China: lanzada hacia la primera posición en la carrera espacial. Carla Flores

El ser humano siempre ha sentido una extraordinaria fascinación por el espacio. La carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, escenario de una de las principales contiendas de la Guerra Fría, constituyó el ejemplo perfecto de cómo lo que parecía inalcanzable podía ser conquistado gracias a la tecnología.

En los últimos años, esta particular competición cuenta con un atleta de excepción que, más joven y con buen ritmo, amenaza con situarse junto a los competidores tradicionales, e incluso superarlos, si estos descuidan su esfuerzo: la República Popular de China.

La potencia asiática entró tarde en la carrera espacial, si bien desde los años 50 ya comenzó a desarrollar un programa de misiles balísticos, su primer satélite, el Dong Fang Hong, fue lanzado en 1970, y el primer vuelo de un taikonauta (nombre que reciben los astronautas en China), en vehículo propio, tuvo que posponerse hasta 2003, siendo el tercer país en lograrlo. Sin embargo, su crecimiento durante los últimos ha sido incontenible.

En 2008, Zhai Zhigang dio, durante 15 minutos, el primer paseo espacial de un astronauta chino; en 2011, establecieron el Tiangong-1, su primer laboratorio espacial; en 2013, lanzaron su primer robot, Yutu, a la superficie lunar; en 2016, construyeron el mayor telescopio del mundo, el FAST; también en 2016, pusieron en órbita el satélite Micius, para experimentos en comunicación cuántica, mediante el cual, en 2017, lograron nuevos hitos en el intercambio seguro de claves criptográficas; en 2018, China lanzó más cohetes espaciales que cualquier otra potencia (39 frente a los 31 de EE.UU., los 20 de Rusia o los 8 de Europa). Ya en enero de este año, 2019, la sonda Chang’e – 4 ha sido la primera en realizar un alunizaje sobre el lado oculto de la Luna.

Los objetivos futuros del programa espacial chino pasan por el establecimiento del módulo central de una gran base espacial para el año 2020, la vuelta de un astronauta a la Luna no más allá de 2030 y el desarrollo de posibilidades de negocio mediante el asentamiento de rutas entre la Tierra y su satélite, además de la búsqueda de nuevas materias primas y el potenciamiento de su desarrollo tecnológico y militar ligado al espacio. Si bien la inversión china está aún lejos de la estadounidense (Bernhard Sand, Der Spiegel, cifra el presupuesto anual chino en unos 8.400 millones de dólares, una cuarta parte del norteamericano), ésta aumenta cada año. Además, desde el año 2014, el gobierno chino permite la inversión privada en la industria aeroespacial.

Las nuevas relaciones entre Estados Unidos y la potencia asiática llenan de incógnitas el futuro del programa espacial, pero está claro que China se posiciona como un duro competidor en esta apasionante carrera de fondo. (Foto: Twan Verrijt)

Japón, tradición y armonía. Nieves C. Pérez Rodriguez

Tokio.- El increíble archipiélago llamado Japón está repleto de tradiciones, como pocos lugares en el planeta. Tradiciones ancestrales que han configurado una rica cultura en donde se dedica largo tiempo a actividades ordinarias, la elaboración minuciosa de objetos, alimentos, o incluso la prestancia de sus ciudadanos, sin aparentes excesos, pero inmaculadamente cuidado.

En Japón nada es casual o circunstancial. Todo lleva una especie de protocolo previamente concebido, como el ritual del té, que se remonta a la llegada del budismo desde China en el siglo IX. Pero al que los japoneses le incorporaron sus delicadas artes y lo hicieron aún más ceremonioso, agregándole unos diminutos pastelitos exquisitamente elaborados y decorados que se sirven junto al té para balancear el amargor de la bebida. Siempre en busca de la armonía.

El ritual de la elaboración de las comidas. Los alimentos son servidos en porciones minúsculas, cortados artísticamente y colocados por separados en pequeños platitos. Por lo que se come una gran variedad de proteínas y vegetales acompañados de arroz. Se intenta aprovechar todo de los alimentos, en el caso del pescado, la piel y las espinas son molidas para poder ser consumidas, optimizando al máximo los productos, mientras se extraen todas las vitaminas y beneficios de éstos.

Así mismo sucede con el espacio. En una nación de 127 millones de habitantes y tan sólo 374.744 km2 de extensión territorial, compuestas además por islas, la optimización del espacio es crítica y los japoneses son maestros en la practicidad y aprovechamiento milimétrico sin perder la estética y el buen gusto.

La tercera economía más grande del mundo ha invertido enormes cantidades en su transporte público, que conecta el país de un extremo al otro, a través de una gran variedad de vías férreas. Japón tuvo su primera locomotora de vapor en 1872, y a partir de entonces no ha hecho más que sumar trenes a su colección.  En la década de los sesenta incorporó los trenes de alta velocidad que, a día de hoy, pasan con frecuencia de tres minutos. Son los trenes más seguros del mundo, pues no tienen registros de accidentes en su historia. Y porsi fuera poco, el margen de retraso, si lo hubiera, sería de unos 8 segundos. Lo que es otro ejemplo de la exactitud y absoluta precisión en la que se maneja la sociedad.

La limpieza y el orden son probablemente los valores más arraigados en la población. Un gran culto por la pulcritud invade las calles de las metrópolis, estaciones gigantes de trenes por las que transitan millones de viajeros diarios, con suelos blancos. Ausencia de cestos de basura en las calles. Lavabos públicos en cada esquina inmaculadamente limpios, casi surrealista. Junto con un comportamiento social profundamente civilizados, restaurantes llenos de gente en los que nadie levanta el tono de voz, para no molestar al vecino. Cubículos en las calles para los fumadores, que limitan el espacio del humo a una habitación para no incomodar al transeúnte no fumador.

La sociedad japonesa parte del respeto y la consideración al próximo, siendo estos principios los que rigen las normas de comportamiento social. Así como mostrar agradecimiento es otro valor profundamente afincado en los ciudadanos, para expresarlo acompañan las palabras con una reverencia en señal de respeto y apego a esas tradiciones que comenzamos explicando al principio del texto.

El Wabi-sabi (侘・寂) es un término filosófico que describe el concepto de la belleza de la imperfección. Los japoneses aprecian la complejidad de la vida real a través de la imperfección. Y tienen muy internalizado la estética minimalista conjugada con la naturaleza, tal y como es. Yo me permito agregar además que, aceptan la belleza de la imperfección, mientras que trabajan con riguroso cuidado para aportar perfección a esa imperfección, siempre en busca del equilibrio y la armonía.

Merkel, Pompeo…. Y Oriente Medio

Los últimos días han sido especialmente tensos a tres bandas: Europa, y en concreto Alemania, Estados Unidos y Oriente Medio con Irán como especial protagonista.

Todo empezó con la cancelación de dos encuentros sucesivos que se habían programado entre el secretario de Estados de EEUU, Mike Pompeo, y la primera ministra alemana Ángela Merkel, que expresó su malestar por las cancelaciones. Aunque las relaciones entre Estados Unidos y Alemania son tradicionalmente buenas, últimamente se han distanciado en dos asuntos: Venezuela e Irán.

En el primero de los casos, Alemania se muestra partidaria de impulsar un acuerdo político que dé paso a la celebración de elecciones con renuncia expresa y previa de Estados Unidos al uso de la fuerza mientras Estados Unidos, sin decirlo expresamente, sostiene que renunciar de antemano al uso de la fuerza es ampliar el margen de maniobra del presidente Maduro.

En relación con Irán, la situación es diferente, aunque contiene los mismos elementos, supuestamente tácticos, de fondo. El presidente Trump, como había prometido en su campaña electoral, anuló el acuerdo con Irán suscrito por el presidente Obama y la Unión Europea mediante el cual, Teherán obtenía el fin de las sanciones por su rearme nuclear si lo paralizaba diez años, no sufriría nuevas inspecciones internacionales y podría colocar su petróleo en los mercados. Trump quiere renegociar el acuerdo y que Irán se comprometa a parar definitivamente el rearme nuclear con inspecciones de verificación. Alemania, con importantes intereses comerciales en Irán, impulsa a Europa a mantener el acuerdo interior.  De hecho, todo parece indicar que la suspensión de la visita de Pompeo a Berlín para irse por sorpresa a Irak, tendría que ver con una amenaza de Irán sobre Israel tras el anuncio, ya hecho, de no asumir el compromiso de desprenderse del resto de uranio enriquecido que le queda y, supuestamente, reanudar el rearme.

EEUU y la UE siguen sin tener una política común de seguridad encajonada entre la dureza y lo que algunos analistas califican de defensa líquida de Europa. La realidad va a plantear más tests en estos términos. (Foto: Marco Verch)

Reseña: El papel de China el en siglo XXI. Gema Sánchez

Los grandes cambios en la historia de la humanidad se perciben con cierta nitidez y certeza a medida que el paso del tiempo permite abrir la perspectiva y observar diferencias entre una era y la inmediatamente anterior. Es posible que ahora estemos justo en el filo del paso a otra etapa en la geopolítica mundial y que estemos asistiendo a la emergencia de China como una gran potencia. Su historia se remonta a más de tres milenios, hundiéndose en el pasado a través de sus distintas épocas dinásticas e imperiales. A nuestros ojos esta visión resulta demasiado lejana, sin embargo para los chinos está muy presente y es un contexto imprescindible para entender su proyección actual.

Esta nueva era ya es una realidad para algunos especialistas en relaciones internacionales, que fundamentan su opinión en el estudio del gigante asiático y aportan claves para entender cómo será su rol en el siglo XXI. Organizado por Foro de Foros, en colaboración con Cátedra China, el pasado 25 de abril tuvo lugar un debate moderado por la periodista Georgina Higueras, acompañada por cuatro expertos que reflexionaron sobre estas cuestiones.

Para el ex embajador de España en China, Juan Leña, China va a moldear este siglo con prudencia, ya que es beneficiaria del sistema actual y por tanto no le interesa “romper la baraja”. Será el primer país en alcanzar una posición de primer nivel sin ser una potencia militar y cree que el presidente Xi Jinping está gestionando el papel de China en la globalización, con una actitud responsable, propia de un estadista que dirige una gran potencia. La creación del BAII y de otras instituciones lideradas por Pekín no busca acabar con el orden mundial establecido, sino complementarlo. La China de hoy acude al capitalismo para salvarse y lo hace aplicando un capitalismo adaptado y dirigido. No cree el embajador Leña que la democracia sea una prioridad para los dirigentes chinos y no lo será mientras la economía siga yendo bien. Su prioridad es la unidad y la estabilidad interna.

Según Cristina Manzano, directora de esGlobal y experta en relaciones internacionales, el ascenso chino inquieta a Europa porque ha pasado de ser un país en desarrollo a ser un competidor en la esfera global. Manzano recordó un principio básico de las relaciones internacionales: la necesidad de tener un enemigo localizado. La UE mira con recelo las negociaciones comerciales bilaterales entre Pekín y los Estados miembros porque debilitan la posición común. Lo mismo el diálogo de China con el bloque de países de Europa central y del este: el conocido 16+1, ahora 17 al haberse unido Grecia. En cuanto a la adhesión de Italia a la Belt and Road Initiative, cree que tiene más valor simbólico que real, dado su peso en la UE.

El mundo está fragmentado y los Estados buscan alianzas bilaterales, la interdependencia funciona como factor de disuasión. En este marco, China alcanzará la preponderancia tecnológica porque así se lo ha propuesto y no parece que vaya a ser de forma armoniosa. Hay ejemplos que ilustran la determinación de China y sus medios para conseguir sus fines, como la fuerte presión que ejerció Pekín para que en el informe anual del Banco Mundial —Doing Business—, el país no saliera tan mal parado.

Por su parte, el académico Martín Ortega Carcelén, mencionó el vivo debate que hay sobre si China va a ser una potencia retadora o va a respetar el statu quo. Recordó que carece de tradición expansionista o colonizadora y no está muy claro dónde mandaría su flota y para qué. Su tablero de juego es netamente comercial y económico, con una expansión tremenda en los mares periféricos y en África. Este es el contexto de la BRI, con grandes proyectos para desarrollar infraestructuras. En Asia están aportando la vertiente de cooperación a su presencia comercial e industrial. No ve razones para asustarse pensando en un dominio económico mundial de China, pero es cierto que una crisis china nos afectaría a todos.

Por último, el periodista Felipe Sahagún aportó algunos datos sobre las reivindicaciones de Pekín en el Mar del Sur de China, con base en un antiguo mapa donde aparecen marcados los nueve trazos. El mar esconde enormes reservas de recursos (gas, petróleo y pesca) que son cruciales para Vietnam o Filipinas y que Pekín no quiere perder. Además, está en juego la hegemonía de China en el Océano Pacífico. A su juicio, la situación es muy compleja y el Mar de Sur de China es una “bomba de relojería”, cuyos conflictos aún están lejos de resolverse.

Georgina Higueras es periodista y ha sido corresponsal de Asia-Pacífico para El País; Juan Leña Casas  es diplomático y ha sido Embajador en la R. P. China, en Japón, en Argelia y en Corea del Sur; Cristina Manzano es periodista, especializada en economía y directora del medio esglobal; Martín Ortega Carcelen es profesor de Derecho Internacional en la UCM e investigador del RI Elcano, ha sido Director del Gabinete de Análisis y Previsión del MAEC; y Felipe Sahagún también es periodista y está especializado en política internacional, es profesor de la Facultad de CC de la Información de la UCM y ha sido corresponsal de RNE.

Con las intervenciones de estos expertos, parece que China está dando un paso decisivo para lograr una posición de primer orden en la escena mundial y que no le espera un camino fácil. Si estamos asistiendo o no a un cambio de era, el tiempo lo irá desvelando, aunque es innegable que así es justamente como los gobernantes chinos quieren que se perciba: como una nueva etapa en la dilatada historia del país del centro o del reino del medio.

THE ASIAN DOOR: Meituan se come a Goliat. Águeda Parra

Pedir comida a domicilio en China resulta cada vez más barato y más cómodo. Muchas personas comienzan a plantearse la necesidad de cocinar y hacer la compra cuando los servicios que ofrecen las empresas de distribución de comida han conseguido atraer a más de 355 millones de personas. Esto supone que casi un cuarto de la población china solicita a través de su Smartphone el envío de comida.

No ha pasado todavía una década desde que Wang Xing fundara en 2010 Meituan, una empresa que hoy está valorada como la cuarta startup tecnológica mundial más valiosa, alcanzando una valoración de 30.000 millones de dólares. Meituan corresponde a esa nueva generación de startups que, al margen de los grandes titanes tecnológicos chinos como Alibaba, Tencent y Baidu, los denominado BAT, están consiguiendo posicionarse en la boyante economía digital china. Fundada conjuntamente con Alibaba en sus inicios, el gran éxito de Meituan ha sido conseguir convertir el incipiente nicho de mercado que era la distribución de comida a domicilio hace una década en un floreciente sector por el que compiten las grandes tecnológicas chinas. Cambiar la estrategia inicial de descuentos por volumen en restaurantes, similar a Groupon, por la distribución directa de comida, le ha permitido al nuevo genio tecnológico chino ser el número 1, consiguiendo en sólo unos años que el mercado digital de la distribución de comida pase de representar un 10% a más del 60%.

Meituan es el líder indiscutible con un 63% de cuota en el mercado chino en 2018, según Bernstein Research, mientras Alibaba ha invertido miles de millones de dólares intentando hacer más competitiva su marca Ele.me, la cadena de supermercados de productos frescos y de comida a domicilio con la que alcanza el 36% restante del mercado. De hecho, aunque fundada conjuntamente en sus inicios con Alibaba, Wang Xing disolvió la asociación para terminar asociándose años después con el mayor competidor del coloso del e-commerce, Tencent, ahora accionista de referencia al aportar una financiación de 1.000 millones de dólares a cambio de fusionar su propia compañía de servicio de distribución con Meituan y hacer que ésta forme parte del universo de WeChat, aunque operando de forma independiente.

Meituan ha tomado el camino de otras startups chinas que han elegido la bolsa de Hong Kong para presentar su IPO, siguiendo el ejemplo de tecnológicas chinas como Xiaomi, continuando la dinámica de sustituir el parqué americano por el asiático. Las cifras de la startup china dan una muestra de la magnitud del mercado, que cuenta con 600.000 conductores para la distribución de comida, en China se realiza en motocicletas, dando servicio a más de 400 millones de clientes al año en más de 2.800 ciudades. Las cifras pueden llegar a ser mareantes en el caso de China, donde existen 156 ciudades con más de un millón de personas, en Estados Unidos solamente son 10, y el coste del reparto se sitúa en 1 dólar, mientras que en el mercado americano alcanza los 5 dólares, según iResearch.

En esta nueva etapa, Meituan busca revolucionar el mercado de distribución de comida, que alcanzó en 2018 un valor de 35.000 millones de dólares, con la incorporación de la inteligencia artificial como principal arma innovadora. La incorporación de este tipo de software permitirá mejorar el itinerario de los conductores, que de media realizan unos 25 repartos al día, comparado con los 17 que realizaban hace apenas tres años. Las mejoras por la incorporación de las nuevas tecnologías podrían suponer incrementar significativamente los más de 20.000 millones de repartos que se realizan diariamente en China, el mayor imperio mundial de distribución de comida a domicilio.

En el espíritu emprendedor de Meituan, la aplicación de las nuevas tecnologías es la piedra angular del imperio que poco a poco está creando. De ahí, que la inyección de capital en innovación no esté únicamente destinada a mejorar las capacidades de su propio negocio, sino que los restaurante son también parte del objetivo tecnológico de la startup. De esta forma, Meituan pretende invertir unos 1.700 millones de dólares durante 2019 para que los comerciantes mejoren su ecosistema digital. A través de impulsar ayudas en los servicios digitales, de marketing y de cadena de suministro, Meituan pretende afianzar la relación con sus socios, asegurándose una mejor posición en el competitivo mercado de la distribución de comida.

Ante una competencia tan feroz, y con la presión de unos ingresos que no crecen al ritmo de épocas anteriores, la estrategia de Alibaba será extender su cadena de supermercados Ele.me fuera de las grandes ciudades, donde los servicios de distribución de comida a domicilio mediante aplicación todavía no están presentes. La evolución es un proceso natural en un país donde la revolución digital pretende ser ubicua a toda la población, alcanzando también al medio rural. De este modo, la transformación que ha propiciado la competencia entre Alibaba y JD.com en el mercado del e-commerce es similar a la que están librando Ele.me y Meituan, aunque en este caso sea David el que se esté comiendo a Goliat.

INTERREGNUM. Kim maniobra. Fernando Delage

Casi un año después de su primera cumbre con el presidente norteamericano, el líder norcoreano, Kim Jong-un, lanzó el pasado sábado sus primeros misiles de corto alcance desde noviembre de 2017. Los analistas coinciden en que la prueba supone un intento de aumentar la presión sobre el presidente Trump para reanudar las negociaciones, después del fallido segundo encuentro entre ambos, en Hanoi en febrero.

La reunión en Vietnam concluyó de manera abrupta al rechazar Trump la propuesta de Kim de eliminar las sanciones económicas impuestas a Corea del Norte a cambio del desmantelamiento sólo parcial de su programa nuclear. Kim anunció con posterioridad que esperaba una nueva propuesta de Washington antes de terminar el año. Sin incumplir su renuncia a los ensayos de armas nucleares y misiles intercontinentales—que Trump anunció en su día como un gran triunfo para Estados Unidos—, este lanzamiento de cohetes de corto alcance podría ser el preludio del fin de dicha suspensión. Kim desafía así al presidente norteamericano cuando éste encara en pocos meses el comienzo de la carrera para su reelección en 2020.

Con este último ensayo, el líder norcoreano revela su frustración con la ausencia de avances en las conversaciones. Pero es también revelador que la prueba se haya producido sólo días después de su primer viaje a Rusia. El “productivo” encuentro mantenido con el presidente Vladimir Putin en Vladivostok, lanza una señal a Washington de que cuenta con otros socios internacionales—desmintiendo de este modo el supuesto aislamiento diplomático de Pyongyang—, mientras que permite a Moscú asegurarse un papel en el complejo tablero diplomático intercoreano.

Los instrumentos a disposición de Rusia son limitados en comparación con los de Estados Unidos o China. Pero si se llega a una solución sobre la desnuclearización de la península, sobre la que tendrá que pronunciarse el Consejo de Seguridad de la ONU, será necesario contar con el apoyo de Moscú, por lo que deberán tenerse en cuenta por tanto los intereses del Kremlin. Más relevante es, con todo, la evolución del contexto estratégico de la crisis norcoreana: la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China y el abandono por Washington del tratado de armas nucleares de alcance medio (INF) requiere evitar un agravamiento de los problemas de seguridad en la región mediante una nueva carrera de armamentos, otro objetivo que resulta imposible sin Moscú. De manera más general, sin una conversación entre las potencias—entre las que hay que incluir a Japón y Corea del Sur—sobre la estructura de seguridad del noreste asiático, una solución al problema norcoreano resulta poco probable, si no imposible. Entretanto, Pyongyang demuestra su habilidad al repartir las cartas de la baraja, enfrentando a sus socios y enemigos mientras continúa ganando tiempo y reforzando sus intereses.

Por qué Israel innova y España no (1). La madre de Woody Allen. Miguel Ors Villarejo

Una broma recurrente en la obra de Woody Allen es cómo la madre lo atormenta continuamente poniéndole de ejemplo a algún sobrino dentista o vendedor de fondos.

—Ay, hijo, tu primo sí que tiene un trabajo bueno, y no veas qué casa se ha comprado en las afueras.

—Mamá —replica Woody Allen—, soy un director de cine famoso, he ganado cuatro Oscar, vivo en un piso de lujo en Manhattan con mayordomo y chef francés.

Pero está claro que, por muchos y grandes que sean tus logros del presente, una madre nunca les va a sacar tanto provecho como a tus errores del pasado. Puede estar años royéndolos imperturbable, sin el menor asomo de agotamiento.

Los españoles somos un poco así. Nos pasamos el día lamentándonos del ayer: la derrota de la Invencible, Trafalgar, el Dos de Mayo y, por supuesto, el Desastre del 98. Yo entiendo que entonces perdimos Cuba y Filipinas, pero habíamos perdido antes un subcontinente y siempre me he preguntado por qué el Desastre fue el del 98.

Pero así es la lógica de la madre de Woody Allen. Da igual la magnitud de la pérdida. Aunque solo hubiera sido el islote de Perejil: de lo que se trata es de quejarse, y 1898 puso en marcha una industria de la autoflagelación que iba a mantener décadas entretenidas a las mayores lumbreras del país preguntándose básicamente por qué lo hacemos todo tan mal. Yo vine al mundo en 1958, 60 años después de la batalla de Cavite, y Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz seguían sin ponerse de acuerdo sobre si la culpa era de los visigodos o había que remontarse hasta Altamira.

Y cuando en 1976 me aventuré efímeramente por Filología Hispánica, recuerdo que nos dieron a leer un ensayo de Pedro Laín Entralgo que atribuía el destino de España a la convexidad del paisaje castellano. Mientras un valle, razonaba Entralgo, es cóncavo, te envuelve en su regazo y te invita a recogerte, la meseta es el antivalle, una extensión convexa e inabarcable que te obliga a buscar sus límites y te arroja hacia el más allá en busca de no se sabe qué.

Ese no se sabe qué no era, por desgracia, la industria ni la tecnología. Cuando hace justo un año entrevisté a Jacobo Israel para Actualidad Económica, me explicó que a él le incomodaban las compañías grandes. Le encantaba crearlas y verlas crecer, pero cuando dejaba de conocer a los empleados por su nombre de pila y ya no le invitaban a sus bodas y sus bautizos, consideraba que había llegado el momento de ceder el testigo. “Yo ya no sirvo”, me decía, “así que vendo la empresa”.

Este proceso lo ha repetido varias veces y lo que me comentaba es que el que le compraba nunca era un español, siempre era un extranjero.

“¿Por qué?”, le preguntaba yo.

“Los españoles”, me decía, “tenemos propensión a meter el dinero en bienes raíces. No nos atraen ni la industria ni las manufacturas”.

Esta aversión a todo lo que huela a tecnología tuvo su gran mentor en Miguel de Unamuno. “La ciencia”, decía, “quita sabiduría a los hombres”. Y añadía: “El objeto de la ciencia es la vida y el objeto de la sabiduría es la muerte”.

Mientras sus coetáneos propugnaban europeizar de España, Unamuno defendía africanizarla. “Yo me voy sintiendo profundamente antieuropeo”, le escribió en cierta ocasión a Ortega y Gasset. “¿Que ellos inventan cosas? Invéntenlas”. Y unos meses después, en el artículo “El pórtico del templo”, volvía a la carga. “Inventen, pues, ellos”, ponía en boca de un personaje, “y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó”.

La lógica es intachable. Una vez desarrollada, una idea puede ser imitada por cualquiera y el plan de Unamuno era dejar que los europeos se ocuparan de los aspectos prácticos de la vida (la bombilla, el tranvía), mientras nosotros nos consagrábamos a la mística. Al final, seríamos tan ricos como ellos, pero mucho más sabios.

La lógica es intachable, ya digo. El único inconveniente es que no funciona (como, por otra parte, sucede decepcionantemente tan a menudo con la lógica intachable). Basta echar un vistazo para darse cuenta de que los países más ricos son los que más innovan. Es verdad que, como dice Unamuno, tarde o temprano todo se copia, pero, entre tanto, el que lanza la innovación disfruta de un lucrativo monopolio temporal. Y da igual que el monopolio sea o no legal, es decir, que esté protegido por una patente. La ventaja que da golpear primero es considerable. Los economistas Michele Boldrin y David Levine explican en Against Intellectual Monopoly que “las sumas que los escritores británicos cobraban [en el siglo XIX en Estados Unidos] excedían a menudo los derechos de autor que percibían en el Reino Unido”. Los dos mercados tenían entonces un tamaño similar y, aunque en Estados Unidos no había propiedad intelectual, los editores sorteaban su ausencia realizando tiradas masivas que les reportaban fuertes ingresos en un plazo relativamente breve. Para cuando los editores piratas tenían sus copias listas, el grueso de las ventas ya se había consumado. Este patrón es el que rige el ciclo de vida de cualquier producto, no solo los libros: el beneficio se concentra al principio, porque luego surgen las imitaciones y los márgenes no vuelven a ser iguales.

Ir un paso por delante compensa siempre, pero hay un ámbito en el que esta ventaja es especialmente pronunciada: el militar. Disponer de un arma exclusiva te proporciona una superioridad que, convenientemente aprovechada, puede resultar definitiva. Hace poco leí una noticia en la que explicaban cómo las fuerzas armadas israelíes habían explotado durante décadas un lanzamisiles de diseño propio, el Pereh. La peculiaridad del Pereh es que su aspecto era el de un carro de combate, de modo que el enemigo que lo veía avanzar presumía que abriría fuego cuando se hallara a cuatro o cinco kilómetros, que es el rango de tiro de un tanque. Pero el Pereh lanza misiles. Su alcance es muy superior y, para cuando Hamás o Hezbolá querían reaccionar, ya habían sufrido un daño irreparable.

Las ventajas de la innovación se aprecian aún más con el contraejemplo de Arabia Saudí. El reino está abonado al unamuniano “que inventen ellos”. No innova nada, pero dispone de una billetera casi ilimitada y puede costearse el material más sofisticado que ofrece la industria. El problema es que sus enemigos no tienen más que mirar los catálogos de los fabricantes para saber exactamente a qué van a enfrentarse y montar una respuesta que, como se está viendo en Yemen, puede ser más que suficiente.