INTERREGNUM: Asia entre Washington y Pekín. Fernando Delage

Las reuniones multilaterales mantenidas en Asia la semana pasada entre Singapur y Papua Nueva Guinea—ASEAN, ASEAN+3, la Cumbre de Asia Oriental y el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico—han escenificado una vez más las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China. Lejos de contribuir a minimizar sus diferencias, los encuentros han contribuido más bien a extenderlas al conjunto de la región.

La ausencia de Trump no lanza quizá el mensaje más conveniente para los intereses norteamericanos. Tampoco ayuda el mantenimiento de la retórica de confrontación: ha sido el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien ha defendido una política comercial unilateralista y el rechazo de todo intento revisionista del orden regional. Pence acusó a China de intentar crear una dependencia económica y financiera de las naciones participantes en sus proyectos de infraestructuras, y de alterar la estabilidad asiática a través de sus acciones en el mar de China Meridional, que calificó como “ilegales y peligrosas”, además de “amenazar la soberanía de muchas naciones y poner en riesgo la prosperidad del mundo”. Utilizando palabras similares a las empleadas en su discurso en el Hudson Institute a principios de octubre, añadió: “China se ha aprovechado de Estados Unidos durante muchos, muchos años y esos días se han acabado”. Washington, concluyó, “no abandonará su política hasta que China cambie su comportamiento”.

Como cabía esperar, los líderes chinos acusaron por su parte a Estados Unidos de promover el proteccionismo comercial y asumir una estrategia unilateralista y de enfrentamiento en defensa de sus intereses más estrechos. En una nada velada descripción realizada durante su intervención en la cumbre de APEC, el presidente Xi Jinping calificó a Estados Unidos como una amenaza a la paz y seguridad regional, mientras presentó a China como un socio indispensable para el desarrollo y la estabilidad de Asia. El primer ministro Li Keqiang insistió entretanto en Singapur en la conveniencia de acelerar la negociación del acuerdo de Asociación Económica Regional Integral (RCEP en sus siglas en inglés), en el que participan numerosos socios y aliados de Estados Unidos, en defensa del libre comercio y de una estructura multilateral basada en reglas.

Estados Unidos y China no sólo ofrecen por tanto esquemas opuestos sobre el futuro del Indo-Pacífico, sino que compiten de manera directa por atraerse a los Estados de la región. China necesita a sus vecinos para evitar una nueva guerra fría, pero sus incentivos económicos no bastan para ganarse la complicidad de unas naciones preocupadas por su expansión marítima y por la deuda que les puede suponer el proyecto de la Ruta de la Seda. Pero justamente cuando China ha pasado a una fase de mayor asertividad, Estados Unidos ha optado por desmantelar los pilares de su primacía en Asia de las últimas décadas: su hostilidad al libre comercio y la desconfianza en las alianzas extienden las dudas sobre el compromiso norteamericano con la región, una impresión que se ha visto acentuada por la decisión del presidente Trump de no acudir a las reuniones multilaterales de este año.

Nadie cree a los dirigentes chinos cuando éstos dicen carecer de ambiciones geopolíticas. Pero a nadie se le oculta tampoco la contradicción entre la retórica norteamericana y la rápida reconfiguración del orden regional sobre el terreno. Cuando Trump y Xi se encuentren en Buenos Aires a finales de mes en la cumbre del G20, su agenda no podrá centrarse tan sólo en cómo evitar una abierta guerra comercial. La orientación estratégica futura de la región está igualmente en juego.

Nuevos malos vientos

Aunque desde cierto segundo plano, las palabras y las acusaciones van ganando grosor entre Estados Unidos y China. Más desde Washington, porque Pekín hace tiempo que ha entendido que presentar una cara aparentemente amable y suave mientras mueve piezas y avanza posiciones (mano de hierro en guante de seda) es una buena propaganda frente a un Trump bocazas enfrentado a tantos medios de comunicación.

Todo parece encaminarse a una guerra comercial dura mientras ambos países refuerzan sus posiciones militares marítimas en un despliegue continuo desde hace una década por China y una lenta pero clara reacción de Estados Unidos.

En ese marco, el conflicto con Corea del Norte está bloqueado tras el publicitado encuentro de Singapur. Y, lo que es peor para Corea del Norte, ya no ocupa el principal protagonismo ni la mayoría de las portadas de los medios de comunicación occidentales que presionaban a Estados Unidos y a los gobiernos democráticos.

Tal vez por eso, Kim Jong-un anunció hace unos días el ensayo de una nueva arma táctica ultramoderna, en lo que parece una vuelta a las amenazas apocalípticas para llamar la atención sobre la falta de avances y las escasas concesiones de Estados Unidos hasta que Corea del Norte dé pasos significativos en el proceso de desnuclearización comprometido en Singapur.

El clima se va enrareciendo sin que parezca dársele importancia en los grandes foros, eternamente confiados en que nada es grave hasta que salta por los aires. Pero todos los grandes conflictos comienzan así.

Mala época en la que los viejos nacionalismos expansivos encuentran enfrente reflejos proteccionistas, de repliegue y de imitación emocional para conquistas o conservar el poder. (Foto: Toby Cresswell, Flickr.com)

Entrevista a Carlos Sentís, Director General de HenKuai “Los chinos ni siquiera saben que Zara es española” (y II) Miguel Ors Villarejo

Segunda parte de la entrevista a Carlos Sentís, Director General de HenKuai, consultora especializada en impulsar las relaciones con China.

Pregunta: Muchos hombres de negocios se quejan de que hay poca seguridad. Estuve allí hace unos años y me contaron la historia de un catalán que se puso a fabricar porteros automáticos en China y, al principio, todo iba muy bien, vendía un montón. Pero de pronto los ingresos se hundieron y, cuando fue a ver qué ocurría, descubrió que el socio había montado una planta igual que la suya y ya solo comercializaba sus porteros, claro. ¿Son habituales estos incidentes.

Respuesta: El extranjero que hace negocios en China está en desventaja, eso es un hecho.

P: ¿Y cómo se neutraliza esa desventaja?

R: Con imagen. Si tú tienes una marca potente, por mucho que un competidor te copie, el daño que te podrá hacer será relativo. A Starbucks le han salido multitud de imitadores en China, pero ha resistido gracias a su nombre.

P: ¿Y eso cómo se hace?

R: En primer lugar, hay que ser prudente y, en segundo, es vital tener relaciones.

P:Ir a pecho descubierto es un suicidio.

R: Ir a pecho descubierto es un suicidio en China y en cualquier lado. Si no tienes contactos y estás mal asesorado, acabas pagándolo. Hay que recopilar información, ver qué puedes ofrecer y testarlo con la propia comunidad china en España. Una vez hecho eso, empiezas a crear relaciones: viajas con una delegación, conoces a gente, generas una clientela modesta y realizas inversiones a medida que vas facturando. Los problemas surgen cuando o bien no quieres invertir ni en un becario, o bien tiras la casa por la ventana y pones un millón y te sientas a esperar el retorno. Eso es una locura, el millón no va a volver nunca. Hay que ir con calma, con planes a 10 años, lo cual no debería sorprender a nadie. En ningún mercado te vuelves el rey nada más llegar.

P:Y hacen falta socios…

R: Hay un catálogo de sectores: en unos puedes entrar solo, en otros tienes que ir acompañado y en otros no entras ni solo ni acompañado, porque se consideran estratégicos: la defensa, la energía, etcétera. Pero la mayoría son libres y, técnicamente, no necesitas a nadie, aunque nosotros aconsejamos ir de la mano no ya de un socio, sino de varios.

P:¿Y eso?

R: Para diversificar el riesgo. Si confías en una única persona, toda tu inversión dependerá de ella. Te planteará acuerdos exclusivos en los que ella podrá vender a quien le dé la gana, pero tú solo podrás vender a través de ella. Te explicará que conoce al alcalde y al secretario del partido y que le tienes que dar un millón de euros para marketing, pero luego ni conocen al alcalde ni conocen a nadie y el millón se lo gastan en sabe Dios qué, pero no en marketing.

P: ¿Cómo haces, entonces?

R: Nosotros ayudamos, pero se trata de aplicar el sentido común. Si avanzas poco a poco, informándote y estableciendo contactos, es imposible que te vaya mal.

P: ¿No hay instancias oficiales a las que pueda recurrirse?

R: El ICEX organiza misiones comerciales y ferias, y tiene herramientas que te permiten realizar análisis de mercados…

P: ¿En otros países hay más apoyo?

R: En general, sus delegaciones son más activas. Las nuestras son pequeñas y poco operativas. En los aeropuertos ves publicidad de Cuba, pero no de España.

P: A pesar de todo, el año pasado recibimos a 700.000 visitantes chinos.

R: Por el boca a boca, no porque estemos moviendo la rueda. Son turistas que ya habían estado en Francia y en Italia y han decidido probar en España.

P: ¿Qué sectores son los que más oportunidades brindan a nuestras empresas?

R: Turismo, agroalimentario, moda, educación y cultura, deporte, infraestructuras…

P: O sea, casi todos.

R: Es que no tenemos ventaja en ninguno. No nos conocen. Ningún chino te va a citar nada español. Aquí estamos convencidos de que somos superpotentes en construcción, pero alguna vez he llevado a una delegación china a que viera un puente o un túnel y entonces ellos me han explicado que en su región habían levantado una ciudad entera en cinco años.

P: ¿No han oído hablar de nuestra moda?

R: Como mucho de Zara, pero ni siquiera saben que es española.

THE ASIAN DOOR: El eCommerce se rinde al Día del Soltero en China. Águeda Parra

Jack Ma, dueño del titán tecnológico chino Alibaba, conseguía apenas hace una década asociar una oferta promocional con un día festivo para despertar la locura de la clase media China de adquirir multitud de productos a mejor precio. La idea de crear el Día del Soltero surgió entre los universitarios chinos a mediados de los años noventa del siglo pasado como un antídoto frente a la celebración del Día de San Valentín, eligiendo el once de noviembre, 11/11, porque simbólicamente representa “barras desnudas” que muestran la soledad de los solteros. Después, la genialidad de Jack Ma uniendo ambos eventos hizo el resto para crear una pareja de éxito.

Accesible para todas las personas, sin distinción, el gran día de Alibaba se lleva celebrando desde 2009, y el éxito de los últimos años la ha convertido en la fiesta del eCommerce mundial, revalidando año a año el récord en ventas con transacciones desde 230 países durante 2018, liderando Japón el Top 10 de países que han vendido a China durante el Día del Soltero, seguido de Estados Unidos (2), Corea del Sur (3), Australia (4), Alemania (5), Reino Unido (6), Francia (7), España (8), Nueva Zelanda (9) e Italia (10), y superándose los 1.000 millones de pedidos. El evento cuenta con una gala en la que participan conocidos famosos de todo el mundo que animan la jornada con una retransmisión para todo el país, sin descartar que en futuras ediciones la celebración pueda trasladarse a otro lugar fuera de China.

Aparte de que pueda despertar la locura consumista en un país comunista, el Día del Soltero es una muestra del nivel de madurez de la economía digital en China, donde el 90% de las compras de ese día se realizan a través del smartphone, reflejo de la evolución del mercado de los pagos por móvil que sitúa a China como potencia mundial. Durante 24 horas, Taobao y Tmall, los principales sitios Web de compras de Alibaba, concentran un número de ventas online superior al que se registra durante los cuatros días que van desde el Black Friday al Cyber Monday. En Europa, más influida por las modas americanas, el Día del Soltero ha pasado desapercibido hasta hace unos años, sin embargo, la comparación con las grandes fiestas del eCommerce en Estados Unidos muestra que se trata de un evento consolidado en la industria. En 2012, la gala de Alibaba conseguía superar en ventas online a las registradas durante el Cyber Monday en Estados Unidos, y en 2016, el Black Friday americano apenas supuso un sexto de las ventas del Día del Soltero. De ahí, que otras grandes corporaciones se hayan inspirado en la estrategia de Alibaba para crear campañas promocionales que intenten emular las cifras de éxito que consigue el titán tecnológico chino que 2018, en apenas dos minutos, ha conseguido registrar 1.267 millones en ventas, y sólo ha necesitado 15 horas para batir su propio récord del año anterior.

Entre sus principales rivales en China figura el “Prime Day” de JD.com, que coincide con la fecha de su fundación, el día 18 de junio, alcanzando unas ventas en esta última edición de 24.700 millones de dólares, una cifra muy similar a los 25.300 millones de dólares que consiguiera Alibaba en 2017, y que ha pulverizado durante la gala de 2018 en su décimo aniversario registrando 30.802 millones de dólares en ventas, un 27% más que el año pasado. Amazon.com es otra de las empresas que también ha establecido un “Prime Day” para sus suscriptores Premium, aunque la principal diferencia con Alibaba es que la americana es propietaria del inventario que vende mientras que el gigante del e-commerce chino realiza acuerdos con proveedores, e incluso con grandes almacenes físicos para abastecerse de la mercancía que después se encarga de distribuir a domicilio, e incluso en el extranjero. Durante la Fiesta del Día del Soltero se compra todo tipo de artículos, desde zapatillas, langostas, lavadoras, a incluso coches, por medio de acuerdos alcanzados por Alibaba con tiendas familiares y grandes almacenes, como el pop-up store abierto en España para la celebración de este año. Asimismo, gracias a la inversión realizada por el gigante tecnológico en crear Hema, una red propia de supermercados y que forma parte de la estrategia omnicanal de Alibaba, puede ofrecer productos frescos que distribuye a domicilio en menos de 30 minutos.

El gran atractivo para los consumidores es la participación de más de 140.000 marcas, casi la mitad internacionales. Alibaba ha pasado de reunir a 27 empresas en 2009, a distribuir su aplicación de móvil Ling Shou Tong entre más de 600.000 convenience stores y cerca de 100.000 puntos de venta que se conectan con su propia plataforma, aportando una agilidad al proceso que permitió que el primer paquete enviado en 2017 llegara a los 12 minutos y 18 segundos desde el momento de la compra. Toda una operativa que cada año pone a prueba la capacidad de Alibaba Cloud para procesar las 325.000 órdenes por segundo que llegaron a registrarse en un momento pico durante 2017.

En definitiva, un éxito en ventas online que cada año impacta sobre las estadísticas de la economía digital en China, y donde la noticia más esperada del día siguiente es conocer en cuántos millones se ha superado el récord del año anterior. Una suerte de caso de éxito creado por un antiguo profesor de inglés que, previsiblemente el próximo año, anunciará su retirada para dedicarse a la filantropía y que, gracias a su carisma, ha conseguido revolucionar el entorno de emprendimiento en su país. Motivo por el cual, como indica The Economist, China luchará por producir otro Jack Ma. (Jason Stainthorpe, Flickr.com)

INTERREGNUM: 特朗普接近中国和日本。 费尔南多德拉格

上周,这是7年来第一次,日本首相对中国进行了访问双边(多边领域,安倍晋三出席了在北京的APEC峰会,2014年)。预计中国国家主席习近平将于明年前往日本。这些会议是否意味着地球上第二和第三大经济体之间的关系恢复正常?

自2010年以来,两个邻国之间相对地位的变化开启了一段艰难的危机时期。在中华人民共和国日本的投资2013年和2015年之间显著下降.去年复苏了,但中国仍然是日本最大的贸易伙伴。

虽然日本是唯一的主要美国盟友仍然不属于亚洲基础设施投资银行,并获得可观的储备中国丝绸新路的积极性公告,最终他明白,它无法拒绝项目代表它的公司的机会。因此,如果没有

正式支持,它决定允许日本公司参与。 与此同时,日本选择直接与中国竞争,日本提出了发展优质基础设施的倡议。 与印度共同创建了亚非经济走廊。 面对中国丝绸之路,日本提供了一个以“印度太平洋自由开放”命名的替代方案。

唐纳德特朗普的政策正在促进中日之间新方法接近的基础。华盛顿与紧张局势的加剧导致北京寻求与东京保持稳定的关系。与此同时,日本也受到美国制裁的威胁,面临着加强与中国共同经济利益的机会,其中包括推进与东盟国家的综合区域经济协会(RCEP)的谈判,并为两国和韩国之间的自由贸易协定提供新的动力。

对日本首相安倍晋三来说,这是一项复杂的挑战。 潜在的战略背景不会改变:变化是结构性的,经济和军事力量与人民共和国的差异将继续增长。 安倍也无法与中国对抗特朗普,但在保持三大力量形成的战略三角关系的同时,也扩大了竞争环境。

因此,一旦他从北京回来,他就已经在东京收到了他的印度同行纳伦德拉莫迪,这并非偶然。 或者说,11月1日,日本和印度将开始他们的第一次联合军事演习。10月,安倍还接待了柬埔寨,老挝,缅甸,泰国和越南的领导人。日本的积极外交没有先例,但矛盾的是北美正在挑起,而不仅仅是中国。(Traducción: Isabel Gacho Carmona)

EVENTO: Deng Xiao Jinping: 40 años reformando China

4Asia tiene el placer de invitar a todos sus lectores al evento “Deng Xiao Jinping: 40 años reformando China” que tendrá lugar el próximo viernes 14 de diciembre a las 9 de la mañana en el hotel NH Paseo de la Habana, C/ Paseo de la Habana 73. La inscripción es gratuita a través de 4Asia.es, la dirección contacto@4asia.es y los teléfonos 663 27 17 16 y 668 64 12 53

 

9.00 – 9.30 Entrada y Registro.

9.30 – 9.40 Inauguración de la Jornada.
“Deng Xiao Jinping. 40 años reformando China”
Julio Trujillo, Director de 4Asia.

9.40 – 10.00 “Las tres revoluciones de China”.
Georgina Higueras. Periodista y escritora, posgrado en Historia de las Relaciones Internacionales de China por la Universidad de Pekín.

10.00 – 10.20 “¿Existe el modelo económico chino?”
Miguel Ors. Director Adjunto de Actualidad Económica y colaborador de 4Asia.

10.20 – 10.40 “La modernidad llega a la milenaria cultura china”
Águeda Parra. Doctora en Ciencias Políticas y Sinóloga.

10.40 – 11.00 “Entre el encantamiento y la confrontación; la política exterior china de Deng Xiaoping a Xi Jinping”.
Juan Manuel López Nadal. Exembajador de España en Tailandia, exembajador en misión especial para Asuntos Asiáticos y excónsul general en Hong Kong.

11.00 – 11.30 Desayuno Networking.

11.30 – 12.00 Mesa redonda.
“China, un cambio sin marcha atrás”.

12.00 – 12.30 Debate con preguntas del público.

12.30 – 12.45 Clausura del Acto. Julio Trujillo, Director de 4Asia.

INTERREGNUM: Asia y la primera guerra mundial. Fernando Delage

La conmemoración, el pasado fin de semana en París, del centenario del armisticio que puso fin a la primera guerra mundial ha sido objeto de un considerable número de artículos en los medios. La relevancia del conflicto para el siglo XX lo merece. Pero también por sus lecciones para el mundo de hoy y del futuro. Si en relación con este último nadie duda de que una de sus claves es el dinamismo de Asia, suele olvidarse por el contrario el papel del escenario asiático en la década que precedió al estallido de la guerra.

La competencia de las grandes potencias en este continente tuvo repercusiones directas en Europa. Frente a quienes señalan 1914 como verdadero comienzo del siglo XX, fue la derrota de Rusia por Japón en 1905 lo que desencadenó una serie de hechos que conducirían al fin de la estructura de estabilidad creada por el Congreso de Viena en 1814-15: entre ellos, la Revolución bolchevique y la reconfiguración de las alianzas europeas. Fue la derrota de Rusia lo que condujo a Guillermo II a intentar aislar a Francia en Marruecos con el fin de romper la Entente Cordiale franco-británica, fruto de la guerra ruso-japonesa. La pesadilla alemana, que se convertiría en realidad en 1907, era la formación de un acuerdo entre Reino Unido, Francia, Rusia y Japón en Oriente Próximo—incluyendo el reparto de China—que excluyera a Alemania. El aislamiento de esta última en Asia y la reorientación de Rusia hacia el frente europeo—los Balcanes en particular—con una disposición revanchista (había que dejar atrás la humillación de la derrota ante Japón) cristalizaría en la rivalidad entre Berlín y San Petersburgo.

Concluida la guerra, tampoco Alemania sería el único país humillado por los términos acordados por los vencedores. Lo fueron asimismo Hungría o Turquía, pero también Asia en su práctica totalidad. Las demandas de vietnamitas y coreanos frente al colonialismo francés y japonés ni siquiera fueron oídas. China vio cómo las colonias alemanas en su territorio (Shandong) pasaron a manos de Japón, mientras que este último se sintió tratado como una potencia secundaria. El auge nacionalista en Asia—factor que determinaría el resto del siglo XX en la región—fue, por resumir, uno de los resultados de la primera guerra mundial y del tratado de Versalles.

Pero si se piensa en Asia en relación con la Gran Guerra es sobre todo por la aparente similitud entre el ascenso de China en la actualidad y el auge de la Alemania guillermina. Fue la unificación de Alemania lo que supuso un desafío para el sistema de equilibrio de poder amparado en la primacía británica, desencadenando en último término el conflicto. Es una China camino de convertirse en la mayor economía del planeta y con la ambición de contar asimismo con las mayores fuerzas armadas hacia 2049, quien puede potencialmente poner fin al liderazgo norteamericano del orden mundial desde 1945.

La Historia no se repite pero rima, solía decir Mark Twain. Los presidentes de Estados Unidos y de China afrontan una nueva era de transición de poder. Conmemoraciones como las de estos días sirven para recordar cómo terminaron las anteriores.

Entrevista a Carlos Sentís, Director General de HenKuai “Los chinos ni siquiera saben que Zara es española” (I) Miguel Ors Villarejo

Cuando en 2008 llegó a Pekín en un viaje de placer, Carlos Sentís estaba lleno de prejuicios. “Dedicaba toda mi atención a buscar las diferencias”, cuenta en su blog. Iba a la caza de detalles exóticos y, si veía una casita con letreros en mandarín, gritaba emocionado: “¡Mira, mira, esto es chino que te cagas!”.

Como fundador y presidente de HenKuai, una consultora especializada en impulsar las relaciones con China, a Sentís igual le interesaría alimentar la creencia de que es una cultura milenaria y enigmática y que sin su experto asesoramiento jamás lograremos comprenderla. Y es verdad que la lengua es una barrera formidable, pero, una vez franqueada, te encuentras con buenas gentes que viven, laboran y sueñan y, en un día como tantos, descansan bajo la tierra. O sea, como usted y como yo.

Esa es una excelente noticia para quien se plantee hacer negocios con los chinos. El único inconveniente es que ellos no tienen mucha idea de quiénes somos los españoles. “No nos conocen bien”, dice Sentís. “No nos asocian con ninguna imagen específica, más allá de los toros, la paella y el Real Madrid”. Él lo atribuye a que, hasta ahora, “lo que se ha hecho ha sido fomentar la venta de productos a granel. Esto puede ayudar a equilibrar la balanza comercial en el corto plazo, pero no te posiciona como marca en el largo”. Para eso hacen falta otras iniciativas, y cita el caso de Austria, que los usuarios de Weibo y YouKu (equivalentes a nuestros Facebook y YouTube) acaban de nombrar “destino más popular de Europa”. Ha pasado de no existir para los chinos a recibir a 694.000 en 2017, casi los mismos que nosotros (718.000), a pesar de ser una potencia turística mucho más modesta.

Pregunta. ¿Cómo lo ha conseguido?

Haciendo bien las cosas. Un ejemplo: la serie más vista en China es Running Man. Sus protagonistas son las máximas celebridades del país. Cuentan con más de 100 millones de seguidores en las redes sociales, lo que les otorga una capacidad de prescripción enorme. Nosotros [HenKuai] invitamos a un representante del programa para que valorara la posibilidad de localizar algún capítulo en España. Vino, le pareció bien y lo único que pidió fueron 100.000 euros para costear el desplazamiento del equipo. Eso sí, debía tratarse de una invitación oficial, sin ánimo de lucro, porque en cuanto interviene alguna firma particular estamos ante una acción comercial y, en ese caso, ellos aplican lógicamente su caché, que es elevadísimo. Era una gran oportunidad. Les explicamos a las autoridades: “Por 100.000 euros podemos multiplicar el turismo”, pero ninguna accedió a prestar su apoyo. Los políticos austriacos son, por el contrario, más receptivos. Dieron toda clase de facilidades para que Running Man grabara un par de episodios en Viena y la han puesto de moda en China. En cuanto mencionas Europa en una conversación, te dicen: “¡Ah, sí, Austria!”

Pregunta. Pues no hay ningún político ni ningún empresario con el que yo hable que no me diga: “China es el futuro, hay que lanzarse a por sus consumidores”.

Respuesta. Corporaciones como LaLiga, Iberia, Telefónica o el Instituto de Empresa sí están tirando del carro, pero las instituciones dicen mucho y hacen poco.

Pregunta. ¿Por qué?

Respuesta. Porque su prioridad no es tanto hacer cosas como aparentar que las hacen. En el 98% de las ocasiones, todo se queda en un apretón de manos delante de las cámaras. Luego, si alguien les recrimina algo, sacan la foto y dicen: “¿Que no hago nada con China? Mire, mire, aquí estoy con el secretario de las Juventudes Comunistas o con quien sea”. China está lejísimos de ser una prioridad de nuestros políticos. Ocupará el lugar 100, detrás de ganar las elecciones, conservar el cargo, colocar a parientes y amigos y un largo etcétera. Aparte de que los españoles seguimos también un poco presos de nuestros prejuicios. Asociamos China con fábricas malsanas y trabajo barato: “Está muy atrasada”, sostienen muchos despectivamente. “¿Que está muy atrasada?”, les digo. “¿Tú has estado allí?”. Porque en cuanto estás, ves que sus ciudades son como de ciencia ficción.

Pregunta. Y entonces pasas de despreciarla a temerla…

Respuesta. No tenemos término medio. Lo lógico sería abordar la relación desde el respeto, reconocer que tienen margen de mejora en algunos aspectos, pero mucho que enseñar en otros y cómo podemos entablar un intercambio mutuamente beneficioso.

Pregunta. Para algunos españoles, la imagen de los chinos estará eternamente asociada a los restaurantes baratos y las tiendas de todo a 100.

Respuesta. Sin duda y, hasta hace muy poco, China era muy pobre. Todavía oyes a muchos empresarios decir: “Estamos valorando expandirnos a mercados emergentes como China”. ¡Es que China está lejos de ser emergente! Es la segunda potencia mundial.

(Continúa la próxima semana)

El nuevo Congreso y la Administración Trump. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Cada cuatro años en noviembre tienen lugar las elecciones de medio término en los Estados Unidos y de la mitad del periodo presidencial. Razón por la que los analistas ven los resultados como una especie de test para el ocupante de la Casa Blanca, su liderazgo y cómo los ciudadanos perciben sus políticas en general. Además de la influencia partidista que se impondrá de acuerdo a los resultados.

Como todas las elecciones en los Estados Unidos éstas son complejas. La Cámara de Representantes cuenta con 435 escaños y el resultado arroja una mayoría a Partido Demócrata con 226 escaños, que de hecho podría aumentar cuando termine el recuento de votos. Lo que se sabe con seguridad es que, a partir el 3 de enero, la Cámara de Representantes del congreso estará controlada por el partido de la oposición. Y, por lo tanto, éste tendrá mayor influencia en la toma de decisiones.  De acuerdo al Brooking Institute, la población que más votó a los demócratas fueron los ciudadanos que se encuentran por debajo de los 45 años, que además son quienes tienen mayor educación académica, entre los que se encuentran mujeres y en su mayoría blancos.

Con los demócratas controlando la Cámara de Representantes es bastante probable que la Casa Blanca ahora tendrá más dificultades para que la Cámara le apruebe leyes a la medida de Trump. El nuevo NAFTA o el USMCA tienen que pasar por la aprobación de esta cámara.  Y aquí los demócratas podrían dilatar el proceso o en su defecto presionar con negociaciones paralelas, como que para aprobar el nuevo NAFTA los republicanos tengan que desistir de la construcción del muro con México con un presupuesto que seguramente morirá en las palabras pues la ahora mayoría de la Cámara no está de acuerdo. Se debe mencionar que es un plan casi utópico pero que ayudó a captar muchos votos durante la campaña. A Trump le ha servido de mucho radicalizarse y usar temas como la inmigración ilegal para mantener su electorado.

Con los demócratas manejando la cámara baja también se podría plantear la posibilidad de comenzar un proceso de “Impeachment” o acusación contra el presidente. No sería la primera vez en la historia de los Estados Unidos que ha ocurrido, y, en efecto, es algo de lo que se ha hablado mucho desde que Trump tomó la presidencia. Sin embargo, es más probable que los demócratas dirijan su esfuerzo a aprobar presupuestos que permitan abrir más investigaciones sobre las relaciones de Trump con Rusia.

En cuanto al Senado, cuya mayor concentración de poderes se centra en ratificar los cargos políticos señalados por el presidente, entre ellos embajadores, ministros, jueces o el Tribunal Supremo de justicia, seguirá en manos de los republicanos, lo que realmente no representa ningún cambio para esta Administración.

4Asia tuvo oportunidad de conversar con alguien que sirvió como alto oficial del comité de reglas de la Cámara de Representantes durante más de 8 años, del partido republicano, y que pidió no ser identificada. Le pedimos su análisis de los resultados electorales y esto fue los que nos dijo:

“Los resultados son malos para el Partido Republicano, nunca es bueno perder una cámara. Pero los Demócratas no obtuvieron los resultados que debieron obtener a pesar de quién es el presidente, y la razón es que no terminan de entender por qué la gente vota a Trump. Los demócratas no se han preocupado por buscar el origen del voto a Trump y cultivar ese electorado. Otro gran problema es que los pocos republicanos moderados se han jubilado o perdieron sus escaños.

La reacción de la prensa e incluso de algunos observadores demócratas a las formas inapropiadas de Trump sólo consiguen alimentar esa base que le apoya y con ello aumentan su popularidad. Y eso terminará ayudándolo a su reelección. A la vez, dentro del Partido Republicano está ocurriendo un fenómeno curioso: los que no han apoyado a Trump han perdido sus escaños y posiciones; por lo tanto, los que están aún en desacuerdo entienden que tienen que apoyar a Trump para navegar el mar político del momento.

Tanto el Partido Demócrata como el Republicano están atravesando una especie de crisis interna. La prueba es que en el lado demócrata no hay un figura que lidere el partido, por lo que vimos al ex- presidente Obama en eventos políticos durante la campaña, mientras Nancy Pelosy (líder del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes y que potencialmente puede convertirse en presidente de la Cámara, que valga decir es la tercera posición más alta que se puede ostentar en Estados Unidos, después del vicepresidente y el presidente) muy a pesar de los años que tiene militando parece ser la única que consigue movilizar votos masivamente.

Por el lado Republicano, Trump dedicó una parte importa de su agenda a los rallies que tanto alimentan su inagotable ego, y en los que francamente consigue aglutinar masas y emocionarlas, y llevarlos a las urnas electorales. Pero el resultado final es un país mucho más dividido que hace unos años, y mucho más radicalizado en sus posturas. (Foto: Kari Hoepner, Flickr.com)

INTERREGNUM. Trump approaches China and Japan. Fernando Delage

(Traducción: Isabel Gacho Carmona) Last week, for the first time in seven years, a Japanese Prime Minister paid a bilateral visit to China (in the multilateral arena, Abe attended the APEC summit in Beijing in 2014). And it is also expected that Chinese President Xi Jinping will travel to Japan next year. Do these meetings mean a return to normality in relations between the second and third largest economies on the planet?

The change in the relative position of power between the two neighbours since 2010 -when the Chinese GDP exceeded the Japanese and the Chinese claims of sovereignty over the Senkaku Islands- opened a period of crisis. Japanese investments in the People’s Republic fell sharply between 2013 and 2015 and recovered last year, but China continued to be Japan’s largest trading partner (its bilateral exchanges add up to 300 billion dollars a year, a third more than Japan-United States trade).

Although Japan is the only one of the main North American allies that still does not belong to the Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB) and received with considerable reservations the announcement of the initiative of the Chinese New Silk Road, after a while it understood that it could not reject the opportunities that the project represented for its companies. Hence, without officially supporting it, it decided to allow the participation of Japanese firms, provided that certain regulatory requirements were respected. At the same time, Japan opted to compete directly with China, offering its own initiative to develop quality infrastructures-for which it offered a $ 100 billion fund and developing the Asia-Africa Economic Corridor with India. In opposition to the Chinese Silk Road, Japan offered an alternative scheme under the denomination of an “A Free and Open Indo-Pacific “.

The policies of Donald Trump are facilitating, however, the bases for a new approach between China and Japan. The increase in tensions with Washington leads Beijing to seek a stable relationship with Tokyo. Japan, meanwhile, also subject to threats of sanctions by the US administration – and concerned about Trump’s rapprochement with the North Korean leader – finds itself with an opportunity to reinforce shared economic interests with China, including advancing in the negotiation of the Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) with the ASEAN countries, and give new impetus to the free trade agreement between them and South Korea.

It is a complex challenge for the Japanese Prime Minister, Shinzo Abe. The underlying strategic context will not change: the change is structural, and the differential of economic and military power with the People’s Republic will continue to grow. Abe also cannot align with China against Trump. But while trying to maintain balance in the strategic triangle formed by these three powers, it complements it by expanding the playing field.

It is not accidental, therefore, that as soon as he returned from Beijing he received in Tokyo his Indian counterpart, Narendra Modo. Or that, on November 1st, Japan and India begin their first joint military exercises in the Indian northeast, which will last for 14 days. Manoeuvres that in turn are added to those recently made by 100 Japanese soldiers-with their armoured vehicles included-with US troops in the Philippines. A couple of weeks ago, Abe also received the leaders of Cambodia, Laos, Myanmar, Thailand and Vietnam. The Japan-Mekong summit showed the participants’ concern for freedom of navigation in the South China Sea and the militarization of the islands by Beijing. Japanese diplomatic proactivism has no precedent, but it is paradoxical that it is its North American ally, and not only China, who is provoking it. (Foto: Leo Eberts, flickr.com)