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Davos entre líneas. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La presencia de Donald Trump en Davos ha despertado mucha expectación internacional. Quizá por lo controvertido del personaje y sus ocurrencias, o más bien imprudencias. Pero también porque hace 18 años que un presidente estadounidense no había asistido (Bill Clinton fue el último en acudir).

La participación de Trump ha estado motivada, posiblemente, por Xi Jinping, que dio un discurso magistral a los estadounidenses el año pasado allí, remarcando la importancia de la globalización, o, tal vez, la razón ha sido aprovechar la presencia de tantos líderes globales para mantener las reuniones bilaterales de rigor, sin la posibilidad de manifestaciones en las calles, como se esperaba en Londres, antes de que Trump cancelara su viaje. Sea la razón que fuera, su presencia fue esperada con gran expectación y su mensaje escuchado con gran atención.

La página oficial de la Casa Blanca subraya las palabras de Trump en el Foro: “América primero no significa América sola”. Supone más bien, encontrar fórmulas de intercambios justas para Estados Unidos, de acuerdo con su visión. El discurso de Trump en Davos es el más centrado y políticamente correcto que ha hecho hasta el momento. Expresar su preocupación por la economía que representa no es controvertido; en efecto, es parte fundamental de su trabajo hacerlo con convicción y asumiendo la responsabilidad que un país como el suyo tiene en el mundo, es exactamente lo que muchos han estado deseando oír de su boca. Además de lo que necesitaba la comunidad internacional para entender las claves de la política exterior estadounidense.

Según Anne Gearan del Washington Post, su discurso contiene las mismas claves de fondo que han venido manejando él y su equipo, pero sin el populismo económico y proteccionismo comercial que ha se ha convertido en su marca personal. Seguramente haber seguido el guion que le escribieron sus asesores lo ayudó a no tener que recurrir a su creatividad irreflexiva.

“América primero no significa América en solitario, porque lo que hace crecer a América beneficia al resto del mundo”, dijo Trump. En su alocución también defendió su compromiso con el mercado global y los tratados internacionales, siempre y cuando los intercambios se hagan de manera justa para todos los actores, y en este punto mandó un mensaje a China, afirmando que no tolerará el robo de la propiedad intelectual estadounidense, el juego de bajar los precios por debajo del valor de mercado, ni los subsidios del Estado. Afirmaciones que demuestran consistencia con sus políticas planteadas desde la campaña electoral. Así como aseveró el compromiso de su Administración para con la paz mundial, erradicar el terrorismo, y neutralizar la carrera nuclear de Corea del Norte, mientras le pedía explícitamente a sus aliados participación activa y financiera en éstos 3 puntos.

La valoración del encuentro en Davos es positiva, tanto en el plano diplomático como económico. Christine Lagarde, presidente del Fondo Monetario Internacional afirmó que la reforma fiscal propuesta por Trump va a propiciar el fortalecimiento del dólar, a mediano plazo, y su evaluación de la economía global es muy positiva. Mientras que otros expertos como James Dimon CEO de JP Morgan Chase & Co. piensan que un ligero debilitamiento del dólar podría, por el contrario, ayudar a la economía estadounidense a crecer y bajaría el déficit de intercambio, que valga añadir ha sido uno de los quebraderos de cabeza de esta Administración incluso antes de tomar posesión. Lo cierto es que el sector económico y la banca ven con buenos ojos la reforma financiera, y un buen ejemplo son los CEOs de las organizaciones financieras más robustas del planeta de origen estadounidense.

“Desde el imperio romano o la muralla china, sabemos que cerrarnos no ayuda”, fueron las palabras de Merkel en Davos. Las que parece que ha asimilado Trump, en esta ocasión al menos, llevando un mensaje más esperanzador de la participación de Estados Unidos en la economía mundial. Wilbur Ross, secretario de comercio estadounidense sugirió en Suiza que Estados Unidos está listo para entrar en la “guerra de intercambio”, que de entrada despertó incertidumbre, pero que después de la intervención de Trump, se puede descifrar más bien como que Estados Unidos está listo para seguir liderando la economía mundial. Incluso reabrió la posibilidad de reintegrarse al TPP si se renegocia, basado en proteccionismo interno de sus manufacturas y normativas, lo que de indirectamente frena las aspiraciones chinas de seguir manipulando el juego económico internacional  de exportaciones y mano de obra muy baratas.

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THE ASIAN DOOR. El mejor aliado de China en 2018 será la inteligencia artificial. Águeda Parra

(Foto: Mr_Ado, Flickr) Los avances en la tecnología se producen a ritmos tan acelerados que resulta difícil pensar cómo era antes nuestro entorno sin los dispositivos y las plataformas que hoy conocemos. Son rutinas que se incorporan a nuestro estilo de vida dando forma a una nueva generación digital, que, según un estudio de la consultora Gartner, podría generar hasta 2,3 millones de empleos en todo el mundo hasta 2020 gracias a la aplicación de la inteligencia artificial.

La denominada economía digital se apoya en el impulso que generan las nuevas tecnologías para fomentar otras vías de desarrollo, y será la inteligencia artificial la que transforme el mundo en las próximas décadas. En la Conferencia Mundial sobre Internet, celebrada a finales de 2017 en la ciudad china de Wuzhen, se presentaban los datos asociados a la economía digital en China, que genera 3.400 millones de dólares, el 30% del PIB del país, gracias a los 751 millones de internautas, el mayor número de usuarios de Internet mundiales, que generan el 40% del comercio electrónico global.

La inteligencia artificial aparece entre las grandes novedades tecnológicas para 2018, y China no se mantiene ajena a esta tendencia, sino que supone una de las principales prioridades del desarrollo económico como parte del proceso de modernización y de innovación del país. El negocio de la inteligencia artificial generó en China unos beneficios de 1.990 millones de dólares, según datos de Analysys International Enfodesk, con previsión de alcanzar los 3.000 millones de dólares en 2018. De ahí, que el Consejo de Estado de China publicara a mediados de 2017 el Plan de Desarrollo de la Inteligencia Artificial que establece las directrices para la implementación de los avances tecnológicos hasta 2020, dedicando una inversión de 154.000 millones de dólares.

En cuestión de inteligencia artificial, China es el país más avanzado de todo Asia-Pacífico, pero la visión de Xi es que China se equipare a nivel mundial con el resto de países en 2020, convirtiéndose en líder mundial de la inteligencia artificial en 2030. En la competición con Estados Unidos, la decisión del presidente Trump de proponer reducir el presupuesto de la Fundación Nacional por la Ciencia en temas de sistemas inteligentes un 10%, supone que serán compañías como Google, Amazon, Apple, y el resto de las empresas tecnológicas más punteras, las que tengan que apostar por estos desarrollos, dejando que China ocupe una posición más preferente en la inversión en inteligencia artificial.

El desarrollo de la inteligencia artificial se beneficia del tratamiento y análisis de ingentes cantidades de información, de ahí que China, con una población de 1.300 millones de habitantes, se esté convirtiendo en la incubadora de la creación de startups tecnológicas que encuentran en el mercado chino su mejor banco de pruebas. Entre 2012 y 2017, se crearon 200 startups dedicadas a la inteligencia artificial, con una inversión asociada de 4.500 millones de dólares. En los próximos años, China se convertirá en uno de los centros punteros de innovación en inteligencia artificial al nivel de Silicon Valley, y no es descartable que pueda llegar incluso a superarlo. Para lograrlo, Beijing ha destinado 2.000 millones de dólares para la construcción en los próximos cinco años de un parque tecnológico en el distrito de Mentougou, al oeste de la ciudad, que ocupará unas 54 hectáreas y albergará 400 empresas dedicadas al desarrollo de la inteligencia artificial, que se estima alcancen un valor de producción anual de 7.700 millones de dólares.

El anuncio de Google a finales de 2017 de la apertura en China de su primer Centro de Inteligencia Artificial en Asia, complementando los de Nueva York, Toronto, Londres y Zurich, pone de manifiesto que China se está convirtiendo en el gran laboratorio de pruebas en el desarrollo de la inteligencia artificial. En esta carrera, están presentes otras grandes tecnológicas chinas como Alibaba, Tencent, propietaria de WeChat, y Baidu, la competencia directa en China del buscador de Google, lo que asegura que la aplicación de inteligencia artificial se extenderá a todo nuestro entorno en apenas unos años.

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INTERREGNUM: Modi se mueve. Fernando Delage

La semana pasada India demostró una vez más cómo está construyendo paso a paso su ascenso internacional. Mientras los medios se vuelcan en las andanzas de Trump y tratan a Xi Jinping casi como un igual del presidente de Estados Unidos, el primer ministro indio, Narendra Modi, con menor visibilidad, sitúa gradualmente a su país como uno de los elementos clave del equilibrio de poder asiático.

El martes 23 Modi estuvo en el foro de Davos. Retomando algunos de los mensajes expresados por el presidente chino en la reunión de 2017, Modi declaró su oposición al proteccionismo. “La globalización económica, señaló, es una tendencia de los tiempos y sirve a los intereses de todos los países, especialmente los países en desarrollo”. También indicó que la lucha contra el cambio climático debe ser una responsabilidad colectiva de todas las naciones. Pero Modi quiso sobre todo promover India como oportunidad de inversión, haciendo hincapié en la nueva fase de reformas y liberalización en marcha. La economía se ha multiplicado por seis desde la última vez que un primer ministro indio asistió a Davos, hace veinte años.

El jueves 25 recibió en Delhi a los líderes de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN). En la cumbre bilateral, Modi subrayó su determinación de aumentar los intercambios económicos con la subregión, aún muy lejos de los de China. (La República Popular representó algo más del 15 por cien del comercio exterior de la ASEAN en 2015, frente al 2,4 por cien de India). La prioridad de la diplomacia económica india es con todo cierta, como confirman otros datos: el gobierno filipino, por ejemplo, ha anunciado que las inversiones previstas en 2018, por valor de 1.250 millones de dólares, crearán más de 100.000 empleos y harán de Delhi uno de sus principales inversores externos. También la ASEAN tiene como prioridad lograr un mejor acceso al mercado indio, quinto mayor del mundo hacia 2025.

Modi y los diez líderes del sureste asiático acordaron por otra parte promover la “seguridad marítima”. “India comparte, dijo Modi, la visión de la ASEAN de la paz y seguridad a través de un orden marítimo basado en reglas”. Un día antes, Delhi anunció un reforzamiento de la cooperación en materia de defensa con Indonesia a través de ejercicios conjuntos, compraventa de armamento e intercambio de visitas de responsables políticos y militares. India ya mantiene, por otra parte, acuerdos navales con Singapur, Vietnam, Tailandia y Malasia. Y, como se sabe, recientemente apoyó la restauración del Diálogo de Seguridad Cuatrilateral con Estados Unidos, Japón y Australia.

Reforzando sus vínculos económicos y la cooperación en materia de seguridad con estas naciones, India busca equilibrar las ambiciones chinas. El ascenso de la República Popular ha adquirido una dimensión estratégica que empuja a India a lograr una mayor presencia en el sureste asiático. La incertidumbre de los miembros de la ASEAN sobre el futuro del papel de Estados Unidos en Asia propicia este acercamiento. El desafío es cómo articular de manera eficaz el enorme potencial de este eje bilateral.

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El efecto cobra

Donald Trump odia los tiburones. “Ojalá se mueran todos”, le confesó a Stormy Daniels, una estrella del porno con la que por lo visto tuvo una aventura en 2006. Unos años después insistía en Twitter: “¡Los tiburones están los últimos en mi lista, con la excepción de los perdedores y los odiadores del mundo!”

“Sin embargo, muchos animales causan más muertes”, escribe en MarketWatch Maria LaMagna, e ilustra su comentario con un elocuente gráfico en el que se aprecia que las bestias más sanguinarias de los Estados Unidos son las avispas, las abejas y los abejorros. Acaban con 58 personas cada año. Los escualos apenas matan a una. Es más probable morir coceado por una vaca (20 víctimas) o despedazado por un perro (28). De hecho, observa en el mismo artículo un conservacionista, jugar al golf es más peligroso: entre sus verdes y suaves lomas se pierden bastantes más vidas por culpa de los rayos.

La hostilidad de Trump no es, con todo, una rareza. Millones de individuos comparten su antipatía por los tiburones. ¿Por qué?

Tendemos a considerar que nuestra mente es una sofisticada maquinaria, pero su diseño es fruto de una superposición de estructuras bastante chapucera. “El cerebro”, me explicaba hace años el catedrático de psicobiología Ignacio Morgado, “ha conservado las viejas funciones al lado de las nuevas”. La aparición de la conciencia no arrinconó las emociones, ni siquiera las puso a sus órdenes. Siguen siendo respuestas automáticas, algo necesario para garantizar su eficacia. El sistema nervioso simpático tiene grabadas las situaciones que en el pasado fueron relevantes y reacciona instantáneamente cuando las percibe, sin que nos dé tiempo a pensar qué ocurre. La corteza cerebral es demasiado lenta. Si hubiera que esperarla, la mitad de las veces no llegaría.

Se trata de un funcionamiento muy adaptado a la vida en la sabana, pero no tanto al entorno actual, donde las prioridades son diferentes. El ataque de un depredador es un acontecimiento infrecuente, pero lo seguimos marcando emocionalmente como si aún lo fuera. En general, cualquier suceso violento tiene más posibilidades de ser recordado. En vez de una biblioteca meticulosamente ordenada, nuestra memoria es el dormitorio de un adolescente, con carteles llamativos en las paredes y montones de ropa tirada por el suelo. Cuando tenemos que tomar una decisión y metemos la cabeza para recuperar información, la que está disponible no suele ser la más pertinente. Hay que apartar antes muchas imágenes de tiburones y atentados.

Este sesgo cognitivo “de disponibilidad” tiene importantes implicaciones, unas personales (manías, fobias) y otras de mayor alcance. Piensen en una burbuja financiera. ¿Cómo termina tanto listo con la cartera llena de acciones de Terra o de bitcoines? No se puede decir que carezcan de información. La prensa está llena de las advertencias que lanzan expertos como Warren Buffett, pero sus argumentos no pueden sobreponerse a sentimientos como la codicia, la envidia, la rivalidad… Muchos inversores solo tienen en mente la suficiencia con que su cuñado les dijo en la última reunión familiar: “Vaya pelotazo que he dado en la bolsa”.

La pluralidad de motivaciones hace que el gobierno de los asuntos humanos esté sujeto a toda suerte de contratiempos. El sociólogo Robert Merton ya observó en 1936 que numerosas iniciativas tenían a menudo consecuencias contrarias a las deseadas. Por ejemplo, cuando Londres quiso atajar las mordeduras de serpiente en la India, ofreció una recompensa a todo el que le trajera una piel de cobra, pero se encontró con que su población se multiplicaba porque muchos espabilados montaron granjas para criarlas.

Lo mismo les pasó a los franceses con las ratas en Indochina y podría repetirse ahora con los tiburones. Desde que Daniels desveló la aversión de Trump, las ONG que se dedican a la defensa del escualo han registrado una avalancha de dinero, “procedente en su mayoría de gente que nunca había donado”, asegura la cofundadora de Atlantic White Shark Conservancy.

Hay cierta justicia poética en toda esta historia. El odio de Trump a los tiburones era irracional, porque no suponen ninguna amenaza, pero se ha visto neutralizado por la reacción virulenta (y no menos irracional) de quienes se apuntan a la causa que sea con tal de hacer la puñeta al presidente.

Como dice mi madre, Dios escribe recto con renglones torcidos.

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¿Macron como alternativa?

Los recientes escenarios internacionales, y Davos no ha sido una excepción, han visualizado como Francia, con la retirada de Gran Bretaña de la UE y una Alemania titubeante en el escenario internacional por sus deudas con la Historia, está imponiendo cierto liderazgo europeo, bandera europea con intereses franceses, en la escena. Y esto ante una complacencia poco crítica de muchos, fascinados por la personalidad del presidente Enmanuel Macron.

Pero se debería ver más allá de las palabras. En Davos, Macron y Merkel han hecho buenos discursos contra el proteccionismo que deben ser aplaudidos. Pero no debe perderse de vista que durante el año pasado Francia utilizó en varias ocasiones el poder del Estado para vetar algunas inversiones extranjeras en empresas francesas, viene defendiendo obstáculos en abrir la PAC (política agraria común) de la UE, y frena, con la alianza tibia de España, la llegada de productos norteafricanos a los mercados europeos. La afirmación, desde medios gubernamentales franceses, de que “Francia está de vuelta” no parece muy lejos de afirmaciones como “América fuerte otra vez” que suenan desde el otro lado del Atlántico.

En la misma línea sorprende el relativo optimismo con que se ha acogido la frase del presidente Trump en Davos de “América primero pero no sola”. Ciertamente sugiere voluntad de negociar mayor que hace unos meses, pero de momento no cambia su estrategia de construir una fortaleza contra la globalización salvo en lo que beneficie los intereses a corto plazo de EEUU.

Concretamente en el área Asia-Pacífico, Francia, como otros, está muy interesada en acuerdos comerciales con China para beneficios bilaterales y lleno de medidas cautelares que protejan sus mercados respectivos, aunque presentados en coincidencia con el cómodo discurso chino de control interno para competir en el exterior.

Francia nunca ha sido precisamente un enemigo del proteccionismo ni del unilateralismo, como bien ha demostrado en sus políticas africanas. Sólo que las ha presentado como políticas europeas cuando en realidad eran, y son, francesas. Y Macron no sólo no ha rectificado ese rumbo, sino que lo está robusteciendo.

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Vicente Garrido: “Creo que este año tendremos récord en ensayos de misiles”

Entrevista a Vicente Garrido, experto en el programa armamentístico y nuclear de Corea del Norte:

“CREO QUE ESTE AÑO TENDREMOS RÉCORD EN ENSAYOS DE MISILES”

4Asia entrevista a Vicente Garrido, Profesor de Relaciones Internacionales y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, director del INCIPE (Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior) y miembro del Consejo Asesor sobre Asuntos de Desarme del Secretario General de las Naciones Unidas, así como del Board of Trustees del UNIDIR (United Nations Institute for Disarmament Research).

4Asia: La agenda internacional y, en especial la agenda asiática, están marcadas en los últimos meses por la escalada verbal y militar entre Estados Unidos y Corea del Norte. Se habla mucho de las capacidades nucleares del régimen norcoreano, ¿cuál es el estado actual del programa nuclear de Pyongyang?

VG: La mayoría de los analistas coincidimos en que, estos últimos años, los cálculos se han hecho mal. ¿Qué quiero decir con ello? Que la capacidad de misiles ha experimentado un avance muy importante y Corea del Norte ya tiene misiles de corto medio y largo alcance (ICBM), tiene más material fisible del que se pensaba, quizás para fabricar una horquilla de entre 30 y 60 armas nucleares, basado en reservas de plutonio y en uranio enriquecido, aunque no al 90% que es la concentración óptima. Con eso, probablemente no habrán podido ensamblar más de 12 armas, aunque muchos expertos hablan de 20. El proceso más complicado al que se enfrentan ahora es la miniaturización y ahí se enfrentan a dos problemas, conseguir un arma que quepa en la ojiva y tenga la potencia suficiente, y que no estalle el misil ni al salir ni al reentrar en la atmósfera. Por eso van a realizar cada vez más ensayos para perfeccionarlos. Corea del Norte habría recibido ayuda técnica de Pakistán, al menos desde los años 70.

4Asia: ¿Y necesitan realizar uno de estos lanzamientos de prueba con carga nuclear real?

VG: Probablemente sí, no queda otra. Al final, en la última fase necesitan comprobar el comportamiento de la carga nuclear con el misil, y solo lo pueden hacer así. Por eso estamos viendo cada vez más pruebas de misiles de largo alcance, porque probablemente ya tienen la capacidad de ensamblar esas ojivas nucleares en misiles de corto alcance, los Nodong, y están tratando también de hacerlo en los Rodong de alcance medio. No está claro si a día de hoy podría o no funcionarles, y no les está funcionando en los de largo alcance, en los Hwasong.

4Asia: Entonces, ¿podemos decir que el programa nuclear de Corea es autónomo?

VG: Desde luego. Probablemente antes ayudaron a muchos países a desarrollar sus capacidades de misiles, y a cambio han conseguido ayuda y financiación, especialmente de Pakistán, aunque este país siempre lo ha negado. Ahora tienen sus centrifugadoras, sus reactores, sus reservas de plutonio y uranio… las sanciones intentan evitar que sigan invirtiendo fondos en el programa armamentístico, pero no lo han conseguido y, de hecho, ahora mismo se cuestiona si la ayuda humanitaria y de alimentos se ha desviado para otros propósitos. Eso sí, al ser independientes en sus capacidades, al no tener ayuda, son más rudimentarios y por eso necesitan más ensayos, más pruebas, porque avanzan más lento.

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4Asia: ¿Cuál ha sido la estrategia que ha mantenido China en esta situación?

VG: China cada vez está presionando más a Corea del Norte. Durante muchos años, la estrategia ha sido: “esto es un asunto y un área de interés mía”, y dar a entender que ellos podrían arreglar el problema y liderar conversaciones. Pero Corea del Norte no se lo está poniendo fácil. Un negociador chino decía que la relación entre China y Corea del Norte es como la de los labios y los dientes, sólo que ahora los dientes han empezado a morder a los labios. China ya no se entera previamente de cuando Corea hace un ensayo; desde 2013 se entera por los medios, por eso a partir de 2016 Pekín empieza, en Naciones Unidas, a apoyar resoluciones sobre terrorismo, armas de destrucción masiva, etc., a aceptar reducir importaciones, personal diplomático… está apoyando y aplicando las resoluciones. Siempre se ha dicho que China necesita la estabilidad de Pyongyang, pero realmente en estos últimos meses estamos viendo a una China más decidida, de hecho, no veta las resoluciones en la ONU y eso ya es un gran avance, su reducción de comercio con Corea va a tener un gran impacto, pero tampoco nunca va a suprimir sus lazos comerciales con Pyongyang, no va a estrangular al régimen norcoreano.

4Asia: ¿Y la estrategia futura de negociación de Pyongyang cuál cree que va a ser? ¿Es un primer paso el diálogo que ha tenido lugar en Panmunjon en los primeros días de enero?

VG: Realmente en Panmunjon ha conseguido más el Norte que el Sur. El Norte sólo se ha comprometido a enviar a unos atletas y, a cambio, el Sur ha suspendido sus maniobras militares conjuntas con Estados Unidos. A largo plazo, Corea del Norte quiere el reconocimiento internacional como potencia nuclear. Ellos firmaron el TNP (Tratado de No Proliferación) en 1985, y acordaron que sus reactores iban a ser desmantelados tras inspeccionarlos, pero eso nunca sucedió y, en 1992, dicen que abandonan el TNP. Para que no lo hicieran, la Administración Clinton firmó con Corea del Norte el Acuerdo Marco en 1994 a través del cual les levanta las sanciones y les da ayuda a cambio de que desmantelen dos reactores plutonígenos de Yongbyon. Pero cuando llega George W. Bush suspende toda la colaboración y Pyongyang comienza su programa. Finalmente, abandonan el TNP en 2003.

Ahora, Pyongyang quiere que se les reconozca y están dispuestos a volver al TNP, pero a volver como potencia nuclear. Y esa es su estrategia, acelerar su programa y convertirse, si no de iure, sí de facto, como Pakistán e India, por ejemplo. Ellos piensan que a partir de ahí al resto no le va a quedar otra que negociar. Y es lo único que tienen, su fuerza nuclear, porque con su PIB, con su situación como país, ¿qué otra cosa tiene para negociar? No tiene nada. ¿Su estrategia para iniciar conversaciones? Muy fácil, tú me congelas las sanciones y yo me siento. ¿Y qué haces entonces? que las conversaciones duren eternamente. Son negociadores muy hábiles, solo van a hablar del tema nuclear, nunca del balístico, no van a dejar que eso se ponga sobre la mesa. Y hay otro tema que nunca se discute, que son las capacidades biológicas y químicas, que las tienen.

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4Asia: ¿Podríamos decir entonces que se vuelve a la mesa de negociación, que es la estrategia que siempre defendió China?

VG: Bueno es que, ¿qué puedes hacer si no? ¿Vas a realizar un ataque preventivo? Lo que China, y hasta cierto punto Obama, han defendido siempre es que hay que sentarse a la mesa y conversar para ver hasta dónde está dispuesto a llegar Corea del Norte. Pero claro, Corea cada vez llega más fuerte, cada vez va a exigir más y lo va a poner más difícil. Y las implicaciones de Corea del Sur y de Japón en el asunto cada vez son más grandes, Estados Unidos tiene que darles garantías de seguridad para evitar que se instale el debate de si tendrían que desarrollar su propio programa.

4Asia: El régimen de Kim Jong-un es un régimen muy jerarquizado, muy tendente al liderazgo de una sola persona y probablemente, muy corrupto también. ¿Cómo afecta esta estructura de Estado al programa nuclear?

VG: Hay mucha preocupación en torno a esto, en torno al robo de material para venderlo a grupos terroristas o un accidente, pero también hay preocupación en torno al sistema de custodia de instalaciones y del material. Además, de momento no se sabe nada sobre el sistema de control y mando; si alguien más que Kim Jong-un tiene el botón, ¿qué pasa con el botón si desaparece el líder? No se sabe, no hay doctrina nuclear, no hay un sistema de control y mando… ahora mismo es lo que diga el líder. Es su decisión personal.

Entrevista realizada por Gema Sánchez y David Montero

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FITUR: Turismo Chino en España

El pasado jueves 18 de enero 4asia asistió en FITUR a un evento sobre las perspectivas del turismo chino en España para 2018. El acto estuvo moderado por Rafael Cascales, presidente de la Asociación de Turismo de España China (ATEC), y contó con la presencia destacada de David Navarro, Director General de Casa Asia,  y de Javier Fernández Andrino, Director de Marketing Internacional y Lujo del Corte Inglés.

Durante el acto se facilitaron algunas cifras sobre la afluencia de turistas chinos a España durante 2017, que según las fuentes que se consulten oscilarían entre los 400.000 y 718.000 visitantes. En cualquier caso, estas cifras quedan todavía lejos de los 3 millones que recibió Francia, o los  1,7 millones de Italia. En esta misma línea, las 23 frecuencias aéreas semanales entre España y China palidecen frente a las más de 100 conexiones de Alemania, Francia o Reino Unido. Existe por tanto mucho margen de mejora respecto a nuestros competidores europeos, pero también a nivel global, ya que China emitió en 2017 más de 100 millones de turistas y se espera que esta cifra siga creciendo durante los próximos años debido a varios factores como son el aumento de la renta per cápita de sus ciudadanos, la tendencia alcista del yuan, y la reforma del modelo de crecimiento que favorecerá el consumo interno y el sector servicios sobre las manufacturas.

Para España sería especialmente beneficioso el aumento del turismo chino debido a que se trata de un viajero no estacional que busca conocer la cultura, la gastronomía, el arte y las tradiciones de los países que visita. Esto le convierte en un objetivo preferente para el turismo de interior, evitando así sobrecargar el tradicional turismo de sol y playa procedente del norte de Europa. Además, se trata de un viajero de calidad, que distribuye su gasto entre todos los subsectores turísticos y reserva parte de su estancia para realizar compras. Esto, tal y como señaló Javier Fernández durante su intervención, permite dar a conocer nuestros productos autóctonos que podrían ser demandados por los clientes chinos cuando vuelvan a su país.

Durante el actos e expusieron dos casos muy representativos de la diversificación que aportaría el aumento de viajeros chinos a la industria turística española. En primer lugar, Diana García, responsable de promoción turística de Aragón, explica como diseñaron en 2013 un plan específico de visitas culturales y gastronómicas cuyo éxito les ha permitido incrementar un 115% las visitas de ciudadanos chinos entre 2014 y 2017. En segundo lugar, Alicia Vanoostende e Inés Jiménez, Consejeras de Turismo de La Palma y Gran Canaria respectivamente, presentaron los proyectos existentes para potenciar la “Ruta de San Mao”. Se trata de una peregrinación que los turistas chinos vienen realizando desde hace años para visitar los lugares de las islas donde residió la famosa escritora taiwanesa “Echo Chen” durante uno de los periodos más intensos de su vida.

Por último, Lorenzo Palomares, director de la agencia de viajes ChinaSpain, destacó la importancia de utilizar los canales de promoción y venta que usan este tipo de clientes como son Baidoo y Wechat, anunciarse en redes sociales chinas y aprovechar el gran seguimiento que tienen los “influencers” en este país. En este sentido, llama la atención la iniciativa que tuvo el Corte Ingles en 2016 de invitar a cuatro de ellos a visitar España para promocionar el turismo y las compras en nuestro país.

Sin embargo, todos estos esfuerzos no valen de nada si luego no existe un programa de visados ágil que facilite la llegada de turistas chinos a nuestro país. Y esta es la principal queja de todos los conferenciantes. El problema, según explicó David Navarro, es que por un lado hay pocos puntos de expedición en China, y por otro, la empresa externa que ganó el concurso de exteriores para su gestión no está funcionando bien en este país. Por último se señalaron otras áreas a mejorar como son la conectividad aérea con China o la elaboración de un plan gubernamental para China.

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La nueva larga marcha de China

La diplomacia china y la del Vaticano tienen cosas en común: la discreción, la paciencia, la asunción de que lo que se negocia oficialmente no tiene necesariamente que ver con lo que realmente interesa y la existencia, siempre, de una estrategia de largo alcance compuesta de una infinidad de pasos cortos.

El pasado diciembre, los ministros de exteriores de China, Afganistán y Pakistán mantuvieron reuniones en Pekín presentadas bajo una etiqueta tan general como orientada a alcanzar consensos en cooperación económica, seguridad regional y conexión estable entre los tres países. Hay que recordar que, entre ellos, estos países tienen problemas de delimitación territorial en sus fronteras comunes, pero muchos menos que los que cada uno de ellos tienen con adversarios más estratégicamente importantes como India y, al fondo, el asentamiento de Estados Unidos en la zona. Además, China necesita solidificar sus relaciones con Pakistán, asegurar el corredor económico hasta los puertos del sus de este país y, a la vez, impulsar la máxima estabilidad posible en Afganistán, con el menor protagonismo de EEUU que pueda conseguir, para ampliar su influencia en la zona.

¿Y cuál es el arma principal de China para engrasar los avances? Pues, obviamente, inversiones y más inversiones. Básicamente en infraestructuras, lo que conviene a todos, pero estratégicamente sobre todo, a las empresas y al gobierno chino.

La larga mano de China atiende a varios frentes y dispone de varios instrumentos, además de mucho dinero. Por una parte intenta ser mediador en las conversaciones que Kabul mantiene con los talibán (sin olvidar que Pekín buscará aquietar a sus propios musulmanes del oeste), por otra facilitar su estrategia de ruta de la seda fortaleciendo y asegurando su presencia en Asia central y, en tercer lugar, además de su presencia en Pakistán, presentarse en toda la región como un socio de paz a las puertas de Oriente próximo que protagonizará sus siguientes pasos. Nada menos.

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THE ASIAN DOOR: Los nativos digitales de China están configurando nuestro futuro. Águeda Parra

(Foto: Portal GDA, Flickr) La denominada como economía digital comienza a afianzarse en todo el mundo, pero la gran transformación tecnológica y cómo quedará configurado nuestro mundo en las próximas décadas lo están definiendo hoy los nativos digitales de China.

La tecnología es una parte inherente a una generación mundial de jóvenes nacidos a mediados de la década de los noventa del siglo pasado, más conocidos como millennials. Sin embargo, en el caso de los nativos digitales chinos, la adopción de las nuevas tecnologías, sus hábitos y sus preferencias difieren tanto del resto de jóvenes de su generación como para ser los grandes arquitectos digitales del futuro de su país y de nuestro mundo.

Esta nueva generación digital no ha crecido con las enseñanzas del Libro Rojo de Mao, ni ha vivido las medidas aperturistas de Deng Xiaoping. El futuro del e-commerce y de la economía digital son parte del propósito de Xi Jinping de establecer un modelo de socialismo con características chinas para una nueva era, con el que se persigue la consecución de una sociedad modestamente acomodada y de un país modernizado. Los nativos digitales serán los verdaderos artífices de la transformación del país en una economía avanzada, ya que tanto las plataformas digitales de China, como el resto de fabricantes mundiales, van a tener en esta generación y sus gustos los referentes para modelar el futuro del e-commerce y de la economía digital mundial a nivel mundial.

Los nativos digitales en China representan el 16% de la población actual, y serán protagonistas del crecimiento del consumo total en China hasta en un 20% de ahora hasta 2030, según un reciente estudio de McKinsey. De modo que, la presencia de las empresas extranjeras en las plataformas digitales chinas resulta indispensable para poder participar de un mercado que en 2016 alcanzó unas ventas de 782.000 millones de euros, mayor que el gasto de Estados Unidos y Reino Unido juntos, registrando un incremento interanual del 33,4% en los primeros seis meses de 2017.

Esto se debe a que las plataformas digitales se han desarrollado en China de forma diferente al resto del mundo, fundamentalmente por una mayor penetración de Internet, siendo el smartphone el dispositivo con el que se registran más accesos a Internet, hasta representar el 95% de los usuarios activos. Pero en un entorno digital donde existen más opciones de compra que nunca, las multinacionales extranjeras deben estar atentas a un cambio de tendencia en la decisión de compra del consumir chino, donde el origen del producto ya no es el valor más importante, sino que prevalece el valor del producto y cómo se ajusten a sus necesidades. En el caso de los aparatos digitales personales, las marcas chinas han pasado de representar el 43% del mercado en 2012 al 63% en 2017, según el mismo estudio.

Alibaba, con su plataforma de e-commerce denominada Alipay, y Tencent, como desarrollador de WeChat, la mayor red social del país que incluye también mensajes instantáneos y servicios de pago, están creando una generación que actualmente está configurando el ecosistema digital donde conviven 500 millones de consumidores chinos, más que la población de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania juntas. En los últimos años, China se ha convertido en el mercado de e-commerce más grande y que más rápido crece del mundo, gracias a un trepidante ritmo de adopción de las nuevas tecnologías entre una generación que, en muchos casos, no ha conocido el teléfono fijo.

En China, Alibaba y Tencent dominan el 90% del e-commerce, el 85% de las redes sociales y el 85% de los pagos por Internet, dando forma a un ecosistema digital en el que se desarrolla una creciente clase media que actúa con espontaneidad y basándose en la comodidad de poder consumir nuevas experiencias que pueden disfrutar en el mismo día o al día siguiente. Todo ello hace que el futuro de las compras online y de los servicios a través del móvil en todo el mundo se estén diseñando a medida de los nativos digitales de China, teniendo como referencia estas plataformas donde la interacción social convive con las compras online y con los procesos de compra de forma integrada.

CIUDAD PROHIBIDA

INTERREGNUM: China en el centro. Fernando Delage

El lunes 15 de enero el Diario del Pueblo de Pekín publicó en primera página un llamativo manifiesto sobre el papel de China en el mundo. Apenas dos meses después del XIX Congreso del Partido Comunista, en el que Xi Jinping insistió en el comienzo de una “Nueva Era”, y coincidiendo con el primer aniversario de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el texto es revelador de las ambiciones de Pekín.

Retomando la idea de que China se encuentra ante un período de oportunidad estratégica para hacer avanzar sus intereses y consolidar su poder—un mensaje ya sugerido por Jiang Zemin en el año 2000—, se recogen tres ideas esclarecedoras sobre lo que piensan los dirigentes chinos y cómo están construyendo la narrativa de su ascenso.

El documento enumera, en primer lugar, los que considera como principales problemas que afronta hoy el mundo: el “déficit democrático”, el “déficit de gobernanza”, la desigualdad, el terrorismo o el cambio climático. Y todos ellos son consecuencia, según se indica del “sistema político y económico capitalista”. Estos factores, se señala en segundo lugar, están provocando profundos cambios, de los que está surgiendo como resultado un nuevo orden internacional. Esta es la ocasión, por último, para que China restaure su grandeza y regrese a la posición que le corresponde en el mundo.

Las reiteradas referencias del texto al “determinismo histórico” permiten concluir que China ve la presidencia de Trump como el contexto perfecto para dar ese salto cualitativo hacia la cúspide del poder mundial. Hace ahora también un año, en la primera ocasión en que un presidente chino asistía al foro de Davos, Xi defendió el libre comercio frente a las inclinaciones proteccionistas del nuevo presidente norteamericano, y ofreció su país para liderar la globalización. Su ofrecimiento fue recibido con alivio por los medios internacionales.

Celebrado el XIX Congreso, el Diario del Pueblo, principal órgano de comunicación del Partido Comunista, transmite la misma idea de manera directa a su opinión pública. Una China en el centro del mundo es, junto a la sostenibilidad del crecimiento económico, un pilar central de la legitimidad del régimen en el siglo XXI. Xi eleva la apuesta, en un juego en el que de momento continúa ganando puntos. La Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, hecha pública en diciembre, y la del Pentágono, anunciada hace unos días por el secretario Mattis, hacen hincapié en el desafío revisionista que representa China. Para Pekín son una prueba añadida de cómo se acelera la reconfiguración del poder global a su favor.