Vietnam y Estados Unidos, con China al fondo. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Vietnam estableció relaciones con los Estados Unidos en los años 50, una época convulsa pues los franceses seguían manteniendo la ocupación de la Península Indochina desde mediados del siglo XIX. Los vietnamitas expulsaron a los franceses en 1954, año en que Estados Unidos junto con sus países aliados comenzaron a colaborar militarmente con la provincia del Sur, para combatir el comunismo del Norte. El país quedó dividido en dos y los estadounidenses invirtieron billones de dólares en resistencia y en modernizar el sur con el propósito de parar el comunismo en la era de la guerra fría, lo que desencadenó la Guerra de Vietnam o la segunda guerra de Indochina.

En enero de 1973 se firmó en Paris el “Acuerdo de fin de la guerra y restauración de la paz de Vietnam”, lo que puso fin al conflicto y propició la reunificación del país bajo un solo régimen, el comunista.

En Vietnam pudo suceder lo que pasó en Corea. Sin embargo, la distancia entre el comunismo maoísta chino de aquel momento y el pragmatismo vietnamita fueron los elementos políticos diferenciales que evitaron este escenario. En 1975 la reunificación de ambos Estados se concretó y con ello una gran represión interna, lo que hizo que muchos vietnamitas del sur huyeran. En 1978 Vietnam invadió Camboya, lo que hizo que China comenzara una guerra con Vietnam que tan solo duró 17 días, pero aumentó la desconfianza entre chinos y vietnamitas. Ya la China imperial había ocupado Vietnam durante más de un siglo, episodio del que se liberaron en el 939. Todos estos hechos sucedidos en distintos momentos de la historia han hecho que China sea percibida como enemigo de Vietnam.

A pesar de seguir teniendo un régimen comunista, tras la guerra fría, el partido comunista de Vietnam comenzó una apertura en su economía que trajo cierta liberalización de su economía, proceso que comenzó en 1986, con la política “Doi Moi” o de puertas abiertas, que se puso en marcha con la idea de reorientar la economía hacia el libre mercado.

Los intercambios económicos son hoy extremadamente importantes para la economía vietnamita. De acuerdo a la organización Heritage, sus exportaciones e importaciones representan el 179% del Producto Interior Bruto vietnamita, en una económica en la que el Estado sigue estando muy envuelto en las actividades comerciales. Desde el 2000 el crecimiento económico de Vietnam está entre los más grandes del mundo. Razón por la cual entró en la Organización Mundial de Comercio en el 2007. El capitalismo se ha ido integrando progresivamente, y en los últimos 5 años la economía ha registrado un crecimiento promedio del 6%.

Con una económica basada fundamentalmente en el turismo y las exportaciones, es un país cercano a los Estados Unidos, cuyas relaciones diplomáticas se establecieron formalmente en 1995, y con el que han firmado convenios de cooperación en los años recientes en aéreas de apoyo diplomático, político, intercambio comercial, ciencia y tecnología, así como educación, salud, seguridad y defensa e incluso en materia de prevención de terrorismo nuclear, de acuerdo al Departamento de Estado. Así Hanói se ha convertido en un aliado estratégico de Washington en la región de Asia Pacifico, y viceversa.

China ha incrementado intensamente sus pretensiones expansionistas en la región del Pacifico. La construcción de las islas artificiales es una prueba de ello, pero además las distintas disputas de las Islas Paracels, Islas Spratly, e islotes, cayos, bancos de arena y arrecifes, que se disputan Filipinas, Brunei, Taiwán, Malasia y Vietnam, y que China reclama como propios dejando claro en más de una ocasión que son intereses estratégicos chinos en el Mar de China Meridional.

Vietnam cuenta con una ubicación estratégica a la vez muy vulnerable. Por el norte linda con el sur de China, y toda su costa este y sur hace frontera con el Mar Meridional de China. Para Estados Unidos un aliado como Vietnam sirve de contrapeso a las pretensiones chinas, e incluso fortalece su liderazgo en la región. Y por su lado, Vietnam necesita a Estados Unidos para contrarrestar el peso del gran dragón rojo y transmitir una imagen más fuerte. La administración Obama afianzó los lazos entre ambas naciones con la firma de más convenios, el incremento de la cooperación y la visita hecha por el presidente Obama en primavera del año pasado. La Administración Trump debería mantener el juego de poder ya establecido en la región y propiciar más acercamientos con Hanói, como contrapeso a Pekín, muy a pesar de su amistad con Xi Jinping. En el plano internacional las alianzas son la clave y las amistades necesarias y variantes, pero los intereses deben prevalecer.

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