INTERREGNUM: Abe en Madrid y Bruselas. Fernando Delage

La semana pasada visitó Madrid el primer ministro japonés, Shinzo Abe. Lo breve de su estancia no resta significación al hecho de que España fuera el primer destino de su gira europea, motivada por la cumbre Europa-Asia en Bruselas. Es muy poco frecuente que un jefe de gobierno japonés visite oficialmente España. Pero se conmemora este año el 150 aniversario de la firma del tratado de Amistad, Comercio y Navegación que supuso el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Al mismo tiempo, había que dar continuidad a la “asociación para la Paz, el Crecimiento y la Innovación” que—con una vigencia de cinco años—fue acordada por los dos gobiernos con ocasión de la visita de Rajoy a Tokio en 2013.

Aquel documento proporcionó un contenido de alto nivel a la relación bilateral, ampliando la agenda a la discusión de distintos problemas internacionales, e identificando diversas áreas de cooperación conjunta, de la promoción del comercio y las inversiones al turismo, de los intercambios educativos a las energías renovables, o de la robótica a la nanomedicina. Ejemplos concretos de esa colaboración serían los acuerdos firmados el pasado año durante la visita a Japón del Rey Felipe VI. La renovación de la asociación España-Japón representa por ello un importante reconocimiento por parte del gobierno japonés de la creciente proyección internacional de España, y es una muestra de su interés por nuestras prácticas y experiencias en determinadas políticas públicas.

Fue la incorporación de España a la Comunidad Europea en 1986 lo que transformó cualitativamente la percepción japonesa de nuestro país. Y es nuestra pertenencia a la Unión Europea lo que maximiza nuestras oportunidades en la economía global, incluyendo la relación con los gigantes asiáticos. La visita de Abe tiene por tanto una relevancia que va mucho más allá de lo bilateral. La firma, el pasado año, de los acuerdos de asociación económica (EPA) y de asociación estratégica (SPA) entre Bruselas y Tokio, cuya entrada en vigor está prevista para principios de 2019, marca el comienzo de una nueva etapa entre dos actores que suman el 30 por cien del PIB y el 40 por cien del comercio global. La eliminación de aranceles y otras barreras al comercio y las inversiones facilitarán un aumento significativo de sus intercambios, del que se beneficiarán en gran medida las empresas españolas para acceder a un mercado de tan alto nivel adquisitivo como el japonés.

Su impacto sobre las perspectivas de negocio no es, sin embargo, la única de sus motivaciones. Buscar nuevos motores de crecimiento para unas sociedades que envejecen con rapidez; defender altos estándares de protección laboral, medioambiental y de los consumidores; y consolidar su posición en los mercados de altas tecnologías con un régimen exigente de protección de datos, son imperativos compartidos por Japón y los países de Europa occidental. También coinciden, en la era del Brexit y del nacionalismo económico de la administración Trump, en la necesidad de asegurar un orden multilateral basado en reglas. Este es el verdadero significado político y estratégico de la nueva relación entre la Unión—y por tanto España—y Japón; dos socios naturales que buscan ofrecer un ejemplo a terceros países en el actual contexto de incertidumbre y desorden mundial. (Foto: Michaël Ducloux, Flickr.com)

El último (e igualmente fallido) intento de ingeniería social. Miguel Ors Villarejo

El currículo de Jeffrey Sachs asusta. A los 13 años estudiaba las matemáticas que se imparten en las facultades de exactas, sacó una puntuación casi perfecta en las pruebas de acceso a la universidad y se graduó summa cum laude en Harvard, donde era profesor titular antes de la treintena. Su fama no tardó en traspasar fronteras y en 1985 el Gobierno de Bolivia lo contrató para que le ayudara a meter en cintura una inflación del 15.000%. Triunfó como Cagancho en Las Ventas y Polonia le cedió a continuación las riendas de su economía para que pilotara la reconversión al capitalismo. Salió a hombros nuevamente, pero su siguiente faena no sería tan lucida.

Boris Yeltsin quería desmantelar el aparato soviético y Sachs lo convenció para que acometiera “las reformas de una vez”, me contaba Xavier Sala i Martín en 2005, “que los ríos hay que cruzarlos de un salto, porque si vas de piedra en piedra te caes”. El resultado fue catastrófico. En 1991 el PIB ruso se desplomó un 15%, un hundimiento superior al de Estados Unidos en 1932, el peor año de la Gran Depresión. En las calles de Moscú la gente se murió aquel invierno de frío y hambre, un espectáculo insólito en Europa desde la posguerra.

En una conferencia de 1999 sobre la transición rusa, el entonces economista jefe del Banco Mundial Joseph Stiglitz declaró que “los autores del programa argumentaron que la medicina era la adecuada, pero que el paciente no siguió las instrucciones”. Stiglitz no citaba en ella a Sachs, pero la explicación cuadra con la soberbia del personaje. A Sachs le cuesta encajar críticas. Nadie puede negarle ni la buena intención ni el valor. “Admiro a Sachs profundamente por cómo se ha jugado su reputación y sus ideas”, escribe Bill Gates. “Al fin y al cabo, podría llevar una existencia confortable dando dos clases al semestre y dispensando consejos en las revistas académicas desde su sillón de orejas. Pero no es su estilo. Le gusta arremangarse. Poner a prueba sus teorías”.

Gates es uno de los varios millonarios a los que Sachs solicitó fondos para el último gran experimento de ingeniería social: el Proyecto Aldeas del Milenio (PAM). El propósito de este programa era borrar la miseria de la faz de la tierra, algo que Sachs considera que puede lograrse fácilmente. Occidente ha fracasado hasta ahora porque ha adoptado estrategias parciales, cuando el problema requiere una ofensiva general. En el caso concreto de África, sostiene, la pobreza extrema hace que las tasas de ahorro sean bajas, lo que a su vez determina unos bajos crecimientos. Esta debilidad no puede contrarrestarse con flujos de capital extranjero, porque las malas infraestructuras y la escasa formación de la mano de obra desincentivan la inversión. El resultado es un círculo vicioso que únicamente puede romperse concentrando las ayudas dispersas que hoy facilitan ONG y Gobiernos en un “gran empujón” que ataque simultáneamente todos los frentes: salud, educación, emprendimiento, igualdad de género, medio ambiente, agua, energía…

“Estos argumentos tienen cierta plausibilidad”, escribe el Nobel Angus Deaton en The Lancet, “pero no son respaldados por la mayoría de los economistas”, porque su eficacia práctica a la hora de promover el desarrollo no ha sido precisamente brillante.

“Llevamos 50 años dando ayuda”, dice Sala i Martín, “y ha sido un fracaso espectacular”. Y añade: “No conozco ningún país que haya salido de la pobreza gracias a la tasa Tobin, al 0,7% […]. Todos lo han conseguido a base de crecimiento”.

“Las naciones que hoy son ricas escaparon de la pobreza sin ningún empujón”, coincide Deaton y, refiriéndose a alguno de los frentes de los que habla Sachs, apunta: “Uno podría preguntar igualmente qué papel desempeñó la igualdad de género en la Revolución industrial o en la reciente erradicación de la miseria […] en India y China, que ha sido de las más espectaculares de la historia de la humanidad”.

Pero ya decimos que a Sachs le cuesta encajar críticas. Lo que no le falta es talento para venderse y, aunque no a Gates, sí persuadió a donantes como George Soros para que financiaran la puesta en práctica de sus teorías. En junio de 2006, el PAM se ponía en marcha en una decena de aldeas subsaharianas. La idea era rociarlas con un poderoso chorro de recursos y poner en marcha una dinámica de crecimiento que, al cabo de cinco años, podría sustentarse por sí sola, como pasa en Occidente.

¿Cuál ha sido el balance? Fascinada por el experimento, la periodista Nina Munk se convirtió en la sombra de Sachs durante seis años. Sus andanzas están resumidas en The Idealist. Munk vivió en Dertu (Uganda) y Ruhiira (Uganda), compartiendo con sus habitantes la ilusión inicial. “A medida que el dinero llegaba”, escribe Howard W. French, “cosas apasionantes empezaron a ocurrir en este poco prometedor lugar [Dertu], donde todo el agua sale de un pozo y el 80% de la población es analfabeta. Los techos de uralita, signo inconfundible de la prosperidad emergente, proliferaron; el dispensario médico se equipó y dotó de personal”. El plan original era respetar el nomadismo de la población autóctona, pero la afluencia de comida y servicios alteró los incentivos y los dertuenses optaron por hacerse sedentarios. “Lo que había sido un oasis con una charca para los camellos se convirtió en una pujante concentración de chabolas, con las calles alfombradas de basura. El mercado para el ganado nunca arrancó. La bomba de agua se averió. La gente empezó a pelearse por los bienes distribuidos. Se produjo una sequía, seguida de inundaciones. Brotaron epidemias”.

“Dertu”, cuenta por su parte Deaton, “sufrió el destino del pequeño pueblo al que visita un circo ambulante: de repente, se vio desbordado por una excitante actividad temporal, que incluía prostitutas y canallas que se peleaban por los despojos y vivían entre escombros. Hacia el final del libro [The Idealist], Dertu acaba aislada, sumida en la sequía, la guerra y el terrorismo”.

Estos problemas no afligieron solo a Dertu. En Ruhiira, Sachs decidió que había que plantar maíz, un alimento más eficiente que el plátano que habían cultivado hasta entonces. Por desgracia, ni había silos para almacenarlo ni mercado donde venderlo, así que el grano sirvió para que las ratas se dieran un formidable festín.

Aunque el programa debía alcanzar el punto de autosustentación a los cinco años, Sachs debió prorrogarlo otros cinco. Esta vez no le fue tan fácil captar fondos, así que recurrió a los préstamos y obligó a muchos habitantes de Ruhiira a endeudarse para dar el salto de la agricultura de subsistencia a la comercial. Era una apuesta segura, les explicó, pero resultó que no y, “además de perder lo poco que tenían”, escribe Deaton, “perdieron también lo que no tenían”.

A medida que las brillantes previsiones de Sachs se torcían, la admiración de Munk fue trocándose en desprecio, especialmente después de ver su reacción. Cualquier error era siempre culpa de los africanos, como antes lo había sido de los rusos, pero en general no reconocía muchos. Igual que los funcionarios del Partido Comunista en la China de los años 50, se esforzó por maquillar la triste realidad. “Los economistas que trabajaban en los cuarteles generales del PAM en Nueva York estaban convencidos de que Dertu prosperaba mucho después de que hubiera empezado a hundirse”, cuenta French.

Sachs incluso ha tratado de impedir la edición de The Idealist, como Munk ha denunciado en Twitter. Se queja de que ofrece una visión demasiado negativa y que el experimento, con todas sus limitaciones, ha contribuido a mejorar la existencia de los lugareños, pero ni siquiera esto es cierto. La primera evaluación independiente concluía en 2010 que las aldeas atendidas habían registrado un avance no muy superior al del resto del continente. Ahora acaba de salir un segundo análisis que corrobora que “lo conseguido podría haberse alcanzado a un coste sustancialmente inferior” y que además “las ganancias obtenidas están empezando a desvanecerse”.

Como dice French, Sachs es el último representante de lo que el politólogo James C. Scott llama “la ideología del alto modernismo”: la convicción de que una sociedad no puede organizarse a partir de “la inteligencia práctica de sus miembros”, sino desde “el conocimiento de los expertos”. La historia enseña, sin embargo, que “ningún modelo administrativo es capaz de reconstruir una comunidad salvo mediante un heroico y muy esquematizado proceso de simplificación”.

El PAM, reflexiona Deaton, no comportó la coerción brutal que acompañó “los proyectos de desarrollo agrario de Stalin o Nyerere [en Tanzania], ni por supuesto el horror sanguinario del Gran Salto Delante de Mao. Por eso deberíamos felicitarnos. Ahora bien, es un escándalo que Sachs ponga la soberbia y las consecuencias las paguen los aldeanos”.

Evento: USA, CHINA Y LA OMC. Isabel Gacho Carmona

El pasado 15 de octubre tuvo lugar en la Fundación Abertis la primera de las cuatro sesiones que tendrán lugar durante el ciclo: La nueva globalización: de las paradojas a las dificultades de hoy organizado por El Club de Roma y Esglobal. Con el título USA, China y la OMC, el evento arrojó luz sobre cuestiones como el proteccionismo, la guerra comercial, el papel de la OMC o las alianzas con terceros frente a los cambios que se están viviendo en la sociedad internacional. Moderado por Cristina Manzano, directora de Esglobal, el debate contó con expertos de la talla de Georgina Higueras, Miguel Otero y Pedro Rodríguez.

Parecía que el camino que estaba tomando la globalización era de una sola dirección, pero los acontecimientos recientes plantean dudas al respecto. ¿Sigue teniendo sentido la OMC hoy en día? ¿Es el proteccionismo una moda pasajera?

Marcó la jornada la relación entre las dos grandes potencias del momento: EEUU y China. La convivencia que se creó con Kissinger y Mao ya ha fallado. Falla desde la base. Hay falta de entendimiento. Tras meses de tensión, la ruptura se materializó el pasado 4 de octubre con el discurso de Pence: ahora son competidores estratégicos. China acumula el 20% de la deuda estadounidense y, dado que Trump concibe las relaciones como un juego de suma cero, la balanza comercial negativa con su competidor asiático es vista desde Washington como un grave problema.

China, que había gozado del estatus de “nación más favorecida” de la OMC desde 1980 entró en la Organización en 2001. Sin embargo, según Otero, la Administración Trump parece empeñada en que China no se beneficie del marco institucional de postguerra. Washington quiere repartir las cartas de nuevo, se siente más cómodo manteniendo relaciones bilaterales. El TLC firmado recientemente con México y Canadá es buena prueba de ello. En dicho acuerdo, además, EEUU se asegura la capacidad de vetar cualquier acuerdo comercial de sus socios con economías de “no mercado”, en clara referencia Beijing. Parece que entramos en viejas dinámicas que resuenan a la época de la Guerra Fría.

Sin embargo, es importante apuntar que esta rivalidad no es puramente una guerra comercial, sino tecnológica. El plan China 2025 prende colocar a la potencia asiática a la vanguardia de la innovación tecnológica. En palabras de Higueras “quieren saltar directamente al 4.0: inteligencia artificial, el espacio…” Esto asusta a Estados Unidos. ¿Serán capaces los chinos de superarlos en este campo? La idea es frenarlos antes de conocer la respuesta. De momento China depende de la potencia occidental en lo que a la alta tecnología se refiere, de ahí la importancia de los aranceles.

¿Cómo afecta este enfrentamiento internamente a estos gigantes? Por un lado, las políticas arancelarias de Trump se están empezando a notar en su territorio. En el Midwest la guerra comercial ya es cuestión en la campaña electoral. Además, los que más lo van a notar son las clases populares. “China provee a Walmarkt, que es donde compran los pobres” apunta Rodríguez. “El dolor no ha llegado a los productos de consumo, pero acabará llegando. El documental Navidad sin china ilustra muy bien la dependencia americana de este tipo de productos”.

Por otro lado, el régimen chino puede ser víctima de su propio éxito. Hasta ahora, la legitimidad del Partido ha estado muy vinculada el crecimiento económico, pero ¿Y si tuvieran éxito las políticas americanas? Se habla mucho de la capacidad de resiliencia del pueblo chino. Para Higueras y Manzano la política de hijo único puede jugar un papel crucial en este sentido. Ha cambiado la mentalidad china. Y, además de traducirse en que China va a ser una sociedad envejecida antes de gozar de un desarrollo pleno, esta política ha creado una generación de mimados, de pequeños emperadores que no están ni dispuestos ni preparados para sufrir como lo hicieran las generaciones anteriores.

En medio de esta guerra comercial y tecnológica, China está jugando sus cartas y se está acercando estratégicamente a Rusia. Dos visiones se pusieron en la masa respecto a este tema en el debate. Higueras entiende que desde occidente estamos empujando a Rusia a los brazos de China, que ambas potencias están frustradas por las sanciones y aranceles de occidente y no les queda más remedio que unir fuerzas. Rodríguez, sin embargo, es más escéptico respecto a lo que él llama el “victimismo ruso”: “Roma terminó conquistando el mundo en defensa propia”. En cualquier caso, y aunque China desconfía y guarda memoria del fracaso del Tratado de Amistad, Alianza y Asistencia mutua chino-soviético de 1950, es innegable el acercamiento de ambas potencias. Merece especial atención la colaboración en maniobras militares. Es cierto que todo parece apuntar a que no se materializará la famosa Trampa de Tucídides y que no viviremos una guerra entre Estados Unidos y China. La mentalidad del país del centro, fuertemente marcada por el pensamiento de Sun Tzu, entiende que la mejor victoria es evitar la guerra. Sin embargo, no descarta que Washington juegue la carta de Taiwán, y eso es una línea roja para Beijing. La situación es delicada y China necesita la experiencia combativa de Rusia. El chino era un ejército campesino adaptado y con poca experiencia, la última guerra que libró fue la del 79 contra Vietnam. Siguiendo las indicaciones de El arte de la guerra, ante la duda siempre es mejor dar el primer paso.

En definitiva, parece estamos siendo testigos de un cambio en las relaciones comerciales internacionales al cuestionarse los principios del libre comercio. Prestaremos atención al desarrollo de los acontecimientos.

有一次。。。 卷胡赫拉 (Juan Jose Heras)

有一次,有一位伟大的中国领导人决定将自己的国家变成世界强国。为此,他要求他的同胞们对他的决定充满信心。这涉及牺牲,如更好地控制互联网,旅行,购买,业务, 以及一般来说,他们自己的生活。但只是他知道什么对他们有好处。

他的臣民服从了。对他们来说,改善他们的生活条件比享受不熟悉的自由更为重要,这些自由可能会陷入一个习惯于统治者统治的国家的混乱之中。

然后,这位伟大的领导人与邻国的小领导人进行了交谈,解释他们应该如何处理一些问题。此外,他还承诺道路,桥梁和发电厂为了发展自己的国家和购买中国产品。最后他向他们展示了这位遥远的朋友(美国)不再值得信赖。

为了“帮助”帝国最遥远的野蛮人民,中国启动了“新丝绸之路”的倡议。它旨在将欧洲和亚洲商业化联系起来。他向这些国家借了很多钱,用来雇用皇帝的公司建造高速公路,桥梁,铁路和发电厂。 但他们中的大多数无法应付贷款,帝国不得不承担其政治和经济监督,以促进亚洲大陆的发展。

欧洲人发现了非常强大的战争魔法,使他们能够羞辱中国100年。 新皇帝知道他仍然需要这个魔法才能成为天下唯一的对话者。 这就是为什么他制定了一个吸引中国加入欧洲巫师的计划。 首先,他向他们提供了利用帝国丰富廉价劳动力使他们的法术更便宜的可能性。 后来,当中国人有钱买它们时,皇帝让外国魔术师进入他们的内部市场。 但是欧洲人仍然为他们保留了最前卫和最强大的魔力。

几十年来,这位狡猾的皇帝等待着蹲伏,给人的印象是他的帝国将像西方模式一样发展。直到有一天,由于独立,腐败和富裕社会中出现的乌托邦自由主张,民主国家才开始破裂。 然后,皇帝利用旧大陆连续的经济危机,设法抓住了那个前沿魔术,直到那一刻标志着他们之间的差异。

随着时间的推移,由于经济能力,中国正在积累政治影响力。 它还改善了欧洲的魔力并增加了其战争潜力。

这就是中国如何在21世纪恢复其合法地位:世界的中心。然而,在所有帝国,以及所有公司,最坏的敌人都在里面。也许不再需要改善生活条件的新一代人将开始要求自由和权利,这些自由和权利可以使独立运动,腐败和对政治阶层的不满感到的鬼魂复苏。 当然,在这种情况,一切都将具有“中国特色”。(Traducción: Isabel Gacho Carmona)

Pompeo visita Pyongyang por cuarta vez. Nieves C. Pérez Rodríguez

El Secretario de Estado, Mike Pompeo ha visitado una vez más Corea del Norte. Viaje que debió ocurrir el pasado mes de septiembre, pero que fue abruptamente cancelado por el presidente Trump, a tan sólo unas horas de que Pompeo hiciera el anuncio. Como buen subordinado, Pompeo aceptó el cambio con resignación y dejando ver que fue postergado hasta que la situación favorezca el encuentro. Pero lo cierto es que esta visita debía ocurrir por dos razones fundamentalmente: una, que el protocolo sugiere que el nuevo representante para Corea del Norte del Departamento de Estado sea presentando oficialmente, y qué mejor que de manos de quién hasta ahora ha encabezado las conversaciones (Pompeo). Y, en segundo lugar, por la importancia que la Administración Trump ha dado a la resolución de este conflicto, así que una vez que se comprobó que la tercera cumbre entre Kim Jong-un y Moon Jae-in fue exitosa, Pompeo reorganizó su visita que duró sólo 6 horas.

La delegación estadounidense aterrizó en Corea del Norte sin tener claro qué va a suceder, ni siquiera si Kim Jon-un recibiría al Secretario de Estado, afirma Kylie A. Twood, la única periodista estadounidense acreditada a acompañar a Pompeo en la visita y con la que 4Asia tuvo oportunidad de comunicarse. Twood sostiene que cuando el avión que traslasa por el mundo al Secretario de Estado tocaba tierra, los funcionarios norcoreanos comenzaron a dar a conocer lo que ocurriría en la visita. Pompeo salió del avión y Kim Yong Chol -ex ministro de seguridad ciber de Corea del Norte- comunicó que ni su traductor ni su escolta podría acompañarlos, mientras que Pompeo con una amable sonrisa intentaba no darle mucha importancia al asunto.

Las caravanas de coches mercedes negros esperaban a pies del avión para movilizar a los visitantes que fueron dirigidos hasta Peakhwawon, la casa de invitados que se suele usar para este tipo de reuniones. Twood la describe como un pequeño paraíso a las afueras de la capital en medio de un bosque idílico que consta de todos los lujos de un hotel de 5 estrellas, como pinturas enormes en marcos dorados, ostentosos muebles y múltiples salones. Mike Pompeo, Steve Beigun (encargado especial para las relaciones con Corea del Norte del Departamento de Estado), y Andy Kim (director del centro de Corea de la CIA) participaron en la reunión con el líder norcoreano, pero al traductor oficial estadounidense le fue negado el acceso. El encuentro, apuntó Twood, duró unas 2 horas, lo que es excepcionalmente largo para lo que Kim acostumbra.

Pero la mayor sorpresa llegó en el último minuto cuando a la delegación estadounidense se le informó de que el dictador norcoreano les acompañaría a comer.

Una vez más, a Pompeo se le indica el lugar exacto en el que debe pararse para esperar a Kim Jong-un, quien volverá a aparecer como una especie de rey por una puerta principal, relata Twood, quién además afirma que pasaron juntos unas tres horas y medias entre la reunión y la comida, en las que los altos funcionarios estadounidenses se dejaban sorprender por los norcoreanos. Pues en territorio norcoreano está claro que son ellos los que controlan y disponen, y así lo ha aceptado la Administración Trump, al menos de momento.

Es evidente que el régimen de Pyongyang quiere normalizar su relación con Estados Unidos y por extensión con el resto del mundo. Necesitan imperiosamente insertarse económicamente a la dinámica global. Y toda esta apertura es muestra de ello.

David Kang (director del Instituto de estudios coreanos de la Universidad del Sur de California) valora como muy positivo los avances que se han conseguido con Corea del Norte. Pone el énfasis en la Cumbre entre los dos líderes coreanos que tuvo lugar hace pocos días, y que prueba lo distendido de las relaciones entre ambos países, y a diferencia del discurso estadounidense el presidente Moon y Kim han dejado las expectativas en el hecho de estar de acuerdo en una desnuclearización, sin precisar cuándo tendrá lugar. Lo que ha resultado en la estabilización de la península coreana.

Victor Cha, uno de los expertos en el conflicto coreanos más respetados en Washington, coincide en que el acercamiento entre ambas Coreas parece real, y que los puntos cruciales de lo que han acordado favorece más a Pyongyang en cuanto a los proyectos económicos que fueron discutidos, que de llegar a ejecutarse se traducirán en prosperidad para Corea del Norte. Pero en cuanto a la desnuclearización no se ha avanzado ni un ápice.

Kim Jong-un quiere una buena relación con Washington que lleve a la Declaración de Paz, como un primer paso, que no es más que un formalismo que sostiene que la guerra ha terminado. Pero la declaración no es un tratado de paz, jurídicamente hablando. Un “tratado de paz” incluye a otros actores internacionales de relevancia como

Japón, Rusia y China y necesitaría en el caso de los Estados Unidos la aprobación del Senado. Pero, además, siguen estando las sanciones, y Corea del Norte ha sido sancionada por proliferación nuclear, con lo cual, la única manera de se dé un levantamiento de sanciones es que se pruebe que están desnuclearizados.

Pyongyang está jugando varias fichas a ver cuál le sale bien, pero es muy poco probable que acepten un proceso de desnuclearización. Pues en el fondo lo que Kim quiere es ser reconocido como potencia nuclear. Pero en este sentido la Administración Trump ha sido muy claro, la única vía es la desnuclearización de la península coreana.

THE ASIAN DOOR: 3 medidas para que Europa genere titanes tecnológicos como China. Águeda Parra

Estados Unidos ha sido el gran impulsor del desarrollo de Internet, creando una plataforma global que ha potenciado el desarrollo de la economía mundial del siglo XXI. En las últimas décadas, Silicon Valley ha sido el corazón tecnológico por excelencia desde donde han crecido y se han expandido grandes startups como Apple, Google, Facebook y Amazon, con usuarios distribuidos por todo el mundo. Una hegemonía que ha propiciado la creación de un ecosistema tecnológico al que Europa se ha adherido ante la imposibilidad de crear uno propio donde startups europeas compitan con las americanas. Dependencia de la que China sí ha conseguido desligarse iniciando su propia revolución digital.

Existen cuestiones que equiparan el potencial de Europa con Estados Unidos y China. Una de ellas es la economía de la Unión Europea que asciende a 17 billones de dólares, comparable en tamaño a la de Estados Unidos y China. El talento no parece ser tampoco un problema, ya que Europa dispone de grandes profesionales y conglomerados de empresas de relevancia internacional. Entonces, ¿qué ha hecho China que podría imitar Europa?

Financiación, financiación y más financiación. Primera medida que debería adoptar Europa para no quedar lastrada tecnológicamente por detrás de Estados Unidos y China. En 2017, las empresas tecnológicas americanas lideraban la inversión procedente de capital riesgo con 84.000 millones de dólares, las chinas reunían 59.000 millones de dólares, mientras las europeas apenas alcanzaban los 17.000 millones de dólares, según el World Economic Forum. De esa inversión, estos líderes digitales mundiales. Estados Unidos lidera desde décadas la clasificación mundial de empresas en Internet, reuniendo en el Top 20 de 2017 hasta 11 empresas americanas, siendo las 9 restantes chinas, y ninguna europea. Una progresión exponencial que contrasta con la clasificación de 2014 cuando solamente 2 empresas procedían de China (Tencent y Baidu) y el resto eran americanas, movimiento que muestra una tendencia de que a los unicornios les gusta China.

Impulsar el espíritu emprendedor en Europa sería la segunda gran medida. El valor de mercado conjunto de las dos startups europeas más destacables, la sueca Spotify y la alemana Zalando, apenas alcanza los 42.000 millones de dólares, muy lejos del valor de Alibaba de 480.000 millones de dólares y de Facebook, que alcanzan los 550.000 millones de dólares. La falta de una visión unificada de la Unión Europea frente a los desafíos globales tiende a ser un lastre para que las startups europeas compitan globalmente. A pesar de que la población europea tiene una dimensión similar a la estadounidense, tanto Spotify como Zalando centran sus ventas en sus mercados locales principalmente. En el caso de China, los titanes tecnológicos conocidos como BAT (Baidu, Alibaba y Tencent), han sido pioneros en generar un ecosistema paralelo a Facebook, Google y Amazon, impulsando la economía digital de China y el e-commerce mundial. Compañías que no solamente compiten a nivel nacional, sino que extienden sus operaciones globalmente, en muchos casos favorecidas por el despliegue de la nueva Ruta de la Seda por Asia Central y el Sudeste Asiático, países en los que está creciendo la influencia económica de China.

La tercera gran clave es la cultura del mentoring a las startups. Estados Unidos ha sido pionero en crear un entorno como Silicon Valley donde se prioriza el apoyo al talento y el consejo de grandes emprendedores tecnológicos. Experiencia que ha adoptado China para impulsar que sus ciudades compitan en innovación con las startups de la Bahía de San Francisco, iniciando la senda de la independencia tecnológica de las grandes potencias. La innovación está recogida como una de las grandes prioridades de Xi Jinping en el XIII Plan Quinquenal (2016-2020), desde donde se promueve que China se posicione como líder mundial en inteligencia artificial en la próxima década, además de impulsar grandes iniciativas como el Made in China 2025 y Healthy China 2030 que potencian la innovación en la industria china. A pesar de que Europa es referente en temas de B2B, Internet of Things (IoT) e inteligencia artificial, y figura entre los grandes fabricantes en varios sectores, carece de una legislación única que permita evolucionar un mercado europeo único donde germinen centros de innovación mundiales al estilo de Silicon Valley. De hecho, de los 69 unicornios existentes en Europa, la mayoría se afincan en el Reino Unido, próximo a la finalizar las negociaciones del Brexit que situarían a este grupo de empresas vanguardistas fuera de Europa. Una reflexión que debe abordar Europa para no perder el tren tecnológico que le sitúe en los vagones de cola entre las grandes potencias. (Foto: Ajmain Fayek Swapnil, Flickr.com)

Crimen y caos

El crimen del consulado de Estambul no sólo está suponiendo el revés más importante para la monarquía saudí en décadas, sino que puede acarrear un reajuste geoestratégico en la región con efectos negativos.

En primer lugar, que haya tenido lugar en Turquía y que este país se haya convertido, tal vez a su pesar, en el fiscal del caso plantea un problema y probablemente facilitará una salida no excesivamente traumática para Ryad. Turquía y Arabia Saudí son cautelosamente aliados. Les une su adscripción al sunismo islámico y su rechazo a una solución en Siria que pase por la supervivencia del régimen de Al Assad. Les separa la alianza de Ankara con Moscú que, a la vez, es un firme aliado del régimen sirio y de Irán, enemigo total, y bélico en Yemen, de los saudíes.

A la vez, la presión sobre los saudíes ha hecho reforzar sus lazos al eje sunní integrado básicamente por Bahrein, Jordania, Egipto y Arabia (Marruecos en segundo plano) que viven tratando de romper el crecimiento de la influencia y la presencia de Irán en toda la región. Debe añadirse que, aunque desde una discreción cada vez menor, nunca antes se había vivido un acercamiento como el actual entre Israel y el régimen saudí, amenazados ambos por Teherán.

Y, de fondo la presión de los medios de comunicación y la izquierda mundial que tratan de presentar a Arabia saudí como el gran Satán junto a su aliado EEUU. La satrapía saudí es hace tiempo el pretexto para encubrir los crímenes iraníes o justificar cierto terrorismo y es significativa la influencia de este clima de opinión en los gobiernos occidentales bienpensantes instalados en lo políticamente correcto en lo público y en la hipocresía y el realismo político en privado y en la práctica.

INTERREGNUM: Europa quiere acercarse a Asia. Fernando Delage

El Consejo Europeo aprobará en su reunión del 17-18 de octubre el plan de interconectividad Europa-Asia preparado por la Comisión durante los últimos meses y anunciado hace unas semanas por la Alta Representante para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini. Los líderes de la Unión Europea podrán además compartirlo con sus homólogos asiáticos en la cumbre Europa-Asia (ASEM) que se celebrará en Bruselas un día más tarde. Se trata de la esperada respuesta europea a la iniciativa de la Ruta de la Seda china, aunque ésta no aparece nombrada ni una sola vez en el documento. La UE cuenta así con una estrategia euroasiática, pero con distintas expectativas sobre su sentido y alcance.

La relevancia de la propuesta es innegable. El comercio Europa-Asia ha alcanzado los 1,8 billones de dólares, y ambas regiones suman más del 60 por cien del PIB global. Es lógico por tanto que Bruselas se plantee maximizar las oportunidades que ofrece este continente en crecimiento mediante una iniciativa dirigida a promover la construcción de redes de transporte, energía y telecomunicaciones, así como un reforzamiento de los contactos entre sociedades. A través de su estrategia, la Unión aspira a promover una serie de reglas que faciliten la cooperación pero garanticen al mismo tiempo el respeto de las normas de la libre competencia. La UE quiere asimismo que las inversiones que se acometan resulten sostenibles, tanto desde el punto de vista fiscal como medioambiental y social.

El gobierno chino ha dado la bienvenida al plan europeo, sugiriendo que se integre en su propia Ruta de la Seda. Pekín se beneficiaría de la financiación adicional que puede ofrecerle la Unión, y existen proyectos en su iniciativa que ya están de hecho cofinanciados por el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

Existe, no obstante, cierta desconfianza europea hacia China, derivada del creciente desequilibrio comercial entre ambas partes y del rápido aumento de las inversiones de la República Popular en el Viejo Continente desde la crisis financiera global; inversiones centradas en buena parte en sectores estratégicos y de alta tecnología. Agrava la alarma europea el hecho de que, detrás de ese desembarco inversor, está un Estado autoritario e intervencionista, no las fuerzas del mercado. La Ruta de la Seda se interpreta por ello como un instrumento a través del cual Pekín pretende corregir el exceso de capacidad productiva de su economía, ampliar sus mercados y cambiar las reglas del juego del comercio y las inversiones globales. De ahí las exigencias normativas de la estrategia de interconectividad europea.

A Pekín puede disgustarle la pretensión de la UE de condicionar sus movimientos tratando de imponer unas reglas contrarias a la discrecionalidad que ella prefiere. Pero más grave resulta la ausencia de un firme consenso europeo. Es sabido cómo Hungría, Grecia y ocasionalmente otros Estados miembros, bloquean con frecuencia las posiciones comunitarias con respecto a China. Ha sido ahora un país fundador, Italia, quien parece apostar por su propia relación bilateral con la República Popular.

Abandonando la política de la administración anterior, el actual gobierno de coalición se ha acercado a Pekín, en efecto, en el marco de su declarada hostilidad hacia el proyecto europeo. Confía en que las inversiones chinas le ayuden a superar sus desequilibrios macroeconómicos. Y, al firmar un próximo memorándum sobre la extensión de la Ruta de la Seda a Italia, Roma aspira a convertirse—incluso—en el principal socio de China en la UE. Es el mismo papel que David Cameron quiso construir para Reino Unido, con el resultado bien conocido. China busca socios a través de los cuales ampliar su influencia política, pero—al contrario que los populistas romanos—Pekín sí cree en la integración europea. Quizá Salvini y compañía no tarden mucho en descubrirlo.

¿Por qué se ha puesto la bolsa nerviosa? Miguel Ors Villarejo

A principios de este año, cuando Wall Street se dio una costalada, Paul Krugman relativizó en el New York Times la importancia de estas cosas. La bolsa es un animal asustadizo y tiende a sobrerreaccionar. Un mal dato de inflación o un buen dato de empleo pueden desatar la histeria. En ocasiones ni siquiera hace falta el dato. “No hay que suponer que existe una razón específica para la caída”, escribía Krugman, y recordaba que, tras el crash de octubre de 1987, Robert Shiller realizó un rápido sondeo entre un grupo de inversores y resultó que todos habían vendido después de ver que otros lo hacían. Les puede parecer un disparate, pero no carece de lógica. Piensen en nuestros antepasados. Cuando oían un ruido detrás de las hierbas no iban a ver si era un león. Salían corriendo. La naturaleza ha seleccionado a lo largo de siglos a tipos cobardes y mediocres, que son los que han levantado el capitalismo. Desde un punto de vista científico, es todo una chapuza.

Ahora bien, las chapuzas funcionan mal que bien y, del mismo modo que detrás de las hierbas había a veces un león, también el nerviosismo de los mercados puede evidenciar problemas. Donald Trump se ha apresurado a culpar a la subida de tipos. “La Fed se ha vuelto loca”, dice, y es verdad que un dinero más caro trastoca el equilibrio de incentivos. Por un lado, dificulta la financiación de las empresas y reduce su beneficio y, por otro, potencia el atractivo de los bonos. Mucha gente que estaba metida en renta variable ha empezado a venderla porque prefiere la fija, cuya combinación de riesgo y rentabilidad es ahora más ventajosa.

¿Tiene entonces razón Trump? ¿Por qué no se está quieta la Reserva Federal? Porque las expansiones no son eternas. “Tarde o temprano se agotan por tres razones”, me explicaba hace unos meses César Ruiz, el director de Inversiones de Pictet. “(1) Hay un choque externo, como el encarecimiento en los años 70 del petróleo; (2) la inflación se dispara y, al endurecer la política monetaria para atajarla, los bancos centrales fuerzan el cambio de ciclo, y (3) las firmas no pueden trasladar a los precios las subidas salariales y, para preservar sus márgenes, recortan la inversión y el empleo”.

Salvo el choque externo, hay algunos signos de que todo lo demás podría estar sucediendo en Estados Unidos. El coste de la vida rozó hace dos meses el 3% y, aunque desde entonces el alza se ha moderado, está claramente por encima de los niveles de hace un año. En cuanto a los sueldos, mejoraron el 0,3% en setiembre. Por otra parte, la actual expansión es la segunda más larga desde la posguerra y, salvo que se produzca un heroico repunte de la productividad (que nadie prevé), lo más lógico es que desfallezca y muera más temprano que tarde.

Como si fuera un héroe trágico, Trump ha decidido desafiar los designios de la economía y, desde que llegó a la Casa Blanca, ha estado peleándose para estirar el ciclo con rebajas fiscales y programas de infraestructuras. Estas iniciativas tienen efecto en el corto plazo y, de hecho, son probablemente la razón de que la bonanza esté durando tanto. Pero en el largo plazo resultan contraproducentes porque, cuando inevitablemente llega la desaceleración, el arsenal para combatirla se ha agotado y no queda margen ni para bajar los impuestos ni para impulsar el gasto. El sueño de la expansión eterna se da entonces de bruces con la dura realidad.

Nadie habla de que esté incubándose una catástrofe como la de 2008, pero la recesión probablemente sea más larga y profunda que la que habría tenido lugar de haberse gestionado las finanzas públicas con más rigor (y no solo en Estados Unidos).

Por eso se ha puesto la bolsa nerviosa.

Chinese mafia in Latin América. Nieves C. Pérez Rodríguez

The Chinese presence in any region of the planet is nowadays a fact. A report by the World Economic Forum states that China invested between 2003 and 2017 more than 110.00 million dollars in Latin America and the Caribbean, being the main trading partner of Argentina, Chile, Peru and Uruguay, and the second of Mexico. Most of the Chinese investment in this region was concentrated in Brazil followed by Peru, Argentina, Cuba and Jamaica, according to the Latin American and Caribbean Academic Network on China.

These numbers show how China impacts these countries and their economies, but it can also indicate more. For example, the number of Chinese immigrants in Latin America, which is a great enigma due to the incompetence of the receiving states of these communities, or even complicity, as happened in Venezuela under the leadership of Hugo Chávez who documented with Venezuelan passports a large number of Chinese citizens to guarantee their votes in elections a few years after taking office, in the first decade of 2000.

In Argentina there are Chinese criminal gangs or triads (三合会). Pixiu (貔貅,which means protector) operates in Buenos Aires, and is basically dedicated to the extortion of the owners of Chinese food stores in exchange for protection. Its modus operandi is retaliation to those who do not pay their quota, either with shots in the legs, fire of properties or death. Its members are all Chinese (come from China or born in the diaspora), the mediators are Chinese too, but the hit men in most cases are of other nationalities to avoid being related to the crime. As in all communities, they are established in small groups that have their own compatriots under pressure.

For a long time, the South American security forces ignored this danger, but in recent years more attention is being paid because they have been able to verify links of the triads with organizations such as Primeiro Comander da Capital (a very dangerous Brazilian criminal organization) and with Mexican cartels such as Los Zetas, Sinaloa or the Cartel de Juárez.

The activities of these groups are focused on the trafficking of people, who move from China to South America and many of whom work hard to pay for their trips. Another practice is money laundering; the Chinese mafias help the South American cartels to launder large sums using companies created in China and Hong Kong through international transfers.

The triple border, that curious T-shaped area formed by the meeting of the Iguazú River with the Paraná River separating Brazil from Argentina and leaving Paraguay to the west, according to Vanessa Neuwmann, president of the consulting firm Asymmetrica, is a mini state that benefits a corrupt elite while works as a large money laundering centre, efficient for organized crime and tobacco trafficking, and a money production machine for groups such as Hezbollah. Neuwman maintains that the leaders of the Paraguayan trade through the triple border are Chinese and Lebanese. The Colombian FARC, on the other hand, have also been benefited from the triple border and the free market areas in the Caribbean and Panama to mobilize contraband.

During the conversation that 4Asia held with Neuwmann, she assured us that the tobacco traffic comes mostly from Horacio Cartés’s factories in Paraguay and travels to China on mysterious flights departing from the Guaraní airport, located in the eastern city of Paraguay -in the triple border-. These planes land there loaded with Chinese contraband clothing and appliances and return to China with tobacco. Newman is convinced that there must also be smuggling of Chinese weapons but claims that it has not been confirmed yet. “The smuggling of tobacco to China is a very complicated issue” she says, because the importation of foreign brands is prohibited. Technically it is a closed market controlled by the State. However, the Chinese military (PLA) has a system of corruption and illicit trafficking of tobacco that they take advantage of to finance themselves. Likewise, our interviewee assures that this illicit tobacco traffic benefits North Korea, a country that is sustained by all types of legal or illegal trade with China.

Even though the existence of criminal organizations and contraband are common practices in all states, the striking point is that these practices exist in states like China, which maintains excessive control and penalization of its citizens. The fact that Chinese military forces handle the smuggling of tobacco into their territory is known by the authorities, who could eradicate it and nevertheless allow it. Just as they have allowed the money laundering that has been taking place in China for years and that has opportunely favoured the growth of its economy.

The double standard of the Chinese State has been put into practice to promote the interests of the State and its perpetuation. (Traducción: Isabel Gacho Carmona)