas cosas, ha dado testimonios en el Congreso de los Estados Unidos sobre la persecución de los uigures. Lo que le ha generado que el PC chino la acuse de ser parte del grupo separatista del Turquestán del Este.

Abbas fundó y actualmente preside la organización sin fines de lucro “Campaña para los uigures” cuya sede se encuentra en Washington D.C.

Le pedimos que nos contara cual era la situación en Xinjiang durante los años que vivía allí, en busca de entender si las cosas se han mantenido igual o por el contrario han empeorado considerablemente:

“Si bien enfrentamos opresión desde el comienzo del gobierno comunista chino y sus políticas de asimilación, en ese entonces todavía se nos permitía practicar nuestras tradiciones culturales en casa. Especialmente durante la década de los 80, cuando iba a la escuela secundaria y a la universidad, tuvimos cierta libertad en casa para disfrutar de nuestra rica cultura, para estudiar nuestra historia a través de la publicación de muchos libros históricos e incluso pudimos organizar protestas contra las regulaciones supresoras del PC chino. Pero hoy los uigures no cuentan con un espacio personal ni siquiera en sus propios hogares porque éstos están ocupados y supervisados por funcionarios del PC chino”.

“En mi familia, –prosigue- ni mi madre ni mis tías se cubrían el pelo. Nosotros nos educamos en colegios públicos. Mis hermanos fueron a colegios de lengua china durante la gran revolución cultural, mientras que mi hermana y yo fuimos a un colegio uigur”.

“Mientras yo crecía en Turkestán Oriental, los uigures éramos definitivamente la mayoría. Esto ha cambiado a lo largo de los años debido a que las autoridades chinas incentivaron a los chinos han a trasladarse a la región para continuar con su plan colonizador”.

“Activista desde 1985, he luchado por los derechos de los uigures y he denunciado lo que ha venido haciendo el PC chino a nuestra gente”.

“En septiembre del 2018 participé en un panel de un reconocido Think thank en el que expliqué la desaparición de la familia de mi esposo -Abdulhakim Idris-. Mis cuñadas están en los campos de concentración chinos, mi cuñado ha sido sentenciado a 21 años de prisión, mis 14 sobrinos de edades comprendidas entre 4 y 23 años están desaparecidos. Pasado 6 días de haber hecho esta denuncia mi hermana -Gulshan Abbas- fue secuestrada”.

“Mi hermana es médico retirada en Ürumqi. Ella no necesita ser reducada o ser provista de una profesión, pues ella es médico. Mi tía de 60 años también ha desaparecido, y todo en respuesta a mi activismo y mis denuncias”.

Abbas le ha dado la vuelta al mundo con un cartel que reza “¿Dónde está mi hermana? Ella es médico, no necesita entrenamiento vocacional”.

Tanto ella como su propio marido han vivido en carne propia la desaparición, encarcelamiento o tortura de familiares. Pero como ellos, los 8.000 uigures que viven en los Estados Unidos tienen a alguien desaparecido o han sido ellos mismos víctimas de alguna persecución. Y han sido ellos mismos quienes han denunciado insistentemente estas arbitrariedades. Y las constantes denuncias, que se han multiplicado en los últimos años, junto con las imágenes satelitales que prueban la existencia de los centros de reeducación, pero con características de cárceles de alta seguridad, con paredones altos, torres de vigilancia, alambrado de picos y los documentos del PC chino que se han filtrado, demuestran que en efecto estos campos o centros son mucho más que centros de educación profesional.

No cabe duda de que denunciar genocidio es una acusación extremadamente grave, y que para hacerlo hay que contar con pruebas fehacientes. Por lo tanto, la petición del congreso a la Administración Trump es clara y está respaldado por cientos de denuncias. Y todo apunta a que la presión continuará con lo que la relación entre Beijing y Washington seguirá deteriorándose.

Sin embargo, Estados Unidos tiene una obligación moral de denunciar acciones que estén pensadas para acabar con un grupo minoritario basado en su religión, prácticas y/o cultura.

INTERREGNUM: Después de Abe. Fernando Delage

Con apenas unas horas de preaviso, el viernes 28 de agosto Shinzo Abe anunció su renuncia como primer ministro de Japón por razones de salud.  Después de haber obtenido mayoría absoluta en tres convocatorias electorales desde 2012 y convertirse en el jefe de gobierno japonés que más tiempo ha ocupado el cargo de manera ininterrumpida (ya fue primer ministro durante unos meses entre 2006 y 2007), aún le restaba un año de legislatura. Se abre así un periodo de interinidad política en la tercera economía del planeta, en el que no cabe prever, sin embargo, grandes cambios.

En una cultura política adversa al liderazgo, Abe fue una excepción. Heredero de una dinastía política del Partido Liberal Democrático (su abuelo Nobusuke Kishi fue primer ministro entre 1957 y 1960, y su padre, Shintaro Abe, ministro de Asuntos Exteriores y secretario general del Partido), Abe volvió al poder en 2012 por la mala gestión del gobierno del Partido Democrático de Japón tras las elecciones de 2009, pero también porque supo ofrecer a la sociedad japonesa un plan para superar la desaceleración económica (las conocidas como dos “décadas perdidas”) y afrontar el ascenso de China y la amenaza norcoreana. Su política de reactivación del crecimiento (“Abenomics”), y los cambios en la política de seguridad y defensa marcarán su legado.

Los resultados no han sido los esperados en la economía. Los obstáculos estructurales propios de una sociedad postindustrial que envejece con rapidez no lo han permitido. Pero el proactivismo diplomático de Abe acabó con la tradicional naturaleza “reactiva” de la política exterior japonesa. Resulta difícil imaginar a otro político japonés retomando el TPP tras el abandono por parte de Estados Unidos, para liderar su renegociación y cerrar el acuerdo como hizo Abe (ahora denominado CPTTP). La firma del doble pacto—económico y estratégico—con la Unión Europea, en vigor desde el pasado año, es otro ejemplo del impulso que Abe dio a aquellas iniciativas que permitan asegurar una economía mundial abierta y un orden basado en reglas, frente al unilateralismo y proteccionismo norteamericano y las nuevas ambiciones chinas.

Su combinación de realismo y pragmatismo dieron a Japón una proyección internacional poco frecuente, también puesta de relieve en una estrategia regional que ha conducido a un estrecho acercamiento a India, Australia y distintos países del sureste asiático. Su apuesta por construir una relación personal con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y reforzar la alianza con Washington fueron compatibles, en su caso, con el reconocimiento de que Japón tenía que extender sus horizontes estratégicos y ampliar sus opciones geopolíticas.

Abe no pudo avanzar en la reforma de la Constitución que deseaba, objetivo que no compartía la mayoría de la opinión pública japonesa. Pero deja la política habiendo logrado unos Juegos Olímpicos, dejando un desempleo del tres por cien, y restableciendo una cierta normalidad en las relaciones con Pekín, aunque ya no podrá recibir a Xi en Japón en su primera visita oficial (pospuesta en abril por la pandemia). Sobre todo, deja un entorno político estable, en el que, al contrario que en otras democracias avanzadas, la polarización y el populismo brillan por su ausencia.

THE ASIAN DOOR: Impulso renovado para la Ruta de la Seda. Águeda Parra

A pesar de que la crisis sanitaria persiste en todo el mundo, los ritmos de producción de China han vuelto a niveles similares a antes de la aparición del COVID-19. Mismo impulso se aprecia en el desarrollo de los proyectos emblemáticos dentro de la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, también conocida como BRI, Belt and Road Initiative, por sus siglas en inglés. Éste es el caso del Corredor Económico China-Pakistán, posicionándose de nuevo como foco de la inversión extranjera de China en los países BRI.

Después de haber pasado por una etapa en la que el corredor parecía que había perdido atractivo en la agenda geoestratégica de Beijing por el cambio de gobierno del país, ocupando mayor relevancia los proyectos suscritos en la vecina Irán, el Corredor Económico China-Pakistán vuelve a recobrar su momemtum inicial. Cuando en muchas latitudes todavía la pandemia está pasando por su punto más álgido, los acuerdos firmados en el contexto del corredor económico muestran cómo los ritmos de recuperación económica están pasando por un profundo desequilibrio a nivel mundial.

El Corredor Económico China-Pakistán alberga el puerto de Gwadar, considerado el buque insignia de la iniciativa china, llamado a convertirse en el hub de comercio, inversión y turismo del sur de Asia. Después de que no se anunciaran proyectos en 2018 y 2019, en 2020, y en plena recesión económica mundial, se ha anunciado una nueva etapa de inversiones de desarrollo en la región. Con un presupuesto de 11.100 millones de dólares, entre los acuerdos firmados destaca la propuesta de desarrollo de dos proyectos de generación de energía hidroeléctrica por valor de 3.900 millones de dólares en la región de Cachemira, con el que se sigue apoyando el objetivo de mejorar la capacidad de generación eléctrica del país. Esta inversión se complementa con otra de 7.200 millones de dólares, destinados a relanzar la red de ferrocarril que ya existe desde la etapa colonial y que, en una visión renovada, se convierte en el proyecto más caro financiado en Pakistán hasta el momento. En esa misma orden de nuevos acuerdos, se acordaba, asimismo, iniciar la tercera fase de la construcción de la autopista de 1.872 km que conectará Karachi con Peshawar, un proyecto que durará tres años y para el que están presupuestados 7.200 millones de dólares.

Estos tres acuerdos marcan una nueva etapa en la relación de Pakistán con China, impulsando el compromiso del gigante asiático por la construcción del Corredor Económico que se mantiene incluso en tiempo de pandemia, con una recesión económica mundial que va a protagonizar el desarrollo global de la próxima década. En esta línea de renovada colaboración, la crisis sanitaria ha marcado una nueva etapa de fortalecimiento en las relaciones bilaterales, siendo Pakistán uno de los destinos de las donaciones realizadas por las empresas chinas que trabajan en la zona, como parte de lo que ha pasado a denominarse como Ruta de la Seda de la Salud.

En general, las restricciones impuestas por la pandemia han complicado el desarrollo de los proyectos englobados en la iniciativa BRI, al estar los países que discurren por la ruta afectados en mayor o menor medida por el COVID-19. Según las estimaciones del gobierno chino, hasta un 20% de los proyectos BRI se habrían visto seriamente afectados por la crisis sanitaria, mientras que otro 40% habrían tenido un impacto menor, siendo el 40% restante los que apenas se habrían visto impactados. Sin embargo, a pesar del retraso en el desarrollo de los proyectos, sigue incrementándose el endeudamiento de los países con China, lo que supone que ante la actual situación de recesión económica mundial también crece la incertidumbre sobre la capacidad de éstos para devolver los préstamos. De hecho, China se consolida como el mayor acreedor mundial de países de bajos ingresos, pasando de generar unos compromisos de pago de 875.000 millones de dólares en 2004 a suponer 5,5 billones de dólares en 2019, el equivalente al 6% del PIB mundial.

Con estos nuevos acuerdos, se aprecia que, en el actual escenario, en el que resulta crucial adaptarse a las vicisitudes de la contracción económica mundial, China sigue apostando por su visión a largo plazo, impulsando sus proyectos más estratégicos en el contexto de la nueva Ruta de la Seda.