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Entrevista a Bi-khim Hsiao, parlamentaria taiwanesa. Nieves C. Pérez Rodriguez

Washington.- En el marco del aniversario de los 40 años de relaciones diplomáticas entre Taipéi y Washington, la Casa Blanca invitó a Bi-khim Hsiao -parlamentaria por cuarta vez a la Asamblea legislativa de Taiwán- a la capital estadounidense. 4Asia tuvo la oportunidad de conversar con ella sobre la situación actual de Taiwán y su futuro.

La política expansionista china es un hecho, la construcción de islas artificiales lo prueban, así como las bases militares que empiezan a tener fuera de la península china. Con el agravante de que Taiwán es una isla especialmente vulnerable y Beijing la considera parte de su territorio.

¿Cómo se prepara Taipéi para contrarrestar la política expansionista de China en la región y proteger su soberanía?

China está expandiéndose en múltiples niveles. Por supuesto que su influencia económica ha crecido mucho, pero junto con ello la influencia militar. Están moviéndose de un poder continental a un poder global con intereses alrededor del mundo y con un poder marítimo en crecimiento.

El establecimiento de bases militares en Yibuti y en otros lugares, son la clara indicación de cuáles son las pretensiones reales chinas. Las bases militares en sí no son el problema, el problema es que China es un país autoritario que está usando muchos caminos para destruir las democracias, convirtiendo país en dependientes económicos de Beijing hasta el punto en que la soberanía de estas naciones estás siendo comprometidas.

Todas estas operaciones tienen un impacto y van dejando clara su influencia alrededor del mundo. En el nuestro caso Taiwán, vemos un problema que necesitamos trabajarlo junto con otras democracias. Taiwán no puede hacerlo sólo. Necesitamos el apoyo de otros países democráticos.

La economía taiwanesa depende casi totalmente de intercambios internacionales, y sabe que su principal socio comercial es China.

¿Tiene previsto el Gobierno taiwanés diversificar su economía como mecanismo de supervivencia?

Efectivamente la mayoría de nuestras inversiones van a China, por lo que necesitamos diversificarnos. Para hacerlo, debemos firmar más acuerdos de intercambios con otras grandes economías, como Estados Unidos, Japón, la UE, y otros países del sureste asiático. Estamos en conversaciones para conseguirlo.

En el caso de la UE. ¿Ha articulado Taiwán alguna campaña internacional dirigida a los países miembros de la UE para acercarlos económicamente o incluso estratégicamente?

Sí, hemos tenido muchas conversaciones con países de la Unión Europea. El problema con el que nos encontramos es el lobby chino. Esa presión que ejercen los chinos acaba siendo la razón por la que los países europeos se resistan a tomar un paso adelante con Taiwán.

Estados Unidos ha sido siempre la nación que más comprometida ha estado con Taiwán y ha sido la más abierta y directa pidiendo a la comunidad internacional que se conviertan en aliados de Taipéi. Como lo ha sido Japón, y otros países han venido siendo más abiertos en apoyarnos.

Nosotros esperamos que los europeos, que comparten nuestros propios valores democráticos, así como el respeto por las normas internacionales y el orden económico, nos apoyen para así garantizar la supervivencia de Taiwán.

Las empresas chinas, como Huawei, han despertado gran inquietud y polémica en naciones democráticas, especialmente en los aliados de Washington, lo que incluye a la UE. Parece que poco a poco se ha ido entendiendo el riesgo que Huawei podría representar para la seguridad nacional.

¿Cuál es su opinión al respecto?

La UE tiene que tener mucho cuidado con Huawei. La tecnología china y su infraestructura para el paso de información es el camino rápido de infiltración china para obtener información valiosa, como espionaje comercial, y la incursión en sus democracias. Por lo tanto, yo les hago una llamada urgente a los europeos a ser muy cuidadosos de no dejar a los chinos tomar control de sus infraestructuras de información.

¿Cómo se está preparando Taipéi para frenar la incursión tecnológica china en Taiwán y su enorme capacidad económica?

Nosotros estamos ahora mismo trabajando en leyes que garanticen nuestra seguridad nacional y en las que se contempla evitar que estas empresas chinas operen en Taiwán y se hagan con el dominio de nuestras infraestructuras de información. Lo que se traduce en que nos decantaremos por otras compañías digitales.

Vivimos luchando para combatir la propaganda china en Taiwán. Beijing cree que no tenemos derecho a ser independientes. Nos tienen infiltrados en la política, los medios de comunicación y los social media. Intentan manipular nuestro sistema, pero Taiwán es el sistema democrático más abierto en la región, queremos ser un modelo para el Indo-Pacífico, pero la verdad es que necesitamos más apoyos para continuar lográndolo.

La alianza Hanoi – Washington, un modelo en alza. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Después de más de cuatro décadas del final de la Guerra de Vietnam, y en contra de lo que suele suceder entre países que han peleado en bandos opuestos, las relaciones de Estados Unidos y Vietnam han evolucionado sorpresivamente. Hoy son aliados en la región del Pacífico, con una amplia cooperación en materia de seguridad que no ha hecho más que crecer y fortalecerse en los últimos años.

La historia de Vietnam está marcada por sus etapas coloniales. Fueron parte de la China imperial hasta 939 donde crearon su propio estado. Luego, los franceses, en la mitad del siglo XIX, colonizaron la península Indochina hasta 1954. Los japoneses también intentaron colonizar a los vietnamitas para evitar la incursión de los Estados Unidos, durante la II Guerra Mundial. Todo ello dejó a Vietnam dividida políticamente en dos estados rivales, lo que acabo en la guerra que ganó el norte, y que unificó al país bajo un régimen comunista que permaneció cerrado hasta 1986, momento en que se iniciaron reformas políticas y económicas.

Las favorables reformas dieron como resultado el empuje económico de Vietnam, que ha venido ocupando un lugar muy positivo de crecimiento económico desde el 2010 y que lo sitúa entre los más alto del mundo. En 2007 el país ingresó en la Organización Mundial del Comercial.

Las relaciones entre Washington y Hanoi se normalizaron formalmente en 1995. Y desde entonces se han basado en el respeto profundo. Vietnam y su peculiar sistema comunista, que gracias a su apertura le ha permitido convertirse en una nación con un notable desarrollo económico en la región. Y Estados Unidos ha invertido millones de dólares por su parte, para mitigar el cambio climático allí, por su alto nivel de vulnerabilidad.

Randall G. Schiver -subsecretario de Defensa para asuntos de Seguridad en el Indo-Pacífico-, apunta que la importancia de Vietnam para los Estados Unidos queda clara con las visitas de oficiales de la Administración Trump. Trump ha estado dos veces desde que tomó la presidencia. El secretario de la Defensa Mattis visitó Vietnam dos veces durante el mismo año -2018-, lo que es prueba la solidez de las relaciones en materia de defensa entre ambas naciones.

“Las relaciones están basadas en un interés común que compartimos” remarcó Schiver en un foro sobre las relaciones bilaterales a mediados de la semana pasada en Washington. Creemos que cada nación en la región debe determinar el camino que desean seguir, incluso los países más pequeños tienen el derecho de decidir su futuro sin la influencia de los países poderosos, es decir, su soberanía, libertad y prosperidad”. Subrayó el peligro que representa China para el sureste asiático, con especial énfasis en el mar del sur de China, donde se han cometido atrocidades ambientales para reclamar soberanía, entre otras muchas irregularidades.

Así mismo, el embajador vietnamita en Washington -HA Kim Ngoc- en este mismo foro, afirmó que las relaciones entre ambas naciones son realmente amplias, partiendo del mantenimiento de la paz en la región, que es una prioridad. Pero también lo es la navegación libre por el Pacífico. O el rol de la ASEAN, o la desnuclearización de la península coreana. Afirmó que, a pesar de no compartir ni historia, ni ideología, han podido elevar la cooperación a un punto de alianza estratégica.

El protagonismo de Vietnam ha ido también aumentando progresivamente. Lo prueba el hecho de que fue el lugar elegido por la Casa Blanca para la segunda cumbre entre Trump y Kim Jong-un. En ese encuentro, Vietnam aprovechó para mostrar su desarrollo, su apertura y disposición para servir de mediadores internacionales. Especialmente con Corea del Norte, con el que comparten un sistema comunista similar. En este momento, Hanoi está promoviendo activamente el encuentro de la ASEAN 2020, que se llevará a cabo en Vietnam y en el que además asumirá la presidencia. Otro elemento clave para la región, pues ASEAN tiene un rol predominante en la zona.

Mientras que Estados Unidos representa el modelo capitalista más dinámico y poderoso, han podido establecer una relación bilateral con Vietnam en la que el apoyo es mutuo y el respeto es la clave. No se cuestionan las diferencias ideológicas, a pesar de ser profundas. Es un gran ejemplo a seguir para muchas otras naciones, en el que la cooperación debe ser estratégica sin pretensiones autoritarias.

La conquista china de los “Social Media”. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- China no es sólo el país más poblado del planeta o la segunda economía del mundo, sino que ahora también domina el mundo de “social media” que hasta hace poco estaba liderado por Facebook, Twitter, YouTube o Instagram. A ésta última le salió competidor chino, una aplicación que a día de hoy cuenta con más de 500 millones de usuarios en el mundo.

Tik Tok es el nombre de la aplicación, o “Douyin” que es como más comúnmente se le conoce en China.  El dueño de esta aplicación que está arrasando con sus competidores es ByteDance Technology, una empresa asentada en Beijing de tecnología digital que opera varias plataformas habilitadas para el aprendizaje automático de equipos. En otras palabras, ByteDance se especializa en conectar personas a través de inteligencia artificial y basado en los datos que los propios usuarios proporcionan.

ByteDance fue creada a principios del 2012 y hoy su valor supera los 20 mil millones de dólares. La empresa china de servicios digitales ha experimentado un crecimiento tan espectacular que hoy ocupa el primer lugar en el gigante asiático. Si se establece una comparación con las redes más usadas y visitadas, Twitter por ejemplo, cuenta con 321 millones de usuarios, o Snapchat, una aplicación de 300 millones de usuarios comprendidos entre los 13 y 25 años de edad -según la agencia Omnicor-. Tik Tok sólo es superada por Instagram, que es la aplicación usada mayoritariamente por los milenialls y los adolescentes y que cuenta con 1000 millones de usuarios -de acuerdo a Brandwatch-.

Algunos expertos en plataformas digitales coinciden en que el éxito de Tik Tok consiste en que no tiene mucha publicidad y no hay contenido político. Para abrir un perfil en esta aplicación, los usuarios deben compartir información personal como: una dirección de correo electrónico, número de teléfono, nombre de usuario, nombre y apellido, una breve biografía y una foto de perfil. Tik Tok sirve para crear videos de corta duración, a los que se puede agregar efectos, doblar canciones y, ya que la idea es que sean divertidos, al punto de hacer el tonto.

Además de crear y compartir videos, la aplicación permite a los usuarios interactuar con otros usuarios comentando sus videos y tiene la opción de enviar mensajes directos. Las cuentas son públicas de forma predeterminada, lo que deja la biografía del perfil abierta y el nombre del usuario, la imagen y los vídeos, incluso de niños, pueden ser vistos por otros usuarios. La aplicación se concibió para permitír el envío de mensajes directos, lo que ocasionó que adultos interactuaran con niños, lo que acabó en denuncias de padres estadounidenses. La institución de protección al consumidor estadounidense (Federal Trade Commission, FTC por sus siglas en inglés) basándose en la ley de protección de la privacidad de niños (Children´s Online Privacy Protection) llevó el caso al Departamento de Justicia, y la operadora de videos china acordó a pagar 5.7 millones de dólares, la pena civil más alta por haber violado la privacidad de menores hasta el momento. Además del pago millonario acordado el pasado febrero, Tik Tok está obligada a respetar la ley de protección de la privacidad de niños y, por lo tanto, ha tenido que retirar vídeos de menores de 13 años para poder seguir operando en territorio estadounidense, donde cuentan con 6 millones de usuarios.

Tik Tok, antes llamado Musical, entiende la dimensión del mercado estadounidense y la necesidad de seguir las reglas para poder continuar accediendo a esta generosa audiencia. Acordaron el pago millonario y además cambiar sus ajustes iniciales de no privacidad. Esto representa un buen ejemplo de lo que las empresas chinas están dispuestas a sacrificar por no quedarse fuera del lucrativo mercado estadounidense, pero también es un buen ejemplo de la manera sobre cómo las democracias puede combatir los abusos de las corporaciones extranjeras. En el fondo, Washington no sólo está en guerra de aranceles con China. Desde Washington se está intentado erradicar las prácticas irregulares de los chinos, que han sido en gran medida parte del éxito económico que han experimentado en los últimos años. En otras palabras, el crecimiento de la economía china no es el problema, lo que incomoda a Estados Unidos es que se abuse el sistema para hacerse con más beneficios. (Foto: Luc Legay)

5G el debate más allá de lo tecnológico. Nieves C. Pérez Rodríguez

El desarrollo de la tecnología 5G y su necesaria aplicación despertó un gran debate en el que inicialmente se subestimó la capacidad de China de ir a la velocidad que impone la tecnología y se cuestionó el hecho de que pudiera jugar dentro de las reglas del juego del comercio internacional, así como la injerencia del Estado chino en sus empresas privadas.

Beijing aprendió del gran fracaso a finales de los 90 y principios del 2000, cuando intentaron sin éxito desarrollar la red 3G y perdieron enormes cantidades de dinero. Pero esos diez años los preparó para el momento en que tocó hacerlo la red 5G, de la mano de Huawei -la gigantesca empresa de telecomunicaciones china-.Y, en efecto, pudo conseguirlo gracias al enorme capital que el Estado chino dedicó a tal propósito. Lo que a su vez se traduce en una injusta competencia frente a otros proveedores internacionales de telecomunicaciones, cuya supervivencia es producto de la calidad del servicio que ofrezcan, así como de los beneficios económicos que consigan.

La relación del Estado chino con sus empresas y el Partido Comunista Chino, así como la legislación china que contempla la obligación de estas compañías de facilitar información al Estado de ser solicitada, incomoda mucho a occidente. Durante años, oficiales estadounidenses han insistido en que Huawei puede ser usada por Beijing para espiar o interrumpir comunicaciones, de acuerdo a su conveniencia, lo que es percibido como un grave riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Otra cosa que preocupa a Washington es la penetración y creciente mercado de objetos cotidianos conectados a internet (IoT devices, por su nombre en inglés), que cada día aumentan su demanda, cosas tan comunes como el timbre de casa que está conectado a internet y que al sonar activa la cámara y emite una señal al móvil del propietario de la vivienda en el que aparece un video en tiempo real de quién está en la puerta. O los hornos programables conectados a la red, o los refrigeradores, los sistemas de calefacción o aire acondicionado. La teoría que cuenta con apoyo del Senado estadounidense consiste en que China, como actor estatal, podría aprovechar el acceso a través de equipos, para estar investigando, rastreando todo tipo de actividades.

El gobierno estadounidense ha intentado advertir a sus aliados sobre esta posibilidad y ganar apoyos. De hecho, el grupo de “Five eyes” ha estudiado de cerca la preocupación, pues si algunos de ellos usaran la red 5G de Huawei existiría el riesgo de que la información militar que intercambien pueda ser vista por Beijing. Por lo que Australia se mantiene alineada con Washington. Aunque en las investigaciones hechas por Gran Bretaña, en sus primeras conclusiones preliminares, no encontraron rastro de que en efecto hayan dejado una brecha abierta, mientras  Alemania se mantiene alerta, aunque no cerrada. Y Canadá posiblemente se decante por seguir a Estados Unidos, mientras Nueva Zelanda ha expresado su preocupación de que Huawei y el Estado chino estén colaborando.

Esta inquietud no es exclusiva de la Administración Trump. El intentar encontrar mecanismos que permitan un blindaje contra el espionaje y los ciberataques no es algo que comenzó con la Administración Trump, pues ya Obama sancionó a empresas chinas en respuesta a esta inquietud.

Huawei a todo esto respondía la semana pasada con una demanda contra el gobierno de los Estados Unidos, basada en que los argumentos usados para bloquearlos socavan la competencia en el mercado y no se base en hechos reales. Son precisamente estos argumentos los que han intentado pelear corporaciones estadounidenses en tribunales chinos, en diversas ocasiones, sin ningún éxito. Hasta el punto de que han sido llevados hasta el Congreso estadounidense en busca de mediación, también sin ningún éxito.

Otro elemento que preocupa al gobierno de los Estados Unidos es que “China está en el negocio de exportar autoritarismo”. Pues para nadie es un secreto que la libertad es restringida para sus ciudadanos hasta para la navegación a Internet. Según el Think tank Freedom House, China es el país más agresor de la libertad de internet. Y su modelo empieza a ser exportado, según el reporte anual “Freedom of the net 2018” conducido por el mismo centro de pensamiento.  Tan sólo el año pasado China adiestró funcionarios de 36 países de África, América Latina, Europa del Este y Medio Oriente en tecnología autoritaria para sus respectivos gobiernos, exigiendo que las empresas internacionales acaten sus normas de contenido incluso fuera de China. Lo que se traduce en una nueva forma de propagación de su modelo, asegurándose la fidelidad de esos gobiernos replicando lo que el Partido Comunista Chino ha ido perfeccionando.

Por lo tanto, el negocio del 5G a través de Huawei y ZTE con sus equipos podría garantizar a Beijing el acceso a información de cualquier tipo, en cualquier parte donde estos proveedores tengan presencia. Mientras, el Partido Comunista Chino aprovecha sus relaciones políticas para vender su modelo autoritario a otros líderes que tengan la intención de perpetuarse en el poder, lo que termina siendo el negocio más fructífero para los chinos, ganar a través de la venta de equipos, proveer las redes y entrenar hasta a los políticos. ¿Quiénes  son los que están colonizando el mundo con una discreción exquisita? (Foto: RDGS, Flickr)

Cumbre de Hanoi: ¿Marcha atrás? Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La cumbre en Hanoi prometía avances reales. Sin embargo, Trump decidió acortar el tiempo y, abruptamente, se levantó de la mesa de negociaciones. Ahora bien, ¿qué es lo que realmente sucedió? ¿Se puede interpretar ese cambio repentino de actitud como negativo?

Trump lo anunció antes de subirse al avión con destino a Vietnam. Su Administración, a través de diferentes portavoces desde que culminó la primera cumbre en Singapur, manifestaron que el siguiente paso era acordar la desnuclearización de la península coreana. Tanto el Secretario de Estado -Mike Pompeo- como el encargado especial de la Administración Trump para Corea del Norte -Steven Biegun- han sostenido reuniones en pro de ese avance desde finales del verano pasado. Por lo tanto, Trump hizo exactamente lo que debía haber hecho un jefe de Estado al que llegado al momento más álgido de la negociación le quieren tomar el pelo.

Una segunda Cumbre era un riesgo en sí misma. Pero un riesgo para Estados Unidos. Pues una vez más Washington legitimaba a Kim Jong-un como líder. Además, se podría haber evitado un riesgo innecesario, pues se pudieron haber mantenido las conversaciones de alto nivel a dos bandas, sin tener que haber hecho el show mediático. Sin embargo, ese es Trump, un “showman” que necesita las cámaras y las ceremonias para vanagloriarse.

Pero en defensa de Trump hay que decir que su salida de la reunión lo dejan mejor parado de lo que estamos acostumbrados. Pues fue él quien se retiró ante las exigencias de Kim de que fueran levantadas todas las sanciones. Objetivamente, el levantamiento de algunas sanciones podría ser negociable, pero no el levantamiento total de las sanciones, pues la razón por la que esas sanciones han sido impuestas siguen estando presentes.

Kim pudo haber intentado un movimiento más diplomático. Sin embargo, optó por mantener una postura intransigente, a lo que nos tiene acostumbrados. A Estados Unidos no le conviene levantar sanciones a Pyongyang, pero tampoco le conviene al mundo, pues ellos siguen representando un gran riesgo para la región y la paz mundial. Y como si eso fuera poco, de hacerlo se marcaría un precedente de falta de seriedad y rigurosidad ante la seriedad de este inminente peligro. Nada conveniente, por otra parte.

Es posible que Trump hubiera debido ir a Hanoi teniendo la seguridad de que Kim firmaría la desnuclarización, pero eso tampoco hubiera sido una garantía de que sucediera, pues Kim Jong-un, como su padre y su abuelo, ha operado bajo la mentira y la instigación del miedo desde el momento que se instaló en el poder.

Lo positivo de la Cumbre es que Trump dejó abierta la puerta. En todo momento mostró su lado amable al referirse a Kim durante las preguntas atentas de los periodistas a su salida. Lo que es un gran indicativo de que no hubo arrebatos o malos momentos durante el encuentro. Trump insistió en su amistad con el líder norcoreano enviando un claro mensaje. En otras palabras, si es bajo nuestros términos habrá negociación, habrá acuerdo y habrá levantamiento de sanciones progresivamente.

Además, hay que remarcar que incluso de haber habido un acuerdo para desnuclearizar la península coreana, es muy poco probable que Washington hubiera podido levantar las sanciones completamente, pues ejecutar un proceso real de desnuclearización total llevaría unos años. Y, una vez completado, requeriría inspecciones de expertos y agencias internacionales, entre otros protocolos que son realmente complejos y materialmente consumen mucho tiempo.

El hecho de que el lugar escogido fuera Vietnam, un país comunista que, con su política de apertura ha convertido la nación en un notable ejemplo de desarrollo económico en la región, envió desde el primer momento un mensaje directo a Pyongyang. Además de ser un país cercano ideológicamente a Corea del Norte, Kim tiene relación con su gobierno, y pudo constatar de primera mano los efectos positivos de abrirse al mundo. Además, Trump le recordó en varias ocasiones lo que podía esperarle a Corea del Norte de abrir sus fronteras y cerrar su carrera nuclear. Un desarrollo que hoy sigue esperando su momento para llegar.

Granadas lacrimógenas chinas contra manifestantes venezolanos. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La mal llamada revolución de Chávez comenzó con un golpe de Estado de un grupo pequeño de rebeldes militares, quienes más adelante constituyeron las piezas claves de la también erróneamente llamada revolución bolivariana. Claramente, el componente militar estuvo siempre muy presente e incluso en la Constitución chavista -redactada durante el primer año presidencial de Chávez- en la que se concedió a los militares, desde soldados hasta generales, participar en los sufragios a través del voto. Un cambio radical respecto a lo anterior que despertó serias dudas en los juristas, por el cambio que podría encarnar en la institución castrense y su carácter no proselitista.

La Venezuela de Chávez no se parece nada a la anterior. Todo fue politizado y puesto al servicio de los intereses de la “revolución chavista”. Al más puro estilo cubano, no en vano fueron los Castro los que adoctrinaron a los personajes que protagonizan esta película de terror, que supera a Hollywood y sus efectos especiales. Pero como era de esperar, la seguridad y defensa de la revolución -que no de la nación- fue lo que más preocupó y, para ello, dotar bien a las fuerzas armadas era prioritario.

Chávez, en sus incontables alocuciones, insistió en la necesidad de fortalecer los cuatro componentes de la Fuerza Armada (FAN) y equiparla. Mientras, formaban ideológicamente la milicia en los sectores populares más oprimidos. Todo para poder defender el momento de un posible quiebre de la revolución, usando siempre a los Estados Unidos -el Imperio- como el principal enemigo contrario al socialismo del siglo XXI.

De acuerdo con Javier Mayorca -periodista venezolano especializado en actividades criminales- las fuerzas armadas fueron puestas al servicio de un proyecto político, de varias formas. Por una parte, al incorporar a sus oficiales a actividades del partido de gobierno. Luego, mediante la glorificación de Chávez, se intenta que los militares se constituyan en garantes del proyecto político. De allí que el lema oficial “Chávez vive, la patria sigue”.

Mayorca nos explica que Venezuela fue una gran fuente de recursos para las industrias de armas rusas y luego chinas desde 2005 hasta 2015. El gasto fue variando en lo referido al tipo de sistemas que se adquiría. De allí la noción de que Venezuela fue preparándose para un conflicto irregular, con alta participación de factores internos, desde finales del mandato de Chávez en el 2012. La cifra consolidada de gasto militar tanto con Rusia como con China es una incógnita, pero supera los seis mil millones de dólares, asevera.

Durante la entrevista que 4Asia le hizo a Mayorca nos explicó que Caracas ha comprado a Beijing una larga lista de equipos: vehículos tácticos VN4, vehículos para mantenimiento de orden público tipo “ballena”, vehículos para comando y control de operaciones de orden público, transporte de tropas (JAC), y vehículos para la contención de multitudes, tipo “murciélago”. Además, adquirió una flota de 24 jets para entrenamiento primario de la Aviación K8. Y uniformes especiales para mantenimiento del orden público y visores nocturnos. Afirma que inicialmente Chávez tuvo la intención de renovar la flota para entrenamiento con Super Tucanos (aviones ligeros de ataque) de Brasil, pero que Washington le recordó a Lula que estaría violentando cláusulas que impiden la transferencia de tecnologías a países potencialmente conflictivos. Fue entonces cuando decidieron girar hacia China.

Le preguntamos a nuestro experto sobre la procedencia de las granadas lacrimógenas, así como otro material anti motín usado por el Régimen de Maduro. Mayorca explicó que antes eran suministradas por varios países pero que, debido a los embargos de EEUU y la UE, así como las medidas aplicadas recientemente por el Departamento del Tesoro estadounidense, se han restringido el número de proveedores. Y afirma que es la primera vez que él ha visto llegar granadas, chalecos antibalas y otro material de este tipo de China.

Desde 2010 y de manera especial bajo el mandato de Nicolás Maduro, los manifestantes venezolanos en contra del chavismo se han enfrentado a las Fuerzas Armadas cada vez más preparadas para responder a grupos. Por lo que se puede afirmar que se ha ido intensificando la represión cuyo costo se traduce en más vidas humanas. En el 2017, se hizo una restructuración interna de la FAN donde se incorporó a la policía nacional y se transformaron las unidades tácticas de las FAES (Fuerza de Acción especial o popularmente llamado en Venezuela como el grupo de exterminio de la policía nacional).

La comunidad internacional tendrá que evaluar quienes son las empresas chinas que están abasteciendo al régimen de Maduro con material y equipos militares de guerra, que está siendo usado en contra de la propia población. Y le tocará valorar si más sanciones deberían ser impuestas para intentar frenar la gran represión que está sufriendo el pueblo venezolano.

China en la crisis venezolana (II). Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La dimensión de la implicación de China en la crisis venezolana parece ser más profunda de lo que inicialmente se intuía. En esta misma columna hemos dado cifras de los créditos que Beijing ha otorgado a Caracas. Sean Miner, en una entrevista que le concedió a 4Asia el año pasado, explicaba que los prestamistas estatales chinos dieron créditos al gobierno de Maduro por más de 60 mil millones de dólares, principalmente en acuerdos de préstamo por petróleo. Y expertos estiman en que Venezuela aún le debe a China al menos 25 mil millones.

La concesión de estos créditos fue una estrategia de Beijing para garantizarse suministro de petróleo, a pesar de las fluctuaciones de precio en el mercado internacional. Y gracias a ese flujo de dinero Maduro ha conseguido alargar su estancia en el poder, a pesar de la crisis en la que ya se encontraba la economía venezolana.

Pero más allá de los créditos está la lista de empresas chinas que consiguieron entrar en los negocios del régimen venezolano. La ZTE, una de las grandes corporaciones en telecomunicaciones chinas que ayudó a Maduro a construir la base de datos que permite el monitoreo y seguimiento de los ciudadanos desde el 2016 a través de la “carnet de la patria”, tal y como aparece en una carta del Senado estadounidense dirigida a los Departamentos de Estado, de Comercio y del Tesoro, a finales de noviembre pasado, en la que se les pide investiguen a ZTE por haber violado la normativa de exportaciones.

En la misiva dice literalmente “previo a las elecciones venezolanas de mayo pasado, el dictador Maduro usaba la tarjeta de la patria para movilizar gente en su apoyo. Prometió premios a quienes escanearan las tarjetas en los centros electorales. Sin embargo, esos premios nunca se materializaron, aunque sí se recibieron mensajes de texto agradeciendo su apoyo a Maduro”.

La trama de esta empresa de telecomunicaciones es larga, pues ya ha sido investigada y sancionada previamente debido a sus prácticas comerciales oscuras, y entre ellas cuentan la violación a los embargos con Irán, Corea del Norte, Sudán, Siria y Cuba. Precisamente el verano del 2018 se declararon culpables de rompimiento de acuerdos previos y haber enviado equipos y/o material tecnológico que contiene piezas elaborados en los Estados Unidos.

Las prácticas de ZTE han sido tan irregulares que en junio pasado el mismo Xi Jinping tuvo que visitar la Casa Blanca en busca de mediación. Pues las sanciones consistían en siete años de embargo que prohibían a la compañía cualquier negocio con empresas estadounidenses. De haber procedido las sanciones que estaban previstas, hubiera sido el fin de ZTE, de acuerdo a expertos financieros, muy a pesar de que es la mayor corporación en telecomunicaciones china.

En esa ocasión Trump salvó a ZTE por la intervención de Xi, lo que no fue bien visto por todos los sectores de la Administración. Sin embargo, fuentes cercanas a Trump insistieron que lo hizo como una demostración de buena voluntad en pleno anuncio de la guerra comercial.

Ahora el Senado estadounidense ha vuelto a solicitar que se reabra esta investigación y se investigue si ZTE ha vuelto a infringir sanciones estadounidenses a través de la venta de materiales y equipos, o ha asistido técnicamente o financieramente a individuos como el presidente de CANTV (empresa de telecomunicaciones de Venezuela) Manuel Ángel Fernández Meléndez. Así como solicita que se investigue si esta corporación china ha participado en actividades que socavan la democracia en Venezuela y serios abusos de derechos humanos.

Con la fuerte presión que la comunidad internacional está ejerciendo para que se retome la democracia y se restauren las garantías de los derechos humanos en Venezuela, y con ello se frene la mayor migración nunca vista en esta región del mundo, a punto de superar la Siria, aumenta también el interés en perseguir irregularidades como las de ZTE, y dejar al descubierto como la mano china omitiendo regulaciones ha favorecido la vigilancia y control de la población venezolana en pro de la perpetuación del régimen de Maduro. (Foto: Karlis Dambrans)

40 años de relaciones entre China y Estados Unidos. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- El año de 1979 marca un antes y un después en las relaciones bilaterales entre Beijing y Washington. La visita del presidente Richard Nixon a Mao Tse-Tung, a principios de los setenta, abrió un nuevo camino a estas relaciones, y disipó tensiones de décadas anteriores. Aunque no fue hasta 1979 que el presidente Jimmy Carter concedió reconocimiento diplomático total a China.

A finales de la semana pasada la embajada china en Washington aprovechó la fecha del nuevo año chino para celebrar estas cuatro décadas de relaciones bilaterales con Estados Unidos, en un encuentro en el que se resaltó el rol clave que ha tenido China en la estabilidad regional de Asia en cooperación con los Estados Unidos.

El encuentro se centró en la importancia de potenciar las relaciones entre ambas naciones en todos los ámbitos. “El intercambio diario comercial entre ambos países supera los 1.5 mil millones de dólares, y más de 14.000 personas vuelan diariamente entre las dos naciones”, resaltó el embajador Cui Tianki, apuntando que las relaciones bilaterales para ambas partes son extraordinariamente beneficiosas, y que los ciudadanos en ambos lados del Pacífico han sido testigos de esas ventajas.

El Estado chino hace alrededor de setenta años que fue creado, pero tan sólo cuarenta de haberse reformado y abierto. La apertura económica ha dado resultados espectaculares, sobre todo en los últimos 20 años, en los que se ha visto como la economía china ha crecido exponencialmente, convirtiéndose en la segunda del mundo, por detrás de Estados Unidos. No cabe duda de que la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio en el año 2001 fue el gran impulso a su integración global en el mercado.

La innovación es la brújula que guía a Beijing, de acuerdo con documentos oficiales. Sin embargo, en conversaciones informales que 4Asia pudo sostener durante el evento, percibimos que lejos de estar preocupados por la tensa situación con la Administración Trump, el Partido Comunista Chino entiende que Estados Unidos presione para que se juegue a través de las reglas del comercio internacional. Son conscientes de la importancia de los derechos de la propiedad intelectual para mantener intercambios justos, aunque preferirían no tener que aceptarlo, obviamente. Mientras, seguirán intentando negociar mejores tarifas.

La guerra comercial que ha declarado la Administración Trump a Beijing en una primera etapa desconcertó a China. Y como es de esperar su respuesta fue altas tarifas e intentar nuevas negociaciones. Pues para el arte de la diplomacia los chinos parecen ser mucho más acertados que los estadounidenses. Sin embargo, con la política hostil que ha mantenido la Casa Blanca desde la llegado de los republicanos, el gobierno chino parece haber tenido el tiempo de prepararse a afrontar las nuevas demandas.

Xi Jinping tiene como prioridad que su economía continúe creciendo. A pesar de que todo parece indicar que sufrirán un estancamiento en ese crecimiento este año. Seguir creciendo como hasta ahora, según los expertos no es sostenible, pues la economía china aún no está anclada sobre pilares tan sólidos. Lo que es bastante posible, es que tal y como nos dijo un oficial chino durante la celebración del año nuevo, de cada crisis China aprende y sale fortalecida.

En el fondo el pensamiento de Confucio sigue formando parte intrínseca de la sociedad y cultura china, resumido en una de sus frases: “Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos”. (Foto: Vlasta Juricek)